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Wicked Lake

Cuatro chicas y muchos despropósitos

Wicked Lake

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  • Título original: Wicked Lake
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Zack Passero
  • Guión: Adam Rockoff y Chris Sivertson
  • Intérpretes: Angela Bettis, Marc Senter, Michael Esparza y Robin Sydney
  • Argumento: Cuatro amigas con un terrorífico secreto, deciden pasar un tranquilo fin de semana a la orilla de un lago. Una família de chalados les acosarán sin conocer el peligro que les aguarda.

20 |100

Estrellas: 1

Tengo la impresión de que, en lo últimos tiempos, existe una peligrosa tendencia a creer que tan sólo la mezcla de subgéneros puede generar un resultado final original e innovador. No es cierto.
No es que tenga nada en contra de combinar géneros. Es cierto que dicha práctica ha dado, en muchas ocasiones, resultados excelentes. Lo que resulta un error es pensar que tan solo con la mezcla indiscriminada de géneros se puede lograr algo novedoso y con cierto interés.

"Wicked Lake" se suma a esta práctica, combinando dos subgéneros que, a priori, podrían hacernos pensar en un resultado exótico, fuera de lo común. Se trata del sexploitation más enfermizo (al estilo de la mítica “La violencia del sexo” -I Spit on your grave, 1978-), y el mucho más actual torture-porn, con la saga "Hostel" como principal referencia.

¿Consigue Zach Passero, director del film, con esta mixtura de subgéneros, un producto realmene fresco, original y digno de destacarse por encima de la media?. La respuesta es no. En absoluto.

Wicked Lake

"Wicked Lake" es una película de bajo presupuesto, y eso se nota en cada uno de sus fotogramas. Fotografía pésima, situaciones ridículas que ni tan siguiera pueden ser tomadas con cierto humor, actuaciones horribles, como hacía tiempo que no veía (principalmente de todo el elenco masculino), un guión incongruente y repetitivo, una ridícula pareja de policías cuya aparición causa vergüenza ajena, y lo peor de todo, un desarrollo de la trama que pierde todo su interés en los diez primeros minutos de la película, desaprovechando así un punto de partida que se presumía interesante e incluso excitante.

Porque contar con cuatro universitarias, con cuerpo de escándalo –y sin reparos a la hora de mostrarlo en todo su esplendor-, dispuestas a ofrecernos toda clase de tocamientos lésbicos; no es suficiente. Se agradece, pero no es suficiente.

Y es que "Wicked Lake" se queda corta prácticamente en todo. Como muestra del género sexploitation, que intenta sacar rendimiento del cóctel violencia-vejación sexual, no acaba siendo lo suficientemente bizarra ni provocativa.
El ultraje y maltrato al que se ven sometidas las protagonistas, en el primer tercio de la película, no llega, ni siquiera, a incomodar al espectador. Con lo cual, tenemos que contabilizarlo como un nuevo fracaso.

La segunda parte del film (producto de un estimable giro de la historia en el que las víctimas pasan a ser verdugos, y viceversa) es una nueva muestra de ese subgénero, tan de moda hoy en día, que es el torture-porn o gorno (acrónico de “gore” y “porno”), y que se fundamenta en la exhibición realista, explícita y detallada, de escenas de tortura, sadismo y violencia extrema.
En esta tesitura, "Wicked Lake" sale un poco mejor parada (aunque tampoco demasiado), gracias a un par de escenas que logran transmitir cierta sensación de desasosiego y asco.
Pero sigue sin ser suficiente. Es en esos momentos cuando su condición de cinta casi amateur, pobre tanto en recursos como en talento, se hace más evidente. Los efectos gore son un desastre. Las situaciones de tortura intentan añadir un plus de sensualidad aprovechando las aptitudes físicas de las cuatro protagonistas femeninas, pero se quedan en el intento, debido a la pobreza de la puesta en escena y a unas interpretaciones que dan lástima.

En definitiva, una buena idea de partida echada por tierra por un errático desarrollo y una película que nunca logra superar su precariedad de medios (tanto económicos como creativos y de talento).
Lástima.

Lo mejor: Siempre nos quedaran las muy dotadas –físicamente- protagonistas de la historia.

Lo peor: Casi todo lo demás.

