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Automaton Transfusion

Gore, gore, gore

Automaton Transfusion

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  • Título original: Automaton Transfusion
  • Nacionalidad: USA | Año: 2006
  • Director: Steven C Miller
  • Guión: Steven C Miller
  • Intérpretes: Garrett Jones, Juliet Reeves, William Howard Bowman
  • Argumento: Tres chicos acuden a un concierto en un local del pueblo vecino. Pronto se dan cuenta de que algo va mal. Las carreteras están vacías, y los habitantes del pueblo se han convertido en furiosos zombies. El festín está servido...

70 |100

Estrellas: 4

A estas alturas queda muy claro que el subgénero zombie es un fecundo campo de cultivo para recurrentes proyectos de serie B y también para la serie Z más descacharrante.
Las películas independientes que tienen a los zombies devoradores de carne humana como principal reclamo nos llegan, año tras año, por docenas. La razón que explicaría este fenómeno parece obvia: cualquier realizador que cuente con un mínimo presupuesto (que incluso puede ser minúsculo), un maquillador de confianza (que consiga crear unos zombies más o menos decentes), y un grupo de amigos dispuestos a pasar un buen rato paseándose torpemente por los lugares más inverosímiles en busca de carne fresca, se ve capacitado –sin demasiados reparos- para dirigir su particular odisea zombie.

Ni siquiera es imprescindible contar con un guión (y ya no digamos con un buen guión...). Ha llegado un punto en que aceptamos, de forma prácticamente incuestionable, cualquier estúpido experimento genético del ejército USA, o cualquier pandemia vírica de alcance mundial, que justifique el temible holocausto zombie.

Si a esto le añadimos que el género zombie cuenta con una fiel legión de seguidores repartidos a lo alto y ancho del mundo que reclaman, sin demasiados escrúpulos, cualquier subproducto que tenga a sus adorados muertos vivientes como principales protagonistas, el panorama da la impresión de que no va a variar demasiado: seguiremos disfrutando/aborreciendo la consabida ración anual de películas independientes sobre zombies.

Bajo esta premisa deberíamos diferenciar entre aquellos productos que intentan aportar (desde sus limitaciones presupuestarias) una visión innovadora, fresca o simplemente efectiva y entretenida del subgénero, de aquellos otros que se limitan a explotar, con una acuciante falta de talento y originalidad, los lugares y situaciones comunes del mismo.

O en otras palabras: resaltar las cualidades de entretenidísimas películas como “Dance of the Dead”, por encima de productos absolutamente prescindibles y alimenticios como “Zombie Diaries” o “Zombie Strippers”. ¿A qué grupo pertenece “Automation Transfusion”? Pues depende... Su propuesta es tan radical que difícilmente pondrá de acuerdo a un gran número de aficionados.

Automaton Transfusion

Los diez primeros minutos de “Automation Transfusion” lograron confundirme por completo. Steven C. Miller, director y guionista debutante, encuadra la acción en un típico high school norteamericano al que no le falta, ni tan siquiera, el romance entre el chico inadaptado y la popular cheerleader.

Así que me dispuse con prontitud a asistir a la enésima mezcla de comedia juvenil y película de zombies. Con un poco de suerte el invento llegaría a ser tan divertido como la anteriormente mencionada “Dance of the Dead”.

Pero no tardé mucho tiempo en caer en la cuenta de mi tremendo error.
Todo lo que argumentalmente acontece en “Automation Transfusion”, abolutamente todo (personajes, ambiente high school, disputas entre bandas, romance...) es una mera excusa para dar paso a la verdadera naturaleza de la película: una adrenalítica, brutal y asfixiante orgía de sangre y vísceras servida con una fuerza y contundencia nada habitual en una película de estas características.

Miller parece tener las cosas muy claras. Su propuesta pasa por una búsqueda incansable del impacto más primario, más directo, sobre el espectador. Por una saturación de los sentidos. En definitiva, por una utilización radical del gore más salvaje y desquiciado como único elemento relevante y definitorio de todo lo que sucede ante nuestros ojos.
Los personajes son planos, algunas situaciones son realmente absurdas (¿alguien puede creer que tres chicos envueltos en un apocalipsis zombies decidan volver a su escuela –repleta de muertos vivientes- para ayudar a posibles supervivientes?), los diálogos inexistentes y el devenir de la trama carece por completo de interés (¿a quién le importa lo que finalmente ocurra con esos tres chicos?).

