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Caballero del Diablo

La Gran Historia desde la Cripta

Caballero del diablo revival

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  • Título original: Demon Knight
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1995
  • Director: Ernest R. Dickerson
  • Guión: Ethan Reiff, Cyrus Voris, Mark Bishop
  • Intérpretes: Billy Zane, William Sadler, John Kassir
  • Argumento: Una vieja iglesia reconvertida en motel será centro del acoso de un grupo de demonios por hacerse con la reliquia que uno de los inquilinos posee.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

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“Pasad, pasad, criaturas. Vuestro amiguito, el Guardián de la cripta, os tiene preparado un festín de tripas, llenas de gusanos, a la altura de vuestros monstruosos apetitos. ¡Ñihihihi! Perdonad que me ría como una rata, ¡pero es que me he comido varias! ¡Nihihihi! Sin más, dejadme que os cuente este espeluznante relato sobre hombres y demonios. La titánica lucha entre el bien y mal ubicada en un remoto motel. A esta historia protagonizada por una reliquia con forma de llave, que guarda el rojo destino de la humanidad, la he llamado…”

“Caballero del Diablo” no necesita de ningún tipo de análisis para ser disfrutada, simplemente ser reproducida por los amantes de la serie b, porque sí, estamos ante una película de pura serie b, pero con un canon de calidad que la ha convertido, desde su estreno, en una cinta de culto, no en vano su presupuesto rondó los trece millones de dólares de la época. Jugando en la misma división que “La Noche de los Muertos Vivientes”, “Feast”, “The Convent”, “El Príncipe de las Tinieblas”, “La Noche de los Demonios”, “Posesión Infernal” o “Abierto hasta el Amanecer”, podemos entender el primer largometraje nacido de la famosa y querida serie de televisión “Historias desde la Cripta”, a posteriori surgirían otros dos bastante inferiores, como unas mezcla de todas las anteriormente citadas, pero maquillada según los parámetros de la serie original; es decir, un argumento fácilmente entendible que hace hincapié en lo elementos macabros del cine de horror, entiéndase por el lado sexual y visceral del asunto, con fuertes elementos sobrenaturales y grandes dosis de gore vomitadas en pantalla con un sentido del humor bastante cafre. Seguir leyendo…

Lo mejor: Los efectos especiales y su trepidante ritmo... mención especial para el Guardián de la Cripta, un entrañable cabroncete.

Lo peor: Está cargada de tópicos robados a otras películas y los personajes son absolutamente comunes al resto de protagonistas de Historias de la Cripta, lo que elimina el factor sorpresa.

Cast a Deadly Spell

Un caso del detective Phil Lovecraft

Cast a Deadly Spell Póster

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  • Título original: Cast a Deadly Spell
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1991
  • Director: Martin Campbell
  • Guión: Joseph Dougherty
  • Intérpretes: Fred Ward, David Warner, Julianne Moore
  • Argumento: Los Ángeles 1948, todo el mundo usa la magia, como el último adelanto, salvo el detective Lovecraft, que mujer mediante se ve envuelto en un siniestro caso relacionado con el infame Necronomicon.

77 |100

Estrellas: 3

Cast a Deadly Spell Grande

Con la obra literaria de Lovecraft y su relación con el séptimo arte pasa algo curioso: es muy difícil encontrar una película que refleje dignamente la idea de horror cósmico del maestro de Providence, y más aun sin llegar a ser ridícula. Además, y por desgracia, suelen ser las adaptaciones más o menos directas de este o aquel relato de Lovecraft las peor paradas. Obviamente, reflejar un universo de tintes oníricos, envuelto en locura y con un trasfondo materialista, en tan solo hora y media, supone un reto imposible de abordar con éxito. Sin embargo, podemos encontrar gemas cinematográficas diseminadas a lo largo de los años, cuya influencia lovecraftiana es sobrellevada con dignidad y resultados satisfactorios para el espectador, bien sea un fanático a la cosmogonía cthulhuidea o no; y en este rosario de musgosas cuentas, se revela el curioso hecho de que cuanto más tangencial sea la influencia, sin tener que renunciar a la pureza de la hidromiel mezclada, mejor se adapta al formato cinematográfico. Amén de que cuanto menores son las pretensiones, el resultado final se antoja superior.

Mi película favorita basada en los mundos de Lovecraft sería una de las muchas obras maestras de Carpenter: En la boca del miedo, cinta imprescindible. Suena radical, pero si no la has visto todavía, ¿qué haces en un portal de cine de terror? Clásico moderno que demuestra, de una forma harto inteligente, que la mejor herencia de Lovecraft no son los nombres impronunciables de sus deidades y criaturas, si no las ideas que subyacen debajo de la parafernalia “mística”. La película de Carpenter ocuparía el trono pero a sus pies habrá que ponerle compañía, ¿verdad? En este caso, para el segundo de la clase, ya tendría mis dudas. Lo que no me causaría dolores de cabeza sería elegir a las candidatas para el segundo puesto: The Resurrected (1992, Dan O’Bannon – R.I.P -), Re-Animator (1985, Stuart Gordon), From Beyond (1986, Stuart Gordon) y Cast a Deadly Spell (1991, Martin Campbell). Que conste que dejo conscientemente en el tintero el mediometraje La Llamada de Cthulhu (2005), porque creo que se trata de un caso peculiar a estudiar aparte, como ya hiciera nuestro buen amigo Asier.