Trailer Park of Terror

Una vuelta de tuerca al slasher

Trailer Park of Terror

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  • Título original: Trailer Park of Terror
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Steven Goldmann
  • Guión: Timothy Dolan
  • Intérpretes: J.P. Manoux, Nichole Hiltz, Priscilla Barnes
  • Argumento: Un grupo de jóvenes inadaptados se ve obligado a pasar la noche en un parque de remolques habitado por zombies sureños.

60 |100

Estrellas: 3

Hay quiénes se han apresurado en vaticinar el fin del slasher o body count como subgénero del terror (película con psicópata asesino –generalmente con máscara- que da buena cuenta de un grupo de jóvenes incautos y sexualmente sobreexcitados).
Recurren, como principales argumentos, al desgaste del género y a su incapacidad para ofrecernos algo que resulte mínimamente original o novedoso - algo que no hayamos visto ya en un centenar de ocasiones-.

Y lo cierto es que razones para realizar tales afirmaciones no les faltan.
La sobreexplotación de los 80 (Halloween, Viernes 14, Maniac Cop, Prom Night,...). Kevin Williamson -autor de los guiones de “Scream” (Scream, 1996) y “Sé lo que hicisteis el último Verano” (I Know What You Did Last Summer, 1997)- empeñado en dejar al descuebierto las tripas del género durante los 90. La reiteración –hasta la extenuación- de tramas, situaciones y personajes, de forma que tienes la sensación de estar viendo siempre la misma película.
Un subgénero regido por estrictos esquemas, tanto de fondo como de forma, que apenas dejan lugar para la sorpresa.

Hemos llegado a un punto en el que el único factor a tener en cuenta para determinar la validez o no de un slasher es la inventiva del director y guionista a la hora de diseñar las distintas muertes que se suceden durante la película.

Es necesario buscar nuevas salidas. Romper los esquemas clásicos del subgénero y superar sus anquilosados vicios. Darle, en definitiva, una nueva vuelta de tuerca.

En este sentido, “Trailer Park of Terror” nos intenta aportar una solución.
Steven Goldmann ha realizado una modesta película de terror, basada en un cómic de la editorial Imperium, que se empeña en forzar los límites del slasher hasta conseguir que las fronteras del mismo género se diluyan y que el resultado final de su propuesta sea algo totalmente distinto a lo que hayamos visto antes (y que incluso nos cueste identificarlo como un auténtico slasher).

Trailer Park of Terror

¿Y cómo lo consigue? Pues a base de acumular situaciones, personajes y lugares que se sitúan en el extremo opuesto a lo que podríamos considerar como un clásico slasher.
De esta manera, en “Trailer Park of Terror” se dan cita un diablo con aspecto de cowboy, zombies paletos sureños, decapitaciones, mutilaciones, un intento de grabación de una película porno-amateur-snuff, drogas, sexo, canibalismo, humor ofensivo, y hasta una increible y nauseabunda escena de torture porn que supera en sadismo y crueldad a cualquiera de las vistas en “Hostel” (2006) o “Saw” (2004).

“Trailer Park of Terror” apuesta contínuamente por lo grotesco e incluso por lo extravagante y absurdo. Y es que escenas como la del zombie que explota en mil pedazos para, momentos después, recomponer su cuerpo a base de cinta aislante, nos obligan a no tormarnos demasiado en serio nada de lo que ocurre, por muy repulsivo y sucio que, en ocasiones, resulte.

Finalmente, los esfuerzos de Goldmann por redefinir el género del slasher obtiene resultados parciales.
La película es terriblemente entretenida desde su inicio. Las muertes son originales y vistosas (al fin y al cabo estamos ante la presencia de un slasher, por lo que las muertes son un factor importante –aunque nunca debería ser el único factor-), los maquillajes de los zombies son más que correctos, las actuaciones rozan un buen nivel, y los recursos gore son generosos y con un alto y satisfactorio grado de brutalidad.
Sin embargo tengo la sensación de que el director, en su afán de acumular un exceso tras otro y no caer, en ningún momento, en la previsibilidad; olvida darle una mayor consistencia al argumento.
Por momentos, la historia se le va de las manos. Personajes como el cowboy diablo no se sabe muy bien qué papel juega. Tampoco queda muy claro como la linda Norma pasa de inocente muchachita, vejada y vilipendiada por sus aborrecibles vecinos, a ser la líder de una pandilla de estrafalarios y hambrientos zombies sureños.

