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La Plaga

Quiero ser un vil gusano

Slither Reseña

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  • Título original: Slither
  • Nacionalidad: Estados Unidos, Canadá | Año: 2006
  • Director: James Gunn
  • Guión: James Gunn
  • Intérpretes: Nathan Fillion, Elizabeth Banks, Michael Rooker
  • Argumento: Un pueblecito de la América profuna recibe la visita de una plaga extraterrestre especialmente virulenta.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Con “La Plaga” (o “Slither” en inglés del original) se me presenta una disyuntiva la mar de interesante y triste: ¿estaríamos hablando de un “horror revival”? Es decir, la friolera de 11 años nos separan del estreno de esta película en cines, creo que durante Mayo, ¿suficiente distancia temporal para catalogar a “Slither” como “vieja gloria”? Si fuese así, nosotros también deberíamos ser considerados como tal. Desde luego no hablamos de un estreno candente, pero sí de una obrita a recuperar tanto porque su autor está de moda como porque acaba de editarse una edición Blu-ray en Estados Unidos, en España ni de coña, cargada de extras. Por cierto, parece que con el tiempo escasea igualmente el espacio en cartelera para este tipo de productos: series B cafres. Siguen estrenándose a cuenta gotas pero duran en las salas menos que el orgasmo de un conejo, pero ya ni llegan a las 80 salas donde pudimos disfrutar del debut en la dirección de James Gunn.

Un meteorito choca en un pequeño pueblo, donde el señor Grant Grant lo encuentra, acabando infectado por un gusano parásito, que se instala en su cerebro y le causa una transformación espeluznante. Starla, su esposa y Bill, un policía, tratarán de detenerlo a él y a la plaga de gusanos mutantes que ha originado. Seguir leyendo…

Lo mejor: La eficacia de la serie B con ramalazos asquerosos, todo a costa de un entrañable homenaje a los años ochentas, funcione tan bien en el nuevo milenio.

Lo peor: Algunos efectos y actuaciones dejan que desear, incluso en un entorno festivo como el propuesto por Gunn.

Warlock, el brujo

Grasa de niño no bautizado

Warlock Reseña

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  • Título original: Warlock
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1989
  • Director: Steve Miner
  • Guión: David Twohy
  • Intérpretes: Julian Sands, Lori Singer, Richard E. Grant
  • Argumento: Un brujo, perseguido por un cazador incansable, viaja a través de los siglos para buscar en la época actual el grimorio que destruya el mundo.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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”Warlock” es un malvado brujo que está a punto de ser incinerado vivo durante el siglo XVII, pero una extraña tormenta se lo arrebata a sus verdugos, uno de los cuales sigue al hechicero en ese torbellino que los lleva a…

Los Ángeles, 1989, una calurosa noche de tormenta el infame brujo acaba en la casa de una chica moderna y pizpireta. Pronto descubrirá que su misión en tiempos modernos es reunir las hojas del “Grand Grimoire” para descubrir el verdadero nombre de Satán y, pronunciándolo, destruir el mundo. Sólo la chica que le dio cobijo en un principio y el incansable cazador de brujas que ha seguido a “Warlock” a través de los siglos, podrán detenerlo. Seguir leyendo…

Lo mejor: Julian "Warlock" Sands y la banda sonora de Jerry Goldsmith.

Lo peor: A día de hoy, algunos efectos especiales dan risa; así como ciertas situaciones "ochenteras" muy pueriles.

Savaged

El último guerrero

savaged

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  • Título original: Savaged
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Michael S. Ojeda
  • Guión: Michael S. Ojeda
  • Intérpretes: Amanda Adrienne, Tom Ardavany, Ronnie Gene
  • Argumento: Una joven sordomuda es atacada y violada por un grupo de paletos.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

savaged

Quiero filmar un rape&revenge. Necesito, en primer lugar, a una joven rubia y hermosa, que transmita una sensación de independencia, de saber arreglárselas por sí misma, pero a que a su vez no esté exenta de un cierto aire de vulnerabilidad. También necesitaré a un grupito de paletos sureños, violentos y primitivos, sin importar demasiado si son criminales de raza o si defienden - al menos en apariencia – el imperio de la Ley y la justicia (sheriffs o ayudantes del sheriff en su defecto). Sacudiré la conciencia de mis potenciales espectadores con una salvaje, reiterativa e incómoda secuencia de rape (violación), a ser posible que dure no menos de 20 minutos para, a continuación, deleitarles con un catártica sesión de revenge (venganza… la víctima se convierte en verdugo) en la que la violencia desmesurada y el gore campe a sus anchas.

