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Psychophobia 2

Terror de presupuesto cero en la Facultad de Arte

Psycophobia 2

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  • Título original: Psychophobia 2
  • Nacionalidad: España | Año: 2007
  • Director: Sergio Morcillo
  • Guión: Dario García y Álvaro Medina
  • Intérpretes: Sergio morcillo, Soraya martin y Patricia Muñoz
  • Argumento: 5 meses despues de los asesinatos que asolaron a la universidad de arte de Madrid, un grupo de jovenes del primer curso sospechan de que la leyenda de los jovenes desaparecidos en la universidad la temporada pasada puede ser cierta.

57 |100

Estrellas: 3

Una vez más debo advertiros sobre el tema de la puntuación. El criterio utilizado para puntuar una película amateur como "Psychophobia 2", tiene muy poco que ver con los criterios barajados para puntuar cualquier otra película reseñada en este mismo blog.

Psycophobia 2

Cine hecho con una mano delante y otra detrás. Necesitado de la complicidad de compañeros y amigos. Arañando minutos de la jornada laboral y sacrificando fines de semana. Cine de presupuesto cero. En definitiva: cine amateur.
¿De verdad es necesario darle una oportunidad?¿Prestarle la menor atención?

Está claro que uno no puede acercarse a este tipo de cine con la misma actitud con la que se afronta el cine convencional. Incluso no creo que debamos adoptar una postura similar a la que adoptamos ante una propuesta de Serie Z. Es cierto que la Serie Z y el cine amateur comparten una más que evidente falta de medios, pero la Serie Z también se define por cierto carácter autoparódico o caricaturesco que el cine amateur no tiene porqué compartir.

Pero volviendo a la pregunta de si es necesario darle una oportunidad a este tipo de cine, mi respuesta es un contundente “SÍ, por supuesto”. Asumiendo el riesgo que lógicamente conlleva una forma de hacer cine que se encuentra en las antípodas de la industria. Cine libre, sin ataduras que vayan más allá de sus propias limitaciones económicas, técnicas y, por supuesto, también de talento.

No es un cine fácil, pero si se aceptan las reglas del juego las recompensas no tardan en tomar forma y pueden llegar a ser muy satisfactorias.

De todo esto saben, y mucho, los chicos de Vicent Films, con un total de doce producciones de terror amateur a sus espaldas.
Hoy os traigo una de sus proyectos más ambiciosos hasta la fecha (a la espera de ver su prometedor "Bloody Mirrors", nuevo cortometraje producido junto a los amigos de Terrorynadamás.com).

Se trata de "Psychophobia 2", que como su nombre muy bien indica es la secuela de uno de sus primeros cortometrajes, "Psychophobia" (ver trailer).

Con "Psychophobia 2", Sergio Morcillo y los suyos dieron, sin duda alguna, un considerable salto de calidad, asumiendo el enorme riesgo de hacer frente a una producción que se iba hasta los ochenta minutos de duración (frente a los veinte minutos aproximadamente que duraba la película que dio origen a la saga).

Transcurridos cinco meses desde la última desaparición de una estudiante en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, cinco estudiantes de primer curso sospechan que la leyenda urbana de un asesino en serie, que tiene en el campus de la Universidad su centro de operaciones, podría ser cierta. Dichas sospechas parecen haber despertado, nuevamente, el ansia homicida del encapuchado Dardo, que vuelve a sembrar el terror en la Facultad.

Este es, a grandes rasgos, el argumento que nos propone "Psychophobia 2", un sencillo y directo slasher que, sin embargo, esconde no pocas sorpresas en su tramo final.

Cuando uno ha decidido, finalmente, darle una oportunidad a una película como "Psychophobia 2", no necesita más que un par de escenas para corroborar todo lo que he estado apuntando hasta el momento: "Psychophobia 2" es cine amateur. Con todas las consecuencias.

Actores que no son actores, problemas para poder escuchar nítidamente algún que otro corte de audio, el hecho de contemplar un campus universitario totalmente vacío de estudiantes (al margen de aquellos que tienen un peso específico en la trama), líneas de diálogo (por cierto, muy bien trabajados y creíbles) que nunca llegan a solaparse… Todos estos “inconvenientes”, muy propios de una producción que no cuenta con los recursos suficientes, tienen cabida en "Psychophobia 2".

Pero lejos de suponer un escollo insalvable, resulta increíblemente fácil, en esta ocasión, asumir toda esa carga propia de una producción amateur, y disfrutar, de manera absolutamente desacomplejada, de un slasher clásico con una historia detrás interesante, repleta de giros y recovecos (que, por cierto, hacen recomendable la visión de su antecesora, "Psychophobia"), un asesino con carisma y con variedad de recursos a la hora de cometer los asesinatos, unos efectos especiales que, por caseros, no dejan de ser totalmente efectivos y, sobre todo, con unas secuencias de violencia que casi siempre elevan, de forma considerable, el nivel de la propuesta.

Porque el gran acierto de los chicos de Vicent Films es el hecho de que son perfectamente conocedores de sus propias limitaciones. Pero, lejos de conformarse y acatarlas como tales, una saga como la de Psychophobia deja muy clara su voluntad de hacer las cosas bien e intentar mejorar sus prestaciones en cada nueva producción.
Y esto es algo que podemos contemplar perfectamente en las secuencias de violencia de "Psychophobia 2". Sergio Morcillo no se conforma con plantar su cámara digital sobre el trípode y rodar dichas escenas como buenamente pueda. Es obvio el esfuerzo por planificar de forma concienzuda cada una de esas escenas con el objetivo de elevar su nivel de intensidad y tensión. Morcillo busca siempre ese plano, ese colocar la cámara en un sitio distinto e inesperado, que le otorgue a la escena un plus de calidad, de interés. No se conforma con menos.

Y en la gran mayoría de ocasiones consigue su propósito. Las secuencias de violencia son lo mejor de "Psychophobia 2" (como debe ser en todo buen slasher que se precie). Tensión, suspense y sangre en dosis más que considerables.
Pero también es cierto que, en ocasiones, Sergio Morcillo se excede en su afán por encontrar el mejor plano posible y cae en el error de un sobreexceso de planos que repercute negativamente en el ritmo de la película (aunque esto es algo que ocurre, de forma más evidente, en las escenas de transición y no propiamente en las secuencias de violencia).

