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Tormented

Ser un cabrón abusador tiene sus consecuencias

Tormented

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  • Título original: Tormented
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Jon Wright
  • Guión: Stephen Prentice
  • Intérpretes: Alex Pettyfer, April Pearson, Dimitri Leonidas
  • Argumento: Darren Mullet se quita la vida harto de las constantes humillaciones a las que se ve sometido en clase. Tras su muerte, un grupo de populares estudiantes del colegio empieza a recibir amenazantes mensajes que provienen del teléfono móvil de Darren.

60 |100

Estrellas: 4

Tormented

¿Qué demonios podían aportar los ingleses a un género tan genuinamente norteamericano como es el slasher? La respuesta es obvia: su particular sentido del humor.

En un elitista colegio británico, el joven Darren Mullet, harto del acoso al que se ve sometido a diario por parte de sus compañeros, decide quitarse la vida.

Justine Fielding, líder de las estudiantes, pronuncia un emotivo discurso de despedida en honor a Darren Mullet, en presencia de los padres de éste último. El problema es que Justine ni siquiera logra recordar la cara de Darren Mullet.

Tras el entierro, un grupo de populares estudiantes empieza a recibir amenazadores mensajes que provienen, supuestamente, del teléfono móvil del recién fallecido. Alguien parece dispuesto a ajustar cuentas con todos aquellos que causaron el tormento de Darren Mullet.

Tormented, película de bajo presupuesto dirigida por el debutante director británico Jon Wright, será poco más o menos que una catarsis para todos aquellos que, en alguna ocasión, fueron víctimas de abusos por parte de sus compañeros de clase, y soñaron despiertos con devolver el castigo a sus agresores de forma corregida y aumentada.

No se trata tampoco de buscar en Tormented ningún tipo de crítica soterrada o lectura social, seria y consistente, al triste fenómeno del bullying o acoso escolar.
El bullying está presente, e incluso es el catalizador de una de las secuencias más incómodas de Tormented (aquella en la que los teléfonos móviles de los compañeros de clase de Darren echan humo); sin embargo, el tono ligero de la película a la hora de afrontar el tema provoca que el acoso escolar no sobrevuele más allá de la pura excusa argumental sobre la que construir un teen-slasher cargado de bilis y humor.

Un humor negro y corrosivo que se refleja, en primer lugar, sobre todos y cada uno de los estereotipados protagonistas de Tormented: el chico irresistiblemente guapo, el musculoso poco aficionado a usar el cerebro, la rubia boba, la zorra orgullosa de serlo y el íntegro aparentemente víctima de las circunstancias. Todos ellos NO son simplemente estúpidos o incautos, al estilo de lo que suele ofrecernos los teen-slashers norteamericanos.

A estos, más allá de sus propias individualidades, les une un único denominador común: son escoria clasista y opresora. Una pandilla de auténticos hijos de puta (y perdón por el improperio, pero sospecho que a los que veáis la película se os pasará por la cabeza un calificativo similar a este).

Todos ellos, en mayor o menor medida, tienen parte de responsabilidad en la muerte de Darren, ya sea por acción (ejecutando las múltiples humillaciones y vejaciones a las que se vió sometido Darren a diario), o por omisión (quedándose de brazos cruzados antes los abusos cometidos).
No se salva ni uno solo. Incluso los profesores (atención al odioso profesor de educación física) y el director de la escuela se muestran enfermizamente permisivos con el acoso escolar.

Con este panorama sobre la mesa llega un momento en el que el espectador de Tormented tiene las cosas muy claras: el deseo de que Darren regrese y empiece a impartir justicia es irrefrenable.
Y por supuesto, tratándose de un slasher, es indudable que los culpables van a recibir su mercecido, con lo que entramos de lleno en esa gran asignatura que debe aprobar todo buen slasher: las muertes.

En Tormented hay dos tipos de muertes: unas apuestan por la violencia gráfica más explícita (con algún que otro momento gore bastante disfrutable), mientras que un segundo grupo de muertes destila un delicioso humor negro y constituye el punto álgido y la aportación más original de una película cómo Tormented (ver la secuencia de la piscina).

Sin embargo, si a menudo analizamos la valía de un slasher atendiendo principalmente a sus muertes y a la caracterización y personalidad del asesino, es en este segundo punto donde Tormented muestra sus carencias.
El asesino de Tormented, una criatura confusa (¿zombi? ¿fantasma?) que, en un momento dado, no duda en mostrar abiertamente sus sentimientos, nunca parece constituir un amenaza decididamente real o demasiado incisiva. Es complicado tomárselo demasiado en serio. Quizás porque, en ocasiones, sus métodos son mucho más divertidos que aterradores (lo cual ya he señalado que es una de las mejores aportaciones de Tormented, por lo que es absurdo criticarlo), o quizás porque en todo momento le percibimos más cómo a una víctima que cómo a un verdugo. Sea como fuere, la conclusión es que tenemos a un asesino con una capacidad de intimidación muy pobre, de lo cual se resiente el resultado final de la película.

Tormented es un slasher juvenil pretendidamente moderno y cool, afín a las nuevas tecnologías (móviles, cámaras de vídeo, internet) , al sexo light entre colegiales, a las canciones –y al estilo de montaje- de la MTV, al humor negro y a la crueldad adolescente; y que cumple con facilidad allá dónde más se le exige: el diseño de las muertes.
Aunque para disfrutar de esas muertes tengamos que pagar el peaje de conocer a la pandilla de snobs indeseables que pueblan este típico colegio británico. Un slasher gamberro, que se deja ver con facilidad, y con un par de muertes ciertamente divertidas.

Lo mejor: Es un slasher ágil, de fácil consumo y con un par de muertes realmente divertidas.

Lo peor: Los diálogos y las situaciones vividas por este odioso grupo de estudiantes pueden llegar a cansar.

Colinas Sangrientas

El espectáculo debe continuar

The Hills Run Red

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  • Título original: The Hills Run Red
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Dave Parker
  • Guión: John Carchietta. John Dombrow. David J Schow
  • Intérpretes: William Sadler, Sophie Monk, Tad Hilgenbrink
  • Argumento: Tyler está obsesionado por una vieja película titulada The Hills Run Red, de la que tan sólo se conservan algunas imágenes y un trailer. Junto a su novia y su mejor amigo se dispone a realizar un documental sobre la búsqueda de la mítica película.

