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Handling the Undead

La novela de zombis del autor de Déjame Entrar

Nuestro buen amigo Elniniodecristal, propietario del magnífico blog Perdonen las Molestias, nos cede amablemente su reseña de Handling the Undead, novela del sueco John Ajvide Lindqvist anterior a su gran éxito mundial Låt den rätte komma in (Déjame Entrar).

Unos cuantos años antes de que se publicará la maravillosa Déjame Entrar (Låt den rätte komma in), uno de los grandes éxitos literarios y cinematográficos del año pasado, el autor John Ajvide Lindqvist ya había destacado, y mucho, en la todavía desconocida literatura sueca (hay muchos más que Stieg Larsson y más interesantes, como Jo Nesbø o Asa Larsson et al). A pesar de ser su primera novela traducida al inglés ya había publicado otras tres novelas y una serie de relatos en la prensa sueca; como es lógico ahora están traduciendo todos a la carrera, y más aún cuando se han dado cuenta de que este tipo escribe excepcionalmente bien. De hecho en Suecia es considerado uno de los mejores, a pesar de dedicarse al género del terror los propios académicos le confirman como el futuro de la literatura sueca.

EL LIBRO:
Estocolmo, mediados de Agosto del 2002. Algo raro está pasando. Algo que no entienden ni las autoridades, ni los científicos. Nadie sabe porqué hace un calor más propio del sur de España(*), nadie es capaz de explicar porqué TODO el mundo sufre de unas migrañas espantosas y sobre todo nadie sabe porqué cuando enciendes cualquier aparato electrónico luego es imposible apagarlo. Imaginaros la situación, para volverse loco.

David es un cómico semi-famoso que siempre supo que su mujer, Eva, era demasiado buena para él; es algo que le obsesiona día trás día, de hecho no pasa un momento sin pensar que tarde o temprano algo le iba a pasar. Que le iba a dejar, que se iba a cansar de él o algo peor. Y para colmo de sus preocupaciones tienen un hijo pequeño muy espabilado, Magnus, al que dedica la mayor parte de su tiempo libre, que es bastante. Un día, mientras se prepara para salir a escena en una especie de Club de la Comedia sueca, pasan dos cosas, una extraña y una terrible. La extraña es que una vez encendido el sistema de sonido se acopla de forma insoportable, dejando a todo el mundo sordo y al borde de la locura; y la terrible es que su mujer sufre un accidente de tráfico mortal de vuelta a casa. El mundo de David se viene abajo.

Gustav Mahler, no el compositor de música clásica, trabaja en un periódico cubriendo las noticias locales y no es feliz. Es viudo, tiene un marcapasos, sobrepeso, depresión y sú hija, Anna, está catatónica desde que su hijo pequeño, Elias, falleció dejándeles solos y sin ganas de vivir.

Elvy es una abuela viuda que intenta aprender a jugar a la consola y aguanta a Marilyn Manson, sólo para que nieta Flora, antisistema total, se sienta feliz y no vuelva a autolesionarse con cuchillas de afeitar; ya que no soporta a sus padres, ni el mundo en el que vive ni la gente que le rodea. Además las dos tienen una cosa en común, se pueden comunicar telepáticamente y, a veces, escuchar los pensamientos de los que están más cerca. Al abuelo Tore nadie le echa de menos ya que era un cascarrabias de los cojones y la trataba a palos.

En el mismo día Eva, Elias y Tore vuelven a la vida junto con otras 2000 personas que salen de sus tumbas e intentan dirigirse a sus casas. En el caso de Eva es diferente, ya que al haber muerto el día anterior se despierta en el Hospital junto con el resto de habitantes de la morgue; eso implica que están en bastante mejor estado que los que llevan dos meses en la tumba, ya que al parecer nadie fallecido antes de esa fecha sale de debajo de la tierra.

A partir de ese momento los dolores de cabeza desaparecen, los electromésticos se apagan y el caos se apodera de todos los estamentos de la ciudad: los enfermeros y doctores del Hospital comienzan a sufrir crisis nerviosas, el Gobierno no tiene ni idéa de cómo manejar la situación, el ejército espera órdenes y el mundo entero centra su atención en lo que pasa en Estocolmo. Mientras nuestros protagonistas hacen lo que pueden para entender lo que pasa y hacer lo posible por atender a sus “zombies”, excepto la abuela Elvy que encierra al anciano y llama a los médicos para que se lo lleven.

CONCLUSIÓN:
No es la típica novela de zombies que a lo mejor estais esperando, desde luego no son zombies al estilo Romero, aunqué (sin desvelar nada) hay pasajes que te obligan a encender la luz del pasillo para ir a mear… Desde mi modesto punto de vista es más una historia de hasta que punto uno puede amar a una persona y sacrificar todo por ella/él, y una reflexión bastante ácida y mordaz sobre la sociedad actual y sú respuesta ante lo desconocido, e insisto, no quiero contar más por si acaso se publica en español o alguien se anima a leerlo en inglés. Creerme, me lo agradecereis. Una curiosidad: al igual que “Let the Right One In”, frase sacada de una canción de Morrisey, esta novela comienza con otro extracto de una de sus canciones, “There’s a place in hell for me and my friends”

EL TÍTULO:
El original es Hanteringen av odöda, que literalmente se traduciría como “El procedimiento para curar a los no muertos”, nada que ver con el título en inglés y mucho más con el que supuestamente se va a traducir en español: “Ayudando a los no muertos”.

(*) Dos años antes yo estuve trabajando como recogefresas en Dinamarca, en Julio, y no me puse en manga corta ni una sola vez.

