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Halloween II

More Human Than Human

Halloween 2

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  • Título original: Halloween II
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Rob Zombie
  • Guión: Rob Zombie
  • Intérpretes: Scout Taylor-Compton,Tyler Mane,Malcom Macdowel
  • Argumento: Un día después de la masacre de Haddonfield, Michael Myers vuelve a sembrar el pánico entre sus habitantes... dos años depués, Laurie Strode tendrá que volver a pasar por el infierno de la noche de Halloween.

89 |100

Estrellas: 5

Antes de nada me gustaría puntualizar algo en esta reseña para que nadie se sienta engañado: Probablemente sea la reseña más terroríficamente subjetiva que he escrito nunca.
Soy una absoluta fan/seguidora/admiradora (como lo queráis llamar) de Rob Zombie desde los tiempos de La Sexorcisto con White Zombie. Sus ideas en lo relativo al terror coinciden mucho con mis ideas de terror, así que cuando debutó con The House of 1000 corpses, para mí fue una satisfacción memorable (recuerdo estar en el cine pensando “por favor que no se acabe, que no acabe nunca…”). Su estilo de hacer cine me apasiona, es un largo videoclip de sangre que visualmente me atrae irremediablemente.

Puntualizo ésto porque, como comprendereis, iba muy predispuesta a que Halloween II terminara gustándome mucho (máxime cuando Halloween El origen me encantó) y ser objetiva se me antoja una ardua tarea, sobre todo cuando valoramos si una película simplemente nos ha gustado o no, en cuestión de gustos personales, la objetividad creo que es un antónimo, por lo que permitidme que de mi opinión basándome en mi gusto.

ADVERTENCIA: POSIBLES SPOILERS EN EL DESARROLLO.

¿Es Halloween II una buena película? Definitivamente SI, ¿Es Halloween II una buena secuela? Pues la respuesta tiene matices: si entendemos por secuela la continuación de la revisión del Halloween que hizo Rob Zombie, la respuesta vuelve a ser SI. Si con secuela nos referimos a una continuación de la saga Halloween tal y como la conocíamos hasta ahora, la respuesta me temo que es NO.

Desarrollemos esto y vayamos por partes: los primeros 20 minutos de la película muestran una acción trepidante, las muertes no dan respiro, los movimientos de cámara son tan violentos que provocan taquicardia; todo esto unido a la excelentemente escogida banda sonora para tamaña brutalidad (escuchar “Nights in White Satin “ de The Moody Blues y ver lo que vemos, es escalofriante) hacen que estos 20 minutos sean el presagio de algo muy, muy bueno.

En estos 20 primeros minutos reconocemos al Michael Myers de siempre: brutal y directo, el Myers que no deja que nada se interponga en su camino.
A partir de aquí la historia cambia. Rob Zombie reinventa a Michael Myers como un particular Dr. Frankestein que da vida a un personaje que por desgaste comenzó a estar muerto hace años. Y es a partir de este momento cuando entramos en el Universo Zombie puro y duro y lo que está claro es que, o entras, o definitivamente te quedas fuera.

Si me lo permitís voy a desgranar los elementos que pueden ser incómodos en esta 2ª parte, por los que los más puristas, los más fervientes seguidores de la saga Halloween, la podéis calificar de despropósito:

MICHAEL MYERS: Muestra su cara en multitud de secuencias y lo hace de manera reveladora porque sus ojos son fríos y su expresión dura (incluso su barba y su pelo nos recuerda al director), le oimos gruñir, incluso pronuncia una palabra (hasta ahora jamás habíamos oido su voz adulta), ya no sólo respira, ahora gruñe con saña cuando apuñala, le vemos comer y comprobamos que tiene unos recuerdos que irrevocablemente le empujan a intentar “reunir” a la familia, por lo que de una forma sibilina muestra que posee “sentimientos”. En estos recuerdos las visiones de su madre y su yo infantil juegan un importante papel para el desarrollo del film.
La máscara de Myers deja de ser la impoluta máscara blanca (su símbolo) para ser un perfecto reflejo del paso de dos años vagabundeando, sobreviviendo y buscándose a sí mismo en un sádico y tortuoso camino de vuelta a casa.

En definitiva, lo que hace Rob Zombie es humanizar al monstruo.
Los detractores de esta película pensarán que ésto es una blasfemia, ya que el epicentro de Halloween es la ausencia de cualquier rasgo humano en Michael Myers, por eso es importante dejarnos llevar por la película, hay que fluir con ella y comenzar a verla con ojos vírgenes.

LAURIE STRODE: Halloween II muestra a una Laurie absolutamente devastada emocionalmente, una Laurie que hace equilibrios entre la cordura y la absoluta locura, una autodestructiva Laurie que no se ha repuesto en absoluto de su primer encuentro con Myers en la noche de Halloween.
La dulce Laurie es ahora un ser totalmente roto, un alma perdida que tendrá un papel clave en el desenlace. Adquiere un rol desgarrado en un devenir de ensoñaciones y realidad difícil de disitinguir, incluso se muestra una clara conexion psíquica con su hermano Michael. Un papel importantísmo para hacernos especular…

DEBORAH MYERS: Las apariciones de la madre de Michael son básicas para entender su evolución y su brutalidad.
Mamá Myers aparece como un recuerdo, una visión o una imagen evanescente, casi siempre al lado de Michael Myers niño, al que protege, al que instruye, al que alecciona, al que ama… con el que tiene una conexión más allá de la muerte. Una conexión que revela la materialización de la psicosis, el desesperado intento de Myers para ser “humano”.
Revelador también, junto con el simbolismo que desprende Deborah Myers, es el simbolismo del caballo blanco con el que aparece constantemente. Por un lado, según explica el incio de la película, se trata de la libertad para liberar las fuerzas emocionales del subconsciente y por otro, según el simbolismo Cristiano es el caballo de los cuatro jinetes del Apocalisis que simboliza y trae la muerte… Y eso es lo que hace Rob Zombie, utilizar los simbolismos para que comprendamos algo de Michael Myers.

Se ha criticado mucho la aparición de Sheri Moon Zombie en esta segunda parte. Se ha dicho que su presencia está metida con calzador, pero entendiendo e interpretando el universo Zombie creo que la presencia de Sheri es obligatoria, y lo es por dos moitivos: el primero porque entendemos la fijación de Michel con Laurie, Haddonfiled y todo lo que rodea a lo que él una vez fue de niño, y la segunda porque siempre es una alegria para la vista ver a esta hermosa mujer (os aseguro que las apariciones de Sheri están filmadas con un estilo impecable y son de una belleza sobrecogedora).