Por mucho dolor que me causase la decisión, me decantaría finalmente por Cast a Deadly Spell, siempre hablando en términos de cine influenciado por Lovecraft. Pese a ser las otras tres opciones apetitosas adaptaciones “sui generis” de relatos del creador del horror moderno, así como estupendas cintas, su relación con el escritor de Providence es poco más que formal, mientras que Cast a Deadly Spell, (des)conocida en España como Hechizo Mortal, sin trasladar a su guión ninguna historia cthulhuidea concreta, destila toda la magia de las narraciones de los mitos con una historia propia, cuya ambientación y humor realzan la faceta de puro entretenimiento intelectual que supone la interpretación del universo como una broma de dimensiones cósmicas; y os aseguro que no hay nada más lovecraftiano que eso. Además, la fusión de género (fantasía y novela negra en este caso) se adelantó por algunos años a las modernas tendencias de la literatura fantástica estadounidense y cuyo mejor ejemplo (del que también bebe Cast a Deadly Spell) sería Tim Powers, cuyo tratamiento de lo sobrenatural como una parte más – al igual que la física, medicina y otras ciencias – del mundo humano moderno es lo que caracteriza la comedia de horror que hoy “revivimos”.

Parte del éxito, de lo divertida que resulta la película dirigida por Martin Campbell radica en esa fusión de conceptos que casi parece que funcione obra y gracia de algún hechizo transmitido por los tubos catódicos. Porque sí, esta comedia sobre clichés del cine negro con tintes sobrenaturales y algo de horror lovecraftiano tiene su origen en la televisión. Nacido como un producto de la HBO, sorprende un acabado tan profesional, una falta de miedo a mostrar la magia en primer plano, unos actores tan comprometidos como graciosos, un guión genuinamente original y una serie de evocadores homenajes (como ese genial club llamado “The Dunwich Room” o el comisario “Bradbury”) que de forma continúa van sacando al pequeño “calamarcito” que todos llevamos dentro. Vamos, que si todos los telefilmes fuesen como este, conectaría mi televisión directamente a mi organismo vía intravenosa.

Comencemos por la historia: un detective rudo y sarcástico como pocos, apellidado Lovecraft (pariente cercano de Sam Spade), es uno de los pocos que se niega a usar la magia para facilitarse la vida (aquí se trata la magia como si fuese un avance tecnológico más, sin saber a que precio, una lectura muy propia de Fritz Leiber, otro autor “pulp” muy querido entre el aficionado). A punto de ser desalojado de su despacho/apartamento acepta por desesperación un trabajito que huele peor que las playas de Venice en verano. Por supuesto, el encargo incluye un científico “raro”, una virgen cazadora de unicornios, un travestido y El Necronomicon. Todo eso serían minucias para nuestro endurecido héroe, si el negocio no incluyera un reencuentro con la rutilante Connie Stone: “femme fatale”, cantante, antiguo amor del detective y actual chica del malvado y enemigo jurado de Lovecraft, a la par que ex-compañero del mismo. ¡Vaya ingredientes!

Pues ya os puedo decir que si la historia se muestra jugosa, no lo es menos la ambientación. Cuando digo que la magia impregna todo el metraje no os miento, la atmósfera de cine negro de finales de los cuarenta está muy bien conseguida, pero siempre observaréis los fotogramas manchados de colores mágicos: “rojo sangre, verde musgo y azul marino”, amén de pequeños detalles que ayudan a crear un entorno creíble para la fantástica historia. También supone una autentica delicia el muestrario de coches de época, trajes y peinados y, lo más importante: licor de las tierras altas y clavos para ataúd por doquier. Todos fuman y beben, y mucho, pero lo gracioso es ver como se codean personajes extraídos de una novela Hammet con vampiros, hombre lobo, gárgolas y… ¡la mismísima Cabra de los Mil Retoños! La Madre de la Putrescencia, La Guardiana de la Lente Lunar: ¡Iä, iä, Shub-niggurath! Por si fuera poco, los tópicos (como el ardiente reencuentro entre Connie y Phil Lovecraft) están tratados con un humor simpático y alguna dosis de terror (no olvidemos de que la magia que usan los habitantes de Los Ángeles es negra, teniendo sus efectos funestas consecuencias) que serán siempre bienvenidas… y los principales culpables de que una mezcla única funcione son los actores.

En el papel de detective, y muestrario de frases ácidas con patas, tenemos a Fred Ward pedazo de actor que pese no haber cosechado el éxito que se merece (como primera estrella de Hollywood) ha seguido una carrera tan activa que da miedo enumerar los títulos donde participa. A bote pronto solo me quedaría con Temblores (1990), que comparte con Cast a Deadly Spell, aparte de actor principal, un acabado igual de satisfactorio – habiendo incluso conseguido una serie a la sombra de la “gusanil” franquicia –. Pues bien, Ward borda un papel socarrón a la par que vulnerable, ¡dios! Es verlo en pantalla con su sombrero, sus impertinencias y sus preguntas “casuales” y uno no puede menos que ponerse de su lado. Pero si en cada escena, Ward se queda con el cincuenta por ciento de nuestra atención, el resto de actores le van a la zaga; comenzando por una joven Julianne Moore que se destapa como una “sensible” mujer fatal capaz de fundir farolas . ¡Una bomba pelirroja que derrite el suelo allá por donde pasa! Marcándose un par de canciones que llenaran nuestros oídos con cantos de sirena, y sin abandonar del todo ese tono irónico que rodea a toda la película. Tono que quizás sea David Warner (con más de doscientas películas a sus espaldas – entre ellas En la Boca del Miedo), quien interpreta al científico/hechicero en busca del Necronomicon, el que mejor sabe trasladar la ironía a su papel, subiendo en quilates la película cuando aparece en pantalla. Y para cerrar los cuatro lados del cuadrilátero que acoge este duelo interpretativo, tenemos a Clancy Brown en el papel de antagonista directo de Lovecraft. Diría mucho sobre su papel en la cinta que nos ocupa, pero como buen y psicodélico resumen, comentaré que entronca directamente su actuación, con la personificación que su voz hace de Señor Cangrejo en la famosa (y divertida) serie de Bob Esponja.

