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Infestation

Una plaga de insectos de lo más recomendable

Infestation

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  • Título original: Infestation
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Kyle Rankin
  • Guión: Kyle Rankin
  • Intérpretes: Chris Marquette, Diane Gaeta, Deborah Geffner
  • Argumento: Cooper despierta envuelto en un capullo de seda. Junto a unos cuanto supervivientes deberán hacer frente a una terrible plaga de monstruosos insectos.

69 |100

Estrellas: 4

Infestation

Apenas cinco minutos de metraje (suficientes para facilitarnos una escueta carta de presentación del protagonista) ¡¡¡y empieza la acción!!!

Infestation, película independiente escrita y dirigida por Kyle Rankin, se suma así a la moda imperante de no facilitar ninguna información concluyente sobre las razones que nos conducen hasta el leit motiv de su trama: una delirante (y divertida) invasión de bichos mutantes que desprende un delicioso aroma a las lejanas y añoradas monster B-movies de los cincuenta (Them, Tarántula… con permiso de revisitaciones más actuales como la estupenda Arac Attack, 2002).

Cooper es un teleoperador con muy poco apego al trabajo. A punto de ser despedido por enésima vez, Cooper despierta en la oficina débil y envuelto en una especie de fina tela de seda. La ciudad (y quién sabe si el mundo entero…) ha sido tomado por unos insectos gigantes con aspecto de cucarachas. Nuestro héroe, junto a un reducido grupo de supervivientes, deberá hacer frente a la amenaza.

Siguiendo el ejemplo de Infestation, no me andaré por las ramas: la película de Kyle Rankin es una auténtica delicia. En una reciente entrevista, el director norteamericano declaró que su única intención al afrontar un proyecto como Infestation era la de crear una película de monstruos, al estilo de la vieja escuela, y que resultara lo más fresca, divertida y “cool” que fuera posible… Os puedo asegurar que, en buena parte, ha logrado su objetivo.

Infestation es una inteligente combinación de acción, horror (en menor medida), humor (en mayor medida), y nostalgia. Todo ello ejecutado bajo los estrictos límites impuestos por una producción de bajo costo, pero con un resultado final que destaca muy por encima de sus restricciones presupuestarias.

La historia es harto sencilla y abarca a un reducido número de supervivientes luchando por salir con vida del contratiempo que les ha supuesto encontrarse en mitad de una invasión de monstruos-insectos.

A partir de aquí, todos en Infestation tienen su parcela de protagonismo. Por supuesto los monstruos, una suerte de enormes cucarachas mutantes que son una mezcla de efectos CGI y fabricación artesanal, quedando el resultado final más cercano al cartón-piedra que a la última revolución en creación digital. Y esto último no es, ni mucho menos, una recriminación. Todo lo contrario. El diseño de los monstruos es magnífico, y su aire retro encaja a la perfección con ese homenaje a las viejas monster-movies de los 50 que señalaba al principio de esta reseña. Salvando las distancias, es algo similar a lo que hizo recientemente Frank Darabont en su espectacular adaptación de La Niebla, de Stephen King; y está en las antípodas de los desastrosos mutantes del Soy Leyenda, de Francis Lawrence.

Las secuencias de acción en las que participan los monstruos, sin llegar en ningún momento a ser espectaculares, sí mantienen un acertado ritmo y ofrecen suficientes alicientes como para no desmerecer al resto de la propuesta.
Una especial mención a los impresionantes bichos-humanos, una deforme criatura que nace a consecuencia de la picadura del bicho sobre un humano y que mezcla “lo mejor” de ambas razas en un único organismo. El bicho-humano supone la nota más terrorífica de Infestation, además de traernos ecos –de nuevo salvando las enormes distancias- de esa obra maestra que es La Cosa, de John Carpenter (The Thing, 1982).

Por otro lado los supervivientes, en cuya descripción individual y lazos que se establecen entre los mismos, Kyle Ranking fundamenta gran parte de la fuerza de Infestation.