Pese a sus defectos, “Trailer Park of Terror” es una nueva y recomendable muestra de serie B norteamericana cuya principal virtud es ofrecer una versión distorsionada y original del –supuestamente desgastado- subgénero slasher.

Lo mejor: Consigue superar las estrictas limitacioes del slasher.

Lo peor: Ciertas inconsistencias del guión. Y por el amor de Dios, ¿cómo es posible que una película con abundancia de escenas brutales, sádicas y crueles; muestre a un par de jovenes follando sin quitarse la ropa interior?

El Vagón de la Muerte

Una nueva oportunidad para Clive Barker

El Vagón de la muerte

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  • Título original: Midnight meat train
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ryuhei Kitamura
  • Guión: Jeff Buhler
  • Intérpretes: Bradley Cooper, Leslie Bibb y Vinnie Jones
  • Argumento: La necesidad de Leon por retratar con su cámara el lado más oscuro de la ciudad, le pondrá tras la pista de un temible carnicero que tiene en el metro su base de operaciones.

81 |100

Estrellas: 5

El vagón de la muerte

Las adaptaciones al cine de obras literarias siempre son complicadas y generalmente insatisfactorias para el lector que, previamente al visionado del film, ha disfrutado del relato con la mente vacía de imágenes preconcebidas.

Comparar nuestras sensaciones tras leer un relato o novela, a la personal y, probablemente, distinta visión que sobre la misma historia aportan un guionista y un director de cine, suele ser un mecanismo complicado que, en muchas ocasiones, nos lleva a distanciarnos o incluso aborrecer la película en cuestión.

“Midnight Meat Train” es la adaptación que el director Ryuhei Kitamura (Versus, 2000; Azumi, 2003 ) y el guionista Jeff Buhler han realizado del relato corto del mismo título escrito por Clive Barker, y publicado en la antología “Books of Blood” (Libros de sangre).

Intentaré evitar, en la medida de lo posible, cualquier comparación entre el magnífico texto de Clive Barker y los resultados obtenidos por Kitamura en la adaptación cinematográfica del mismo. Soy consciente de que esta decisión es susceptible de muchas críticas, sobre todo por parte de quienes –como yo- conocéis el relato original con anterioridad a la película. Sin embargo creo que es la decisión más justa para todos aquellos que desconocen el relato y esperan, únicamente, un comentario sobre los valores intrínsecos del film.

Pues bien, dicho esto, no me queda otro remedio que señalar “Midnight meat train” como una de las mejores películas de terror en lo que llevamos de año.

Desconozco la obra anterior de Kitamura, pero en “Midnight meat train” el director demuestra una fabulosa inventiva visual a la hora de recorrer los claustrofóbicos vagones de tren en los que se originan la mayor parte de las terribles y sangrientas muertes, causadas por un personaje –el carnicero- que, desde ya, debería entrar, con toda clase de honores, en el salón de la fama de los mejores asesinos de la historia del cine.

Y es que la personalidad y el carisma de ese brutal carnicero, interpretado de forma magistral por el exfutbolista Vinnie Jones (me pregunto si le hará gracia que se le siga recordando como un exfutbolista) es, sin lugar a dudas, uno de los platos fuertes de "Midnight meat train". Con una economía de gestos admirable y una descomunal presencia física, Vinnie Jones se basta para convertir su personaje del carnicero en la verdadera estrella de la función. Armado con un contundente mazo y un afilado garfio (¿un homenaje a Candyman, otro personaje salido de la mente de Barker?), el carnicero nos deleita con algunas de las mejores y más poderosas e imaginativas secuencias de asesinatos de los últimos tiempos.

Cuando el salvaje y despiadado carnicero entra en acción, la película sube muchos enteros. A ello contribuye también la excelente fotografía de aquellas secuencias que suceden en el interior de los fríos y perturbadores vagones de tren, hábitat natural del asesino. La imagen de los cuerpos colgados boca abajo, sujetos por ganchos que desgarran sus pies, y desangrándose cuan terneros en el matadero, es de aquellas que te quedan grabadas en la retina por mucho tiempo.

