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Rampage

El día de furia de Uwe Boll

Rampage

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  • Título original: Rampage
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Uwe Boll
  • Guión: Uwe Boll
  • Intérpretes: Brendan Fletcher, Shaun Sipos, Michael Paré
  • Argumento: Bill está harto del mundo que le rodea. Se enfunda en su armadura de Kevlar, sale a la calle armado hasta los dientes, e inicia un cruenta e injustificada matanza.

70 |100

Estrellas: 4

Rampage

Bill parece un chico normal. Es cierto que la cuerda que le une a sus padres se tensa por momentos (sus progenitores le informan de que ya es hora de ir pensando en abandonar el nido) y que su supervisor en el trabajo le aprieta las tuercas de forma injusta. Pero más allá de una serie de “contratiempos” habituales en un chico de su edad – 23 años -, nada hace prever que Bill vaya a convertirse en el principal protagonista de un inusitado arranque de violencia culminado con la muerte de docenas de personas inocentes.

Ataviado con una potente armadura que adquiere por piezas, armado hasta los dientes y, lo más peligroso, ejecutando un detallado plan que no deja un solo cabo suelto, Bill recorre su pueblo natal disparando a bocajarro a toda persona que tenga la funesta suerte de cruzarse en su camino. ¿El resultado final? Una matanza. Los cuerpos sin vida de decenas de inocentes yacen muertos en mitad de la calle.

Se hace necesario buscar una justificación. Señalar con el dedo los motivos que han llevado a Bill a tomar su decisión. Y Rampage los ofrece – o al menos eso parece en primera instancia -. El rencor hacia sus padres, el descontento por su situación laboral, la superpoblación, las políticas imperialistas de los USA, la falta de alimento, las energías insostenibles, el deterioro del medio ambiente, el odio… cualquier excusa es válida. Bill parece estar harto del mundo que le rodea. No hay vuelta atrás. Tiene que hacer alguna cosa. Actuar.

Su mejor amigo, Evan, no para de escupir tópicos sobre lo mal que anda el mundo y lo poco que nos movemos para poner remedio a una situación que nos aboca, sin remedio, a la autodestrucción. Evan pide a gritos que alguien haga algo. Que alguien tome las riendas de la situación y consiga abrir una vía de escape… Bill cree ser esa vía de escape.

Hablando de Uwe Boll sin ira

Ciertamente uno diría que los primeros 40 minutos de Rampage no son más que un burdo intento por parte de Uwe Boll de justificar todo lo que viene a continuación. Y lo que viene a continuación no es más que uno de los ejercicios de cruda violencia más injustificados, amorales, ofensivos… y fascinante que nos ha ofrecido el cine en los últimos años. Boll nos coloca en la piel de Bill. Oímos su respiración y vemos a través de sus ojos. Somos Bill, y estamos a punto de asistir a un vigoroso espectáculo de violencia rotundamente injustificada, con todas las contradicciones morales y éticas que ello pueda ocasionarnos.

Porque más allá de lecturas políticas o sociales, conjeturas morales o juicios de valor acerca de los actos que contemplamos en pantalla (eso lo dejamos en manos de ese gran oportunista político que es Michael Moore y su, por otro lado excelente, Bowling for Columbine), Rampage sobresale como un magnífico ejercicio de estilo en el que la violencia es la principal protagonista. Contemplar cómo Bill se lanza a la calle y mata indiscriminadamente a hombres, mujeres, ancianos y niños acaba convirtiéndose, gracias en buena parte a la labor de Boll tras las cámaras (quién lo diría…), en un espectáculo que tiene tanto de grotesco e irresponsable (no me imagino el impacto que una película como Rampage puede tener en los USA), como de hipnótico.

Boll rueda con cámara en mano y pulso nervioso, un recurso estético del que no suelo ser muy partidario pero que en el caso de Rampage funciona a las mil maravillas, otorgándole a la película un halo de realismo y un estilo documental que juega a favor de la película.

Los actores (en especial un fantástico Brendan Fletcher, en el papel de Bill) realizan todos una labor magnifica. A modo de curiosidad apuntar que buena parte de los diálogos fueron improvisados por los actores partiendo de unas meras indicaciones por parte de Boll.