Pese a que al sobrevolar por las distintas personalidades que se dan cita en Infestation uno pueda pensar que la totalidad de los personajes de la película no hacen más que responder a gastados clichés y arquetipos incapaces de despertar el menor interés (la chica guapa pero estúpida, la chica menos guapa pero mucho más inteligente, el forzudo de buen corazón…), a poco que nos esforcemos un poquito en darles una oportunidad a cada uno de ellos, seremos recompensados con divertidísimos instantes que van desde las ansias de sexo de una de las chicas (cómo único medio a su alcance para sobrellevar el miedo) hasta un severo padre eternamente decepcionado por la actitud de su despreocupado hijo.

A destacar el trabajo del actor Christopher Marquette, quién tiene a su cargo uno de esos papeles (Cooper) susceptibles de convertirse en una auténtica carga difícil de soportar para el espectador (suyas son el 90% de las frases ocurrentes del guión de Infestation), pero que finalmente supera el trance con una naturalidad pasmosa, dibujando a un personaje que no solamente se esfuerza por parecer gracioso, sino que, en muchas ocasiones, acaba siéndolo.

Infestation es un sencillo pero ineludible ejercicio de diversión Serie B plagado de acción, humor, personajes entrañables y monstruos añejos. Cine de doble sesión de un viernes noche, acompañada de palomitas, un “refresco de cola” (un eufemismo para evitar hacerle publicidad a coca-cola… soy adicto), y buena compañía. Bienvenida sea la plaga…

Lo mejor: la sencillez de la propuesta, en este caso, juega a su favor. Simple entretenimiento de serie B con magníficos monstruos y divertidos protagonistas. Nada más… y nada menos.

Lo peor: quizás su falta de pretensiones acabe jugando en su contra. Para algún aficionado puede resultar “demasiado” simple.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Infestation" en VOSE.

Feast 3 The Happy Finish

¿Tenemos un final feliz para la saga Feast?

Feast 3 The Happy Finish

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  • Título original: Feast 3 The Happy Finish
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: John Gulager
  • Guión: Marcus Dunstan y Patrick Melton
  • Intérpretes: Craig Henningsen, Hanna Putnam, Jenny Wade
  • Argumento: Los supervivientes de Feast 2, con la ayuda de un misterioso profeta que parece controlar la voluntad de los monstruos y un experto karateka llamado Jean Claude Seagal, intentarán escapar hacia la gran ciudad.

40 |100

Estrellas: 2

Feast 3 The Happy Finish

John Gulager me tuvo desconcertado durante un tiempo. En Feast 2: Sloopy Seconds llegué a creer que, sencillamente, había dado un paso en falso. Le atribuí la responsabilidad de haberse desconectado de la trama principal de la historia (magníficamente planteada en la genial Feast: Atrapados) en favor de una sucesión de escenas extremas que no tenían un hilo conductor demasiado claro y que no tenía ni idea de hasta dónde me llevarían. Finalmente no me llevaron a ningún sitio, y lo único con lo que pude quedarme de Feast 2 fue, precisamente, con el vigoroso divertimento de esas mismas escenas inconexas e incluso ilógicas, pero plagadas de sangre, tripas, y humor negro que salpicaban, sin ningún remordimiento por parte de Gulager, toda la película.

Pude perdonar los pecados veniales de Feast 2 (gracias a que, en definitiva, logré pasar un buen rato con sus salvajadas) a la espera de que "Feast 3 The Happy Finish" profundizara algo más en la historia de los monstruos que acosaron primero la Beer Trap Tavern, para después sembrar el pánico en las calles de Smalltown.

Pero de nuevo (y ya van…) me equivocaba. Lo de "Feast 2: Sloopy Seconds" no tiene absolutamente nada que ver con un paso en falso por parte de Gulager. No se trata de que sacrificase la historia en favor de situaciones más o menos extremas; lo que sucede, en realidad, es que tras Feast, la saga, no hay historia alguna. Y "Feast 3 The Happy Finish" es la confirmación definitiva de que todos los que esperábamos de la saga una cierta continuidad argumental y una cierta lógica en todo lo que estaba a punto de suceder, cometíamos un terrible error.

"Feast 3 The Happy Finish" multiplica todos los aciertos/desaciertos de su predecesora: más muertes, más monstruos, más sangre, más vísceras, más escatología, más personajes estrafalarios,… más de todo. Gulager lo tiene muy claro y sabe que la saga no es más que una montaña rusa que siempre va hacia arriba y a toda velocidad.

