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Miedos 3D

Terror juvenil del bueno

Miedos 3D

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  • Título original: The Hole
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Joe Dante
  • Guión: Mark L. Smith
  • Intérpretes: Chris Massoglia, Nathan Gamble, Haley Bennett
  • Argumento: Dos hermanos y la vecinita de al lado descubren un misterioso agujero que pondrá de relieve sus miedos más profundos.

67 |100

Estrellas: 4

Miedos 3D

Uno se acerca a la sala de cine, se enfunda las cada vez más frágiles y destartaladas gafas 3D (por las que debo pagar un euro extra, que viene a sumarse a la cantidad adicional que debo abonar en taquilla por tratarse de una película 3D), y se dispone a reencontrarse con un héroe de la infancia, Joe Dante, un grande de los 80 en cuya filmografía encontramos un buen puñado de esos títulos que a muchos nos ayudaron a forjarnos como los adictos al cine fantástico y de terror que hoy somos: Gremlins, Piraña, Exploradores, Aullidos, Matinee…

Y le he encontrado. He encontrado a un Dante en estado puro. Quizás no sea el mejor Dante. Probablemente esté lejos de la rabiosa diversión de Gremlins o de las mejores cuotas de horror de Aullidos; pero Dante vuelve a demostrar, en su esperado regreso, esa capacidad suya para contar la misma historia de siempre ubicándola en un convincente, atractivo e inteligente escenario de fantasia y, en menor medida, horror.

Dos hermanos encuentran en el sótano de su nueva casa un extraño agujero que no parece tener fondo. Junto a la vecinita de ambos descubrirán que el mencionado agujero les tiene preparadas terroríficas sorpresas relacionadas con los miedos más profundos de cada uno de ellos.

Bajo el cansino – y en este caso, inútil – reclamo de la tecnología 3D, Miedos 3D (valga la redundancia), horrible traducción al castellano del título original The Hole, se sitúa en el terreno de temas universales tan trillados como la superación de miedos y traumas infantiles o la siempre difícil transición hacia la edad adulta.

El mérito de Dante lo hallamos en su habilidad para incorporar estos temas (junto a otros más conflictivos como puede ser el maltrato a menores) en el seno de una historia de terror adolescente que sabe tratar a su público (y de ello hablaré a continuación) con respeto y –nuevamente- inteligencia.

Y todo ello lo logra conjugando, con acierto, tanto elementos afines al terror más clásico (el muñeco/payaso), como elementos que aluden a un estilo de horror mucho más cercano en el tiempo (la niña que parece salida de un película japonesa de fantasmas).
Sin alarde de artificios innecesarios. Sin forzar excesivamente las situaciones, y sin necesidad de llevarlas al límite. Con unos protagonistas adolescentes más creíbles de lo habitual, unas correctísimas dosis de intriga – la historia avanza paso a paso, sin prisas, sin estridencias… pero manteniendo siempre la tensión en un punto óptimo y logrando instantes tan convincentes como la secuencia del servicio – y un envolvente ejercicio de ambientación (apoyado por una excelente fotografía), sobre todo en su tercio final, el único que parece justificar – escasamente – el epíteto de las 3D.

¿Dónde está entonces la trampa? Con estas credenciales uno podría llegar a pensar que estamos ante una de las mejores propuestas de terror del año. Pero este agujero surgido de la nada y servido por un cineasta de primer orden, esconde un secreto que quizás nos ayude a entender mejor las cosas: el público al cual va dirigido.

No esperéis de Miedos 3D grandes dosis de horror, ni un gran número de sustos (que los hay) y, por supuesto, ni una sola gota de sangre más alla de lo estrictamente necesario. Ni siquiera tendremos que lamentar bajas humanas ni daños colaterales.

Miedos 3D es una película de terror a contracorriente en el actual panorama del cine de horror, concebida para un público adolescente y preadolescente que se situaría entre los 12 y los 16 años (año más, año menos).
El aficionado al cine de terror que no entienda esto se expone, probablemente, a una película blanda, ingénua y carente de alicientes; adjetivos que en ningún modo hacen justicia a una película dirigida a un tipo de público muy concreto.

Para todos los que tengais hijos, sobrinos o nietos (quién sabe…) de edades comprendidas entre los 12 y los 16 años, Miedos 3D es una magnífica ocasión para arrastrarlos al cine y adentrarles en el universo del terror, a no ser que los dichosos críos os digan que prefieren esperar a la tercera entrega de Hostel… que es lo más probable.

¿Y qué hace una película como Miedos 3D, destinada a un público juvenil, en un lugar como Almas Oscuras? Dos razones: la primera es que la propuesta de Dante me hizo disfrutar (que se trate de un producto eminentemente juvenil no significa que los adultos no podamos disfrutarlo… que le pregunten a los tipos de Pixar). La segunda es una cuestión de pura nostalgia… Pese a que mis gustos actuales por el genéro terrorífico discurran por caminos muy distintos a Miedos 3D, sospecho que me hubiera encantado ver una película como esta cuando apenas era un mocoso preocupado por los primeros signos del acné juvenil.