SAMUEL LOOMIS: Quizás es el elemento más dificil de encajar en este enrevesado puzzle.
Desde mi punto de vista, es el personaje que más se aleja de lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en la famosa saga. Personalmente no me cuadró mucho y lo odié de principio a fin.
Del protector Loomis lo único que queda es su nombre. Ahora es un ser mezquino y egocéntrico que ha convertido su vida en un circo. Halloween II muestra a un Sam Loomis que se ha lucrado lo que ha podido con las desgracias y los asesinatos de Michael Myers. Es un afamado escritor y conferenciante que con su libro “The Devil Walks among us” ha conseguido reputación y fama con la que acude a talk shows y que sólo se preocupa por su imagen. Realmente alguien odioso y odiado que no se salva ni en su inútil esfuerzo por cumplir su penitencia final.
Supongo que lo que Zombie quería era que le vieramos como el gran defensor de Myers, sin embargo, dibuja un personaje tan repelente que no sale bien parado en esta jugada.

ESTILO: El estilo es facilmente reconocible para los que ya hayais visto alguna de las otras películas del Sr. Zombie, pero me gustaría remarcar los movimientos rápidos o ralentizados que se efectúan en el momento preciso. Unos movimientos que otorgan al visionado el realismo necesario para involucrarnos totalmente en la historia. Mención especial para el moviemiento tipo foto (supongo que tendrá un nombre específico, pero lo desconozco) que se produce en la escena final y que produce un efecto similiar a como si estuvieran disparando al espectador.

La sangre es made in Rob Zombie. Cuando hay muertes son a lo grande. El maquillaje es satisfactorio al 100%, la hemoglobina fluye a borbotones y Zombie no se corta al mostrar las atrocidades del terrorífico Myers.

FINAL: Por supuesto no lo voy a destripar aquí (aunque me gustaría…), pero es en el final donde radica el elemento original por antonomasia. Después de ver el final (y me refiero a la Director´s Cut Version), es inevitable formularse algunas preguntas. En este final abierto, se me ocurren varias explicaciones posibles, y la pregunta es la misma que me hice cuando terminé de leer “American Psycho”… ( a lo mejor le busco los tres pies al gato, pero la imaginación empezó a trabajar al terminar de ver la película).
El final ,embriagado por el tema Love Hurts de Nazareth (que ya aparecó en Halloween. El Origen) versión Nan Vernon, simplemente pone los pelos de punta.

CONCLUSIÓN: película altamente recomendable y disfrutable si te olvidas del mito de Halloween, si te dejas llevar, si buscas rizar el rizo, si no te importa que Michael Myers ya no sea el Michael Myers que identificamos, que conocemos, si simplemente te preparas para ver casi dos horas de una excelente película.
Si por el contrario no te gusta el estilo de Rob Zombie y no crees que haya necesidad de reinventar el mito, puede ser que Halloween II te dé una patada en el estómago.

De igual manera creo que hay que verla para entenderla. Que no te la cuenten, descúbrela por tí mismo/a.
Un buen amigo me dijo que yo tenía Rob Zombitis, pero me temo que lo que él no sabía es que es una afección ya crónica. Espero haber propagado un poco el virus entre las almas oscuras que por aquí moran…

Lo mejor: La nueva vuelta de tuerca de los personajes, la originalidad, la gráfica violencia y las escenas oníricas, y que Rob Zombie se consagra como un director con un estilo claramente identificable.

Lo peor: Samuel Loomis, en esta película, no aporta demasiado (podrían haber prescindido de él y "Halloween II" seguría siendo exactamente igual) y que si no conectas con la propuesta de Rob Zombie te parecerá una auténtica locura.

Mutants

Zombies sin corazón

Mutants

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  • Título original: Mutants
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2009
  • Director: David Morlet
  • Guión: David Morlet y Jean Paul Desanges
  • Intérpretes: Helene de Fougerolles, Francis Renaud
  • Argumento: Un virus está convirtiendo a los humanos en mutantes y el único lugar seguro es un refugio con el que sólo se puede contactar por radio y al que se dirigen Sonia y Marco. Pero, a mitad de camino, Marco es herido en un tiroteo.

60 |100

Estrellas: 3

Mutants arranca con una joven pareja formada por Sonia (Helene de Fougerolles) y Marco (Francis Renaud), que viaja en una ambulancia en busca de la base militar Noé, una de las pocas zonas seguras para los humanos en un mundo víctima de un virus que nos convierte en mutantes sedientos de sangre. Pero la pareja tiene un altercado en una gasolinera y Marco resulta herido de bala. Su estado es grave y la ambulancia comienza a quedarse sin gasolina, así que Sonia se detiene en un gran edificio abandonado en la montaña, aparentemente un colegio o un hospital. Allí, descubrirá que puede ser que el virus haya infectado a Marco a través de su herida, pues no es necesario el contacto directo con un mutante para contraerlo.

A partir de este momento, la película cambia. Mutants empieza a centrarse en la historia de amor de esta pareja, y aquí nos topamos con el primer gran problema de la cinta: nos muestra una historia de amor, pero sin contarnos cómo es la relación entre ambos. Parece como si no se hubieran parado a pensar en ella. Simplemente, han decidido que Sonia y Marco se quieren, y punto, y el espectador se lo tiene que creer. Pero es un acto de fe: realmente, nunca sabemos por qué se quieren, qué les une, cómo son sus caracteres o en qué punto estaban de su relación cuando estalló la pandemia. Sonia y Marco se dicen “te quiero” muchas veces, pero nosotros nunca sentimos ese amor. Puede parecer una estupidez, pero este sentimiento, esta relación, es lo que vertebra toda la cinta, lo que motiva las decisiones de ambos personajes, y al no vérselo de ninguna manera, al no desprenderse de sus conversaciones o momentos conjuntos, deja bastante desestructurado el material. Lo que sucede entre ellos dos, las medidas que adoptan ante su situación… en resumen, cómo actúan, no se sitúan, por tanto, en el terreno de lo lógico o de lo comprensible porque falta una base sólida, así que acaba en el de lo caprichoso y arbitrario; o sea, en lo que les conviene que suceda al director y al guionista para que siga avanzando la trama.

Como si fueran conscientes de este vacío emocional, dotan al personaje femenino de una peculiaridad que la lleva a pensar que puede salvar a Marco de la infección. Este es, quizás, el tema más interesante de la película, situándose en el terreno de The Fly, de David Cronenberg, o Bug, de William Friedkin. Marco comienza a sufrir un proceso degenerativo doloroso para él y para ella que, con los escasos medios a su alcance, intenta curarle.