La trama de investigación por parte del fotógrafo, y la relación que éste mantiene con su novia son correctas, funcionales. No es que tengan nada destacable, pero al menos tampoco sucumben al tedio y el aburrimiento, un riesgo presente en todo el metraje debido a la fuerza de las escenas que hacen referencia al tren y al carnicero.

Incluso la que es, sin duda, la parte más controvertida de la película, logró convencerme. Me estoy refiriendo a la secuencia final de la misma, en la que se produce un giro sobrenatural de la historia muy ligado a la mitología creada, a lo largo de su carrera, por Clive Barker (por algo se le conoce como “el escritor de lo inhumano”).
Es cierto que el desenlace de la película difiere bastante del relato original, y que la entrada en escena de determinados personajes –no quiero desvelar nada- queda algo huérfana de explicaciones e incluso carece de la fuerza e intensidad que hubiera sido deseable.
Por suerte, la confrontación final entre el carnicero y el fotógrafo sí está a la altura de las circunstancias y nos devuelve el excelente sabor de boca de una película que, por mi parte, accede directamente al altar de los clásicos.

(Por cierto, no logro hacerme una idea del alivio que debieron sentir todos los delanteros de la Premier League inglesa al enterarse de que Vinnie Jones, el que fuera durante años jugador del Wimbledon (apodado “The hard man” – el hombre duro- o “The Axe” –el hacha-), decidiera abandonar su carrera deportiva en favor de su carrera como actor. Encontrarse a este hombre en un campo de fútbol sí tenía que ser una experiencia realmente terrorífica…).

Lo mejor: Que por fin se haga justicia al talento de Clive Barker.

Lo peor: Ciertas concesiones a la galeria que no aportan nada (p. ej. el momento en que el fotógrafo se surte de toda clase de cuchillos y machetes para hacer frente al carnicero).

The Signal

Radiografía humana del apocalipsis

The Signal

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  • Título original: The Signal
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: David Bruckner, Dan Bush, Jacob Gentry
  • Guión: David Bruckner, Dan Bush, Jacob Gentry
  • Intérpretes: Anessa Ramsey, Sahr Ngaujah, AJ Bowen, Justin Welborn, Scott Poythress, Cheri Christan
  • Argumento: Una señal electromagnética, de orígen desconocido, y que se propaga a través de la televisión y el teléfono, está causando una oleada de violencia desatada y sin justificación.

75 |100

Estrellas: 4

Tras una premisa tan sencilla y bajo la labor de tres directores que se hacen cargo de las tres partes distintas que conforman la película, se esconde una extraordinaria joya que conserva intacta la capacidad de sorprender desde su primer fotograma.

The Signal

Fotografiada con un estilo sucio, enfermizo e hiperrealista en todos sus tramos, la historia de The Signal nos sumerge en un universo de violencia de masas y de terror apocalíptico, aderezado con impactantes estallidos de violencia que nos golpean con una fuerza casi olvidada y que nos transporta a los magistrales años 70 ("Perros de paja" -"Straw Dogs", 1971,- "Zombie", -"Dawn of the dead", 1978- ).

Como ya he apuntado anteriormente, The signal consta de tres partes, dirigida cada una de ellas por uno de los tres directores que figuran en los títulos de crédito.
Las tres partes tienen como nexo común tanto a los distintos personajes protagonistas que se van adueñando de la trama, como a la historia en si misma. Por lo tanto, no estamos ante una película de episodios, en la que cada parte sea independiente del resto.

Sin embargo, las tres partes sí presentan unos rasgos de identidad propios y muy distintos entre si. Y es aquí donde la película, sobre todo en su segundo tramo, sufre un ligero desequilibrio, provocando que el resultado final acabe resintiéndose.

Pero vamos por partes (y nunca mejor dicho…).
El arranque de la película es espectacular. Magistral. La protagonista femenina de la historia abandona el lecho de su amante y se dirige en busca de su marido. Rápidamente nos damos cuenta de que la civilización, tal y como la conocemos, se está desmoronando tras cada uno de sus pasos. La violencia injustificada asola calles y edificios. Las señales procedentes de televisores y teléfonos sumergen al hombre en un estado de irracionalidad absoluta, siendo la agresión, el ensañamiento y el asesinato, las únicas salidas que les quedan a los afectados.