Muy probablemente nuestro nivel de exigencia, de manera casi involuntaria, disminuye ante la naturaleza de propuestas del estilo de "Psychophobia 2", pero os puedo asegurar que, de forma objetiva, y siendo absolutamente consciente de los errores que atesora la película, disfruté viéndola.
Pasé un rato entretenido e incluso acabé sintiendo cierta envidia –sana- por la valentía y la pasión demostrada por sus creadores.

Os recomiendo "Psychophobia 2". Tiene defectos, por supuesto, pero también está repleta de aciertos; y ante todo es un compendio de ilusión, esfuerzo y de pasión por el género.
Supongo que en el ánimo de los chicos de Vicent Films está el adquirir experiencia, contar con presupuestos más holgados y, en definitiva mejorar en aquello que más les gusta hacer (y que han tenido la osadía de llevar a cabo). Son unos afortunados y merecen toda la suerte del mundo.

Lo mejor: Cine libre, digno, hecho con pasión y con la voluntad de que las cosas salgan bien.

Lo peor: Los defectos propios de una producción de presupuesto cero (aunque Morcillo solventa perfectamente esas deficiencias en las escenas de tensión).

¿Dónde conseguirla?
Psychophobia: los 2 primeros minutos son un feak trailer.
Psychophobia 2: trailer de la película

My Bloody Valentine 3D

Vuelve el asesino del pico y la luz en el casco

My Bloody Valentine 3D

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  • Título original: My Bloody Valentine
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Patrick Lussier
  • Guión: Zane Smith, Todd Farmer
  • Intérpretes: Jamie King, Jensen Ackles, Tom Atkins
  • Argumento: Tom regresa a la ciudad diez años después de los trágicos asesinatos del Día de San Valentín, que se cobraron la vida de 22 personas. Coincidiendo con su retorno, los asesinatos vuelven a producirse, y Tom está en el centro de todas las miradas.

60 |100

Estrellas: 3

My Bloody Valentine 3D

En 1981, recien iniciada la fiebre ochentera por el slasher, el director George Mihalka nos deleitaba con una muestra del género tan sencilla como efectiva, que acabó convirtiéndose en una pequeña pieza de culto de obligada revisión.

La película se tituló “My Bloody Valentine”, y como era de esperar en los tiempos que corren, el 2009 ha sido considerado como el año idóneo por la maquinaria estadounidense para llevar a cabo una relectura (un eufemismo para evitar el tan denostado término remake) del simpático clásico canadiense.

El encargo se lo adjudicaron a Patrick Lussier ("Drácula 2000", "The Eye"), un director cuya carrera está todavía por afianzar, después de que -y esto es tan solo un suponer- los productores del evento confiaran en él tras percibir en sus anteriores obras un atisbo de talento y, sobre todo, porque sin duda sería un tipo que no les pondría demasiadas complicaciones a la hora de sacar adelante el proyecto.

Con todo, siempre he tenido la impresión de que Patrick Lussier tenía por delante una tarea mucho menos comprometida y delicada que la que tuvieron directores como Rob Zombie, en el remake de "Halloween", o Alexandre Aja en su fabulosa revisitación de "Las Colinas Tienen Ojos".
“My Bloody Valentine” (la original de 1981) nunca ha jugado en las ligas mayores del slasher, y pese a ser una película entrañable y 100% reivindicable, desde luego no contaba con una tropa de fanáticos respirando sobre la nuca de Patrick Lussier y afilando sus cuchillos a la espera de que aquel cometiera algún error grave (algo que si ocurrió, en mayor o menor medida, con los títulos anteriormente citados).

Pero dejémonos de rodeos. Sinceramente, y al margen de que nunca entendí la necesidad de que se nos volviera a contar nuevamente una historia que ya conocíamos (algo que me ocurre con la mayoría de remakes), lo cierto es que me esperaba muy poco de este "My Bloody Valentine 3D". Ni el nombre del director, ni su intensa campaña publicitaria en internet (dónde el sistema de exhibición en 3D siempre estuvo presente como uno de los principales alicientes de la película), ni siquiera el material de partida; fueron nunca motivos suficientes para animarme a albergar demasiadas esperanzas.

De nuevo me equivocaba (aunque esta vez sólo a medias). "My Bloody Valentine 3D" cumple perfectamente en un capítulo en el que cualquier buen slasher que se precie jamás debería fallar: el de las muertes.

Pese a echar en falta un mayor grado de suspense en todas aquellas secuencias en las que el minero resentido toma protagonismo, debo admitir que el nivel de las muertes me sorprendió. "My Bloody Valentine 3D" es generosa en sacudidas, impactos, miembros desgarrados, y derramamiento de sangre. Y el bueno de Patrick Lussier incluso se permite el lujo de incluir un par de muertes que juegan, de forma traviesa, placentera, y con vigoroso sentido del humor; con los límites de lo políticamente correcto (una rubia con poco apego por la moda y que protagoniza la que es, sin duda, la mejor secuencia de la película; y una encargada de motel –dentro de esa misma secuencia- que siempre necesitará de nuestra ayuda para alcanzar los estantes más altos de la cocina).

Aplaudamos, sin rubor, el incuestionable interés de "My Bloody Valentine 3D" por ofrecernos a los amantes del slasher, un diseño de muertes contundente, eficaz y sangriento. Puro espectáculo slasher de sesión doble que posiblemente muchos no dudarán en despreciar, pero que los devotos del subgénero sabremos apreciar.

¿Dónde está entonces el problema? Pues sí, existe un problema (al menos se trata de un problema para un servidor). En muchas ocasiones he afirmado que la excusa argumental, la trama que sustenta un slasher, suele ser lo de menos. O como mínimo no acostumbra a ser un factor esencial a la hora de disfrutar de las prestaciones de un buen slasher. El extremo lo encontraríamos en la reciente "Laid to Rest", en la que el vacío argumental más absoluto ha acabado decepcionando a un gran número de aficionados.

El nuevo "My Bloody Valentine 3D" intenta poner remedio a esta situación brindándonos una historia repleta de giros y recovecos que pretenden, por todos los medios, atraer la atención del espectador más allá de las espectaculares muertes de la película.
A priori da toda la impresión de ser una tentativa encomiable y digna de felicitación.

