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Red Sands

Soldados aburriéndose al calor del desierto

Red Sands

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  • Título original: Red Sands
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Alex Turner
  • Guión: Simon Barrett
  • Intérpretes: Shane West, Leonard Roberts, Aldis Hodge
  • Argumento: Una patrulla de soldados norteamericanos debe vigilar una carretera en mitad del desierto. Sin ni siquiera saberlo, despiertan la ira de un Djinn, un ancestral demonio que odia a los humanos.

13 |100

Estrellas: 1

Red Sands

Creo que me repito. En realidad estoy seguro de ello.
Sólo hay un pecado capital que ninguna película de horror debería cometer bajo amenaza de pudrirse en el infierno del olvido. No se trata de que la película no cause miedo, o que la historia sea un cúmulo de insensateces y que no haya por dónde agarrarla. Ni siquiera me estoy refiriendo a que no disfrute de un ápice de originalidad, o que los efectos especiales no estén a la altura, o que los actores realicen su trabajo de forma pésima…

Nada de eso. El único y verdadero pecado capital es el del aburrimiento. Una película de horror jamás debería ser aburrida. Uno nunca debería verse tentado a mirar de reojo su reloj a mitad de película, deseando que el suplicio llegue a su fin y todo acabe con un sueño reparador que nos ayude a olvidar una mala experiencia.

"Red Sands" es la historia de siete soldados del ejército norteamericano cuya misión consiste en vigilar una carretera abandonada en mitad del desierto. Existe la sospecha de que dicha vía es utilizada por un comando de Al-Qaeda como lugar de paso.
La misión discurre con absoluta normalidad (y sin sobresaltos) hasta que un ignorante soldado raso decide emprenderla a tiros con una misteriosa figura de mujer esculpida en la roca de una montaña.
Por supuesto, su acto de insensatez (y de incultura) provocará el lógico despertar de un “Djinn”, una criatura perteneciente a la mitología pre-islámica creada por Dios con anterioridad a cualquier otro ser vivo. Los “Djinn”, dotados de la cualidad de adoptar cualquier forma deseada, odian a muerte a los humanos (y mucho más si estos le despiertan de un apacible sueño de miles de años).

La cosa, de buenas a primeras, no podía ser más prometedora, al menos para quien escribe estas líneas. La sola idea de mezclar dos géneros tan marcados y con tanta tradición a sus espaldas (y, en definitiva, dos géneros que me encantan) como son el bélico y el terror sobrenatural, suponía la esperanza -más allá del horrible póster que promociona la película- de darme de bruces con una propuesta sugerente, original y alejada de la vulgaridad y la trivialidad en el que se ha visto sumergido gran parte del cine de horror en los últimos años.

Mi primera reacción cuando me llegaron las primeras noticias sobre "Red Sands" fue pensar: “no se trata de un slasher, ni de una película de zombis… tampoco es un remake ni una secuela… sino una historia sobrenatural ambientada en un conflicto bélico moderno… tengo que verla cuanto antes”.

Pero no es la primera vez que me ocurre. Ni tampoco será la última.
Todas las excelentes expectativas que me fui formando alrededor de la película se derrumbaron con la misma rapidez con la que fueron creadas.

Efectivamente, el total e insoportable aburrimiento se adueña de "Red Sands" prácticamente desde su mismo inicio. Nada logra salvarla del sopor y el letargo en el que nos vemos sumidos a causa de una incesante retahíla de diálogos trasnochados en los que tienen cabida todos los tópicos habidos y por haber: conflictos raciales entre los miembros de la unidad, evocar a las novias que quedaron atrás, supuestas muestras de virilidad que desembocan en comentarios sexuales y sexistas de muy baja estofa (y sin puñetera gracia), e infinidad de comentarios sobre lo duras que resultan las condiciones de vida en el desierto y lo cabrones que llegan a ser los terroristas que se esconden bajo sus piedras (por cierto, no tengo ni idea de dónde se ha rodado la película –ni me he molestado en averiguarlo-, pero no recuerdo haber visto un desierto tan poco amenazador y tan falto de carisma –si es que a un desierto se le puede valorar su carisma- como el de "Red Sands").

De forma que, entre bostezo y bostezo, la única esperanza que nos va quedando es que la presencia del esperado "Djinn" anime la función y consiga salvar "Red Sands" de la quema. Pero como supongo que ya habréis adivinado, eso es algo que nunca llega a suceder.

No os diré en que forma se materializa el "Djinn", aunque si le echáis un breve vistazo al desastroso póster antes mencionado podréis averiguarlo con cierta facilidad. Lo que realmente importa es que el supuesto horror sobrenatural que la presencia del "Djinn" debería insuflar a la historia, nunca llega a materializarse.

Las acometidas del "Djinn" se traducen en diversas secuencias oníricas en las que los pecados de guerra que atormentan a cada uno de los soldados cobran vida ante sus propios ojos… una y otra vez, hasta sumergirlos en un estado de profunda locura.

Nuevamente una idea que a priori se me antoja interesante, se ve lastrada y condenada al fracaso a causa de un pésimo desarrollo en el que Alex Turner, director de "Red Sands", asume muy pocos riesgos y no logra, en ningún momento, transmitir la energía, la firmeza, e incluso la imaginación necesarias para que dichas secuencias funcionen.

En lugar de ello tenemos a una serie de personajes deambulando sin sentido por la arena del desierto, haciendo frente a sus mayores temores (temores que nunca acaban transmitiéndose al espectador), y corroborando que "Red Sands" no es, en absoluto, la película que esperábamos.

Y lo peor está todavía por llegar. Cuando el "Djinn" enseña, por fin, su primigenia y monstruosa forma , unos cochambrosos efectos CGI te obligan a desear que la criatura nunca hubiera mostrado su peor cara.

En definitiva, "Red Sands" es una soporífera muestra de horror sobrenatural y cine bélico que viene a sumarse a las numerosas decepciones que vengo experimentando en los últimos tiempos. Necesito unas vacaciones.

Lo mejor: ummmm... ¿que salen soldados?