En Mutants, tardamos bastantes minutos en encontrarnos un zombi; de hecho, en el prólogo, los que aparecen están desenfocados y, posteriormente, sólo se les oye, no se les ve. Quitando toda esta parte, y situándonos en el punto en el que Sonia y Marco se refugian en este edficio abandonado, se diría que a dónde quieren llegar David Morlet y Jean Paul Desanges es a este punto, en el que una pareja aislada comienza a degradarse por culpa del virus. Pero lo cierto es que dicha situación, a priori interesante y buen caldo de cultivo, no lleva a ningún sitio. No está desarrollada, emocionalmente no conmueve, no es escalofriante. En The Fly entendemos que el personaje de Geena Davis pase del amor a la piedad por Jeff Goldblum, conforme avanza su degeneración, porque entendemos que ella le admira; igualmente, cuando él comienza a perder el control y se vuelve violento, sufrimos por las dos partes: porque ella le quiere pero comprende que si sigue a su lado puede morir; y por la de él, porque sabe que puede hacerle daño pero no puede evitarlo. Aquí se intenta reproducir una situación similar, pero no se consigue porque la relación entre los dos personajes es tan débil que el conflicto hace aguas –en más de un momento, no se entiende bien que ella no se largue de una vez y deje a Marco y, por si algún espectador se lo plantea, se dota al personaje de Sonia de una segunda peculiaridad que la vincula, irremediablemente, con él. Además, se intenta potenciar la situación con el diálogo: se sustituyen los vacíos “te quiero” por los vacíos “no puedo evitarlo, lo siento”.

La película entra en una nueva fase con la aparición de algunos nuevos personajes que no eran necesarios pero que, descaradamente, van preparando el clímax. De repente, se abandona la historia de amor de la pareja y volvemos a la parte que habíamos dejado de lado cuando éstos llegaron a su refugio: la película de zombis clásica. Se diría que, por un lado, eran conscientes de tener un enfoque relativamente original –peli de plaga de zombis en la que sólo hay un zombi- y, por otro, la voluntad de ofrecer la historia de siempre –grupo de personas asediadas por los no muertos-, y en vez de decantarse por una u otra, han querido hacer las dos, sin explorar bien ninguna. Así, el epílogo y el final son de una película, y el tramo central de otra. La más interesante desde mi punto de vista está sólo planteada, y la más convencional está más conseguida, pero no ofrece nada que no hayamos visto anteriormente. No hay ninguna escena destacable, ningún momento de suspense especialmente escalofriante, ni acción especialmente bien orquestada. Eso no significa que esté mal lo que ofrece, Mutants no es una película aburrida ni cutre ni nada por el estilo. La factura técnica es correctísima. El maquillaje de los mutantes es sencillo y atractivo. Fotografía y música son, igualmente, eficaces. Por tanto, Mutants no defraudará a quien no le importe volver a ver 28 días después o Rec. La pregunta es la misma que mucha gente se hace con, por ejemplo, los remakes de la factoría Michael Bay: por qué volver a hacer otra vez una película que ya está hecha.

Lo mejor: La cuidada fatura técnica.

Lo peor: El material desaprovechado.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Mutants” en VOSE.

Hanger

La penúltima perversión de Ryan Nicholson

Hanger

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  • Título original: Hanger
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Ryan Nicholson
  • Guión: Ryan Nicholson
  • Intérpretes: Dan Ellis, Nathan Dashwood, Debbie Rochon
  • Argumento: Tras cumplir 18 años y en compañía de The John, su presunto padre, Hanger está dispuesto a vengarse del proxeneta que asesinó a su madre, obligándola a abortar con la ayuda de una afilada percha.

29 |100

Estrellas: 2

Me gustaría dedicarle la reseña al amigo Carde, que sé que estaba esperándola. Saludos Carde.

Hay algo que no acaba de funcionar entre Ryan Nicholson, director de Hanger, y un servidor. Estoy casi seguro de que no es problema del “guarrete” de Ryan (espero que no se moleste por llamarle “guarrete”. Está dicho desde el cariño. Y a fin de cuentas a un tipo que ha arrojado tanta inmundicia sobre la pantalla de mi televisor, el apelativo más suave que se me ocurre dedicarle es el de “guarrete”). Creo sinceramente que Ryan Nicholson es un muchacho honesto. Tiene muy clara su idea de lo que debe ser el cine (un enorme container de basura en el que verter cuanta más mierda mejor) y, sencillamente, la lleva a cabo hasta sus últimas consecuencias.

Hanger nace prematuramente cuando Leroy, un psicópata proxeneta, obliga a Rose, su madre, una desdichada prostituta a la que nadie quiere follarse a causa de su enorme barriga, a abortar de manera digamos “poco higiénica” y con una afilada percha de por medio.

Al cumplir 18 años y tras ser criado en las calles por un homeless que le recogió del vertedero siendo un bebé, Hanger es entregado a The John, un tipo realmente duro que antaño estuvo enamorado de su madre y que, presumiblemente, es su verdadero padre. Juntos iniciarán una escalada de violencia con el objetivo de vengarse de Leroy.

Debería gustarme. Sé que debería gustarme. Si alguien me hablara de un tipo que se dedica a agarrar una cámara de cine con la única pretensión de poner en imágenes toda la mugre, la roña, la desviación, la perversión y la enfermedad que se esconde tras su mente, saltándose a la torera todos los límites morales, estéticos y de buen gusto que podamos imaginar; muy probablemente mi reacción sería del tipo: “Perfecto… quiero conocer a ese tipo. Quiero ver sus películas. Me gustaría saber hasta dónde es capaz de llegar…”.

Porque en realidad da la sensación de que Ryan Nicholson ha llegado a un punto en el que, lo único que parece motivarle, es superarse a sí mismo en cuanto a los niveles de putrefacción y pestilencia que desprende su cine. Y ahí es donde radica, precisamente, esa honestidad de la que os hablaba al principio. Para superarse a sí mismo Ryan no dudará en quemarte las pelotas, meterte un bolo por el culo, o adornar tu taza de té con un condimente muy especial (algo que podréis ver en Hanger y que resulta, sencillamente, repugnante).

Pero entonces, ¿por qué me ha resultado tan decepcionante una película como Hanger? Es sucia, depravada, enfermiza, de un rotundo mal gusto… Tiene un buen número de escenas de esas que es necesario ver un par de veces para acabar creyéndotelas (ver la secuencia del aborto). Y sin embargo mi sensación final fue muy similar a la que tuve tras el visionado de Gutterballs: aquí hay algo que no funciona.

Rodada con una acuciante escasez de medios y con una estética cercana al underground, Hanger se nutre de una cuadrilla de personajes indeseables (caracterizados con deformes máscaras de látex. A destacar la presencia de un chino consumidor compulsivo de cerveza, pornografía y fetichista de cierto complemento femenino que no pienso desvelaros), diálogos a cual más ofensivo, unas gotas de sexo guarro y, sobre todo, de esos tour de forces que son todo un homenaje a la decadencia y al mal gusto.

El gran problema de Hanger es que, vista como un todo, como un conjunto, resulta, en muchos momentos, tediosa y cansina. Es obvio que Ryan Nicholson empuja tanto a la historia, como a los personajes y los diálogos, hacia los límites de la estupidez más absoluta. La clave está en dilucidar si se trata de ese tipo de estupidez susceptible de resultar graciosa y entretenida (ver Black Devil Doll) o si, por el contrario, se trata de ese otro tipo de estupidez que no tiene ni puñetera gracia.
Por supuesto la respuesta será siempre subjetiva. Personalmente me decanto por la segunda opción: los excesos de Hanger, no me hicieron gracia.

