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Gotas

De bailarinas

Gotas Reseña

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  • Título original: Gotas
  • Nacionalidad: España | Año: 2017
  • Director: Sergio Morcillo
  • Guión: Santiago Taboada
  • Intérpretes: Patricia Arizmendi, Ismael de las Heras, Adrián López
  • Argumento: Una joven es acosada por algo en su hogar mientras escucha las gotas caer dentro de ella.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Sergio Morcillo vuelve a la carga con otro cortometraje, y a lo tonto son unos cuantos los que lleva a las espaldas, prolongándose su carrera desde 2009 justo en paralelo a la existencia de Almas Oscuras. Una evolución evidente que le ha costado sudor y sangre; ”Bloody Mirrors”, ”Don’t Stop”, ”M is for Metamorphose”, ”Tus Gritos Me Dan Risa”, ”You’re Gonna Die Tonight”… un currículo a prueba de balas al que sólo tengo una pega que ponerle: ¿Por qué Sergio insiste en centrarse en el mismo concepto de una chica acosada, siendo básicamente esa la premisa de casi todos sus cortometrajes?

No es que me parezca mal de base, sólo que me cuesta enfrentarme al mismo planteamiento de forma tan periódica, perdónenme la broma fácil, como una menstruación. Entiendo que la necesidad de cederle el protagonismo a una mujer fuerte atrapada en el escenario hostil de una crítica social revestida de terror, esto es algo discutible en algunas de sus obras, se trata de una cuestión personal que refleja vivencias y evolución como ser humano, del todo respetable. Pero creo que el buen artista debe romper sus propias barreras y encontrar un discurso en la pluralidad, en la variedad de narraciones con las que atrapar a cuantos más espectadores mejor, algo que además facilita a los autores diferentes herramientas con las que explorar con mejor resultado esas obsesiones que los hacen únicos.

En esta caso sin renunciar al terror como lenguaje, algo que agradezco a Sergio en el alma. Sin embargo, y a pesar de que “Gotas” sigue pecando bajo la premisa del mismo escenario chica/acoso, nos encontramos con su confirmación como cineasta, y un importante giro en su carrera al renunciar al gore y los extremismos que tanto le apasionan. Una pena que la historia no haya acompañado a la ambiciosa puesta en escena, caracterizada por el cuidado uso de planos cortos, aquí más naturales que en los anteriores trabajos de Sergio. El mensaje es directo desde los primeros compases de la obra: el traumático paso de la infancia a la madurez. Simplemente da poco juego al redactar sus pilares narrativos de forma tan poca innovadora, aunque exquisitamente expuesta en pantalla.

Desde su ambición inicial, que tuvo como resultado un considerable éxito dentro de la campaña de mecenazgo a la que “Gotas” se sometió, todo se conjugaba para gestar la pieza fundamental que nos devolvería a un Sergio triunfador o la marca límite donde mejor recoger los bártulos y abandonar el mundo del cortometraje. El final de esta historia de amor con el cine de género parece tener un final feliz, así lo atestigua la noticia de que nuestro intrépido director anda ya enfrascado en la pre producción de un largometraje homónimo, donde la historia de Marta tendrá ese detalle al que doce minutos no pueden llegar.

Sensible y delicada, Marta baila para ella misma, notando en el bajo vientre un goteo constante, al ritmo del miedo que marca la pérdida de sus padres. Esta noche su hermano tiene guardia, dejando a la muchacha sola, pero ya no es una niña y tendrá que enfrentar sus miedos como una mujer.

Como os decía, el argumento no es nada del otro mundo, así como los anquilosados diálogos tan propios de nuestro maldito cine nacional. Una apuesta que se la juega todo a la sorpresa, como los clásicos del género, pero que no me ha conseguido conmover por lo predecible de la propuesta. Empeñada en chafarnos el final desde el principio, pura contradicción, quizás con un envoltorio más surrealista hubiese conseguido plasmar un atmósfera de genuino interés, más “sucia”, aunque tampoco quiero cebarme en el trabajo de Santiago Taboada. Creo que Sergio ha preferido por tirar en una dirección más comercial, el thriller psicológico tan de moda, con objeto de llamar al reconocimiento sobre su trabajo, a veces injustamente oculto por el desprecio de los “popes” del séptimo arte hacía el terror puro y duro. No le falta razón.

En cuanto al argumento, hablamos de una metáfora que a mi gusto se ve demasiado manoseada como para sacarle provecho dentro del reducido espacio que dejan las duraciones de los cortometrajes. ¿De niña a mujer? ¿Convertir el trauma en un monstruo? Ese final que llevo viendo toda la vida, y puede que hasta escribiendo en alguno de mis cuentos, me ha parecido una salida fácil a un proyecto que podría haber sido una joya con otro tipo de giro. La cuestión es que el desarrollo argumental se ciñe claramente a ese deseo de atraer cuantos más espectadores mejores, hacerlo con el magnetismo del terror como principal arma, pero también buscando la excelencia en las facetas más técnicas.

Así podemos disfrutar de una filmación realmente profesional, muy superior a cientos de películas de serie B que nos llegan del otro lado del charco. Sergio ha sacado petróleo de un presupuesto que tampoco creo que haya sido millonario. De hecho, lo que más me ha gustado de “Gotas” es su realización, medida hasta en el diseño de una criatura sobrenatural que atormenta a Marta, ¡puro espectáculo de primer nivel! También a destacar la patina de fantasía, casi de cuento infantil, que a veces asoma por un fotograma aquí, una secuencia allí. La sombra de Guillermo del Toro y Tim Burton es lo suficientemente alargada como para haber tocado a Sergio, al parecer.
Quizás la única pega en el área técnica sería el uso de la ambientación musical, demasiado presente, ejerciendo una barrera sónica al buen desarrollo del relato, a veces escondido temeroso tras esas orquestaciones estridentes que distraen antes que ponen en situación. No obstante, se agradece la creación de una composición propia para dar sabor a los títulos de crédito, un derroche que se valora tanto por el esfuerzo como por el resultado, muy acorde emocionalmente con lo que desea narrar el cortometraje.

Las actuaciones se pueden resumir todas en Marina Romero, pues es casi la única actriz que veremos durante todo el metraje. La chica no lo hace mal, consiguiendo hacer creíble un papel que, mejor no negarlo, resulta bastante simplón. Lo que no acabo de ver claro es su edad, ¿en serio quieren hacernos creer que estamos ante una chica de dieciséis años? Igual me he perdido algo por el camino, pero son este tipo de cosas las que me impiden tomarme un guión en serio, especialmente uno que sí quiere ser tomado en consideración. De todos modos, Marina se esfuerza dentro de ese papel de chica acosada al que tantas y tantas mujeres de la filmografía de Sergio han optado, aprobando con holgura y dejando la puerta abierta a nuevos proyectos donde veamos a una actriz más madura.

Resumiendo, un buen trabajo que marca de una manera definitoria la necesidad de que su director se vuelque en el largometraje como opción cinematográfica. El formato corto ya no tiene nada que ofrecerle, demasiado restrictivo, por ejemplo, para un ritmo aquí muy medido. Enhorabuena a todo el equipo.

Imágenes de la película

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Lo mejor: La faceta técnica.

Lo peor: La faceta argumental.

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