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Zombie Evolution

El libro de los muertos vivientes en el cine

Zombie Evolution José Manuel Serrano Cueto es escritor y periodista.
Ha publicado varios libros dedicados al género de terror, entre ellos "Horrormanía: Enciclopedia de cine de terror" (2007), y colabora activamente en numerosas revistas y fanzines especializados. Pero cual Clark Kent moderno, quizás muchos le conozcais mejor por su alter ego virtual, Johnny Pútrido, un zombie armado con toneladas de negro y malsano sentido del humor cuyas desventuras pueden seguirse diariamente en diariodeunzombie.blogs.scifiworld.es

Ahora José Manuel Serrano Cueto regresa (y no precisamente de la tumba, cómo su difunto alter ego), para ofrecernos una suculenta antología del que, a todas luces, se me antoja uno de sus subgéneros favoritos: el zombie.

"Zombie Evolution" se estructura en cuatro grandes bloques. El primero de ellos tiene por título Adentrándonos en los misterios de la muerte, y aporta una interesantísima visión del fenómeno zombie desde una perspectiva social y cultural, abarcando manifestaciones tan heterogéneas como la pintura, la literatura, el cómic, los videojuegos o el merchandising.

Especialmente curiosa y divertida me pareció la exposición de diversos casos reales de muertos en vida presentes en el reino animal (un servidor nunca había oído hablar de la tronchante historia que tiene por protagonista a un pollo decapitado).

El segundo bloque del libro se titula Cine: Antecedentes y primeros zombies, y comprende un breve repaso histórico a aquellos zombies cinematográficos anteriores a la eclosión de George A. Romero y su "Night of the Living Dead". Entre los títulos citados, clásicos del calibre de "La legión de los hombres sin alma" o "I walked with a zombie".

El tercer bloque, Un virus llamado Romero ¡El comienzo de la pandemia!, es un exaustivo análisis de la criatura que George A. Romero creó en 1968 con su ya citada -y mítica- "La noche de los muertos vivientes": sus orígenes, su naturaleza, su influencia posterior, y las películas que Romero dedicó a su dulce criatura (con especial énfasis a las diversas lecturas socio-políticas que Romero aplicó a todas sus obras).

Me gustaría destacar las primeras palabras de este tercer bloque, en las que se evidencia la vital importancia que Serrano Cueto otorga a la herencia de Romero dentro del subgénero: "Nada sería igual sin Romero. En esto estamos todos de acuerdo. Sin él, el zombie no sería uno de los grandes monstruos del cine de terror".

El cuarto y último bloque, bajo el título genérico de Y comienza la infección lleva a cabo una extensa recopilación de títulos, estableciendo como principal criterio de selección el geográfico. De esta manera el repertorio final se divide en diversas "Zonas de infección": USA, España, Reino Unido, Francia y Nueva Zelanda.

Una última sección, titulada Zombis Apócrifos, aúna aquellas películas cuyos putrefactos protagonistas, sin ser exactamente muertos vivientes, sí reúnen muchas de sus características básicas, tanto morfológicas como de comportamiento. Tienen cabida en dicho apartado tanto los cadávares poseidos por demonios de "Posesión Infernal" (Evil Dead, 1981), como los "infectados" de "28 días después" (28 days later, 2002) o "REC" (2007).

"Zombie Evolution" es una obra didáctica que quizás se le quede algo corta a los aficionados más expertos y versados en el género zombie. Es cierto que su selección de títulos no depara grandes sorpresa ni descubrimientos, y que Serrano Cueto acude, en la mayoría de ocasiones, a aquellas películas que, por una u otra razón, brillan con luz propia dentro del género (a modo orientativo: Re-Animator, El Regreso de los Muertos Vivientes, Braindead, No profanar el sueño de los muertos o Resident Evil...)

Sin embargo su lectura siempre fácil, ágil y amena; la riqueza de información, datos y anécdotas (muchas de ellas realmente interesantes y divertidas) sobre cada uno de los títulos recopilados, y su marcado carácter de puro entretenimiento (incluso por encima de su evidente valor didáctico), convierten "Zombie Evolution" en una lectura 100% recomendable para el aficionado medio al subgénero (entre los cuales me cuento). Lo único que eché en falta fue una mayor aportación de material gráfico que acompañara el texto de Serrano Cueto. Quizás para una próxima edición...

Wanted: vivos o no muertos

Western y Horror (parte 2)

Wanted: vivos o no muertos

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  • Título original: Undead or Alive. A Zombedy
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Glasgow Philips
  • Guión: Glasgow Philips
  • Intérpretes: Navi Rawat, Chris Kattan, James Denton
  • Argumento: Un desertor del ejercito nordista y un imbécil al que una prostituta con la que pensaba casarse acaba de romperle el corazón, deberán hacer frente a un sheriff poco amistoso y a sus secuaces, todos ellos afectados por “la maldición del hombre blanco”.

