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Mandibulas 3

Esa mancha en la pantalla... ¿es un cocodrilo?

Mandíbulas 3

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  • Título original: Lake Placid 3
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: GE Furst
  • Guión: David Reed
  • Intérpretes: Colin Ferguson, Yancy Butler, Kirsty Mitchell
  • Argumento: Nathan Bickerman y su família se trasladan a vivir a Lake Placid. Durante dos años su hijo alimenta a tres cocodrilos que se han hecho enormes… y tienen hambre.

35 |100

Estrellas: 2

Mandíbulas 3

Mandíbulas 3 (Lake Placid 3) es una mala película. Pero no una de esas malas películas conscientes de sí mismas y capaces de ofrecernos instantes puntuales lo suficientemente disparatados, absurdos y divertidos como para acabar resultándonos una entrañable experiencia (ver Black Devil Doll).

Nada de eso. En realidad Mandíbulas 3 es una pésima película; una de esas películas que te hacen maldecir esa estúpida costumbre que tenemos algunos de tragarnos, sin anestesia ni nada, cualquier subproducto que llegue a nuestras manos y desprenda un ligero aroma a sangre y terror.

El argumento de Mandíbulas 3, para quien haya visto las dos entregas anteriores, no esconde demasiadas sorpresas.

Nathan Bickerman parece estar dispuesto a desprenderse de la vieja cabaña que su tía (una de las protagonistas de Lake Placid 2) tenía a orillas del lago. Sin embargo el sheriff local (lastimosa presencia de Michael Ironside), durante una visita de cortesía, les asegura que el mencionado lago está libre de cualquier amenaza y que Lake Placid vuelve a ser el lugar idílico y apacible que fue antaño. Las palabras del sheriff surten efecto, y Nathan, su mujer y su hijo toman la decisión de quedarse a vivir en Lake Placid.

Por supuesto habrán cometido el peor error de sus vidas.
Dos años más tarde, tres enormes cocodrilos que el hijo de Nathan ha ido alimentando durante todo este tiempo a base de bistecs de “brontosaurio” que ha ido sustrayendo del congelador de sus padres sin que estos jamás sospecharan nada ¿?, amenazan con romper, a dentelladas, la paz de Lake Placid.

Sé lo que estáis pensando (en realidad no lo sé, pero intento imaginarlo): ¿Pero qué coño me esperaba? Si la primera entrega de la saga aprobaba, con muchos apuros, como simple divertimento intrascendente; y su primera secuela, Lake Placid 2, era un auténtico desastre ¿qué demonios me empujó a darle una oportunidad a Mandíbulas 3?

En esta ocasión tengo una respuesta. No creo que convenza a nadie, pero ahí va. Lo que un servidor buscaba en una película como Mandíbulas 3 podéis encontrarlo en su primera secuencia. Una pareja de jóvenes excursionistas se desnudan a orillas del lago (ella se desnuda más que él… cosas del machismo terrorífico) e inician un frenético acto sexual que culmina con este par de desdichados siendo el plato principal de un opíparo banquete de cocodrilos.
¡Gran secuencia! Cuerpos jóvenes, turgentes y desnudos, sexo al aire libre y diversión. Diversión descerebrada, pero diversión al fin y al cabo (tras el primer envite del cocodrilo, el muchacho adopta una posición digamos… comprometida; que, por otro lado, hará las delicias de su excitadísima novia).

El problema es que al director GE Furst, que debut en el largometraje con Mandíbulas 3, se le agota todo el arsenal de diversión y entretenimiento con dicha escena.
A partir de entonces lo que nos depara Mandíbulas 3 es un compendio de incongruencias a nivel de guión, tristísimas secuencias de acción en las que la sangre y el gore brillan por su ausencia, y un desfile de personajes, tanto principales como secundarios, incapaces de atraer la atención o el interés del espectador.

Mención especial requiere Nathan Bickerman, personaje interpretado por Colin Ferguson, rostro popular gracias a la serie televisiba Eureka. Se supone que el tal Nathan es el principal protagonista y auténtico héroe de la función. Pues bien, de ser así os aseguro que no recuerdo haber visto en mi vida (quizás exagero… pero sólo un poquito) un héroe más inoperante, estéril, prescindible y papanatas que el mencionado Nathan. Un cero a la izquierda incapaz de mover un solo dedo por salvaguardar la integridad de los suyos. No lo atribuyo a una mala interpretación por parte de Ferguson (creo que hace lo que buenamente puede), si no más bien a un error de bulto en el guión. Si de Nathan Bickerman dependiese, cualquiera de los cocodrilos que aparecen en Mandíbulas 3 estaría limpiándose los restos de su mujer e hijo con un mondadientes a los cinco minutos de iniciarse la película.

Por lo demás, GE Furst plantea la acción de la película como si de un slasher al uso se tratara, sustituyendo, eso si, al asesino enmascarado que aniquila jovencitos ineptos y poco cautelosos; por una serie de cocodrilos, generados por ordenador, que también se dedican a aniquilar jovencitos ineptos y poco cautelosos. De esta manera incluso llega un momento en el que adoptamos el punto de vista subjetivo de uno de los cocodrilos mientras persigue a su aterrorizada víctima a través de un espeso bosque… como si de un sucedáneo de Jason Voorhees cualquiera se tratara (os aseguro que suena mucho mejor de lo que en realidad es).

Y llegamos al final de la reseña. Un final para el que me he guardado el plato fuerte de esta pequeña calamidad que es Mandíbulas 3: el diseño de los cocodrilos.
De acuerdo… se trata de un telefilme de bajo presupuesto destinado a la televisión por cable norteamericana (SyFy Channel), y por lo tanto entendemos que no contaran con un presupuesto amplísimo con el que contratar a los mejores especialistas en efectos digitales. Pero es que lo de los cocodrilos de Mandíbulas 3 es de juzgado de guardia, de vergüenza ajena. Determinados planos en los que aparecen los cocodrilos en posición estática, se repiten hasta la saciedad. Cuando los dichosos cocodrilos se mueven acaban convertidos en una masa borrosa de píxeles que provoca arcadas; y las variaciones de tamaño son constantes en toda la película. Hay ocasiones en las que vemos a un cocodrilo de tamaño grande pero, hasta cierto punto, creíble; mientras que en otras ocasiones se convierte en una gigantesco monstruo prehistórico que nada tiene que ver con lo visto hasta el momento. En fin… un desastre.