Sin embargo, esa misma historia de amor y celos a tres bandas, que busca en todo momento jugar al despiste con la identidad del asesino, acaba erigiéndose, por méritos propios, en el único factor mal desarrollado, tramposo y rechazable de pleno de "My Bloody Valentine 3D". Además, la pésima interpretación de todos los actores implicados no ayuda a que nos creamos lo que se nos está contando.

Toda la trama de resentimiento, celos, engaños, desconfianzas… encaminada a sembrar la duda entre dos de los personajes principales de la película, acaba derivando en un tramo final tedioso, previsible, absurdo y mentiroso (no me gusta que me intenten engañar. Me parece perfecto que se me intente distraer o abocarme al error, pero no mediante la falsedad. Odio los finales que huelen, simple y llanamente, a estafa).

Y para finalizar algo que quizás muchos de vosotros hayáis echado de menos: el elemento 3D. No vi "My Bloody Valentine 3D" en 3D. Lástima. Seguramente si la película acaba estrenándose en dicho formato y en una sala especializada, acudiré a verla de nuevo (por curiosidad). Aunque también he de deciros que mis experiencias, hasta el momento, con las exhibiciones en 3D han sido un desastre. Mareos varios y ganas de cerrar los ojos y olvidarme del tema.
En el caso de My Bloody Valentine, vista en modo normal (por llamarlo de alguna manera) se intuyen fácilmente los instantes en que el 3D cobrará mayor importancia. Y no son otros que los momentos de violencia, un elemento de la película del que ya quedé plenamente satisfecho sin necesidad de experimentar el efecto 3D.
En cualquier caso no creo que el 3D solucione el desaguisado de la trama y, en especial, del final de la película.

En conclusión ¿qué esperamos saber cuando alguien nos habla de un nuevo slasher? ¿Tiene muertes espectaculares? Las tiene. No son las mejores que he visto, pero no están nada mal. ¿Hay sangre? La hay, y también desnudos. ¿El asesino tiene una fuerte personalidad? No es Jason ni Mayers, y anda algo escaso de carisma, pero es un auténtico genio utilizando el pico. ¿Es recomendable? Si os gusta el slasher, por supuesto que sí (aunque posiblemente no pasará a la historia del cine cómo un clásico de culto, cómo sí ocurrió con su predecesora). Ahora bien, tendréis que soportar una historia bastante estúpida y un final a juego.

Lo mejor: Las muertes.

Lo peor: La historia y, sobre todo, el final.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: My Bloody Valentine 3D. DVD-Rip. VOSE. No es la versión en 3D.
Abájate: My Bloody Valentine 3D. DVD-Rip. VOSE. Formato rmvb. No es la versión en 3D

Red Victoria

Una musa de piel mortecina y carne putrefacta

Red Victoria

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  • Título original: Red Victoria
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Tony Brownrigg
  • Guión: Tony Brownrigg
  • Intérpretes: Arianne Martin, Edward Landers y Tony Brownrigg
  • Argumento: Jim se ve obligado a escribir un guión para una película de terror. El problema es que Jim detesta el género terrorífico. Tan sólo Victoria, su nueva y difunta musa, puede ayudarle a terminar su obra.

69 |100

Estrellas: 4

En esta ocasión me gustaría dedicarle la reseña de Red Victoria a Ed, Davo Valdés, Andrés Pons, Eli Campora, y Alicia Domínguez; para que nunca les abandonen sus musas.

Red Victoria

Victoria es una mujer hermosa, sensual, inteligente y apasionada; cuya única ambición es servir de inspiración a Jim, un guionista venido a menos que se ve obligado, en aras a su propia subsistencia, a escribir una película del género que más detesta: el terror.

Victoria sería la mujer perfecta, la amante más deseada; si no fuera por un par de detalles sin importancia. El primero de ellos es que Victoria está muerta. El segundo es su molesta tendencia a asesinar violentamente a todo aquel que se interponga entre Jim y la elaboración de su nuevo guión.

Este es, a grandes rasgos, el curioso y original argumento de "Red Victoria", una auténtica rareza dentro del panorama del cine independiente.

Dirigida, escrita, producida, y protagonizada por ese hiperactivo hombre orquesta que responde al nombre de Anthony Brownrigg, "Red Victoria" destaca por un par de razones que resultan del todo inusuales en una producción de género de bajo presupuesto: la descripción de sus personajes, y los diálogos.

Evidentemente atrapado en los estrictos límites de la total falta de medios (algo que podemos comprobar desde el primer fotograma de la película, el cual nos transmite esa incómoda sensación de estar ante una película de ámbito casero), Anthony Brownrigg esquiva y supera todas esas carencias y dificultades previas que plantea una producción de este tipo para ofrecernos, finalmente, una original, divertida y deliciosa película independiente de bajísimo presupuesto.

"Red Victoria" es una comedia con zombis, muertos y sangre. Pero no os lleveis a engaño, su fuerza no reside ni en el maquillaje de los muertos vivientes, ni en los efectos especiales (que los hay y no son tan desastrosos como cabría preveer), ni en los momentos de violencia y gore (que también están presentes. Impagable el instante en que Victoria intenta demostrarle a Jim que realmente está muerta).
Su genuino poder reside en sus palabras y en la arrebatadora personalidad de los pesonajes que las pronuncian.

Por un lado tenemos a Jim, desquiciado guionista al borde del colapso a causa de las presiones de su editor, quién le empuja a escribir una película terrorífica, género al que tiene en bajísima consideración y estima.

Su desesperación le llevará a solicitar la colaboración de Carl, un entrañable fanático de las películas de terror al que, muy probablemente, todos nosotros seríamos capaces de poner cara y nombre.

Y finalmente tenemos a Victoria, una musa de piel grisácea y carne putefracta que tiene la rara habilidad de modificar su aspecto a voluntad con la misma facilidad que intercambia su rol a lo largo de la película. Victoria puede ser dulce, sumisa, encantadora, adorable; para instantes después destaparse como una criatura cruel, despiadada, sádica e inhumana. Su relación amor-odio-asesinato con Jim, y todos aquellos que les rodean, constituye la piedra angular de "Red Victoria". Y los certeros y, en ocasiones, divertidísimos diálogos que moldean esas relaciones son la esencia de esta comedia de horror original y sorprendente.

(Agárrense que vienen curvas) Es algo así como si el mismísimo George A. Romero tuviera un breve encuentro con Woody Allen –sic- y le dijera: “¿qué te parece si hacemos una película juntos?”, a lo que Mr. Allen respondería “Perfecto, tú pones el zombi y yo los diálogos”.

