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Red Victoria

Una musa de piel mortecina y carne putrefacta

Red Victoria

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  • Título original: Red Victoria
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Tony Brownrigg
  • Guión: Tony Brownrigg
  • Intérpretes: Arianne Martin, Edward Landers y Tony Brownrigg
  • Argumento: Jim se ve obligado a escribir un guión para una película de terror. El problema es que Jim detesta el género terrorífico. Tan sólo Victoria, su nueva y difunta musa, puede ayudarle a terminar su obra.

69 |100

Estrellas: 4

En esta ocasión me gustaría dedicarle la reseña de Red Victoria a Ed, Davo Valdés, Andrés Pons, Eli Campora, y Alicia Domínguez; para que nunca les abandonen sus musas.

Red Victoria

Victoria es una mujer hermosa, sensual, inteligente y apasionada; cuya única ambición es servir de inspiración a Jim, un guionista venido a menos que se ve obligado, en aras a su propia subsistencia, a escribir una película del género que más detesta: el terror.

Victoria sería la mujer perfecta, la amante más deseada; si no fuera por un par de detalles sin importancia. El primero de ellos es que Victoria está muerta. El segundo es su molesta tendencia a asesinar violentamente a todo aquel que se interponga entre Jim y la elaboración de su nuevo guión.

Este es, a grandes rasgos, el curioso y original argumento de "Red Victoria", una auténtica rareza dentro del panorama del cine independiente.

Dirigida, escrita, producida, y protagonizada por ese hiperactivo hombre orquesta que responde al nombre de Anthony Brownrigg, "Red Victoria" destaca por un par de razones que resultan del todo inusuales en una producción de género de bajo presupuesto: la descripción de sus personajes, y los diálogos.

Evidentemente atrapado en los estrictos límites de la total falta de medios (algo que podemos comprobar desde el primer fotograma de la película, el cual nos transmite esa incómoda sensación de estar ante una película de ámbito casero), Anthony Brownrigg esquiva y supera todas esas carencias y dificultades previas que plantea una producción de este tipo para ofrecernos, finalmente, una original, divertida y deliciosa película independiente de bajísimo presupuesto.

"Red Victoria" es una comedia con zombis, muertos y sangre. Pero no os lleveis a engaño, su fuerza no reside ni en el maquillaje de los muertos vivientes, ni en los efectos especiales (que los hay y no son tan desastrosos como cabría preveer), ni en los momentos de violencia y gore (que también están presentes. Impagable el instante en que Victoria intenta demostrarle a Jim que realmente está muerta).
Su genuino poder reside en sus palabras y en la arrebatadora personalidad de los pesonajes que las pronuncian.

Por un lado tenemos a Jim, desquiciado guionista al borde del colapso a causa de las presiones de su editor, quién le empuja a escribir una película terrorífica, género al que tiene en bajísima consideración y estima.

Su desesperación le llevará a solicitar la colaboración de Carl, un entrañable fanático de las películas de terror al que, muy probablemente, todos nosotros seríamos capaces de poner cara y nombre.

Y finalmente tenemos a Victoria, una musa de piel grisácea y carne putefracta que tiene la rara habilidad de modificar su aspecto a voluntad con la misma facilidad que intercambia su rol a lo largo de la película. Victoria puede ser dulce, sumisa, encantadora, adorable; para instantes después destaparse como una criatura cruel, despiadada, sádica e inhumana. Su relación amor-odio-asesinato con Jim, y todos aquellos que les rodean, constituye la piedra angular de "Red Victoria". Y los certeros y, en ocasiones, divertidísimos diálogos que moldean esas relaciones son la esencia de esta comedia de horror original y sorprendente.

(Agárrense que vienen curvas) Es algo así como si el mismísimo George A. Romero tuviera un breve encuentro con Woody Allen –sic- y le dijera: “¿qué te parece si hacemos una película juntos?”, a lo que Mr. Allen respondería “Perfecto, tú pones el zombi y yo los diálogos”.

Está bien... acabo de pasarme de la ralla. Es probable que mencionando al hombrecillo que acabó casándose con su propia hijastra esté propinándole una patada al culo a esta reseña. A todos los que no soporteis el cine de Woody Allen os imploro que borreis de vuestra mente el anterior párrafo (ya le gustaría a Allen contar con una película tan divertida y original en sus últimos 20 años de carrera). Lo único que he intentado con este despropósito sin pies ni cabeza es haceros partícipes de que "Red Victoria" es una película distinta (pido disculpas, supongo que había maneras mucho menos ridículas de lograr mi objetivo). Una película que rompe estereotipos. Una comedia repleta de humor inteligente y cuyos diálogos respiran sarcasmo, ironía y mordacidad.

Un adorable y del todo inesperado descubrimiento que viene a renovar, con más fuerza que nunca, mi fe por el cine de género de bajísimo presupuesto. Una auténtica delicia. Una delicatessen.

Lo mejor: los personajes y los diálogos.

Lo peor: corre el riesgo de ser una propuesta demasiado minoritaria.

Plaga Zombie: Zona Mutante

Lucha a carcajadas contra los zombis multicolor

Plaga Zombie: Zona muntante

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  • Título original: Plaga Zombie, Zona Mutante
  • Nacionalidad: Argentina | Año: 2001
  • Director: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Guión: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Intérpretes: Pablo Pares, Hernán Saez, Paulo Soria, Walter Cornás
  • Argumento: El FBI prueba un virus alienígena en un pequeño pueblo. Pero lo que en un principio parecía un simple experimento termina por convertir a casi todos los habitantes en zombies asesinos. Tres únicos supervivientes intentarán escapar.

60 |100

Estrellas: 3

Plaga Zombie: Zona muntante

Soy el primero en defender la serie Z (películas de explotación de bajísimo presupuesto) como un vehículo totalmente válido, digno y reivindicable de disfrutar, sin complejos, del cine fantástico y de terror.