Con todo esto Mandíbulas 3 aprueba, por los pelos, como película de un domingo de sobremesa. Una de esas películas en las que tenemos que tomar la difícil decisión de continuar viéndola hasta el final o dedicarnos a ese placentero deporte nacional que es la siesta.

Lo mejor: La primera escena y el personaje de la cazadora furtiva.

Lo peor: Los cocodrilos y el protagonista principal.

The Maze

Otra noche de terror

The Maze

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  • Título original: The Maze
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Steve Shimek
  • Guión: Katy Baldwin, Timothy Gutierrez
  • Intérpretes: Shalaina Castle, Luke Drake, Tye Nelson
  • Argumento: Cinco amigos se cuelan en un enorme laberinto de maíz, y comienzan a ser asesinados por una enigmática figura que lleva su rostro cubierto con una capucha roja.

45 |100

Estrellas: 2

The Maze

Cinco amigos hacen un largo viaje para visitar el laberinto de maiz más grande del condado. Cuando llegan, se encuentran con que está cerrado. Pero, como ya han traspuesto hasta allí, se cuelan y se ponen a jugar a un juego, una suerte de “tú la llevas” que obliga a que todos se dispersen por los pasillos de maiz para que no les encuentre quien se la está quedando. No tardan mucho en averiguar que hay, entre ellos, un participante más, con una sudadera roja…

El argumento de The Maze no oculta en ningún momento que se trata de un slasher, y a su favor hay que decir que la localización, un laberinto de maiz, le da puntos.

En su contra… vamos por partes. ¿A que el argumento arriba contado, aunque no tenga nada especial, puede ser apetecible, sobre todo si eres un fanático de las pelis de asesino enmascarado detrás de adolescentes en celo? El problema en *The Maze es que los protagonistas no tienen dieciocho años, sino treinta.* En la película nunca se detallan explícitamente sus edades y, si desde luego, pretendían ser adolescentes prepúberes, estaríamos ante un agudo caso del síndrome “Al Salir de Clase”. Así que, sabiendo que hablamos de cinco treintañeros, verlos jugando a “Tú la llevas” durante gran parte del metraje, sin que sea una ocasión especial, en plan, “venga chicos, recordemos cuando jugamos a Tú la llevas echando una partida ahora, diez años después” resulta un tanto chocante. Y lo más curioso de todo es que a poco que avanza la película, se ve clarísimo que hubiera funcionado a las mil maravillas con niños: hubiera sido absolutamente aterrador ver a una pandilla de chavales de trece o catorce años perdidos en este laberinto y perseguidos por este asesino encapuchado.

También, desde el primer momento, se nota que estamos hablando de una película de poco presupuesto. Arranca con una serie de historias a modo de flashbacks en las que la marca para saber que son pasado es que los planos están unidos entre sí mediante fundidos encadenados. Es un comienzo confuso, tanto por narración –ninguna de estas dos historias se cierran más adelante y, además, están plagadas de inexplicables detalles de los personajes de la historia principal pero nunca sabremos por qué- como por estilo: pretenden ser enigmáticas y extrañas, pero lo cierto es que se nota más que lo más barato era encadenar planos para conseguir esa impresión. Luego, conforme avanza la película y comienza la matanza, también queda patente que no había dinero para efectos especiales. En este sentido, sí han sido consecuentes y han apostado por el suspense y la creación del clima que, desde el punto de vista de quien escribe, aunque no se haya conseguido, sólo el empeño y su puesta en escena valen la pena. De hecho, resulta curioso como la película tiene una fotografía mucho más trabajada en las condiciones que, en teoría, son más complicadas –exteriores nocturnos sin luz- que cuando hay personajes cerca de una fuente de luz o se enciende el sistema de alumbrado.

Un asunto un poco más serio y grave: The Maze, el título, hace referencia tanto al laberinto físico de maíz como a una suerte de planteamiento mental en el que la heroína del grupo, Jordan (Shalaina Castle) y su rival asesino se sitúan al mismo nivel y se retan a ver quién consigue escapar de un asedio tipo “el gato y el ratón”, y desde este aspecto la película sí es fallida. Los personajes no tienen nada que los diferencie a unos de otros y, contra todo pronóstico, se agradece bastante, porque, por el contrario, a la protagonista, Jordan, casi desde el primer momento los demás la califican como “inteligente” y no lo es. ¿Por qué no podía ser una víctima más que se encargue de intentar sobrevivir, como sus compañeros? Constantemente hay un esfuerzo para que veamos que ella es mucho más lista que sus amigos, y lo peor es que no podemos certificarlo mediante ningún hecho, sólo por lo que dicen los demás.

La película tiene dos tramos muy claros y bien diferenciados: en el interior del laberinto, y fuera, que ocupa el final. Es un curioso y acertado homenaje a slashers clásicos, (La noche de Halloween y su secuela, Cold Prey y su secuela), aunque aquí cambiemos un hospital por una comisaría, y es lo que justifica la preparación del personaje de Jordan y su inteligencia. Cuando se produce el duelo final, la sensación que te queda no es que ella sea más lista, es que el asesino es más tonto de lo habitual (se le pasan por alto cosas de novato, me temo). Y se pretendía que aquello fuera un vibrante choque de mentes privilegiadas. Más listo parece un personaje en una pantalla mientras menos se dice que lo es y menos explicaciones da de por qué hace las cosas. Ni Clarice Starling ni el doctor Hannibal Lecter tuvieron que explicarse demasiado el uno al otro para que todos supiéramos de qué iba su relación y que, sí, efectivamente, los dos eran listísimos. Jordan y el asesino se lo cuentan todo, hasta el mínimo detalle, consiguiendo que como espectador te des cuenta de que el asesino deja un cabo suelto que Jordan usa como as en la manga. Pero, como te has dado cuenta, no piensas: “joer con Jordan, qué tía más inteligente”; piensas: “bueno, por lo menos Jordan parece pensar un poco”.