Lo peor: Aburre a las rocas del desierto.

Shuttle

Viaja en el microbús del infierno

Shuttle

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  • Título original: Shuttle
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Edward Anderson
  • Guión: Edward Anderson
  • Intérpretes: Peyton List, Cameron Goodman, Tony Curran
  • Argumento: Dos amigas regresan de unas vacaciones en México y sus maletas se extravían. En compañía de dos chicos y un contable con prisas, deciden coger un microbús que les llevará al centro de la ciudad. Pero escogen el microbús equivocado.

68 |100

Estrellas: 4

Shuttle

¿Un thriller claustrofóbico, intenso y con altas dosis de suspense? ¿o una historia fallida, previsible, repleta de agujeros y que no hay quién se la trague?

Estoy plenamente convencido de que "Shuttle", el debut en la dirección y guión de Edward Anderson, es una de esas películas destinadas a cosechar respuestas airadas, tanto a favor como en contra, por parte de todos aquellos que os decidáis a comprar un ticket para este microbús al infierno.

Por mi parte, y pese a que no se trata, ni mucho menos, de un thriller perfecto, acabé inclinando la balanza hacia el lado positivo, viendo en "Shuttle" un thriller (con toques de horror) que logra mantener el suspense hasta, prácticamente, el tercio final de su metraje, y capaz de ofrecernos una serie de instantes con la fuerza, la violencia y la intensidad suficientes como para acabar elevando el nivel de la propuesta.

Un par de amigas, Mel y Jules, regresan de unas cortas pero intensas vacaciones en México. Todo parece haber ido bien hasta el momento, pero las cosas se complican a la hora de recoger sus equipajes en el aeropuerto. Una de sus maletas ha desaparecido. Pasan más tiempo del deseado reclamando la pérdida y acaban siendo, junto a Seth (un oportunista que no pierde la ocasión de echar sus redes sobre Mel) y Matt (el disconforme amigo de Seth), las últimas personas en abandonar el aeropuerto.

A punto de coger el último autobús que les llevará al centro de la ciudad, el conductor de un microbús les ofrece el mismo trayecto a mitad de precio. Mel, Jules, Seth y Matt deciden, finalmente, subirse al microbús. Gran error.

Como todo buen thriller moderno que se precie, "Shuttle" está diseñado para sorprender y conmocionar al espectador en, al menos, un par o tres de momentos clave en la película.

El señuelo de Shuttle se traduce en una única pregunta: ¿cuáles son las verdaderas intenciones del conductor del microbús? A partir de esta premisa básica en la que se sustenta buena parte del suspense de la película, Edward Anderson ejecuta un par de saltos al vacío en los cuáles pone en juego la solvencia de "Shuttle". De la reacción del espectador ante estos saltos dependerá, en buena parte, que "Shuttle" salga o no triunfadora.

En realidad es complicado reprocharle a "Shuttle" algo que vaya más allá de la propia esencia de la historia que se nos plantea y, sobre todo, de las numerosas trampas que Edward Anderson va esparciendo a lo largo de la trama.

Desde un punto de vista técnico y formal sorprende la diligencia de un debutante como Edward Anderson. Buena fotografía, excelente ambientación (¿de verdad Boston es tan tenebrosa de noche?), cumplidor a la hora de rodar las secuencias de acción, y capacitado para dotar al conjunto de la propuesta de las dosis de suspense necesarias.
También las actuaciones, sin ser especialmente destacables, acaban siendo solventes (al menos la interpretación de los cuatro jóvenes protagonistas pasa bastante desapercibida, sin estridencias, sin salidas de tono, lo cual siempre es de agradecer).

Pero entonces ¿cuál es el problema de "Shuttle" -si es que realmente tiene algún problema-? En realidad todos los peros que se le pueden atribuir a una película como "Shuttle" provienen de su argumento. Si analizamos con un mínimo de rigor el comportamiento de todos los implicados en la trama nos damos cuenta de que el trayecto de "Shuttle" está repleto de baches y curvas peligrosas. ¿Por qué no escapa? ¿Por qué no acaban, definitivamente, con la vida del villano de turno? ¿Por qué están tan vacías las calles de Boston? ¿Y la policía?

Es algo bastante común en el thriller actual. Se sacrifica la verosimilitud de determinadas situaciones y comportamientos a favor de una serie de trampas en el guión que no siempre resultan todo lo efectivas que cabría desear.

Cuando la trama de "Shuttle" se resuelva en una secuencia final demasiado alargada en el tiempo (y que nos descubre una subtrama entre las dos protagonistas que acaba siendo el punto más débil de la película), será el momento para sacar vuestras propias conclusiones. Por cierto, el desenlace de "Shuttle", en el caso de que no os lo esperéis, resulta de lo más interesante (o al menos a mí me lo pareció).

Repito: "Shuttle" no es un thriller perfecto. Es tramposo y posee algunas lagunas en el guión (algo muy habitual en el thriller actual). Pero en su conjunto sí me pareció un sugerente debut y una película entretenida y disfrutable.

En realidad el thriller siempre propone un juego. Un juego de verdades a medias y mentiras que, en muchas ocasiones, necesita de nuestra complicidad para no caer en el absurdo. "Shuttle" no es una excepción. Si uno intenta encontrarle los tres pies al gato, seguro que acabará lográndolo. Pero si decidimos dejarnos llevar por su intenso ritmo, sus aceptables dosis de suspense, y su eficacia en las escenas de acción, tendremos la oportunidad de disfrutar de un thriller digno y más que aceptable. ¡Qué demonios! He acudido a una sala de cine para ver thrillers protagonizados por Halle Berry y Bruce Willis muchísimo peores que "Shuttle".

Lo mejor: su sentido del ritmo y su capacidad para crear suspense. El final, si te agarra por sorpresa, es ciertamente interesante.

Lo peor: ciertas trampas del guión que ponen en duda la verosimilitud de algunas situaciones y comportamientos.