Si algo, de entrada, debo agradecerle a Michael S. Ojeda, director, guionista, fotógrafo, diseñador de efectos especiales y, probablemente, responsable del catering de Savaged; es el hecho de que, al menos, haya intentado ser algo más original que un servidor a la hora de crear una rape&revenge que, sin duda alguna, tiene mucho más de “revenge” que de “rape”.

Una joven sordomuda es víctima de una brutal paliza a cargo de una banda criminal. Su cuerpo, aparentemente sin vida, es abandonado en mitad del desierto. Un chamán indio la recoge y trata de salvar su vida. Pero en realidad está desatando una serie de fuerzas oscuras que acabarán provocando un auténtico baño de sangre. Seguir leyendo…

Lo mejor: Un giro sobrenatural que otorga carácter a la propuesta.

Lo peor: Alguna que otra secuencia de acción que no está a la altura y un rape descafeinado.

Dangerous Seductress

La Reina del Mal anda suelta

Dangerous Seductress Póster

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  • Título original: Bercinta dengan maut
  • Nacionalidad: Indonesia, Filipinas | Año: 1995
  • Director: H. Tjut Djalil
  • Guión: H. Tjut Djalil, H.R. Spring
  • Intérpretes: Kristin Anin, Tonya Lawson, Joseph Cassano
  • Argumento: La Reina del Mal resucita en los noventa para poseer a una chica americana a la que forzará a saciar su sed de sangre.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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Gracias a Cratosxp por crear los esperadísimos subtítulos en castellano para esta “cutreproducción” antológica.

Linda ejerce de modelo en Yakarta y Bali. Ella goza de una vida maravillosa que comparte con su magnífico novio, y lo hacen justo en su cumpleaños, cuando ella recibe dos regalos: un libro de brujería, muy normal en el mundo de las top models, y la visita de su hermana pequeña, Susan, otra neumática rubia que ha sido maltratada por su novio rico. ¿Quién iba a decir que este escenario sería el caldo de cultivo perfecto para la resurrección de una antigua diosa del deseo y el caos?

Excesiva, psicotrónica, erótica, de culto, cutre, hortera, anacrónica, sangrienta, aburrida, mala, divertida e imprescindible.

Excesiva porque una película que en sus primeros quince minutos ofrece una persecución de coches con fusiles de asalto como complemento, la desmembración y empalamiento de criminales, la detallada resurrección de la Reina de las Tinieblas, dedos amputados con vida propia, decapitaciones de perros, una violación aliñada con un baile de salón vomitivo… bien, creo que son los ingredientes ideales para una sesión de cine pasada de rosca. ¡Sacad las cervezas! Seguir leyendo…

Lo mejor: El desparrame de efectos especiales de segunda, con preponderancia de rayos, y un final realmente descabellado. ¡Pura caspa!

Lo peor: Las escenas de transición terminan por trastornar, con su horterez, hasta al más paciente.

All Hallow's Eve

Resaca del 1 de Noviembre

all hallow eve

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  • Título original: All Hallow's Eve
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Damien Leone
  • Guión: Damien Leone
  • Intérpretes: Katie Maguire, Mike Giannelli
  • Argumento: Tras el típico truco o trato, dos niños pasan la noche de Halloween junto a su niñera de la mejor forma posible: viendo una cinta VHS, conteniendo tres historias macabras, que se ha “colado” entre las golosinas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

all hallow eve

Una casa, una niñera, dos niños y una cinta VHS, que algún tarado ha dejado en la bolsa de caramelos del más pequeño. La mezcla ideal para una noche de 31 de Octubre terrorífica. El siniestro payaso, hilo conductor de las macabras historias que contiene la cinta, será el maestro de ceremonias para una fiesta que no puede acabar bien. Si Halloween es de por sí especial, esta noche nos regalará un “truco o trato” inolvidable, aunque probablemente para mal.

“All Hallows Eve” intenta, desde su precipitado arranque, convertirse en serie b de referencia para exclusivo consumo durante la noche de Halloween. Digamos que aspira a ser la nuevaTruco o Trato”, a sacar un dinerito fácil editándose justo antes de la festividad de Todos los Santos; y lo hace con más descaro que ideas y medios. Todo sobre la base del corto que precedió, en 2011, el debut de Damien Leone dentro del largometraje: este escritor, guionista, editor y especialista en efectos especiales, bastante novel en todas estas lides, ha optado por tirar del formato antología para sintetizar su visión acerca de la Noche de Difuntos.