*The Maze es una película flojita, y tiene pocos elementos diferenciadores para con otros slashers. Por eso, misteriosamente, llama la atención un curioso tramo, como unos diez minutos de metraje. Se trata del momento en que cambiamos de un escenario – el laberinto de maiz – a otro – la comisaría -. Es fascinante; de pronto, aquello adquiere un vuelo y una altura inusitadas hasta entonces –y que luego pierde otra vez. El asesino sale del laberinto de maíz, *herido, y deambula por los alrededores. Se acerca a una gasolinera y, toda la sabiduría narrativa que la peli no ha tenido, la emplea ahí: consigue jugar con nuestras espectativas como no lo ha hecho hasta el momento, planteándonos una situación entre una chica que habla por su móvil y se baja de su coche, y cómo el asesino ronda el coche… ¿para qué? Quien vea la peli, verá que esto está resuelto de un modo incluso brillante, lo mismo que el posterior periplo en el que el encapuchado camina por la carretera y un conductor se ofrece a llevarle. Mantienen una queda conversación que aporta el único justificante que puede haber para explicar su comportamiento psicópata, y funciona a la perfección. Y este tramo termina con el asesino llegando a su destino y de nuevo se nos sorprende con una revelación final que, aunque hayas podido intuirse, funciona igualmente bien.

Aún así, a pesar del entusiasmo por este extraño tramo que tiene The Maze, como si irrumpiera una franja de césped fresco en mitad de un vertedero, lo cierto es que diez minutos excasos no justifican una película entera, o al menos para mí.

Lo mejor: El periplo del asesino fuera del laberinto.

Lo peor: Que se empeñe en ser inteligente, y eso sólo sirva para poner en evidencia que no lo es.

Children shouldn't play...

Los niños no deben jugar con cosas muertas

Los niños no deben jugar con cosas muertas

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  • Título original: Children shouldn't play with dead things
  • Nacionalidad: USA | Año: 1972
  • Director: Bob Clark
  • Guión: Bob Clark, Alan Ormsby
  • Intérpretes: Alan Ormsby, Valerie Mamches, Jeff Gillen
  • Argumento: Un cineasta venido a menos lleva a su particular troupe de intérpretes de segunda fila hasta un cementerio. Una vez allí le da por hacer un ritual de magia negra para que cobre vida un cadáver robado de su tumba.

40 |100

Estrellas: 2

Los niños no deben jugar con cosas muertas

Quisiera darle la bienvenida a nuestro buen amigo John Trent, un cinéfago emperdenido en cuya cabecera de su blog, Ser Cinéfago, según John Trent, puede leerse la siguiente leyenda: El cine, como las demás artes, incluye poder apreciar todo tipo de obras. Esto quiere decir, desde el mayor clásico jamás filmado, hasta la serie Z más cutre y desoladora”. Lo dicho, bienvenido John.

Un cineasta venido a menos lleva a su particular troupe de intérpretes de segunda fila hasta un cementerio. Una vez allí le da por hacer un ritual de magia negra para que cobre vida un cadáver robado de su tumba. Aparentemente la cosa no funciona, y la situación es tomada a broma por la mayoría de los implicados, pero los muertos han oído el mensaje y tienen ganas de salir a comer.

Habían pasado cuatro años desde que George A. Romero revolucionara el cine de terror, y concretamente el subgénero de zombis, con su obra maestra La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968). Todo gran éxito dentro de un tema suele llevar a la explotación del mismo. El director Bob Clark fue uno de los que vio el filón en los nuevos zombis caníbales. Consiguió setenta mil dólares, un puñado de actrices y actores de talento cero y se puso manos a la obra con esta pequeña película que, cosas de la vida, terminó siendo de culto.

Los comienzos de Bob Clark fueron fuente de películas de culto. No solo pasó con la que nos ocupa, sino también con las superiores Black Christmas (1974), que no hace mucho contó con un mediocre remake, o Crimen en la noche (Dead of Night, 1974).

En su estreno, quisieron vender Los niños no deben jugar con cosas muertas como una secuela de legendaria obra de Romero. Tanto, que también fue conocida como La noche de los muertos vivientes 2. En realidad no tiene mucho que ver con aquella, salvo porque en el clímax final aparecen muertos vivientes y los protagonistas se encierran en una cabaña.

La primera hora es una especie de comedia de terror con personajes y diálogos irritantes que provocan sopor y diarrea por igual. Pero, a partir de ahí, concretamente después de una ceremonia satánica cutre, se empieza a comprender porque ha llegado a ser más o menos recordada en la actualidad;* la comedia insulsa se convierte en un eficaz suspense.* Siempre estamos expectantes en el juego al que los protagonistas “someten” a sus intereses a un cadáver secuestrado de su tumba. Estamos a la espera, deseosos de que por fin cobre vida y devoré la yugular que le pille más cerca. Sin embargo, Clark opta por alargar ese suspense de forma coherente, y es en los últimos quince minutos en los que los muertos caminan definitivamente.

Cierto es que para llegar a ver cosas interesantes tenemos que tragarnos un bodrio de sesenta minutos, pero la espera vale la pena; el asedio de los zombis a la cabaña consigue momentos magníficos. Todo pasa rápido, creando el mayor impacto (pensemos que se estrenó en 1972) en un espacio de tiempo reducido. Algo similar a un premio al espectador paciente que ha sabido aguantar hasta el final. El problema (o no) se encuentra en que, a diferencia, ya que estamos, de La noche de los muertos vivientes, aquí no hay ningún personaje bien trazado con el que hayamos conectado. Más bien son seres anodinos de los que esperamos una merecida defunción.

Pese al mal rollo de los últimos minutos, se echa en falta algo de gore. Resulta chocante una película de zombis, ya sea de los setenta o actual, en la que el liquido rojo y los desmembramientos a penas muestren unas pinceladas. En*Los niños no deben jugar con cosas muertas* todo esto se intuye más que se muestra. Tal vez les salieron demasiado casposos los efectos y prefirieron la opción de dejarlo a nuestra imaginación, o tal vez se gastaron el dinero en decenas de litros de alcohol para contentar a los extras.

Bob Clark falleció en 2007. Un marco amplio de su carrera posterior la desarrolló en televisión, pero antes de eso también dirigió la no menos de culto Porky´s (1982), que dio el pistoletazo de salida a la marabunta de títulos de adolescentes salidos que, en su mayoría, dan bastante más miedo que los comienzos de Clark.

Lo mejor: Los últimos veinte minutos.

Lo peor: Que para llegar a ellos tengamos que tragarnos un bodrio de una hora.

Night of the Demons

¡¡¡Que empiece la fiesta!!!