66 |100

Estrellas: 4

The Hills Run Red

Le dedico esta reseña al amigo Kuro que durante estos días está de estreno. Su nuevo blog, dedicado al cine de horror, gore y bizarro, lo ha bautizado con el nombre de Cinema Underground. No os lo perdais...

Hace escasos días os hablaba de la “necesidad” que tenemos los aficionados al terror de acudir a lugares comunes a la búsqueda y captura de propuestas cinematográficas que, a pesar de su evidente falta de originalidad, logren el objetivo primordial que cualquier película de género debería perseguir: el de entretener.

La problemática se vuelve todavía más acuciante al adentrarnos en los terrenos de subgéneros tan sobreexplotados como el slasher, dónde el margen de maniobrabilidad es prácticamente nulo.
Sin embargo, los fanáticos del horror solemos ser gente tenaz y persistente (¿obcecada?), y no desfallecemos a la hora de buscar, entre la marea de nuevas propuestas, aquel slasher que logre reactivar nuestra fe en el subgénero (una fe que, por otro lado, jamás hemos llegado a perder). En ocasiones, nuestra perseverancia obtiene su justa recompensa.

Colinas Sangrientas (The Hills Run Red), dirigida por el norteamericano Dave Parker, cuenta la historia de Tyler, un joven estudiante de cine obsesionado por una vieja película de la que tan sólo se conservan algunas fotos, un póster promocional y un trailer.
La leyenda cuenta que la película –titulada, precisamente, The Hills Run Red- se exhibió en una única ocasión -debido al contenido extremadamente cruel y sangriento de sus imágenes- antes de desaparecer de la faz de la tierra.

Tyler, en compañía de su novia y de su mejor amigo, decide emprender la grabación de un documental mediante el cual recuperar el legado de Colinas Sangrientas y averiguar el destino final tanto de la película como de su creador, el mítico director de cine Wilson Wyler Concannon. La única pista con la que cuenta, por el momento, es el paradero de la propia hija de Wilson Wyler Concannon, cuyo rostro, siendo una niña, aparecía fugazmente en el trailer de la película.

Posiblemente sea muy pronto para elevar a Colinas Sangrientas al altar de los grandes slashers, y lo que queda muy claro es que la película de Dave Parker no está llamada a renovar el género, ni nada por el estilo (ni falta que hace). Pero no tengo ninguna duda de que todos aquellos que amáis el subgénero slasher refrendareis la primera impresión que tuve nada más finalizar la película: Colinas Sangrientas es una auténtica gozada.

Me resulta incluso complicado escribirlo sobre un papel: la historia que cuenta Colinas Sangrientas me gustó, me atrajo. Por más que en el tercio final de la película a Dave Parker se le vaya un poquito la mano con el exceso de alusiones cinematográficas, lo cierto es la trama del cinéfilo obsesionado por averiguar el paradero de la película maldita me cautivó desde un principio, lo cual, tratándose de un slasher, no es moneda de cambio habitual.

Los protagonistas, sin dejar de ser un trío de jovenzuelos cuyo destino final todos conocemos de antemano, en esta ocasión juegan con algo de ventaja: saben perfectamente lo que deben hacer para sobrevivir al asesino de la máscara. Conocen de la importancia de un teléfono móvil, de los peligros que entraña alejarse de la civilización, y de lo necesaria que puede llegar a ser un arma en determinadas circunstancias. Por supuesto, y cómo manda la tradición, nada de esto parece que les vaya a servir de mucha ayuda, pero al menos son gente preparada que no se obstina en poner su vida en peligro a la menor ocasión que se les presenta.

Quizás porque la historia me enganchó o porqué el resultado final de Colinas Sangrientas me pareció de lo más estimulante, lo cierto es que la actuación de todos los actores jóvenes que intervienen en la película me parecieron de lo más aceptable. A destacar la presencia de la cantante y modelo metida a actriz Sophia Monk, una verdadera belleza alérgica a las vestimentas y con un papel determinante en la trama.

Por supuesto, Colinas Sangrientas también disfruta de los dos grandes ingredientes en las que debe basarse la receta de todo buen slasher: un asesino enmascarado y muertes violentas.
Su nombre: Babyface. Sus señas de identidad: ser una deforme y corpulenta bestia ataviada con la máscara de un bebé y dispuesta a hacer pedacitos a quién haga falta por el bien del espectáculo. Las muertes (no demasiadas) cumplen a la perfección y nos ofrecen las dosis justas de salvajismo y sangre (sin pasarse…).

Y en su tramo final Colinas Sangrientas, sencillamente, enloquece. Un cúmulo de referencias cinéfilas (genial la línea de diálogo que arremete contra el torture-porn como género cinematográfico… ¡al tiempo que las imágenes nos ofrecen una secuencia de torture porn!), conflictos familiares, violencia, giros imposibles de guión… y todo ello, lejos de mandar a tomar viento la historia de fondo, acaba resultando sorprendentemente divertido.

No es una película perfecta ni resulta, en absoluto, innovadora (no lo pretende). Todos sabemos lo que vamos a ver. Pero sin embargo, en esta ocasión la experiencia resulta absolutamente divertida, entretenida y disfrutable. Una desinhibida combinación de violencia, muerte, gore, sexo (¿os he hablado ya de Sophia Monk?), cinefilia y humor. En definitiva, un slasher juguetón y resultón que los seguidores del subgénero deberíais acoger con los brazos abiertos.

Incluso la consabida escena final (esa que siempre suelo echar por tierra) me pareció de lo más pertinente (ATENCIÓN: la mencionada escena tiene lugar tras los primeros créditos finales, así que tened paciencia y no abandonéis el barco antes de tiempo).

Lo mejor: Un slasher divertido de principio a fin.

Lo peor: Algo más de energía en las muertes (pocas) no le hubiera ido mal.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "The Hills Run Red" en VOSE.

El asesino de la caja...

A solas con El Asesino de la Caja de Herramientas

The Toolbox Murders

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  • Título original: The Toolbox Murders
  • Nacionalidad: USA | Año: 1978
  • Director: Dennis Donnelly
  • Guión: Neva Friedenn
  • Intérpretes: Cameron Mitchell, Pamelyn Ferdin, Wesley Eure
  • Argumento: Un asesino con pasamontañas y diestro en el manejo de herramientas, siembra el terror en un inmueble de Los Ángeles durante dos noches seguidas.