Obviamente resulta un formato que se adapta como un guante a la variedad monstruosa de disfraces que lucen los niños para pedir su ración de dulce droga. Pero, en esta ocasión, parece que la división capitular venga justificada realmente por la comercial inclusión de un cortometraje que tan buen resultado le dio a Damian hará un par de años. Seguir leyendo…

Lo mejor: La tercera historia, una forma contundente de crear ambientación sin apenas historia detrás.

Lo peor: La falta de imaginación y argumentos para sustentar las historias.

The Granny

La Abuelita del Infierno

The Granny Poster

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  • Título original: The Granny
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1995
  • Director: Luca Bercovici
  • Guión: Luca Bercovici, Sam Bernard
  • Intérpretes: Stella Stevens, Shannon Whirry, Luca Bercovici
  • Argumento: La familia quiere a la abuela muerta, quiere engrosar sus bolsillos con la herencia. ¿Pero si ella tomase un elixir para recuperar la juventud y algo saliese diabólicamente mal? ¡La abuelita ha vuelto y dará más que un par de azotes!

65 |100

Estrellas: 3

The Granny Grande

La abuelita vive con su nieta bastarda Nelly, la única capaz de aguantarla. Es una anciana de armas tomar que no piensa dejarle nada a los chupópteros y aprovechados de sus hijos, los cuales dedican su tiempo libre a idear un plan para acabar con la vieja. Cuando esta olla a presión de envidias, avaricia y odio está a punto de estallar, un místico se cruza con la abuelita para ofrecerle la inmortalidad. Pero todo tiene un precio, un coste de sangre y dolor que la familia recibirá como única herencia.

Con The Granny nos encontramos de bruces con la síntesis de todos los conceptos casposos que caracterizaron a ciertas producciones de los noventas directas a vídeo club. A saber: malas actuaciones, diálogos reducidos al absurdo, una importante dosis de estética de vídeo casero, personajes unicelulares, tendencia a la comedia, algo de sexo gratuito e ingentes cantidades de efectos especiales artesanos tendentes al gore, etcétera. Bienvenidos a 1995…

Adicionalmente cabe destacar que este crisol casposo que es The Granny no es un producto nacido del azar. Como principal promotor del proyecto encontramos a Luca Bercovici, que es ni más ni menos que el creador de los simpáticos y cabrones Ghoulies (1985). Este actor, director, guionista – y quien sabe que más profesiones – puede presumir de una carrera abiertamente underground donde casi ha tocado cada palo, cada género distinto. Sin embargo, es en la serie B donde consigue sus mayores éxitos, siendo Ghoulies su película estrella, luego ofreció al mundo la descacharrante Rockula (1990), donde un vampiro adolescente buscaba perder la virginidad (¿?). The Granny fue parida tras un importante tropiezo llamado Dark Tide (1994), que venía a ser una aburrida mezcla de thriller sexual y monstruos marinos, representados estos por anguilas venenosas. Parece que Bercovici se puso las pilas y quiso volver a la serie B más infecta donde al menos se divertía como un enano. Así nace una película cuya única intención es divertir y ofender a partes iguales, aunque para ello no hubiese medios, buenos actores o siquiera tiempo para preparar un guión en condiciones.

El escenario no podría ser más tópico: una casa victoriana de baratillo – es verla e irremediablemente nos vienen a la cabeza docenas de títulos anteriores –, unos cuantos personajes intrascendentes y un ser diabólico que quiera cargarse a esos personajes mediante una inacabable sucesión de chistes malos. ¡Freddy Krueger, cuanto daño hiciste! De hecho, dos aspectos visuales destacan de The Granny, esa textura cromática propia de series de la época (Xena, Misterio para tres) y un sentido de la imagen correspondiente a la década de los ochenta. Algo que imagino heredado de los días de formación de Bercovici junto al gran Charles Band.

Más allá de estas premisas, ¿qué podemos encontrar en The Granny? Pues una película de fácil y bajo consumo. Cualquier excusa es buena para echarse unas risas gracias a las barbaridades que van desfilando por pantalla. Digamos que estas barbaridades pertenecen a dos clases:

A.- Las inherentes a una producción barata destinada a las estanterías más polvorientas de los ya extintos vídeo clubes.

B.- Las propias de un splatter cómico todavía por descubrir más en profundidad.

