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Hounds of Love

Bastardos enamorados

Hounds of Love Reseña

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  • Título original: Hounds of Love
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2016
  • Director: Ben Young
  • Guión: Ben Young
  • Intérpretes: Emma Booth, Ashleigh Cummings, Stephen Curry
  • Argumento: Una chica es raptada y vejada por una pareja enfermiza.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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John y Evelyn son una pareja de perdedores que viven atenazados entre los vicios sexuales de él, adicto a abusar de jovencitas, y la obsesión de ella por tener hijos. Vicki Maloney, la típica chica guapa que pasea por una calle suburbana, tendrá la mala suerte de cruzarse con estos dos perturbados, siendo secuestrada para violento disfrute de sus más bajos instintos. Mientras observa la dinámica entre sus captores, rápidamente se da cuenta de que debe crear una fractura entre ellos si quiere sobrevivir.

No tengo todavía el placer de ser padre, aunque todo se andará, sin embargo sí cuento con un buen puñado de amigos que gozan de las preocupaciones de la paternidad, máxime cuando muchos lo son únicamente de preciosas hijas; creo que, lejos de machismo alguno, todos sabemos cómo está el patio en cuanto a la violencia de género. Me pregunto qué diablos les pasaría por las cabezas a mis amigos en caso de ver “Hounds of Love”, un pequeño largometraje australiano que simplemente expone con toda la crudeza que permite el buen gusto, algo que he agradecido en lo personal, los oficios de una pareja de cabrones que secuestran chicas y las violan salvajemente. La cinta en ningún momento se posiciona del lado de los criminales, muy mal tendría que estar su director debutante, Ben Young, para intentar hacernos sentir simpatía por un hombre y una mujer deleznables. No obstante, tampoco se atiene al melodrama fácil, y en verdad deja el protagonismo a los degenerados, demostrando su miseria con la mayor frialdad a su alcance: sangrante es el caso de él, que resulta mangoneado por un traficante de poca monta; patético en el de ella, obsesionada con no estar sola y recuperar la custodia de su hijo. Young esquiva la lagrima fácil, en cualquiera de los sentidos, aplicando golpe tras golpe, exponiendo a la víctima, una chica de diecisiete años como cualquier otra, al desorden psicológico de sus dos captores, sociópatas en grado punible.

Que además “Hound of Love” esté ubicada a finales de los ochentas, dudo si está basada en hechos reales, supongo que responde a ofrecernos un entorno propicio para el rapto fácil, tal y como se expone en la trama. Es decir, dudo que hoy en día se suba una chica al coche de un extraño con tanta alegría, máxime teniendo un móvil al alcance de la mano. Esta ubicación temporal no tiene ningún otro efecto, pudiendo desarrollarse este terror suburbano ahora mismo, en cualquier parte del mundo. Porque desgraciadamente la vileza humana, que no distingue tanto de sexos como creemos, sigue siendo parte consustancial de nuestra sociedad. Y aunque resulte imposible de erradicar, siempre viene bien señalarla con fuerza para que termine empequeñeciéndose como la cucaracha que representa. Al fin y al cabo, dejemos el nihilismo por una vez a un lado, el mal suele fagocitarse a sí mismo, como demuestran el tic violento de John y la psicosis de Evelyn…