El patetismo de todas y cada una de las situaciones que se describen en la película, unido a la escasa simpatía que despiertan todos sus protagonistas (desafortunadísimo el personaje de Hanger, que se limita a pasearse por la película con la capucha puesta y a enseñar su fea cara de vez en cuando), provocaron que la película no alcanzara en ningún momento ese puntito de interés o de atractivo que lograra engancharme a su trama.

Al contemplar la obra perpetrada por Ryan Nicholson no puedo evitar el recuerdo de las viejas producciones de la troma (atención, Lloyd Kaufman, principal cabeza visible de la Troma, tiene un pequeño cameo al inicio de Hanger), o de títulos del calibre de Street Trash o Slime City Massacre (Despedezator, 1988), películas todas ellas que, en muchas ocasiones, también constituían un auténtico tributo a la cutrez, el asco y el mal gusto, y con las que gocé buena parte de mi “extraña” adolescencia. Hanger consiguió rememorarme aquel tipo de cine que perseguía con ahínco en los rincones más oscuros y corrompidos del video-club…; el problema es que, con Hanger, la diversión experimentada con aquellas viejas películas desaparece sin dejar rastro, se esfuma (es muy probable que, en realidad, el que se está haciendo viejo sea un servidor).

Con todo esto supongo que ya habréis adivinado que Hanger no me gustó. No pude o no supe disfrutarla. Sin embargo, y tal como hice en su momento con Gutterballs, sí voy a recomendarla a todos aquellos aficionados que se sientan capaces de apreciar un producto grotesco y alejado de las normas convencionales del cine, cercano al underground, que hace de la degradación, la grima y la arcada sus principales señas de identidad. Ryan Nicholson intentará provocaros con su cine; si lo consigue y entráis en su juego, seguramente Ryan Nicholson será vuestro hombre.
Personalmente he visto dos de sus películas, y ninguna de ellas me ha convencido. Pero me conozco, y sé perfectamente que la próxima vez que lea “Ryan Nicholson se supera a sí mismo en su nueva película”, acabaré cayendo en la tentación (¿falta de buen juicio por mi parte? ¿o simple estupidez?).
Definitivamente hay algo que no acaba de funcionar entre Ryan Nicholson y un servidor, pero eso no significa que no siga intentando sacar a flote esta maravillosa/desastrosa relación de amor/odio que nos une.

Lo mejor: Lo de siempre, algunas escenas ni siquiera acabas de creértelas.

Lo peor: El conjunto de la película resulta aburrido y carente de interés.

No morire sola

La versión argentina del rape & revenge

No moriré sola

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  • Título original: No moriré sola
  • Nacionalidad: Argentina | Año: 2008
  • Director: Adrián García Bogliano
  • Guión: Adrián García Bogliano y Ramiro García Bogliano
  • Intérpretes: Marisol Tur, Gimena Besa, Andrea Duarte
  • Argumento: Cuatro chicas, de regreso a su pueblo natal, presencian en la un crimen que involucra a un grupo de lo que parecen ser cazadores furtivos. Tras ser sometidas y humilladas, clamarán venganza.

57 |100

Estrellas: 3

El argentino Adrián García Bogliano, tras sorprendernos gratamente a muchos con Habitaciones para Turistas, un sugerente retroslasher de ínfimo presupuesto pero excelentes maneras, vuelve a las andadas con su última película, No moriré sola, título plenamente adscrito al rape & revenge (violación y venganza), subgénero exploit que causó furor en la Norteamérica de los 70.

Cuatro jóvenes amigas emprenden una travesía por carreteras secundarias. Durante una aparentemente tranquila jornada de viaje encuentran tirada en la cuneta el cuerpo moribundo de una muchacha, con su vestido empapado en sangre.

Tras una breve deliberación, las cuatro amigas deciden subirla al auto y llevarla hasta la comisaría de policía más cercana. Una de las cuatro amigas identifica a lo que parece ser un grupo de cazadores furtivos muy cerca del lugar donde encontraron a la chica herida.

No Moriré Sola sigue, al pie de la letra, los esquemas más básicos y rígidos del rape & revenge, a través de un desarrollo que es un fiel reflejo de lo ofrecido por películas exponentes del subgénero como son La Última Casa a la Izquierda (Last House of the Left, 1972) o La Violencia del Sexo (I Spit on your Grave, 1978).

Degradación sexual, violencia, venganza y muerte en dos únicos actos.
Un primer acto que nos muestra la aniquilación de todo aquello que resulte bello, inocente, virginal, puro… En el caso que nos ocupa, cuatro inocentes jovencitas expuestas a una irascible combinación de sexo enfermizo y violencia gráfica.

Un segundo acto en el que los papeles se invierten. Cazadores cazados. Agresores que pasan a ser víctimas, y víctimas que emprenden una travesía de sangre y muerte empujadas por una irrefrenable sed de venganza.

Este vendría a ser el esquema básico de todo buen rape & revenge. Y esto es también todo lo que está dispuesta a ofrecernos una película como No Moriré Sola. Ni más, ni menos.

Llegados a este punto lo único que nos queda es analizar los méritos propios de la película de Adrián García Bogliano, más allá de la constatación de que cualquier aficionado que conozca mínimamente el subgénero sabrá perfectamente lo que le deparará No Moriré Sola incluso antes de que surjan en la pantalla los títulos de crédito iniciales.

Tras un arranque tituveante, lastrado por un ritmo lento y unos diálogos difíciles de percibir (las actrices, en determinados momentos, murmuran sus líneas de diálogos, complicando severamente su audición), No moriré sola se pone el mono de trabajo y nos muestra uno de los puntos álgidos de la función: cuatro chicas completamente desnudas en mitad de un bosque y a merced de una pandilla de desalmados y psicópatas dispuestos a ultrajarlas, humillarlas, golpearlas y, finalmente, violarlas. La secuencia es dura, salvaje. Me disponía a compararla con secuencias afines de películas que todos conocemos (p.ej La última casa a la izquierda), pero me parece una maniobra inncesaria (ya lo hice en su día con Chaos, de David DeFalco, y dudo mucho que fuera una decisión acertada por mi parte). Se mire por dónde se mire, y se compare con quien se la quiera comparar, se trata de una secuencia realmente incómoda, desagradable, dolorosa y explícita (aunque en un grado mucho menor que la mencionada Chaos… sic, finalmente lo he hecho). Al menos a un servidor siempre le han parecido más difíciles de sorportar este tipo de secuencias que contemplar por enésima vez al zombi de turno dándose un festín con los intestinos del pobre desgraciado que ha caído en sus manos (o en sus mandíbulas, para ser más exactos).