38 |100

Estrellas: 2

The Toolbox Murders

El productor Toni Didio quedó impresionado ante la mesiánica experiencia que le supuso La Matanza de Texas de Tobe Hooper, allá por el 1974. Y no precisamente por las cualidades artísticas de la película de Hooper, ni por su capacidad para aterrorizar a las plateas, ni su carácter de pesadilla total que vendría a inculcar aires de perturbador realismo al género terrorífico… La verdadera fascinación de Toni Didio por La Matanza de Texas era, más bien, una cuestión de matemáticas.

Con un discretísimo presupuesto de 140.000 $, La Matanza de Texas de Tobe Hooper acabó recaudando más de 30 millones de dólares. Todo un hito del cine independiente.

Inspirado por el mareante baile de cifras que arrojó la película de Hopper, Didio creyó que el público norteamericano estaba preparado (y deseoso) de consumir una nueva muestra de cine barato y extremadamente violento. La clave del éxito pasaba por tratar de superar los índices de violencia y brutalidad de La Matanza de Texas. Pero, quizás temeroso de quedarse corto en su intento de emular el salvajismo exhibido en La Matanza, Toni Didio creyó que lo más prudente sería añadirle un nuevo e infalible ingrediente a la fórmula: sexo.

Con todas estas ideas cabalgando por su mente, Didio se hizo con los servicios de Dennis Connelly, director curtido en series de televisión pero sin experiencia en cine (y tampoco en el género terrorífico). El resultado de tal asociación fue El Asesino de la Caja de Herramientas (The Toolbox Murders), un protoslasher, afín al exploitation, y anterior a títulos claves del subgénero cómo La Noche de Halloween (Halloween, 1978. Se estreno siete meses después de The Toolbox Murders) o Viernes 13 (Friday 13th, 1980).

Un inmueble de Los Ángeles se vé asediado, durante dos noches seguidas –sic-, por un brutal asesino que utilizará un arsenal de herramientas para cometer sus crímenes.

Los quince minutos iniciales de The Toolbox Murders deberían figurar, por méritos propios, en cualquier antología que se precie del subgénero slasher.
“Sexo, sangre y violencia… sexo, sangre y violencia” Connelly debía tener muy claro que aquellos tres conceptos debían suponer la clave del éxito, así que decidió abandonar de pleno cualquier atisbo de sutileza e iniciar The Toolbox Murders con la rabia y la fuerza de un caballo desbocado. Posiblemente estos quince primeros minutos (por los que, básicamente, ha pasado a la historia una película cómo The Toolbox Murders) disfrutan de la mayor densidad de víctimas por centímetro de película rodada en la historia del slasher.

Cuatro asesinatos ininterrumpidos y un secuestro en apenas quince minutos, en los que el protagonismo se lo disputan un expeditivo asesino ataviado con un pasamontañas y diestro en el manejo de todo tipo de herramientas, y un plantel de hermosas mujeres siempre dispuestas a mostrar cada palmo de su anatomía e incluso hacernos partícipes de sus más íntimos anhelos onanistas (Kelly Nichols, rostro conocido en el sector pornográfico, protagonizando la más famosa secuencia de la película, que se inicia con la actriz sumergida en un baño de espuma y entregada a los placeres del amor propio).

Una vez finalizados esos quince minutos (reiterados hasta la saciedad en esta reseña… por algo será), acaba una película y empieza otra totalmente distinta.
Una vacua y absurda investigación policial que nos lleva a un callejón sin salida, la distinta reacción de los familiares más allegados a la adolescente secuestrada por el asesino (uno de los aspectos más interesantes de la película. Mientras el hermano mayor de la chica intenta acercarse al secuestrador –con consecuencias funestas-, la madre opta por evadirse del drama que ha supuesto la pérdida de su hija acudiendo a su lugar de trabajo con toda normalidad); y, finalmente, la posibilidad de penetrar en el ámbito de privacidad del depredador, del asesino, desprovisto de su máscara y obcecado en adiestrar a la joven secuestrada sobre la suciedad, la depravación y la maldad de la sociedad.

Lo que podría haber sido un interesantísimo quiebro al slasher clásico y convertirse en un seductor retrato psicológico del asesino (al estilo, por ejemplo, de lo que nos ofreció, casi una década más tarde, John McNaughton con su Henry, retrato de un asesino), acaba ofreciéndonos, debido esencialmente a la torpeza narrativa de Connelly, una patética imagen del que posiblemente sea el asesino en serie más desconcertante en la historia del subgénero. Una mezcolanza de represión sexual, puritanismo, conservadurismo y dolor por la muerte prematura de su hija ¿?, convierten al personaje principal de The Toolbox Murders, histriónicamente interpretado por Cameron Mitchell, en una ilógica e inexplicable máquina de matar mujeres desnudas. Al día de hoy sigo intentando buscarle una explicación razonable a la relación que pueda existir entre la muerte de su única hija y el ansia asesina del protagonista.

Y para acabar de rematar la faena, la aparición “estelar” de un sobrino del asesino que viene a confirmar aquello de que “a quién los suyos se parece, honra merece”.

La jugada, en un principio, no le salió bien a Toni Didio. En el momento de su estreno The Toolbox Murders pasó totalmente desapercibida, tanto para el público cómo para la crítica. Sin embargo, a principios de los 80, en plena fiebre slasher (ya se había estrenado Viernes 13), The Toolbox Murders experimentó, a raíz de su estreno en el mercado doméstico, un incesante fenómeno de reivindicación por parte de muchos aficionados al género.

Hoy en día, su aspecto de militante serie Z y, sobre todo, la incongruencia y torpeza mostrada por Connelly a la hora de desarrollar los diversos temas planteados (en especial el que hace referencia al perfil psicológico del asesino) provocan que The Toolbox Murders sea una película complicada de ver y difícil de recomendar.
El tiempo la ha tratado mal. El paso de los años ha sido cruel con The Toolbox Murders, y pese a que un sector de la crítica (y aficionados al género) se empeñan en recuperar la propuesta de Connelly elevándola a la categoría de culto (entre sus defensores a ultranza se encuentra el mismísimo Stephen King), un servidor sigue viéndola cómo una película fallida, mediocre hasta la médula y tan sólo recuperable en sus quince minutos iniciales, suficientes para calmar nuestros anhelos vouyerísticos (pero ampliamente superados por propuestas más recientes con mayor empaque visual).

En 2003, Tobe Hooper (caprichos del destino), llevó a cabo un remake de The Toolbox Murders titulado en España La Masacre de Toolbox. Actualmente se está ultimando la secuela de la película de Hooper.

Lo mejor: Sus minutos iniciales.