Ya en el terreno lúdico, porque creo que “Hounds of Love” evita centrarse sabiamente en el discurso social, la película ofrece unas buenísimas actuaciones dentro de un marco muy cerrado, lo que las convierte en algo doblemente loable. Es decir, el argumento no va más allá de lo planteado desde su sinopsis, no hay efectismos ni truculencia, pero su director sabe sacarle partido para evitar el aburrimiento, al menos parcialmente. A pesar de tomarse un tiempo para desarrollarse, no me ha parecido una producción especialmente lenta, aunque un servidor la hubiese recortado un poquito para evitar superar la barrera psicológica de los noventa minutos. Como siempre, y diría que se trata de un deje muy extendido entre los cineastas noveles de esta década, Young pierde mucho del tiempo en pantalla intentando crear varios video clips, terminado de romper el frágil ritmo planteado por él mismo. Para ello se extiende cosa mala con la cámara lenta, creando unas cuantas escenas superficiales y, en opinión personal, poco respetuosas con el materia original, de tintes demasiado sórdidos como para soportar tanto estilismo visual.
En el único punto donde funciona la técnica cámara lenta + música ambiental sería en su emotivo aunque obvio desenlace: “Joy Division” resulta una apuesta segura, y si hablamos del tema “Atmosphere” es imposible resistirse a la piel de gallina. Haciendo buenos esos pecadillos de juventud a los que Young se abandona cuando quiere retratar su visión de un barrio residencial venido a menos.

Como decía anteriormente, uno de los elementos más sólidos sería el trabajo de sus tres actores principales. Enfrentados a unos papeles delicados, que los podrían haber llevado rápidamente al maniqueísmo, salen naturalmente indemnes. Es su control el que aporta emoción al relato, cuando la dirección no ofrece nada realmente novedoso. Entre la sobriedad y la tensión, lo errático de las conductas que enarbolan terminan enrabietando al espectador, torturado por la injusticia de la situación, objetivo único y último de “Hound of Love”. Aquí el terror, saliendo de mi zona de confort, no es representado por criaturas sobrenaturales o la distorsión de la realidad, las miradas son el único motor del ambiente enrarecido, palabras violentas masculladas entre dientes e implicaciones que terminan por doler en el ánimo.

Emma Booth (“Dioses de Egipto”, “Glitch”) y Stephen Curry (“El territorio de la bestia”, “Hiding”) interpretan a la pareja de secuestradores, abnegados en una rutina que ya se ha llevado varias vidas por delante. No sabría con cuál de los dos quedarme, a lo mejor el punto equidistante supone la mejor decisión, habida cuenta de los silencios rabiosos entre los dos perros del amor, la principal excusa de la película. La tirantez entre ambos enfermos, muy bien representada físicamente en la figura de “Lulú”, otra perra menos combativa, es explotada por su víctima, una resistente y creíble Ashleigh Cummings. La joven consigue involucrarnos de manera física en su drama, pensad las veces que debe creerse al borde la muerte, sin un solo momento de sobreactuación.

Resumiendo, un largometraje muy ameno al que su mayor pega sería situarse en las antípodas de mis gustos personales dentro del cine de terror –si acaso “Hounds of Love” puede entenderse como tal–. Sin embargo las filias personales no pueden ser excusa para reconocer otro gran debut en el de Ben Young, uniéndose a Liam Gavin (“A Dark Song”) en la disputa por la mejor ópera prima de 2017, “galardón” que deberíamos añadir a nuestra lista de los mejor del año para 2017. Aunque en este caso el éxito se debe en buena medida a la labor de su elenco, del cual notamos para bien la experiencia, sobre todo refiriéndonos a papeles que implican un desgaste psicológico muy fuerte, algo que en ningún momento resulta obvio en pantalla. Y eso es lo que yo llamo la magia del cine, para bien o para mal.
Sin duda, los amantes de los thrillers siniestros y “malrolleros” tienen aquí su cita asegurada, por mucho que el argumento no ofrezca nada por encima de la barrera del telefilme de sobremesa de domingo.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Sus últimos minutos, gracias Joy Division.

Lo peor: El exceso de escenas a cámara lenta, ¿mannequin challenge?

Vuestros comentarios

1. may 22, 10:07 | argeleb

Bueno, vista…

Para mi gusto una película con poco contenido, pero distribuido de manera que parece que estamos viendo algo más profundo. Realmente va de tópico en tópico, y como única virtud yo la veo que no cae en efectismos baratos y escenas truculentas sin más, sino que intentar ahondar un poco en la psicología de las personas, pocas, que rodean la trama, con un ligero toque de protesta social.

Es pasable, se deja ver, no deja mucha huella, por lo menos en mi caso, pero tuvo un momento “Noches de blanco satín” que si que me llegó al alma.