El deambular de la protagonista a lo largo de los corredores del edificio en el que reside, con las víctimas de la violencia desatada agolpándose a un lado y a otro resulta, sencillamente, aterrador. Y lo mismo sucede con la brutal y feroz reacción de su marido ante un anecdótico desacuerdo con uno de sus mejores amigos.
En definitiva, uno de los mejores inicios de una película de terror que he visto en muchísimo tiempo.

El segundo tramo de la película (el más largo), introduce varios elementos novedosos.
Por un lado, un demencial humor negrísimo tiñe toda la trama, atenuando, en cierta forma, la sensación de terror real que nos había dejado la primera parte.
Por otro lado (y el más problemático), el director intenta hacernos partícipes, en primera persona de la locura y la irracionalidad en la que se ven inmersos los principales pesonajes de la película. ¿De qué forma? A través de una serie de imágenes que difícilmente podremos distinguir si se tratan de la cruda realidad o si, por el contrario, son fruto de esa enajenación mental sufrida por cada uno de los protagonistas de la historia. Por ejemplo el momento en que uno de los personajes charla tranquilamente con una cabeza que ha sido seccionada del cuerpo de su propietario momentos antes, argumentando que la cabeza tiene la capacidad de seguir viviendo durante unos minutos después de ser apartada del cuerpo. Por supuesto esa supuesta charla no pertence al plano de la realidad, sino al de la locura del personaje.

Lo que podía haber sido un recurso original y extraordinario, acaba relegando la trama a una cierta confusión de la que no resulta sencillo salir indemne.

En el tercer y último tramo se procede a una resolución esperada de la historia, consecuente con todo lo que hemos visto hasta entonces.

En definitiva una película totalmente recomendada pese a un ligero desequilibrio argumental en su segunda parte.

Lo mejor: Una propuesta arriesgada que, por momentos, resulta fascinante.

Lo peor: Un irregular segundo acto.

The Cottage

El difícil arte de mezclar humor y slasher.

The Cottage

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  • Título original: The Cottage
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2008
  • Director: Paul Andrew Williams
  • Guión: Paul Andrew Williams
  • Intérpretes: Andy Serkis, Reece Shearsmith, Jennifer Ellison
  • Argumento: Tres perdedores deciden solucionar sus problemas financieros secuestrando a la hija del jefe. Por desgracia, los alrededores de la cabaña en la que esconden a la víctima, no parecen ser un lugar demasiado seguro...
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5
the cottage

Mezclar humor y terror no es algo novedoso. La fórmula nos ha deparado algunas obras maestras, tales como "Terrorificamente Muertos" (Evil Dead 2, 1987), de Sam Raimi, una horror movie plagada de situaciones cercanas al slapstick; "Tu madre se ha comido a mi perror" (Braindead, 1992), de Peter Jackson, cuya comicidad derivaba de su exceso ultra-gore; o incluso la más cercana "Zombies Party" (Shawn of the Dead, 2004), de Edgar Wright, una comedia pura –y desternillante- que recorre sin prejuicios todos los elementos comunes al subgénero zombi.

The Cottage, dirigida por el británico Paul Andrew Williams, no alcanza las cotas de calidad de las anteriores, pero sí supone un vigorizante soplo de aire fresco dentro del actual panorama del cine de género.

La película consta de dos partes muy bien diferenciadas argumentalmente. En la primera se nos muestran las desventuras de tres absolutos perdedores, torpes e incompetentes hasta gritar basta, que deciden solucionar sus problemas económicos secuestrando a la hija del jefe y ocultándola en la pequeña cabaña a la que hace referencia el título de la película. Ni que decir tiene que su estrategia para sobrellevar su particular crisis económica resulta, desde el principio, condenada al desastre. A la decrepitud mental de los presuntos delincuentes, se une una durísima víctima del secuestro que opone más resistencia de la deseada.

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Lo mejor: Su estimulante mezcla de géneros.

Lo peor: Que los aficionados al terror puro no sepan aceptarla.

Feast 2: Sloopy Seconds

Más sangre, más vísceras, más muertes, más humor negro...

Feast 2. Sloopy Seconds

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  • Título original: Feast 2. Sloopy Seconds
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: John Gulager
  • Guión: Marcus Dunstan y Patrick Melton
  • Intérpretes: Clu Gulager, Diane Goldner, Josh Zuckerman y Krista Allen.
  • Argumento: La amenaza de los monstruos se cierne ahora sobre una pequeña población cercana al "The Beer Trap Tavern".