Uwe Boll incluso se permite el lujo de destacar en su faceta de guionista con secuencias tan sensacionales como la que tiene lugar en un bingo atestado de ancianos con la nariz pegada a sus cartones y ajenos a la inesperada visita de un desconocido vestido con armadura y portando consigo un arsenal de armas. Gran secuencia no exenta de un delicioso humor negro.

Y si todos estos elementos no fueran suficientes para destacar Rampage como la obra más interesante, personal, eficaz y atractiva del controvertido director alemán, todavía podemos aferrarnos a uno de los giros argumentales, en su tercio final, más sorprendente y políticamente incorrecto que he tenido la oportunidad de disfrutar en los últimos tiempos. Un giro de los acontecimientos que nos obliga a replantearnos todo lo visto hasta el momento y nos lleva a pensar que esos 40 minutos iniciales de Rampage a los que hacía alusión anteriormente, no eran tan burdos, ni tampoco eran una mera excusa para todo lo que venía a continuación, tal y como pudimos pensar en primera instancia. Lástima que justo en la imagen final de la película Boll opte por dar un pasito hacia atrás.

Tan sólo un apunte final. Que rece el bueno de Uwe Boll para que ningún tarado salga a la calle metralleta en mano y acabe citando a Rampage como su principal fuente de inspiración (porque lo cierto es que Rampago puede verse como algo parecido a un “manual para torpes” para todo aquel dispuesto a sembrar el terror en su vecindario).

Lo mejor: su salvaje y radical concepto de la violencia y su giro final, el cual nos lleva a replantearnos buena parte de lo visto hasta entonces.

Lo peor: los 40 minutos iniciales, que parecen justificar de algún modo el comportamiento de Bill, pueden resultar aburridos a más de un espectador.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Rampage” en VOSE.

Evilution

Infectados caníbales buscan apartamento céntrico

Evilution_Poster

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  • Título original: Evilution
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Chris Conlee
  • Guión: Brian Patrick O'Toole
  • Intérpretes: Eric Peter-Kaiser, Sandra Ramírez, Tim Colceri
  • Argumento: Un virus alienigena se esparce con velocidad por el viejo edificio de apartamentos llamado Necropolitan. Todos los infectados buscan la carne de sus vecinos. ¿Nadie podrá contener esta amenaza?

47 |100

Estrellas: 2

Evilution_Grande

Poco se puede decir sobre las fortalezas y debilidades de un film como Evilution, que no se haya dicho ya sobre otros del mismo corte. Para que me entendáis, estamos hablando de la producción humilde de un grupo de cineastas con más pasión que medios. Como cualquier otra cinta de bajo presupuesto sobre infectados (ó zombies que corren mucho), sus limitaciones giran alrededor de dos premisas: actores esforzados pero justitos de nivel interpretativo y un desarrollo técnico, tanto a nivel general como narrativo, que deja mucho que desear y, más bien, sirve solo como indicador del camino que pueden tomar los responsables del proyecto. A este último respecto ningún problema; Chris Conlee, Brian Patrick O’Toole y Eric Peter-Kaiser (director, guionista y productor/protagonista respectivamente), tienen un futuro brillante y prometedor dentro del cine de género. Y es que tienen las ideas muy claras, de hecho, la génesis de esta primera parte de una pseudo-trilogía da buena muestra de ello:

Estos tres estadounidenses, fanáticos del cine de terror desde que tenían uso de razón, decidieron un día cualquiera, embarcarse en la filmación de una película más de su género favorito. Puesto que sus gustos eran comunes pero muy amplios, les sabía a poco rodar solo un film; ellos pensaban que podían realizar ejemplos atractivos de tres terrores tipo: zombies, slasher y criaturas. Brian Patrick O’Toole, que tenía cierta experiencia como productor, destacando en títulos medianos como Dog Soldiers ó Cemetery Gates, enfocó el titánico proyecto de una trilogía de la forma más eficaz posible: Creando un nexo de unión débil entre las tres películas, podrían así dejar una marca personal como guía de una cinta a otra, dándoles libertad creativa pero auspiciando las tramas en el mismo marco. Así tenemos cierta “imagen corporativa”, no podemos negar que eso vende, y un entorno capaz de generar empatía en el espectador, les empujaría a terminar una película detrás de otra. El nexo de unión elegido resultó muy acertado. Es concreto, yo diría que es lo mejor de Evilution; tenemos ni más ni menos que un tenebroso edificio de apartamentos; sucio y mohoso a la par que decrepito. Un edificio regentado por un enigmático administrador, envuelto en frases misteriosas y una actitud excéntrica. Este edificio es el Necropolitan, y aunque su diseño artístico no es muy espectacular (un bloque abandonado de apartamentos de Los Ángeles), ofrece una ambientación perfecta para tres historias terroríficas que, pese a tópicas, despiertan nuestro interés y simpatía; al menos a los aficionados acérrimos como el que suscribe.

De momento, contamos con la amenaza de un virus alienígena que resucita a los muertos (Evilution, 2008), un asesino en serie que nunca descansa (Basement Jack, 2009) y una película cuya base argumental es tanto el propio edificio como el extraño administrador (The Necropolitan, ¿?) Pero adentrémonos en lo que se esconde tras la primera parte de esta, original en ideas, trilogía; una infección que convierte unos apartamentos en un infierno zombie a la antigua usanza, bueno para quien quiera entrar en el clásico debate sobre infectados ó zombies puedo deciros, sin entrar en detalles por no estropear el único giro argumental existente, que Evilution explicita a los devoradores de carne como infectados, aportando razones más que sobradas aunque no correctamente hiladas.

El desierto de Irak, una base militar secreta estadounidense y soldados corriendo aterrados por los pasillos. Algo extraño está ocurriendo, personal de las instalaciones ataca violentamente a sus compañeros sin un motivo aparente. Les desgarran las entrañas a mordiscos, beben su sangre, se ensañan con sus órganos internos. No queda más remedio que hacer desaparecer el problema, y para ello, el ejército usa su estilo habitual: Una bomba que borre el lugar del mapa. Cuando se suponía que nada debía sobrevivir a la explosión, comprobamos asombrados como un oficial médico consigue escapar portando una sustancia de origen desconocido entre sus pertenencias

Meses después…

En los apartamentos más paupérrimos de Los Ángeles, el Necropolitan, un huésped alquila una habitación en un sótano cochambroso y con fuerte olor a cloro. Dice ser un profesor con pocos recursos, solo quiere tranquilidad y un sitio donde vivir. Lo que el resto de huéspedes no sospecha, es que el profesor Tyler es en realidad un científico experto en amenazas bacteriológicas, cuyo único deseo es un lugar discreto donde continuar investigando los efectos de una sustancia naranja, sobre los cuerpos moribundos. Como cualquier genio chiflado que se precie, su objetivo es vencer a la muerte al precio que sea. Irak solo fue un error de cálculo.

Para sus experimentos, el Sr. Hall, que es su verdadero apellido, no contaba con la molesta fauna de ganstas, drogadictos y chismosos que se arreciman por las habitaciones del edificio. Por si fuera poco, el ejercito no se ha olvidado de el y pone tras su pista a un agente especial. Con tan desesperanzador panorama rodeando a nuestro científico, no es de extrañar que los efectos del liquido tóxico se le escapen de las manos; convirtiendo las desconchadas paredes de el Necropolitan en un collage de entrañas y sangre, servidos para el placer de unas criaturas que abandonan su humanidad en pro de una evolución caníbal donde los vivos no tiene cabida

Los primeros compases de Evilution ya muestran una escasez de presupuesto, que aun llevada con entereza y aprovechado este al máximo, limita ostensiblemente la narración de los hechos. La base militar no parece una base, el descampado que la rodea no puede pasar por Irak y el lanzamiento de la bomba por parte del ejército, está metida con calzador tanto gráficamente como argumentalmente. De hecho, ¿como narices se ha enterado tan rápidamente el gobierno de lo qué estaba sucediendo y dos guardas de la base no se enteran de nada? Una infinidad más de cabos sueltos harán su desfile por la hora y media del metraje. Resulta curioso como otros elementos de la trama son explicados con excesiva profundidad, como la superficial e inverosímil relación romántica entre los actores principales; mientras otros, como el origen alienígena de la toxina (y hasta ahí puedo leer), apenas son explotados; aun teniendo unas posibilidades obvias a la par que profundas. Solo existe una explicación evidente, el despliegue de medios coarta los elementos más movidos y fantásticos.