Perdonen las Molestias.

Los Dias Oscuros

Loureiro sigue intentando sobrevivir al Apocalipsis Z

Plaza & Janes ha puesto a la venta Apocalipsis Z: Los Días Oscuros (a partir de ahora, Los Días Oscuros), la esperadísima segunda novela zombi de Manel Loureiro, continuación de su gran éxito Apocalipsis Z, publicado en 2007 por Dolmen.

La acción de Los Días Oscuros se inicia justo en el instante en que finalizó Apocalipsis Z: con nuestros supervivientes a bordo de un helicoptero, sobrevolando el desierto del Sahara con las reservas justas de combustible, y con destino al archipiélago de las canarias, promesa de una tierra libre de No muertos.

Tras sortear serias dificultades logísticas y algún que otro encontronazo con los temibles zombis, los cuatro protagonistas (el abogado, Pritchenko, Lucía y Sor Cecilia), son acompañados por un destacamento militar hasta la isla de Tenerife, donde serán sometidos a un férreo proceso de cuarentena a bordo de un acorazado.

Una vez logran integrarse en la nueva sociedad tenerifeña (altamente militarizada y burocratizada), descubrirán que la superpoblación, la escasez de medios (alimentos, medicamentos y combustible) y las tensiones políticas, provocan que la estancia en la isla sea de todo menos idílica.

Cabe resaltar, en primer lugar, el titánico esfuerzo de Loureiro por lograr que Los Días Oscuros funcione, prácticamente, como una obra independiente de Apocalipsis Z. Los primeros capítulos de Los días oscuros nos ofrecen un extenso y pormenorizado resumen de todo lo acontecido en Apocalipsis Z, así como una explicación del cómo, cuando y porqué el virus TSJ-Daguestán acaba barriendo a la raza humana de la faz de la tierra.

El afán de Loureiro obtiene su recompensa, hasta el punto de que presumo que debe ser sumamente sencillo enfrentarse a la lectura de Los Días Oscuros sin necesidad de haber disfrutado previamente de Apocalipsis Z.

El escenario ha cambiado: tensiones políticas (uno de los aspectos menos logrados de la novela), presencia del estamento militar (tan habitual en toda secuela zómbica), intensificación del elemento romántico, descripción de una nueva sociedad que intenta hacer frente a sus precariedades y sobrevivir al desastre (me recordó, por momentos, a La Tierra de los Muertos, la cuarta película de la saga zómbica de George A. Romero)… Pero en el fondo, la esencia y la estructura del relato siguen siendo las mismas de la primera novela. Los Días Oscuros nos plantea nuevos retos de supervivencia en los que el ingenio, la energía y el infinito instinto de conservación de los dos protagonistas principales de la novela (el abogado anónimo y su fiel escudero ucraniano) serán, nuevamente, puestos a prueba en un mundo sometido al hambre voraz de los No muertos y a la plena y rotunda estupidez de aquellos que han superado la primera criba (también llamados supervivientes), y no se les ocurre otra cosa que provocar un absurdo conflicto político en mitad de todo el horror que les rodea.

Así es, Los Días Oscuros nos sorprende con la descripción de un escenario de política-ficción que mezcla conspiraciones, traiciones, secretos de Estado (de un maltrecho Estado), sangre azul, atentados terroristas y cantidades ingentes de irracionalidad. Al principio debo reconocer que la cosa resulta graciosa, gracias al tono siempre irónico que Loureiro le imprime al relato y gracias también a la categoría de los nombres que se barajan (basta señalar que lo principales implicados en la contienda política son los “nuevos republicanos” por un lado, y los “froilos” por el otro). Incluso resulta sencillo extraer alguna doble lectura (bastante obvia) de todo este entramado político: el hombre (y no el zombi) sigue siendo el peor enemigo del hombre.

El problema llega cuando el destino de nuestros protagonistas viene estrechamente ligado al mencionado panorama político. Es entonces cuando el castillo de naipes construido por Loureiro se desmorona y nos damos cuenta de lo descabellado e inverosímil que resulta todo.

Pero, afortunadamente, Los Días Oscuros es mucho más que un inverosímil galimatías socio-político que nunca acaba de funcionar. También hay momentos en los que recuperamos al mejor Loureiro. Al Loureiro que maneja con eficacia la sencillez de sus personajes, mostrándolos siempre accesibles, empáticos, reconocibles. Vuelve a resultar muy sencillo adherirse a la cusa y la lucha de los protagonistas.
Nos reencontramos con el Loureiro que disfruta (y nos hace disfrutar) de la acción. Que vuelve a demostrarnos su facilidad para situar a los protagonistas en las situaciones más extremas, sacándolos de las llamas en el último suspiro, y logrando, a fin de cuentas, que el espectáculo no decaiga.
Da la impresión de que Loureiro se encuentra mucho más a gusto en el cuerpo a cuerpo con los No muertos que codeándose con una sociedad post-apocalíptica en la que nunca parece sentirse cómodo.

En un momento del relato, Los Días Oscuros se bifurca en dos tramas paralelas que tienen como protagonistas a Lucía, por un lado, y al abogado y Pritchenko por el otro. Mientras Lucía intenta zafarse de un par de asesinos que intentan acabar con ella en la isla de Tenerife, el abogado y Pritchenko son enviados de nuevo a la península para cumplir una misión poco menos que suicida.
Loureiro mantiene perfectamente el equilibrio entre ambas tramas, dedicándole capítulos alternativos a cada una de ellas (e incluso alternando la personalidad del narrador: mientras la historia protagonizada por Lucía está contado por un narrador omnisciente, la historia del abogado y Pritchenko regresa al formato de diario personal, con una narración en primera persona), y logrando que el conjunto del relato no se resienta y el interés por ambas historias se mantenga firme hasta el final (un final realmente turbador y que abre las puertas a una tercera entrega… me niego a pensar que la cosa acabe ahí).