40 |100

Estrellas: 2

Wanted: vivos o no muertos

Si alguien me pidiese que defina “Wanted: vivos o no muertos” (Undead or Alive: A Zombedy, 2007) en tan sólo un par de palabras, creo que lo tendría bastante claro: “Wanted: vivos o no muertos” es una entrañable estupidez.

Un desertor del ejercito nordista y un imbécil al que una prostituta con la que pensaba casarse acaba de romperle el corazón, deberán hacer frente a un sheriff poco amistoso y a sus secuaces, todos ellos afectados por “la maldición del hombre blanco”, proferida por el gran jefe Gerónimo justo antes de su trágica muerte. Por supuesto, la mencionada “maldición del hombre blanco” convierte a sus víctimas en zombis hambrientos de carne humana.

Así es, “Wanted: vivos o no muertos” no encierra demasiadas sorpresas. Mezcla de western, zombis, gore y humor, el resultado final de "Wanted: vivos o no muertos" decanta la balanza, de forma enérgica, hacia la comedia.
Pero que nadie vaya a creer que estamos ante una comedia ingeniosa e inteligente, al estilo de la omnipresente… ¡No! Esta vez no voy a hacerlo. Existe una tendencia bastante generalizada en los últimos tiempos a comparar cualquier nueva (o vieja) propuesta que combine humor y zombis, con una determinada película inglesa que a todos (o a casi todos) nos parece una categórica genialidad. No creo que sea justo (y que conste que yo he sido el primero en hacerlo). Así que en esta ocasión me resistiré a ello. No nombraré a la innombrable, y centraré todos mis esfuerzos en destacar las virtudes de "Wanted: vivos o muertos". ¡Y si todavía hay por ahí algún despistado que no ha visto “Zombies Party” (Shaun of the Dead, 2004), que no pierda más el tiempo! (sic… lo he vuelto a hacer).

“Wanted: vivos o no muertos” es humor del tosco, del zafio. Es slapstick, bufonada, necedad y ordinariez. Y no tengo absolutamente nada en contra de todos estos adjetivos cuando estamos hablando de una comedia.
Pero la cruel realidad es que “Wanted: vivos o no muertos” se lo juega todo a una carta: el lograr que nos riamos a gusto con sus innumerables chistes, desperdigados a lo largo y ancho de toda la película.

Si la posibilidad de experimentar el miedo o la inquietud ante una propuesta de terror es algo extremadamente subjetivo, que va íntimamente ligado a la propia personalidad de cada espectador; con el humor sucede exactamente lo mismo. Nos reímos de cosas distintas. Cuando voy a un cine para ver a Adam Sandler interpretando a un exagente del Mossad reconvertido en peluquero neoyorquino y el invento no me hace ni puñetera gracia, es probable que alguien, en la butaca de al lado, esté llorando de risa.

“Wanted: vivos o no muertos”, durante la mayor parte del tiempo, no logró arrancarme una sola carcajada, apenas una leve sonrisa. Ver a un tipo manejar torpemente sus pistolas, o construir todo un gag en base a los atributos sexuales de un zombi, son recursos supuestamente humorísticos que, sencillamente, no me hicieron gracia.

Y es una pena, porque como he dicho al principio, “Wanted: vivos o no muertos” disfruta de una serie de elementos que lograron despertarme una cierta sensación de afecto. La película me resultó entrañable. Fallida, mala, pero entrañable.

La ambientación, tratándose de un serie B de bajo presupuesto, es más que convincente. Tenemos, en todo momento, la sensación de estar ante una auténtico western; baratito, pero western al fin y al cabo.
Los personajes están bien definidos y cuentan con un convincente trabajo por parte de los actores. Aunque debo reconocer que un tal Chriss Kattan, por lo visto un famoso cómico norteamericano surgido de la cantera del Saturday Night Live, logró desesperarme en más de una ocasión en su papel de imbécil redomado.
Además cuenta con la sugerente presencia de la bellísima Navi Rawat, actriz que ya pudimos ver en la estupenda “Feast:Atrapados”, y que en “Wanted: vivos o no muertos” interpreta el papel de Sue, una pariente cercana de Gerónimo, y que tiene en su haber algunos de los mejores diálogos y secuencias de acción de la película.

Y, por supuesto, siempre nos quedarán los zombis. Torpes, idiotas, y con una nula capacidad intelectual en ocasiones, y capaces de discurrir como cualquier persona normal cuando es necesario. Maquillados al estilo verde mohoso y entregados, en ocasiones, al sano ejercicio de devorar cerebros y vísceras de cualquier infeliz que se cruce por su camino.