Películas realizadas con una carencia absoluta de medios pero, a menudo, con unas altísimas prestaciones en ilusión e imaginación por parte de cineastas en ciernes y soñadores que reúnen el valor necesario y deciden dar un paso adelante, abandonando su condición de simples espectadores y aficionados para ofrecernos su particular (y barata) visión del género.

Por supuesto siempre me gusta advertir que la serie Z no es un tipo de cine de fácil consumo. En la mayoría de casos se requiere un esfuerzo suplementario por parte del espectador. Es absolutamente imprescindible que seamos conscientes del tipo de película que estamos dispuestos a ver. Por lo general, argumentos ridículos o simplemente inexistentes, nulas cualidades técnicas, actores aficionados, efectos especiales que son una mezcla de hilaridad y vergüenza ajena... Cómo espectadores, las producciones de serie Z requieren que aceptemos –en la medida de lo posible- la degradación de una serie de aspectos que, en otro tipo de cine, considerariamos fundamentales. La serie Z tiene sus propias reglas, y para poder disfrutarla no nos queda otro remedio que acatarlas.

Sería conveniente valorar la serie Z terrorífica en base a una única razón: su capacidad para divertir (incluso a carcajadas) a un desacomplejado grupo de amigos que no esperan de este tipo de cine más de los que realmente puede ofrecerles (siempre es recomendable disfrutar, si se puede, de una buena serie Z en grata compañía).

Sin embargo, bajo este panorama, es necesario ser realistas, mantener los pies en el suelo, y advertir que el invento no siempre acaba funcionando. Supongo que todos, como buenos aficionados al cine de terror, nos hemos visto en alguna ocasión involucrados en ruinosas sesiones de serie Z que han puesto a prueba nuestra fidelidad y resistencia al género, y que casi dan al traste con alguna que otra amistad. No debemos excusar o encumbrar, sistemáticamente, todo el cine de terror de bajísimo presupuesto. Dentro del subgénero hay películas que cumplen su función a la perfección, pero también hay otras que, por bajas que esten situadas nuestras expectativas, acaban obligándonos a hacer uso del botón fast forward de nuestro mando a distancia (ver Bikini BloodBath).

Hoy tengo el gusto de traeros una serie Z de las aprovechables. De las plenamente disfrutables. Se trata de la producción argentina "Plaga Zombie: Zona Mutante", una producción de 2001 que supuso la continuación de Plaga Zombie (1997), una baratísima producción (300 $ para maquillaje, plastelina y sesos de vaca, y 300 $ más para arreglar los múltiples desperfectos que sufrío la cámara casera con la que se llevó a cabo el rodaje) que, con los años, se ha convertido en una pieza de culto para los muy aficionados a este tipo de cine.

"Plaga Zombie: Zona Mutante" multiplicó por diez el presupuesto de su antecesora, lo que lo dejaba en unos exiguos 3.000 $.
La película parte de la misma premisa que el original. Tras constatar que el gobierno norteamericano pretende desentenderse del brote de infección zombi, los tres supervivientes de Plaga Zombi (Bill Johnson, estudiante de medicina; John West, famoso campeón de lucha libre, y Max Gibbs, un loco de los ordenadores) son abandonados nuevamente en mitad del pueblo afectado, acompañados en esta ocasión de una bolsa en cuyo interior, presumiblemente, viaja otra persona y que los protagonistas no se molestan en abrir hasta bien entrada la mitad de la película (eso sí, antes de abrirla la utilizan en multitud de ocasiones como arma arrojadiza contra los zombis).

"Plaga Zombie: Zona Mutante" no tarda más de cinco minutos en arrancar, de forma que muy pronto tomamos conciencia de la clase de espectáculo al que estamos a punto de asistir: tres tipos muy singulares haciendo frente a una horda de zombies multicolor que les acechan sin descanso.
Así de sencillo y así de jocoso. Las decenas de formas distintas en las que los protagonistas acaban con los zombis son hilarantes. Cualquier utensilio que tienen a su alcance (todos los cuchillos del pueblo han desaparecido de forma misteriosa) se convierte en una efectiva arma que termina introducida en los agujeros más insospechados de algún desdichado zombie.
Las coreografías de las luchas son divertidísimas; una mezcla de kárate trasnochado y de bofetones al estilo de Bud Spencer.
Y, por supuesto, sangre, vómitos, tripas y demás órganos internos acaban siendo los principales alicientes de esta gran celebración del fungore más gamberro y deshinibido.

Los personajes protagonistas son entrañables y sorprende la rapidez con la que se les coge cierto cariño. Sobre todo John West, ese campeón de lucha libre venido a menos que incluso tiene una tronchante canción dedicada a su leyenda (la canción no tiene precio...).

Por supuesto la película tiene defectos. Curiosamente esos defectos no están tanto en el plano técnico (los efectos gore son muy dignos, el maquillaje multicolor de los zombis es destartalado pero divertido, y la planficación de las luchas, deudora de lo que hizo Sam Raimi en Posesión Infernal, resulta muy convincente) como en algunos fallos en el ritmo a consecuencia de la excesiva dilatación de algunas escenas. Está claro que cuando la película no se centra en las inagotables luchas entre los supervivientes y los zombis, el invento decae en interés. Algunas secuencias, como la que tiene lugar en casa de John West, se alargan más de la cuenta. Y en el mismo sentido, la secuencia final también resulta excesiva en cuanto a su duración. En general a la película le sobran, fácilmente, unos quince/veinte minutos de metraje.

Pero son, en todo caso, males menores que, al fin y al cabo, constituyen un tributo lógico (y perfectamente soportable en este caso) que debemos pagar en este tipo de producciones.

No es para todos los gustos. Está claro que a algunos les parecerá un insulto al séptimo arte, un experimento amateur de mal gusto del que huir como si se tratase de la misma peste.

Pero para los amantes de este tipo de cine, el resultado final que nos brinda "Plaga Zombie: Zona Mutante" es una regocijante parodia zombi, repleta de adrenalíticas secuencias de lucha salpicadas de gore rústico y brutal, y que hace gala de un humor negro (y en ocasiones absurdo) que hará las delicias todo aquel que sea capaz de disfrutar de una película perfectamente representativa de lo que debe ser una buena serie Z.