The Telling

Terror en la mansión Playboy

The Telling

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  • Título original: The Telling
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Nicholas Carpenter
  • Guión: Joe Lessard
  • Intérpretes: Holly Madison, Lola Labelle, Nicole Zeoli
  • Argumento: Tres chicas deberán contar una terrorífica historia para lograr ingresar en la hermandad femenina más popular de su Universidad.

10 |100

Estrellas: 1

The Telling

La serie B terrorífica siempre ha hecho gala de una festiva tendencia a mostrar, en ocasiones sin demasiada justificación (y quién la necesita…), las sinuosas curvas y carnes apretadas de bellas señoritas decididas a abrirse camino (al precio que sea) en el mundo de la interpretación.
Recordemos el caso de Linnea Quigley, la célebre scream-queen que debutó en la genial "El Retorno de los Muertos Vivientes" (The Return of the Living Dead, 1985) con el personaje de una zombi punk con una clarísima predisposición a desnudarse a la menor oportunidad.

- Disculpa… ¿y la película?

No seré yo quién me queje o me esfuerce en buscarle algún tipo objeción moral al asunto. Si un director de serie B decide que una chica ligera de ropa es un elemento importante para el desarrollo de la trama de su película de terror, a mí no me queda otra cosa que agradecérselo (esta reseña me está quedando de un tono machista que tira de espaldas…).

"The Telling" está protagonizada, casi en exclusiva, por un elenco de chicas cuyo pasado reciente está ligado a la mansión Playboy de Hugh Hefner. Rubias generosas en implantes mamarios que juegan a ser actrices de Hollywood.
Entre ellas la (por lo visto) célebre Holly Madison, una de las exnovias oficiales de Hefner, lo cual viene a significar que la susodicha rubia compartía habitación (y cama) con el magnate del sexo.

Si hay por ahí algún seguidor del reality “The Girl Next Door”, que posiblemente se emita por el canal Playboy, podrá reconocer a la mencionada Holly Madison, y quizás también a sus compañeras de reparto Bridget Marquardt y Sara-Jean Underwood.

- Pero… ¿qué hay sobre "The Telling"? ¿Vale la pena?

Parece obvio decir que una película de terror protagonizada por playmates siliconadas y filmada en los interiores de la mansión Playboy tiene un principal (¿y único?) aliciente: los desnudos.

- Me estás poniendo nervioso. ¿Es "The Telling" una buena película o no lo es?

Llevo tres párrafos hablando de conejitas playboy, implantes mamarios y curvas de infarto. Efectivamente, "The Telling" no es una buena película. En realidad es una pésima película. Una de las peores que he visto en mucho tiempo.

Concebida como una película de episodios (al estilo de la añorada Creepshow), "The Telling" cuenta la historia de tres estudiantes universitarias que deberán superar una última prueba para ingresar en la más famosa y elitista hermandad femenina de su facultad. Dicha prueba consiste en contar, cada una de ellas, una historia terrorífica.

En "The Telling" no hay sexo, ni sangre, ni horror. No hay nada. Tan sólo tres esperpénticas historias, supuestamente terroríficas y sexys (y subrayo lo de “supuestamente”), plagadas de clichés e incapaces de despertarnos cualquier sensación que vaya más allá de la repulsa o incluso la vergüenza ajena (en especial una disparatada secuencia onírica en el segundo segmento, a la postre, el peor de todos).

Lo que podría haber sido un sencillo pero apetecible divertimento, combinación de terror chusco y modelos de playboy ligeritas de ropa, acaba convirtiéndose en una penitencia insoportable y dolorosa a modo de castigo por nuestras ansias de sexo fácil y seguro.

"The Telling" es indefendible. Hasta el punto de que resulta absurdo hablar de lo malas que son las interpretaciones, o la insipidez demostrada por Nicholas Carpenter, director de la película, en la puesta en escena.
"The Telling" es tan increíblemente aburrida y sin sustancia, que todos sus posibles defectos de forma acaban siendo lo de menos. Es insoportable… en su conjunto.

Y por si todavía hay alguien que pueda llegar a pensar, “pero salen playmates ¿no?... entonces me apunto”; os advierto que no es una buena idea. Por si no ha quedado bastante claro todavía, en "The Telling" no hay sexo. Es cierto que algunas de sus protagonistas no tienen reparos en enseñar sus pechos (faltaría más, son conejitas playboy), pero os aseguro que no es motivo suficiente para tragarse el despropósito que viene a continuación.

Supongo que si quereis ver a las chicas de "The Telling" en todo su esplendor, con un poquito de esfuerzo quizás podáis localizar el típico videoclip promocional de Playboy en el que probablemente aparezcan ataviadas con un sombrero de paja y un mini short tejano, peinadas con un par de coletas a los lados y contándonos que sus sueños pasan por tener una granja y acoger en su seno a una numerosísima familia. Estoy seguro de que será una experiencia mucho más divertida –e instructiva- que ver "The Telling".
Quedáis avisados.

Lo mejor: Hubo un chiste a costa de las rubias que me hizo gracia.

Lo peor: Es TAN mala...

Last of the Living

Sobrevivir al apocalipsis zombi nunca pareció tan fácil

Last of the Living

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  • Título original: Last of the Living
  • Nacionalidad: Nueva Zelanda | Año: 2008
  • Director: Logan McMillian
  • Guión: Logan McMillian
  • Intérpretes: Morgan Williams, Robert Faith, Ashleigh Southam
  • Argumento: Tres amigos han sobrevivido al apocalipsis zombi. Sus vidas trascurren con relativa tranquilidad, hasta que conocen a Stef, quien dice tener en su poder el antídoto que eliminará el virus zombi. Los tres amigos se comprometen a ayudar a Stef.

60 |100

Estrellas: 3

Last of the Living

"Last of the Living" es una comedia zombi. Una de tantas que quizás tengamos la oportunidad de disfrutar en breve. La lista es prácticamente interminable: "Zombies of mass destruction", "Blood of Highway", "Bong of the dead", "Dozers", "Doghouse"...