Por lo tanto, ¿qué nos queda? Pues lo dicho: gore, gore, gore...
Pero no un gore autoparódico, o terriblemente excesivo y exagerado –hasta provocar la media sonrisa en el espectador-, tan propio de multitud de series Z que también tienen en la casquería pura y dura su punta de lanza. “Automation Transfusion” se toma muy en serio a sí misma. La multitud de escenas gore que nos ofrece siempre son dolorosas, sucias, difíciles de digerir. No hay absolutamente nada que consiga paliar su fuerza, su intensidad. No hay respiro. No hay descanso.

Miller mueve con nerviosismo su cámara para ser testigo de los ataques zombies más irracionales y virulentos de los últimos tiempos.
Por supuesto la propuesta no es apta para todos los paladares. No todo el mundo acepta una propuesta en la que el gore extremo y repulsivo es el principal –y único- atractivo. Pero está claro que los amantes de las intensas emociones que ofrece el género no se sentirán defraudados.

Por mi parte sólo os puedo decir que disfruté de "Automaton Transfusion" cómo hacía tiempo que no disfrutaba de una película de zombies.

Y para finalizar un último apunte: odio el final de la película. No lo voy a destripar –aunque se lo merece-. Por lo visto Miller planeó la película como la primera de una trilogía (decisión muy arriesgada teniendo en cuenta que se trata de una película independiente). Espero que cumpla su promesa final... (Por cierto, “Automation Transfusion: Contingency” será el título de la segunda parte de la trilogía, que posiblemente nos llegará durante el próximo año 2009).

Lo mejor: 80 minutos de gore adrenalítico.

Lo peor: sólo hay gore. Nada más...

Zombie Diaries

De cuando los zombies dejaron de dar miedo

Zombie Diaries

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  • Título original: De cuando los zombies dejaron de dar miedo
  • Nacionalidad: USA | Año: 2006
  • Director: Michael Bartlett y Kevin Gates
  • Guión: Michael Bartlett y Kevin Gates
  • Intérpretes: Anna Blades, James Fisher y Jonnie Hurn
  • Argumento: Una pandemia de alcance mundial está conviritiendo a los muertos en zombies hambrientos. Los supervivientes deberán ser fuertes y aprender los puntos débiles de los zombies para lograr salir adelante.

19 |100

Estrellas: 1

Hace unos meses, tras confirmarse la presencia del maestro George A. Romero (al que siempre admiraré por ser el creador del moderno zombie antropófago) en el pasado Festival de Sitges, al que acudió como invitado especial para participar en las celebración del 40 aniversario de su obra maestra “La noche de los muertos vivientes”, se me ocurrió releer una entrevista que concedió durante su anterior visita al festival, en el 2007.

Durante el transcurso de la misma Romero arremetió con las últimas tendencias que presentan al zombie como un ser ágil y rápido, lejos de la torpeza y lentitud que caracterizan a sus criaturas originales. Según el propio Romero “Eso, simplemente, no son zombies de verdad” (supongo que se refería, entre otras, al genial remake de su propia película “Dawn of the Dead”, titulada en España “El Amanecer de los muertos”, y que fue dirigida por Zack Snyder –actualmente finalizando su trabajo en “Watchmen”-).
Romero argumenta que un muerto que vuelve a la vida no puede hacerlo en unas condiciones físicas óptimas. La mayoría de sus órganos están deteriorados e inactivos. Sus músculos se han atrofiado y su piel se cae a jirones. Su cuerpo, en general, ha iniciado un imparable proceso de descomposición.
Ver a un zombie correr, saltar y sortear obstáculos con la facilidad y la gracia de un felino, carece de toda lógica según los principios naturales que rigen el universo zombie fundado por el maestro Romero.

Personalmente, el hecho de que un zombie muestre la lentitud de un caracol o que, por el contrario, sea capaz de retar al mismísimo Usain Bolt a una carrera de 100 metros lisos, me trae sin cuidado. Considero que la polémica (en caso de que realmente exista), es irrelevante.

Cuando me enfrento a una película del subgénero zombie, sólo le pido una cosa a nuestros entrañables muertos en vida: que den miedo.
Que su sola presencia haga cundir el pánico entre los pobres desgraciados que han sobrevivido al Apocalipsis y que pronto pasaran a formar parte de la monótona dieta rica en proteínas de sus congéneres zombies.

Zombie Diaries

Y tras este largo preámbulo (que me ha servido para robarle tiempo y espacio a la película que hoy nos ocupa), ya estoy en disposición de afirmar que, “Zombies Diaries”, como película adscrita al subgénero zombie, es un auténtico desastre.

La presencia de los muertos vivientes en “Zombies Diaries” es prácticamete testimonial, intrascendente. ¿Qué se puede esperar de una película de zombies en la que los susodichos no causan miedo? Cuando ni siquiera provocan una mínima sensación de intranquilidad o inseguridad.