Está bien... acabo de pasarme de la ralla. Es probable que mencionando al hombrecillo que acabó casándose con su propia hijastra esté propinándole una patada al culo a esta reseña. A todos los que no soporteis el cine de Woody Allen os imploro que borreis de vuestra mente el anterior párrafo (ya le gustaría a Allen contar con una película tan divertida y original en sus últimos 20 años de carrera). Lo único que he intentado con este despropósito sin pies ni cabeza es haceros partícipes de que "Red Victoria" es una película distinta (pido disculpas, supongo que había maneras mucho menos ridículas de lograr mi objetivo). Una película que rompe estereotipos. Una comedia repleta de humor inteligente y cuyos diálogos respiran sarcasmo, ironía y mordacidad.

Un adorable y del todo inesperado descubrimiento que viene a renovar, con más fuerza que nunca, mi fe por el cine de género de bajísimo presupuesto. Una auténtica delicia. Una delicatessen.

Lo mejor: los personajes y los diálogos.

Lo peor: corre el riesgo de ser una propuesta demasiado minoritaria.

Plaga Zombie: Zona Mutante

Lucha a carcajadas contra los zombis multicolor

Plaga Zombie: Zona muntante

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  • Título original: Plaga Zombie, Zona Mutante
  • Nacionalidad: Argentina | Año: 2001
  • Director: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Guión: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Intérpretes: Pablo Pares, Hernán Saez, Paulo Soria, Walter Cornás
  • Argumento: El FBI prueba un virus alienígena en un pequeño pueblo. Pero lo que en un principio parecía un simple experimento termina por convertir a casi todos los habitantes en zombies asesinos. Tres únicos supervivientes intentarán escapar.

60 |100

Estrellas: 3

Plaga Zombie: Zona muntante

Soy el primero en defender la serie Z (películas de explotación de bajísimo presupuesto) como un vehículo totalmente válido, digno y reivindicable de disfrutar, sin complejos, del cine fantástico y de terror.

Películas realizadas con una carencia absoluta de medios pero, a menudo, con unas altísimas prestaciones en ilusión e imaginación por parte de cineastas en ciernes y soñadores que reúnen el valor necesario y deciden dar un paso adelante, abandonando su condición de simples espectadores y aficionados para ofrecernos su particular (y barata) visión del género.

Por supuesto siempre me gusta advertir que la serie Z no es un tipo de cine de fácil consumo. En la mayoría de casos se requiere un esfuerzo suplementario por parte del espectador. Es absolutamente imprescindible que seamos conscientes del tipo de película que estamos dispuestos a ver. Por lo general, argumentos ridículos o simplemente inexistentes, nulas cualidades técnicas, actores aficionados, efectos especiales que son una mezcla de hilaridad y vergüenza ajena... Cómo espectadores, las producciones de serie Z requieren que aceptemos –en la medida de lo posible- la degradación de una serie de aspectos que, en otro tipo de cine, considerariamos fundamentales. La serie Z tiene sus propias reglas, y para poder disfrutarla no nos queda otro remedio que acatarlas.

Sería conveniente valorar la serie Z terrorífica en base a una única razón: su capacidad para divertir (incluso a carcajadas) a un desacomplejado grupo de amigos que no esperan de este tipo de cine más de los que realmente puede ofrecerles (siempre es recomendable disfrutar, si se puede, de una buena serie Z en grata compañía).

Sin embargo, bajo este panorama, es necesario ser realistas, mantener los pies en el suelo, y advertir que el invento no siempre acaba funcionando. Supongo que todos, como buenos aficionados al cine de terror, nos hemos visto en alguna ocasión involucrados en ruinosas sesiones de serie Z que han puesto a prueba nuestra fidelidad y resistencia al género, y que casi dan al traste con alguna que otra amistad. No debemos excusar o encumbrar, sistemáticamente, todo el cine de terror de bajísimo presupuesto. Dentro del subgénero hay películas que cumplen su función a la perfección, pero también hay otras que, por bajas que esten situadas nuestras expectativas, acaban obligándonos a hacer uso del botón fast forward de nuestro mando a distancia (ver Bikini BloodBath).

Hoy tengo el gusto de traeros una serie Z de las aprovechables. De las plenamente disfrutables. Se trata de la producción argentina "Plaga Zombie: Zona Mutante", una producción de 2001 que supuso la continuación de Plaga Zombie (1997), una baratísima producción (300 $ para maquillaje, plastelina y sesos de vaca, y 300 $ más para arreglar los múltiples desperfectos que sufrío la cámara casera con la que se llevó a cabo el rodaje) que, con los años, se ha convertido en una pieza de culto para los muy aficionados a este tipo de cine.

"Plaga Zombie: Zona Mutante" multiplicó por diez el presupuesto de su antecesora, lo que lo dejaba en unos exiguos 3.000 $.
La película parte de la misma premisa que el original. Tras constatar que el gobierno norteamericano pretende desentenderse del brote de infección zombi, los tres supervivientes de Plaga Zombi (Bill Johnson, estudiante de medicina; John West, famoso campeón de lucha libre, y Max Gibbs, un loco de los ordenadores) son abandonados nuevamente en mitad del pueblo afectado, acompañados en esta ocasión de una bolsa en cuyo interior, presumiblemente, viaja otra persona y que los protagonistas no se molestan en abrir hasta bien entrada la mitad de la película (eso sí, antes de abrirla la utilizan en multitud de ocasiones como arma arrojadiza contra los zombis).

"Plaga Zombie: Zona Mutante" no tarda más de cinco minutos en arrancar, de forma que muy pronto tomamos conciencia de la clase de espectáculo al que estamos a punto de asistir: tres tipos muy singulares haciendo frente a una horda de zombies multicolor que les acechan sin descanso.
Así de sencillo y así de jocoso. Las decenas de formas distintas en las que los protagonistas acaban con los zombis son hilarantes. Cualquier utensilio que tienen a su alcance (todos los cuchillos del pueblo han desaparecido de forma misteriosa) se convierte en una efectiva arma que termina introducida en los agujeros más insospechados de algún desdichado zombie.
Las coreografías de las luchas son divertidísimas; una mezcla de kárate trasnochado y de bofetones al estilo de Bud Spencer.
Y, por supuesto, sangre, vómitos, tripas y demás órganos internos acaban siendo los principales alicientes de esta gran celebración del fungore más gamberro y deshinibido.