No sé hasta que punto el éxito sorpresa en 2004 de "Shawn of the Dead" (Zombies Party) tiene algo que ver con esta avalancha de títulos que mezclan comedia y subgénero zombi. Lo cierto es que, tras su estreno mundial, "Shawn of the Dead" se convirtió, de facto, en la mejor parodia zombi desde "The Return of the Living Dead" (El Retorno de los Muertos Vivientes, 1985).
Su éxito fue fulminante y surgió una legión de seguidores (entre los cuales me incluyo) que no se cansan de alabar su sencillo pero tremendamente eficaz sentido del humor, y su encantadora (y en ocasiones delirante) tergiversación del universo zombi.

Pero lo de "Shawn of the Dead" no fue una casualidad. Tras el éxito de la película se encontraba el consolidado talento cómico de los británicos Edgar Wright (director) y Simon Pegg (actor y guionista).

Lograr que una comedia zombi resulte graciosa no es una labor sencilla. Los aficonados al subgénero zombi ya no nos conformamos con que nuestros adorados muertos vivientes hagan acto de presencia en la pantalla. Tiene que haber algo más. La oferta es muy amplia, y si decidimos darle una oportunidad a la enésima comedia zombi esperamos, al menos, que nos haga sonreir. Que nos divierta. Que nos haga pasar un buen rato.

"Last of the Living", producción neozelandesa dirigida por el debutante Logan McMillan, lo consigue… y con creces.

Tres jóvenes amigos han sobrevivido al apocalipsis zombi. Sentados en el sillón de la que ahora es su casa y manteniendo conversaciones de lo más triviales, consumen el tiempo con aparente tranquilidad. Su idea de la diversión consiste en salir al exterior y arrasar con algún supermercado o tienda de música. Y cuando se cansan de estar en algún sitio en concreto, simplemente se trasladan a un nuevo lugar.

En uno de sus traslados conocen a Stef, una guapa científica que asegura tener en su poder el antídoto que erradicará el virus causante del apocalipsis zombi. Los chicos se enamoran irremediablemente de Stef y no dudan en prestarle su colaboración para llevar el antídoto a una isla en la que varios equipos científicos trabajan para lograr la cura definitiva.

La historia es de una sencillez desarmante (algo que también ocurría en "Shawn of the Dead"). Una mera excusa para que "Last of the Living" tenga la oportunidad de desplegar su arsenal cómico.
¿Y en que consiste dicho arsenal? Básicamente en la caracterización de los personajes y las relaciones que entre ellos se establecen (en esta ocasión, el gore –con muy poca presencia en Last of the living- no es una excusa para provocar situaciones cómicas).

Por un lado tenemos a Ash, un contable sensible, enamoradizo y prudente, siempre ataviado con su casco y sus coderas, y objeto constante de las bromas de sus colegas referentes a su condición sexual.

Por otro lado tenemos a Morgan, actor, guapo y seguro de sí mismo, obsesionado con encontrar una mujer ante la cual poder desplegar, nuevamente, todos sus encantos.

Y, finalmente, Johnny, el salvaje del grupo. Aficionado al rock y entregado plenamente a su labor de matar cuantos más zombis mejor.

La actitud del grupo de total despreocupación ante la amenaza zombi que les acecha constantemente y los divertidísimos diálogos que surgen entre los componentes del mismo al afrontar situaciones totalmente desesperadas que amenazan su existencia (despreciando, en la mayoría de ocasiones, cualquier regla mínima de supervivencia ante una amenaza zombi), son los principales pilares que sustentan el humor sano y sin estridencias de "Last of the Living".

Un humor inteligente y, a menudo, realmente ingenioso que nace de situaciones perfectamente reconocibles para cualquier aficionado al género zombi.

Pero más allá del humor como principal aportación de "Last of the Living", hay otros aspectos en la película que conviene destacar. El primero de ellos, y el más sorprendente, es su fabuloso aspecto formal. "Last of the Living" es, visualmente, muy notable, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante una película de bajo presupuesto. Su fotografía, el color, los movimientos de cámara, determinadas decisiones de montaje… todos estos elementos ayudan a que tengamos la sensación de que "Last of the Living" sabe superar su condición de película de bajo presupuesto para ofrecernos un empaque visual admirable y plenamente disfrutable.

Curiosamente, toda esa calidad en el aspecto visual se pierde cuando nos centramos en los zombis. El diseño de los muertos vivientes es muy pobre. Su maquillaje es demasiado austero y poco convincente; dejándonos la constante impresión de que, efectivamente, los zombis no están a la altura.
Sin embargo, personalmente, tampoco me supuso un gran problema. La falta de acierto en el diseño de los zombis queda suplica por el buen humor que desprende "Last of the Living" durante todo su metraje.

En definitiva "Last of the Living", pese a quedar muy lejos de los logros conseguidos por "Shawn of the Dead", es una comedia zombi simpática y entretenida, que se consume con muchísima facilidad gracias a su buen ritmo, su excelente factura y a que no deja lugar alguno al aburrimiento. Muy recomendable.

Lo mejor: es divertida. El final resulta, cuanto menos, sorprendente. Y el Cortina

Lo peor: es intrascendente (aunque tampoco sé si esto es realmente malo). No aporta absolutamente nada nuevo al universo zombi. El diseño de los zombis es pésimo.

Seed

El vástago asesino de Uwe Boll

Seed

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  • Título original: Seed
  • Nacionalidad: Canada | Año: 2007
  • Director: Uwe Boll
  • Guión: Uwe Boll
  • Intérpretes: Will Sanderson, Ralf Moeller, Michael Pare
  • Argumento: Sam Seed, autor de los asesinatos de cientos de personas, escapa milagrosamente de su ejecución en la silla eléctrica. Su única obsesión a partir de ese momento será vengarse de aquellos que intentaron ejecutarle.

30 |100

Estrellas: 2

Seed

No soy un enemigo jurado de Uwe Boll. Tampoco voy a cometer la extravagancia de defender su cine. En realidad tan sólo he visto un par de sus películas: "House of the Dead" y "Alone in the Dark". Sendas adaptaciones de videojuegos que considero un monumento al horror cinematográfico (en el peor sentido que se le pueda otorgar a dicha sentencia).