Los veinte últimos minutos no son un desperdicio absoluto. El enfrentamiento final entre los zombis y el trío protagonista, así como el sorprendente destino final de Sue, descendiente de Gerónimo (con creces, lo mejor de la película); lograron que me mantuviese despierto hasta llegar al final de la película.

No es una buena película. En realidad es mala. No me atrevo a recomendarla. Pero me proporcionó la oportunidad de darme cuenta (otra vez) de cómo vamos cambiando. De cómo no soy el mismo aficionado al género que era hace quince o veinte años, cuando emprendía búsquedas desesperadas por tener en mis manos la última locura de la Troma, de Henenlotter, o cualquier otra salvajada delirante que apareciese publicada en la revista Fangoria. Estoy absolutamente convencido que “Wanted: vivos o no muertos” hubiera sido la típica película por la que valía la pena emprender una de esas desesperadas búsquedas de videoclub. Por eso el calificativo de “entrañable”.
Pero lo tiempos han cambiado, y yo con ellos. No me gustó “Wanted: vivos o no muertos”.

Lo mejor: Navi Rawat y los últimos veinte minutos de la película.

Lo peor: Cuando se supone que tenía que hacer gracia, no me reí.

Boy Eats Girl

Chico conoce chica. Chico se enamora de chica. Chico se come a chica

Boy Eats Girl

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  • Título original: Boy Eats Girl
  • Nacionalidad: Irlanda | Año: 2005
  • Director: Stephen Bradley
  • Guión: Derek Landy
  • Intérpretes: Laurence Kinlan, Samantha Mumba y Sara James
  • Argumento: Un chico fracasa en su intento de declararle su amor a su mejor amiga. A continuación comete un trágico error. Pero regresa convertido en un zombi que expandirá el horror en la comunidad.

62 |100

Estrellas: 4

Boy Eats Girl

"Boy eats girl" es una comedia zombi. Una de tantas que quizás tengamos la oportunidad de disfrutar en breve. La lista es prácticamente interminable… ¡ooops! Me temo que hace escasos días inicié una reseña con estas mismas palabras (la vilipendiada "Last of the Living"). Y es que últimamente tengo la impresión de que las películas de horror se dividen entre aquellas que podríamos incluir en el subgénero de las parodias zombis, y las que no.

Al menos "Boy eats girl", producción irlandesa de bajo presupuesto dirigida por Stephen Bradley, cuenta con el mérito de no pertenecer a la más reciente hornada de películas de temática zombi que intentan (y no siempre lo consiguen) parodiar el género.

"Boy eats girl" es una producción de 2005 que en el momento de su estreno llamó la atención positivamente en un buen número de festivales especializados, pero que a mediados del 2009, y para ser respetuosos con la tradición, todavía no ha disfrutado de un merecido estreno en el mercado doméstico español.

Una muerte repentina desemboca en un precipitado y torpe ritual de resurrección. Pero algo ha salido mal y, bocado tras bocado, el pueblo sufre una imparable plaga de zombis.

Así de sencillo. "Boy eats girl" persigue lo que podríamos denominar “la esencia” de la comedia juvenil zombi.
Todo aquello que no pueda encajar fácilmente dentro de los parámetros de una comedia juvenil, infestada de zombis, y generosa en gore; queda, automáticamente, descartado de "Boy eats girl".

Esa es la razón por la que Stephen Bradley condensa el metraje de "Boy eats girl" -en una encomiable demostración de capacidad de síntesis- en unos ajustadísimos 75 minutos en los que, como no podía ser de otra manera, la película siempre va al grano y ofrece, única y exclusivamente, todo aquello que realmente se espera de ella: comedia juvenil + zombis + gore. Todo lo demás sobra. Una muestra: Stephen Bradley finiquita una secuencia de muerte y posterior resurrección en apenas un minuto. Incluye dicha escena porque no tiene más remedio. Porque la necesita. Porque sin ella la trama quedaría coja. Pero sabe que la escena no aporta nada a su particular santísima trinidad (comedia, zombis, gore), así que la despacha a la velocidad de la luz.

"Boy eats girl" da comienzo con una interminable retahíla de tópicos y clichés propios de las comedias adolescentes norteamericanas. ¿Qué necesidad hay, bajo este contexto, de desarrollar adecuadamente a los personajes? Ninguna. A todos ellos les conocemos sobradamente: el guapo y tímido protagonista que no reúne el valor suficiente para declararse a su mejor amiga, la guapa protagonista dispuesta siempre a defender su castidad, el amigo estúpido objeto de todas las bromas, la zorra cachonda y lasciva…

Una sola línea de diálogo es suficiente para reconocer y poner a cada uno de ellos en su sitio. Y una vez todos los personajes entran en escena, se aposentan (para lo cual "Boy eats girl" se toma muy poco tiempo), y una minúscula trama queda establecida; la película empieza a rodar cuesta abajo y con el piloto automático en marcha. Chiste, zombis y sangre. Chiste, zombis y tripas. Chiste, zombis y desmembramiento masivo de muertos vivientes… y así, sin apenas descanso, sin tiempo para tomar aire, llegamos hasta el final.