Lo mejor: Es una buena película de terror juvenil.

Lo peor: Que con la excusa del dichoso 3D nos cobren una entrada más cara y un euro extra por las gafas.

Suicide Girls Must Die

Muertas quizás no... pero desnudas sí.

Suicide Girls Must Die

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  • Título original: Suicide Girls Must Die
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Sawa Suicide
  • Guión: Brian Fagan
  • Intérpretes: Amina Munster, Bailey Suicide, Bully Suicide
  • Argumento: Doce Suicide girls se encierran en una gran mansión para realizar un calendario. Una tras otra, las chicas suicidas irán desapareciendo de forma misteriosa.

40 |100

Estrellas: 2

Suicide girls must die

Suicide Girls (www.suicidegirls.com) es una comunidad virtual creada en 2001 que se caracteriza, principalmente, por ofrecer a su público material softcore con modelos femeninas que tienen un perfil góitico o punk (al menos esa es la información que ofrece la wikipedia al respecto).

Nació como una comunidad de “Fotolog” en la que “chicas malas”, con cierto aire intelectual, compartian sus fotos más sexys y sugerentes.
Hoy en día, casi diez años después de su fundación, Suicide Girls es todo un fenómeno a nivel mundial que sigue proporcionando lo que ha venido a denominarse “altporn” (porno alternativo) a sus miles de fieles seguidores, eso sí, previo pago de una cuota mensual.

En otras palabras: Suicide Girls se ha convertido en un enorme y lucrativo negocio del que Suicide Girls Must Die, la película que hoy nos ocupa, forma parte.

Con la excusa de la realización de un calendario, Suicide Girls must die reúne a una nutrida y selecta representación de las chicas suicidas bajo un mismo techo; una mansión aislada en mitad de un bosque.
A cada una de ellas se le adjudica una cámara de vídeo con la que deberán inmortalizar el día a día en el interior de la mansión. Una mansión que, a su vez, está dotada de una amplia red de cámaras de vigilancia que no pierden un solo detalle de todo lo que ocurre entre sus cuatro paredes.

Así es… todo está listo para que el Big Brother de jovencitas hermosas, tatuadas y dispuestas a mostrar sus generosas anatomías a la menor ocasión, dé comienzo. Una vez iniciado el juego, no falta de nada: escarceos lésbicos en el jacuzzi, alcohol, fiestas, los primeros encontronazos, las primeras envidias, y por supuesto todo un clásico en estas lides, las interminables sesiones de “confesionario” en las que las chicas se destripan unas a otras sin excesivos miramientos.

Y en mitad de todo este reality show venido a menos (cualquier resumen del Gran Hermano versión “made in spain” ofrece mayores dosis de cutrez, miseria y estupidez humana de lo que es capaz de mostrarnos Suicide Girls must die en sus 90 minutos de metraje), cada una de las suicide girls disfruta de su minuto de gloria en forma de sesión fotográfica en el que exhibir (y deleitarnos) con sus jóvenes, estupendos, completamente desnudos, rasurados y profusamente tatuados cuerpos.

Pero se supone que esto no es tan sólo una versión sexy-tatuada del Gran Hermano. Se supone que las chicas suicidas DEBEN MORIR. A poder ser de manera cruel y sangrienta. Quizás un tipo enorme escondido tras una máscara, o un ser deforme que habite en el bosque, o posiblemente un fan de las suicide girls algo pasadito de rosca… ¡qué sé yo!

En cualquier caso, olvidaos. No hay muertes, no hay sangre, ni siquiera un arañazo o una uña rota. Tampoco hay tensión, ni sobresaltos… ni nada. Acudí a Suicide Girls must die con la esperanza de disfrutar de chicas hermosas, desnudas, tatuadas y, finalmente, desangradas, decapitadas y convenientemente descuartizadas. Me equivoqué.
A las chicas las encontré – desnuditas y tatuadas -, el resto fue tan sólo producto de mi tórrida imaginación.

Suicide Girls must die no es un slasher al uso. En realidad ni tan siquiera se trata de una película de terror al uso. Suicide Girls must die es una simple operación de marketing. Una campaña publicitaria cuyo único objetivo es ofrecernos un aperitivo de lo que podemos encontrar en la página web de las suicide girls.
No me entendais mal, como ardid publicitario me parece una idea estupenda. Quiero suponer que los miles de fans de las suicide girls (entre los cuales no me encuentro) disfrutarán una barbaridad viendo a sus idolatradas y deseadas ninfas tatuadas sufriendo de lo lindo, mientras esperan su turno para despelotarse por completo ante la cámara.