Amigos, intentaré rebajar mi entusiasmo porque no todo es oro lo que reluce. Obviamente, por restricciones presupuestarias, algunos detalles resaltan por pobres, no alcanzan la excelencia que su atrevido guión merece. Algunos maquillajes y animatrónicos están diseñados con cariño pero ejecutados de forma casposa. ¿Shub-niggurath en un telefilm de 1991? Bueno, ya sabéis a que me refiero. No obstante, el aire retro que destila la película gracias a su ambientación temporal, justifica parcialmente las carencias presupuestarias, conectando ciertos pasajes con las míticas cintas del Dr. Quatermass. Lo que no resulta justificable son ciertos infantilismos heredados de la década anterior, ciertas escenas o “sketeches” que enfrían el ánimo del espectador maduro. Allá a mediados de los noventa, cuando tuve ocasión de disfrutar de su emisión por el Canal + (tiempos maravillosos donde igual caía The Refrigerator que un ciclo de Troma), ya pensé que a veces tendía a los efectismos de Golpe en la Pequeña China, pero más burdos. Afortunadamente, solo se trata de momentos puntuales que son luego bien realzados por la labor tras las cámaras de Martin Campbell, director de bastante renombre que ha ido subiendo peldaños, en forma de películas de la franquicia de James Bond, desde sus pinitos en televisión hasta llegar a rodar la novísima Green Lantern. Como podéis ver no se trata de un completo inútil, por mucho que desprecie el cine “mainstream” también sé reconocer el valor de todos los trabajadores que allí van a parar.

Tampoco es un inútil su guionista, Joseph Dougherty, que pese a haberse centrado más en productos televisivos, demuestra que sabe de lo que habla – insisto en que las referencias lovecraftianas nos son gratuitas, si no una herramienta que Dougherty, como Carpenter, usa a su antojo –; incluso le alcanzarían las ideas para una secuela protagonizada por ¡Dennos Hopper! Esta secuela también fue rodada para televisión bajo el nombre de Witch Hunt, desgraciadamente no es posible verla doblada o subtitulada.

Terminando, una película con la que hay poco que perder. Una de esas joyas que pasan desapercibidas: desde el diseño de sus atroz póster, hasta su humilde origen, hacen de Cast a Deadly Spell una de esas rarezas a revindicar cuya falta de pretensiones y buen humor derretirá el duro corazón de los aficionados al fantástico – siempre que se la tomen en serio dentro sus propia idiosincrasia como pseudo comedia –. Si además añadimos las gotas justas de Lovecraft creo que no se puede pedir más para una tarde de domingo donde juro y perjuro que no encontraréis actividad más divertida que disfrutar de las “weird adventures” de una detective que no necesita la magia para ser el más duro del lugar. Un “bourbon”, con un chorrito de agua, a la salud de una película única, para bien o para mal.

Lo mejor: Años cuarenta, novela negra, magia, Lovecraft, humor... ¡y todo funciona!

Lo peor: A veces su ligereza juega en su contra

Bad Taste (Mal Gusto)

Los divertidos, grotescos y sensacionales comienzos de Peter Jackson (I)

Bad Taste

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  • Título original: Bad Taste
  • Nacionalidad: Nueva Zelanda | Año: 1987
  • Director: Peter Jackson
  • Guión: Peter Jackson, Ken Hammon, Tony Hiles
  • Intérpretes: Terry Potter, Doug Wren, Peter Jackson
  • Argumento: Una pequeña ciudad costera ha quedado desierta tras la llegada de unos aliens. El destino de los desaparecidos no es otro que servir de comida en una hamburguesería inter-galáctica. Un cuerpo especial se enfrentará a los extraterrestres.

80 |100

Estrellas: 4

Bad Taste

“Hay una anécdota muy divertida… supongo, que es en la escena en la que un extraterrestre (de hecho, yo) vomita y otros se lo beben. Pues la sustancia se hizo con yogurt, porque como se lo tenían que beber lo hice pensando ellos para que fuese lo menos desagradable posible. Incluso compré un yogurt bueno. Pero la mezcla quedó muy diluida y tenía que quedar mucho más espesa. Y yo se la di a un extra y le dije que la hiciese más espesa, mientras me iba a rodar otra escena. Y claro, yo suponía que él sabía que era para beberla. Después volví y el tipo lo había hecho muy bien, y había conseguido espesarla bastante. Así que rodamos, y al poco los actores empezaron a marearse… ¿Sabéis lo que pasó? El tío que espesó la mezcla había ido al jardín y le había echado barro al potingue, ¡y entonces claro que quedó más espesa! Así que, cuando vuelvas a ver la escena, piensa lo que esos pobres actores estaban bebiendo de verdad, ¡barro!”

Esta anécdota, entre otras que iremos viendo, narrada por el director del invento, Peter Jackson, resume perfectamente lo que es Mal gusto. Primero, ahí tenemos el titulo. Segundo, porque el sentido de lo desagradable, pero a la vez divertido, festivo, es algo que manejaba como nadie en esto del gore. Y tercero, porque estamos ante una película de amigos, de rodaje largo, complicado, pero del que estoy seguro que la mayoría de los que estuvieron involucrados guardan gratos recuerdos. Se lo pasaron pipa, vaya. Ese es el espíritu de la opera prima del hoy megalómano cineasta que se codea con gente como Spielberg.

Actualmente, puede que queden espectadores no aficionados a estas cosas que no tenga mucha idea de Mal gusto. Pero, si hablamos de Peter Jackson, casi todos responderán afirmativo. Su carrera inicial, y en mi opinión más interesante y redonda, está formada por dos clásicos del gore; la que nos ocupa y, sobre todo, la insuperable Braindead, tu madre se ha comido a mi perro (1992). Y también por una olvidada pero reivindicable rareza como es El delirante mundo de los Feebles (1989).

La sobrevalorada trilogía de El señor de los anillos (2001-2003) y el aburrido remake de King Kong (2005) le han marcado a fuego en las miras de Hollywood y en las de muchos fans a lo largo del mundo. Su estilo se ha vuelto denso, menos simpático, pero aún con capacidad, dentro de sus nuevos órdenes presupuestarios, de llevar a cabo excelentes set pieces espectaculares. En todo caso, la imaginación desbordante y el ingenio creativo, sin prejuicios, buscando romper moldes y llamar la atención con un cine atrevido y original, quedaron en gran medida, y a la espera de sorpresa, en esos comienzos.