También es cierto que el guión bebe demasiado de otras fuentes, encontrando referencias a decenas de películas. Como Demons 2 ó El amanecer de los muertos…. Tampoco creo el guionista buscase salirse de los cánones más rígidos de las producciones que encierran a un grupo de gente en un edificio plagado de zombies. Podríamos tomar como ejemplo, The Horde, pero cuando las comparamos con objetividad vemos que aunque las dos encorsetadas en unos diálogos y personajes predecibles; la cinta francesa tiene un acabado más disfrutable, quizá incluso por olvidarse de buscar motivaciones coherentes para los personajes. No es mala idea si no cuentas con actores apabullantes.

En esta línea de actuaciones nos movemos en Evilution. Bastante malos todos, otorgando una mención especial a la pareja principal, atención a lo pobre que está Sandra Ramírez, capaces de marcarse una escena sexual digna de Steven Seagal. Podríamos rescatar a Tim Colceri interpretando a un agente especial que salva media docena de escenas, un secundario con un buen currículo. Otro personaje destacable es el ya mencionado administrador. El actor asumiendo su papel, proporciona los mejores momentos del metraje (esencialmente el inicio y epilogo al estilo Creepy), pidiendo a gritos un desarrollo más largo de su historia. Algo que creo tendrá lugar en la tercera parte de la trilogía. Pero en general mejor no fijarse en ningún actor, observad que ni funciona el típico alivio cómico presentado en forma de ganstas de medio pelo con muy poquita credibilidad. Supongo que es lo malo de usar personajes tan estereotipados.

El resto de los elementos pecan de la misma falta de dirección, tal vez sería prudente salvar la iluminación y la ambientación. Estas consiguen mantener considerable interés sobre los paisajes del interior del Necropolitan, a pesar de ser solo un edificio viejo y semiabandonado. Se recrea un aura de misterio, que junto a un ritmo bien medido para lo que suele ser habitual es estas producciones independientes, ayuda a sobrellevar otros fallos o pecados. Como la banda sonora escasa, y adornada con unos temas a cada cual peor ó un exceso del movimiento de cámara para aportar sensación de falsa tensión. Los efectos especiales tampoco merecen tirar cohetes pero ayudados por puntuales excesos de hemoglobina aprueban por lo pelos. Podríamos pasar así por la edición, la fotografía, el vestuario (¡gayumbos de todo a cien señora!), etc. Por mucha ilusión puesta en el proyecto, finalmente se comprueba que estamos viendo un producto destinado directamente al mercado del DVD.

Nota aparte merece el diseño del cartel. Muy bonito, promesas de acción y emoción a raudales al estilo del mejor Resident Evil, espectacular diseño…pero no tiene mucho que ver con el espíritu de la película. Se trata de una maniobra de marketing valida, pero que empaña todo el corazón puesto en este film; además de no ser poco. Al menos así lo atestigua la presencia casi humana del edificio como testigo de tres películas de horror. Sin duda, es más aconsejable fiarte de un cura que de un póster.