Tras el dolor, el sufrimiento y la deshonra, llega el turno de la rabia desatada y la necesidad vital de venganza. Y con ellas nos adentramos directamente en el segundo acto de No Moriré Sola. Un ajuste de cuentas que cumple, de nuevo, con las directrices del rape & revenge: la venganza llevada a cabo por las víctimas (o por sus familiares más cercanos) sobre sus agresores, superará (o al menos lo intentará) el nivel de brutalidad y violencia de las embestidas precedentes.

Como podéis observar no hay absolutamente nada remotamente nuevo en lo que nos cuenta No Moriré Sola. Es una revisitación casi académica del rape & revenge norteamericano. ¿Vale la pena, entonces, darle una oportunidad?
Dependerá en gran medida de vuestro interés en el subgénero en cuestión. Si os considerais unos buenos aficionados al rape & revenge (violación y venganza), la película de Adrián García Bogliano ofrece alicientes de sobras para darle una oportunidad. Unas actuaciones convincentes, una magnífica fotografía de texturas gastadas y tonalidades ocres que nos retrotrae al cine de horror USA de los 70, unas dosis más que suficientes de violencia gráfica (sin exagerar), algunas secuencias realmente salvajes (la violación) y, en definitiva, la oportunidad de recuperar un subgénero que durante el año todavía en curso parece haber recobrado nuevos bríos tras permanecer durante muchos años en el olvido.

¿Y qué ocurre con todos aquellos a los que el subgénero de violación y venganza no os resulta excesivamente atractivo?, probablemente vuestra mejor opción sea prescindir de No Moriré Sola.

Lo mejor: Es una muestra muy digna del subgénero rape & revenge.

Lo peor: no aporta absolutamente nada nuevo.

TerrorVision

Monstruos ochenteros en tu antena parabólica

Terrorvision

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  • Título original: TerrorVision
  • Nacionalidad: USA | Año: 1986
  • Director: Ted Nicolau
  • Guión: Ted Nicolau
  • Intérpretes: Chad Allen, Diane Franklin, Jennifer Richards
  • Argumento: En el planeta Plutón, desintegran y convierten en un rayo de energía a un violento alienígena que cae, por error, en la antena parabólica de los Putterman, en el planeta tierra.

60 |100

Estrellas: 3

TerrorVision forma parte de esas pelis que veía de pequeño en las estanterías del videoclub y cuyas portadas me maravillaban y aterraban a partes iguales. En esta, en concreto, se advertía en la contraportada que era de terror y humor, pero ni por esas me dejaban alquilarla mis padres. Con el paso de los años, me he dado cuenta de que gran parte de esas pelis eran de Empire Pictures, la productora de Charles Band y su tropa durante la segunda mitad de los años ochenta. Tras la quiebra, la remozaron como Full Moon Entertainment, tampoco fue bien el asunto, y ahora ha sido reflotada la antigua Empire pero con una producción mucho menos prolífica que en la anterior etapa –y más cuidada, todo hay que decirlo.

No es nada desconocido, desde luego: de Empire salen películas como Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), Re-Sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986) o Dolls (Stuart Gordon, 1987), cuyas calidades varían pero tienen siempre un punto de interés, y otras como Troll (John Carl Buechler, 1986), Ghoulies (Luca Bercovici, 1985) o esta misma TerrorVision, películas que no le recomendarías a nadie que no sepa disfrutar con ellas. Porque, ¡ay!…

…decir que TerrorVision es una buena película es muy arriesgado. Está claro que no aprueba si se la somete a un examen sesudo y académico, que es cutre y que su guión avanza –o no- por una lógica caótica y contraria a cualquier interés narrativo. Pero, por esa regla de tres, nos perderíamos un divertimento tan fabuloso e irreverente. Porque, por encima de sus limitaciones, TerrorVision es entrañable, lo mismo que Troll o Ghoulies. Desde el principio dicen abiertamente qué tipo de pelicula vas a ver, no engañan a nadie. Convierten sus limitaciones en virtud, para bien y para mal.

El punto de partida es tan disparatado que, si lo aceptas, estás en sus manos. En la planta de residuos tóxicos de Plutón, un oficial alienígena convierte en rayo cósmico a un bicho parecido a un cúmulo de albóndigas en lata –más adelante descubriremos que era una adorable mascota, pero de una especie que muta violentamente de vez en cuando- y lo lanza al espacio. El rayo rebota como una pelota de pingball en varios planetas, y va a caer en la antena parabólica de la casa de los Putterman, una “típica” familia americana; a saber: Stanley (Gerrit Graham), el padre y Raquel (Mary Woronov), la madre, están a punto de salir a un club de intercambio de parejas, su hija mayor, Suzy (Diane Franklin) también está a punto de irse, pero con su novio heavy rebelde de los ochenta, y el hijo pequeño, Sherman (Chad Allen) se quedará en casa con el abuelo (sin nombre en la película, Bert Remsen), quien le da lecciones básicas de supervivencia… y tiene un arsenal armamentístico en su bunker. La llegada del rayo con el alien a la antena provoca que la televisión del hogar, que hasta ese momento no sintonizaba nada, comience a funcionar, pero convirtiéndose en el canal a través del que entra y sale el terrible alienígena cada vez que se dispone a devorar a un miembro de esta familia. Por supuesto, los primeros en verlos son el hijo pequeño y el abuelo, y nadie les creerá, ni siquiera Medusa (Jennifer Richards), la presentadora de un programa de películas de terror que pide a sus espectadores que le llamen para contarle sus pesadillas.

En TerrorVision están todos los elementos que han explotado los productos de Empire Pictures. Sí, parece ridículo calificar de “autorial” a una productora así, pero lo cierto es que han repetido algunos patrones en sus películas, y no creo que se deba a falta de imaginación, puesto que en cada proyecto han servido para una cosa distinta: familias disfuncionales, deformidades físicas –el catálogo de amputaciones y muñones de Empire es enorme- y la solidaridad entre frikis. En TerrorVision no hay ninguna crítica a la estructura familiar convencional, como si puede haberla en Dolls o Troll, pero los Putterman parecen haber sido diseñados como el único entorno en el alienígena tiene suerte de haber caído. Así, en el tramo final, se produce una escena hilarante cuando Suzy y Sherman, los dos hijos del matrimonio, intentan enseñar al monstruo algunas palabras, como sus nombres o “comida”. Por otra parte, la deformidad física del monstruo –tiene un ojo no desarrollado del todo, por lo que usa el otro y un tercer ojo en un apéndice o rabo- pudiera ser el origen de su forma de comerse a los humanos: los absorbe, de la misma manera que La Cosa de John Carpenter los sintetiza, o el Leviathan de George P. Cosmatos. Ese mismo año, Re-Sonator dio un paso de gigante en esta dirección y, tres años después, esta idea, copiada o no, fue desarrollada al máximo en Society (1989), de Brian Yuzna, otro de los integrantes de Empire Pictures. Y, finalmente, la solidaridad entre seres socialmente marginados –estamos en los ochenta, los frikis aún no estaban bien vistos-: los Putterman, como familia, no se critican a sí mismos ni se condenan más allá de los roces de la convivencia. No sólo eso: la única persona dispuesta a dar un mínimo de credibilidad a la historia del alienígena acaba siendo Medusa, la presentadora del programa. El alien albóndiga parece estar a punto de integrarse en un ambiente que siente como suyo –recordemos que era una adorable mascota hasta que su naturaleza se reveló violenta y fue desterrado de su planeta-, pero Suzy cree poder rentabilizarle, y esa “traición” a la solidaridad friki tiene que castigarse. Por encima de la película, esto parece ser una proclama de Empire Pictures: aquí estamos y así somos, unos cafres a contracorriente, pero dispuestos a seguir adelante, pese a todo.