De acuerdo, parece que esté hablando de La Noche de los Demonios o similares y la verdad que así es. No existe análisis profundo que realizar sobre The Granny, sigue la misma línea de estilo que otras películas de serie B marcaron antes. Pero también es cierto que posee algo especial que la hace única y de obligado visionado para los buscadores de cine basura. Arrancándole su primera capa de patetismo, ignorando los garrafales fallos de racord y unas actuaciones insostenibles, hallamos un tesoro oscuro de puro gamberrismo e incluso escenas que, con algo más de difusión, podrían pasar a la historia del cine de terror underground.

The Granny esconde tras un argumento y razonamientos absurdos, una oda a la mala fe en las familias, a los entresijos dementes que esconden incesto, necrofilia, violencia de género, abuso de poder… Todo presentado con una trama pseudo demoníaca como sustento, que mezcla algo de vampirismo con la abuela satánica más cutre y divertida de las pocas películas que ponen a la tercera edad en el rol del malvado. Olvidaos de Abuela Rabiosas o El Día de la Madre de Kaufman, The Granny guarda mucho más en la chistera. Solo un par de escenas ya justifican el visionado de esta película: el regreso del patriarca de la familia y la cena familiar; momentos que bien podrían haber sido robados de La Matanza de Texas 2.

Por si fuera poco, el elenco también nos depara alguna sorpresa agradable y otra muestra más de que la sal gorda es la principal fuente de sabor de este plato.

Como estrellas principales de la función encontramos a Stella Stevens y a Shannon Whirry. La primera encarna a la abuelita, como podréis imaginar su edad no corresponde ni de lejos con la de su personaje que, poco más o menos, nos dan a entender que roza el centenar de años. Esta actriz no es muy conocida por España, pero su currículo la avala de igual forma que su interpretación de la abuelita de marras. Todo un recital de histrionismos y muecas para una actriz que ha trabajado en casi cualquier serie clásica que podáis imaginar (Vacaciones en el Mar, Se ha escrito un Crimen, Juzgado de Guadia…). En segunda instancia tenemos a la Whirry, exuberante pelirroja cuyos trabajos se reducen a los thrillers intrascendentes o, más interesante, a películas eróticas de poca carnaza pero de elegante trazo. Una asidua en las páginas del Playboy de principios de los noventa que aquí interpreta a una de las nietas “tontitas” de la abuela que luego de revela como una luchadora infatigable del mal y de tremendas curvas. Pero no esperéis desnudos por su parte, esa labor es reservada a Heather Elizabeth Parkhurst, una estrella del pecho sintético que nunca ha salido de papeles secundarios de pechugona en distintas series de televisión.
Finalmente, el propio Bercovici se reserva un papel bastante importante como guaperas inmortal que va de casa en casa ofreciendo la inmortalidad – y sus posibles daños colaterales – como si de un tele predicador a domicilio se tratase. Detalle que demuestra a las claras que podemos esperar de The Granny: una escena más tonta que la anterior y, entre medias, chicas guapas o látex ensangrentado.

Así pues, amantes de la caspa no os podéis perder esta película. Por tener tiene hasta el típico adolescente imbécil que nos hará invocar repetidamente a Herodes. De la comedia negra al splatter más bruto, The Granny no engaña a nadie aunque se hunda a veces en su propia condición de subproducto. Así, hay tal profusión de diálogos malos o de ideas peregrinas que al final su realización hasta pierde la gracia de forma puntual. No obstante aquellos de vosotros que no tengáis prejuicios a propuestas gamberras, encontraréis una de esas gemas oscuras que no han tenido excesiva difusión y se merece estar muy alto en las listas de éxitos de la serie B noventera. ¿Podría ser menos una cinta cuyo co-guionista Sam Bernard (Warlock el Brujo), tiene nombre de raza canina?

Lo mejor: La lograda obsesión de su director por crear una película obscena con gran capacidad para el entretenimiento barato.

Lo peor: El exceso de diálogos y actuaciones lamentables. Hasta la caspa un límite.

Shadowzone

Pechos, bichos y caspa

Shadowzone Póster

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  • Título original: Shadowzone
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1990
  • Director: J.S. Cardone
  • Guión: J.S. Cardone
  • Intérpretes: Louise Fletcher, David Beecroft, James Hong
  • Argumento: Un capitán de la N.A.S.A es enviado a unas instalaciones secretas para investigar la muerte de un sujeto sometido a misteriosas pruebas.