Los personajes protagonistas son entrañables y sorprende la rapidez con la que se les coge cierto cariño. Sobre todo John West, ese campeón de lucha libre venido a menos que incluso tiene una tronchante canción dedicada a su leyenda (la canción no tiene precio...).

Por supuesto la película tiene defectos. Curiosamente esos defectos no están tanto en el plano técnico (los efectos gore son muy dignos, el maquillaje multicolor de los zombis es destartalado pero divertido, y la planficación de las luchas, deudora de lo que hizo Sam Raimi en Posesión Infernal, resulta muy convincente) como en algunos fallos en el ritmo a consecuencia de la excesiva dilatación de algunas escenas. Está claro que cuando la película no se centra en las inagotables luchas entre los supervivientes y los zombis, el invento decae en interés. Algunas secuencias, como la que tiene lugar en casa de John West, se alargan más de la cuenta. Y en el mismo sentido, la secuencia final también resulta excesiva en cuanto a su duración. En general a la película le sobran, fácilmente, unos quince/veinte minutos de metraje.

Pero son, en todo caso, males menores que, al fin y al cabo, constituyen un tributo lógico (y perfectamente soportable en este caso) que debemos pagar en este tipo de producciones.

No es para todos los gustos. Está claro que a algunos les parecerá un insulto al séptimo arte, un experimento amateur de mal gusto del que huir como si se tratase de la misma peste.

Pero para los amantes de este tipo de cine, el resultado final que nos brinda "Plaga Zombie: Zona Mutante" es una regocijante parodia zombi, repleta de adrenalíticas secuencias de lucha salpicadas de gore rústico y brutal, y que hace gala de un humor negro (y en ocasiones absurdo) que hará las delicias todo aquel que sea capaz de disfrutar de una película perfectamente representativa de lo que debe ser una buena serie Z.

Viernes noche. Un par de amigos de los de toda la vida. Cerveza fría y pizza caliente. Y, finalmente, unas risas liberadoras ante tanto zombi multicolor y gore gamberro y desenfrenado. Misión cumplida.

Lo mejor: Una serie Z que cumple, con creces, su objetivo: pasar un rato divertido en compañía de tus amigos.

Lo peor: ciertos altibajos en el ritmo que son muy evidentes.

Laid to Rest

Vuelve la fiebre slasher de los 80

Laid to Rest

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  • Título original: Laid to Rest
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Robert Hall
  • Guión: Robert Hall
  • Intérpretes: Bobbi Sue Luther, Kevin Gage, Lena Headey
  • Argumento: Una chica despierta amnésica en el interior de un ataud. No recuerda ni siquiera su nombre. No sabe cómo ha llegado hasta allí. Y no tiene ni idea de quién es el enmascarado que, cuchillo en mano, intenta darle caza. Su única oportunidad pasa por huir.

62 |100

Estrellas: 4

Laid to Rest

Rob Hall, director de "Laid to Rest", acaba de reducir los ya de por si debilitados márgenes del subgénero slasher, a la mínima expresión.
No hay trama. Y en el caso de aceptar que finalmente "Laid to Rest" dispone de una trama coherente y con un mínimo de estructura, también deberíamos aceptar que está tan vacía como la mente de su protagonista.

Una joven despierta en el interior de un ataud. Aparentemente no tiene heridas de consideración. Sin embargo sufre un intensísimo dolor de cabeza y se encuentra amnésica. No conoce el lugar en el que se encuentra ni tiene la menor idea de cómo llegó hasta allí. Ni siquiera recuerda quién es, ni tampoco su nombre. Lo único que tiene claro es que debe huir. Al otro lado de la puerta le acecha un tipo con una máscara cromada en forma de calavera (Chromeskull), una cámara de vídeo digital colocada en su hombro, y que desea destriparla con su enorme cuchillo de sierra.

Se acabó. No hay más. Hasta bien entrado el último tercio no sabemos nada más sobre la protagonista. Quién es. A qué se dedica. Cómo llegó al interior del ataud. Y cuando finalmente conocemos algún detalle sobre su vida, nos damos cuenta de que no es relevante en modo alguno.

Tampoco sabemos nada sobre el asesino de la máscara cromada. Es implacable, salvaje, brutal y adicto a las nuevas tecnologías. Y no descansará hasta rebanarle el cuello a la protagonista amnésica. ¿Su orígen? Ni idea. ¿Su motivación? Lo ignoro.

De forma que la trama se resume en lo siguiente: el asesino persiguiendo a la chica y fulminando a todo aquel que se interponga en su camino.

Con tan exiguo material Rob Hall ha tenido suficiente para edificar un slasher eficaz y sin concesiones que nos remonta a la época dorada del subgénero: la década de los 80.
¿Que cómo lo ha conseguido el bueno de Rob Hall? Paciencia. Permitidme que le dé una última vuelta al asunto.

A principios de este mismo año irrumpió en las salas de medio mundo el nuevo "Viernes 13", dirigido por Marcus Nispel. Su fulgurante éxito en taquilla hará inevitable una pronta secuela; sin embargo el recibimiento de la crítica y de buena parte de los aficionados ha sido más bien tibio.
Yo lo aplaudí. Celebré el retorno del mito como una vehículo de eficaz entretenimiento que no traicionaba el espíritu de la saga. Sin embargo también señalé el que considero que era su mayor defecto: gran parte de las muertes diseñadas por el director alemán carecían de la fuerza y la imaginación necesarias. Nispel se quedaba corto en la mayoría de ocasiones.

"Laid to Rest" es el reverso de la moneda. El asesino de la máscara cromada está lejos atesorar el carisma, logrado a través de los años (de las décadas...), del gran Jason Voorhes (aunque potencial le sobra al asesino de "Laid to Rest"). Sin embargo sus métodos, sus acometidas, su virulencia, sus brutales maneras a la hora de cometer cada uno de los asesinatos, están a años luz de lo mostrado por el último Jason.