¿La historia? ¿el argumento? ¿la racionalidad? No existen. No las busquéis en Feast 3. Gulager vuelve a deleitarnos/aburrirnos con un tour de force atiborrado de momentos repugnantes, excesos gore, efluvios varios, humor cafre, y situaciones exageradamente extremas que desafían cualquier atisbo de razón.

Las novedades de "Feast 3 The Happy Finish" son escasas. Desde el punto de vista argumental prácticamente no existen. De nuevo retomamos a los protagonistas de "Feast 2" (los que lograron mantenerse en pie) en su continua lucha por sobrevivir a las constantes envestidas de los monstruos. En teoría, el objetivo final de todos ellos es lograr escapar del pueblo y dirigirse a la gran ciudad (que, por supuesto, seguimos sin tener ni idea de qué ciudad se trata); pero en realidad, su única meta en la película es la de sucumbir de la forma más desagradable, infecta, sangrienta e inverosímil a los ataques de las bestias.

Un par de personajes nuevos: un estúpido predicador que cree tener el poder de dominar la voluntad de los monstruos, y un marine experto en artes marciales llamado Jean-Claude Seagal –sic- que tiene en su haber algunas de las escenas más divertidas de la película.
Ninguno de los dos añade nada nuevo a la trama. Sencillamente entran a formar parte de la extravagante galería de personajes que deambulan por las calles de SmallTown empeñados en ingresar en la escala alimenticia de los monstruos.

También tenemos a un grupo de criaturas-zombie infectadas por la mordedura de los monstruos y deseosos de probar carne humana fresca; e incluso un nuevo héroe con un destino final ciertamente gracioso (aunque ya hubiéramos visto algo parecido en Feast.).

¿Y de los monstruos? ¿del origen de la amenaza? Pues prácticamente nada.

Poco más se puede añadir de "Feast 3 The Happy Finish". Me quedo con lo único que ofrece: una serie de escenas que logran ser divertidas (unas más que otras) por su exceso y exageración.
Por cierto, exceso por exceso, prefiero los de "Feast 2". Esta última entrega tiene el inconveniente de que gran parte de la acción sucede en el interior de unas cloacas y totalmente a oscuras, por lo que, en ocasiones, uno debe esforzarse para saber qué demonios está ocurriendo en pantalla. Por el contrario, en "Feast 2" todas las escenas de acción ocurrían a plena luz del día, algo que se agradece.
Fuera de estas escenas (entres las que destacan el destino final de Honey Pie y el del vendedor de coches)… el vacío más absoluto.

La prueba concluyente de que el director John Gulager no se toma nada en serio es el absurdo y surrealista final de la película (y, por extensión, de la saga). Y no me refiero al divertidísimo mariachi con tupé a lo Elvis Presley –genial-, sino a la forma en que muere la última de las víctimas de la película (en cuanto la veáis sabréis de qué os hablo…).

A modo de conclusión deciros que esperaba algo más de la saga. Quizá fui un ingenuo y me dejé llevar por las excelentes sensaciones que tuve con "Feast: Atrapados", la película que dio origen a la trilogía. Esperaba una historia de monstruos repleta de gore y humor negro, pero con cierta lógica y sensatez en su desarrollo, conceptos estos últimos inéditos en Feast 2 y Feast 3.

Con todo, "Feast 3 The Happy Finish" sigue siendo una propuesta radical que en absoluto defraudará a todos aquellos que disfrutaron de "Feast 2", pero que odiarán todos aquellos que no soportaron la segunda entrega. Yo me quedo en tierra de nadie. Disfruté –aunque menos que en las entregas anteriores- de algunas de las salvajadas de "Feast 3 The Happy Finish", pero acabé desesperado por no encontrar en la película nada nuevo que no hubiera visto ya en "Feast 2".

Al final resulta que el auténtico lastre de la saga es “Feast: Atrapados”, la extraordinaria película con la que se inició y que elevó demasiado unas espectativas que, finalmente, no se han visto cumplidas.

Lo mejor: el destino de algunos de los protagonistas: Honey Pie, el vendedor de coches, Jean-Claude Seagal…

Lo peor: es lo mismo que Feast 2. No hay nada nuevo.