60 |100

Estrellas: 3

ShadowZone Grande

Siguiendo con una serie de reseñas casposas que reflejan mi obsesión por dar a conocer los infames telefilmes de horror más oscuros de los noventa, Proteus, Bad Channels, hoy os hablaré de Shadowzone. Una gemita de la Full Moon que espero sea el eslabón previo a una cadena con más reseñas de este tipo (se aceptan peticiones). Como siempre la nota hay que tomarla con la perspectiva propia del cine “basura”.

Estamos ante otro subproducto de la Full Moon de Charles Band parido a principios de los noventa, concretamente 1990. Uno de sus múltiples intentos de producir una combinación eficaz de terror y ciencia ficción. ¿Por el camino? Muchos robos a la icónica Alien, a la genial Pesadillla en Elm Street y la hundida en sus propias carencias The Great Scape. Aunque a diferencia de esta última, el mundo de los sueños es el que invade el real de una forma que se intenta justificar con una serie de argumentaciones científicas propias de un fumador de opio, mientras que en The Great Scape era el “apartado científico” el más destacado.

Sorprendentemente, pese a sus obvias carencias, Shadowzone consigue alzarse como una eficaz película casposa gracias a la lograda ambientación que aporta la banda sonora (de Richard Band, imposible que fuese de otra forma), su interesante dosis de hermosas curvas (¿desnudos integrales en una película de la Full Moon? ¡Por favor, dadme cachetes para saber que estoy despierto!) y unos destellos de gore que superan a la gran mayoría de películas de la misma calaña.

Unos experimentos financiados por el ejército, y ubicados en unos subterráneos de mala muerte, tienen un sorprendente efecto secundario. El Dr. Van Fleet, interpretado por un maravilloso y olvidado James Hong (Cosecha Maldita, El Chico de Oro, Blade Runner…), descubre que existe un universo alternativo cuando varios sujetos son inducidos al sueño profundo. De esa dimensión desconocida algo siniestro usa a los sujetos experimentales como portal, ¿cómo? De la forma más truculenta e increíble: reventando parte de su cerebro. ¡Aaaaahhh! ¿Qué sería de la caspa sin estas ideas rocambolescas?

Así que, enviado por la N.A.S.A., el Capitán Hickock (David Beecroft, un despojo de televisión que tuvo sus momentos de gloria en Falcon Crest) llega hasta los laboratorios para investigar la misteriosa muerte de unos de los sujetos de las pruebas. Os hago notar que a estas cobayas humanas las inducen a un estado llamado EDS (Extreme Dream Suspension). Lo recalco porque durante la hora y media que dura Shadowzone se alude constantemente a él, pero entre lo mal contada que está la historia y el doblaje de domingo por la tarde, es muy fácil hacerse un lío con el lenguaje pseudocientífico con el que se nos regalan los oídos.

Las instalaciones son cochambrosas. Poseedoras de ese espíritu barato mamado de Corman por el bueno de Band, pero que como lugar común siempre realza adecuadamente la acción. Pues bien, las instalaciones las pueblan un puñado de personajes a cada cual más absurdo, y sometidos a una definición propia del comic de los años cincuenta. Sirvan de ejemplo “el manitas” y “la cocinera”, os juro que el gran Ibañez podría proporcionarles más personalidad en dos minutos.

Es en su primer tercio cuando Shadowzone nos dispara caspa a quemarropa. La interacción entre el capitán Hickock y los habitantes de las instalaciones van a dar pie a unos diálogos de toma pan y moja. Cuando menos resulta curioso encontrarse a una futura vigilante de la playa como doctora amante de los animales (Shawn Whaterly), al pestoso Miguel A. Nuñez Jr. (El Regreso de los Muertos Vivientes, Leprechaun 4) como experto en informática y a la secundaria eficaz y constante de telefilmes de segunda fila llamada Louise Fletcher (Cassadaga y Virtuosity son lo más potable de su extensa carrera) como doctora sin escrúpulos. Anécdotas aparte, continuamente nos preguntaremos de que narices hablan. Es más, ¿por qué el agente de la N.A.S.A. es tan suspicaz para, a la par, no enterarse de nada? Y eso que la actitud de los científicos es cuando menos sospechosa, por no decir evidente.

Es cuando llega el segundo tercio que llega el inesperado gore, los pechos perfectos y el delirio narrativo elevado a la categoría de “puta locura”.