Es como si dijeramos, el reverso relativamente amable de la brutal “Megan is missing”.

2. may 23, 07:31 | Tenebra

Al contrario de quien escribio esta critica, a mi personalmente me parecío que el final, los ultimos minutos son lo peor, entiendo que “supuestamente” está basada en una historia real, pero aún así el final es de lo mas flojo de la pelicula.

La pelicula tiene un buen comienzo, la fotografia gral al igual que las interpretaciones son muy buenas. El director en las escenas mas “fuertes” prefiere sugerir en lugar de mostrar y es un recurso que utiliza muy bien. Pero lamentablemente conforme nos acercamos al final hay varias escenas (que prefiero no spoliar) que realmente me parecieron bastante malas, es en ese ultimo tramo de la pelicula donde se da paso a ciertos cliches que se han visto miles de veces, escenas que nos hacen decir “ Que casualidad!” “ oh… Justo en ese momento” no me digan” o expresiones de ese estilo, y se transforma en totalmente predecible y trillada.

Una lastima porque hasta ese momento venia siendo interesante.

3. may 24, 06:50 | Luna

La vi en el BACIFI de buenos aires, y me pareció muy buena… y muy triste.
No me gustan las peliculas que relatan violaciones, me acuerdo hace unos años cuando ví “I spit on your grave” y me quede angustiada, sin saber como reaccionar a lo que habia visto (y aclaro que me pareció un buen film). También en su tiempo tuve la no suerte de ver “Megan is missing” y llore mucho.
Así que tenia miedo de darle chance a esta, pero fui. Me parecio muy digna para ser la opera prima del director.
Los planos, la música. Sobre todo, que sin mostrar y solo insinuando, logra un nivel superior.
Y coincido, el final me rompió el corazón, pero lo esperaba.
Es la segunda película australiana del género que miro (“The loved ones” también, que me parece un must see, casi diría de culto) y me encanta que salgan cintas originales y atrapantes de allá, es refrescante! Estoy cansada de las yankees de blumhouse al mundo.
Saludos

4. may 25, 04:49 | paulcrosnier

No la he visto, aunque hay unos comentarios que ya dicen todo, lo que si puedo decir que el poster del film con esos perros es horrible.

5. jun 2, 02:21 | Skalope

Pues me ha gustado muchísimo. Peli australiana que recomienda Almas Oscuras, peli que mola.
Que putada para el bigotes llamarse igual que el mejor jugador actual de la NBA. Lo rastreas en google para ver que ha hecho y, si no pones “Stephen Curry actor”, no te sale más que el de los triples.
Sorprende el poco y pobre bagaje de la pareja protagonista hasta esta película. Los ves y dices, coño, son buenísimos estos dos. Pero miras su filmografía y no entiendes como han trabajado tan poco y en proyectos tan vacuos.
Yo he acabado muy contento. Mi única rémora subyace en una duda que tengo. Si la peli debería haber acabado mal y bien. Por una parte, estaba deseando que Vicki se salvase y abrazase a su madre y todo lo que pasa pero… no se, igual lo más lógico es que acabase con el bote de pastillas y fin. No se, tengo dudas con ese final.
Pero que vamos, que muy buena, muy recomendable pese a que, una vez más, la perrita muere.
Antes de esta, había visto Alien Covenant, un puto desastre. Cero sensaciones, cero tensión. Hounds of Love todo lo contrario.

6. jun 10, 01:02 | Varón Dandy

Me gustó. Ya pasó un tiempo desde que la vi y su efluvio perdura.
Me vinieron a la mente “Snowtown” por lo de suburbio de la Australia profunda. Y también, no sé por qué, “Murder set pieces”.
Al igual que @Skalope, pienso que un final más abrupto (p.ejem. pastillas) hubiera sido otra posibilidad más arriesgada y terriblemente interesante. Aunque el final Joy Division crea correctamente ese universo paralelo de imposibles finales felices.

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