En definitiva, Los Días Oscuros es una lectura que no defraudará en absoluto a todos aquellos que disfrutásteis en su momento de Apocalipsis Z. Acción, zombis, militares, unos protagonistas a los que ya conocemos y que muchos echábamos de menos, conspiraciones políticas, traiciones, lucha por la supervivencia… Quizás no esté a la altura del debut de Loureiro (tampoco cuenta en esta ocasión con el factor sorpresa que tanto benefició a Apocalipsis Z), pero creo sinceramente que sigue siendo una novela altamente recomendable, entretenida, muy fácil de leer, fácil de digerir y que hará las delicias de todos los aficionados a los Z.

The House of Mistery

Como en casa en ningún sitio

A principio de la década de los cincuenta los comics de terror vivían su mayor auge. Esparciendo su miasma y corrupción por unos precios irrisorios, los jóvenes norteamericanos se enfrascaban por la noches en lecturas relativas a necrófagos, vampiros sedientos de sangre y extraños rituales vudú. La publicación más vendida y conocida a día de hoy, fue las mítica “Tales from the Crypt” de la editorial EC (Educational Comics. Ummm, que irónico). Pero estas historias ilustradas de macabro gusto y papel rugoso, pronto tuvieron multitud de hermanas.

La editorial DC, arto conocida por la edición de las aventuras de Batman y Superman (y en épocas más modernas, las de mi gran favorito John Constantine), supo subirse al carro de los comics terroríficos, con un título de acertado nombre que continuaba las bondades de sus predecesores: “The House of Mistery”. Como todo buen compendio de historias de miedo, este tenía que ser presentado por un anfitrión siniestro y de humor más negro que la noche. Para la ocasión se sacaron de la manga al simpático Caín bíblico, que hoja tras hoja y en riguroso blanco y negro, nos iba presentando sus horripilantes historias. Pronto, dicho comic, tuvo un hermano pequeño como el personaje de los mitos cristianos que narraba los cuentos. Ni más ni menos que “The House of Secrets”, presentada por el mismísimo Abel. Y es que corren buenos tiempos para el horror, cuando un jovencito puede acercarse a un kiosco con sus diez centavos y asegurarse una hora de diversión a la tenue luz de una linterna, rodeado de fantasmas, licántropos y caníbales.

Pero lo bonito siempre tiene un final. Y el de los comics baratos de historias de terror tuvo su abrupta conclusión (temporal chicos, no os preocupéis) en 1954 con la cruzada iniciada contra las corruptoras viñetas iniciada por un psicólogo que merece ser enterrado en la historia por este oscuro capitulo de la cultura popular.

Así pues, durante largos años los comics de todo tipo sufren una fuerte autocensura de contenido en el país de las barras, las estrellas y la hipocresía más encantadora. Pero aquello que gusta hablar de los no-muertos, no ha de extrañarnos que tenga cierta afinidad con estos seres y se niegue a quedar callado en su tumba. Y es que la historias cortas de horro, como Cthulhu, solo dormían un plácido sueño esperando la correcta alineación de las estrellas para salir del limbo, al que una sociedad estupidamente puritana, los había condenado.

Aunque “The House of Mistery” no desapareció del mercado, sus contenidos no volvieron a recorrer los cementerios y las casas encantadas hasta el mágico año 1969 donde los tiempos traían olor a podredumbre además del suave aroma de las flores hippies y el picante tufo a napalm. Bajo la tutela del editor Joe Orlando (que ya se había curtido en la, también, legendaria revista para adultos Creepy) empezó una nueva época dorada del terror dentro de la casa del misterio. Una de las primeras decisiones de este avispado editor fue contratar nuevos talentos que ilustraran e idearan el terror primigenio que miles y miles de jóvenes norteamericanos pedían a gritos.

Y es en este punto donde nos reencontramos con el presente, puesto que Planeta ha decidido reeditar en lujosos tomos (de periodicidad indefinida) lo mejor de los mejores autores de “The House of Mistery” (lo editado en la década de los setenta). Y para el primer tomo han elegido a uno de los más grandes, el justamente apodado “maestro de lo macabro”, el señor Bernie Wrightson.
Solo una tapa dura emulando el diseño clásico de la revista (genial el detalle del precio en pesetas), nos separa de los geniales entintados de Bernie. Este dibujante inició su singladura en estas páginas, para llegar a lo más alto del mundillo del comic; y en concreto del terror. Basten dos de sus obras para hacernos una idea de con quien estamos tratando.

Junto con el guionista Len Wein, creó en 1972 la legendaria mole verde conocida como La Cosa del Pantano. Cualquier amante a las buenas historias de terror no debería perderse esa primera aparición, recopilada en Genesis Oscura (editada por Planeta en diciembre de 2006) junto a todos los trabajos de ambos artistas sobre la entrañable Cosa del Pantano.
Junto al guionista Bruce Jones, creó en la revista Creepy, la que para mi es una de la mejores historias ilustradas de terror de todos los tiempos: Jennifer. Adaptada para la pequeña pantalla en la serie Masters of Horror, en su primera temporada, por otro maestro de lo macabro, Dario Argento.