59 |100

Estrellas: 3

Poco ha tardado el bueno de John Gulager en ofrecernos la continuación de su estupenda “Feast (Atrapados)”.
Bajo una misma base argumental (la de los monstruos salidos de no se sabe bien dónde, y dedicados a destrozar, fornicar y devorar a cualquier ser vivo –hombre o animal- que se les ponga por delante), Gulager tiene el talento y el acierto de construir una película de un tono radicalmente opuesto a su antecesora.

Feast 2. Sloopy Seconds

“Feast 2: Sloopy Seconds” esconde un inmisericorde monumento a la miseria y repulsa de la condición humana, forjado a través de una concatenación de escenas destinadas a reventar los límites de lo moral y lo políticamente correcto. Así, escenas como la del bebé o la catapulta humana, nos hacen aborrecer la estupidez y la maldad innata del hombre ante situaciones que superan su acomodado estatus en el mundo actual.
Los supervivientes de “Feast 2: Sloopy Seconds” se sienten presas, víctimas de una situación límite; y su respuesta natural es la de velar por su seguridad individual, sin que exista conciencia alguna de grupo, y dispuestos a sacrificar al prójimo para lograr su propia subsistencia.

En este sentido, Gulager baraja las cartas del exceso y la radicalidad más absoluta (más sangre, más vísceras, más muertes, más humor negro…), hasta el punto de que, en ocasiones, lo grotesco y reprobable de determinadas situaciones originan una cierta desconexión con la trama principal de la película. El devenir lógico de la historia se tambalea ante la aparición de determinados tour de force que parecen destinados únicamente a superar, con creces, el impacto del film original.

Las comparaciones entre ambas películas son inevitables, y “Feast 2: Sloopy Seconds” sale claramente perjudicada. Sin embargo, el esfuerzo del director por servirnos un producto tan distinto al original, nos empuja a considerar cualquier comparación como injusta, y a disfrutar de los excesos de “Feast 2: Sloopy Seconds” sin pensar demasiado en lo que pudo ser y finalmente no fue.

Lo mejor: Una propuesta radical y divertida repleta de crueldad y sadismo.

Lo peor: Que la historia no enganche tanto como la primera parte. Y una abusiva escena de disección salpicada de eflubios varios.

Zombie Strippers

Strippers, zombies y gore... ¿Una fórmula ganadora?

Zombie Strippers

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  • Título original: Zombie Strippers
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jay Lee
  • Guión: Jay Lee
  • Intérpretes: Jenna Jameson, Robert Englund, Roxy Saint y Shamron Moore
  • Argumento: Un virus fabricado por el gobierno de los EE.UU con el objetivo de crear una nueva estirpe de supersoldados queda libre en un mugriento local de striptease, convirtiendo a las bailarinas infectadas en auténticas strippers-zombies con un hambre insaciable.

25 |100

Estrellas: 2

Hagamos un breve recuento: un estúpido plan del gobierno norteamericano, un virus letal protegido por unas ridículas medidas de seguridad, unas strippers contorsionistas con cuerpos de infarto, zombies apareciendo por todos los rincones, y una generosa ración de gore -bastante digno, por cierto-.

Realmente, visto así, la cosa promete… y mucho. Pero (y siempre hay un pero en este tipo de producciones) el problema lo tenemos con aquellos ingredientes que no resultan tan evidentes en un primer momento. A saber: unas pésimas actuaciones (donde destaca el triste trabajo de un Robert Englund abonado a la nostalgia), unas situaciones absurdas y pretendidamente cómicas (la batalla entre dos zombies-strippers lanzándose proyectiles con la ayuda de determinada parte de su anatomía, o la stripper leyendo constantemente a nietzsche en su camerino – aunque reconozco que aquí sí me reí-), unos diálogos que provocan vergüenza ajena y, sobre todo, algo imperdonable en una producción de serie B que se enorgullece de serlo: durante una gran parte de su metraje resulta aburrida.
Zombie Strippers debería ser una constante fuente de diversión, desmadre, e incluso carcajadas, pero, desgraciadamente, no lo es.

Zombie Strippers

Pese a todo ello, quisiera recomendarosla… no, no me he vuelto loco, ni estúpido. Os explicaré el porqué de mi recomendación bajo determinadas circunstancias.