Night of the Demons

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  • Título original: Night of the Demons
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Adam Gierasch
  • Guión: Adam Gierasch y Jace Anderson
  • Intérpretes: Shannon Elizabeth, Edward Furlong, Monica Keena
  • Argumento: Ángela es la anfitriona de una multitudinaria fiesta de Halloween celebrada en la Mansión Broussard. Tras la llegada de la policía y la disolución de la fiesta, siete amigos se quedarán encerrados en la mansión y serán acosados por unos demonios.

70 |100

Estrellas: 4

Night of the Demons

Quiero dedicar especialmente esta reseña a La opinóloga de terror, quien acertadamente , me recomendó el visionado de esta película la noche de Halloween.

¿Qué se le puede pedir a una película como Night of the Demons…?
Simplemente se le puede pedir que te divierta, que te haga pasar una hora y media rápida y que te deje un buen sabor de boca. No se le puede pedir más, porque es una propuesta simple y llanamente diseñada para no hacernos pensar.

Dicho esto, comienzo. El remake de Night of the Demons (la original data de 1988), cumple totalmente con su cometido, y ¿cuál es su cometido?: Hacernos olvidar que el Night of the Demons original es un clásico de los 80 y que un remake la podría destrozar.
Este remake, se engloba en lo que yo llamo terror divertido o terror agradecido, que no es lo mismo que comedia-terror, porque, desde mi punto de vista, no estamos ante una película que mezcle la comedia de chiste manido con el terror. Night of the Demons tiene muchos toques de humor negro, pero no es un tipo de humor que provoque la carcajada, sino un tipo de humor que intenta divertirnos de manera mucho más sutil, que pretende esbozarnos una sonrisa, sin que perdamos de vista, el género al que pertenece: el terror.

El carácter abiertamente videoclipero de todas las escenas es un gran gran acierto, porque es el elemento que traslada a nuestra época la idea y la estética de la original, una película considerada un clásico o película de culto precisamente por ser un buen ejemplo de cine ochentero, en el que, por difinifición, no debían faltar unas buenas dosis de tetas, escenas eróticas, alcohol y clichés.
Si lo que hacía clásica a la primera Night of the Demons era su absoluto espíritu de los 80, ¿qué es lo que hace bueno al remake? Pues precisamente que consigue el mismo efecto que consiguió la original en 1988.

Allá voy: tetas tenemos, alcohol tenemos también, escenas que invitan al erotismo… quizás no esten tan conseguidas como el original baile de Ángela, pero también las hay, y los clichés los ponen los personajes: tenemos a las típicas facilonas dispuestas a todo con tal de pasar un buen rato, tenemos al camello perdedor, a la amiga que no la gusta ir de explosiva (aunque realmente lo es) y es la más cerebral de todas, al chulito que ha regresado de nuevo a su ciudad natal y a a su inseparable amigo; vamos, que lo tenemos todo. Ni uno solo falta a la cita.

Todo esto mezclado con la clara intención de mantener ese carácter despreocupado de los 80 y llevándolo a una época en la que hemos visto de todo.
¿Y cómo se hace ésto para no caer en el ridículo? Pues olvidando los prejuicios propios de los directores que apuestan por los remakes y lanzándose de lleno a hacer un cine sin pretensiones, donde lo que ves es lo que hay: chicos y chicas atractivos, sangre, mucha sangre, demonios que persiguen a los chicos, tetas que se tragan pintalabios para luego escupirlos por el orificio que sólo nosotras tenemos, una casa diabólica con una habitación comodín, imágenes sexis, transformaciones demoniacas inmediatas y un final predecible. Todo ello, acompañado de una excelentemente bien escogida banda sonora, provoca que la película no decaiga ni un solo instante.

Y es que esta Night of the Demons es la película perfecta para Halloween o para una noche de terror en la mejor compañía posible y en la que el objetivo principal es difrutar y pasarlo bien. Desde mi punto de vista es un gran divertimento para olvidar películas demoledoramente tensas, dramáticamente hirientes o simplemente insoportables. Night of the Demons es un producto para pasar un buen rato. Un rato que te deja un buen sabor de boca y una sonrisa en los labios.

En cuanto a los efectos: pues correctamente conseguidos. Si los efectos especiales fue uno de los puntos que otorgó la categoría de clásico a la original (al día de hoy siguen estando muy bien), este remake no se queda atrás: sangre y más sangre, un maquillaje notable y escenas cargadas de intención en este sentido.

En el apartado de las actuaciones, pues hay de todo. Si comparamos a esta Ángela con la original, obviamente sale perdiendo la actual, ya que la célebre scream queen Linnea Quigley estuvo mítica en su papel. Y si miramos al resto de los personajes yo destacaría a un desmejoradísimo Edward Furlong interpretando a un total looser, papel que, aparentemente, le viene como anillo al dedo. Con una expresión de cuelgue y de pasotismo constante, el personaje de Edward Furlong es un ejemplo clarísimo de que en Night of the Demons el dibujo de los personajes no puede ser más simple; otro acierto de una propuesta, insisto, sin pretensiones.

Un película perfecta para pasar una buen rato sin pedir nada más que cine de terror gamberro y divertido.

Lo mejor: Que sea una propuesta fresca y sin pretensiones, unido a una perfecta banda sonora para perfilar cada una de las escenas.

Lo peor: Que puede resultar demasiado plana para quien busca que el humor negro y el terror se mezclen de manera inteligente.

Chawz

Mama Tierra se pilla un rebote

Chawz

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  • Título original: Mama Tierra se pilla un rebote
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2009
  • Director: Jeong-won Shin
  • Guión: Jeong-won Shin
  • Intérpretes: Tae-woong Eom, Yu-mi Jeong, Yun-min Jeong
  • Argumento: En una de las zonas más seguras y tranquilas de Corea del Sur el exceso en la caza del jabalí hace que la madre de todos ellos decide cambiar la dieta.