Lo peor: Reservada para completistas del subgénero.

Amusement

Una antología de terror... poco terrorífica

Amusement

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  • Título original: Amusement
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: John Simpson
  • Guión: Jake Wade Wall
  • Intérpretes: Keir O'Donnell, Katheryn Winnick, Laura Breckenridge
  • Argumento: Tres terroríficas historias aparentemente independientes unirán a sus víctimas en la lucha por la supervivencia, al enfrentarse a un psicópata que pertenece a un pasado común.

40 |100

Estrellas: 2

Amusement

Amusement, película norteamericana dirigida por John Simpson, es una antología de historias terroríficas (tres en total), aparentemente independientes entre sí (al estilo del "Creepshow" de George A. Romero), cuyo tramo final se esfuerza en establecer un nexo común entre todas ellas.

El hecho de que tres historias sin aparente relación confluyan en un único desenlace es, quizás, el punto más destacable –por su originalidad- de Amusement; una película, que por otro lado, dejará bastante insatisfechos a los aficionados más experimentados al cine de terror.

En la primera de las historias, una joven pareja viaja en coche, de noche, por carreteras secundarias, y flanqueados por un par de tipos con los que forman “la caravana perfecta” ¿? Uno de esos tipos es un sospechoso camionero, con una misteriosa carga en su trailer. El otro, un tranquilo y simpático padre de familia conduciendo un utilitario.

Los agujeros en el guión de esta primera historia, la peor parada en el cómputo final de la película, son del tamaño del camión que conduce uno de sus protagonistas.
Una historia que tiene su razón de ser en un presunto conflicto de identidades que finalmente no es tal, ya que cualquier espectador un poquito avezado en el género descubrirá, con un mínimo esfuerzo y a la primera de cambio, quién es el verdadero criminal en todo este embrollo. Fallida. La primera en la frente.

Parece una obviedad afirmar que la máscara decrépita y deforme de un payaso tiene el potencial suficiente para provocar miedo, o al menos inquietud (un servidor odia a los payasos). Pero dedicarle 20 minutos al plano fijo de un payaso amenazante sin tener nada más a lo que agarrarnos, me parece excesivo. Aún así, tampoco se trata de ser injustos. La segunda historia de Amusement, protagonizada por una improvisada babysitter (tras la misteriosa desaparición de la babysitter oficial) que debe pasar la noche cuidando de sus dos sobrinos y se ve asediada por un muñeco ataviado con las ropas y la máscara de un payaso, es la que mantiene un nivel más óptimo de suspense y horror. La fuerte presencia intimidatorio del payaso, el buen trabajo de la joven actriz protagonista(que también desempeñará un papel vital en el desenlace de la película), y un ritmo acertado en cuanto al desarrollo de la trama; convierten esta segunda historia en la más interesante –y rescatable- de Amusement.

Para finalizar, una previsible y por momentos ridícula historia sobre un hostal cuyo propietario, dueño de una histérica y cargante risa, esconde un terrible secreto. Aburrida.

Una vez finiquitadas las tres historias de rigor, John Simpson ejerce una pirueta mortal sobre el guión escrito por su colega Jake Wade Wall, para intentar que lo visto hasta el momento no caiga en saco roto. Recoge a las tres sufridas protagonistas, se saca de la chistera un villano común con ansias de venganza (aunque no se sabe muy bien de dónde le vienen esas ansías de venganza), e intenta redondear su propuesta con un desenlace tan rocambolesco como repleto de errores e incongruencias (el personaje de la despistada terapeuta es de los que son capaces, por sí solos, de echar por tierra cualquier guión).

Se acabó. Me voy a dormir pensando que es importante redactar la reseña lo antes posible, en previsión de que Amusement desaparezca definitivamente de mi mente.

Amusement tiene algún punto a su favor. El hecho de estructurarse en cuatro historias distintas, y que éstas tengan una duración muy ajustada, provoca que sea una película ágil, fácil de ver y de digerir. De consumo rápido y sencillo. A ello contribuye también un excelente acabado formal y la esforzada labor de sus protagonistas.

El gran inconveniente que se le puede atribuir a una película como Amusement es que no arriesga en absoluto. Todo resulta demasiado pulcro, demasiado correcto; y lo peor de todo, demasiado previsible. Casi infantil. La capacidad que tiene Amusement para asustar o sobrecoger al espectador se identifica con una reunión de jovencitas exploradoras sentadas alrededor de un fuego durante la noche y explicando historias de terror que todas se conocen de memoria. Un bagaje insuficiente para todo aquel aficionado curtido al género de terror.
Al espectador ocasional de cine de terror es posible que acabe gustándole (o al menos es posible que no le disguste del todo).

Lo mejor: el fragmento del payaso.

Lo peor: es una película intrascendente. Una vez finalizada, se olvida.

Midnight Movie

Encuentra el horror en un cine de madrugada

Midnight Movie

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  • Título original: Midnight Movie
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jack Messitt
  • Guión: Jack Messitt
  • Intérpretes: Rebekah Brandes, Daniel Bonjour, Greg Cirulnick
  • Argumento: Una película maldita se reestrena en un viejo cine de madrugada. Un asesino con poderes sobrenaturales pondrá a prueba el instinto de supervivencia de los espectadores que han acudido a ver la película.

50 |100

Estrellas: 3

Midnight Movie

A un paso, a un minúsculo paso se queda Midnight Movie de ser el típico y tópico slasher destroza adolescentes del que poco o nada más se podría añadir.

Afortunadamente este slasher de bajo presupuesto, escrito y dirigido por Jack Messitt, esconde un par de ases en la manga que, finalmente, logran rescatar a la película del pozo al que parecía condenada.

El realizador de cine Ted Radford está a punto de revisar (a modo de terapia de choque) una de sus viejas películas rodada a principios de los 70; una muy especial, una que le tiene obsesionado y que ha sido la causante de dar con sus huesos en el hospital psiquiátrico en el que se encuentra recluído.
Tras el visionado de la cinta, ocurre una horrible tragedia en el hospital y el director Ted Radford desaparece sin dejar huella.

Seis años más tarde, “The Dark Beneath”, título de la película que desencadenó la fatalidad, vuelve a exhibirse en una vieja sala de cine de medianoche especializada en el género de terror.