Pero como ya he dicho anteriormente, yo no soy un fan de las suicide girls. Soy un aficionado al cine de terror. Y Suicide Girls must die no es cine de terror. Es otra cosa; así que la decepción – junto a importantes dosis de aburrimiento – fue el principal sentimiento que me invadió tras el visionado de la película.
¿Culpables? No tengo porqué buscarlos. Al fin y al cabo los responsables de Suicide Girls must die estaban cumpliendo con su obligación: mostrar a las chicas y promocionar la página web.
En todo caso, si de encontrar un culpable se trata, ese soy yo. Me equivoqué de producto.

Pese a todo ello no me resisto a señalar a mi suicide girl favorita, una pelirroja con cara de despistada que posa junto a un enorme oso de peluche, portando una escopeta de caza, y que se queja continuamente porque el mencionado oso de peluche no parece real… bravo.

Suicide Girls Must Die

Lo mejor: Las chicas, y no me refiero a sus cualidades interpretativas.

Lo peor: No es una película de terror... es un producto de marketing exclusivamente recomendado a los fans de Suicide Girls.

Pig

Vida Cerda

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  • Título original: Pig
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2010
  • Director: Adam Mason
  • Guión: Adam Mason y Andrew Howard
  • Intérpretes: Andrew Howard, Molly Black, Guy Burnett
  • Argumento: 90 minutos en la vida de un psicópata y sus "cachorros".

85 |100

Estrellas: 5

Photobucket

1º.- SESOS DE CERDO REBOZADOS CON SÉSAMO:

PhotobucketComo un escupitajo en todo el ojo de la industria cinematográfica, esta puede ser una buena forma de describir esta película y las intenciones del director ADAM MASON, además de ser, creo yo, la única manera de afrontarla sin sentirse horrorizado ni escandalizado ante la propuesta de PIG. Y es que no me extraña. Tras la larga lista de magníficos títulos destilados por el atípico (por lo concienzudo de sus planteamientos en un género tan previsible como el de terror) director británico, lo lógico hubiera sido un reconocimiento unánime por parte de la crítica (que lo tiene) y del público, que no le ha sido concedido, ya que la mayoría de sus películas pasan de Festival en Festival y luego directamente a la estantería de los videoclubs. Tiene que joder mucho, y frustrar aún mucho más que en todos los blogs y páginas de terror digan que eres un crack y que no puedas distribuir tus películas en condiciones. Por no hablar de lo perjudicados que salimos los aficionados al buen cine de terror. Ese que sobrepasa barreras, que juega con conceptos intangibles y los convierte en expresiones de puro terror, consecuente en sus planteamientos y eficaz con la casquería. Yo en su lugar hubiese hecho lo mismo, fuck’em!.

2º.- ASADURILLA AL ESTILO CASTELLANO

PhotobucketUna respiración entrecortada, pasos que denotan una carrera vacilante, cansada y desesperada. Oscuridad total. Vemos, de repente, la espalda de una chica joven vestida con una especie de pijama, manchado de polvo y sangre. Cuando le vemos la cara, no vemos ninguna esperanza, sabe que la huida es futil. Pronto aparece una pick-up, y en los ojos de la chica sabemos el porqué…y aquí comienza un impresionante plano secuencia de casi 90 minutos que te mantiene con los ojos fijos y las entrañas pegadas a la pantalla. Y es que el tipo que conduce es peligroso, mucho. Tanto que según atrapa a la chica le pega una somanta de cabezazos que la deja KO, la arroja al maletero y vemos como se la lleva a su granja particular. Bueno, por llamarle de alguna manera, ya que no hay más que una caravana desvencijada, un camping gas, una jaula que intuimos a lo lejos (es eso que se ve una chica embarazada??) y otra chica atada a un poste. Tras llegar a la granja le explica detalladamente lo que les pasa a los que quieren escapar. Por un momento yo me quedé un poco descolocado…¿no hay explicaciones?, ¿no son adolescentes estúpidos?, ¿no es previsible?, ¿no hay un porqué?…¿que coños es esto?. Me temo que vais a tener que descubrirlo vosotros/as solitos/as…

Pués una película como no hay muchas, por no decir única en su género. Ese maravilloso plano secuencia nos sumerge en la locura y depravación de un tipo maniático-compulsivo (¿cuántas veces se ducha?), sin ofrecernos ni un mero antecedente; nos situa como “espectadores privilegiados” de una masacre, que si ya de por sí no suelen tener explicación, esta aún menos.

Mención especialísima al habitual de las películas de MASON, “Andrew Howard”: que compone uno de los personajes más aterradores de los que he visto últimamente, por su aparente afirmación de que lo que está haciendo es lo tiene que hacer y su demoledora encarnación de alguien terroríficamente enfermo.