Viernes noche. Un par de amigos de los de toda la vida. Cerveza fría y pizza caliente. Y, finalmente, unas risas liberadoras ante tanto zombi multicolor y gore gamberro y desenfrenado. Misión cumplida.

Lo mejor: Una serie Z que cumple, con creces, su objetivo: pasar un rato divertido en compañía de tus amigos.

Lo peor: ciertos altibajos en el ritmo que son muy evidentes.

Laid to Rest

Vuelve la fiebre slasher de los 80

Laid to Rest

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  • Título original: Laid to Rest
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Robert Hall
  • Guión: Robert Hall
  • Intérpretes: Bobbi Sue Luther, Kevin Gage, Lena Headey
  • Argumento: Una chica despierta amnésica en el interior de un ataud. No recuerda ni siquiera su nombre. No sabe cómo ha llegado hasta allí. Y no tiene ni idea de quién es el enmascarado que, cuchillo en mano, intenta darle caza. Su única oportunidad pasa por huir.

62 |100

Estrellas: 4

Laid to Rest

Rob Hall, director de "Laid to Rest", acaba de reducir los ya de por si debilitados márgenes del subgénero slasher, a la mínima expresión.
No hay trama. Y en el caso de aceptar que finalmente "Laid to Rest" dispone de una trama coherente y con un mínimo de estructura, también deberíamos aceptar que está tan vacía como la mente de su protagonista.

Una joven despierta en el interior de un ataud. Aparentemente no tiene heridas de consideración. Sin embargo sufre un intensísimo dolor de cabeza y se encuentra amnésica. No conoce el lugar en el que se encuentra ni tiene la menor idea de cómo llegó hasta allí. Ni siquiera recuerda quién es, ni tampoco su nombre. Lo único que tiene claro es que debe huir. Al otro lado de la puerta le acecha un tipo con una máscara cromada en forma de calavera (Chromeskull), una cámara de vídeo digital colocada en su hombro, y que desea destriparla con su enorme cuchillo de sierra.

Se acabó. No hay más. Hasta bien entrado el último tercio no sabemos nada más sobre la protagonista. Quién es. A qué se dedica. Cómo llegó al interior del ataud. Y cuando finalmente conocemos algún detalle sobre su vida, nos damos cuenta de que no es relevante en modo alguno.

Tampoco sabemos nada sobre el asesino de la máscara cromada. Es implacable, salvaje, brutal y adicto a las nuevas tecnologías. Y no descansará hasta rebanarle el cuello a la protagonista amnésica. ¿Su orígen? Ni idea. ¿Su motivación? Lo ignoro.

De forma que la trama se resume en lo siguiente: el asesino persiguiendo a la chica y fulminando a todo aquel que se interponga en su camino.

Con tan exiguo material Rob Hall ha tenido suficiente para edificar un slasher eficaz y sin concesiones que nos remonta a la época dorada del subgénero: la década de los 80.
¿Que cómo lo ha conseguido el bueno de Rob Hall? Paciencia. Permitidme que le dé una última vuelta al asunto.

A principios de este mismo año irrumpió en las salas de medio mundo el nuevo "Viernes 13", dirigido por Marcus Nispel. Su fulgurante éxito en taquilla hará inevitable una pronta secuela; sin embargo el recibimiento de la crítica y de buena parte de los aficionados ha sido más bien tibio.
Yo lo aplaudí. Celebré el retorno del mito como una vehículo de eficaz entretenimiento que no traicionaba el espíritu de la saga. Sin embargo también señalé el que considero que era su mayor defecto: gran parte de las muertes diseñadas por el director alemán carecían de la fuerza y la imaginación necesarias. Nispel se quedaba corto en la mayoría de ocasiones.

"Laid to Rest" es el reverso de la moneda. El asesino de la máscara cromada está lejos atesorar el carisma, logrado a través de los años (de las décadas...), del gran Jason Voorhes (aunque potencial le sobra al asesino de "Laid to Rest"). Sin embargo sus métodos, sus acometidas, su virulencia, sus brutales maneras a la hora de cometer cada uno de los asesinatos, están a años luz de lo mostrado por el último Jason.

Rob Hall ha agarrado la esencia del slasher (la muerte, el asesinato, el mismo acto de arrancarle la vida a otra persona de forma violenta y cruelmente imaginativa); y la ha convertido en el único leit motiv de su impactante debut en el género.
Por supuesto hay truco. "Laid to Rest" no deja de ser una película de bajo presupuesto, y sin embargo el diseño de las muertes están a un nivel que difícilmente identificaremos en cualquier otro slasher de la última década.
Hay una razón: Rob Hall es, además de director ocasional, un reconocido y prestigioso mago de los efectos especiales y el maquillaje. Y os aseguro que eso es algo que se deja notar en cada una de las salvajes embestidas protagonizadas por el asesino de la máscara cromada.

Ahora sí, me dejo de rodeos. Las violentísimas, sangrientas, enfermizas, agresivas y tóxicas muertes perpetradas por el asesino de la máscara cromada son, de lejos, el mejor aliciente que nos ofrece "Laid To Rest". Para encontrar muertes con similar grado de crudeza e impacto dentro del género slasher no tenemos otro remedio que remitirnos a las mejores entregas de la saga Viernes 13, mirar hacia el giallo italiano o rememorar clásicos de la serie B ochentera como el "Maniac" de William Lustig. Y estamos hablando de echar la mirada atrás, al menos, unos veinte años...