“Nadie se había percatado de lo que estaba durando el rodaje hasta que alguien del equipo reseñó que durante el proceso de producción dos actores se habían prometido, otro se había retirado y otro se había divorciado. Desgraciadamente también murió alguien, Doug Wren, el actor que hace del jefe de los extraterrestres, falleció durante la post producción y todo su trabajo tuvo que ser doblado por otro actor”.

El rodaje se alargó hasta los cuatro años. Tuvieron que rodar durante los fines de semana y algún otro hueco libre que consiguieran. Los actores eran amigos, compañeros de trabajo y vecinos de Jackson. El presupuesto era ínfimo aunque, por sorpresa, tras el rodaje, recibieron ayuda de la New Zealand Film Commission, permitiendo que se dedicara por completo a terminarla, así como pasar la película de los 16mm en los que fue rodada a los 35mm necesarios para su distribución en salas de cine. Así, además de pasarla por variopintos festivales, consiguieron llevarla a Cannes y darse a conocer a mayor escala. Allí, en el famoso festival, fue donde algunos pelearon por conseguir Mal gusto para su distribución comercial.

¿Cómo es posible que una película gore, producida sin medios y por completos desconocidos, llamase tanto la atención en un festival respetado y “serio”? La razón fue Peter Jackson. Y es que solo hay que ver unos minutos de la película para darnos cuenta que, ya en sus comienzos, apuntaba maneras; puesta en escena imaginativa y eficaz, ritmo de montaje excelente, soluciones visuales inesperadas; y todo ello con dos duros y muchas ganas. No es algo nuevo que esto suceda, pues, sin ir más lejos, unos años antes, un tal Sam Raimi consiguió algo muy similar con la excelente Evil Dead (1981). Ahora pocos desconocen que Raimi es (o era) muy amigo de Marvel y su Hombre Araña.

Mal gusto es lo que podríamos denominar “gore festivo”. Algo que Jackson llevó posteriormente hasta sus ultimas consecuencias con la citada Braindead, cumbre tanto del festivo como del gore en general. Pero antes, con la que nos ocupa, y con menos medios pero no por ello malos efectos visuales y de maquillaje, consiguió convocar a aficionados al cine de todo tipo, pese a que no fuesen degustadores habituales del subgénero, para que se divirtieran y/o se introdujeran en él. Ahí se encuentra otro acierto más de su creador: llevar lo grotesco, desagradable, sangriento y prácticamente underground a un público más amplio. Y de todo ello crear un culto instantáneo. Cuando suceden estás cosas (intención de llevar un género o subgénero poco comercial o underground a un público amplio) los resultados, para los puristas, suelen ser devastadores. Este no fue el caso.

“Aquello era otro mundo completamente absurdo. Hay una escena en la que al alien le explota la cabeza. Para esa escena estábamos tres personas: el que hacía del alien, otro y yo. Entonces mi trabajo era rodar, mover la cámara, accionar los explosivos y actuar, y tenía que hacerlo todo casi a la vez. Así que para ello tenía que poner la cámara en un trípode y rodar en plano fijo; sacar a mi personaje de plano mientras corría a por los explosivos, detonarlos y volver otra vez a dirigir en movimiento. Una locura. Casi todo se rodó así y todo se ve en pantalla, casi siempre es lo que había, la gente si no estaba haciendo una cosa estaba haciendo otra”.

Lejos del normalmente soporífero ultragore alemán, y sin intención de provocar las sensaciones malsanas y enfermizas de aquel, Jackson sabe como llenar la pantalla de desmembramientos, líquidos purulentos, decapitaciones y momentos completamente desagradables (como el que se cita en la introducción) que, pese a ello, logran arrancarnos la carcajada entre la nausea. Él mismo ha dicho en más de una ocasión, que únicamente volvería al gore para hacer algo más sangriento que Braindead. Ojala. De esa joya del delirio macabro-festivo hablaremos dentro de poco.

Lo mejor: El talento de Peter Jackson para, con medios ínfimos y cientos de complicaciones, sacar adelante una película divertida, con buena puesta en escena, montaje dinámico, soluciones visuales, narrativas sorprendentes y ultragore.

Lo peor: Que no pudiese (o más bien, no quisiese) volver a dirigir algo con esta libertad y ausencia de prejuicios.

Terror en Amityville

Entre la realidad, la ficción y las historias interminables

Amityville Poster

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  • Título original: The Amityville Horror
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1979
  • Director: Stuart Rosenberg
  • Guión: Sandor Stern
  • Intérpretes: James Brolin, Margot Kidder, Rod Steiger
  • Argumento: Un joven matrimonio se decide a comprar la casa de sus sueños. Una casa que, un año atrás, fue escenario de un horrible crimen. Perturbadores sucesos sobrenaturales harán la vida imposible a los nuevos propietarios.

65 |100

Estrellas: 3

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Sucedió en 1974. Concretamente, el 13 de noviembre. Un pequeño pueblo, de nombre Amytiville, situado en el condado de Sufflok, Nueva York, se haría famoso debido a un cruento crimen. El joven Ronald DeFeo asesinó a sus padres y a sus cuatro hermanos. Su argumento en el juicio fue, nada menos, que escuchó voces procedentes de la casa que le incitaban a hacerlo. Voces que le advertían del mal que guardaban para él sus seres queridos. Un caso más de locura, una buena actuación para evitar la cárcel con los presos comunes o un caso de casa encantada, lo cierto es que encendió una llama que con el paso del tiempo creó la leyenda.

DeFeo no pudo evitar la carcel, y el 19 de noviembre de 1975 comenzó una condena de 25 años por cada asesinato. Actualmente sigue preso.