Rob Hall ha agarrado la esencia del slasher (la muerte, el asesinato, el mismo acto de arrancarle la vida a otra persona de forma violenta y cruelmente imaginativa); y la ha convertido en el único leit motiv de su impactante debut en el género.
Por supuesto hay truco. "Laid to Rest" no deja de ser una película de bajo presupuesto, y sin embargo el diseño de las muertes están a un nivel que difícilmente identificaremos en cualquier otro slasher de la última década.
Hay una razón: Rob Hall es, además de director ocasional, un reconocido y prestigioso mago de los efectos especiales y el maquillaje. Y os aseguro que eso es algo que se deja notar en cada una de las salvajes embestidas protagonizadas por el asesino de la máscara cromada.

Ahora sí, me dejo de rodeos. Las violentísimas, sangrientas, enfermizas, agresivas y tóxicas muertes perpetradas por el asesino de la máscara cromada son, de lejos, el mejor aliciente que nos ofrece "Laid To Rest". Para encontrar muertes con similar grado de crudeza e impacto dentro del género slasher no tenemos otro remedio que remitirnos a las mejores entregas de la saga Viernes 13, mirar hacia el giallo italiano o rememorar clásicos de la serie B ochentera como el "Maniac" de William Lustig. Y estamos hablando de echar la mirada atrás, al menos, unos veinte años...

"Laid to Rest" no es una película fácil. Estoy convencido que los más fanáticos seguidores del slasher y nostálgicos de lo fue capaz de ofrecernos el género en los 80 sabrán disfrutarlo. También los apasionados del gore obtendrán su recompensa. Pero, ¿qué ocurrirá con el resto de aficionados? "Laid to Rest" está lejos de ser la obra maestra que muchos críticos norteamericanos han querido ver. Su propuesta no es para todos los gustos. Cuando el asesino de la máscara cromada no está haciendo lo que mejor sabe hacer, en la película no ocurre prácticamente nada. Apenas un par de momentos puntuales de humor negro y, eso sí, el acertado trabajo de todos los actores implicados (por cierto, ni rastro de la camada de odiosos postadolescentes sexualmente hiperactivos que suelen pasearse por todas las películas del subgénero).
¿Suficiente? Para mí sí. Para el resto no tengo la menor idea. Vosotros mismos debereis averiguarlo.

Yo pertenezco al grupo de fanáticos del slasher, así que no me queda otro remedio que recomendaros "Laid To Rest" como la muestra del subgénero capaz de ofrecernos las muertes más crueles, sangrientas y contundentes de los últimos tiempos. Y mi recomendación, en esta ocasión, es a sabiendas de que a muchos os costará aceptar (y no tenéis ninguna obligación de hacerlo en realidad) que, trás los asesinatos, no haya prácticamente nada. El vacío argumental. Y probablemente eso es algo que pueda llegar a aburrir a más de uno.

Pero una cosa tengo clara: si el Jason Voorhes de Marcus Nispel (ese que ha recaudado cifras millonarias en todo el mundo) hubiera actuado con la fuerza y la rabia del asesino de la máscara cromada, todavía nos dolerían las manos de aplaudir su regreso.

Lo mejor: las muertes. SPOILER Mucha atención al destino final del personaje interpretado por Lena Headey, a la que vimos recientemente en The Broken.

Lo peor: la película es un continuo altibajo. Cuando el asesino mata está muy arriba. Cuando no hay muertes está muy por debajo.

Voices

Ni de la familia te puedes fiar...

Voices

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  • Título original: Voices (antes Someone Behind You)
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2007
  • Director: Ki-hwan Oh
  • Guión: Ki-hwan Oh
  • Intérpretes: Jin-seo Yun, Ki-woo Lee, Gi-woong Park
  • Argumento: Una extraña maldición está provocando la muerte de varios miembros en la familia de la joven Go-in. Ahora ella tiene la terrible sensación de que ha llegado su turno.

39 |100

Estrellas: 2

Por fin he acabado con el After Dark HorrorFest. En breve las conclusiones finales.

Voices

After Dark HorrorFest posterMal asunto. Todos los que os pasáis habitualmente por Almas Oscuras habréis adivinado que no soy un entusiasta del cine de horror asiático. Sé que hablar en términos tan genéricos del cine de horror asiático es injusto, y también entiendo que este modesto espacio de terror resulta del todo incompleto al no tener en cuenta, tal y como se merece, el cine de género que proviene de países como Japón, Corea, Tailandia, etcétera.

Para bien o para mal este sigue siendo un blog personal que intenta reflejar fielmente los gustos de su autor, y mientras su autor (un servidor) siga tan obcecado y estrecho de miras con este tema, pocas líneas aparecerán dedicas al cine de horror asiático. En mi descargo deciros que, en más de una ocasión, he manifestado mi propósito de enmienda y sigo rastreando títulos de cinematografías asiáticas que puedan ser de mi agrado.

En cualquier caso, el último After Dark HorrorFest me ha llevado hasta "Voices" (también conocida en USA como "Someone Behind You"), una película surcoreana basada en un cómic manga que cuenta la historia de una joven estudiante llamada Go-in (americana oscura, faldita plisada y medias hasta las rodillas incluidas), asediada por una maldición familiar.

Desgraciadamente ya os puedo adelantar que "Voices" no es la película llamada a cambiar mi visión sobre el cine de horror asiático.
Prácticamente en ningún momento logré conectar con la historia que se me estaba contando, y la experiencia resultante acabó siendo desalentadora.

Pero vayamos por parte. Es muy cierto que "Voices" posee una cualidad que juega a su favor: su estética. Las diversas secuencias de tensión están filmadas con un gusto visual exquisito. La fotografía es magnífica. Incluso la atmósfera creada a través de las imágenes, en momentos puntuales de la película, es ciertamente destacable.
Sin embargo, si rascamos ligeramente con la uña de nuestro dedo índice el más que aceptable empaque formal de la película, nos daremos de bruces con una historia de maldiciones familiares que a cada giro argumental se vuelve más y más confusa, y menos y menos interesante.

En este tipo de películas siempre tengo la extraña sensación de que durante el viaje de la versión original a la doblada o subtitulada al castellano, siempre se pierde algo. No sé muy bien el qué, pero algo se pierde (por supuesto esto no es una crítica, ni de lejos, a todos aquellos que se esfuerzan en hacernos llegar estas películas con subtítulos).

Cuando terminé de ver "Voices" no tenía nada claro si había visto una película de maldiciones, de psicópatas, de venganzas, o si el mismísimo diablo se paseaba de puntillas por toda la trama. Quizás sea una mezcla de todo, pero unido con tal grado de confusión y desorden que la experiencia me acabó resultando absolutamente desconcertante.