Y sin embargo le tengo cierta simpatía al director germano. ¿Cómo demonios Uwe Boll ha logrado la posición de privilegio que ocupa en el actual panorama del cine fantástico y de terror? Sus producciones son cada vez más caras, y las recaudaciones en taquilla de las mismas, cada vez más pésimas. Y, pese a todo, ahí sigue, al pie del cañón.
Por no hablar del hecho de que un servidor se ha visto empujado a iniciar la reseña de una de sus películas hablando, precisamente, sobre el estado actual de su carrera y sobre si estoy de su lado o en su contra, cuando en realidad no había ninguna necesidad de hacerlo (lo cierto es que me ha parecido una estupidez por mi parte). Este Ube Boll es, cuanto menos, un fenómeno curioso.

Así que haré un pequeño esfuerzo para obviar, en la medida de lo posible, que estoy ante una película de Uwe Boll y me centraré en lo que realmente importa: "Seed".

Los primeros minutos de "Seed" dejan muy claro que Uwe Boll, director y guionista del evento, ha querido filmar su película más dura, ofensiva, provocativa e incómoda hasta la fecha; alejada de ciertos elementos fantásticos que, en cierta forma, suavizaban algunas de sus adaptaciones de videojuegos.
Por esa razón pone toda la carne en el asador en unos quince minutos iniciales que, para muchos, serán difíciles de soportar.
Por un lado abstenerse los que sufran viendo imágenes de maltrato animal. Por otro lado (y aquí es dónde peor lo pasé) hay una secuencia protagonizada por un bebé que, personalmente, me dio la desagradable sensación de eternizarse en el tiempo.

Supuestamente este conjunto de imágenes sirven para ilustrar el estado mental del asesino en serie protagonista de Seed. Sin embargo a mi me parecieron más bien una advertencia de Boll, que nos dice algo así como: “Cuidado, esta vez va en serio. Estás ante una película realmente desagradable e incómoda. Quedas avisado”.

Tampoco quiero engañar a nadie. Me gusta el cine extremo. Y debo reconocer que, a medida que aumentaba mi sensación de asco ante determinadas imágenes, también crecía la esperanza de estar ante una propuesta enfermiza y de una crueldad intolerable.

Pero por desgracia toda esperanza se desvanece, se evapora, en el mismo instante en que finalizan esos quince minutos iniciales que han logrado revolver mi estómago.
"Seed" es una película fallida por muchas y variadas razones.

En primer lugar la historia recorre caminos de una estupidez y absurdidad insalvables.
Ambientada a finales de la década de los setenta, "Seed" cuenta la historia de un famoso asesino en serie conocido como Sam Seed, condenado a la silla eléctrica por sus cientos de crueles asesinatos. Una ley federal (por lo visto, inexistente) establece que el reo que siga vivo tras tres descargas de 15.000 voltios y 15 segundos de duración cada una de ellas, deberá ser puesto en libertad.
Ni que decir tiene que Sam Seed logrará salir indemne de la silla eléctrica debido, básicamente, a la estupidez ilimitada (e inverosímil) de todos aquellos que se ven envueltos en su ejecución. Lo que sigue a continuación es una típica trama de venganzas en la que Sam Seed da buena cuenta de todos aquellos que han tenido algo que ver con su presunta muerte (se lo merecen, por torpes e inútiles).

Pero más allá de la insensatez de determinados giros argumentales, el auténtico talón de aquiles de "Seed" lo encontramos en la incapacidad de Uwe Boll para dotar de una mínima tensión y fuerza a, prácticamente, todas aquellas secuencias que las necesitan.

La secuencia del asalto a la casa de Sam Seed, o aquella en la que un trío de policías entra en la celda del asesino para incordiarle, son clarísimos ejemplos de que Boll se equivoca de pleno a la hora planificar, iluminar y montar dichas secuencias. Ninguno de sus recursos y aportaciones (cámara en mano, escasa iluminación, montaje confuso…) parece ayudar a incrementar el nivel de intensidad en los precisos instantes en que la película lo requiere.

Cuando el suspense y la violencia deberían apoderarse de la pantalla, Boll se muestra torpe e ineficaz en su labor, a prácticamente todos los niveles. Todo resulta exageradamente oscuro, se mueve en exceso y la sangre brilla por su ausencia.

"Seed" es menos corrupta de lo que promete, menos enfermiza de lo que aparenta a simple vista, menos brutal de lo que augura su demoledor inicio, y mucho más aburrida y confusa de lo que cabría desear.

Por cierto, tengo un oído musical desastroso. Esa es la razón por la que raramente incluyo cualquier comentario sobre las bandas sonoras de las películas que reseño. Pero en esta ocasión ha sido distinto. ¿De verdad era necesario incluir esa monótona y aburridísima banda sonora en cada uno de los planos que componen Seed?

Un amigo me recomendó "Seed" argumentando que se trataba, sin duda, de la mejor y más personal película de Uwe Boll. Le doy las gracias. No me arrepiento de haberla visto. Tiene un par de momentos, muy puntuales, realmente destacables y perturbadores. Y, ciertamente, habiendo visto tan solo tres títulos del director alemán, coincido en que Seed es la mejor de ellas. Pero en ningún caso esto viene a significar que "Seed" sea un buena película.

Lo reconozco, soy un tipo vanidoso y me hubiera encantado ser original y destacar las excelsas virtudes de una película de Uwe Boll (lo cual sigue sin tener ningún sentido). Otra vez será.

Lo mejor: Su ambientación y determinados instantes, muy puntuales, tales como el inicio y una escena que tiene de protagonistas a una señora y un martillo.

Lo peor: La confusión general, producto de una historia mal desarrollada y un montaje atroz.

Parasomnia

La Bella Durmiente

Parasomnia

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  • Título original: Parasomnia
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: William Malone
  • Guión: William Malone
  • Intérpretes: Patrick Kilpatrick, Cherilyn Wilson, Dylan Purcell y Jeffrey Combs
  • Argumento: Laura sufre Parasomnia, un extraño trastorno del sueño. Internada en un hospital psiquiátrico, la habitación de al lado está ocupada por el famoso asesino Byron Volpe, quién ha logrado introducirse en los sueños de Laura.