Resumiendo, una cinta que aun con sus elementos aprovechables (ambientación, destellos de ideas originales…) se ve mermada por fallos típicos de un presupuesto bajo y la necesidad final de terminar el rodaje a toda costa. Puede que los completistas del género zombie sientan interés, puesto que cuenta con laguna escena sangrienta bien desarrollada. Pero el simple aficionado verá más de lo mismo y un escalón por debajo de otras producciones del mismo tipo como Automaton Transfusion. Solo queda continuar descubriendo los secretos que encierra el Necropolitan en el resto de partes de la trilogía. Tengo en el punto de mira Basement Jack, donde la calidad parece subir de nivel. Espero poder traeros otra historia de terror californiano muy pronto…

Lo mejor: El viejo edificio donde transcurre la acción, el Necropolitan. Pese a sus defectos no llega a ser aburrida

Lo peor: Muchos de los defectos de las producciones de bajo costo se dan cita en Evilution: Actuaciones justas, agujeros en el guión, poca credibilidad, edición tosca y BSO prescindible

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Evilution” en VOSE.

The Horseman

Un hombre violento, y con razón.

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  • Título original: The Horseman
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2008
  • Director: Steven Kastrissios
  • Guión: Steven Kastrissios
  • Intérpretes: Peter, Marshall, Caroline Mahorasy, Brad McMurray
  • Argumento: Un padre al que le han arrebatado lo único que tenía decide tomarse la justicia por su mano, y su barra de hierro

75 |100

Estrellas: 4

Photobucket

1:_“INTRODUCCIÓN”:

If an injury has to be done to a man it should be so severe that his vengeance need not be feared.
Niccolo Machiavelli
Si alguien hace daño a un hombre, tiene que ser tan severo que la venganza no debe ser temida.

PhotobucketEl cruel y visionario Maquiavelo parece que había visto esta película cuando enunció tan famosa frase, ya que eso es exactamente lo que le pasa al protagonista del (sorprendente) debut de STEVEN KASTRISSIOS (la escribe, la dirige y la edita el solito), algo tan terrible que su venganza no es que esté justificada, es de esperar que la lleve a cabo. Personalmente yo sé a lo que se refiere, me explico; sé que es que alguien te haga una putada tan grande, injustificada, desproporcionada y cruel que te pases noches y noches en vela pensando en como devolvérsela (el tipo aquel que dijo lo de “la venganza es un plato que se sirve frío” era un meapilas fino), y lo peor de todo, que no es el caso del protagonista, es que tuve los medios y no sé si me faltaron huevos o me sobró moral. Lo que sé sé es que de vez en cuando me acuerdo y todavía me arrepiento de no haber hecho “algo”.

En alguna parte he leido que esta película tiene un carácter religioso, por el título (Horseman es jinete a secas, pero también se aplica en la biblia a los Jinetes del Apocalipsis) y por el nombre del protagonista: Christian. Pero no estoy de acuerdo para nada, en ningún momento se hace mención de las preferencias religiosas del protagonista, no hay epifanías reveladoras ni queda la sensación de que el tipo actua “guiado” por una mano divina. Pura y sencillamente se venga de quienes le han destrozado la vida con saña, mucha violencia y sin remordimiento alguno.

2:_“RESPONSABLES:

PhotobucketComo comentaba al principio la película es el proyecto personal del joven de Brisbane(27 años) STEVEN KASTRISSIOS, pero antes de llegar aquí y poder rodar la película tuvo que hacer algo un poco inusual. Para ganarse el dinero suficiente como para rodar la película primero preparó un corto de 10 minutos, que es literalmente el principio de la película, y presentarlo a diversos festivales, donde se gano el respeto y el derecho a rodar la idea completa. En una entrevista reciente comentaba desde que tenía 9 años ya rodaba historias con muñacos tipo Geyperman, más tarde con macotas y luego con gente real, sinceramente, no sé si admirarle o avisar a las fuerzas del orden. Rodearse actores casi noveles como Peter Marshall (que casi solo ha hecho papeles menores en la tv australiana) y la debutante Caroline Mahorasy, y los escenarios suntuosos del desierto australiano, que también forman parte de la película; al igual que la luz, que la reserva para las escenas más crudas y la oscuridad para el sosiego y la paz, y la constante, pero casi no presente de lo bien integrada que está, bso de Ryan Potter.

Todo ayuda a conseguir la perfecta atmósfera con la que escupirnos esta tremenda dosis de violencia, venganza y depravación humana.