Uno año después de la carnicería y con el juicio del criminal todavía reciente, una nueva familia, los Lutz, compraron la casa a un precio rebajado, considerándolo una autentica ganga para lo que parecía ser la casa de sus sueños. Y aquí comienza el verdadero embrollo: exactamente 28 días después de su adquisición, los Lutz tuvieron que salir con lo puesto de la casa, en una noche de tormenta, y no regresar jamás. Los acontecimientos sobrenaturales que presuntamente vivieron aquellos días fueron puestos en papel en 1979 por la periodista Jay Anson. Un libro que no tardó en encontrar la atención por parte de productores de Hollywood. Así, ese mismo año, se dieron prisa para tener lista Terror en Amytiville, adaptación al celuloide casi literal del libro de Anson.

Aprovechando la fiebre y moda que habían desatado los medios y el libro sobre el caso, lo tuvo fácil para convertirse en un gran éxito comercial. Éxito que dio el pistoletazo de salida para lo que sería, a poco riesgo de equivocarme, la saga más longeva de la historia (siete secuelas, un remake y dentro de poco una secuela de dicho remake) en cuanto al subgénero de casas encantadas. Lo que no quiere decir que también haya sido la mejor. Más que nada porque, salvo tras la aceptable primera entrega, que ahora pasaré a comentar, y la más o menos potable segunda (que no era una continuación sino una ficción basada en el personaje de Ronald DeFeo), las demás solo contribuyeron a llenar las estanterías más polvorientas del video club.

La ventaja que tiene Terror en Amytiville frente al resto de la saga es su equipo. Aunque aprovechados a medio gas, contó con un director de calidad probada como Stuart Rosenberg, autor de La leyenda del indomable (1967) o la posterior Brubaker (1980). Contó también con un interesante reparto, encabezado por James Brolin, Margot Kidder y Rod Steiger. La notable banda sonora, nominada al Oscar y al Globo de oro, fue obra de Lalo Schifrin. No iba mal la cosa. El problema es que, aunque aceptable como apunté anteriormente, *la película se resiente de un trabajo ajustado a lo funcional por parte de director y reparto. * Así, la puesta en escena de Rosenberg sigue los acontecimientos con poco entusiasmo, mientras que sus intérpretes de carácter componen correctos personajes, dentro de las limitaciones de su desarrollo en el guión, pero a medio camino entre la profesionalidad y la búsqueda del cheque.

¿Qué tiene entonces esta película para considerarse actualmente un pequeño clásico del cine de terror? Si no destacaba especialmente en ningún apartado, ¿cómo es que se sigue hablando de ella, se siguen haciendo secuelas, remakes y reboots? La respuesta la encontrareis en los propios sucesos que la procuraron su existencia. Y es que estos hechos, ya sean verídicos o una simple estafa, en su época fueron lo suficientemente impactantes para sugestionar a varias generaciones y dejar el morbo servido. Una sugestión y un morbo que, a poco que uno sea aficionado a estos temas, le llevará curioso y dócil ante el visionado del film. Predispuesto, vaya.

Sobre todo en su época, hay que reconocer que Terror en Amytiville funcionaba como “show de los horrores”. No hay que evaluarla, en este caso, como buena o mala, términos quizás demasiado radicales cuando se habla de algo que es puramente sugestión y curiosidad. Aunque algo desfasada hoy en día, funcionó y puede seguir funcionando por su cúmulo de situaciones escabrosas, algunas de ellas realmente aterradoras: extraños líquidos oscuros que salen de los grifos y del aseo, apariciones fantasmales y plagas de moscas cuidosamente organizadas, entre otras cosas. Sin olvidarnos del cambio de humor que experimentaban los miembros de la familia, sobre todo el marido, George, según dicen de asombroso parecido con DeFeo, y que se sintió, alguna que otra vez, poseído por el mismo mal que rondaba la cabeza de aquel.

Más allá de todo esto, no pasa ni pasará de ser una película de casas encantadas del montón. Pese a su popularidad y su aura de clásico e incluso de obra de culto, no estamos ante algo realmente a destacar. Más bien, ante una pequeña rama de las muchas, de mayor o menor interés, que han surgido a raíz del caso DeFeo y el posterior caso Lutz. Algo que hoy en día se encuentra por encima de cualquier fraude demostrable. La historia espectral de Amytiville posiblemente es falsa, y posiblemente los Lutz fueron un poco más ricos después de vender los derechos a la periodista. Ninguno de los varios inquilinos posteriores de la casa ha tenido que salir por patas ni han relatado acontecimiento extraño alguno. Pero, sea como sea, la leyenda de aquella casa, de aquel pueblo que fue y es improvisado destino turístico, ha quedado viva en papel y celuloide.

Lo mejor: Todo lo que rodea el caso, la leyenda que surgió y, como elementos puramente cinematográficos, la notable banda sonora de Lalo Schifrin y el impacto de algunas escenas terroríficas.

Lo peor: Pese a su popularidad y actual estatus de pequeño clásico, no deja de ser, en conjunto, una de casas encantadas del montón. Se queda a medio gas si tenemos en cuanta el potencial de la historia y del equipo detrás y delante de las cámaras.

El Diablo Sobre ruedas

No mires por el espejo retrovisor

El diablo sobre ruedas poster

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  • Título original: Duel
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1971
  • Director: Steven Spielberg
  • Guión: Richard Matheson
  • Intérpretes: Dennis Weaver, Tim Herbert, Lou Frizzell
  • Argumento: David Mann es un hombre que viaja en su coche por una desértica y aislada carretera de Estados Unidos. Cuando adelanta a un viejo camión, lo que parecía ser un viaje rutinario por carretera, se convertirá en una pesadilla.

95 |100

Estrellas: 5

El diablo sobre ruedas grande

Originalmente ‘El Diablo sobre ruedas’ (Duel, 1971) se concibió como telefilm de la semana para el canal ABC. Tras las cámaras, ejerciendo las labores de dirección, se escondía un joven Steven Spielberg, cuya experiencia en el medio ya tenía en su haber un capítulo de la serie Colombo o esa obra de culto llamada ‘Galería nocturna’.