Y aunque nunca ha sido un autor muy prolijo, creo que el detalle y calidad de sus ilustraciones dobla el valor de su obra. Como siempre, sirva de muestra un botón:

¿Qué nos ofrece la edición de Plantea de los trabajos de Wrightson en “The house of Mistery”? Sencillamente un breve repaso a su producción en la revista: Portadas (donde directamente este dibujante llegaba a lo extraordinario), introducciones narradas por Caín para las historias y, por supuesto, relatos ilustrados por Berni. Todo un poco desordenado para mi gusto y con poca información sobre las fechas y los originales; pero cuando estas viendo las figuras retorcidas, los rostros detallados, los fondos lúgubres y el entintado crudo y detallista que usaba Wrightson, cualquier pega se va por el desagüe. Como detalle agradable, contamos con los típicos prólogos y epílogos del editor español que siempre aportan información y ayudan a redondear una edición que alcanza el notable a pesar de que no sea muy partidario de la política editorial general de Planeta, en su vertiente comiquera.

En cuanto a los guiones de los cuentos, no esperéis historias de profundo calado psicológico si no el terror más tradicional enfocado con cierta inocencia hacia el lector, tanto por la época como para el público al que estaba destinado. Historias sencillas y directas que abordan los miedos básicos del hombre sin tapujos y con un dinamismo visual, que actualmente es imposible de encontrar. Cuando contemplas el trabajo de este dibujante, inmediatamente salta el reconocimiento inequívoco; no en vano los maestros son inimitables.

Cien páginas de blancos y negros espesos, así como de sobrada calidad por diez euros; no es algo que todos los días podamos encontrar en nuestra tienda favorita de comics. Yo recomiendo encarecidamente su compra porque no solo estarás leyendo un pedazo de historia del comic de terror, sino porque además, los trazos de la pluma de Bernie Wrightson se te pegaran como telarañas dentro del cerebro y más de una vez, viendo una de tus películas de fantasmas favoritas ó leyendo ese libro de vampiros que tanto te gusta; las fantasías oscurantistas de este autor norteamericano destellaran en tu cabeza proporcionado un significado definitivo a tu pasión por el terror.

Zombies

Navidad, compras y muertos vivientes.

Llegan las navidades, esa tradición cristiana, y previamente pagana, que hoy en día se podría considerar una franquicia más de pechos desgastados por las hambrientas bocas succionadoras de las multinacionales. En esta época se vende la paz, la misericordia y el amor convenientemente procesados en paquetes, más ó menos cuadrados, envueltos en deslumbrante celofán. Los más religiosos asocian esta época al nacimiento del único ser inmortal que ha pisado el planeta tierra, que como todos sabréis era capaz de resucitar después de muerto. Pues bien, viendo a las multitudes en las calles buscando todos esos sentimientos empaquetados, con movimientos casi espasmódicos por el frió invernal y el peso de sus abrigos; no puedo dejar de pensar en los no-muertos, los zombies. En estas fechas, más que nunca, la crítica social de “La Noche de los Muertos Vivientes” se hace patente.

No creo que la edición del libro, que hoy os comento, tenga como intención recalcar la crítica contenida en los elementos sociales y consumistas del zombi. Más bien diría que todo lo contrario. Hay que estar muy ciego para no ver que los muertos vivientes se están convirtiendo en un negocio rentable, en una nueva moda predispuesta al consumo popular, y llevamos unos años así. La parte visible de esta moda está en los cines y videoclubes. Al año se producen cientos de cortos y películas donde la temática de la resurrección de los muertos (disfrazada como una infección vírica ó no) es la protagonista.
De un tiempo a esta parte, el sabroso negocio de los devoracerebros ha tomado fuerte presencia en las letras impresas: Comics y novelas. Campos donde, como en el séptimo arte, podemos encontrar obras maestras (“Los Muertos Vivientes” comic-books de Kirkman ó la genial y divertida Zoombi), obras banales (casi todo lo escrito por Steve Niles) u obras de consumo rápido.

Zombies, de la editorial Minotauro (noviembre 2009), es una obra de este último tipo. Seiscientas cincuenta páginas que se asemejan a un festín de comida rápida. Esta buena pieza de la que os hablo es un compendió de treinta y una historias cortas exclusivamente centradas en cadáveres andantes. La analogía de la comida rápida me ha parecido adecuada, sobre todo teniendo en cuenta que todas las historias que componen este libro (editado el año pasado en Estados Unidos como “The Living Dead”) son de autores anglosajones, y salvo uno pocos, todos ellos norteamericanos.
Eso sí, contamos con lo más granado de la lengua inglesa fantástica moderna: Stephen King, Neil Gaiman, Poppy Z. Brite, Harlan Ellison, Dan Simmons, etc. Aunque ya sabemos cual es el defecto de la literatura norteamericana de fácil consumo en los últimos años: es como esas hamburguesas de las que hablaba, sabrosas, baratas, directas pero que te cansan en seguida y te sientan, a veces, como un tiro. Es el precio de la comercialidad.

También en la contraportada se nos advierte de que los relatos contenidos son lo mejor de las tres décadas pasadas. No estoy en absoluto de acuerdo, más del ochenta por ciento de los cuentos son del año 2000 en adelante. Lejos de ser un detalle negativo, para mi es algo positivo. El libro solo contiene un relato original, pero al ser los autores tan recientes; ninguna historia había sido editada de manera profesional en nuestro país (A excepción del relato de Stephen King, obviamente). Con lo cual, tenemos más de seiscientas páginas de cuentos sobre muertos vivientes donde encontraremos un panorama variado dentro de las limitaciones del genero. Leeremos cosas malas, buenas, intrascendentes, sorprendentes e incluso reflexiones morales de dudoso gusto, puesto que vienen de un país donde la mayor parte de su población sufre de necrosis emocional aguda.