Porque soltar a un puñado de zombies con aspecto cansado y aburrido, en mitad del bosque en el que anda perdida la Bruja de Blair, no es garantía de absolutamente nada.

“Zombies Diaries” utiliza el formato de falso documental para dar cabida a una serie de historias, pobremente hilvanadas las unas con las otras, que nos presentan las vicisitudes de varios grupos de supervivientes a una pandemia de alcance mundial que está convirtiendo a los muertos en muertos vivientes.

Michael Barlett y Kevin Gates, guionistas y directores de la película, se valen de la excusa del falso documental y la grabación cámara al hombro, para ofrecernos una constante y agotadora montaña rusa de confusas y mareantes imágenes, muy al estilo de la nombrada “El Proyecto de la Bruja de Blair”. Su único recurso para lograr una atmósfera supuestamente terrorífica es no dejar la cámara quieta ni un solo segundo.
Pero por desgracia, el experimento no funciona. ¿Y porqué razón no funciona una técnica que tan buenos resultados dio en “El Proyecto de la Bruja de Blair? Pues porque “Zombies Diaries” carece de acción, suspense, e incluso sufre una imperdonable falta de escenas gore (algo impensable para una película de este tipo).

Pronto el espectador de tamaña calamidad se da cuenta de que el verdadero peligro no proviene de los zombies, sino de las incontroladas sacudidas de imágenes que, al ritmo de unos 24 fotogramas por segundo, amenazan con afectar gravemente nuestro sentido del equilibrio y provocarnos un mareo de mil pares de narices.

Y por si todo esto fuera poco, de nuevo un giro final que señala al hombre (y no al zombie) como único epicentro de la auténtica maldad. Un recurso que ya hemos visto en infinidad de películas, la gran mayoría de ellas superiores a este decepcionante “Zombies Diaries” (y lo peor de todo es que la película parece tomarse muy en serio a sí misma).
Una pérdida de tiempo.

Lo mejor: Que salgan zombies.

Lo peor: Que salgon poco y no den miedo.

Por fin... Guerra Mundial Z

Nuevas noticias sobre la adaptación al cine de "Guerra Mundial Z"

Guerra Mundial Z Supongo que a estas alturas todos habreis leido el artículo que publiqué un par de semanas atrás, bajo el título de “Mi particular trilogía zombie”, y por lo tanto conocereís la obra definitiva sobre el holocausto zombie, escrita por el estadounidense Max Brooks y titulada “Guerra Mundial Z” (World War Z: An Oral History of the Zombie War, 2006)… -que levanten la mano las dos personas que han leido dicho artículo-... Y para los despistados que todavía no lo hayais leido, deciros que el libro recopila el material obtenido por el autor durante las entrevistas realizadas a diversos testimonios que tomaron parte en la denominada Guerra Mundial Z (la guerra que enfrentó a la totalidad de la raza humana contra los zombies). El resultado final de las entrevistas se añadirá al actual Informe de la Comisión de Postguerra de Naciones Unidas, con el fin de dotarlo de cierto “factor humano”.

El libro es una auténtica obra maestra que entusiasmará incluso a quienes no sean seguidores del subgénero zombie. En EE.UU se convirtió en un best-seller de forma inmediata a su publicación.

Plan B, la productora propiedad de Brad Pitt, se hizo rapidamente con los derechos cinematográficos, y desde ese mismo instante, los rumores surgidos acerca de su adaptación han sido constantes.

Ahora, por fin, nos llegan las primeras noticias importantes sobre el proyecto. Ni más ni menos que el nombre de su posible director: Marc Foster, el flamante director de la última entrega de James Bond, “Quantum of Solace”.
Dando un vistazo rápido a la filmografía selecta del director suizo –“Monster’s Ball” (2001), “Más extraño que la ficción” (Stranger than fiction, 2006), “Cometas en el cielo” (The Kite Runner, 2008)- uno tiende a pensar que su elección para llevar a cabo un historia de guerra total entre hombres y zombies, no parece, ni de lejos, la más acertada.
Sin embargo, el panorama parece haber cambiado en el último año, con la entrada en escena del inefable agente secreto al servicio de su majestad. Con la rúbrica del último James Bond, Marc Foster parece haber dado un giro determinante a su carrera. Si sus aptitudes como cineasta de acción se ven reconocidas por crítica y, sobre todo, público, Foster habrá conseguido un valioso crédito para postularse como una opción a tener muy en cuenta en grandes producciones como la que, seguro, será la adaptación de "Guerra Mundial Z".

En este sentido quisiera destacar la excelente crítica que James Wallestein realiza sobre "Quantum of Solace" en su blog Dimensión Fantástica; y que, por desgracia, no invita al optimismo.