"Laid to Rest" no es una película fácil. Estoy convencido que los más fanáticos seguidores del slasher y nostálgicos de lo fue capaz de ofrecernos el género en los 80 sabrán disfrutarlo. También los apasionados del gore obtendrán su recompensa. Pero, ¿qué ocurrirá con el resto de aficionados? "Laid to Rest" está lejos de ser la obra maestra que muchos críticos norteamericanos han querido ver. Su propuesta no es para todos los gustos. Cuando el asesino de la máscara cromada no está haciendo lo que mejor sabe hacer, en la película no ocurre prácticamente nada. Apenas un par de momentos puntuales de humor negro y, eso sí, el acertado trabajo de todos los actores implicados (por cierto, ni rastro de la camada de odiosos postadolescentes sexualmente hiperactivos que suelen pasearse por todas las películas del subgénero).
¿Suficiente? Para mí sí. Para el resto no tengo la menor idea. Vosotros mismos debereis averiguarlo.

Yo pertenezco al grupo de fanáticos del slasher, así que no me queda otro remedio que recomendaros "Laid To Rest" como la muestra del subgénero capaz de ofrecernos las muertes más crueles, sangrientas y contundentes de los últimos tiempos. Y mi recomendación, en esta ocasión, es a sabiendas de que a muchos os costará aceptar (y no tenéis ninguna obligación de hacerlo en realidad) que, trás los asesinatos, no haya prácticamente nada. El vacío argumental. Y probablemente eso es algo que pueda llegar a aburrir a más de uno.

Pero una cosa tengo clara: si el Jason Voorhes de Marcus Nispel (ese que ha recaudado cifras millonarias en todo el mundo) hubiera actuado con la fuerza y la rabia del asesino de la máscara cromada, todavía nos dolerían las manos de aplaudir su regreso.

Lo mejor: las muertes. SPOILER Mucha atención al destino final del personaje interpretado por Lena Headey, a la que vimos recientemente en The Broken.

Lo peor: la película es un continuo altibajo. Cuando el asesino mata está muy arriba. Cuando no hay muertes está muy por debajo.

Voices

Ni de la familia te puedes fiar...

Voices

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  • Título original: Voices (antes Someone Behind You)
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2007
  • Director: Ki-hwan Oh
  • Guión: Ki-hwan Oh
  • Intérpretes: Jin-seo Yun, Ki-woo Lee, Gi-woong Park
  • Argumento: Una extraña maldición está provocando la muerte de varios miembros en la familia de la joven Go-in. Ahora ella tiene la terrible sensación de que ha llegado su turno.

39 |100

Estrellas: 2

Por fin he acabado con el After Dark HorrorFest. En breve las conclusiones finales.

Voices

After Dark HorrorFest posterMal asunto. Todos los que os pasáis habitualmente por Almas Oscuras habréis adivinado que no soy un entusiasta del cine de horror asiático. Sé que hablar en términos tan genéricos del cine de horror asiático es injusto, y también entiendo que este modesto espacio de terror resulta del todo incompleto al no tener en cuenta, tal y como se merece, el cine de género que proviene de países como Japón, Corea, Tailandia, etcétera.

Para bien o para mal este sigue siendo un blog personal que intenta reflejar fielmente los gustos de su autor, y mientras su autor (un servidor) siga tan obcecado y estrecho de miras con este tema, pocas líneas aparecerán dedicas al cine de horror asiático. En mi descargo deciros que, en más de una ocasión, he manifestado mi propósito de enmienda y sigo rastreando títulos de cinematografías asiáticas que puedan ser de mi agrado.

En cualquier caso, el último After Dark HorrorFest me ha llevado hasta "Voices" (también conocida en USA como "Someone Behind You"), una película surcoreana basada en un cómic manga que cuenta la historia de una joven estudiante llamada Go-in (americana oscura, faldita plisada y medias hasta las rodillas incluidas), asediada por una maldición familiar.

Desgraciadamente ya os puedo adelantar que "Voices" no es la película llamada a cambiar mi visión sobre el cine de horror asiático.
Prácticamente en ningún momento logré conectar con la historia que se me estaba contando, y la experiencia resultante acabó siendo desalentadora.

Pero vayamos por parte. Es muy cierto que "Voices" posee una cualidad que juega a su favor: su estética. Las diversas secuencias de tensión están filmadas con un gusto visual exquisito. La fotografía es magnífica. Incluso la atmósfera creada a través de las imágenes, en momentos puntuales de la película, es ciertamente destacable.
Sin embargo, si rascamos ligeramente con la uña de nuestro dedo índice el más que aceptable empaque formal de la película, nos daremos de bruces con una historia de maldiciones familiares que a cada giro argumental se vuelve más y más confusa, y menos y menos interesante.

En este tipo de películas siempre tengo la extraña sensación de que durante el viaje de la versión original a la doblada o subtitulada al castellano, siempre se pierde algo. No sé muy bien el qué, pero algo se pierde (por supuesto esto no es una crítica, ni de lejos, a todos aquellos que se esfuerzan en hacernos llegar estas películas con subtítulos).

Cuando terminé de ver "Voices" no tenía nada claro si había visto una película de maldiciones, de psicópatas, de venganzas, o si el mismísimo diablo se paseaba de puntillas por toda la trama. Quizás sea una mezcla de todo, pero unido con tal grado de confusión y desorden que la experiencia me acabó resultando absolutamente desconcertante.

Por momentos la película sufre de un ritmo muy lento. Demasiado pausado. Casi soporífero. En especial el par de flashbacks que adornan la trama con la supuesta misión de aclarar algunos puntos de la misma (en mi caso lo único que lograron aclararme era que se hacía tarde y que cuanto antes acabara la película antes me iría a dormir).

Y en cuanto a las secuencias de violencia, por muy buen aspecto que tengan (que lo tienen), padecen una falta de fuerza e intensidad (hay que ver lo torpe que pueden llegar a ser estos surcoreanos con las dichosas tijeras) que acaban por conferirle a "Voices" ese carácter de propuesta fallida, aburrida, y prescindible.

Ya os adelanto lo mejor: que el Alter Dark HorrorFest se haya terminado para mí.

Lo mejor: La estética de las secuencias violentas.

Lo peor: Se vuelve aburrida y confusa.