3º.-RACIÓN DE JAMÓN IBÉRICO 5 Jotas:

PhotobucketHe leído alguna reseña en la que le acusan, únicamente por lo que he visto, de ser aburrida, lenta…no sé, supongo que es tan diferente de lo que vemos habitualmente que puede provocar esa sensación; pero es lo que tienen los planos secuencia, que son en tiempo real. No hay flashbacks, ni edición esquizofrénica, ni look MTV…solamente 85 minutos de tortura y depravación en directo; tanto que a veces parece que es una cinta snuff “editada” por algún psicópata. ¿Una puta locura?, a lo mejor, o tal vez como dijo aquel:

La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.
John Dryden (1631-1700)

Lo mejor: La puesta en escena, la honestidad, Andrew Howard, la idea...

Lo peor: Que pase desapercibida

Phobos

Las grietas del Búnker

Phobos

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  • Título original: Fobos. Klub strakha
  • Nacionalidad: Rusia-Estonia | Año: 2010
  • Director: Oleg Assadulin
  • Guión: Aleksandr Shevtsov
  • Intérpretes: Piotr Fyodorov, Timofey Karataev, Tatiana Kosmacheva
  • Argumento: Siete jóvenes se quedan encerrados en un búnker que les enfrentará con sus terrores más profundos.

20 |100

Estrellas: 2

Phobos

“Phobos” es el nombre de un club que Eugine, un pijo insolente e hipocondríaco, está intentando sacar adelante. A punto de terminar la completa rehabilitación del local, pues era un antiguo búnker de la Segunda Guerra Mundial, Eugine acude al mismo acompañado de su novia Julia, y allí se encuentra con Roma, el administrador del local; Sasha, el capataz de la obra; Mike, el futuro dj; la novia de Roma y su amiga McKie. El dj Mike, probablemente el más descerebrado de todo el grupo, se oculta en la sala de control para meterse una raya de cocaína y pulsa un botón. Las puertas del búnker se cierran, quedándose ellos en el interior.

Vaya por delante que es obvio que la propuesta no es nada original, pero hay muchas pelis que comienzan con un planteamiento similar y acaban llegando a un buen puerto. Aunque también es cierto que, prácticamente desde el comienzo, uno percibe que aquello que está viendo no está bien…

Lo primero que llama la atención, para mal, de la película es todo lo que hablan los personajes. Demasiado. Y muy rápido, como si hubiera consigna de que esas parrafadas mejor soltarlas a toda ostia para que no frenen el ritmo. Así, lo normal es que, cada uno de ellos, cuando habla, diga mucha más información de la estrictamente necesaria, cómo verbalizar su relación con algún otro personaje, o sus expectativas en la vida, o su trabajo. Este exceso de información de los diálogos le juega más de una mala pasada a la película: en cuanto se quedan encerrados, uno de ellos dice: “alguien nos echará de menos y se acercará al bar a ver qué pasa”, y uno a uno explican por qué nadie, por su parte, va a ir a buscarles… aparte de lo rebuscado que es que siete personas coincidan encerradas en un lugar y ninguno se lleve bien con sus padres, o hermanos, o sea nuevo en la ciudad y no conozca a nadie. Además, si alguno de ellos tiene algún tipo de miedo o fobia –sí, de ahí viene lo de “phobos”-, también saldrá a la luz con cualquier excusa. Así las cosas, los personajes no son, precisamente, el punto fuerte de la película. Son bastante tópicos, y lo peor es que se corresponden con estereotipos sociales de vestimenta: Julia, la protagonista buena, viste pijo discreto; Sasha, el prota bueno, informal discreto. El resto, son extremos: la novia de Roma viste como una pija consentida y chillona, y es consentida y chillona; Mckie, su amiga, como es rara y siente fascinación por lo oculto, es gótica; Mike, el dj, toma drogas, así que su look es bakala; Eugine, socio capitalista del local, es pijo radical… No suelo darme cuenta de estas cosas pero, si aquí no me ha pasado desapercibido, creedme que es por algo.

El ritmo de la película no es rápido, es estresado: acelerado, arrítmico, ansioso, y muy muy superficial. Por conseguir que siempre estén pasando cosas, la película es incapaz de crear una mínima escena. O sea, las cosas pasan, pero están filmadas por encima, sin que en ningún momento nos sintamos dentro de ese subterráneo supuestamente asfixiante y opresivo. Esto, por tanto, conlleva otro gran problema… No hay tensión. Ninguna. Y mira que hay momentos en los que estaba bastante servida, como cuando descubren la fosa común del búnker, o uno de los pasillos, cuya ambientación es bastante decente (sí, y deben de saberlo, porque lo enseñan cada vez que pueden). Esta falta de tensión no hace más que acentuar lo disparatado que es todo en la película.