Zombie Strippers

Strippers, zombies y gore... ¿Una fórmula ganadora?

Zombie Strippers

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  • Título original: Zombie Strippers
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jay Lee
  • Guión: Jay Lee
  • Intérpretes: Jenna Jameson, Robert Englund, Roxy Saint y Shamron Moore
  • Argumento: Un virus fabricado por el gobierno de los EE.UU con el objetivo de crear una nueva estirpe de supersoldados queda libre en un mugriento local de striptease, convirtiendo a las bailarinas infectadas en auténticas strippers-zombies con un hambre insaciable.

25 |100

Estrellas: 2

Hagamos un breve recuento: un estúpido plan del gobierno norteamericano, un virus letal protegido por unas ridículas medidas de seguridad, unas strippers contorsionistas con cuerpos de infarto, zombies apareciendo por todos los rincones, y una generosa ración de gore -bastante digno, por cierto-.

Realmente, visto así, la cosa promete… y mucho. Pero (y siempre hay un pero en este tipo de producciones) el problema lo tenemos con aquellos ingredientes que no resultan tan evidentes en un primer momento. A saber: unas pésimas actuaciones (donde destaca el triste trabajo de un Robert Englund abonado a la nostalgia), unas situaciones absurdas y pretendidamente cómicas (la batalla entre dos zombies-strippers lanzándose proyectiles con la ayuda de determinada parte de su anatomía, o la stripper leyendo constantemente a nietzsche en su camerino – aunque reconozco que aquí sí me reí-), unos diálogos que provocan vergüenza ajena y, sobre todo, algo imperdonable en una producción de serie B que se enorgullece de serlo: durante una gran parte de su metraje resulta aburrida.
Zombie Strippers debería ser una constante fuente de diversión, desmadre, e incluso carcajadas, pero, desgraciadamente, no lo es.

Zombie Strippers

Pese a todo ello, quisiera recomendarosla… no, no me he vuelto loco, ni estúpido. Os explicaré el porqué de mi recomendación bajo determinadas circunstancias.

Zombie Strippers es, como ya he apuntado antes, una serie B que asume desde el primer momento su condición de puro entretenimiento, sin más… Al margen de todos sus defectos –que no son pocos-, es una decisión final del espectador el entrar o no en el disparatado juego que nos propone. Verla solo, en casa, y sin otro ánimo que el de, sencillamente, verla –aunque sea por curiosidad-, significa concederle escasas posibilidades de éxito a una película como Zombies Strippers.
Pero si tu intención es disfrutar de ella en compañía de tus mejores amigos, con una abundante provisión de cerveza, sabiendo lo que vas a ver y predispuesto a pasar un buen rato, es posible que Zombie Strippers acabe colmando tus expectativas.

Por cierto, en la película actúa Jenna Jameson, por lo visto una leyenda viva del cine porno. Siento no poder deciros gran cosa sobre Jenna. Desconozco su carrera como actriz porno. En “Zombie Strippers” me pareció la mejor zombi-stripper del local –lo cual, no nos engañemos, tampoco tiene un mérito extraordinario-.

Lo mejor: El baile post-mortem de la primera zombi-stripper.

Lo peor: Que, por momentos, resulte aburrida.

Mi particular trilogia Zombie

Libros para una trilogía zombie. El subgénero zombie es uno de mis favoritos dentro del amplio territorio del terror, en cualquiera de sus manifestaciones.

En 1968 George A. Romero firmó la fundacional "La noche de los muertos vivientes" ("Night of the living dead"), una película en blanco y negro de bajo presupuesto en la que una inexplicable plaga de muertos vivientes, con un hambre voraz de carne humana, acechan a un grupo de personas atrapados en una casa abandonada.

Con una trama tan terriblemente sencilla, el maestro Romero fundó una nueva y moderna mitología zombie, alejada de los ritos vudús y la brujería negra, marco tradicional de lo que hasta entonces se conoció como zombie o muerto en vida (p.ej. "La legión de los muertos sin alma", "White Zombie", 1932).

El cine ha sido el principal vehículo de propagación de la nueva epidemia zombie ideada por Romero, pero otras manifestaciones culturales no han dudado en apropiarse de este fetiche contracultural, ligado ya para siempre a las más crudas manifestaciones del horror y el gore.
Y la literatura no ha sido una excepción. En este artículo os hablo de tres novelas que se aproximan, desde perspectivas muy distintas, al fenómeno zombie; pero siempre con la mitología creada por George A. Romero en el horizonte: "Cell", de Stephen King, "Apocalipsis Z", de Manuel Loureiro, y "Guerra Mundial Z", de Max Brooks.