Casual o intencionadamente, consciente o inconscientemente, hay miga detrás de TerrorVision, y eso me parece un mérito, aunque su ejecución sea errática. Y lo cierto es que no importa que se descodifiquen o no sus supuestos signficados: aquí de lo que se trata es de divertirse durante ochenta minutos. Rodada íntegramente en un plató –la casa de los Putterman– del que nunca se sale, sin camuflar demasiado en ningún momento que estamos en un decorado, es relativamente sencillo imaginarse al equipo de la película detrás de cada panel y puerta, supliendo todas las carencias económicas con una energía encomiable, y eso se percibe gratamente en cada minuto de metraje.

Lo mejor: su buen humor y su irreverencia.

Lo peor: es el tipo de película que es, para bien... y para mal.

The Thaw

Eficacia probada

The Thaw

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  • Título original: The Thaw
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Mark A. Lewis
  • Guión: Mark A. Lewis, Michael Lewis
  • Intérpretes: Val Kilmer, Kyle Schmid , Martha MacIsaac
  • Argumento: El Dr. Kruipen descubre el cadaver congelado de un mamut en sus investigaciones; y con el algo que podría acabar con la humanidad.

65 |100

Estrellas: 3

The Thaw (también conocida como Frozen) nos muestra como el reputado y controvertido Doctor en Biología David Kruipen, interpretado por Val Kilmer, desentierra por casualidad el cadáver de un mamut, perfectamente conservado bajo el hielo del norte canadiense, en el transcurso de sus investigaciones sobre el cambio climático. Sin embargo, dicho descubrimiento es el principio del fin de la humanidad. Una especie de insectos parasitarios aguardaba congelada la oportunidad de reclamar la tierra, devorando a toda la humanidad. La llegada, a la base de operaciones del Dr. Kruipen, de tres estudiantes y la hija de este parece que solo empeorará la extensión de la infección parasitaria. Demostrándose, una vez más, que el peor enemigo de la raza humana puede ser el propio hombre.

Desde la fría Canadá, y de la mano de un desconocido Mark A. Lewis, llega una clásica película de bichos. Cuando digo bichos me refiero a los insectos, en su concepción más asquerosa y realista: como pequeños parásitos que se arrastran debajo de la piel para depositar sus huevos el calor de las entrañas del receptor. Así que olvidaos de Arac Attack e Infestation y dad la bienvenida a la versión madura y correcta de Están Dentro.

Como se observa en su argumento, tenemos conceptos muy poco novedosos entre las manos: Un descubrimiento bajo el hielo que trae una amenaza mortal para nuestra civilización, una localización aislada con gente atrapada que empieza a sentirse acechada y contagiada por pequeños bichos escurridizos…
Pues que nadie tenga ideas esperanzadoras, porque el desarrollo de la trama se ciñe esencialmente al clasicismo de la historia. Es decir, personajes muy típicos y poco profundos, suspense predecible, pocas vueltas de tuerca, escenas visualmente correctas pero muy formales y un terror poco novedoso, aunque parcialmente efectivo.

Sí que me sorprendieron gratamente, los títulos de crédito iniciales. Estos se abren como videos descargados de Internet y declaraciones tanto reales como falsas, atestiguando el fin del mundo por alguna circunstancia relacionada con el calentamiento global y con mucha información contradictoria. Estos primeros instantes de película se rubrican con un primer plano de una herida infectada por uno de estos escarabajos del pino prehistóricos. Y es esta escena la que promete asco sin fin y escalofríos naciendo en la medula espinal, durante el resto de lo que queda de cinta. Desgraciadamente esto no es así. Las apariciones escabrosas están muy dosificadas. No digo que incorrectamente, porque es obvio que el director quería contar “una historia de gente atrapada”. Sin embargo, casi todas las escenas de sospechas, dudas y conversaciones entre los distintos protagonistas, entre los que no destaca ninguno, a excepción de Val Kilmer…y poquito; se hacen muy aburridas y poco aportan a la historia. Otro film que nos lleva del punto A al B en linea recta y despacito, con alguna escena explicita y repugnante de por medio, que dependiendo de la repulsión que el espectador sienta por los insectos elevará su tensión en mayor ó menor medida.

A mi, fueron estos momentos los que me aportaron algo de alegría. Los adecuados efectos especiales, mezclando CGI y el clásico látex; así como la planificación de tales escenas me parecieron lo más trabajado de The Thaw. Junto con algún bello paisaje canadiense, la fotografía aceptable y la sensación de aislamiento; estos cuatro elementos consiguen levantar una película que podría haberse ahogado en las aguas del telefilm olvidable. A destacar un clásico y gran momento de “amputar para sobrevivir”, sorprendentemente logrado.

Para el final me reservo dos hechos que me dejaron un poco perplejo con respecto a esta producción:

Primero, ¿por qué se vende en algunos foros y páginas, The Thaw, como un alegato en contra de las razones que han provocado el cambio climático? En concreto, el ser humano. Decir que esta película contiene un mensaje ecologista porque debido a la subida de temperatura media en el planeta se deshiela un cadáver de mamut que contiene a los parásitos definitivos…pues me parece una mezcolanza de conceptos poco valida. Me suena a ecologismo de salón que poco hacer por solucionar los problemas reales que el hombre provoca en la naturaleza. Entiendo que pueda ser una percepción personal, pero entiendo el guión de Mark A. Lewis como un divertimento y nada más. La ecología necesita un marco más profundo para invitar a la reflexión. Aunque insisto en que pueda ser mi percepción personal.

Segundo, el giro final que intenta tomar la película vía dar la vuelta a las motivaciones del personaje del Dr. Kruipen. No voy a entrar en detalles por no fastidiaros el visionado de The Thaw; pero basta decir que se trata de un giro poco creíble y de poca calidad; muy usado en los telefilms para justificar su metraje. Tal vez los personajes no daban para más y los actores tampoco permitían mucho juego; pero las situaciones de sospecha, de tensión e indefensión que la constante amenaza de los escarabajos cabroncetes provocan podrían haberse trabajado mejor en lugar de regalarnos un final tan mediocre. Quizás así hubiésemos tenido una película aceptable en lugar de pasable, pero, no nos engañemos, estamos ante una producción modesta.