70 |100

Estrellas: 4

Photobucket

1.-Jabalies Coreanos tamaño king-size:

PhotobucketLo primero que tengo que decir es que este no es un fotograma de la película sino una imagen real captada en un supermercado coreano (el video está aquí), y es que al parecer desde los años 50 en Corea el tema de los jabalies se ha convertido en un problema, más o menos, serio. Las causas pueden ser 2: por un lado el intento de los japoneses de crear razas híbridas, su fracaso y su posterior abandono en los impenetrables bosques coreanos, y por otro el excesivo celo de los amigos de la naturaleza coreana por prohibir su caza. ¿El resultado?, pués ataques durante todo el año en zonas rurales en busca de comida, desarrollo anormal de su genética, es decir, tochos como un 600 y como es lógico, barbacoas a cascoporro por todo el país. Cuento esto para que afronteis la película con una cierta objetividad, que no es una paranoia como el Sasquatch, el Yeti o un trabajo bien remunerado… Cuento todo esto para que se afronte esta película con un pelín menos de incredulidad y con algo más de realismo. Por poner un ejemplo al respecto, en Corea del Sur hay organizaciones de cazadores dedicadas exclusivamente a la caza de este animal, además incidiendo expecialmente en la peligrosidad del bichaco.

Otro de los aspectos que se exponen en la película, al mismo tiempo que se critica, es la tontería del ser humano ante el asunto de los supuestos alimentos orgánicos que, en palabras de uno de los protagonistas: “Dile a un tipo de la capital que el alimento es orgánico y seguro que nos lo quitan de las manos”. Y es que es algo curioso, que además podemos comprobar cualquier día, que al mismo tiempo que nos recomiendan este tipo de productos (más baratos per se por la no necesaria utilización de fertilizantes y demás cochinadas) nos encontramos que nos están clavando unos precios que hacen que parezcan artículos de lujo.

Dicho de forma vernácula, cinismo.

2.-LA REBELIÓN DE LA NATURALEZA:

PhotobucketEn una de las zonas más boscosas de Corea del Sur, y menos poblados, reside una pequeña comunidad que basa su supervivencia en la producción de alimentos “orgánicos” y en los cazadores que llegan de todas partes del país (incluso de fuera) para masacrar la fauna local, especialmente jabalies. Otro de los handicaps de esta zona es la total ausencia de crímenes desde hace más de 10 años, en cierto sentido se podría decir que es una comunidad idílica por su tranquilidad. Tan tranquila que cuando al oficial de policia Kim le destinan allí, con su errática madre y su mujer embarazada, casi le da un chungo. Pasar del caos de Seoul a la tranquilidad rural no es para todos (que me lo digan a mí…) Justo con su llegada (primer cachondeo de la peli: la madre conduciendo la furgona a toda pastlla por curvas imposibles) coincide el hallazgo de 2 restos muy macabros: la cabeza de un anciano enterrado hace tiempo y varios restos pertenecientes a la nieta del mejor cazador local. Todas las pistas apuntan a un animal salvaje, pero lo que no concuerda es que parte de los restos aparecen semi-digeridos, algo poco habitual. A partir de este momento comienza la caza del animal (el citado jabalí) por parte del policía (segundo cachondeo de la peli: los policías locales y su jefe, hilarantes), el abuelo cazador, un grupo de cazadores de élite y un par de biólogos en busca del reportaje de su vida.

Y aunque no deja de ser una película de caza-bicho(s) gigantes, el verdadero núcleo de la historia es la relación de las zonas rurales con su entorno, y ya sabemos que cuando le tocas la moral a la naturaleza las consecuencias suelen ser devastadoras.

3.-NATURALEZA SALVAJE:

PhotobucketLas características que hacen que esta no sea la típica película de animales al uso, lease más interesante, son las siguientes: el mencionado choque entre los habitantes de la capital, acostumbrados a violencia de otra clase, y un pueblecito aislado donde lo peor que ha pasado en los últimos años puede haber sido que alguien pinchase las ruedas de las bicicletas de la pasma; otro es desde luego el tono de cachondeo (yo no veía nada asi desde “Temblores”, y la coreana es más cachonda), desde los atacones de ira del Jefe de policía con sus ineptos subordinados hasta la psicótica madre del protagonista, que solo vive para comerse todo lo que pilla y actuar como una niña pequeña. También la relación del cazador supremo, que viene en plan paramilitar con unos colegas finlandeses(!!), con la bióloga y sus brackets tiene su guasa, las escenas cotidianas del pueblo y no puedo olvidarme del plano final….

El ritmo y la estructura también se aleja de los cánones habituales. La película lleva un ritmo en general más pausado (lo cual nos permite conocer ciertos detalles muy reales de la vida y la sociedad en la Corea del Sur, sus miserias, sus ganas de vivir, su gastronomía…), con los ocasionales ataques de los jabalies (son 2, no una manada), pero en general, a pesar de durar casi 2 horas, se hace muy amena de ver al mismo tiempo que te están pasando mucha información y marcando los tiempos con escenas de acción plantadas en el momento justo.

El problema que puede tener esta película es que si no estás acostumbradoa ver cine coreano, especialmente comedia de tonos oscuros, ciertas situaciones te pueden chirriar un poco, pero creedme, son así de particulares. Y en cuanto al CGI del bichaco, hombre, a estas alturas de perfeccionismo digital se queda un poco anticuada, incluso a veces pelín chapu.

P.S: Hace poco descubrí que la potente distribuidora MAGNET (MONSTER; REC 2, LET THE RIGHT ONE IN, SHUTTLE…) se ha hecho con los derechos de la película para distribuirla a nivel internacional y, seguramente, hacerle un innecesario remake.

P.S: No he comentado nada de THE HOST porqué sinceramente creo que no tienen nada que ver, nada más que son coreanas y hay bicho.

Lo mejor: La mezcla de acción, terror y humor negro.