David Mann solo quiere volver a casa después de un viaje de trabajo. Está cansado y tiene todo un largo trayecto que recorrer. En la otra punta del país encontrará el descanso del guerrero después de su odisea. De pronto descubrirá que la fatalidad puede aparecer en el lugar menos esperado y de la manera más extraña.

Un hecho en teoría banal, como es el adelantamiento a un camión, puede convertirse en una de las pesadillas más logradas del cine o en uno de los mejores ejercicios de tensión cinematográfica que se han hecho nunca.

Ese gurú del cine comercial que es Steven Spielberg, demostró, con este su primer gran título, que llegar hasta donde ha llegado no solo fue cuestión de suerte y trabajo. En la calidad que atesora ‘El Diablo sobre ruedas’ hay detrás una montaña de talento, impropia de los productos que de aquellas se facturaban para el medio televisivo. El resultado de este producto llamó la atención a propios y extraños por su eficaz planteamiento narrativo, planteamiento encerrado en una muy escasa economía de medios. El éxito de ‘El diablo sobre ruedas’ fue tal que los productores facilitaron el rodaje de secuencias para ampliar su metraje, con el fin de exhibir la película en salas de cine. La popularidad adquirida después haría de este título el despegue al éxito que tendría el “Rey Midas” de Hollywood.

Ya desde los créditos iniciales, en los que se nos van mostrando esas imágenes en movimiento de los parajes por donde transita el coche del protagonista, asistimos a una evolución, a una evolución del suspense que empieza en los parajes más grises y verdosos hasta llegar al amarillo del desierto, simbología profética de lo que más tarde se convertiría en el peligro ambiental de muchas road movies de terror. La mayoría de éstas han intentado buscar una fórmula parecida a la de ‘El Diablo sobre ruedas’, pero por suerte o por desgracia todas ellas han fracasado en su intento. La fórmula psicópata/carretera/suspense/terror llegó definitivamente a su punto álgido con esta joya setentera.

Por otra parte, es justo reconocer en la película el mérito del señor Richard Matheson, talentoso guionista curtido en mil y una batallas, que logra crear un concepto narrativo de idea que oscila entre el clasicismo del western, el thriller más hitchcockiano o el cine de terror menos convencional. Si todo esto lo unimos a la perfecta descodificación en lenguaje visual del muy talentoso Spielberg, nos encontramos ante una memorable obra maestra.

Me gustaría terminar diciendo que la genial ‘Tiburón’ (1975) es deudora, en muchos aspectos, de este gran título.

Lo mejor: Sus códigos narrativos son impecables.

Lo peor: Que no haya más películas como esta.

La Oscura Noche del Espantapajaros

Al acecho el espantapájaros vengador

Scarecrow Poster

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  • Título original: Dark Night Of The Scarecrow
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1981
  • Director: Frank DeFelitta
  • Guión: J.D. Feigelson
  • Intérpretes: Charles Durning, Robert F. Lyons, Claude Earl Jones
  • Argumento: Un joven que es objeto de burla de todos en el pueblo, tiene como amiga a una niña que juega con él. La niña es dada por muerta, por lo que el joven, acusado de su muerte, huye disfrazándose de espantapájaros. Hasta que iracundos vecinos lo atrapan.

70 |100

Estrellas: 4

Scarecrow Grande

Tío “Creepy” Bob sale de la tumba, un viernes más, para presentaros la reseña de un sobrinito que ya conoceréis. ¿Recordáis un cuento muy triste llamado Al Final del Trayecto? Seguro que sí. Bien, pues nuestro amigo Fernando Rivero ha querido castigarnos con otra triste historia. Nos trae la vieja leyenda sobre Bubba y como acabó siendo un espantapájaros. No seré yo, fiel amigo de espantapájaros asesinos, quien critique su decisión, al fin y al cabo siempre me ha molestado que los cuervos picoteen los cadáveres que dejo pudrirse al sol, aquí en mi pequeño maizal.
Una reseña que estáis obligados a complementar con el visionado del clásico de serie B al que refiere… sin más: adentrémonos de nuevo en la crónica negra de Estados Unidos

La figura del espantapájaros resulta lo suficientemente inquietante como para poder despertar con ella los miedos del espectador. Es una pena que el cine de terror no haya sabido sacar todo el jugo a una figura que bien podía haberse convertido en un icono del horror cinematográfico. “La oscura noche del espantapájaros” es una de esas pocas rupturas en esa relación de tonto conformismo entre el cine de terror y la figura del espantapájaros.

Nos encontramos ante un título redescubierto que me ha dejado un agradable sabor de boca, aunque lejos de esa capa de mitificación que le había dado cuando yo era muy pequeño.

Bubba, un joven con retraso mental, juega y mantiene una relación de amistad con Marylee, una niña del pueblo en el que ambos viven. Entre algunos de los pueblerinos no se ve con buenos ojos esta relación. Estando con Bubba, la niña del pueblo sufre un accidente tras el cual es dada por muerta. Este hecho centra todas las miradas en Bubba, al que acusan del accidente de la niña. Incitados por el manipulador Otis, un grupo de lugareños decide ir en busca del joven para tomarse la justicia por su cuenta.

Es a partir del linchamiento y posterior desaparición de Bubba cuando la película empieza a activar su maquinaria de suspense de forma dosificada, con tempo y de modo progresivo. Para mí, el ritmo con el que es tratado el suspense es el mayor acierto del film. Una atmósfera malsana y absorbente parece pronosticar el acecho de algo que está ahí pero que no se puede probar, atmósfera que parece recorrer cada minuto del metraje desde que se desarrolla la acción que desencadena todo ese clima.

Se consiguen puntos de suspense bastante logrados y se juega acertadamente con la confusión de si hay una presencia fantasmal que parece perseguir y atemorizar a los protagonistas o si bien existe algún tipo de complot para acabar con ellos.