De lo más rescatable, sobre todo para el público masculino, resulta la presencia de una tal Maureen Flaherty completamente en pelotas dentro de una de las cabinas de sueño profundo. Se agradece el embobamiento con ella por parte del Capitán Hickock, cuya expresión de enfermo mientras se la come con la mirada es todo un chiste por si mismo. Digamos que el residuo que quedaría de robarle a Fuerza Vital toda su sensualidad. Acompañando a la malsana obsesión por mostrarnos a la Flaherty en todo su esplendor (¡atención chicas! También a otra cobaya humana macho bien cachas y desnudo), tenemos las apariciones truculentas de una criatura que no se sabe muy bien ni que es ni porque ni como. Ahora bien, merced a unos efectos prácticos bien trabajados y una puesta en escena eficaz, el bicho de marras se convierte en la estrella de la función (salvo en el desangelado final donde poco más que da pena la criaturita).

Destacables detalles que muestran el gusto de su director y guionista por el exceso y los trucos de salón. No en vano J.S. Cardone, que así se llama el interfecto, puede presumir de haber escrito algunos de los guiones más flojos y efectistas de la historia del terror reciente: La Alianza del Mal, El Padrastro (Remake), Prom Night (Remake), Los Malditos: Los Vampiros del Desierto, etcétera. Aunque lejos de los resultados de las películas citadas, el guión absurdo de Shadowzone funciona porque está embebido de pleno en su propia idiosincrasia de serie B. Esta tendencia no me parece ni buena ni mala. Es decir, la cinta no oculta ninguna de sus carencias, pero se dedica a insistir sobre sus puntos fuertes: la inquietante presencia de una criatura sanguinaria, que en los cochambrosos decorados casi resulta hasta creíble; aportando unas gotitas de “horror” real – salvando su marco temporal, recodad que hablamos de una producción de hace 22 años – que serán muy agradecidas por la faceta formal de los espectadores.

La pena que esta tendencia a los efectismos y a la acción barata empaña los visos de comedia involuntaria que tanto nos habían alegrado su primer tercio. Ese discurrir de personajes desdibujados, sus muertes y una investigación que no lleva a ningún lado están envueltos en una aureola demasiado seria como para pulsar las teclas de lo entrañable, precisamente lo que hace superiores otras producciones de la Full Moon que técnicamente fueron más desastrosas.

En resumidas cuentas, Shadowzone es una película que no sorprenderá a nadie cuando sepa cual es su origen. Tampoco alza la cabeza del pozo de serie B en el que conscientemente nace, y sus fallos y agujeros en el guión son los suficientes como para desesperar a un niño de cinco años. Pero tiene un encanto especial, debido a su insistencia por recalcar los detalles más morbosos y macabros de este tipo de cine. Además, su condición de rareza desconocida le aporta un valor añadido que se complementa con la buena voluntad de sus actores (que ya he dejado entrever que son bastante malos pero solo por sus propias limitaciones) y multitud de detalles surrealistas (¿por qué mantienen animales vivos en las instalaciones si ya no los usan como sujetos de pruebas?) que amenizan esta sana locura.

Una serie B sin pretensiones fácilmente digerible… preferiblemente borrachos, por favor.

Lo mejor: Una ambientación sonora envolvente, las dosis justas y necesarias de pechos y deformidades y mucha "locura".

Lo peor: A media película baja mucho el ritmo en cuanto a comedia involuntaria, pasando a convertirse en un "correcalles".

Bad Channels

Una estúpida caspareseña para una gran caspamovie

Bad Channels Póster

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  • Título original: Bad Channels
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1992
  • Director: Ted Nicolaou
  • Guión: Jackson Barr
  • Intérpretes: Robert Factor, Martha Quinn, Paul Hipp
  • Argumento: Un alienígena, empeñado en abducir mujeres humanas, se hará con una estación de radio para conseguirlo, rock and roll mediante.

70 |100

Estrellas: 3

Bad Channels Grande

Una estación de radio emite el maratón rockero de Dan O’Dare, el polémico locutor del infierno. Para su sorpresa, aquel pequeño estudio pasará a convertirse en el centro de operaciones de un curioso extraterrestre que padece una incombustible obsesión por las féminas humanas. Sin saberlo, Dan y su hard rock infraproducido serán las herramientas usadas por el alienígena, y sus disfuncionales compañeros, para la consecución de sus aviesos objetivos.

Cuando en 1992 la gran mayoría de los españoles teníamos un ojo puesto la exposición internacional de Sevilla, y el otro sobre las olimpiadas de Barcelona, resulta que los extraterrestres cabeza de trufa (véase la sexta imagen de la secuencia de fotogramas que acompaña a esta reseña) tenían su viciosa mirada concentrada en las esculturales curvas de las chicas estadounidenses. Desde luego, si existe vida inteligente más allá de esta bola de sinsabores, se trata de una civilización que nos lleva siglos de adelanto.