65 |100

Estrellas: 4

Parasomnia

La joven y bella Laura Baxter sufre una extraño trastorno del sueño que se conoce bajo el nombre de parasomnia, y que se traduce en largos períodos de somnolencia tan sólo interrumpidos por breves e inesperados estados de vigilia. Laura ha pasado la mayor parte de su vida dormida y recluida en un hospital psiquiátrico, dónde la han sometido a todo tipo de pruebas.
En una habitación contigua a la suya está encerrado Byron Volpe, un célebre asesino, experto en hipnosis, que ha logrado penetrar en los sueños de Laura, estableciendo entre ambos un terrorífico vínculo de sufrimiento y muerte.
En el tercer vértice del triángulo, Danny Sloan, un joven que conoce a Laura por pura casualidad y se enamora de ella perdidamente.

Imaginad un funambulista caminando sobre el alambre, intentando mantener en todo momento el equilibrio, sin red de seguridad que pueda sujetarlo en caso de dar un paso en falso y precipitarse al vacío.

William Malone (“House on Haunted Hill”, “Fear.com”), guionista y director de esta sorprendente "Parasomnia", es ese funambulista, amante del riesgo y sin miedo a las alturas, que ha decidido mantenerse en pie sobre el alambre para acabar ofreciéndonos una película de terror de bajo presupuesto original, innovadora, extraña y, por momentos, realmente hermosa.

Pero desde luego, el destino final de este funambulista no se escribirá de igual forma por todos aquellos que vean "Parasomnia". La película de William Malone parece, por momentos, un arrebatador y apasionado melodrama romántico cuya historia se centra en el encuentro y la irresistible atracción de dos jóvenes que deberán desafiar el orden establecido para poder permanecer juntos. El terror no parece tener cabida. Muy probablemente los aficionados al género más impacientes acaben deseando que el dichoso funambulista pierda definitivamente el equilibrio y acabe con sus huesos rotos en mil pedazos.

Pero para todos aquellos que conserven un mínimo de paciencia, "Parasomnia" les tiene reservado un buen número de sorpresas que acaban convirtiéndola en una muestra del género fresca y diferente.

En primer lugar hay un villano. Y no es un villano cualquiera. En realidad es uno de los mejores y más logrados villanos que he visto en los últimos tiempos.
Se trata de Byron Volpe (magnífica la actuación de Patrick Kilpatrick), el erudito propietario de una tienda de libros antiguos y de ediciones difíciles de encontrar, cuyos poderes mentales (derivados de sus conocimientos sobre la hipnosis), le permiten controlar la voluntad de otras personas y penetrar en sus sueños. Algo así como una mezcla entre el Dr. Hanibal Lecter y Freddy Krueger.

Las apariciones de Byron Volpe, pese a su tendencia a soltar monólogos de considerable duración (repletos de citas literarias), son siempre contundentes y plenamente convincentes. Un despreciable asesino salvaje y sangriento, a la vez que inteligente y sarcástico; y que desprende carisma por los cuatro costados.

Otro punto a destacar es la estética de la película. El director apuesta fuerte por sumir "Parasomnia" en una constante atmósfera onírica y barroca que no se limita solamente a las secuencias en las que penetramos en los sueños de Laura (por cierto, siempre he odiado las secuencias que transcurren en el interior de un sueño – a no ser que vengan protagonizadas por un tipo con la cara quemada y un jersey a rayas -… Sin embargo, en "Parasomnia", esas escenas en las que viajamos al interior de los sueños de Laura, para tratarse de una película de bajo presupuesto, están resueltas con abrumadora sensibilidad y eficacia).

Los colores, las texturas, los edificios, el cielo… todo parece flotante, como sacado de un sueño (o de una pesadilla. Impresionante la secuencia de los autómatas).
Y cuando el director decide romper ese aire de fantasía lo hace a través de las muertes, de forma abrupta, sin escatimar en sangre y efectos gore (aunque las muertes no son, ni mucho menos, lo más destacable de una película como "Parasomnia").

Por si fuera poco, contamos con un par de policías que, por una vez en la vida, no son los más estúpidos e ineptos de su promoción. Dos policías de la vieja escuela que saben a qué puerta llamar y a quién preguntar (algo nada habitual en un par de policías que se pasean por una producción de terror de serie B). Y además, uno de los investigadores está interpretado, ni más ni menos, que por Jeffrey Combs (“Reanimator”), tan histriónico, exagerado y divertidísimo como nos tiene acostumbrado.

"Parasomnia" es una película distinta. Original. Folletín romántico, amor juvenil, Romeo y Julieta… sangre y terror. La transgresión de un cuento de hadas. No es fácil. El funambulista debe hacer auténticos equilibrios para mantenerse en pie sobre el fino alambre. Para algunos, seguro que el funambulista acabará cayendo y "Parasomnia" se convertirá en una experiencia ridícula y prescindible.
Para otros (un servidor) el funambulista logrará llegar, sano y salvo, al otro lado; y "Parasomnia" habrá sido, finalmente, una historia inusual, atractiva y alejada de las modas. Un cuento extraño, sentimental y terrorífico que recomiendo sin reservas.

Es, sin duda, una película arriesgada. Pero entre tanta secuela, remake, y otras tantas fórmulas vistas en infinidad de ocasiones, considero que vale la pena asumir cierto riesgo y acercarse a "Parasomnia" con la esperanza de ver algo distinto y reconfortante.

Lo mejor: la original historia y Byron Volpe, un asesino a tener muy en cuenta.

Lo peor: es también una historia de amor con un final muy azucarado. No convencerá a muchos aficionados al género de terror.

Plague Town

Adolescentes homicidas que no dan miedo... mal asunto

Plague Town

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  • Título original: Plague Town
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: David Gregory
  • Guión: David Gregory y John Cregan
  • Intérpretes: Josslyn DeCrosta, Erica Rhodes, David Lombard y Lindsay Goranson
  • Argumento: Una desestructurada familia norteamericana viaja hasta un paramo irlandés para enfrentarse a una ancestral maldición que convierte a los jóvenes en sádicos homicidas.