Lo peor: Los efectos especiales le restán cierta credibilidad

Beyond the Rave

Drácula intenta renovar sus métodos

beyond the rave

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  • Título original: Beyond the Rave
  • Nacionalidad: Inglaterra | Año: 2008
  • Director: Matthias Hoene
  • Guión: Tom Grass, Jon Wright
  • Intérpretes: Nora-Jane Noone, Jamie Dornan, Tamer Hassan
  • Argumento: A Ed, un soldado destinado a Irak, le gustaría pasar su última noche antes de embarcarse, con su novia Jen. Sin embargo, la chica ha desparecido en manos de un extraños ravers cuyo poder de fascinación parece sobrenatural…

57 |100

Estrellas: 3

Beyond the Rave

A vueltas con los vampiros. Una nueva producción que intenta resucitar, desde una perspectiva moderna y enfocada al horror, el mito de los chupasangres nocturnos. Si además decimos que la película es británica y viene auspiciada por la renovada Hammer, a más de uno os pondrá los dientes largos. Ese era mi caso, y cual fue mi tremenda decepción cuando descubrí que Beyond the Rave no esconde más que la recopilación apresurada de una mini-serie de 2008, emitida integra y únicamente por Myspace. Los veinte breves capítulos de los que consta la serie se han unido “tal cual” y dejan una sensación amarga tanto por la resolución de la serie como por lo poco que recuerda a producciones del calibre de The Curse of Frankenstein, Drácula o la esplendida saga del Doctor Quatermass. Resulta difícil entender la vinculación de la Hammer en un proyecto de estas características, donde solo la presencia de los legendarios vampiros puede justificar dicho apadrinaje. De todos modos, la productora tampoco ha hecho siempre las cosas bien; su voluntad de satisfacer al aficionado de cine fantástico se opaca, en ocasiones, por un resultado final ciertamente aburrido, frío, distante. Este es el caso de Beyond the Rave que sin llegar a aburrir del todo, no alcanza al espectador con esos guiños sangrientos, más bien simples, a los que recurre como última vía para terminar una cinta algo banal. Analicemos el porqué…

A Ed, un soldado británico aficionado a la vida nocturna, le queda solo una noche antes de reincorporarse a su destino en Irak. Últimamente las cosas no han ido bien con su novia Jen, una chica sencilla y cariñosa que tiene enamorado hasta las cachas a nuestro buen soldadito. Aunque sea una noche cualquiera, podría ser la ideal para reconciliarse con Jen al abrigo de una buena fiesta. Sin embargo, su gozo se convierte en frustración cuando sus amigos le informan de que la niña de sus ojos se ha largado a una “rave” con un misterioso, a la par que atractivo, tipo. [ejem]

Ni cortos ni perezosos, Ed y sus colegas, se embarcan en la búsqueda de la madre de todas las fiestas. De hecho, ellos no son los únicos adictos a la música electrónica y las drogas de diseño. Toda una legión de jóvenes ávidos de emociones fuertes, siguen las crípticas indicaciones que los organizadores de la “rave” han ido dejando por la ciudad. Lo que ninguno de ellos sabe es lo que realmente les espera bajo los oropeles de la música atronadora, los cuerpos de escándalo y el alcohol barato: una jauría de vampiros sin conciencia cuyo único objetivo es alimentarse del ganado que abarrota la fiesta

A ojos del espectador casual, aquel que solo desea hora y media de buen entretenimiento vampírico (dícese de las tres S’s: sangre, sensualidad y suspense), lo primero que destaca es la segmentación tan pronunciada padecida por la primeriza obra de Matthias Hoene; una fragmentación obligada dado el carácter mini-episódico de la serie que compila. Es decir, cada cinco minutos nos veremos condenados a contemplar la breve cabecera de la serie, dando lugar a una sensación de “corte” continúa que se va atenuando a medida que avanza el metraje, todo hay que decirlo. Tal vez se debería haber optado por una re-edición de los episodios puesto que este encaje de bolillos deja al descubierto muchas incongruencias y debilidades arguméntales, que uno quiere creer no existirían en el metraje sobrante. Dado el elevado número de agujeros en el guión, es imposible no creer que existan muchas más horas de rodaje, aportando consistencia a un guión que destila buenas intenciones pero una resolución demasiado pragmática: “saca la tijera Matthias, lo que no podamos explicar rápidamente nos lo quitamos de en medio. ¡Qué esto es una serie para Internet!” Parece mentira que estuviese metido en la redacción del libreto Jhon Wright, director de la estupenda Tormented.

Y como muestra un botón: asistiremos a una de las transformaciones en vampiro menos dolorosa de la historia del cine. ¡Normal, nunca llegamos a ver en pantalla tal proceso! Así vemos el guión salpicado de detalles fatalmente resueltos. Justo cuando lo que pedíamos a este regreso de la Hammer no eran más que buenos detalles y mimo para con el espectador. No basta para la renovación de un estilo, el gótico clásico, con poner a los vampiros de siempre celebrando el guateque de su vida. Aunque a pesar de que este estilo no vive sus mejores momentos, estoy convencido de que volverá con fuerza en este próximo año; ya que en tiempos de crisis de ideas siempre acabamos mirando hacia atrás; y más en un cine tan cíclico como el de terror.

Tampoco el exceso de personajes ayuda a evitar la “desorientación” que sufre el espectador. A lo largo del viaje de Ed vamos viendo a un buen número de sujetos curiosos pero nulamente explotados. Por ejemplo, los camellos hooligans y el vampiro antediluviano que transita la “rave” sin saber muy bien porqué. En el caso de los primeros aún conseguimos entrar en el juego de su humor negro, una acidez típicamente inglesa que se suministra en las dosis adecuadas; pero la vetusta sanguijuela, que continuamente fuma de una de las pipas más chulas que he visto en mi vida, está desaprovechada totalmente. Y así pasa más ó menos con todos los personajes, los cuales solo tienen un objetivo entre ceja y ceja (juerga o sangre, elija su propia aventura), reflejándose en pantalla como títeres sin voluntad propia y carentes de claro oscuros que justifiquen sus motivaciones (por no hablar de unos actos que son mayoritariamente incomprensibles). Los vampiros podrían haber dado más de sí, puesto que se enfoca su personalidad desde la dualidad depredador despiadado/amante apasionado; sin embargo, no sobrepasa este enfoque la mera anécdota debido a que el argumento se centra en Ed y sus amigos, en lugar de en las molonas criaturas de la noche. ¡Tch! Una pena no haber insistido en esa dirección…

¿Pero es todo tan malo? Bueno, todo no. Al fin y al cabo estamos ante una cinta netamente británica. Técnicamente no se le puede reprochar nada a un producto que visionado desde Myspace a ratos muertos puede resultar entretenido: la fotografía es excelente (sobre todo la nocturna), el montaje brusco pero adecuado, la banda sonora se ajusta bien a todas las escenas (con interesantes temas de minimal y electro-house), etc, etc…
También el exceso de sangre en el último tramo, mucho más dinámico, alegra la vista tanto como los esculturales cuerpos masculinos y femeninos que van dejándose contemplar en la traca final. No obstante, la abundancia de hemoglobina no esconde otras carencias y su presencia solo se justifica como la “carnaza” fácil que los creadores de Beyond the Rave ofrecen a los perros de Pavlov, nosotros, para que saliven. Insisto, no os llevéis a engaño; el baño de sangre de los últimos diez minutos también viene acompañado de las consabidas resoluciones obvias, que se huelen desde el inicio de la fiesta. Conclusión decepcionante y cochambrosa donde se echa en falta ese metraje “perdido” o “prohibido”, que insisto debe existir en algún almacén del West End. Aunque al menos este final no se traduce en el clásico “continuará” que tanto me temía.