Y aunque ahora, veinte años después, el hombre occidental quiera dárselas de moderno con sus ipads, sus redes sociales y otras chorradas, resulta que seguimos sin conocer los secretos femeninos y como realizar el cortejo adecuadamente, ¿o queréis que os hable de algún programa de televisión de moda en la parrilla española? Sin embrago, los extraterrestres cabeza de trufa y sus robots parapléjicos (véase la segunda imagen de la secuencia de fotogramas que acompaña a esta reseña) hace todo ese mismo montón de años que descubrieron un sencillo secreto: mezclar ondas hertzianas y un poquito de hard-rock, no falla, hasta las monjas de clausura oirán activarse los oxidados engranajes de sus vulvas.

Mediante su sofisticada varita mágica, con forma de espátula doblada y una linterna acoplada en la punta – que lo mismo te lanza un rayo eléctrico, te cubre de moho, que hipnotiza a las mozas casaderas –, y usando la antena de una estación de radio como amplificador, nuestro querido extraterrestre puede montar video-clipes de bajo presupuesto para sus victimas potenciales de secuestro (véase la tercera imagen de la secuencia de fotogramas que acompaña a esta reseña).

Claro que el transporte siempre ha sido muy caro, no os digo cuantos litros de gasolina consume una nave especial de camino a Ganímedes. Pero los extraterrestres cabeza de trufa, que se las saben todas, idearon hace siglos un sistema para reducir cualquier objeto o ser vivo al tamaño de una miniatura y poder desplazarlo en cómodos vasos, y que si a mitad de camino te apetece un trago de refresco… pues ya sabes (véase la primera imagen de la secuencia de fotogramas que acompaña a esta reseña).

Aunque los alienígenas del espacio exterior son seres muy sensibles. Vale, les gusta secuestrar chicas humanas de buen ver, pero fijaos lo bien que cuidan a sus mascotas musgoides. A los extraterrestres cabeza de trufa les encanta viajar de planeta en planeta con sus propias alimañas fungoides (véase la cuarta imagen de la secuencia de fotogramas que acompaña a esta reseña). Unos simpáticos bichos probablemente parientes de Audrey II, sin gozar de su misma personalidad, por supuesto. Aunque toda criatura de más allá de la estratosfera tiene ciertas manías locales que siempre desentonan durante una invasión al uso:

¡Oye! Pero esto no puede ser, ¿cómo que se nos llevan a las mozas metidas en unos botes de cristal? ¡Encima a años-luz de aquí! Vaya drama, toda la tierra se va a terminar pareciendo al bonito pueblo de Plan. ¿Qué será lo siguiente? ¿Traer en un bus espacial “extraterrestras” cabeza de trufa solteronas? Pues alguien tendrá que hacer algo. A ver que héroes teníamos disponibles en 1992: Cobi no acertaría ni a mear dentro de la taza, Spiderman está demasiado ocupado jugando a los chinos con el Dr. Octopus y Superlópez no ha dejado de beber mojitos en el pabellón de Hawai desde que comenzó la Expo. Afortunadamente nos queda libre un tipo que no le tiene miedo a nadie, su piel con moreno de oficina se ha curtido en las emisoras más peligrosas de los E.E.U.U., su capacidad para soportar la polka es más legendaria aun que la de Steve Urkel. Ni más ni menos que Dan O’Dare, el único locutor de radio capacitado para emitir en la frecuencia 666 (véase la cuarta imagen de la secuencia de fotogramas que acompaña a esta reseña).

Vamos a ver, Charles Band (genio y figura tras la archiconocida Full Moon), ¿qué carajo habías tomado el día que tuviste la idea para esta película? ¿Cómo convenciste al genial Culto de la Ostra Azul para realizar la banda sonora? ¿No les pagarías con copias del VHS? Sabes que te apreció y respeto como a uno de los papis de las “caspamovies”, pero aquí la cabeza te derrapaba. ¡Vaya película demencial! Casi se sale de los cánones de tu productora.