Interpretaciones mediocres (hay que ver lo sosa que está la protagonista), correctos maquillajes, zombis cuya agilidad sacará de quicio a papá Romero, una historia sin pizca de originalidad, algunas sanas carcajadas, algo de fun-gore salvaje y disfrutable, un meritorio aspecto visual y una secuencia final que nos traerá el irremediable recuerdo de uno de los momentos más célebres del “Braindead, Tu madre se ha comido a mi perro” de Peter Jackson.
Lo cierto es que poco más se puede añadir de una película como "Boy eats girl". No hay espacio para la novedad o la originalidad, y en realidad "Boy eats girl" no persigue ni lo uno ni lo otro.

Todos aquellos fanáticos del cine de muertos vivientes que todavía tengan fuerzas para devorar un nuevo fast-food zombi, tienen en "Boy eats girl" una cita ineludible (de la misma forma que también la tuvieron con el "Dance of the Dead" de Gregg Bishop). Quiénes ya esten cansados de la pareja de baile comedia/zombis, les recomiendo que se olviden de "Boy eats girl".

Insisto: comedia juvenil, zombis y gore; y todo ello comprimido en apenas 75 minutos de película. Creo que queda bastante claro ¿no?

Lo mejor: Divierte.

Lo peor: Una vez vista se olvida.

Last of the Living

Sobrevivir al apocalipsis zombi nunca pareció tan fácil

Last of the Living

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  • Título original: Last of the Living
  • Nacionalidad: Nueva Zelanda | Año: 2008
  • Director: Logan McMillian
  • Guión: Logan McMillian
  • Intérpretes: Morgan Williams, Robert Faith, Ashleigh Southam
  • Argumento: Tres amigos han sobrevivido al apocalipsis zombi. Sus vidas trascurren con relativa tranquilidad, hasta que conocen a Stef, quien dice tener en su poder el antídoto que eliminará el virus zombi. Los tres amigos se comprometen a ayudar a Stef.

60 |100

Estrellas: 3

Last of the Living

"Last of the Living" es una comedia zombi. Una de tantas que quizás tengamos la oportunidad de disfrutar en breve. La lista es prácticamente interminable: "Zombies of mass destruction", "Blood of Highway", "Bong of the dead", "Dozers", "Doghouse"...

No sé hasta que punto el éxito sorpresa en 2004 de "Shawn of the Dead" (Zombies Party) tiene algo que ver con esta avalancha de títulos que mezclan comedia y subgénero zombi. Lo cierto es que, tras su estreno mundial, "Shawn of the Dead" se convirtió, de facto, en la mejor parodia zombi desde "The Return of the Living Dead" (El Retorno de los Muertos Vivientes, 1985).
Su éxito fue fulminante y surgió una legión de seguidores (entre los cuales me incluyo) que no se cansan de alabar su sencillo pero tremendamente eficaz sentido del humor, y su encantadora (y en ocasiones delirante) tergiversación del universo zombi.

Pero lo de "Shawn of the Dead" no fue una casualidad. Tras el éxito de la película se encontraba el consolidado talento cómico de los británicos Edgar Wright (director) y Simon Pegg (actor y guionista).

Lograr que una comedia zombi resulte graciosa no es una labor sencilla. Los aficonados al subgénero zombi ya no nos conformamos con que nuestros adorados muertos vivientes hagan acto de presencia en la pantalla. Tiene que haber algo más. La oferta es muy amplia, y si decidimos darle una oportunidad a la enésima comedia zombi esperamos, al menos, que nos haga sonreir. Que nos divierta. Que nos haga pasar un buen rato.

"Last of the Living", producción neozelandesa dirigida por el debutante Logan McMillan, lo consigue… y con creces.

Tres jóvenes amigos han sobrevivido al apocalipsis zombi. Sentados en el sillón de la que ahora es su casa y manteniendo conversaciones de lo más triviales, consumen el tiempo con aparente tranquilidad. Su idea de la diversión consiste en salir al exterior y arrasar con algún supermercado o tienda de música. Y cuando se cansan de estar en algún sitio en concreto, simplemente se trasladan a un nuevo lugar.