Tras una serie de trasiegos por las tripas del búnker y episodios más o menos terribles, descubren qué es lo que sucede allí dentro. Y lo descubren porque, menos mal, McKie, la gótica del grupo, ve lo que los demás no pueden ver… lo que te lleva a pensar que los demás son ciegos o tontos o ambas cosas a la vez. McKie es un personaje a la altura del de Forest Whitaker en “Species”, que supuestamente tiene poderes y entra en una habitación en la que el alien ha cometido un asesinato y todo está lleno de sangre y dice: “esta habitación me da malas vibraciones”. Toma ya… Pues con McKie pasa lo mismo: después de que las puertas se cierren sellando el local, que muera un obrero electrocutado, que el administrador casi muera incendiado accidentalmente, y que se escuche un susurro sepulcral que hace temblar el lugar, ella dice: “Hay algo malo aquí”. Y lo peor es que Eugine le responde: “¿De qué coño hablas?”. Más adelante, McKie avisará de que ese búnker está maldito, pero a nadie parecerá extrañarle que, por ejemplo, por las paredes se vaya extendiendo una suerte de mancha negra bastante similar a la de “House on Haunted Hill”.

Llegado el tramo final, cuando todos se convencen de que sí que hay algo diabólico en el búnker, los siete chicos se sientan en corro y se ponen a contarse sus cosas. En serio, esto no es una coña de redacción. Y, mientras estás viendo eso, caes en la cuenta de que aquello pretendía ser un survival, pero la película está llegando terminándose y no ha muerto ni un solo personaje. De hecho, tampoco han estado en situaciones de especial riesgo. Y más pasmado te quedas cuando, en apenas diez minutos, los que tienen que morir caen como moscas.

En fin… lamento el tono, pero me gusta que, aunque la película sea mala, la reseña sirva para encontrarle las virtudes que pueda tener. Me gustaría pensar, por ejemplo, que la música estereotipada y excesiva que tiene es intencionadamente paródica, pero no pondría la mano en el fuego. Que la saturada fotografía es también es intencionada y no para camuflar todo el retoque digital barato que – se nota – lleva esta cinta. Que los actores no son malos, sino los que son malos son sus papeles.

Y no puedo pasar por alto el final. Propongo que, por ley, haya que indicar en los créditos iniciales si la película que se va a ver tiene ese final… para ahorrarnos el visionado.

Lo mejor: que no llega a los ochenta minutos.

Lo peor: todo lo demás.

Pesadilla en Elm Street

Elm Street ya no es un buen lugar con el que soñar

Pesadilla en Elm Street

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  • Título original: A Nightmare on Elm Street
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Samuel Bayer
  • Guión: Wesley Strick
  • Intérpretes: Amina Munster, Bailey Suicide, Bully Suicide
  • Argumento: Un grupo de estudiantes tienen pesadillas en las que aparece un hombre desfigurado con sombrero y jersey de rayas. El enigmático hombre, Freddy Krueger, empezará a atacar a los chicos en sueños. Unos sueños más reales de lo que nunca podrían imaginar.

55 |100

Estrellas: 3

Pesadilla en Elm Street. El origen

Tengo que comenzar la reseña comentando brevemente mi posición ante los remakes.
Yo soy de las que toleran los remakes y no me parecen aberraciones mayores que otros productos originales sólo por el hecho de ser réplicas de películas ya existentes Suicide Girls Must Die:Muertas quizás no… pero desnudas sí.(muchas veces por el paso de los años).

Hasta el día de hoy he otorgado el beneficio de la duda a todos los remakes que he visto, y aunque si hago balance los ponzoñosos superan con creces a los que me han gustado, sólo por haberme encontrado revisiones como Halloween, La Colinas tienen ojos, La Matanza de Texas, El Amanecer de los muertos, Drácula, La Mosca e incluso Viernes 13, sigo manteniendo la esperanza.

No entraré en la polémica de si los remakes son las únicas películas que nos llegan a pantalla grande porque es algo que tengo ya muy asumido y porque egoístamente no me importa demasiado (pertenezco a la rara especie de personas a las que nos les gusta ir al cine porque no soportan ver películas con otra gente, y menos desconocidos que normalmente destrozan esos momentos en le cine con ruidos y risas que me exasperan hasta la saciedad).

Una vez hecha esta puntualización, vamos a lo que toca: hoy revisamos al bueno de Freddy y os aseguro que iba esperanzada, pero la cosa se torció.
Pesadilla en Elm Street.El Origen hubiera sido un caramelito en manos de otro director , pero al debutante Samuel Bayer, acostumbrado a videoclips, se le ha quedado un pelín grande. Este director no ha sabido exprimir todo el jugo a Elm Street.

Esta pesadilla del 2010 es igual a la pesadilla de 1984, no aporta nada nuevo, no se revisiona con otros ojos, que es lo interesante de los remakes, se hace una especie de homenaje fiel a la original (y quiero pensar en homenaje más que en falta de ideas). Y su homenaje falla, pues uno de los sellos de identidad de Freddy Krueger era su histrionismo y su humor negro como el carbón. Este nuevo y moderno Freddy es mucho más serio y directo, quizás para otorgar más credibilidad a la película.