“La oscura noche del espantapájaros” es un muy digno producto de serie B que respira por todos sus poros un clasicismo, una sobriedad de formas y una muy correcta realización. Quizá los fundamentalistas del más remozado y artificioso cine de terror vean en este pequeño film escenas y sustos de manual que no les despierten el más mínimo interés. Personalmente creo que la película tira correctamente de manual, generando el suspense justo y necesario. A mí me causó más impresión y me tuvo más pegado al sillón que la mayoría de producciones de terror y suspense que he visto últimamente, muchas de las cuales tienen que recurrir al golpe de efecto fácil y a una estética truculenta y directa para mostrar lo que muchas veces resulta evidente.

Por Fernando Rivero

Lo mejor: Sabe sugerir los momentos de suspense y terror sin tener que llegar a escenas explícitas.

Lo peor: Que los que no la hayan visto esperen un monstruoso y sanguinario espantapájaros.

La Matanza de Texas

A sus pies Maestro Hooper

La Matanza de Texas

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  • Título original: The Texas Chainsaw Massacre
  • Nacionalidad: USA | Año: 1974
  • Director: Tobe Hooper
  • Guión: Tobe Hooper y Kim Henkel
  • Intérpretes: Marilyn Burns, Gunnar Hansen, Edwin Neal, Allen Danzinger, Paul A. Partain, Jim Siedow y Teri McMinn
  • Argumento: El encuentro de la familia más despiadada jamás vista y 5 imberbes jovenzuelos que toman el camino equivocado...

95 |100

Estrellas: 5

Esta reseña va especialmente dedicada a Emilio, Borja-chan, y Alicia, ellos saben por qué, y al equipo enterito de ALMASOSCURAS (mención especial a Joan y Bob) por adoptar a un personaje tan disfuncional como un servidor.

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INTRODUCCIÓN: Génesis

PhotobucketVamos a situarnos a finales de la década de los 60 y principios de los 70. Concretamente en los EEUU, pero en cierto sentido la situación podría ser aplicable a cualquier país “civilizado”; a saber: final abrupto de unos ideales de libertad y optimismo, tejemanejes y mentiras descaradas del Gobierno, una juventud desencantada y acojonada ante las escasas expectativas de trabajo, caída en picado de los mercados bursátiles… Todo esto sólo puede tener un desenlace lógico: sacudirse las pulgas y REBELIÓN. Ahora concretemos más: Austin, Texas; y más aún, un joven director dando sus primeros pasos como documentalista y alumno/profesor de la Facultad de Artes llamado TOBE HOOPER que está hasta la peineta de lo que ve y siente a su alrededor. A esas alturas de su vida ya había dirigido un documental sobre el deterioro del movimiento pacifista (Eggshells, nunca estrenado pero con un premio en el Festival de Atlanta de Cine Documental) y rumiaba en su cabeza un proyecto sobre una casa aislada como reflejo de la alienación del individuo en la sociedad.

Fue entonces cuando Hooper coincidió con Kim Henkel (co-guionista), un apasionado de la historia de los psicópatas y, basándose en ciertos detalles de la vida del padre-de-todos-los-psicópatas Ed Gein (y según sus propias palabras en las atrocidades de un tal Elmer Wayne Henley, al que pagaban para reclutar adolescentes para ancianos pederastas), entre los dos comenzaron a tejer el tapiz que acabaría convirtiéndose en la OBRA MAESTRA que todos conocemos. Pero no fue nada fácil conseguir trasladar sus ideas a la gran pantalla. Es aquí cuando entra en escena la Mafia…

Concretamente hablamos de Louis “Butchie” Peraino, que con su compañía BRYANSTON PICTURES utilizó la producción de LA MATANZA DE TEXAS para “limpiar”, entre otros, los beneficios que había conseguido con Deep Throat, y de paso dejar en la estacada a Hooper y amigos al ser detenido por razones fiscales y demás. Al final, y con la ayuda de amigos del director, la voluntad de los actores y miembros del equipo y ridículas (incluso para la época) aportaciones de pequeñas productoras, consiguieron sacar adelante el proyecto.

1.-El Infierno de Texas:

PhotobucketAntes de pasar por el caos financiero, y por motivos más que obvios, Tobe Hooper no tuvo más remedio que tirar de actores locales con más ganas de salir en una película que ambición por hacer carrera. A una de las protagonistas (Burns) la conoció en un teatro local, el resto de los chavales pasaban por allí y el, tal vez, más importante de todos, por su papel, Gunnar Hansen (al que vimos hace no mucho de capitán de barco en The Reykjavik Whale Watching Massacre) al que el director contrató según le vio entrar por la puerta (imaginaros en los años 70 a un bigardo de 2×2 descendiente de islandeses…), y que confesó hace no mucho “que se presentó para tener que hacer algo en el verano”. A su favor añadiremos que antes del rodaje se pasó una semana entera visitando una escuela de personas con problemas de habla y aprendizaje para meterse en el papel.

Entre las penurias que tuvieron que pasar los actores, y el equipo, estaban los 38º de media, los bichos, el olor de los restos putrefactos de los animales que el productor Robert A. Burns recogía en la carretera para “decorar” el set, y sobre todo que al transcurrir la acción en 24 horas, en un rodaje de 32 días con una media de 14/16 horas diarias, los actores no pudieron cambiarse de ropa…bueno, los que iban muriendo antes… pero una de las actrices confesó que tras terminar el rodaje y quitarse lo pantalones “literalmente salieron caminando solos”; o el propio Gunnar Hansen que tuvo que estar todo el rodaje con la misma ropa empapada en sangre, sudor y mugre. A eso le llamo yo amor por el cine.