En uno de sus traslados conocen a Stef, una guapa científica que asegura tener en su poder el antídoto que erradicará el virus causante del apocalipsis zombi. Los chicos se enamoran irremediablemente de Stef y no dudan en prestarle su colaboración para llevar el antídoto a una isla en la que varios equipos científicos trabajan para lograr la cura definitiva.

La historia es de una sencillez desarmante (algo que también ocurría en "Shawn of the Dead"). Una mera excusa para que "Last of the Living" tenga la oportunidad de desplegar su arsenal cómico.
¿Y en que consiste dicho arsenal? Básicamente en la caracterización de los personajes y las relaciones que entre ellos se establecen (en esta ocasión, el gore –con muy poca presencia en Last of the living- no es una excusa para provocar situaciones cómicas).

Por un lado tenemos a Ash, un contable sensible, enamoradizo y prudente, siempre ataviado con su casco y sus coderas, y objeto constante de las bromas de sus colegas referentes a su condición sexual.

Por otro lado tenemos a Morgan, actor, guapo y seguro de sí mismo, obsesionado con encontrar una mujer ante la cual poder desplegar, nuevamente, todos sus encantos.

Y, finalmente, Johnny, el salvaje del grupo. Aficionado al rock y entregado plenamente a su labor de matar cuantos más zombis mejor.

La actitud del grupo de total despreocupación ante la amenaza zombi que les acecha constantemente y los divertidísimos diálogos que surgen entre los componentes del mismo al afrontar situaciones totalmente desesperadas que amenazan su existencia (despreciando, en la mayoría de ocasiones, cualquier regla mínima de supervivencia ante una amenaza zombi), son los principales pilares que sustentan el humor sano y sin estridencias de "Last of the Living".

Un humor inteligente y, a menudo, realmente ingenioso que nace de situaciones perfectamente reconocibles para cualquier aficionado al género zombi.

Pero más allá del humor como principal aportación de "Last of the Living", hay otros aspectos en la película que conviene destacar. El primero de ellos, y el más sorprendente, es su fabuloso aspecto formal. "Last of the Living" es, visualmente, muy notable, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante una película de bajo presupuesto. Su fotografía, el color, los movimientos de cámara, determinadas decisiones de montaje… todos estos elementos ayudan a que tengamos la sensación de que "Last of the Living" sabe superar su condición de película de bajo presupuesto para ofrecernos un empaque visual admirable y plenamente disfrutable.

Curiosamente, toda esa calidad en el aspecto visual se pierde cuando nos centramos en los zombis. El diseño de los muertos vivientes es muy pobre. Su maquillaje es demasiado austero y poco convincente; dejándonos la constante impresión de que, efectivamente, los zombis no están a la altura.
Sin embargo, personalmente, tampoco me supuso un gran problema. La falta de acierto en el diseño de los zombis queda suplica por el buen humor que desprende "Last of the Living" durante todo su metraje.

En definitiva "Last of the Living", pese a quedar muy lejos de los logros conseguidos por "Shawn of the Dead", es una comedia zombi simpática y entretenida, que se consume con muchísima facilidad gracias a su buen ritmo, su excelente factura y a que no deja lugar alguno al aburrimiento. Muy recomendable.

Lo mejor: es divertida. El final resulta, cuanto menos, sorprendente. Y el Cortina

Lo peor: es intrascendente (aunque tampoco sé si esto es realmente malo). No aporta absolutamente nada nuevo al universo zombi. El diseño de los zombis es pésimo.

Guerra Mundial Z

Arte conceptual para la adaptación de Guerra Mundial Z

World War Z

Pulsad sobre la imágen para ver una versión más grande de la misma con la que poder disfrutar mejor de los detalles de la ilustración.

No hay novedades interesantes sobre la adaptación al cine de "Guerra Mundial Z", la genial obra sobre el apocalipsis zombie escrita por Max Brooks.

Por el momento persisten los rumores que sitúan a Marc Foster, director del último James Bond (Quantum of Solace), en la labor tras las cámaras.

Pese a ello, los fans del libro seguimos fascinados con la posibilidad de disfrutar en pantalla grande de la guerra total entre zombies y humanos, y algunos, cómo el artista Daniel LuVisi han decidido poner su talento al servicio de la obra literaria de Brooks, ofreciéndonos una fascinante y personal visión de la ya mítica "Batalla de Yonkers".
Según palabras del propio Daniel LuVisi, el artista estaría encantado con la idea de que Marc Foster y su equipo se fijarán en su trabajo y le ofrecieran un puesto en la producción. Espero que tenga suerte... su obra lo merece.

Para más información sobre la adaptación de "Guerra Mundial Z" visitad este enlace.
Para leer una reseña del libro, seguid este otro enlace.