En resumen, cuentos que nos hablan de los típicos supervivientes del holocausto Z, de los oscuros sentimientos de los no-muertos, de venganzas de ultratumba, del sexo y la muerte. Moralejas baratas, vudú, splatter hasta ahogarnos, reflexión humana, rebelión femenina, antropofagia extrema y todo lo que la cultura popular americana pueda decir sobre personas que vuelven a la vida por una razón ú otra. ¡Ni siquiera las recientes guerras en oriente próximo se libran!

A mí, en particular, me parece una buena adquisición. Resulta cansado leer muchos relatos de golpe por ese estilo tan moderno, y más propio de un capítulo de perdidos que de una buena historia de terror, predominante en todas las historias. Pero de vez en cuando, leer una historia y dejarse llevar, resulta muy satisfactorio. Y dado el volumen del libro, nos dará para muchos meses de muertos vivientes. Su relación cantidad/precio/calidad renta a favor del comprador sin ninguna duda; aunque la calidad del papel y la tapa blanda con solapas sea más propia de editoriales de menos recursos.
Y como muestra de la diversidad de conceptos zombi, uno de los relatos que más me sedujo: “Bobby Conroy regresa de entre los muertos”. Un encuentro melancólico entre dos viejos amantes, en el set de rodaje de “Dawn of The Dead” (George Romero, 1977). En el cual el Sr. Romero y el mismísimo Tom Savini tienen sus momentos estelares (y muy divertidos).

Añadir que cada relato viene con una breve nota sobre su autor, dado que la gran mayoría son escritores desconocidos por estas tierras, es un detalle simpático que me retrotrae a mis amadas antologías de Martínez Roca.

Solomon Kane

Aventura, terror y algo más

Dado el reciente estreno de la película Solomon Kane de Michael J. Basset en USA y su próxima proyección en España, el uno de enero de 2010, veo oportuno acercaros el libro editado en España que recopila todos los relatos del personaje protagonista de este film, vendido alegremente como espada y brujería “de calidad”. Una excusa tan buena como cualquier otra para leer un libro y una ración de perspectiva necesaria para asistir a dicho estreno.
Hablo, ni más ni menos, de Las extrañas aventuras de Solomon Kane de Robert E. Howard. Autor que seguro que conoceréis por su más importante creación: Conan de Cimmeria.

Este libro, editado a principios de 2004 por la editorial Valdemar en su colección gótica, se puede considerar de lo mejor de su autor. Al menos, en mi humilde opinión.
Contiene ocho relatos publicados en la mítica Weird Tales durante los años veinte y los treinta del siglo pasado, todos ellos, protagonizados por un misterioso puritano obsesionado con erradicar todo “mal” que se cruce en sus aleatorios viajes.
Solomon Kane recorre unas imaginarias Europa y África, durante mediados del siglo XVI, sin más rumbo que el huir de si mismo y de un pasado oculto que permite dar rienda suelta a la imaginación. Un personaje oscuro, violento, atormentado y con una moral tan rígida que llega a resultar hasta dudosa. Un vengador de los folletines clásicos de aventuras.

Con este personaje central, hasta cierto punto típico en las obras de Howard, los cuentos narrados tienen que estar a la altura. Cada uno de ellos aporta las suficientes dosis de aventura, acción y terror, como para satisfacer al niño-animal que todos llevamos dentro.

Howard consigue un entretenimiento clásico con su formula habitual: Tenemos una narrativa directa y sin muchas florituras pero de un tono sombrío que resalta las atmósferas lóbregas que rodean a Kane. Contamos también con escenarios exóticos, totalmente irreales, donde destaca un África inexplorada llena de vampiros, viejos hechiceros, diosas de ébano malditas, tribus salvajes y cualquier rareza que el autor quiso explotar. Cuando entramos en el África de Solomon Kane abandonamos a la deriva la realidad. Sumémosle a todo ello momentos trepidantes donde las espadas se empapan de sangre, incluso algo de erotismo; muchísimo más velado que en otras creaciones del autor, eso sí. De momento contamos con los ingredientes para un festín orgiástico.

Pero lo que brilla con luz propia, es el uso de los elementos sobrenaturales en la mayoría de los relatos. Se puede degustar una buena dosis de horror en la magia del hombre negro; la cual, nuestro héroe, no consigue entender. Ciudades perdidas y demonios caníbales son el pan de cada día de nuestro aguerrido aventurero, y sin embargo siempre resulta desasosegantes tales visiones.
Estos elementos no orbitan como mero adorno dentro de la historia, si no que son la propia historia. Generando así un enriquecimiento de los argumentos simples y directos, que al fin y al cabo servían para dar de comer a Robert E. Howard.

No se puede perder nunca de vista, que se trata de literatura popular y que el propio escritor nunca se consideró un artista. Son relatos de consumo rápido que podemos leer una y otra vez sin cansarnos. Por todo ello, este libro resulta una buena compra a pesar de que, como todos los libros de la colección Valdemar Gótica, su precio sea elevado. Aquellos que estéis más apurados económicamente os podéis hacer con la edición de bolsillo, también publicada por Valdeamar en su colección Club Diógenes recientemente. Yo he reseñado la edición en tapa dura por ser la que tengo y que diantre…porque Solomon Kane lo merece!!! El contenido es exactamente el mismo si no me equivoco. También existe una edición de Anaya, en la desaparecida colección Ultima Thule, pero será de difícil obtención.