En definitiva, una propuesta interesante para una tarde tonta. No exige mucho, solo dejarse llevar por los picores que sufriréis cuando los dichosos bichos correteen por la pantalla, y cierta predisposición a ignorar los numerosos fallitos propios de una producción modesta (actores flojos, guión bidimensional, tópicos a go-go).
Moviéndonos en esos parámetros tenemos una cinta eficaz y entretenida que no inventa pero se deja ver.

Lo mejor: Las escenas "protagonizadas" por los insectos

Lo peor: Lo poco que se aleja de los tópicos

Paranormal Activity

Mientras dormías

Paranormal Activity

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  • Título original: Paranormal Activity
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Oren Peli
  • Guión: Oren Peli
  • Intérpretes: Katie Featherston, Micah Sloat
  • Argumento: Micah y Katie son una pareja que, recién mudados a su nueva casa, sospechan que algún tipo de fenómeno paranormal tiene lugar en su hogar mientras duermen. Para intentar averiguar qué sucede, dejarán grabando por la noche en su habitación.

75 |100

Estrellas: 4

Todo el mundo está al corriente del argumento: Micah compra una cámara de video para grabar los sucesos paranormales que tienen lugar en su casa, donde vive con Katie, su novia y, aparentemente, el origen de dichos fenómenos. Lo que sigue, por tanto, es una recopilación de las grabaciones de la pareja, tanto de día como de noche.

Paranormal Activity, primer largometraje de Oren Peli, es una de esas películas que llegan a nuestras pantallas con un exceso de información: lo barata que ha sido, el miedo que da, lo que ha fascinado a personajes como Steven Spielberg… Y, también es cierto, parece que no se puede hablar de ella sin mencionar la película “casera” por excelencia, El Proyecto de la Bruja de Blair.

Ambas películas se estructuran de formas similares: una clara diferencia entre el día y la noche. Durante el día, Micah y Katie hablan de sus fenómenos extraños con una cotidianeidad que deja perplejo y resulta desmitificadora a partes iguales, mientras que los excursionistas incautos que se introducían en el bosque de Maryland eran víctimas de sus nervios y la tensión que acumulaban por los acontecimientos nocturnos. Por la noche, en ambas cintas, tiene lugar el terror.

Aquí acaban las semejanzas entre las dos. Como documental, como testimonio real de los últimos días de vida de un grupo de personas, El Proyecto de la Bruja de Blair era mucho más eficaz aunque, para conseguirlo, se olvidase durante gran parte del metraje de que tenía una historia que contar, centrándose en el conflicto de la convivencia. Paranormal Activity es una película mucho más construida. Puede que Oren Peli haya pregonado a los cuatro vientos que los actores eran nóveles y que las escenas no estaba escritas y se improvisaban sobre la marcha, pero lo cierto es que, lo que como espectador se recibe, es un relato perfectamente estructurado, con una precisión de cirujano, en el que cada suceso es consecuencia del anterior, en una progresión siempre en aumento.* Esto es especialmente significativo en las escenas nocturnas: los ataques del “ente” siempre suben en intensidad y, si alguno es un poco más leve que el anterior, es para desprevenirte y pillarte con las defensas bajas.

Especialmente interesante me parece lo que hace con dos elementos tan típicos de películas sobrenaturales como son la figura del medium y la tabla ouija. El primero no sirve absolutamente para nada, a efectos prácticos. En la película, su primera visita está justificada –y con esto no desvelo nada- para que conozcamos cómo Katie lleva siendo “asediada” por un espíritu desde que era una niña, y la siguiente… bueno, es un poco ridícula, sí, pero divertida si se piensa lo que significa: se supone que estamos ante una película de fantasmas realista, por lo que el medium es, a su vez, una persona más… que se acojona y se larga. Queda un poco mal en el conjunto, pero es un detalle simpático. Lo de la tabla ouija me parece más complicado, y está resuelto con mucha mayor brillantez, desde mi punto de vista. En el momento en que Micah aparece en la casa con ese instrumento –o juego, o lo que sea-, nos tememos lo peor: sesión explicativa de los motivos del espíritu y susto para cerrar la escena. Por suerte, hay un guión –aunque no estuviera totalmente escrito- que ha sembrado ya que Katie no es partidaria de utilizar ese método, por lo que ella y Micah se enfrascan en una discusión y dejan la tabla sola en el salón, delante de la cámara… Lo que sucede es sencillo y eficaz, y zanja el asunto de un modo bastante elegante.

¿Da miedo Paranormal Activity? Yo diría que sí, a pesar de no sufrir especialmente durante su proyección. Con una meticulosidad terrible, Oren Peli parece haber ido escribiendo en una libretita todos los terrores nocturnos que le asediaban de pequeño cuando se metía en la cama, los ha graduado en intensidad de menor a mayor, y los ha dosificado en las noches que refleja la película. Así, es más lo simbólico de las imágenes, lo reconocible de la aparición brusca de una mano de debajo de la cama, por ejemplo –algo que no sucede en la película- que las imágenes en sí. De hecho, a mí me parece una prueba de que en algo acierta
Paranormal Activity el poso que deja. Puede que no fuera terrorífica su proyección, pero al llegar a casa estaba especialmente susceptible a los ruidos del edificio.

El tramo final es, probablemente, el más discutido de la película. Y, quizás, sí que sea lo más discutible de todo. Conforme se acerca el desenlace,
Paranormal Activity quebranta dos leyes que ella misma se ha impuesto, por lo que puede considerarse una traición a su propio espíritu. Primero, hay un momento en que el personaje de Katie dice una frase tranquilizadora en un momento nada relajado. De pronto, se evidencia la construcción, la narrativa cuando, hasta ese momento, ha estado la mar de bien camuflada debajo de la apariencia de “documental”. Nos pone, como espectadores, sobreaviso. Segundo, el mismísimo final. A mí, personalmente, me encantó: a esas alturas de la película, estaba entregado a lo que estaba viendo, y no me importó para nada, pero lo cierto es que lo que hace para cerrar Paranormal Activity es algo que ha estado evitando todo el tiempo, convirtiéndolo, por tanto, en un rasgo de estilo que se salta a la torera en los últimos minutos. La estrategia utilizada es, en cierta manera, la misma que se emplea en el final de The Ring/Ringu (Hideo Nakata, 1988). Resulta tan escalofriante la salida de Sadako de la televisión porque, hasta ese entonces, hemos visto una película barata, sin apenas efectos especiales. Cuando en el último video, Sadako sale del pozo y comienza a acercarse a la cámara, nos autoconvencemos de que es imposible que salga de la tele porque no es ese tipo de película. Y, por tanto, cuando sale, no damos crédito y nuestros ojos se desorbitan. Aunque hay que advertir que nunca veremos cómo es físicamente el espíritu que asedia a Micah y Katie ni nada por el estilo, el final de Paranormal Activity funciona en el mismo sentido que el de The Ring/Ringu.

Lo mejor: La tensión: si se reflejara en un gráfico, sería una línea recta ascendente de 90 grados.