Finalmente quisiera dedicar este post a los amigos MASP y Alberto, inmersos actualmente en la lectura de esa obra maestra titulada "Guerra Mundial Z".

Automaton Transfusion

Gore, gore, gore

Automaton Transfusion

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  • Título original: Automaton Transfusion
  • Nacionalidad: USA | Año: 2006
  • Director: Steven C Miller
  • Guión: Steven C Miller
  • Intérpretes: Garrett Jones, Juliet Reeves, William Howard Bowman
  • Argumento: Tres chicos acuden a un concierto en un local del pueblo vecino. Pronto se dan cuenta de que algo va mal. Las carreteras están vacías, y los habitantes del pueblo se han convertido en furiosos zombies. El festín está servido...

70 |100

Estrellas: 4

A estas alturas queda muy claro que el subgénero zombie es un fecundo campo de cultivo para recurrentes proyectos de serie B y también para la serie Z más descacharrante.
Las películas independientes que tienen a los zombies devoradores de carne humana como principal reclamo nos llegan, año tras año, por docenas. La razón que explicaría este fenómeno parece obvia: cualquier realizador que cuente con un mínimo presupuesto (que incluso puede ser minúsculo), un maquillador de confianza (que consiga crear unos zombies más o menos decentes), y un grupo de amigos dispuestos a pasar un buen rato paseándose torpemente por los lugares más inverosímiles en busca de carne fresca, se ve capacitado –sin demasiados reparos- para dirigir su particular odisea zombie.

Ni siquiera es imprescindible contar con un guión (y ya no digamos con un buen guión...). Ha llegado un punto en que aceptamos, de forma prácticamente incuestionable, cualquier estúpido experimento genético del ejército USA, o cualquier pandemia vírica de alcance mundial, que justifique el temible holocausto zombie.

Si a esto le añadimos que el género zombie cuenta con una fiel legión de seguidores repartidos a lo alto y ancho del mundo que reclaman, sin demasiados escrúpulos, cualquier subproducto que tenga a sus adorados muertos vivientes como principales protagonistas, el panorama da la impresión de que no va a variar demasiado: seguiremos disfrutando/aborreciendo la consabida ración anual de películas independientes sobre zombies.

Bajo esta premisa deberíamos diferenciar entre aquellos productos que intentan aportar (desde sus limitaciones presupuestarias) una visión innovadora, fresca o simplemente efectiva y entretenida del subgénero, de aquellos otros que se limitan a explotar, con una acuciante falta de talento y originalidad, los lugares y situaciones comunes del mismo.

O en otras palabras: resaltar las cualidades de entretenidísimas películas como “Dance of the Dead”, por encima de productos absolutamente prescindibles y alimenticios como “Zombie Diaries” o “Zombie Strippers”. ¿A qué grupo pertenece “Automation Transfusion”? Pues depende... Su propuesta es tan radical que difícilmente pondrá de acuerdo a un gran número de aficionados.

Automaton Transfusion

Los diez primeros minutos de “Automation Transfusion” lograron confundirme por completo. Steven C. Miller, director y guionista debutante, encuadra la acción en un típico high school norteamericano al que no le falta, ni tan siquiera, el romance entre el chico inadaptado y la popular cheerleader.

Así que me dispuse con prontitud a asistir a la enésima mezcla de comedia juvenil y película de zombies. Con un poco de suerte el invento llegaría a ser tan divertido como la anteriormente mencionada “Dance of the Dead”.

Pero no tardé mucho tiempo en caer en la cuenta de mi tremendo error.
Todo lo que argumentalmente acontece en “Automation Transfusion”, abolutamente todo (personajes, ambiente high school, disputas entre bandas, romance...) es una mera excusa para dar paso a la verdadera naturaleza de la película: una adrenalítica, brutal y asfixiante orgía de sangre y vísceras servida con una fuerza y contundencia nada habitual en una película de estas características.

Miller parece tener las cosas muy claras. Su propuesta pasa por una búsqueda incansable del impacto más primario, más directo, sobre el espectador. Por una saturación de los sentidos. En definitiva, por una utilización radical del gore más salvaje y desquiciado como único elemento relevante y definitorio de todo lo que sucede ante nuestros ojos.
Los personajes son planos, algunas situaciones son realmente absurdas (¿alguien puede creer que tres chicos envueltos en un apocalipsis zombies decidan volver a su escuela –repleta de muertos vivientes- para ayudar a posibles supervivientes?), los diálogos inexistentes y el devenir de la trama carece por completo de interés (¿a quién le importa lo que finalmente ocurra con esos tres chicos?).