Feast 3 The Happy Finish

¿Dónde conseguirla?
Feast 3. The Happy Finish. DVD-Rip. Formato rmvb

Jack Brooks: monster slayer

Ha nacido un nuevo heroe... y está muy cabreado

Jack Brooks: monster slayer

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  • Título original: Jack Brooks Monster Slayer
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2007
  • Director: Jon Knautz
  • Guión: John Ainslie, Jon Knautz, Trevor Matthews
  • Intérpretes: Robert Englund y Trevor Matthews
  • Argumento: Jack Brooks vive torturado por la muerte de su familia a manos de un monstruo. Víctima de unos ataques de ira incontrolables, encuentra un nuevo sentido a su vida cuando tiene la oportunidad de convertirse en: ¡Jack Brooks, asesino de monstruos!

59 |100

Estrellas: 3

Jack Brooks era un niño feliz hasta que, en una aciaga noche de acampada en el bosque, fue testigo de cómo su familia fue asesinada y devorada por un salvaje monstruo, mientras el se limitaba a escapar del lugar sin echar la vista atrás.

Jack ha llegado a la treintena, y su vida está marcada por aquel trágico acontecimiento vivido en el bosque. A causa del sentimiento de culpa que le invade por no haber hecho nada por su familia, Jack experimenta unos constantes ataques de ira que no puede reprimir de modo alguno.

Su vida es un auténtico desastre. Constantes visitas a un psicólogo que no le proporciona ninguna solución a sus problemas, una novia a la que no ama, unas clases nocturnas a las que odia asistir..., y esa maldita rabia interior que no hace otra cosa que meterle en serio apuros.
Pero todo cambiará cuando Jack encuentre la verdadera razón de su existencia (y una forma inmejorable de canalizar su ira): ¡Aniquilar monstruos!

Jack Brooks: monster slayer

La carta de presentación es inmejorable: una monster movie que nos embarca en un viaje temporal hacia las producciones más representativas del género realizadas en los años 80: “Evil Dead”, “Demons”, “Re-Animator”, etcétera.

Sin embargo, el sabor de boca que me ha dejado “Jack Brooks: monster slayer” es, cuanto menos, agridulce.

Frente a sus muchos aciertos (que a continuación os mencionaré), presenta un defecto grave que no me permitió disfrutar de ella como, probablemente, se merecía.
“Jack Brooks” tarda demasiado tiempo en ir al grano. Un primer acto alargado en exceso nos impide disfrutar durante más tiempo de la vorágine de monstruos de látex, tentáculos, sangre, y un anti-heroe de pura antología en que se convierte la película en sus últimos treinta minutos.

No estoy diciendo que ese primer acto sea desechable en su totalidad.
Pese a que cuenta con algunos momentos cercanos al aburrimiento más absoluto, también contiene pasajes realmente interesantes, como por ejemplo las sucesivas visitas de Jack a la consulta de su psicólogo, que constituyen una estupenda y divertidísima forma de desvelarnos el complicado carácter del protagonista principal.
Y también disfrutamos en este primer acto de la excelente interpretación –esta vez sí- del actor Robert Englund (“Pesadilla en Elm Street”), encarnando a un profesor de ciencias que desencadena –sin pretenderlo- una milenaria maldición que acaba convirtiéndole en una mole de carne monstruosa y con ciertas similitudes al “Jabba el Hut” de “Star Wars”

Pero, sin duda alguna, los momentos más gozosos de la función los encontramos en su tercio final, el cual se nos hace, decididamente, muy corto.
Cuando el abominable monstruo en el que se ha convertido el profesor de ciencias –Robert Englund- decide reclutar a sus alumnos para la causa, Jack Brooks comprenderá, al fin, que toda su rabia acumulada debe servir para algo.
Es entonces cuando unos monstruos abonados al recuerdo, diseñados por un competente equipo de maquillaje y efectos –surtidos, para el evento, con una buna provisión de látex-, y alérgicos al frío de los ordenadores y los efectos CGI; cobran la relevancia necesaria y convierten “Jack Brooks: monster slayer” en una auténtica fiesta gore, de ritmo frenético, plagada de referentes ochenteros y plenamente disfrutable por el aficionado más curtido y nostálgico.