The Children

Cría cuervos y te sacarán los ojos

The Children

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  • Título original: The Children
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2008
  • Director: Tom Shankland
  • Guión: Tom Shankland, Paul Andrew Williams
  • Intérpretes: Rachel Shelley, Stephen Campbell Moore, Eva Birthistle
  • Argumento: La plácida celebración de las fiestas navideñas por parte de dos familias se ve interrumpida cuando los niños empiezan a mostrar signos de estar sufriendo una enfermedad que afecta a su comportamiento.

81 |100

Estrellas: 5

Quisiera dar las gracias a los amigos de Gore Nation (como viene siendo costumbre) por permitirme ver esta película con unos subtítulos en castellano impecables. En segundo lugar dar las gracias al amigo Espaumfromgel por ser el primero en avisarme de que "The Children" valía la pena. Y finalmente al amigo Iván, que quedó tan decepcionado tras ver "Dead Snow" y me solicitó la recomendación de una buena película de terror. Pues bien Iván, aquí va mi recomendación. Espero acertar en esta ocasión.

The Children

Narciso Ibáñez Serrador fue espantosamente explícito en el título de su gran obra maestra, ¿Quién puede matar a un niño?
Han pasado más de 30 años, y ahora es el turno del británico Tom Shankland (“Waz”, 2007), quien acaba de firmar –y ya no me resisto más a soltarlo- una de las mejores y más terroríficas películas de horror de los últimos años, para intentar dar respuesta a dicha pregunta en "The Children".

Dos familias deciden pasar las vacaciones navideñas en una gran casa, rodeados de un nevado paisaje. Nada más llegar y salir del coche, uno de los niños parece estar indispuesto. Su cara está pálida, tose y tiene arcadas. Su madre no le presta demasiada atención. Lo atribuye todo a un simple mareo por culpa del largo viaje.

¿En cuantas ocasiones, durante los últimos años, nos hemos lamentado por la manifiesta incapacidad del cine de terror moderno, para provocar esa sensación tan natural y primaria que es el miedo?
"The Children" lo logra. "The Children" da miedo. O quizás sería más conveniente afirmar que, a un servidor, "The Children" le causó miedo.

Es evidente que Shankland apuesta a un caballo ganador. La sola presencia de unos delicados críos transformados, por obra y gracia de lo que aparenta ser un simple resfriado, en amenazantes bestias salvajes es, sin lugar a dudas, un excitante y perturbador punto de partida.

Shankland lo sabe muy bien, y no duda un instante en cederles todo el protagonismo a los niños a la menor oportunidad. Y lo hace de forma demoledora. Cada intervención de las criaturas, dispuestas a arruinarles la vida a sus progenitores, acaba desembocando en una turbadora y enfermiza experiencia para el espectador.
Algunas de esas escenas disfrutan de un nivel de suspense y tensión acumulada sorprendentes. Es cierto que en esta ocasión la propia naturaleza de la amenaza –los niños- provocan, de entrada, que el nivel de pesadilla esté un peldaño por encima de lo que estamos habituados. El hecho de que el brutal asesino sea un niño nos predispone a un mayor nivel de sufrimiento. Somos más vulnerables. Estamos más indefensos que nunca. Y todo por una sencilla pero contundente razón: nuestro mayor enemigo son aquellos a quienes estamos acostumbrados a proteger y a quienes más queremos.

Pero tampoco sería justo restarle méritos a Shankland, quien manipula, de forma magistral, todos los recursos y mecanismos de horror que tiene a su alcance. Sus esfuerzos están siempre encaminados a edificar una insoportable atmósfera de inquietud, de intranquilidad. Y supera el reto con sencillez y eficacia: desde el mismo instante en que un crio tose y reclama la atención de su madre, sabemos que algo terrible está a punto de ocurrir y nos sumergimos, de lleno, en la pesadilla que nos propone "The Children".

Por si fuera poco, cuando la violencia toma, definitivamente, forma, "The Children" no se reprime, ni pisa el freno, por el simple hecho de que los instigadores de la misma tengan, todos ellos, menos de diez años de edad.
Los actos de violencia protagonizados por los crios tienen consecuencias brutales, furiosas; y Shankland no muestra ningún reparo en mostrarlos en toda su crudeza, incluyendo un par de escenas que posiblemente convencerán incluso a los amantes del gore.

Al margen de todo lo que sucede alrededor de los niños, la película funciona también a un nuevo nivel: la reacción de los padres. "The Children" refleja a la perfección la angustia de los padres, que jamás logran afrontar –ni siquiera comprender o asimilar- la pérdida de inocencia y la corrupción de sus hijos. Ni siquiera son capaces de hacer frente a los niños cuando estos amenazan con acabar con sus vidas.
Los adultos se sienten desprotegidos. Sin capacidad de reacción. Imaginando imposibles coartadas que excusen a los pequeños de sus actos de maldad. No aceptan la realidad, no la soportan; y esto les convierte en víctimas fáciles y propicias para las criaturas.

¿Quién puede matar a un niño? Sheckland nos da una respuesta contundente: un padre no puede acabar con su hijo. ¿O quizás sí?

Es posible que quienes suelen buscar siempre respuestas a lo que está sucediencido, se sientan decepcionados. "The Children", de la misma forma que ocurría en el mencionado clásico de Narciso Ibáñez Serrador, o en la mítica "La noche de los muertos vivientes", de George A. Romero, no aporta ninguna información determinante sobre el orígen de la enfermedad que convierte a los críos en esbirros del mismísimo diablo. Los síntomas son los de un resfriado común. Las consecuencias son mortales para todos aquellos que permanezcan cerca.

"The Children" es una pequeña gran película de horror. Sería una auténtica lástima que, por las razones que todos conocemos, "The Children" pasara desapercibida.
Personalmente sólo me queda recomendarla de forma efusiva y sin reservas como una excelente película de terror, con magníficas dosis de suspense, tensión y violencia. Una película de terror que da miedo.

Lo mejor: Una sencilla película de terror que da miedo.

Lo peor: Que en España se haya estrenado en cines "La Semilla del Mal" y que probablemente debamos rezar para que "The Children" acabe distribuyéndose en el mercado doméstico.