Zombie Strippers es, como ya he apuntado antes, una serie B que asume desde el primer momento su condición de puro entretenimiento, sin más… Al margen de todos sus defectos –que no son pocos-, es una decisión final del espectador el entrar o no en el disparatado juego que nos propone. Verla solo, en casa, y sin otro ánimo que el de, sencillamente, verla –aunque sea por curiosidad-, significa concederle escasas posibilidades de éxito a una película como Zombies Strippers.
Pero si tu intención es disfrutar de ella en compañía de tus mejores amigos, con una abundante provisión de cerveza, sabiendo lo que vas a ver y predispuesto a pasar un buen rato, es posible que Zombie Strippers acabe colmando tus expectativas.

Por cierto, en la película actúa Jenna Jameson, por lo visto una leyenda viva del cine porno. Siento no poder deciros gran cosa sobre Jenna. Desconozco su carrera como actriz porno. En “Zombie Strippers” me pareció la mejor zombi-stripper del local –lo cual, no nos engañemos, tampoco tiene un mérito extraordinario-.

Lo mejor: El baile post-mortem de la primera zombi-stripper.

Lo peor: Que, por momentos, resulte aburrida.

Camino Sangriento

Hagamos una secuela más salvaje y más gore.

Camino Sangriento

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  • Título original: Wrong Turn 2 (Dead End)
  • Nacionalidad: Canadá/USA | Año: 2007
  • Director: Joe Lynch
  • Guión: Turi Meyer y Al Septien
  • Intérpretes: Crystal Lowe, Erica Leerhsen, Henry Rollins y Texas Battle
  • Argumento: Los protagonistas del reality show "The Ultimate Survivalist” son abandonados a su suerte en un tenebroso bosque en el que descubriran que el juego de supervivencia al que se enfrentan es más real de lo que en un principio imaginaban.

60 |100

Estrellas: 3

Ésta es otra de esas prácticas a las que nuestros amigos norteamericanos nos tienen ya acostumbrados: realizar secuelas, directas al mercado DVD, de películas de terror que tuvieron una digna recepción en las salas de cine.

No tengo nada en contra de ello. Todo lo contrario. Hace tiempo que he aceptado el hecho –o mejor sería hablar de resignación- de que el mercado casero es la única opción para disfrutar del mejor cine de género.

"Camino Sangriento" es la continuación de "Km 666. Desvío al infierno" (Wrong Turn, 2003). Pero si no lo fuera, tampoco pasaría nada. Poco tienen que ver las dos producciones, excepto una mínima excusa argumental –la del grupo de personas acechadas por una familia de caníbales- que bien podría valer para otras cien películas similares a éstas.

"Camino Sangriento" es una película de serie B en toda regla. Quizás su predecesora también lo fuera, pero lo disimulaba mejor.

Camino Sangriento

Como claro exponente de la serie B norteamericana, "Camino Sangriento" disfruta de todas las virtudes de este tipo de películas: una ambientación aceptable, unas muertes imaginativas y muy bien resueltas (en este punto, Camino Sangriento cumple a la perfección, con una de las mejores muertes –justo al principio de la película- que he visto en los último tiempos), una generosa ración de gore salvaje repartida por todo el metraje, y una capacidad rocosa de ofrecer entretenimiento y diversión desde el primer minuto de metraje.

Por supuesto también adolece de los defectos comunes a este tipo de producciones. Me estoy refiriendo a los personajes arquetípicos y terriblemente estúpidos cuya única razón de existir es convertirse en potenciales víctimas, las pésimas actuaciones de todos y cada uno de los actores, la limitada calidad visual de sus imágenes (se hecha en falta un director de fotografía con aptitudes y que supiera dotar a todo el conjunto de una atmósfera más perturbadora), los ridículos diálogos o que sea tan y tan predecible.

En cualquier caso, si buscas un survival con una buena dosis de sangre y gore, con notables muertes –por encima de la media-, unos asesinos realmente salvajes y brutales, y todo ello servido con un enorme potencial de entretenimiento y disfrute; no lo dudes, Camino Sangriento puede ser tu película.

Lo mejor: La salvaje secuencia inicial, en la que una concursante se encuentra con uno de los <em>"hospitalarios"</em> habitantes del bosque.

Lo peor: No aporta nada nuevo.