La edición, en su elegante tapa dura de color negro, se completa con el único relato de “Red Sonja” que escribió Howard. Siendo curiosa su lectura, para comprobar el expolio (positivo y negativo) que sufrió la obra del escritor tejano; al comparar el desarrollo de dicho cuento con el uso que se hizo de la espadachina en comics y cine (Véase la película “El Guerrero Rojo” de 1985, con una hipotética revisión para el 2010 con la sexy Rose McGowan).
Este último punto me lleva a la punzante duda que se intuía en el primer párrafo de la reseña: ¿Qué quedará del aroma especial que desprenden estos relatos en su adaptación al cine? Esperemos que se mantenga la increíble, y difícil de catar, mezcla de terror y aventura.

Más datos en La Tercera Fundación…

El Alma del Vampiro, 1992

Lost Souls, de Poppy Z. Brite (también "La música de los vampiros")

Argumento: Jessy, una autodestructiva joven de Nueva Orleans, desea salir de su rutina a cualquier precio. Aprovechará la llegada de un grupo de vampiros al bar en el que trabaja para intentar convertirse en una de ellos, por lo que tiene una noche de sexo con Zillah, el cabecilla del grupo. Fruto de esa noche se queda embarazada y da a luz a un bebé que literalmente sale de sus entrañas, devorándolas.

Dieciséis años después se narra la historia de Nada, una adolescente que vive con sus padres adoptivos y que se escapa de casa con el grupo de vampiros degenerados (Zillah, Molochai y Twig) que nuevamente han llegado a Missing Mile, el pueblo en el que vive. En su periplo les acompañará Christian (el vampiro más antiguo de la zona, dueño del bar en el que Jessy dió a luz y responsable de haber entregado a Nada en adopción).

Al mismo tiempo, un grupo de Rock, "Lost Soluls" (almas perdidas), compuesto por Fantasma y Steve, intentarán afrontar sus propios problemas y enfrentarse a sus demonios, pero se encontrarán con los vampiros...

Aprovechando que, con el inminente estreno de Luna Nueva, la segunda entrega de la saga Crepúsculo, nos vamos a hartar de oir hablar de vampiros, quería poner mi granito de arena dento del mundo vampírico, con una de las novelas más salvajes que he tenido la oportunidad de leer sobre este tema.

COMENTARIO: De nuevo nos encontramos con una antigua conocida y una de mis escritoras favoritas, Poppy Z. Brite, de la que ya hablamos tiempo atrás (véase "El Arte más íntimo"). Poppy escribió Lost Souls en 1992 y en España se tradujo como La Música de los Vampiros (1994). Como era de esperar en este tipo de literatura, el libro fue descatalogado pronto y no fue hasta 2004 cuando volvió a salir otra edición bajo el nombre en español de El alma del vampiro. El cambio de título en español se debió a un cambio de editorial y a que a los directivos de La Factoría de Ideas (la nueva editorial) no les debió gustar la antigua traducción, cuando, ¿no hubiera sido más fácil hacer una traducción literal desde el principio?... En fin ,esto no es más que una mera anécdota, por si alguno de vosostros tiene una de las dos ediciones, para que sepáis que es la misma obra la que vamos a comentar.

Lost Souls es la primera novela larga en la que aparecen Fantasma y Steve Finn como protagonistas, ambos, personajes recurrentes en los relatos cortos de la autora. Esta novela es la versión extendida de uno de sus relatos cortos The seed of the Lost Souls.

Como es costumbre en la literatura de Poppy, nos encontramos con personajes marginales y perdidos, personajes que escriben su historia con sangre y semen, porque la sangre y el semen es el principio de la vida.

Los vampiros son amantes del Rock y la juerga y los mortales son jóvenes drogados, promiscuos y con una vida al límite.
No vamos a encontrar una historia convencional de vampiros, ya que éstos pueden comer y beber lo que quieran (son unos auténticos alcoholicos), pueden caminar a la luz del sol y se mezclan con los humanos. No son personajes asexuados, como acostumbra a tratarles la literatura y el cine, al contrario, son personajes tremendamente sexuales y depravados, que no hacen distinción de género, pero que sí de salvajismo en cada encuentro sexual. La descripción del sexo mortal-inmortal es desgarradora y muy directa. Poppy, de nuevo desgrana su gusto por los pasajes homoeróticos mezclados con Rock y brutalidad.

Los vampiros vuelven a ser mostrado como seres extremadamente bellos y carismáticos que se alimentan de sangre, amor y belleza; y que siembran destrucción en la pequeña población de Missing Mile (otro paraje recurrente en la literatura de Brite). El clan de vampiros es descrito de una manera tan perversa y bella por la autora que, pese a ser asesinos, todos estaríamos dispuestos, depués de leer el libro, a tener un encuentro con ellos. Se trata de llevar a la literatura de vampiros la mitomanía adolescente.

Los personajes mortales son mucho más pesimistas, viven marcados por las circunstancias en medio de una apatía sin límites. Destaca principalmente Nada, un chico al que la autora ha impersonalizado, ni siquiera tiene nombre, su nombre es Nada y eso es porque este personaje es una página en blanco, porque él escribe su futuro, puede ser quien quiera y convertirse en lo que quiera. Nada es el elemento nihilista de la novela.

Destaca la relación que tiene con sus padre, Zillah, en la que primero se convierte en su amante y más tarde en un elemento clave del desarrollo de las emociones del vampiro, ya que tras descubrir que Nada es su hijo, comienza a mostrar un pertubador afecto por él.

Por suspuesto, los elementos más importantes de esta novela de historias entremezcladas, son Fantasma y Steve y su relación con el mundo, la vida , la muerte, la magia, el deso y la violencia.