A partir de aquí se nos dibuja un escenario que nos resulta, cuanto menos, familiar: un grupito de jovenzuelos a los que sus revolucionadas hormonas no les dejan pensar con claridad, un rudo motero y su chica, un policia que se huele que algo malo puede llegar a suceder, y el doctor que tenía a su cargo como paciente a Ted Radford antes de que este desapareciera; son los únicos espectadores que acuden al reestreno de "The Dark Beneath" en su primera sesión de medianoche. Y por supuesto son las víctimas propicias para un asesino que no tardará demasiado en ponerse manos a la obra.

Por cierto, uno de los jovenzuelos es el clon de un popular personaje de la primera entrega de Scream (Wes Craven, 1996) que no paraba de soltar ocurrencias sobre el subgénero slasher. Incluso juraría que alguna de sus intervenciones son calcadas a las del personaje de Scream (aunque esto no puedo asegurarlo).

¿En qué consisten, entonces, ese par de ases que se esconde en la manga una película, a simple vista, tan modesta como Midnight Movie?
La película establece un simpático y divertido (que no novedoso) juego de cine dentro del cine, en el que lo que ocurre dentro de la pantalla (con la proyección de "The Dark Beneath"), está íntimamente relacionado con lo que está a punto de suceder en la platea del cine.
"The Dark Beneath" supone algo así como una puerta dimensional que permite al asesino viajar constantemente de la ficción a la realidad, de manera que los actos de barbarie cometidos por aquel en el plano de la realidad, influirán en el desarrollo de la película proyectada y viceversa.

Todo es más sencillo de lo que parece.
Y en realidad tampoco es novedoso. El referente más claro dentro del propio género quizás sea de la mítica Demons, de Lamberto Bava, en la que unos monstruosos demonios también abandonaban el plano de la ficción (por obra y gracia de una maldición) para sembrar el caos entre los asistentes a una proyección de cine.
Por supuesto no es un recurso exclusivo del cine de terror. Posiblemente todos recordareis al gran Schwarzenegger en la siempre maltratada El último gran héroe (John McTiernan, 1993), cuyo personaje de héroe de acción traspasaba la pantalla de un cine para auxiliar a un muchacho en apuros. O incluso me viene a la memoria la deliciosa comedia de Woody Allen La Rosa púrpura del Cairo, en la que un enamoradísimo Jeff Daniels abandonaba la pantalla para reunirse con su amada Mia Farrow.

El segundo as en la manga debemos buscarlo en la propia personalidad del asesino, descrito en numerosas ocasiones como una mezcla del Jason de Viernes 13 (por la máscara, la corpulencia y su brutalidad a la hora de cometer los asesinatos), y Freddy Krueger (por su capacidad de andar entre distintas dimensiones).

Lo cierto es que la comparación no me parece desafortunada, pero para ser justos, habría que establecer una serie de matizaciones. En cuanto a la brutalidad y salvajismo de los asesinatos, Midnight Movie queda muy lejos de la fuerza y la contundecia del mejor Jason Voorhees en Viernes 13. Y en cuanto a las semejanzas con Freddy Kruegger, lo que resulta muy evidente es que el asesino de Midnight Movie carece por completo del carisma y la simpatía de nuestro querido tio Freddy.

Además resulta muy confusa la manera en que los poderes sobrenaturales del asesino van apareciendo a medida que la historia los va necesitando, sin que exista una explicación lógica o simplemente convincente (tampoco hace falta buscarle la lógica a un asesino que sale de una película y que tiene poderes sobrenaturales…) del porqué de dichos poderes y de dónde demonios salen.

En definitiva, Midnight Movie es un entretenimiento simpático pero menor, con una historia y un asesino dotados de cierto atractivo, pero con un desarrollo demasiado monótono y un diseño de muertes que en ningún momento nos sorprende.
Lo mejor de Midnight Movie es su ritmo y su duración. Dura poco y nunca llega a hacerse pesada. Los aficionados al slasher no deberían pasarla por alto, pero siempre teniendo en cuenta de que se trata de una película ideal para acompañar una doble sesión junto a algún otro título que pueda aportarnos mayores recompensas.

Lo mejor: Ciertos recursos utilizados para desarrollar la historia y la ambientación en el cine de madrugada.

Lo peor: Como slasher sus prestaciones son algo limitadas.

Seed

El vástago asesino de Uwe Boll

Seed

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  • Título original: Seed
  • Nacionalidad: Canada | Año: 2007
  • Director: Uwe Boll
  • Guión: Uwe Boll
  • Intérpretes: Will Sanderson, Ralf Moeller, Michael Pare
  • Argumento: Sam Seed, autor de los asesinatos de cientos de personas, escapa milagrosamente de su ejecución en la silla eléctrica. Su única obsesión a partir de ese momento será vengarse de aquellos que intentaron ejecutarle.

30 |100

Estrellas: 2

Seed

No soy un enemigo jurado de Uwe Boll. Tampoco voy a cometer la extravagancia de defender su cine. En realidad tan sólo he visto un par de sus películas: "House of the Dead" y "Alone in the Dark". Sendas adaptaciones de videojuegos que considero un monumento al horror cinematográfico (en el peor sentido que se le pueda otorgar a dicha sentencia).

Y sin embargo le tengo cierta simpatía al director germano. ¿Cómo demonios Uwe Boll ha logrado la posición de privilegio que ocupa en el actual panorama del cine fantástico y de terror? Sus producciones son cada vez más caras, y las recaudaciones en taquilla de las mismas, cada vez más pésimas. Y, pese a todo, ahí sigue, al pie del cañón.
Por no hablar del hecho de que un servidor se ha visto empujado a iniciar la reseña de una de sus películas hablando, precisamente, sobre el estado actual de su carrera y sobre si estoy de su lado o en su contra, cuando en realidad no había ninguna necesidad de hacerlo (lo cierto es que me ha parecido una estupidez por mi parte). Este Ube Boll es, cuanto menos, un fenómeno curioso.

Así que haré un pequeño esfuerzo para obviar, en la medida de lo posible, que estoy ante una película de Uwe Boll y me centraré en lo que realmente importa: "Seed".

Los primeros minutos de "Seed" dejan muy claro que Uwe Boll, director y guionista del evento, ha querido filmar su película más dura, ofensiva, provocativa e incómoda hasta la fecha; alejada de ciertos elementos fantásticos que, en cierta forma, suavizaban algunas de sus adaptaciones de videojuegos.
Por esa razón pone toda la carne en el asador en unos quince minutos iniciales que, para muchos, serán difíciles de soportar.
Por un lado abstenerse los que sufran viendo imágenes de maltrato animal. Por otro lado (y aquí es dónde peor lo pasé) hay una secuencia protagonizada por un bebé que, personalmente, me dio la desagradable sensación de eternizarse en el tiempo.