3.-“LA HISTORIA:

PhotobucketLa película comienza como debe ser, con una hostia bien dada en los morros, de un tio que ha hecho algo terrible, con una barra de hierro, pero no nos da ninguna pista. Entre paliza y paliza le pregunta constantemente por el original de una cinta, y al no conseguir exáctamente lo que quiere pasa a la tortura psicológica y un incendio para eliminar pruebas, pruebas que siguen vivas cuando le pega fuego a la casucha de la que sale. Sin darnos tiempo a recuperarnos, nos cuenta que todo empezó con una llamada de teléfono y una cinta de VHS. La llamada le informa que su hija adolescente, y un poco alocada, ha aparecido muerta por sobredosis de heroína; y poco después recibe la cinta en la que se ve como la cría, en un estado de completo y desproporcionado colocón, es violada repetidas veces por 4 tipos adictos a los tattoos y los esteroides. Wow. Su primera reacción, con la llamada de la Policía es de extrema culpabilidad, no sabe muy cómo, pero está seguro de que tenía que haberse preocupado más por ella. Cuando recibe la cinta la cosa cambia, primero rabia, después asco, luego más rabia y al final (tras unas escenas terriblemente patéticas y tristes relacionadas con las cenizas de su hija y la posibilidad seria de suicidarse) acepta que si no le importa vivir, tampoco se lo va a permitir a los responsables. ASi que comenzando por el nombre de los distribuidores de las películas (“Young Sluts”), Christian se convierte en un mercancias descontrolado con único objetivo en su vida: matar a los que mataron a su hija.

PhotobucketY siguiendo la llamada “Ley de Roger Corman”: tienen que pasar cosas cada 10 minutos y siguiendo la estela de clásicos como Get Carter (la versión de Michael Caine) o Harcore, de Paul Shrader, no tenemos ni un minuto de respiro, excepto cuando viaja de noche con una adolescente que hace autostop y le hace compañía amén de tranquilizarle, y que al final de la película jugará un papel bastante relevante y que tal vez, desde mi punto de vista representa la única flaqueza de la película. Y es un cierto intento de redimir al personaje, algo que no hacía ninguna falta, primero porque realmente no lo hace y segundo porque no la necesita.

Lo mejor: La honestidad del argumento, los 2 actores protagonistas y esperar que el director siga por este camino

Lo peor: Ciertas flaquezas en el parte final, poco más

Survival of the Dead

Lo última de Romero está más muerta que sus propias criaturas

Survival of the Dead

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  • Título original: Survival of the Dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: George A. Romero
  • Guión: George A. Romero
  • Intérpretes: Alan Van Sprang, Kenneth Welsh, Kathleen Munroe
  • Argumento: Los habitantes de una isla de la Costa Norte se dividen entre los que quieren domesticar a los zombis (a la espera de una cura) y los que desean su aniquilación.

35 |100

Estrellas: 2

Survival of the Dead

Tras las primeras noticias y avances de Survival of the Dead me invadieron, al instante, un par de sensaciones. La primera fue comprobar cómo mis ganas y mi predisposición a disfrutar de la nueva aportación de George A. Romero al universo zombi, seguían prácticamente intactas, pese al revés que supuso en su momento El Diario de los Muertos (Diary of the Dead, 2007).

La segunda sensación, mucho más centrada en la película, fue la de que Romero estaba dispuesto a arrojar una mirada irónica, arropada con altas dosis de humor y gamberrismo, sobre un género que él mismo contribuyó a levantar 40 años atrás, cuando en 1968 filmó su ópera primera y, a la postre, su gran obra maestra: La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead, 1968).

Al fin y al cabo ¿quién mejor que el propio George A. Romero para mirar al género zombi por encima del hombro? Si a Romero, a sus 70 años, le habían entrado ganas de afrontar su nueva criatura zombi desde el sarcasmo y la socarronería ¿quién podía discutirle su legitimidad para hacerlo? Estaba en su derecho; él más que nadie.

Por desgracia todas estas sensaciones que acabo de mencionaros tuvieron lugar antes de disfrutar – perdon, sufrir – Survival of the Dead. La cruda realidad acabó resultando mucho más triste.