20 |100

Estrellas: 1

Plague Town

Falta de ambición no se le puede reprochar al debutante David Gregory.
Probablemente en su ánimo estaba el fabricar un cuento de hadas con hechuras de pesadilla malsana y oscura.

Los elementos utilizados para ello, a simple vista, no parecían nada desacertados. Una maldición que afecta a los recién nacidos de una pequeña y endogámica comunidad, unos adolescentes fantasmagóricos, deformes y juguetones, y un tenebroso bosque cuya atmósfera impregna cada rincón de la que prometía ser una más que interesante muestra de género.

En realidad uno podía llegar a creer, en un alarde de prepotencia sin justificación alguna, que iba a resultar relativamente sencillo agitar dichos ingredientes con un mínimo de talento para acabar logrando una película de terror independiente de cierta envergadura.

Pero la cosa, por lo visto, no iba a resultar tan sencilla. Los resultados que arroja este "Plague Town" nos indican que todavía quedaba mucho camino por recorrer. Y que este estaría repleto de complicaciones.

"Plague Town" nos cuenta la historia de una desestructurada familia norteamericana que decide malgastar junta una apacible jornada en una apartada campiña irlandesa, en la que el padre pasó buena parte de su infancia. La excursión se complica cuando, a causa de los constantes reproches que se lanzan los unos a los otros, acaban despistándose y perdiendo el último autobús que les llevaría de vuelta a la civilización.
¿Qué solución les queda? Pasar la noche en mitad de la nada y, con algo de suerte, encontrar la ayuda de algún lugareño que les de cobijo.

David Gregory dedica los primeros y estériles treinta minutos de "Plague Town" a describir las conflictivas relaciones que se establecen entre los distintos miembros de la familia protagonista (incluido un estúpido novio que la hija mayor ha conocido un par de días atrás en Londres). Y me refiero a ellos como “treinta minutos estériles” no sólo porque estén plagados de diálogos facilones y sin sustancia, sino porque cuando una vez finalizan y el supuesto terror se apodera de la trama, nos damos cuenta de que esos treinta minutos previos no nos han servido de nada. Esas relaciones de conflicto familiar tienen una incidencia nula en los acontecimientos que están por venir, por lo que el espectador acaba con la triste sensación de haber asistido a un sinsentido que no le ha llevado a ningún sitio y que, como mucho, lo único que ha logrado es hacerle perder el tiempo. Si en lugar de la familia desestructurada y problemática que tanto se esfuerza David Gregory en presentarnos, se hubiera tratado del prototipo de familia feliz, la historia que viene a continuación no se hubiera resentido en modo alguno.

Pero pasemos página y miremos hacia delante, con optimismo.
La familia (desestructurada o no… que más da) acaba perdida y abandonada a su suerte en mitad de un lúgubre bosque. La pesadilla parece que está a punto de iniciarse.

El problema es que en ese bosque acaban perdidos no sólo todos los miembros de la familia protagonista, sino que también acaban desorientados el director de la película, el guionista, el creador de efectos, los actores y hasta el iluminador (una cosa es que David Gregory quisiera que Plague Town fuera un cuento de hadas oscuro, y otra muy distinta es que nos viéramos obligados, a causa de esa oscuridad mal entendida, a intuir determinadas escenas… porqué verlas, lo que se dice verlas…).

El desarrollo de la historia es un desastre carente de ritmo y sin continuidad, dónde cada personaje actúa por libre sin aportar un mínimo de sentido común a la hora de tomar sus decisiones.

Los adolescentes deformes a causa de una maldición, el principal argumento terrorífico que esgrime "Plague Town", acaban siendo sombras de risilla histérica corriendo en mitad del bosque que, más que aterrorizar (o ni siquiera inquietar), acaban dando pena y rozando el ridículo más espantoso.

David Gregory se esfuerza por romper el halo de cierto tradicionalismo que respira la historia de "Plague Town" a través de las escenas de violencia. Muertes salvajes y sangrientas, pero rodadas con escasa imaginación y un alto grado de torpeza. No impactan. No sorprenden. No hay una sola muerte original o destacable, por la razón que sea, en "Plague Town". La que se presume la muerte más elaborada y efectista de "Plague Town", una de las primeras en acontecer, dispara a nuestro cerebro un par de misiles con dos nombres muy claros: "Cube" y "Resident Evil". Adiós al factor sorpresa.

Y en cuanto al final, pues muy poco que añadir. Uno llega tan fatigado y derrotado, que le da igual cómo termine el viaje.

"Plague Town" es un cúmulo de despropósitos y oportunidades perdidas. Lo que se presumía una historia interesante y propicia para desplegar unos eficientes mecanismos de horror, acaba siendo una total decepción que sucumbe a la mediocridad y al aburrimiento. Otra vez será.

Lo mejor: Rosemary y la secuencia inicial.

Lo peor: Aburre.

Bad Biology

El regreso del maestro trash

Bad Biology

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  • Título original: Bad Biology
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Frank Henenlotter
  • Guión: Frank Henenlotter y R.A. Thorburn
  • Intérpretes: Charlee Danielson, Anthony Sneed
  • Argumento: Jenniffer tiene siete clítoris y se declara la única ninfómana auténtica en el mundo. Batz tiene un enorme pene con consciencia propia y al que apenas puede controlar. Ambos están condenados a encontrarse.

59 |100

Estrellas: 3

Bad Biology

Cuantas vueltas da la vida...
Parece que fue ayer mismo cuando un quinceañero de gustos algo estrafalarios, y empujado quizás por alguna fotografía aparecida en la mítica revista Fangoria (en su edición en castellano), se recorría las profundidades de la sección de terror de un viejo videoclub de barrio a la búsqueda y captura de unos payasos asesinos venidos del espacio exterior, un mad doctor resucitando cadáveres mediante la inyección de un líquido verde fluorescente, o la última locura de Frank Henenlotter.