Supuestamente este conjunto de imágenes sirven para ilustrar el estado mental del asesino en serie protagonista de Seed. Sin embargo a mi me parecieron más bien una advertencia de Boll, que nos dice algo así como: “Cuidado, esta vez va en serio. Estás ante una película realmente desagradable e incómoda. Quedas avisado”.

Tampoco quiero engañar a nadie. Me gusta el cine extremo. Y debo reconocer que, a medida que aumentaba mi sensación de asco ante determinadas imágenes, también crecía la esperanza de estar ante una propuesta enfermiza y de una crueldad intolerable.

Pero por desgracia toda esperanza se desvanece, se evapora, en el mismo instante en que finalizan esos quince minutos iniciales que han logrado revolver mi estómago.
"Seed" es una película fallida por muchas y variadas razones.

En primer lugar la historia recorre caminos de una estupidez y absurdidad insalvables.
Ambientada a finales de la década de los setenta, "Seed" cuenta la historia de un famoso asesino en serie conocido como Sam Seed, condenado a la silla eléctrica por sus cientos de crueles asesinatos. Una ley federal (por lo visto, inexistente) establece que el reo que siga vivo tras tres descargas de 15.000 voltios y 15 segundos de duración cada una de ellas, deberá ser puesto en libertad.
Ni que decir tiene que Sam Seed logrará salir indemne de la silla eléctrica debido, básicamente, a la estupidez ilimitada (e inverosímil) de todos aquellos que se ven envueltos en su ejecución. Lo que sigue a continuación es una típica trama de venganzas en la que Sam Seed da buena cuenta de todos aquellos que han tenido algo que ver con su presunta muerte (se lo merecen, por torpes e inútiles).

Pero más allá de la insensatez de determinados giros argumentales, el auténtico talón de aquiles de "Seed" lo encontramos en la incapacidad de Uwe Boll para dotar de una mínima tensión y fuerza a, prácticamente, todas aquellas secuencias que las necesitan.

La secuencia del asalto a la casa de Sam Seed, o aquella en la que un trío de policías entra en la celda del asesino para incordiarle, son clarísimos ejemplos de que Boll se equivoca de pleno a la hora planificar, iluminar y montar dichas secuencias. Ninguno de sus recursos y aportaciones (cámara en mano, escasa iluminación, montaje confuso…) parece ayudar a incrementar el nivel de intensidad en los precisos instantes en que la película lo requiere.

Cuando el suspense y la violencia deberían apoderarse de la pantalla, Boll se muestra torpe e ineficaz en su labor, a prácticamente todos los niveles. Todo resulta exageradamente oscuro, se mueve en exceso y la sangre brilla por su ausencia.

"Seed" es menos corrupta de lo que promete, menos enfermiza de lo que aparenta a simple vista, menos brutal de lo que augura su demoledor inicio, y mucho más aburrida y confusa de lo que cabría desear.

Por cierto, tengo un oído musical desastroso. Esa es la razón por la que raramente incluyo cualquier comentario sobre las bandas sonoras de las películas que reseño. Pero en esta ocasión ha sido distinto. ¿De verdad era necesario incluir esa monótona y aburridísima banda sonora en cada uno de los planos que componen Seed?

Un amigo me recomendó "Seed" argumentando que se trataba, sin duda, de la mejor y más personal película de Uwe Boll. Le doy las gracias. No me arrepiento de haberla visto. Tiene un par de momentos, muy puntuales, realmente destacables y perturbadores. Y, ciertamente, habiendo visto tan solo tres títulos del director alemán, coincido en que Seed es la mejor de ellas. Pero en ningún caso esto viene a significar que "Seed" sea un buena película.

Lo reconozco, soy un tipo vanidoso y me hubiera encantado ser original y destacar las excelsas virtudes de una película de Uwe Boll (lo cual sigue sin tener ningún sentido). Otra vez será.

Lo mejor: Su ambientación y determinados instantes, muy puntuales, tales como el inicio y una escena que tiene de protagonistas a una señora y un martillo.

Lo peor: La confusión general, producto de una historia mal desarrollada y un montaje atroz.

Psychophobia 2

Terror de presupuesto cero en la Facultad de Arte

Psycophobia 2

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  • Título original: Psychophobia 2
  • Nacionalidad: España | Año: 2007
  • Director: Sergio Morcillo
  • Guión: Dario García y Álvaro Medina
  • Intérpretes: Sergio morcillo, Soraya martin y Patricia Muñoz
  • Argumento: 5 meses despues de los asesinatos que asolaron a la universidad de arte de Madrid, un grupo de jovenes del primer curso sospechan de que la leyenda de los jovenes desaparecidos en la universidad la temporada pasada puede ser cierta.

57 |100

Estrellas: 3

Una vez más debo advertiros sobre el tema de la puntuación. El criterio utilizado para puntuar una película amateur como "Psychophobia 2", tiene muy poco que ver con los criterios barajados para puntuar cualquier otra película reseñada en este mismo blog.

Psycophobia 2

Cine hecho con una mano delante y otra detrás. Necesitado de la complicidad de compañeros y amigos. Arañando minutos de la jornada laboral y sacrificando fines de semana. Cine de presupuesto cero. En definitiva: cine amateur.
¿De verdad es necesario darle una oportunidad?¿Prestarle la menor atención?

Está claro que uno no puede acercarse a este tipo de cine con la misma actitud con la que se afronta el cine convencional. Incluso no creo que debamos adoptar una postura similar a la que adoptamos ante una propuesta de Serie Z. Es cierto que la Serie Z y el cine amateur comparten una más que evidente falta de medios, pero la Serie Z también se define por cierto carácter autoparódico o caricaturesco que el cine amateur no tiene porqué compartir.

Pero volviendo a la pregunta de si es necesario darle una oportunidad a este tipo de cine, mi respuesta es un contundente “SÍ, por supuesto”. Asumiendo el riesgo que lógicamente conlleva una forma de hacer cine que se encuentra en las antípodas de la industria. Cine libre, sin ataduras que vayan más allá de sus propias limitaciones económicas, técnicas y, por supuesto, también de talento.

No es un cine fácil, pero si se aceptan las reglas del juego las recompensas no tardan en tomar forma y pueden llegar a ser muy satisfactorias.