Por lo tanto, ¿qué nos queda? Pues lo dicho: gore, gore, gore...
Pero no un gore autoparódico, o terriblemente excesivo y exagerado –hasta provocar la media sonrisa en el espectador-, tan propio de multitud de series Z que también tienen en la casquería pura y dura su punta de lanza. “Automation Transfusion” se toma muy en serio a sí misma. La multitud de escenas gore que nos ofrece siempre son dolorosas, sucias, difíciles de digerir. No hay absolutamente nada que consiga paliar su fuerza, su intensidad. No hay respiro. No hay descanso.

Miller mueve con nerviosismo su cámara para ser testigo de los ataques zombies más irracionales y virulentos de los últimos tiempos.
Por supuesto la propuesta no es apta para todos los paladares. No todo el mundo acepta una propuesta en la que el gore extremo y repulsivo es el principal –y único- atractivo. Pero está claro que los amantes de las intensas emociones que ofrece el género no se sentirán defraudados.

Por mi parte sólo os puedo decir que disfruté de "Automaton Transfusion" cómo hacía tiempo que no disfrutaba de una película de zombies.

Y para finalizar un último apunte: odio el final de la película. No lo voy a destripar –aunque se lo merece-. Por lo visto Miller planeó la película como la primera de una trilogía (decisión muy arriesgada teniendo en cuenta que se trata de una película independiente). Espero que cumpla su promesa final... (Por cierto, “Automation Transfusion: Contingency” será el título de la segunda parte de la trilogía, que posiblemente nos llegará durante el próximo año 2009).

Lo mejor: 80 minutos de gore adrenalítico.

Lo peor: sólo hay gore. Nada más...

Zombie Diaries

De cuando los zombies dejaron de dar miedo

Zombie Diaries

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  • Título original: De cuando los zombies dejaron de dar miedo
  • Nacionalidad: USA | Año: 2006
  • Director: Michael Bartlett y Kevin Gates
  • Guión: Michael Bartlett y Kevin Gates
  • Intérpretes: Anna Blades, James Fisher y Jonnie Hurn
  • Argumento: Una pandemia de alcance mundial está conviritiendo a los muertos en zombies hambrientos. Los supervivientes deberán ser fuertes y aprender los puntos débiles de los zombies para lograr salir adelante.

19 |100

Estrellas: 1

Hace unos meses, tras confirmarse la presencia del maestro George A. Romero (al que siempre admiraré por ser el creador del moderno zombie antropófago) en el pasado Festival de Sitges, al que acudió como invitado especial para participar en las celebración del 40 aniversario de su obra maestra “La noche de los muertos vivientes”, se me ocurrió releer una entrevista que concedió durante su anterior visita al festival, en el 2007.

Durante el transcurso de la misma Romero arremetió con las últimas tendencias que presentan al zombie como un ser ágil y rápido, lejos de la torpeza y lentitud que caracterizan a sus criaturas originales. Según el propio Romero “Eso, simplemente, no son zombies de verdad” (supongo que se refería, entre otras, al genial remake de su propia película “Dawn of the Dead”, titulada en España “El Amanecer de los muertos”, y que fue dirigida por Zack Snyder –actualmente finalizando su trabajo en “Watchmen”-).
Romero argumenta que un muerto que vuelve a la vida no puede hacerlo en unas condiciones físicas óptimas. La mayoría de sus órganos están deteriorados e inactivos. Sus músculos se han atrofiado y su piel se cae a jirones. Su cuerpo, en general, ha iniciado un imparable proceso de descomposición.
Ver a un zombie correr, saltar y sortear obstáculos con la facilidad y la gracia de un felino, carece de toda lógica según los principios naturales que rigen el universo zombie fundado por el maestro Romero.

Personalmente, el hecho de que un zombie muestre la lentitud de un caracol o que, por el contrario, sea capaz de retar al mismísimo Usain Bolt a una carrera de 100 metros lisos, me trae sin cuidado. Considero que la polémica (en caso de que realmente exista), es irrelevante.

Cuando me enfrento a una película del subgénero zombie, sólo le pido una cosa a nuestros entrañables muertos en vida: que den miedo.
Que su sola presencia haga cundir el pánico entre los pobres desgraciados que han sobrevivido al Apocalipsis y que pronto pasaran a formar parte de la monótona dieta rica en proteínas de sus congéneres zombies.

Zombie Diaries

Y tras este largo preámbulo (que me ha servido para robarle tiempo y espacio a la película que hoy nos ocupa), ya estoy en disposición de afirmar que, “Zombies Diaries”, como película adscrita al subgénero zombie, es un auténtico desastre.

La presencia de los muertos vivientes en “Zombies Diaries” es prácticamete testimonial, intrascendente. ¿Qué se puede esperar de una película de zombies en la que los susodichos no causan miedo? Cuando ni siquiera provocan una mínima sensación de intranquilidad o inseguridad.