Otro de los grandes aciertos de la película es su personaje principal: el Jack Brooks del título (al que algunos ya se han apresurado a comparar con el mítico Ash –Bruce Campbell- de la saga Evil Dead). El actor Trevor Matthews interpreta magistralmente a un perdedor aquejado de constantes ataques de ira, que encontrará su auténtica vocación en la caza y destrucción de monstruos a lo largo y ancho del mundo.
La construcción del personaje, tanto a nivel interpretativo como a nivel de guión, es impecable. Las visitas de Jack a su psicólogo, en las que aprovecha la menor oportunidad para desatar toda su ira ante la impasibilidad de aquel, son una fuente constante de divertidos diálogos que, además, contribuyen de manera ejemplar a la creación del personaje.
El carisma y la fuerza de Jack Brooks –el personaje- invitan a pensar que pronto tendremos una secuela que nos deleite con sus nuevas aventuras.

"Jack Brooks: monster slayer" es una comedia de horror, que rememora con gusto y acierto tiempos pasados, y que es especialmente recomendable en su tramo final.
Si la fiesta hubiera tardado menos en empezar, seguramente estaríamos hablando de un nuevo clásico moderno (aunque de un delicioso sabor añejo).

Lo mejor: Cuando Jack Brooks empieza a matar monstruos la película se vuelve terriblemente divertida.

Lo peor: Tarda demasiado en animarse.

Feast 2: Sloopy Seconds

Más sangre, más vísceras, más muertes, más humor negro...

Feast 2. Sloopy Seconds

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  • Título original: Feast 2. Sloopy Seconds
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: John Gulager
  • Guión: Marcus Dunstan y Patrick Melton
  • Intérpretes: Clu Gulager, Diane Goldner, Josh Zuckerman y Krista Allen.
  • Argumento: La amenaza de los monstruos se cierne ahora sobre una pequeña población cercana al "The Beer Trap Tavern".

59 |100

Estrellas: 3

Poco ha tardado el bueno de John Gulager en ofrecernos la continuación de su estupenda “Feast (Atrapados)”.
Bajo una misma base argumental (la de los monstruos salidos de no se sabe bien dónde, y dedicados a destrozar, fornicar y devorar a cualquier ser vivo –hombre o animal- que se les ponga por delante), Gulager tiene el talento y el acierto de construir una película de un tono radicalmente opuesto a su antecesora.

Feast 2. Sloopy Seconds

“Feast 2: Sloopy Seconds” esconde un inmisericorde monumento a la miseria y repulsa de la condición humana, forjado a través de una concatenación de escenas destinadas a reventar los límites de lo moral y lo políticamente correcto. Así, escenas como la del bebé o la catapulta humana, nos hacen aborrecer la estupidez y la maldad innata del hombre ante situaciones que superan su acomodado estatus en el mundo actual.
Los supervivientes de “Feast 2: Sloopy Seconds” se sienten presas, víctimas de una situación límite; y su respuesta natural es la de velar por su seguridad individual, sin que exista conciencia alguna de grupo, y dispuestos a sacrificar al prójimo para lograr su propia subsistencia.

En este sentido, Gulager baraja las cartas del exceso y la radicalidad más absoluta (más sangre, más vísceras, más muertes, más humor negro…), hasta el punto de que, en ocasiones, lo grotesco y reprobable de determinadas situaciones originan una cierta desconexión con la trama principal de la película. El devenir lógico de la historia se tambalea ante la aparición de determinados tour de force que parecen destinados únicamente a superar, con creces, el impacto del film original.

Las comparaciones entre ambas películas son inevitables, y “Feast 2: Sloopy Seconds” sale claramente perjudicada. Sin embargo, el esfuerzo del director por servirnos un producto tan distinto al original, nos empuja a considerar cualquier comparación como injusta, y a disfrutar de los excesos de “Feast 2: Sloopy Seconds” sin pensar demasiado en lo que pudo ser y finalmente no fue.

Lo mejor: Una propuesta radical y divertida repleta de crueldad y sadismo.

Lo peor: Que la historia no enganche tanto como la primera parte. Y una abusiva escena de disección salpicada de eflubios varios.