Particularmente no considero que el problema de la falta de carisma de este nuevo Freddy radique en el actor, Jackie Earle Hayle (que hace lo que puede), sino en la visión de Bayer del personaje. Me hubiera parecido correcta esta fingida seriedad si la película hubiera sido más cruda, más sucia, más incómoda y con mucha más tensión, pero teniendo en cuenta que los 95 minutos que dura se hacen pesados, eliminar el elemento humorístico y la mala leche es un error, vamos, que el problema está en un guión flojo flojo con personajes que tienen una habilidad asombrosa para atar cabos a la primera (creo que si algo así nos pasa a nosotros, tendríamos que darle muchas vueltas a la cabeza para encontrar algún tipo de explicación…debe ser que mi inteligencia es mucho más limitada que estos habitantes de Springwood).

El acierto con respecto a Krueger es la caracterización. El maquillaje es mucho más creíble que en la famosa saga protagonizada por Robert Englund, el aspecto de quemado de Earle me parece uno de los pocos puntos a favor del film.
El resto de actores, pues ya os podéis imaginar, un grupo de “adolescentes” que parecen más treintañeros que yo, que se nota que nos disfrutan lo más mínimos con sus papeles y que no le infunden realismo, emoción o suspense a la trama, vamos, que es una película hecha por encargo en todos los aspectos.

En el apartado muertes, pues tenemos más de lo mismo, muertes rápidas casi calcadas de la original, que ni fú ni fa, no hay escenas con exceso de hemoglobina ni ensañamiento, es un Freddy que mata rápidamente y que oculta sus juegos de manos con las víctimas. Son muertes simplemente resultonas.

El ritmo de la película se hace lento y en ocasiones puede resultar pesado (y digo pesado, no aburrido).
Los sustos (que creía Bayer que iban a aser el plato fuerte) son previsibles, por lo que este remake no levanta cabeza.

El único elemento “original” es que el Fred Krueger del 84 mataba a niños en el sótano del colegio y el del 2010 se dedicaba a “jugar” con ellos, mostrando así una carácter más abiertamente sexual del personaje.

Pues con todo y con ésto, ¿por qué le he dado un aprobado a la película? Pues porque en el fondo pasas el rato viéndola (que no es poco). Una película que se ve una vez y se olvida, pero que si no se tiene nada mejor que ver…

Lo mejor: El maquillaje de Freddy y la escena final.

Lo peor: La falta de ideas, la falta de ritmo y la falta de tensión.

A Serbian Film

El Lado más oscuro del ser humano

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  • Título original: Srpski film
  • Nacionalidad: Serbia | Año: 2010
  • Director: Srdjan Spasojevic
  • Guión: Aleksandar Radivojevic y Srdjan Spasojevic
  • Intérpretes: Srdjan Todorovic, Sergej Trifunovic, Jelena Gavrilovic
  • Argumento: El descenso a la locura de un ex-actor porno en la Serbia actual.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

a serbian film

“Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos. (THOMAS FULLER)”

Antes de comenzar con la crítica/reseña de esta maravillosa salvajada tengo que hacer una pequeña aclaración: desde que tengo uso de memoria la curiosidad ha sido una enfermedad en mí, tanto para lo bueno como para lo malo, tanto para saberme hasta los directores de fotografía de mis películas favoritas o conocer más de 20 tipos de hongos comestibles, hasta llegar lo más lejos posible para intentar comprender el porqué de las grandes calamidades que ha provocado el ser humano a lo largo de la historia. Eso hace, no solo que sea ateo hasta la médula, sino que haya visto por voluntad propia películas y documentales – por no hablar de libros y ensayos – que dejan esta película tan “controvertida” a la altura de un episodio de Farmacia de Guardia. Y no quiero ir de plan lo-he-visto-todo, sencillamente me atrae mucho el lado oscuro de las noticias y me gusta saber todo lo posible. Ejemplo: que leo en una esquina pequeñita de la página 42 de cualquier periódico algo como: “Crece el número de víctimas en Ciudad Juárez, 25 mujeres muertas en lo que llevamos de mes”, y yo me digo, qué??, como es posible…pués me acabo comprando Las Hijas de Juárez y acabo casi llorando de la crueldad y el desprecio que se tiene en este “estado del bienestar” por las mujeres, especialmente las más indefensas. Seguir leyendo…

Lo mejor: La tensión angustiosa, el climax final, la valentía, el nivel técnico, los actores...casi todo vamos.

Lo peor: Que la promocionen y la critiquen como la película de la "escena".