Porque soltar a un puñado de zombies con aspecto cansado y aburrido, en mitad del bosque en el que anda perdida la Bruja de Blair, no es garantía de absolutamente nada.

“Zombies Diaries” utiliza el formato de falso documental para dar cabida a una serie de historias, pobremente hilvanadas las unas con las otras, que nos presentan las vicisitudes de varios grupos de supervivientes a una pandemia de alcance mundial que está convirtiendo a los muertos en muertos vivientes.

Michael Barlett y Kevin Gates, guionistas y directores de la película, se valen de la excusa del falso documental y la grabación cámara al hombro, para ofrecernos una constante y agotadora montaña rusa de confusas y mareantes imágenes, muy al estilo de la nombrada “El Proyecto de la Bruja de Blair”. Su único recurso para lograr una atmósfera supuestamente terrorífica es no dejar la cámara quieta ni un solo segundo.
Pero por desgracia, el experimento no funciona. ¿Y porqué razón no funciona una técnica que tan buenos resultados dio en “El Proyecto de la Bruja de Blair? Pues porque “Zombies Diaries” carece de acción, suspense, e incluso sufre una imperdonable falta de escenas gore (algo impensable para una película de este tipo).

Pronto el espectador de tamaña calamidad se da cuenta de que el verdadero peligro no proviene de los zombies, sino de las incontroladas sacudidas de imágenes que, al ritmo de unos 24 fotogramas por segundo, amenazan con afectar gravemente nuestro sentido del equilibrio y provocarnos un mareo de mil pares de narices.

Y por si todo esto fuera poco, de nuevo un giro final que señala al hombre (y no al zombie) como único epicentro de la auténtica maldad. Un recurso que ya hemos visto en infinidad de películas, la gran mayoría de ellas superiores a este decepcionante “Zombies Diaries” (y lo peor de todo es que la película parece tomarse muy en serio a sí misma).
Una pérdida de tiempo.

Lo mejor: Que salgan zombies.

Lo peor: Que salgon poco y no den miedo.

Por fin... Guerra Mundial Z

Nuevas noticias sobre la adaptación al cine de "Guerra Mundial Z"

Guerra Mundial Z Supongo que a estas alturas todos habreis leido el artículo que publiqué un par de semanas atrás, bajo el título de “Mi particular trilogía zombie”, y por lo tanto conocereís la obra definitiva sobre el holocausto zombie, escrita por el estadounidense Max Brooks y titulada “Guerra Mundial Z” (World War Z: An Oral History of the Zombie War, 2006)… -que levanten la mano las dos personas que han leido dicho artículo-... Y para los despistados que todavía no lo hayais leido, deciros que el libro recopila el material obtenido por el autor durante las entrevistas realizadas a diversos testimonios que tomaron parte en la denominada Guerra Mundial Z (la guerra que enfrentó a la totalidad de la raza humana contra los zombies). El resultado final de las entrevistas se añadirá al actual Informe de la Comisión de Postguerra de Naciones Unidas, con el fin de dotarlo de cierto “factor humano”.

El libro es una auténtica obra maestra que entusiasmará incluso a quienes no sean seguidores del subgénero zombie. En EE.UU se convirtió en un best-seller de forma inmediata a su publicación.

Plan B, la productora propiedad de Brad Pitt, se hizo rapidamente con los derechos cinematográficos, y desde ese mismo instante, los rumores surgidos acerca de su adaptación han sido constantes.

Ahora, por fin, nos llegan las primeras noticias importantes sobre el proyecto. Ni más ni menos que el nombre de su posible director: Marc Foster, el flamante director de la última entrega de James Bond, “Quantum of Solace”.
Dando un vistazo rápido a la filmografía selecta del director suizo –“Monster’s Ball” (2001), “Más extraño que la ficción” (Stranger than fiction, 2006), “Cometas en el cielo” (The Kite Runner, 2008)- uno tiende a pensar que su elección para llevar a cabo un historia de guerra total entre hombres y zombies, no parece, ni de lejos, la más acertada.
Sin embargo, el panorama parece haber cambiado en el último año, con la entrada en escena del inefable agente secreto al servicio de su majestad. Con la rúbrica del último James Bond, Marc Foster parece haber dado un giro determinante a su carrera. Si sus aptitudes como cineasta de acción se ven reconocidas por crítica y, sobre todo, público, Foster habrá conseguido un valioso crédito para postularse como una opción a tener muy en cuenta en grandes producciones como la que, seguro, será la adaptación de "Guerra Mundial Z".

En este sentido quisiera destacar la excelente crítica que James Wallestein realiza sobre "Quantum of Solace" en su blog Dimensión Fantástica; y que, por desgracia, no invita al optimismo.