Dudo seriamente si recomendaros o no esta película. ¿Qué puede decir un tipo que todavía escucha con ojos empañados la mítica Dracula Yé-Yé? La verdad que dada la proliferación de esos dichosos vampiros que brillan a la luz del día [ejem], no deja de ser interesante una aproximación más visceral, aunque se quede a medias, de uno de los mitos literarios (y es que el subgénero empezó de verdad en esos objetos habitualmente rectangulares, de tapa dura y con muchas hojitas de papel) más fascinantes que ha creado el hombre. Si vuestra lista de películas pendientes de ver crece a cada instante, como es mi caso, ir posponiendo esta cinta hasta el siguiente amanecer (siempre podéis intentarlo con Suck o Lesbian Vampire Killers). Si por el contrario no sabéis que darle de comer a vuestro reproductor de DVD y sois unos apasionados de esos humanoides de tez blanca, colmillos afilados y mirada absorbente… bueno, en vuestras manos está darle una oportunidad a este, cuando menos, curioso proyecto…

Por mi parte, me quedo a la espera del primer y verdadero largometraje de Mr. Hoene: Cockneys Vs. Zombies. Suena más interesante, ¿verdad?

Lo mejor: La representación vampírica recoge bien esa clásica dualidad seductora/bestial. Unas gotas de humor negro ayudan a "digerir" los tramos más pesados del metraje

Lo peor: El exceso de personajes impide la fluidez de la historia, así como profundizar en sus motivaciones y personalidades. Los pocos detalles interesantes del guión se desaprovechan tratándolos sin energía

Blood Night

Conoce la leyenda de Mary Hatchet

Blood Night. The Legend of Mary Hatchet

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  • Título original: Conoce la leyenda de Mary Hatchet
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Frank Sabatella
  • Guión: Elke Blasi y Frank Sabatella
  • Intérpretes: Samantha Facchi, Bill Moseley, Danielle Harris
  • Argumento: La historia de Mary Hatchet se ha convertido en una leyenda urbana que los jóvenes de su localidad celebran año tras año.

49 |100

Estrellas: 2

Blood Night. The Legend of Mary Hatchet

El prólogo de Blood Night The Legend of Mary Hatchet es fantástico.
En él se nos muestra a Mary, una jovencita de 12 años que tras experimentar su primera menstruación sufre un ataque psicótico que culmina con sus queridos progenitores visitando la morgue más cercana.
Diez años más tarde, Mary, encerrada en un centro psiquiátrico, queda embarazada tras ser violada por un celador.
Tras un parto problemático los médicos informan a Mary de que su hijo ha muerto. Mary enloquece (más si cabe) de rabia y provoca una matanza que segará la vida de veinte personas.

Y como ya he dicho antes esto es tan sólo el prólogo, los instantes que preceden a los títulos de crédito iniciales. Se trata de un arranque poderoso, intenso, sangriento, muy bien rodado (con una excelente fotografía) y con un personaje, el de Mary Hatchet, que promete excelentes dosis de diversión.

El único inconveniente que cabe achacarle al inicio de Blood Night The Legend of Mary Hatchet es que quizás coloque el listón demasiado alto.

Lo que nos espera a continuación es un listado exhaustivo de todos y cada uno de los clichés que vienen definiendo el subgénero slasher desde hace ya la friolera de 30 años (y de paso también planea sobre algún que otro tópico del género de fantasmas).
La historia de Mary Hatchet se ha convertido en una leyenda urbana, y cada año decenas de jóvenes rememoran las hazañas de su asesina favorita como mejor saben hacerlo: poniéndose de alcohol y drogas hasta las cejas y pasándose por la piedra a sus novios y/o novietas.

En esta ocasión, un grupo de preuniversitarios especialmente cargantes, deciden trastear una tabla ouija junto a la lápida de Mary Hatchet (sic), mientras el viejo sepulturero (Bill Mosseley) les explica nuevas y macabras historias sobre la difunta.

Cómo ya he apuntado anteriormente, Blood Night es un slasher al uso que atesora la colección completa de tópicos: jóvenes estúpidos que llevan escrita la palabra “difunto” en sus frentes y no muestran ningún reparo en soltar una retahíla de diálogos absurdos, una fiesta desmadrada, el alcohol, el sexo (se cumple el viejo principio de “quién folla, muere”)… los tiene absolutamente todos. ¡Pero atención! ¡Que nadie me malinterprete! Juzgar negativamente a Blood Night por el simple hecho de repetir los manidos tópicos que han formado parte del subgénero slasher desde principios de los 80, y al mismo tiempo declararnos, a estas alturas, seguidores del subgénero, sería una actitud algo ingenua por nuestra parte.

Me gusta el subgénero slasher. Y me gusta a pesar de los tópicos, a pesar de su absoluta previsibilidad. He aprendido a respetar sus estrictas e inamovibles reglas, a convivir con ellas, y a disfrutarlas una vez tras otra, y otra, y otra, y otra…

Exigirle “algo más” a un subgénero que lleva más de 30 años en danza y del que parece que está todo dicho es legítimo, sin duda, pero terriblemente complicado que llegue a producirse (seguiremos esperando…).

Los tópicos son válidos, e incluso bienvenidos, siempre que constituyan la base de un slasher entretenido, con un buen ritmo y una serie de imaginativos asesinatos que nos lleven a esbozar una sonrisa de complicidad.

De esta manera, el problema de Blood Night no es tanto lo predecible de todo lo acontecido (algo con lo que ya contábamos), si no el poco acierto a la hora de dosificarlo. Y me explico.