La Horde

Sangre, sudor... y zombis

La Horde

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  • Título original: La Horde
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2009
  • Director: Yannick Dahan, Benjamin Rocher
  • Guión: Yannick Dahan, Benjamin Rocher, Arnaud Bordas
  • Intérpretes: Claude Perron, Jean-Pierre Martins, Eriq Ebouaney
  • Argumento: Un grupo de delincuentes y un grupo de policias deberán unir sus fuerzas para escapar de un viejo edificio infestado de zombis.

60 |100

Estrellas: 4

La Horde

La propuesta era, sobre el papel, de lo más apetecible. Un par de directores jóvenes, motivados, y con nombres y apellidos franceses (importante… o no). Un argumento que se anunciaba como un cruce entre La Jungla de Cristal (cumbre de la acción ochentera con un Bruce Willis en camiseta imperio y en plena forma, yipi-ti-yak) y el subgénero zombi. Y unas primeras imágenes y un trailer que a muchos nos hizo relamernos de placer pensando en lo que nos podía deparar La Horde, sin duda una de las producciones más esperadas del año… al menos en cuanto a los aficionados a los muertos vivientes se refiere. Veamos en qué ha quedado todo.

Por un lado tenemos a un grupo de peligrosos delincuentes. Por el otro, una partida de policías con cuentas pendientes y ansias de venganza. El campo de batalla, un viejo y destartalado edificio situado a las afueras de la ciudad. Pero el destino les depara una desagradable sorpresa a nuestros protagonistas. Cuando una horda incontrolada de violentos – y hambrientos – zombis irrumpa en el edificio, se verán obligados a unir sus fuerzas si desean sobrevivir.

Eso es todo lo que tiene para ofrecernos La Horde. Ni más… ni menos. El argumento de La Horde se fundamente en una anécdota. Un pequeño lugar en el espacio/tiempo dentro de un Apocalipsis Zombi del que, pese a que la película no se esfuerza en explicarnos absolutamente nada acerca de él, todos conocemos sus motivos y sus consecuencias a la perfección. ¿De dónde salen los zombis? ¿Por qué los muertos han regresado y se están comiendo a los vivos? Quizás algunos de vosotros se plantee este tipo de cuestiones; a La Horde, sencillamente, no le interesan.

Cómo espectadores y aficionados al género terrorífico, tenemos la experiencia y el bagaje suficiente para retroalimentarnos, para obtener nuestras propias respuestas. Un virus, una catástrofe medioambiental, el experiemento fallido de un gobierno en horas bajas o una sonda extraterrestre… que más da. La Horde se salta este paso previo y se centra en lo único que realmente le interesa: DELINCUENTES, POLICIAS, ACCIÓN Y ZOMBIS. Así, en mayúsculas. Y todo lo demás resulta superfluo, prescindible.

En realidad La Horde no es más que un efectivo ejercicio de género que combina una serie de elementos propios del cine de acción con el subgénero zombi. ¿Los ingredientes? Disparos, violencia, sangre, conflictos entre personajes, luchas cuerpo a cuerpo, humor negro… Aunque, desde luego, no todos estos ingredientes funcionan a un mismo nivel.

Gran parte de la violencia exhibida por La Horde cumple de sobras con su cometido. Hay secuencias espectaculares y brutales (en ocasiones rozando la caricatura) en las que los zombis suelen llevarse la peor parte. Violencia contundente, estética y generosa en hemoglobina, lo que nos viene a recordar que las cabezas pensantes detrás de La Horde son franceses.

Y todavía nos queda pendiente el gran problema potencial de La Horde: ¿Qué hacer con los tiempo muertos? ¿Que será de La Horde cuando la violencia, la acción o los zombis no sean los protagonistas absolutos de la función? Pues incluso en este caso Yannick Dahan y Benjamin Rocher demuestran ser unos tipos hábiles, sacando a un conejo de la chistera en forma de veterano de guerra que se cree inmerso en plena contienda de Indochina y para el que los zombis no son más que soldados chinos a los que hay que eliminar en aras a defender la patria (vive le France!!!). Un personaje impagable que, por momentos, se come al resto de protagonistas de La Horde (enzarzados, por otro lado, en molestos y cansinos conflictos morales). Un tipo para recordar… (atención a la secuencia en la que pretende “curar” a uno de los delincuentes que ha sido mordido por un zombi en una pierna).

Pero no nos engañemos. La Horde no ha hecho temblar los cimientos del subgénero. No ha sido la revolución que quizás algunos vaticinamos, o al menos mantuvimos viva la esperanza de que así fuera. Y obviamente queda lejos de clásicos modernos del subgénero como pueden ser “28 semanas después” o “El Amanecer de los Muertos” (aunque quizás pedirle un nivel similar a dos directores nóveles no fuera justo por nuestra parte… por muy franceses que sean).