La acción de Survival of the Dead se sitúa horas antes del final de El Diario de los Muertos (hay incluso un encuentro entre los militares disidentes de Survival of the Dead y los estudiantes de El Diario de los Muertos).
En una pequeña isla a la que también ha llegado la amenaza de los muertos vivientes, los supervivientes se encuentran enfrentados en dos bandos. Por un lado quiénes desean acoger y “domesticar” a los zombis a la espera de una posible cura (todos ellos familiares y amigos); y por el otro aquellos que están convencidos de que el único zombi bueno es aquél que tiene esparcido su cerebro por el suelo en pedacitos minúsculos.
El inevitable enfrentamiento entre ambos grupos desemboca en el destierro del cabecilla de uno de ellos.

La llegada de una patrulla de militares disidentes, que ven en la isla un refugio en el que mantenerse a buen recaudo, no hará más que complicar las cosas.

No me gustó Survival of the Dead. En realidad acabé odiando la película precisamente por ser la obra triste y desaprovechada de un cineasta al que admiro (y hablo en presente). Un director de películas de terror que me provocó, siendo un niño, pesadillas (en blanco y negro) en las que mujeres en camison deambulaban en mitad de la noche en busca de carne fresca que saciara su apetito.

Survival of the Dead es una mala película. Lo peor que ha hecho Romero en materia de zombis (lo que viene a significar que está por debajo de El Diario de los Muertos). Al poco de iniciarse la película mis sensaciones ya eran muy distintas a las mencionadas al principio de esta reseña. Tuve la sensación de encontrarme con un Romero cansado, sin ideas, obstinado en no evolucionar, incapaz de ofrecer nada que fuera remotamente novedoso o excitante. Quizás harto de no poder hacer otro tipo de cine que no sea el de zombis.

Es complicado incluso ubicar Survival of the Dead dentro de su ya sextología zombi. Las tres primeras van por libre. La Tierra de los Muertos fue la posibilidad de Romero de contar con un presupuesto más holgado (una situación en la que Romero siempre manifestó no sentirse a gusto). En el Diario de los Muertos Romero volvió a contar con un presupuesto exiguo y aprovechó la ocasión para experimentar con las nuevas tecnologías. ¿Y dónde queda entonces Survival of the Dead? Cómo mirada irónica al subgénero fracasa estrepetitosamente. Survival of the Dead no tiene puñetera gracia. Secuencias como la del pescador oriental, presuntamente graciosa, acaban siendo ridículas. Lastimosas. Cabreantes.

Tanto la historia como los personajes carecen de interés. Los diálogos – en especial todos los que mantienen los miembros del escuadrón militar – son penosos, no hay por dónde cogerlos.
Romero se apunta (craso error) a los efectos CGI de tercera clase que acaban provocando vergüenza ajena.
Las apariciones de los zombis parecen metidas con calzador. Hay zombis porque tiene que haberlos, porque al fin y al cabo se trata de una película de Romero. Pero lo cierto es que la presencia de los zombis no inquieta, no altera nuestro estado de ánimo, pasan por la película con absoluta indiferencia… un pecado capital para una película de zombis.

Y de esta manera, a fuerza de personajes estúpidos (esos militares…), diálogos sin sentido, chascarrillos sin gracias, efectos CGI sonrojantes y muertos vivientes más muertos que vivos; nos vamos sumiendo en un sopor difícil de soportar y deseamos que el suplicio termine cuanto antes.

Con este panorama resulta un esfuerzo futil obtener una doble lectura de Survival of the Dead (un ejercicio habitual en sus anteriores films). No vale la pena. El aburrimiento preside la función, ¿qué necesidad hay entonces de dedicarle a Survival of the Dead más tiempo del necesario?

Incluso es difícil salvar de la quema imágenes que, en un contexto distinto al de la totalidad de la película, podrían ser perfectamente válidas en el universo de Romero, como por ejemplo la secuencia de los zombis surgiendo del fondo del mar o ver a uno de los militares utilizando a un muerto viviente como escudo humano.