Los cuarenta minutos (más o menos) que siguen al magnífico prólogo de Blood Night son terriblemente aburridos. Cementerios, fiestas, alcohol, sexo… todos los ingredientes necesarios para dar forma a un slasher de la viaje escuela, pero ejecutados de una manera tan insulsa y mecánica que uno tiene la sensación de que no ocurre absolutamente nada. Mirada al reloj. Bostezo. Esfuerzo por mantener los ojos abiertos, y a esperar que la cosa se anime.

Y lo cierto es que se anima. En su tramo final, cuando pocas esperanzas nos quedan de que la película remonte el vuelo, Blood Night acaba ofreciéndonos un slasher sangriento, con un buen número de víctimas mortales, entretenido, muy bien rodado, con un Bill Mossley metido con calzador, y con una imagen final que, por previsible que resulte, no deja de ser impactante.

El problema es que hemos tenido que esperar demasiado para ver cómo se animaba la fiesta (y me refiero a la fiesta de verdad, a la que incluye sangre y tripas). Y la espera ha sido tediosa, insufrible; hecho que afecta, irremediablemente, a la percepción final que nos deja Blood Night: el de un slasher correcto, con algunos momentos ciertamente destacables, pero con un exceso de metraje desperdiciado que pondrá a prueba nuestra paciencia. En mi opinión Blood Night ha estado muy cerca de convertirse en un slasher para el recuerdo… pero finalmente no lo ha conseguido.

Lo mejor: Su arranque y el tramo final.

Lo peor: Todo lo que queda entre el arranque y el final.

Lost Boys 3. The Thrist

Malogrando la memoria de un clásico vampírico de los ochenta

Lost Boys 3 The Thirst

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  • Título original: Lost Boys 3 The Thirst
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Dario Piana
  • Guión: Evan Charnov, Hans Rodionoff
  • Intérpretes: Corey Feldman, Tanit Phoenix, Jamison Newlander
  • Argumento: Dj X, un vampiro pinchadiscos, pretende convertir a toda su congregación ravera en un clan de vampiros. Solo los hermanos Frog le podrán hacer frente.

35 |100

Estrellas: 2

Lost Boys 3 The Thirst

Hoy mismo he visto en las estanterias de unos conocidos grandes almacenes el DVD, en venta directa, de Lost Boys 3 The Thirst. Al igual que ocurrió con la terrible segunda entrega de la saga, Lost Boys 3 The Thirst no ha tenido ningún problema a la hora de ser distribuida, con cierta premura, en nuestro país. Se trata de una buena noticia; sin embargo sigo sin entender, por más que me hablen de cifras, negocio o márgenes de beneficio, cómo es posible que películas con una calidad infinitamente superior a Lost Boys 3 (supongo que todos vosotros podríais mencionar unas cuantas) siguen inéditas incluso en el mercado doméstico. Disculpa la intromisión Blanch. Joan Lafulla

Los que pasamos la treintena de edad (año más o año menos) y somos amantes del cine de terror, tenemos por lo menos, una cosa en común: la nostalgia, un sentimiento bonito que a veces se vuelve macabro.

Y es que hay películas que con el paso del tiempo han perdido intensidad, y otras que a base de remakes nos las han hecho aburrir. Películas que utilizan el título de antaño para hacer auténticas barbaridades y otras que aprovechan algún personaje para intentar repetir éxito. Y pocas, muy pocas, logran contentar a un servidor.

Eso no le pasa a The Lost Boys (Jóvenes Ocultos, 1987), ya que veintitrés años después sigue siendo una de las películas de vampiros que más me gustan y cuando leí que iban a hacer una tercera parte me eché las manos a la cabeza (la segunda parte ya ni recuerdo que hice, aunque tampoco logro acordarme de nada sobre la película, tan solo del título español que le pusieron, Lost Boys 2: Los vampiros del surf, y del cameo de Tom Savini).

Lost Boys 3: The Thirst coge el título de su(s) predecesora(s), vuelve a recuperar dos de los personajes más carismáticos de la saga e incluso su argumento nos puede resultar visto con anterioridad. ¿El resultado? no cabía esperar otra cosa: un bodrio.

En esta ocasión la acción vampírica se traslada a San Cazador, California. En este pequeño paraíso de surferos y moderniquis, una tribu de chupasangres liderados por DJ X, pretende convertir a todos los asistentes de su raves en vampiros, suministrándoles una nueva droga, sangre de vampiro jefe (¡uy! que original…). Paralelamente, Gwen Lieber, una escritora de éxito, se pone en contacto con Edgar Frog para que encuentre a su hermano Peter, del cual se cree que ha sido raptado por los vampiros.

Para tal misión, Edgar no estará solo. De esta manera se agregan más personajes a cada cual más detestable: la estrella televisiva del momento junto a su cámara (un sucedáneo del Último Superviviente y Gastón, el fanfarrón de La Bella y la Bestia), la dependienta de la tienda de cómics del pueblo, un ex senador reconvertido en fabricante de armas y el hermano de Edgar, Alan (aunque repite Jamison Newlander no aporta absolutamente nada a la historia).

Como película poco original que es, toma sus referencias de otros films que en su día fueron o siguen siendo número uno. La referencia más clara es la saga Crepúsculo. Al final de la cinta no sabes si era un crítica cómica hacia este fenómeno neo vampírico o un homenaje en toda regla. Desde la escritora famosa emulando a Stephenie Meyer, a los/as vampiros/as guaperas y hasta el secretito que esconde la bibliotecaria, aunque aquí también podríamos nombrar a True Blood, una serie que ha perdido fuelle desde su primera y excelente temporada.

Otras películas que se me vienen a la cabeza serían Blade, con sus escenitas de sangre, música electrónica y el arsenal anti-vampiros que se muestra, y como no a Matrix, ¿hasta cuando tendremos que tragarnos las mismas escenas de acción?

Dirigida por Dario Piana, que os sonará por haber dirigido una película que creo que pudo dar más de sí como fue The Deaths of Ian Stone (la cual también poseía tintes de Matrix), nos trae un film que se puede visionar hasta el final pero que resulta totalmente prescindible. Con actuaciones para salir del paso, destacaría a Corey Feldman y sus gruñidos. ¿Por qué no le cogieron para hacer de Batman con la voz que tiene?

Lo mejor: El pequeño homenaje a Corey Haim utilizando flashbacks y el arma pincho.

Lo peor: Si no os atrevisteis a ver la segunda, a esta ni os acerquéis.