Considero que esta es una novela clave dentro del almibarado género vampírico, una novela que no revela nada nuevo sobre estos seres,pero que es tan oscura, dura, decadente y amoral que no puedo dejar de considerarla de lectura obligada. Leer Lost Souls es como cortarse con un cuchillo, dejar que salga la sangre, dejar que se seque en la piel y disfrutar del momento en que arrancamos la costra que nos ha producido la herida en medio de una sensación de dolor y placer.

La Fabrica de las Avispas, 1984

The Wasp Factory, de Iain Banks

Enfrentarse a La Fábrica de las Avispas,es enfrentarse a una lectura dura y dañina, no por su explícita violencia (que la hay), por su lenguaje sin artificios o por las imágenes mentales que nos hagamos de cada una de las páginas; enfrentarse a esta lectura es cruel porque asistiremos a actos terribles por parte de niños/adolecentes y principalmente porque las víctimas siempre serán personajes inocentes que necesitan ser protegidos por alguien más fuerte que no está a su lado (las víctimas también son niños o animales).

La Fábrica de las Avispas es la primera novela de Iain Banks, autor de culto dentro de la ciencia ficción con su serie de novelas sobre La Cultura (Pensad en Flebas, El Jugador, El Uso de las Armas, Excesión...), donde mostraba al mundo literario su potencial con las letras, un arma infalible para más adelante lanzar un mensaje político claramente de izquierdas (es Escocés y defensor a ultranza de la independencia de Escocia), pero la novela que nos ocupa no tiene ni tintes políticos, ni de ciencia ficción, es un paseo por la cabeza de un chico de 16 años que proviene de una familia totalmente desectructurada.

Argumento: Frank Couldhame es un chico de 16 años que nos mostrará en primera persona su universo particular. Abandonado al nacer por su madre, su padre decide no registrarle en el censo del pueblo (viven en la costa escocesa), por lo que tendrá que vivir una infancia y pubertad en la semirreclusión, semiescondido en una semiclandestinidad que le aparten de la convivencia con otros niños, por lo que al no tener más que el referente casero de un padre mentirosos compulsivo y un hermano mayor totalmente loco, crea su propio mundo, un universo en el que todo toma forma, su forma, la forma de Frank, la forma en que Frank hace las cosas y así debe ser.
Frank cuenta con muchas distracciones diarias: juega con su "destructor" (su tirachinas), hacer excursiones cargado con su "mochila de guerra", vigilar "el poste de sacrificios", preguntar a su particular oráculo para saber el futuro llamado "La fábrica de las Avispas", rodear el "territorio de conejos", "el búnker" o el "parque de las serpientes", pero sobre todo, lo que hace Frank es maquinar cómo deshacerse de sus víctimas con artilugios de los más curiosos (desde cometas,serpientes hasta la ingeniuidad de un niño y una bomba de por medio). Las víctimas son familiares y conocidos y Frank nos explica cómo preparó sus muertes y cómo las vivió sin remordimientos.
Todo se complica,cuando el hermano mayor de Frank (aficionado a prender fuego a perros y demás animales) se escapa del hospital psiquiátrico donde está internado para ver a su familia...

Comentario: Iain Banks nos sumerge en el mundo particular y terrible de una mente de un chico con claros problemas de identidad y una frialdad abrumadora en ciertas ocasiones. Frank no es el producto del mundo que le rodea, Frank es el propio mundo que rodea a los demás, porque Frank entiende la vida de un modo muy individual y esa es la forma de vida elegida y aceptada como válida por él durante toda la novela,p orque pese a pertenecer a una familia desectructurada al 100%, no son las circunstancias las que le obligan a actuar así, es él quien elige un mundo imaginario que sabe que el resto de la gente no comparte ni compartirá jamás. Definitivamente Frank no está loco.

Sus asesinatos nunca serán directamente cometidos por él, si no que planificará con cuidado cada uno de sus actos y luego los justificará ante un espectador impotente e incluso con sentiemiento de culpabilidad por haber empatizado más con el asesino que con sus víctimas, un juego en el que entramos porque Banks es especialista en hacernos asumir actos terribles como cotidianos, por ello le bautizaron como "malabarista del suspense".

El ritmo del libro, frente a lo que pueda parecer, no es frenético, sino más bien tranquilo y pausado, donde digerimos poco a poco todo lo que acontece, donde incluso a veces nos llegamos a reir o al menos sonreir (Banks hace gala de un gran humor negro) y al minuto siguiente nos echamos las manos a la boca para ahogar un grito por lo que está a punto de suceder (recordemos que tanto víctima como verdugo son niños...).
La tensión llega a su punto álgido con la entrada en escena der su hermano mayor Eric. En ese momento la dicotomía se hace evidente en las conversaciones telefónicas que mantiene ambos hermanos: Eric habla nervioso, no sabe cómo actuar, se muestra inseguro, mientras que Frank relativiza todo, se muestra calmado, locuaz, sereno (asistimos a un encuentro entre la locura y la maldad).
Frank, como ya he dicho, no está loco, simplemente es de esas personas que nacieron para matar, para hacer daño. La verdad es que después de hacer esta valoración me viene a la cabeza la pregunta del millón: ¿El asesino nace o se hace?, lo cierto es que después de leer la biografía de Henry Lee Lucas me convencí a mi misma de que el asesino Nace; pues bien, Frank nació asesino y para él la violencia o el asesinato es parte de un ritual.

Después de asistir a la disección de la mente de un asesino en serie en potencia, Banks aún nos tiene reservada una gran sorpresa para el final (por supuesto no la voy a desvelar), un final que se antoja aún más perturbador y que, por supuesto, me encantó.