The Butterfly Effect: Revelations

Viajar en el espacio-tiempo no es saludable

The Butterfly Effect: Revelations

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  • Título original: The Butterfly Effect Revelations
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Seth Grossman
  • Guión: Holly Brix
  • Intérpretes: Chris Carmack, Sonya A. Avakian, Rachel Miner, Melissa Jones
  • Argumento: Sam controla su habilidad para viajar en el tiempo, y la usa para colaborar con la policia. Las reglas: no intervenir y no viajar a su propio pasado. Sam incumple las reglas para esclarecer el asesinato de una antigua novia, y las cosas se complican.

40 |100

Estrellas: 2

Ya me queda menos para acabar con el After Dark HorrorFest...

The Butterfly Effect: Revelations

After Dark HorrorFest posterOs puedo asegurar que si no fuera por el ánimo de completar las reseñas del último Alter Dark HorrorFest, ni siquiera me hubiera planteado la posibilidad de acercarme a "The Butterfly Effect: Revelations". ¿La razón? Pues muy sencilla, nunca me gustó "El Efecto Mariposa" (The Butterfly Effect, 2004), la película protagonizada por Ashton Kutcher y que dio origen a la saga.
Por supuesto nunca he visto "The Butterfly Effect 2" (y las posibilidades de que acabe haciéndolo son remotas). De forma que, visto el panorama, las expectativas de acabar encontrando en "The Butterfly Effect: Revelations" algo parecido a una buena película, eran más bien escasas.

En esta ocasión mis malditos prejuicios (de los que nunca logro desprenderme de forma definitiva) no iban tan mal encaminados. "The Butterfly Effect: Revelations" es una experiencia decepcionante (aunque visto lo visto hasta ahora en el After Dark HorrorFest, tampoco es como para echarse las manos a la cabeza).

Tiene, eso sí, el acierto inicial de presentar un importante giro de los acontecimientos respecto al título original. En esta ocasión, Sam, nuestro protagonista (en una de las peores interpretaciones masculinas que recuerdo a cargo de Chris Carmack), ha logrado controlar, hasta cierto punto, el poder de viajar en el tiempo, y utiliza sus habilidades ayudando al departamento de policía de Detroit con algunos casos no resueltos. Para ello debe seguir algunas reglas: no intervenir y, sobre todo, no viajar a su propio pasado.
Los verdaderos problemas para Sam empiezan cuando decide saltarse las reglas y viaja a su pasado para resolver el asesinato de una antigua novia.

Lo cierto es que los primeros compases de la película no están nada mal (sobre todo su escena inicial). Un thriller de ciencia-ficción cuyo argumento perfectamente valdría como premisa para una de esas series estadounidenses tan de moda en los últimos tiempos. En realidad, mientras estaba viendo "The Butterfly Effect: Revelations" no pude evitar que me vinieran a la mente un par de esas series. Por un lado Fringe, la última producción de J. J. Abrams, cuya protagonista utiliza un sistema muy parecido para viajar en el tiempo y ejercer de observadora; y por otro lado Médium, la serie protagonizada por Patricia Arquette, cuyo personaje, dotado de poderes paranormales, colabora con la policía en la resolución de casos complicados.

Pero volvamos a Sam. Este decide saltarse las reglas y la trama se complica. No es que sea especialmente complicado seguir la pista de los constantes saltos espacio-temporales del protagonista; el problema es que a cada nuevo viaje y a cada nueva complicación que surge como consecuencia de dicho viaje, mi interés por la historia fue decayendo.
Además, los agujeros en el guión son notorios. Supuestamente cada nuevo viaje de Sam al pasado tiene consecuencias en su propio presente. Sin embargo hay ocasiones en que dichas consecuencias prácticamente no se dejan ver. Hay viajes que parecen tener un efecto devastador en la vida de Sam y otros cuyas consecuencias pasan prácticamente desapercibidas. Esto provoca que, por momentos, la trama discurra por caminos algo confusos.

Seth Grossman, director de "The Butterfly Effect: Revelations" tiene la genial ocurrencia de salpicar abundantemente de sangre las escenas de asesinatos ("The Butterfly Effect: Revelations" es mucho más sangrienta que la película original). Supongo que dicha decisión responde a la voluntad de Seth Grossman por atraer a su causa a un buen número de aficionados al terror, creyendo quizás que el rojo sangre es razón más que suficiente para colmar sus expectativas. No es mi caso. Se agradece el gesto (y las escenas), pero no es suficiente. El suspense se pierde entre tanto salto espacio-temporal. El interés decae y la incapacidad de Chris Carmack para expresar la más mínima emoción acaban frustrando la experiencia. Un par de escenas gore no resuelven nada.

Con todo, lo peor queda para el final. Debo reconocer que me sorprendió. Nunca adiviné quién se escondía tras la máscara del asesino. A priori este es un hecho que deberíamos aplaudir en un buen thriller; sin embargo las razones que se esgrimen para justificar ese giro final de los acontecimientos es bastante absurdo y pueril. Me parece perfecto que se quiera sorprender al espectador, pero sería recomendable hacerlo manteniendo cierta coherencia y dignidad en la trama.

Pese a todo lo comentado hasta ahora, "The Butterfly Effect: Revelations" es un thriller no excesivamente molesto. Aburrido por momentos, con feroces altibajos en su ritmo, algunas incongruencias en el guión, y un final horrible. Sin embargo supongo que los que disfrutasteis con la entrega original tenéis una buena razón para acercaros a ella.

Lo mejor: El resultado final no es insultante. Seguro que tiene su público…

Lo peor: el actor principal y el final.

Dying Breed

Los descendientes caníbales del Pieman

Dying Breed

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  • Título original: Dying Breed
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2008
  • Director: Jody Dwyer
  • Guión: Michael Boughen, Jody Dwyer
  • Intérpretes: Mirrah Foulkes, Leigh Whannell, Nathan Phillips
  • Argumento: Cuatro amigos acuden a los bosques del norte de Australia en busca de la legendaria criatura del tigre de Tasmania. Pronto se verán envueltos en una horrible pesadilla que tiene su origen en la leyenda del Pieman y sus caníbales descendientes.