Ahora, cercanos a consumir la primera década de un nuevo siglo, uno de los grandes nombres del terror bizarro y underground de los ochenta acaba de regresar tras 16 años de larga inactividad (su última película fue "Basket Case 3: The Progeny", en 1992). Y lo mejor que se puede decir del esperado regreso es que Frank Henenlotter ha decidido ser fiel a aquello en lo que más cree: su muy personal concepción de lo que debe ser una película de género.

Con "Bad Biology", Henenlotter es fiel al propio Henenlotter. Que "Bad Biology" está muy lejos de ser una película de encargo y que, sin duda, mantiene la esencia del cine de su autor, lo corroboran las diversas imágenes de penes con personalidad propia, vaginas deformes, modelos con cara de vaginas, bebés mutantes o maquinas industriales de masturbación. Henenlotter en estado puro. Pero eso sí, más centrado en esta ocasión en el sexo enfermizo, que en el terror o la sangre.

"Bad Biology" es una comedia de horror sexual y extremo.
Porque sexualmente extrema y enfermiza es la situación que viven los dos protagonistas principales de la película. Ella cuenta con un total de siete clítoris, lo cual le lleva a disfrutar –en sus propias palabras- del placer de siete mujeres juntas en un único orgasmo. Su malformación también parece ser la responsable de su inestabilidad emocional, lo cual comporta consecuencias trágicas para sus amantes, la gran mayoría de los cuales nunca logran cubrir las necesidades sexuales básicas de la protagonista. Y por si fuera poco, su aparato reproductor sufre una especie de hiperactividad que le da un nuevo sentido al término maternidad responsable.

El “disfruta” de un insaciable pene de desproporcionadas dimensiones y consciencia propia.

Ambos parecen condenados a encontrarse, a fusionarse. Cada uno de ellos parece ser la respuesta a las necesidades vitales, y sobre todo sexuales, del otro.
Lo cierto es que dicho así, la historia que cuenta "Bad Biology" parece mucho más densa de lo que realmente es. Curiosamente muchos han sabido ver en "Bad Biology" una excelente coartada para montar toda una serie de alegorías sexuales de lo más rebuscadas y una crítica al concepto de sexualidad que reina en una sociedad moderna como la nuestra. Sintiéndolo mucho yo fui incapaz de llegar tan lejos (está bien… alguna que otra alegoría sexual pude adivinar. Supongo que las más evidentes). Si alguien me pregunta de qué va "Bad Biology" lo tengo muy claro: de tetas, coños y pollas.
Estoy convencido de que estas tres palabras son las que tenía en mente Henenlotter y su socio y amigo R.A.The Rugged Man, de profesión rapero de culto ¿?, cuando idearon el guión de la película.

Henenlotter no es arte y ensayo, y "Bad Biology" no tiene una gran densidad argumental. El cine de Henenlotter es pura provocación. Y en su locura, en su manera inconformista de ver el cine, en su concepción del mismo como un instrumento barato y eficaz de incomodar, ofender, sorprender y, en definitiva, divertir al espectador que se atreve con su obra; encontramos la auténtica valía de un cineasta con mayúsculas como es Frank Henenlotter.

Y dicho esto, toca valorar en su justa medida "Bad Biology", su última e insana propuesta. Qué complicado me resulta decir esto…
Es cierto que Frank Henenlotter ha sido honesto consigo mismo y con todos los que esperábamos, ansiosos, su vuelta al redil. Su nueva obra conserva prácticamente todas sus señas de identidad. Sin embargo, "Bad Biology" está muy lejos de ser la mejor de sus películas.

El gore extravagante y festivo ha desaparecido. De la misma forma en que han desaparecido los elementos más terroríficos que, en un momento dado, caracterizaban sus anteriores obras. Cierto es que Henenlotter jamás se ha definido a si mismo como un director de películas de terror. El siempre ha afirmado que todas sus películas no son más que comedias grotescas y retorcidas que poco o nada tienen que ver con una película de terror al uso.
Pero aún así, he echado de menos en "Bad Biology" ciertos pasajes oscuros y siniestros que sí hacían acto de presencia en películas como "Basket Case" o "Brain Damage".

Los diálogos (muy abundantes en "Bad Biology") transitan de lo irresistiblemente divertido y bizarro (ver el monólogo con el que la protagonista da inicio al film, o cualquiera de las arrolladores alusiones religiosas) a lo prácticamente insoportable –y aburrido- (la conversación entre tres jóvenes en un “dinner”, o el soliloquio del protagonista frente a la máquina masturbadota).

"Bad Biology" es un película muy irregular. Frente a momentos demenciales e hilarantes que recuperan lo mejor de Henenlotter (en especial los últimos quince minutos de la película… tronchantes); nos encontramos, en muchas ocasiones, con una película de ritmo cansino y lastrada por una historia muy limitada que hubiera tenido cabida, perfectamente, en un cortometraje.

Por supuesto la película sigue siendo muy recomendable para todos aquellos que llevamos mucho tiempo contando los días que quedaban para el regreso de este maestro del trash insobornable que es Henenlotter. Para el resto me resulta muy difícil recomendárosla. Henenlotter es un creador de basura fílmica, pero sin duda ha hecho basura mucho más divertida y disfrutable que este "Bad Biology".
Lo único que os diré es que, si en alguna ocasión os vienen ganas de ver algo extraño, radical y distinto; os acordéis de "Bad Biology". No es una gran película (incluso muchos os arrepentiréis de haberle dado una oportunidad), pero desde luego es una propuesta original, arriesgada y distinta.

Lo mejor: El regreso de Henenlotter. Además, “Bad Biology” está salpicada de momentos 100% Henenlotter de los más disfrutable, con especial mención a la secuencia final de la película, absolutamente demencial y divertida.

Lo peor: Con las anteriores películas de Henenlotter siempre tuve la impresión de estar ante un magnífico ejemplo de buena-mala película, divertida de principio a fin. Con “Bad Biology” no tuve esa misma sensación.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Bad Biology" en VOSE.