Por momentos la película sufre de un ritmo muy lento. Demasiado pausado. Casi soporífero. En especial el par de flashbacks que adornan la trama con la supuesta misión de aclarar algunos puntos de la misma (en mi caso lo único que lograron aclararme era que se hacía tarde y que cuanto antes acabara la película antes me iría a dormir).

Y en cuanto a las secuencias de violencia, por muy buen aspecto que tengan (que lo tienen), padecen una falta de fuerza e intensidad (hay que ver lo torpe que pueden llegar a ser estos surcoreanos con las dichosas tijeras) que acaban por conferirle a "Voices" ese carácter de propuesta fallida, aburrida, y prescindible.

Ya os adelanto lo mejor: que el Alter Dark HorrorFest se haya terminado para mí.

Lo mejor: La estética de las secuencias violentas.

Lo peor: Se vuelve aburrida y confusa.

The Children

Cría cuervos y te sacarán los ojos

The Children

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  • Título original: The Children
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2008
  • Director: Tom Shankland
  • Guión: Tom Shankland, Paul Andrew Williams
  • Intérpretes: Rachel Shelley, Stephen Campbell Moore, Eva Birthistle
  • Argumento: La plácida celebración de las fiestas navideñas por parte de dos familias se ve interrumpida cuando los niños empiezan a mostrar signos de estar sufriendo una enfermedad que afecta a su comportamiento.

81 |100

Estrellas: 5

Quisiera dar las gracias a los amigos de Gore Nation (como viene siendo costumbre) por permitirme ver esta película con unos subtítulos en castellano impecables. En segundo lugar dar las gracias al amigo Espaumfromgel por ser el primero en avisarme de que "The Children" valía la pena. Y finalmente al amigo Iván, que quedó tan decepcionado tras ver "Dead Snow" y me solicitó la recomendación de una buena película de terror. Pues bien Iván, aquí va mi recomendación. Espero acertar en esta ocasión.

The Children

Narciso Ibáñez Serrador fue espantosamente explícito en el título de su gran obra maestra, ¿Quién puede matar a un niño?
Han pasado más de 30 años, y ahora es el turno del británico Tom Shankland (“Waz”, 2007), quien acaba de firmar –y ya no me resisto más a soltarlo- una de las mejores y más terroríficas películas de horror de los últimos años, para intentar dar respuesta a dicha pregunta en "The Children".

Dos familias deciden pasar las vacaciones navideñas en una gran casa, rodeados de un nevado paisaje. Nada más llegar y salir del coche, uno de los niños parece estar indispuesto. Su cara está pálida, tose y tiene arcadas. Su madre no le presta demasiada atención. Lo atribuye todo a un simple mareo por culpa del largo viaje.

¿En cuantas ocasiones, durante los últimos años, nos hemos lamentado por la manifiesta incapacidad del cine de terror moderno, para provocar esa sensación tan natural y primaria que es el miedo?
"The Children" lo logra. "The Children" da miedo. O quizás sería más conveniente afirmar que, a un servidor, "The Children" le causó miedo.

Es evidente que Shankland apuesta a un caballo ganador. La sola presencia de unos delicados críos transformados, por obra y gracia de lo que aparenta ser un simple resfriado, en amenazantes bestias salvajes es, sin lugar a dudas, un excitante y perturbador punto de partida.

Shankland lo sabe muy bien, y no duda un instante en cederles todo el protagonismo a los niños a la menor oportunidad. Y lo hace de forma demoledora. Cada intervención de las criaturas, dispuestas a arruinarles la vida a sus progenitores, acaba desembocando en una turbadora y enfermiza experiencia para el espectador.
Algunas de esas escenas disfrutan de un nivel de suspense y tensión acumulada sorprendentes. Es cierto que en esta ocasión la propia naturaleza de la amenaza –los niños- provocan, de entrada, que el nivel de pesadilla esté un peldaño por encima de lo que estamos habituados. El hecho de que el brutal asesino sea un niño nos predispone a un mayor nivel de sufrimiento. Somos más vulnerables. Estamos más indefensos que nunca. Y todo por una sencilla pero contundente razón: nuestro mayor enemigo son aquellos a quienes estamos acostumbrados a proteger y a quienes más queremos.

Pero tampoco sería justo restarle méritos a Shankland, quien manipula, de forma magistral, todos los recursos y mecanismos de horror que tiene a su alcance. Sus esfuerzos están siempre encaminados a edificar una insoportable atmósfera de inquietud, de intranquilidad. Y supera el reto con sencillez y eficacia: desde el mismo instante en que un crio tose y reclama la atención de su madre, sabemos que algo terrible está a punto de ocurrir y nos sumergimos, de lleno, en la pesadilla que nos propone "The Children".

Por si fuera poco, cuando la violencia toma, definitivamente, forma, "The Children" no se reprime, ni pisa el freno, por el simple hecho de que los instigadores de la misma tengan, todos ellos, menos de diez años de edad.
Los actos de violencia protagonizados por los crios tienen consecuencias brutales, furiosas; y Shankland no muestra ningún reparo en mostrarlos en toda su crudeza, incluyendo un par de escenas que posiblemente convencerán incluso a los amantes del gore.

Al margen de todo lo que sucede alrededor de los niños, la película funciona también a un nuevo nivel: la reacción de los padres. "The Children" refleja a la perfección la angustia de los padres, que jamás logran afrontar –ni siquiera comprender o asimilar- la pérdida de inocencia y la corrupción de sus hijos. Ni siquiera son capaces de hacer frente a los niños cuando estos amenazan con acabar con sus vidas.
Los adultos se sienten desprotegidos. Sin capacidad de reacción. Imaginando imposibles coartadas que excusen a los pequeños de sus actos de maldad. No aceptan la realidad, no la soportan; y esto les convierte en víctimas fáciles y propicias para las criaturas.

¿Quién puede matar a un niño? Sheckland nos da una respuesta contundente: un padre no puede acabar con su hijo. ¿O quizás sí?

Es posible que quienes suelen buscar siempre respuestas a lo que está sucediencido, se sientan decepcionados. "The Children", de la misma forma que ocurría en el mencionado clásico de Narciso Ibáñez Serrador, o en la mítica "La noche de los muertos vivientes", de George A. Romero, no aporta ninguna información determinante sobre el orígen de la enfermedad que convierte a los críos en esbirros del mismísimo diablo. Los síntomas son los de un resfriado común. Las consecuencias son mortales para todos aquellos que permanezcan cerca.