A todos/as los que os gusten la emociones fuertes, no por salvajismo sin límites (como en otras novelas comentadas), sino por el mal cuerpo que te deja la lectura por lo que nos involucramos en ella, os recomiendo alto y claro La Fábrica de las Avispas, una visita a la cámara de los horrores de la mente humana.

Zoombi, de Alberto Bermudez

El Apocalipsis zombi con denominación de orígen

Zoombi

No resulta sencillo encontrar material novedoso y original dentro del género zombi. Al menos en el ámbito cinematográfico, dónde la proliferación de comedias de bajo presupuesto deudoras del "Shaun of the Dead" de Edgar Wright, y los “infectados” en su plenitud de condiciones físicas, copan la práctica totalidad de las propuestas actuales (con sus debidas excepciones).

Por suerte –o por desgracia- los fanáticos del universo zombi solemos ser gente devota y comprometida (¿obcecada?) con el género, de forma que engullimos cualquier producto (o casi…) que huela a carne putrefacta caminando sobre dos maltrechas piernas.

Pero todavía hay un resquicio para la esperanza. Por supuesto seguiremos atentos a las novedades cinematográficas en busca del producto innovador que nos ayude a recobrar fuerzas, pero, mientras, cabe todavía la posibilidad de indagar nuevos medios, nuevas formas de expresión que alimenten nuestro fervor por el género.

El zombi está de moda, más que nunca. No sólo el cine está aprovechando el momento (Zombieland parece optar a un masivo estreno en salas de cine… ¡cuánto tiempo sin ver una película de zombis en pantalla grande!); sectores como el cómic o la televisión no tienen inconveniente alguno en librar esta batalla.

Y por supuesto la literatura, sin duda alguna, es uno de los medios que mayores sorpresas y satisfacciones nos está deparando en los últimos años en cuanto a temática zombi.

Ahora aparece en nuestras vidas Zoombi, una novela que nace exclusivamente del esfuerzo de su creador (a él le han correspondido las tareas de editar, publicar y, por supuesto, escribirla), y que se ha ido haciendo un importante hueco en la red a través del boca-oreja.

Zoombi cuenta la odisea, en formato de diario, de un grupo de supervivientes al Apocalipsis zombi que, bajo la representativa denominación de La Resistencia, intenta reestablecer el orden perdido.

Supongo que con semejante premisa argumental, muchos de vosotros no seréis capaces de ver, a priori, la mencionada originalidad por ningún sitio. Pues os aseguro que Zoombi es la novela sobre muertos vivientes más original, insólita y sorprendente que he tenido el placer de leer (de devorar) en mucho tiempo.

Y la originalidad de Zoombi provine de varios flancos. Por un lado, la acción se sitúa en una pequeña población de España (nunca se menciona el nombre de la población), lo cual, lejos de quedarse en la mera anécdota, define, con trazo firme, el tono de comedia coral y costumbrista que impregna todo el relato.
Efectivamente estamos en España, y eso se nota en cada frase, en cada expresión, en cada personaje, en cada referencia política o social y, por supuesto, en su particular sentido del humor. Un sentido del humor que transita desde la ironía más fina y rebuscada, hasta la pura escatología, el disparate o incluso el surrealismo; y todo ello a través, principalmente, de una batería de ingeniosísimos diálogos que se suceden a una velocidad de vértigo.

Otro de los muchos puntos a destacar en Zoombi es la caracterización de los personajes. Un par de jubilados apodados El Cid y Agustina, un policía novato al que todos llaman Trancos (personaje de el Señor de los Anillos), un par de rateros ex-convictos apodados Serpiente (Kurt Russell en Escape de Nueva York) y Donovan (el recordado héroe de la mítica serie V), y Kirk (en referencia al capitán James T. Kirk, de la nave Enterprise), un pseudo-intelectual, autor del diario, perteneciente al Grupo Pre-Cognitivo (quiénes ya habían sido capaces de augurar el desastre al que se encaminaba la humanidad), algo torpe en las relaciones humanas y dispuesto a hacerse con el liderazgo de La Resistencia. Juntos pondrán a prueba sus fuerzas y particulares habilidades (en algunos casos particularísimas – la hilarante manera que tiene Serpiente de atraer la atención de los zombis -) en aras a lograr la Zeconquista.
Toda los personajes protagonistas de Zoombi tienen una personalidad muy marcada (y perfectamente definida), y todos ellos, sin excepción, disfrutan de su minuto de gloria.

Y por supuesto los zombis. Una excelente ración de criaturas putrefactas, con ánimo de revancha, proclives a “regalar” sus sucios y apestosos excrementos a la menor oportunidad, y dispuestas a morir (de forma definitiva) de las más inusuales, esperpénticas y divertidísimas formas.

Zoombi también incluye, a modo de anexo, un Protocolo de Actuación en caso de Crisis Z (PACZ), y un Protocolo de Actuación en Caso de Herida Durante una Crisis Z (PAHCZ). Leédlos con atención y, a ser posible, memorizadlos. Pueden ser vitales para vuestra subsistencia en caso de encontraros en mitad de una invasión zombi.

Zoombi es un relato innovador sobre el fin de la humanidad que conjuga estupendamente acción, gore, socarronería, escatología, romance, política, zombis… y todo ello bajo el marco de una España perfectamente reconocible en la que, por una vez, nos sentiremos cómo en casa.
Tal y cómo anuncia el subtítulo de la novela: “El Apocalipsis Zombi con denominación de orígen”.

Para más información podéis consultar su web www.zoombi.es.