De todo esto saben, y mucho, los chicos de Vicent Films, con un total de doce producciones de terror amateur a sus espaldas.
Hoy os traigo una de sus proyectos más ambiciosos hasta la fecha (a la espera de ver su prometedor "Bloody Mirrors", nuevo cortometraje producido junto a los amigos de Terrorynadamás.com).

Se trata de "Psychophobia 2", que como su nombre muy bien indica es la secuela de uno de sus primeros cortometrajes, "Psychophobia" (ver trailer).

Con "Psychophobia 2", Sergio Morcillo y los suyos dieron, sin duda alguna, un considerable salto de calidad, asumiendo el enorme riesgo de hacer frente a una producción que se iba hasta los ochenta minutos de duración (frente a los veinte minutos aproximadamente que duraba la película que dio origen a la saga).

Transcurridos cinco meses desde la última desaparición de una estudiante en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, cinco estudiantes de primer curso sospechan que la leyenda urbana de un asesino en serie, que tiene en el campus de la Universidad su centro de operaciones, podría ser cierta. Dichas sospechas parecen haber despertado, nuevamente, el ansia homicida del encapuchado Dardo, que vuelve a sembrar el terror en la Facultad.

Este es, a grandes rasgos, el argumento que nos propone "Psychophobia 2", un sencillo y directo slasher que, sin embargo, esconde no pocas sorpresas en su tramo final.

Cuando uno ha decidido, finalmente, darle una oportunidad a una película como "Psychophobia 2", no necesita más que un par de escenas para corroborar todo lo que he estado apuntando hasta el momento: "Psychophobia 2" es cine amateur. Con todas las consecuencias.

Actores que no son actores, problemas para poder escuchar nítidamente algún que otro corte de audio, el hecho de contemplar un campus universitario totalmente vacío de estudiantes (al margen de aquellos que tienen un peso específico en la trama), líneas de diálogo (por cierto, muy bien trabajados y creíbles) que nunca llegan a solaparse… Todos estos “inconvenientes”, muy propios de una producción que no cuenta con los recursos suficientes, tienen cabida en "Psychophobia 2".

Pero lejos de suponer un escollo insalvable, resulta increíblemente fácil, en esta ocasión, asumir toda esa carga propia de una producción amateur, y disfrutar, de manera absolutamente desacomplejada, de un slasher clásico con una historia detrás interesante, repleta de giros y recovecos (que, por cierto, hacen recomendable la visión de su antecesora, "Psychophobia"), un asesino con carisma y con variedad de recursos a la hora de cometer los asesinatos, unos efectos especiales que, por caseros, no dejan de ser totalmente efectivos y, sobre todo, con unas secuencias de violencia que casi siempre elevan, de forma considerable, el nivel de la propuesta.

Porque el gran acierto de los chicos de Vicent Films es el hecho de que son perfectamente conocedores de sus propias limitaciones. Pero, lejos de conformarse y acatarlas como tales, una saga como la de Psychophobia deja muy clara su voluntad de hacer las cosas bien e intentar mejorar sus prestaciones en cada nueva producción.
Y esto es algo que podemos contemplar perfectamente en las secuencias de violencia de "Psychophobia 2". Sergio Morcillo no se conforma con plantar su cámara digital sobre el trípode y rodar dichas escenas como buenamente pueda. Es obvio el esfuerzo por planificar de forma concienzuda cada una de esas escenas con el objetivo de elevar su nivel de intensidad y tensión. Morcillo busca siempre ese plano, ese colocar la cámara en un sitio distinto e inesperado, que le otorgue a la escena un plus de calidad, de interés. No se conforma con menos.

Y en la gran mayoría de ocasiones consigue su propósito. Las secuencias de violencia son lo mejor de "Psychophobia 2" (como debe ser en todo buen slasher que se precie). Tensión, suspense y sangre en dosis más que considerables.
Pero también es cierto que, en ocasiones, Sergio Morcillo se excede en su afán por encontrar el mejor plano posible y cae en el error de un sobreexceso de planos que repercute negativamente en el ritmo de la película (aunque esto es algo que ocurre, de forma más evidente, en las escenas de transición y no propiamente en las secuencias de violencia).

Muy probablemente nuestro nivel de exigencia, de manera casi involuntaria, disminuye ante la naturaleza de propuestas del estilo de "Psychophobia 2", pero os puedo asegurar que, de forma objetiva, y siendo absolutamente consciente de los errores que atesora la película, disfruté viéndola.
Pasé un rato entretenido e incluso acabé sintiendo cierta envidia –sana- por la valentía y la pasión demostrada por sus creadores.

Os recomiendo "Psychophobia 2". Tiene defectos, por supuesto, pero también está repleta de aciertos; y ante todo es un compendio de ilusión, esfuerzo y de pasión por el género.
Supongo que en el ánimo de los chicos de Vicent Films está el adquirir experiencia, contar con presupuestos más holgados y, en definitiva mejorar en aquello que más les gusta hacer (y que han tenido la osadía de llevar a cabo). Son unos afortunados y merecen toda la suerte del mundo.

Lo mejor: Cine libre, digno, hecho con pasión y con la voluntad de que las cosas salgan bien.

Lo peor: Los defectos propios de una producción de presupuesto cero (aunque Morcillo solventa perfectamente esas deficiencias en las escenas de tensión).

¿Dónde conseguirla?
Psychophobia: los 2 primeros minutos son un feak trailer.
Psychophobia 2: trailer de la película

My Bloody Valentine 3D

Vuelve el asesino del pico y la luz en el casco

My Bloody Valentine 3D

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  • Título original: My Bloody Valentine
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Patrick Lussier
  • Guión: Zane Smith, Todd Farmer
  • Intérpretes: Jamie King, Jensen Ackles, Tom Atkins
  • Argumento: Tom regresa a la ciudad diez años después de los trágicos asesinatos del Día de San Valentín, que se cobraron la vida de 22 personas. Coincidiendo con su retorno, los asesinatos vuelven a producirse, y Tom está en el centro de todas las miradas.

60 |100

Estrellas: 3

My Bloody Valentine 3D

En 1981, recien iniciada la fiebre ochentera por el slasher, el director George Mihalka nos deleitaba con una muestra del género tan sencilla como efectiva, que acabó convirtiéndose en una pequeña pieza de culto de obligada revisión.

La película se tituló “My Bloody Valentine”, y como era de esperar en los tiempos que corren, el 2009 ha sido considerado como el año idóneo por la maquinaria estadounidense para llevar a cabo una relectura (un eufemismo para evitar el tan denostado término remake) del simpático clásico canadiense.