25 |100

Estrellas: 2

Nueva propuesta del After Dark HorrorFest, y nueva decepción. En esta ocasión "Dying Breed" se adentra en uno de mis subgéneros favoritos, el survival. Es por ello que en esta ocasión quizás he sido menos condescendiente de lo que habitualmente suelo ser.

Dying Breed

After Dark HorrorFest posterDirectores prometedores como Greg McLean (“Wolf Creek”, “Rogue”), u otros muchos más experimentados como Jamie Blanks (“Storm Warning”), han sido algunos de los encargados de hacernos partícipes, durante los últimos años, de los constantes peligros que se esconden tras la espectacular y variada geografía australiana. Desiertos, volcanes, bosques, marismas… lugares, todos ellos, idóneos para dar cobijo a todo tipo de amenazas, y susceptibles de originar un sólido argumento para recomendables muestras del género survival.

Psicópatas rurales, clanes caníbales, familias de granjeros tarados, o incluso cocodrilos de origen prehistórico; cualquier excusa es válida para ir dando forma a ese particular plan de promoción turística que nos ha ofrecido el reciente cine de terror provinente de las antípodas.

"Dying Breed", dirigida por Jody Dwyer, se inscribe fielmente dentro del género survival. Su prometedora y magnífica secuencia inicial nos sitúa en el contexto histórico de mediados del siglo XIX, época en la que Australia era una colonia penitenciaria. En 1820, Alexander Pierce fue condenado a siete años de prisión por el robo de seis pares de zapatos. Dos años después logró escapar en compañía de siete compañeros del penitenciario. Perdidos entre grandes bosques, barrancos y acantilados, los víveres no tardaron en agotarse. La solución adoptada por el grupo de evadidos fue drástica: devorarse los unos a los otros.

Los más débiles fueron los primeros en caer. Finalmente, tan solo Alexandre Pierce quedó en pie. Meses después fue capturado y trasladado nuevamente al penal del que se escapó. Tras una nueva fuga se dirigió hacia las montañas del norte del país, dónde jamás le encontraron y dónde, por lo visto, afianzó sus hábitos antropófagos, dando vida a la leyenda del Pieman.

Por supuesto "Dying Breed" es mucho más escueta a la hora de hacer referencia al personaje de Pierce, pero al menos dicha secuencia inicial tiene la fuerza suficiente para que un servidor se interesase por ahondar en el origen de su leyenda (ya os puedo adelantar que dicho interés por la historia real de Alexandre Pierce fue, con diferencia, lo mejor recompensa que obtuve de una película como "Dying Breed").

Posteriormente la acción se traslada a un momento cercano a la actualidad. La zoóloga Nina, acompañada de su pareja y de un par de amigos, se trasladan a una zona boscosa del norte en busca de alguna prueba sobre la existencia del extinto tigre de Tasmania y de noticias sobre la desaparición de su hermana. Su llegada a una pequeña población despierta el recelo de los lugareños. Algunos no tardan en advertirles de que lo mejor que pueden hacer es largarse de allí lo antes posible.

Llegados a este punto, y animado quizás por la secuencia inicial que os he comentado, llegué a considerar la posibilidad de que "Dying Breed" acabara siendo una nueva y excelente propuesta de survival australiano. Todos los ingredientes estaban sobre la mesa: un grupito de víctimas propicias a la búsqueda y captura de un animal que se presume extinto (el tema del tigre de Tasmania termina por ser una de las peores excusas argumentales que he visto en mucho tiempo), un poblado de psicópatas endogámicos dispuestos a cualquier cosa por mantener intactas las costumbres alimenticias de sus ancestros, y los espectaculares y amenazadores bosques de Tasmania.
Todo parecía apuntar a que era tan sólo cuestión de esperar un poco y disfrutar de un salvaje, brutal y sangriento juego de supervivencia que hiciera las delicias de los aficionados al género.

Desgraciadamente la espera se hizo interminable. Dying Breed tarda una eternidad en arrancar y, cuando por fin lo hace, Jody Dwyer nos ofrece toda una lección de cómo desaprovechar una excelente materia prima para acabar creando un survival de una mediocridad aplastante.

Es cierto que la película atesora algunos momentos gore dignos de mención, pero en ningún caso son suficientes para justificar el descalabro de un survival aburrido, lento, torpe en su desarrollo y que, sobre todo, no añade absolutamente nada nuevo o remarcable a propuestas anteriores del género muchísimo más interesantes y entretenidas como pueden ser "Wolf Creek" o "Eden Lake".

Además hay cierto aspectos del guión que se adivinan prometedores pero que, finalmente, se echan a perder a consecuencia de ese torpe desarrollo de la historia al que hacía referencia. Lo de la presencia del tigre de Tasmanía es lo de menos (quién espere alguna intervención más o menos destacable del animalito en algún instante de la película, que se lo vaya quitando de la cabeza).
La mayor decepción procede de la propia naturaleza de los presuntos descendientes del Pieman quienes, por momentos, parecen dudar entre ofrecer su colaboración a los turistas para que estos logren salvarse, o hacer todo lo posible por garantizar la subsistencia y procreación del clan caníbal.

En cualquier caso son aspectos que podrían pasarse por alto si, finalmente, "Dying Breed" hubiera resultado una experiencia satisfactoria al nivel de lo que todo buen survival debería ser capaz de ofrecer: un intenso juego de supervivencia, salvaje, sangriento, y terriblemente entretenido (algo parecido a lo que nos ofreció esa pequeña joyita de la serie B más destartalada que fue "Wrong Turn 2").
"Dying Breed" queda lejos de estos resultados y acaba dejándonos un survival triste, aburridísimo en su inicio (al margen de la secuencia introductoria) y con muy poquito que destacar en sus secuencias de acción (apenas un par o tres de momentos gore que quizás logren convencer a los muy fanáticos de la sangre y las tripas).