2.-Los cimientos de un Género:

PhotobucketUna de las miles de conversaciones que surgieron tras ver la película, especialmente con un amigo, fue la de recorrerse la América más profunda y perderse por esos parajes tan siniestros de Texas, Ohio, Kentucky y demás para intentar encontrar personajes tan siniestros y terroríficos como los que aparecen en la película y, of course, recoger autoestopistas cuanto más chungos mejor. Una locura, claro está… pero ciertas conversaciones alimentadas por litros de Mahou, humos nocivos y death metal de fondo es lo que tienen. Bueno, pués tal vez eso es lo que NO deberían haber hecho NUNCA nuestros protagonistas: recoger al tirado que extiende el pulgar al principio de la película…

Sobre el argumento de la película no quiero contar más que lo básico: Cinco jovenes, uno de ellos en silla de ruedas, viajan a donde cristo perdió las sandalias para solucionar ciertos asuntos familiares sin importancia. Por su inocencia, buen rollito y mala suerte recogen al autoestopista equivocado, paran en la gasolinera equivocada y en la granja… sí, equivocada. Y lo hago tan sucinto por dos razones: porque los que como yo la hayais visto y revisitado varias veces no os hace falta recordaros nada, y los (afortunados) que nunca la hayan visto no quiero joderles ni un solo plano, secuencia, giro de guión de esta maravilla. Merece la pena llegar “virgen”, de verdad.

3.-Anecdotario Brutal:

PhotobucketLa película se estrenó el 1 de octubre de 1974 en Austin, Texas, casí un año después de haber sido terminada, en parte debido al arduo trabajo de edición y en parte por la lucha que mantuvo el propio Hooper con la censura yanqui, que al final, tras el estreno nacional (¡¡en una mañana de sábado!!) tuvo que retirarla de las pantallas por las numerosas quejas de espectadores y críticos. Hasta 1976 no volvió a tener un lanzamiento a nivel nacional, con el que acabó ganando algo más de 30 millones de $, lo que supuso un record absoluto para una película hecha con menos de 300.000 $. Como curiosidad comentaré que no fue superada hasta que se estrenó HALLOWEEN que ganó 47 millones de $. La película fue prohibida durante muchos años en paises como Brasil, Finlandia, Noruega, Singapur y buena parte del Reino Unido (en Londres no, en Glasgow sí, Newcastle sí, Surrey no…).

Parte de la culpa la tuvo la siguiente frase:

The film which you are about to see is an account of the tragedy which befell a group of five youths, in particularly Sally Hardesty and her invalid brother, Franklin. It is all the more tragic in that they were young….

…en la que asegura que los hechos están basados en algo real, que es mentira, pero Henkel y Hooper utilizaron para protestar por las citadas mentiras del Watergate, Vietnam, el paro….

Un apartado especial merece Robert A. Burns como Director de Producción. El mismo que recogía animales muertos de la carretera, que se pateó todas las clínicas veterinarias del estado en busca de huesos de animales para cubrirlos de látex y hacerlos parecer humanos, el que consiguió litros de sangre animal para “decorar” las paredes, y utilizó su propia sangre para una escena de “alimentación” que le dejó casi exhausto…

Para finalizar esta sección un par de (casi seguras) verdades:

1.-Que el equipo descubrió una plantación enorme de marihuana detrás de la granja y casi se la ventilan entera… esta, personalmente, me encanta.
2.-Que Gunnar Hansen (Leatherface) casi se carga a uno de los chicos con la motosierra. Según el propio actor la sierra le pasó a 8 cm de la cara del chaval…
3.-Que la BSO, compuesta por el propio Hooper, está hecha a base de chillidos de animales y objetos metálicos, como sierras y martillos entrechocando…
4.-Que Leatherface se iba a llamar Headcheese (cabezaqueso¿?¿?¿), menos mal que no…

4.-¿Conclusión?:

PhotobucketNo creo que sea posible concluir un debate sobre esta película en concreto, es más, creo sinceramente que pasarán 50 años y todavía se seguirá utilizando como ejemplo de cómo hacer una buena película con un Buen Guión, el convencimiento de tener algo inmejorable entre las manos y haciendo caso omiso a lo ajustado del presupuesto. Tobe Hooper y su increible equipo (no nos olvidemos de la innovadora y ultrarealista fotografía de Daniel Pearl con una cámara casi de juguete, concretamente una Eclair NPR de 16 mm) se olvidaron de excusas y putadas varias (el calor, el horario…) y crearon un pedazo de historia cinematográfica que no solamente inventó un género, si no que engendró una caterva de admiradores/imitadores/seguidores que hasta hoy en día (os acordais de PIG) intentan, y nadie ha conseguido igualar. Algunos lo han hecho con respeto y decoro (Ajá, Martyrs, Wes Craven…) y otros generalmente hacen el ridículo. Pero además de todo eso THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE transciende el género para reflejar una situación social de desencanto y hastío en un reflejo ultraviolento y crudo hasta ad nauseam. Y sin mostrar practicamente nada, no desde luego para el standard al que estamos acostumbrados hoy en día; un martillazo por aquí, un gancho de carne por allá…pero lo que realmente consigue perturbar al espectador es lo que no se ve, lo que te obligan a imaginar…e imaginas.

Me hubiera gustado hablar más de la carrera del director (Poltergeist!!!!), el reconocimiento a posteriori de la película, ciertos temas que se me han ido pasando por la cabeza (la cena final como reflejo paródico de la típica familia norteamericana…), de las secuelas y remake (eso le toca a MISSTERROR) y mucho, mucho más. Pero necesitaría otro post, y que coño, a verla de nuevo todos, y los que no la hayais visto POR DIOSSSSSSS!!!!

Lo mejor: El mero hecho de existir

Lo peor: Por mucho que lo intento no se me ocurre nada...

Especial Troll 2

Ración extra de pepperoni

Troll2_Imagen_ResumenAprestad vuestros botes de champú anticaspa, porque hoy en Almas Oscuras nos visita Troll 2, y va a dejarnos los hombros como la cumbre del Kilimanjaro.

Una producción italiana, rodada en Utah en 1989, que a día de hoy cuenta con miles de seguidores fanáticos y deseosos por esparcir las bondades de las cintas cutres de video-club. La verdad que la película tiene un estilo peculiar, capaz de encandilarnos durante todo su metraje. Uno no sabe si por lo mala que es ó por que la muy condenada, presenta escenas tan surrealistas que consigue evadirnos de los problemas cotidianos.

Sin más preámbulos, os invito a sumergiros en un delirio solo comparable a la ingesta de varias botellas de absenta…