El encargo se lo adjudicaron a Patrick Lussier ("Drácula 2000", "The Eye"), un director cuya carrera está todavía por afianzar, después de que -y esto es tan solo un suponer- los productores del evento confiaran en él tras percibir en sus anteriores obras un atisbo de talento y, sobre todo, porque sin duda sería un tipo que no les pondría demasiadas complicaciones a la hora de sacar adelante el proyecto.

Con todo, siempre he tenido la impresión de que Patrick Lussier tenía por delante una tarea mucho menos comprometida y delicada que la que tuvieron directores como Rob Zombie, en el remake de "Halloween", o Alexandre Aja en su fabulosa revisitación de "Las Colinas Tienen Ojos".
“My Bloody Valentine” (la original de 1981) nunca ha jugado en las ligas mayores del slasher, y pese a ser una película entrañable y 100% reivindicable, desde luego no contaba con una tropa de fanáticos respirando sobre la nuca de Patrick Lussier y afilando sus cuchillos a la espera de que aquel cometiera algún error grave (algo que si ocurrió, en mayor o menor medida, con los títulos anteriormente citados).

Pero dejémonos de rodeos. Sinceramente, y al margen de que nunca entendí la necesidad de que se nos volviera a contar nuevamente una historia que ya conocíamos (algo que me ocurre con la mayoría de remakes), lo cierto es que me esperaba muy poco de este "My Bloody Valentine 3D". Ni el nombre del director, ni su intensa campaña publicitaria en internet (dónde el sistema de exhibición en 3D siempre estuvo presente como uno de los principales alicientes de la película), ni siquiera el material de partida; fueron nunca motivos suficientes para animarme a albergar demasiadas esperanzas.

De nuevo me equivocaba (aunque esta vez sólo a medias). "My Bloody Valentine 3D" cumple perfectamente en un capítulo en el que cualquier buen slasher que se precie jamás debería fallar: el de las muertes.

Pese a echar en falta un mayor grado de suspense en todas aquellas secuencias en las que el minero resentido toma protagonismo, debo admitir que el nivel de las muertes me sorprendió. "My Bloody Valentine 3D" es generosa en sacudidas, impactos, miembros desgarrados, y derramamiento de sangre. Y el bueno de Patrick Lussier incluso se permite el lujo de incluir un par de muertes que juegan, de forma traviesa, placentera, y con vigoroso sentido del humor; con los límites de lo políticamente correcto (una rubia con poco apego por la moda y que protagoniza la que es, sin duda, la mejor secuencia de la película; y una encargada de motel –dentro de esa misma secuencia- que siempre necesitará de nuestra ayuda para alcanzar los estantes más altos de la cocina).

Aplaudamos, sin rubor, el incuestionable interés de "My Bloody Valentine 3D" por ofrecernos a los amantes del slasher, un diseño de muertes contundente, eficaz y sangriento. Puro espectáculo slasher de sesión doble que posiblemente muchos no dudarán en despreciar, pero que los devotos del subgénero sabremos apreciar.

¿Dónde está entonces el problema? Pues sí, existe un problema (al menos se trata de un problema para un servidor). En muchas ocasiones he afirmado que la excusa argumental, la trama que sustenta un slasher, suele ser lo de menos. O como mínimo no acostumbra a ser un factor esencial a la hora de disfrutar de las prestaciones de un buen slasher. El extremo lo encontraríamos en la reciente "Laid to Rest", en la que el vacío argumental más absoluto ha acabado decepcionando a un gran número de aficionados.

El nuevo "My Bloody Valentine 3D" intenta poner remedio a esta situación brindándonos una historia repleta de giros y recovecos que pretenden, por todos los medios, atraer la atención del espectador más allá de las espectaculares muertes de la película.
A priori da toda la impresión de ser una tentativa encomiable y digna de felicitación.

Sin embargo, esa misma historia de amor y celos a tres bandas, que busca en todo momento jugar al despiste con la identidad del asesino, acaba erigiéndose, por méritos propios, en el único factor mal desarrollado, tramposo y rechazable de pleno de "My Bloody Valentine 3D". Además, la pésima interpretación de todos los actores implicados no ayuda a que nos creamos lo que se nos está contando.

Toda la trama de resentimiento, celos, engaños, desconfianzas… encaminada a sembrar la duda entre dos de los personajes principales de la película, acaba derivando en un tramo final tedioso, previsible, absurdo y mentiroso (no me gusta que me intenten engañar. Me parece perfecto que se me intente distraer o abocarme al error, pero no mediante la falsedad. Odio los finales que huelen, simple y llanamente, a estafa).

Y para finalizar algo que quizás muchos de vosotros hayáis echado de menos: el elemento 3D. No vi "My Bloody Valentine 3D" en 3D. Lástima. Seguramente si la película acaba estrenándose en dicho formato y en una sala especializada, acudiré a verla de nuevo (por curiosidad). Aunque también he de deciros que mis experiencias, hasta el momento, con las exhibiciones en 3D han sido un desastre. Mareos varios y ganas de cerrar los ojos y olvidarme del tema.
En el caso de My Bloody Valentine, vista en modo normal (por llamarlo de alguna manera) se intuyen fácilmente los instantes en que el 3D cobrará mayor importancia. Y no son otros que los momentos de violencia, un elemento de la película del que ya quedé plenamente satisfecho sin necesidad de experimentar el efecto 3D.
En cualquier caso no creo que el 3D solucione el desaguisado de la trama y, en especial, del final de la película.

En conclusión ¿qué esperamos saber cuando alguien nos habla de un nuevo slasher? ¿Tiene muertes espectaculares? Las tiene. No son las mejores que he visto, pero no están nada mal. ¿Hay sangre? La hay, y también desnudos. ¿El asesino tiene una fuerte personalidad? No es Jason ni Mayers, y anda algo escaso de carisma, pero es un auténtico genio utilizando el pico. ¿Es recomendable? Si os gusta el slasher, por supuesto que sí (aunque posiblemente no pasará a la historia del cine cómo un clásico de culto, cómo sí ocurrió con su predecesora). Ahora bien, tendréis que soportar una historia bastante estúpida y un final a juego.

Lo mejor: Las muertes.

Lo peor: La historia y, sobre todo, el final.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: My Bloody Valentine 3D. DVD-Rip. VOSE. No es la versión en 3D.
Abájate: My Bloody Valentine 3D. DVD-Rip. VOSE. Formato rmvb. No es la versión en 3D