Lo mejor: algunos destellos gore que, sin embargo, no logran salvar el conjunto de la propuesta.

Lo peor: uno de esos finales dobles que no aportan nada bueno a la película.

From Within

En tierra de nadie...

From Within

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  • Título original: From Within
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Phedon Papamichael
  • Guión: Brad Keene
  • Intérpretes: Thomas Dekker, Elizabeth Rice, Adam Goldberg
  • Argumento: Lindsay ha sido educada con firmeza en el cristianismo en un pequeno pueblo en que la gente comienza a morir en extrañas circunstancias. Todo apunta a un caso de suicidio colectivo… pero algo terrible se esconde tras las muertes.

49 |100

Estrellas: 2

En tierra de nadie... ahí es dónde se queda From Within, una película correcta, que no logró desesperarme en ningún momento (como si hicieron "The Broken" o "Slaughter"), pero que tampoco supone la relativa sorpresa de títulos como "Autopsy" o "Perkins 14".

From Within

After Dark HorrorFest posterHe tardado más tiempo del que creía en completar la reseña de "From Within", el debut en la dirección del director de fotografía Phedon Papamichael.
La razón no tiene nada que ver con que "From Within" haya provocado en mi mente un torrente de ideas, conclusiones, puntos de vista… ni nada por el estilo. En realidad se trata de todo lo contrario. Al analizar determinados aspectos de la película advertí que un único adjetivo acudía a mi cabeza: correcta. ¿Es esta una buena señal? Veamos…

"From Within" es una película correcta en prácticamente todos los aspectos.
El guión de Brad Keene (guionista de “The Gravedancers”) nos cuenta una historia sobrenatural sobre suicidios sistemáticos en una pequeña localidad norteamericana caracterizada por el fanatismo religioso de la gran mayoría de sus habitantes.

La trama, sin ser del todo original y transcurrir sin demasiados sobresaltos, logra mantener viva nuestra atención sin demasiado esfuerzo. La historia es sencilla y directa, y se hace valedora del ritmo pausado y la gélida fotografía que Phedon Papamichael imprime a toda la película. El tema de la exaltación religiosa, y como ésta desemboca en la intolerancia exacerbada, e incluso en la violencia, como únicos medios para combatir a lo desconocido e inexplicable, están bien tratados (aunque, sin duda, muy lejos de la excelencia de propuestas conceptualmente similares, como puede ser “La Niebla” (2008), de Frank Darabont – pero que muy, muy lejos).

Incluso cuando "From Within"juega peligrosamente con el aburrimiento en determinados diálogos (demasiado dilatados en el tiempo) entre los dos personajes protagonistas, mi interés por la historia no acabó perdiéndose por completo. La película no cansa, algo que sí me ocurrió con "The Broken", la otra gran apuesta del Alter Dark HorrorFest de este año por el terror sobrenatural.

Las interpretaciones de los principales actores son todas ellas acertadas (nuevo sinónimo de “correcto”). "From Within", siendo una película protagonizada por adolescentes, tiene la rarísima cualidad (en el cine norteamericano de terror) de presentarnos a unos jóvenes independientes, que luchan, algunos, por imponerse a la segregación e intransigencia religiosas que les rodea, y otros por llevar esos mismos niveles de intolerancia religiosa hacia límites que los adultos no se atreven a cruzar. Jóvenes, de uno y otro bando, que demuestran su capacidad para decidir por ellos mismos de forma, más o menos, lógica y sin cometer estupideces de bulto.

Dentro de su aséptica corrección, es en los momentos de tensión y horror en los que "From Within" se queda a medio camino y acabamos echando de menos un mayor riesgo y osadía por parte de Phedon Papamichael a la hora de diseñar las diversas escenas de suicidio. No estoy solicitando más sangre, ni más gore, ni más movimientos alocados de cámara. Sencillamente reclamo algo más de intensidad y un suspense más efectivo en dichas escenas. Mayor contundencia. Una mayor capacidad a la hora de provocar miedo (algo que parece tan sumamente complicado en el cine de terror de los últimos tiempos).
Phedon Papamichael se limita a reutilizar clichés mil veces vistos (directores de películas de terror del mundo: olvidaros de una vez por todas de los malditos espejos) para intentar lograr el impacto directo sobre el espectador. Y la peor noticia que podía obtener es que ese impacto directo, apenas llega a producirse.

"From Within" es una película de terror neutra (e intentaré explicarme, porque realmente, dicho así, de buenas a primeras, lo cierto es que no tiene ningún sentido).
De la misma forma que resulta muy complicado, por lo menos para un servidor, destacar ningún aspecto de "From Within" que pueda disgustar a nadie de forma exagerada; tampoco soy capaz de señalar ningún matiz que, probablemente, llegue a entusiasmar al aficionado.

Sin duda, a los amantes de las emociones fuertes y la hemoglobina "From Within" les sabrá a poco. Para los que prefieran el terror psicológico y sobrenatural, no dudaría en recomendarles la película (el mercado actual de películas de terror sobrenatural se caracteriza por una escasez de títulos tal, que sería absurdo prescindir de una película como "From Within").

Por mi parte, lo mejor que puedo decir de "From Within" es que no me arrepiento de haberla visto. Me quedo con una película que se sigue con un mínimo de interés, una historia con cierto atractivo y un final (atención a los títulos finales de crédito) que no insulta la inteligencia de nadie.
Estoy seguro que a lo largo de este año la lista de títulos mucho más interesantes que "From Within" será muy larga. Pero también estoy convencido de que acabaré viendo un altísimo número de películas con muchos menos atractivos de los que presenta esta película.

La neutralidad como bandera (o como diría mi querido abuelo, “ni fu, ni fa”).

Lo mejor: los títulos de crédito al final y que la historia se sigue con cierta comodidad.

Lo peor: que no asuma más riesgos y, por lo tanto, acabe dando la impresión de ser un producto demasiado aséptico e inofensivo.