Lo peor: El exceso de información: te han prometido que da tanto miedo que es imposible que, cuando la ves, te dé todo ese miedo.

The House of The Devil

Ojos de corza herida

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  • Título original: The House of The Devil
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Ti West
  • Guión: Ti West
  • Intérpretes: Jocelin Donahue, Tom Noonan, Mary Woronov
  • Argumento: Samantha necesita urgentemente algo de dinero para poder pagar el alquiler. ¿Existe mejor trabajo para una universitaria qué el de canguro?. Una familia de satanistas respoderá esa pregunta en una noche que Sam, no olvidara.

60 |100

Estrellas: 3

A principios de los ochentas, una joven universitaria busca piso. Esta estudiante, Samantha (Jocelin Donahue), parece que encuentra el apartamento ideal, pero sus paupérrimos ahorros no son suficientes para pagar ni el depósito. Con pocos días de margen, busca trabajo con desesperación. Milagrosamente aparece una oferta casi de la nada: Un trabajo, bien remunerado, de niñera en un caserón de estilo victoriano, ubicado en un páramo de las afueras. En la noche que toda la ciudad se prepara para contemplar un eclipse lunar total, Samantha llega a su nuevo trabajo. La sorpresa salta cuando descubre que no se trata de cuidar a un niño, si no a una anciana. Todo parece extraño alrededor de los Ulman (Tom Noonan y Mary Woronov) y su casa; sin embargo la paga es demasiado generosa como para rechazarla. Así comienza la, aparentemente, fácil tarea de la joven. Pero la tensión va envolviendo las paredes del edificio como una mortaja un cadáver, convirtiéndose en una sangrienta noche, que Samantha jamás olvidará…

La película de Ti West viene precedida de buena fama. ¿Es esto realmente merecido? El bueno de Ti dirige, escribe y edita un film que intenta recuperar todos los ingredientes de las producciones sobre sectas satánicas (y lo único adicional que destripo es que esta basada en supuestos hechos reales) de finales de setenta/principios de los ochentas. Aparte de The House of The Devil, la obra más conocida de este director es The Roost. Una película de bajo presupuesto que, también, intentaba homenajear al cine de genero (en su caso a Evil Dead) y a la televisión de medianoche; aunque quedándose a un nivel infinitamente inferior a la cinta que ahora nos ocupa. Con lo cual, ya sabemos que nos vamos a adentrar en la mente de un tipo que adora el cine de terror de serie B de los ochenta, que vivió esa época siendo muy pequeño (nació en 1980) y que sigue siendo bastante novel en el mundo del cine con producciones casposas a sus espaldas. Estos puntos pueden parecer banales pero creo que es importante ubicarse con el autor, en proyectos tan personales como este.

Hay dos factores que destacan enormemente en los fotogramas que iluminan nuestra pantalla: Su ambientación y su protagonista.

La película se ubica en los primeros años de la década de los ochenta, y el ambiente necesario ha sido creado con perfección milimétrica. Pero la obsesión de Ti West por esos años va más allá. Si me hubieran dicho que se había encontrado esta cinta en Beta, entre los estantes polvorientos de algún videoclub de barrio abandonado, me lo hubiera creído inmediatamente. Los títulos de crédito, la banda sonora (que es muy destacable, y esta insertada en las escenas con mucho gusto), la iluminación, el montaje, el vestuario…. Solo poner como pega que los limites presupuestarios se notan en las escasas localizaciones que vemos. Claro que la película se llama La Casa del Diablo; no la gran ciudad y parajes exóticos del diablo.
La atmósfera logradísima entonces, pero ¿qué aporta tanto tributo a esos años hedonistas? Desde mi punto de vista nada. A mi me han gustado bastante los aspectos que he enumerado antes, no obstante, ninguno forma parte integral del desarrollo de The House. Para que me entendáis, es algo que da sabor pero no sustancia. Con lo cual, no pasa de ser un homenaje personal del director a una época que le fascina. Un hecho que sesga brutalmente al espectador en su visionado: ó te unes a la fiesta del revival ó te preparas para hora y media de agonía.

El 95% del metraje se sustenta en la presencia de la guapa Joceline Donahue, mi aspirante favorita a screamqueen 2009. Y para ser sincero, no lo hace nada mal. Esos ojazos marrones transmiten timidez, indefensión que luego se transforma en rabia. Esos delicados rasgos que reflejan emociones internas con transparencia. Una chica preciosa que no te aburres de ver en pantalla. Se nota que me ha encandilado, tanta naturalidad ha derretido mi corazón de hielo. Aunque todo este empalague que sentía por ella se veía frustrado debido a sus compañeros de reparto. Sin hacerlo excesivamente mal, los he visto “excesivamente naturales”. Claro que sus escenas eran siempre breves y con unos diálogos que daban para poco. Obviamente, la dirección artística estaba centrada exclusivamente en Joceline (¡Tu si que sabes Ti!).

Así que tenemos dos puntos bastantes positivos y todavía no hemos entrado en la película en si. Bien, ahora llega lo malo. Tanta fijación con los ochenta y con la atractiva Samantha, dejan al resto de la filmación, un poco vacía. Aun reconociendo que muestra ideas interesantes y juega bien en la creación de una tensión gradual, le veo demasiados agujeros como para ser una película de hondo calado, sobre todo por su final tan típico y previsible. A saber, las escenas con más de un personaje son escasas e intrascendentes, el tiempo donde se acumula tensión y misterio es demasiado largo, explotando todo bruscamente en los últimos quince minutos y dicha explosión se queda en un pequeño petardazo. Es el típico film que vas viendo con expectación a ver por donde dirige sus pasos y finalmente te das cuenta de que te ha llevado al mismo sitio de siempre, por una ruta pintoresca pero poco variada.

En conclusión y volviendo a la pregunta del principio, ¿es merecida la buena fama con la que viene precedida The House of the Devil? No, en mi opinión. Me cuesta ver un valor añadido en una película que directamente calca el cine de genero de hace treinta años. Lo hace bien pero la película es demasiado pasiva, necesitamos poner demasiado de nosotros mismos, y el aficionado curtido ya ha puesto tantas veces que se cansa. La fama cuesta, que se decía en una academia de balie en los ochenta, y Ti West se ha dedicado a darse el gustazo a si mismo. La recomiendo para aquellos que aprecien un terror basado en una leve tensión apenas sugerida y sin prisas, así como los aficionados a los pantalones vaqueros de cintura alta; pero aquellos que busquen intensidad váyanse a otros pastos.

Y preparaos para el inminente estreno de Cabin Fever 2, directa a tu videoclub de la mano de Mr. West. ¿Qué ocurrira?

Lo mejor: La lograda ambientación y la adorable Jocelin Donahue

Lo peor: El vacio tan tremendo que sufre el guión. La película se merecía más esfuerzo en dicho aspecto.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “The House of The Devil” en VOSE.