¡No! No me malinterpretes, por favor. Vale que tu productora no vivía los mejores tiempos, lejos quedaban las joyitas de la Empire (como mis veneradas Torok o Ghoulies), pero es que el diseño de producción de Bad Channels es peor que su título. ¡Claro! Bastante tenías con intentar producir tres películas al año para recaudar con que pagarle los vicios a Ted Nicolau. Sí, bueno, ¿para qué buscar otro director? Total, el muchacho ya lo hizo todo lo mal que pudo en Subespecies; además como había dirigido Terrorvision, de la que ésta tiene mucho de calco borroso, seguro que se sentía cómodo con las imitaciones de actores que le impusiste.

Ahora no vengas con excusas Charlie, ¿cómo que Jackson Barr destrozó tu idea original cuando terminó el libreto? ¡Qué forma de esquivar las balas! Si se trataba de un hombre de la “casa”: Robot Wars, Trancers III, Mandroid, Semilla Negra… Vale que acabaste por darle la patada, pero los actores podrían haber sido algo más que “cachocannes”. De acuerdo que todos os tomasteis Bad Channels a cachondeo… ¡por supuesto que la considero una comedia! Jodidamente bizarra, eso sí. No obstante ni Paul Hipp ni Martha Quinn es que hayan tenido carreras reseñables, aunque desde luego no hacía falta mucho “arte y ensayo” para sacar adelante la película.

¡Ja, ja, ja! ¡Sí! Un buen delirio en cuanto a efectos especiales – que diseños Charlie, ¡como te pasaste! –, mucho plástico, robots hechos con un Mecano, sobredosis de spray verde, rayos pintados directamente sobre el metraje y chicas guapas. ¿Para que quiere uno buenos actores con esos ingredientes? Ahí te faltó un poco más de picante, es gracioso saber que toda enfermera lleva lencería fina debajo del uniforme pero podrías haber llegado “un poco más lejos”. Al fin y al cabo se trata de una película que quiere reírse un poco a costa del “rock and roll”, y la buena música debe rebosar poderío sexual. ¡Coñe Charlie! ¿Qué tendrá que ver el poderío sexual con tomarte ahora veinte viagras? Nada, que la mona por mucho que se vista de seda…

¿¡Qué si me han gustado los video-clipes!? Bueno, no sé que decir. Igual de poco creíbles que son los abortos de actores están los “hard-rockeros” que interpretan los temas. Todo tiene un gusto tan propio de los ochenta, antes que de los 90 (te costó estrenarla, ¿eh?), que es imposible no dejarse llevar por su naturaleza “camp”. Ahora bien, te reconozco que el video que incluye doctores bailando samba, pacientes trepanados, payasos cyberpunks, clowns psicópatas disfrazados de vaca y una monja punteando una guitarra de flecha… bueno, bueno… momentazo psicotrópico, increíble, “alunizante”, una pasada… lo mejor de tu carrera, sin dudas.

Bueno, no te mosquees. De acuerdo, estaba siendo un poco irónico pero mira, te voy a ser sincero: si tuviese que puntuar tu película como una “película de verdad” le daría un cero. Así, sin tapujos. Pero… ¡no llores todavía tonto! ¡Si esto de hacer películas intelectuales está pasado de moda!… De verdad, que si yo puntuase por su validez como “caspamovie” igual le daba hasta más de ciento cuarenta. ¡Te lo juro! Mira, vamos a dejarlo más o menos en una nota media entre 0 y 140. Porque igual lee esta reseña alguien que no entiende de que va esto de las películas tan malas que se convierten en una experiencia imprescindible. Espera, ¿¡qué te de más puntos?! No majete. Le pesa demasiado ser una cinta pensada y planteada como una serie “b” directa para el público más alienado, es todo muy obvio e inmediato, ¿me entiendes?

Mira Charlie, confórmate sabiendo que has dejado a lo largo de tu carrera obras cumbres como ésta, porque ahora no vas a conseguir resucitar de tu miasma auto impuesto. Y por supuesto no se me olvida tu intento, algo patético si me permites la sinceridad, de propiciar un marco común para varias de tus películas de los noventa. Invito a que todos aquellos valientes, que solo quieran chorradas durante hora y veinte, se queden hasta después de los créditos. Así serán premiados con la única escena que proporciona cierta lógica y coherencia argumental a Bad Channels y a sus hermanitas de la época… pero esa conversación la seguiremos otro día, ¿te parece Charlie?

Lo mejor: Es tamaña la locura a nivel argumental, tan absurda y patética en lo demás, que si quieres ver una MALA película, te hipnotizará como si fueses un niño pequeño.

Lo peor: Lo relativo a que es un subproducto: si no tienes ganas de ver una MALA película puede que estampes tu sofá contra la televisión.