Pese a todo La Horde me pareció una película entretenida, correcta en sus niveles de violencia (aunque en este ámbito no esté a la altura de recientes muestras del cine de horror francés), con un atractivo acabado visual, unos zombis muy logrados, con altibajos en la trama (los conflictos entre policias y criminales o entre miembros de un mismo grupo, nunca llegaron a despertar mi interés), y con uno de esos finales que no suele congregar a demasiados adeptos.

Recomendada. Es muy posible que se encuentre por encima de la media en cuanto a lo que viene ofrenciéndonos, en términos generales, el subgénero zombi en los últimos años; pero cuidado con ser demasiado exigentes con La Horde.

Lo mejor: Cómo híbrido de película de acción y zombis cumple a la perfección. Entretiene.

Lo peor: Quizás las altas expectativas nos jueguen una mala pasada. No está llamda a ser un clásico del subgénero.

Spirit Camp

¿Si linchamos al director pasaría algo?

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  • Título original: Spirit Camp
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Kerry Beyer
  • Guión: Kerry Beyer
  • Intérpretes: Kerry Beyer, Julin, Alyssia Dujmovich
  • Argumento: Infame parodia cutre del slasher más clásico-básico

15 |100

Estrellas: 1

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1.-QUE ME DEVUELVAN LA PASTA:

No, en serio, quiero los 60 céntimos de mauro que me costó el dvd en el que grabé esta ponzoña; le voy a mandar un mail al director diciéndole que o me devuelve la pasta o le dejo sólo en una habitación con los grandes éxitos de Bustamante en repeat y fotos de la Duquesa de Alba en pelotas. Bueno, si me concede una cita con Julin, una de las protagonistas de este truño tamaño Puerta de Brandenburgo, tal vez sólo le ponga “El baile del Gorila” de Melody a volumen industrial.

PhotobucketY es que la verdad es que este slasher de medio pelo no hay por donde cogerlo, ni en una noche de esas en las que te tragas lo que sea, ni en uno de esos momentos que te apetece ver tetas y sangre. En cualquiera de los dos casos vas a terminar más cabreado que Rouco Varela en un concierto de SLAYER . De todas formas soy consciente que alguna vez dije que a un slasher de los actuales no se le puede exigir demasiado, pero cuando te venden la moto de que estás ante un fenómeno de película que sabe mezclar VIERNES 13 con BRING IT ON, pero en su lugar te encuentras con la perpetración de una de las películas más prescindibles de los últimos años, pués… yo me cabreo. NO por que sea mala, que lo es con alevosía y nocturnidad, sino porqué hay material para haber hecho una película muy cachonda, o muy “slasher”. Y no sólo se queda en medio, sino que desaprovecha de forma casi humillante los recursos de los que dispone.

2.-MÁS TORPE QUE AMAIA MONTERO DE RESACA:

PhotobucketY hay que reconocer que el comienzo promete, por lo menos en la parte del humor y la parodia que viene asociado con la película. Estamos en el campamento de Cheerleaders “Lumis Camp” (¿no os suena al doctor Loomis de Halloween?) donde una porrista (me encanta el término sudamericano para cheerleader) más borracha que la Duquesa de Alba intentando ligar con un “porrista” varón, algo más difícil que leer La Razón sin gomitar, con la previsible aparición de un psicópata al más puro estilo Jason Voorhees jugando con un hacha a desmembrar a la susodicha. Dos años más tarde un grupo de Cheerleaders pelín hijaputas se trasladan al citado campamento para mejorar sus habilidades (lease colocarse, follarse hasta las ardillas y ponerse un cartel que diga Mátenme, soy anormal), bajo la supervisión de una porrista nazi, su amigo gay que se pasa la peli haciendo calceta y un par de secundarios más que prescindibles. En el último momento se suma una especie de Suicide Girl, en truño, con un pasado tormentoso y menos creible que los titulares del AS.

Y ahí es donde radica el principal problema de la película. NO se puede plantear una historia como si fuera un parodia y al mismo tiempo incluir elementos dramáticos (la citada Suicide Girl fue violada durante días y su novio cumple cárcel de por vida por defenderla) y ser capaz de mantener ese necesario equilibrio para que no se convierta en una parodia de si misma o una excusa para ver tetas y culos.

3.-SI NO FUERA POR JULIN….:

PhotobucketFuera de coñas, si no hubiera sido por la presencia de la citada JULIN la verdad, para ser 100% sincero, no habría aguantado más allá de la primera media hora… entre que pillas al asesino en 10 minutos, los diálogos unineuronales, la torpe parodia y unos diálogos que parecen escritos por un chimpance meta-anfetaminico hay que tener mucho cuajo para aguantar la peli entera. Sinceramente solo la recomiendo para desconectar completamente la sinapsis, beberse 2 litros de cerveza, inflingirse un duro catigo pulmonar y borrarla inmediatamente del disco duro…

Lo mejor: Casi nada, tal vez la presencia de JULIN y los 15 primeros minutos

Lo peor: ¿TODO?