"The Children" es una pequeña gran película de horror. Sería una auténtica lástima que, por las razones que todos conocemos, "The Children" pasara desapercibida.
Personalmente sólo me queda recomendarla de forma efusiva y sin reservas como una excelente película de terror, con magníficas dosis de suspense, tensión y violencia. Una película de terror que da miedo.

Lo mejor: Una sencilla película de terror que da miedo.

Lo peor: Que en España se haya estrenado en cines "La Semilla del Mal" y que probablemente debamos rezar para que "The Children" acabe distribuyéndose en el mercado doméstico.

The Butterfly Effect: Revelations

Viajar en el espacio-tiempo no es saludable

The Butterfly Effect: Revelations

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  • Título original: The Butterfly Effect Revelations
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Seth Grossman
  • Guión: Holly Brix
  • Intérpretes: Chris Carmack, Sonya A. Avakian, Rachel Miner, Melissa Jones
  • Argumento: Sam controla su habilidad para viajar en el tiempo, y la usa para colaborar con la policia. Las reglas: no intervenir y no viajar a su propio pasado. Sam incumple las reglas para esclarecer el asesinato de una antigua novia, y las cosas se complican.

40 |100

Estrellas: 2

Ya me queda menos para acabar con el After Dark HorrorFest...

The Butterfly Effect: Revelations

After Dark HorrorFest posterOs puedo asegurar que si no fuera por el ánimo de completar las reseñas del último Alter Dark HorrorFest, ni siquiera me hubiera planteado la posibilidad de acercarme a "The Butterfly Effect: Revelations". ¿La razón? Pues muy sencilla, nunca me gustó "El Efecto Mariposa" (The Butterfly Effect, 2004), la película protagonizada por Ashton Kutcher y que dio origen a la saga.
Por supuesto nunca he visto "The Butterfly Effect 2" (y las posibilidades de que acabe haciéndolo son remotas). De forma que, visto el panorama, las expectativas de acabar encontrando en "The Butterfly Effect: Revelations" algo parecido a una buena película, eran más bien escasas.

En esta ocasión mis malditos prejuicios (de los que nunca logro desprenderme de forma definitiva) no iban tan mal encaminados. "The Butterfly Effect: Revelations" es una experiencia decepcionante (aunque visto lo visto hasta ahora en el After Dark HorrorFest, tampoco es como para echarse las manos a la cabeza).

Tiene, eso sí, el acierto inicial de presentar un importante giro de los acontecimientos respecto al título original. En esta ocasión, Sam, nuestro protagonista (en una de las peores interpretaciones masculinas que recuerdo a cargo de Chris Carmack), ha logrado controlar, hasta cierto punto, el poder de viajar en el tiempo, y utiliza sus habilidades ayudando al departamento de policía de Detroit con algunos casos no resueltos. Para ello debe seguir algunas reglas: no intervenir y, sobre todo, no viajar a su propio pasado.
Los verdaderos problemas para Sam empiezan cuando decide saltarse las reglas y viaja a su pasado para resolver el asesinato de una antigua novia.

Lo cierto es que los primeros compases de la película no están nada mal (sobre todo su escena inicial). Un thriller de ciencia-ficción cuyo argumento perfectamente valdría como premisa para una de esas series estadounidenses tan de moda en los últimos tiempos. En realidad, mientras estaba viendo "The Butterfly Effect: Revelations" no pude evitar que me vinieran a la mente un par de esas series. Por un lado Fringe, la última producción de J. J. Abrams, cuya protagonista utiliza un sistema muy parecido para viajar en el tiempo y ejercer de observadora; y por otro lado Médium, la serie protagonizada por Patricia Arquette, cuyo personaje, dotado de poderes paranormales, colabora con la policía en la resolución de casos complicados.

Pero volvamos a Sam. Este decide saltarse las reglas y la trama se complica. No es que sea especialmente complicado seguir la pista de los constantes saltos espacio-temporales del protagonista; el problema es que a cada nuevo viaje y a cada nueva complicación que surge como consecuencia de dicho viaje, mi interés por la historia fue decayendo.
Además, los agujeros en el guión son notorios. Supuestamente cada nuevo viaje de Sam al pasado tiene consecuencias en su propio presente. Sin embargo hay ocasiones en que dichas consecuencias prácticamente no se dejan ver. Hay viajes que parecen tener un efecto devastador en la vida de Sam y otros cuyas consecuencias pasan prácticamente desapercibidas. Esto provoca que, por momentos, la trama discurra por caminos algo confusos.

Seth Grossman, director de "The Butterfly Effect: Revelations" tiene la genial ocurrencia de salpicar abundantemente de sangre las escenas de asesinatos ("The Butterfly Effect: Revelations" es mucho más sangrienta que la película original). Supongo que dicha decisión responde a la voluntad de Seth Grossman por atraer a su causa a un buen número de aficionados al terror, creyendo quizás que el rojo sangre es razón más que suficiente para colmar sus expectativas. No es mi caso. Se agradece el gesto (y las escenas), pero no es suficiente. El suspense se pierde entre tanto salto espacio-temporal. El interés decae y la incapacidad de Chris Carmack para expresar la más mínima emoción acaban frustrando la experiencia. Un par de escenas gore no resuelven nada.

Con todo, lo peor queda para el final. Debo reconocer que me sorprendió. Nunca adiviné quién se escondía tras la máscara del asesino. A priori este es un hecho que deberíamos aplaudir en un buen thriller; sin embargo las razones que se esgrimen para justificar ese giro final de los acontecimientos es bastante absurdo y pueril. Me parece perfecto que se quiera sorprender al espectador, pero sería recomendable hacerlo manteniendo cierta coherencia y dignidad en la trama.

Pese a todo lo comentado hasta ahora, "The Butterfly Effect: Revelations" es un thriller no excesivamente molesto. Aburrido por momentos, con feroces altibajos en su ritmo, algunas incongruencias en el guión, y un final horrible. Sin embargo supongo que los que disfrutasteis con la entrega original tenéis una buena razón para acercaros a ella.

Lo mejor: El resultado final no es insultante. Seguro que tiene su público…

Lo peor: el actor principal y el final.