Decepción mayúscula. Sin embargo aprovecho la ocasión para reiterar mi admiración por George A. Romero, principal valuarte del universo zombi tal y cómo hoy lo conocemos y responsable de dos obras cumbres del subgénero con son Zombi (Dawn of the Dead) y La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead).

¿Habrá una nueva entrega de zombis Romerianos? Posiblemente. ¿Se acercará un servidor a esa posible nueva entrega después de la pésima experiencia de Survival of the Dead? Seguro que sí; es lo que tiene ser un puñetero fan del abuelo zombi.

Lo mejor: Algunas imágenes muy puntuales que rememoran a un Romero aceptable.

Lo peor: Todo lo demás: historia, personajes, diálogos, efectos, fotografía... zombis

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Survival of the Dead” en VOSE.

Macabre

Mamá, está lloviendo sangre

Macabre_Poster

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  • Título original: Darah
  • Nacionalidad: Indonesia | Año: 2009
  • Director: The Mo Brothers (Kimo Stamboel, Timo Tjahjanto)
  • Guión: Kimo Stamboel, Timo Tjahjanto
  • Intérpretes: Shareefa Daanish, Julie Estelle, Ario Bayu
  • Argumento: Un grupo de amigos recogen a una misteriosa chica en la cuneta. Con solo un acto de amabilidad acaban en la mesa, de una cena donde ellos son el plato principal

68 |100

Estrellas: 3

Macabre_grande

Con fuertes influencias francesas os traigo una producción indonesia que seguro satisfará a los adictos a las paletadas de hemoglobina en pantalla. Sin tener que envidiar, en este aspecto, a clásicos del splatter como Brain Dead ó Baby Blood, la opera prima de los hermanos Mo (Kimo Stamboel, Timo Tjahjanto) no propone una historia novedosa, de hecho esta basada en un corto del 2007 de los propios directores, pero despacha en hora y media algunas escenas inolvidables por su exageración y crueldad. Eso sí, todas ellas basadas en películas occidentales. Además, y esto honra a los hermanos Mo, el hecho de dejarse llevar durante el metraje por su afición al slasher americano y el splatter europeo, no es ningún momento ocultado. Es más, podríamos considerar que puntualmente es potenciado. De forma destacada, en el tributo realizado continuamente a la obra de culto La Matanza de Texas. Especialmente a la segunda parte, co-protagonizada por el recientemente fallecido Dennis Hoper. No solo por la fuerte personalidad de la protagonista femenina, sino por el grado de locura que alcanzan los personajes al ser sometidos a una ultra-violencia harto realista.

La conexión francesa, se establece con las decenas de paralelismos, tanto a nivel gráfico como argumental, con la tan cacareada Nouvelle Horror Vague. Esta nueva hornada de cine francés caracterizado por expresar la violencia de forma explicita y usar una impresionante técnica en pro de potenciar la frialdad de lo mostrado. Hablo de cintas como Martyrs, Frontiere y A L’Interiour. Quizá esta última, sea la primera que viene a la cabeza por la fuerte tensión generada entre una protagonista de armas tomar y su antagonista, tan cruel como despiadada. Incluso algunos planos nos costará disociarlos como pertenecientes a dos películas distintas. La inclusión de un bebe en la trama también os puede resultar familiar; y con lo que respecta a la caterva de psicópatas mostrados en pantalla, ninguno nos parecerá original en demasía. Esto no deja a Macabre como un mero remedo exótico del actual cine de terror francés, puesto que tanto su filmación como su desarrollo, resultan igual de atractivos que los de sus primas-hermanas francesas. Pero no queda menos que admitir, una falta de estilo propio, acabando por emanar un ligero tufillo a “esto ya lo he visto”. Estos son los efectos de la globalización, los jóvenes artistas de cualquier parte del mundo, han crecido bajo el influjo de la misma cultura basura mundial y entiéndase esta definición en un sentido positivo. ¡Una buena hamburguesa completa es igual de sabrosa que un pollo al curry! Y estos pollos van a sufrir más torturas que las victimas de Jigsaw, os lo aseguro.

Ladya (Julie Estelle) acompaña a su hermano Adjie y a su mujer embarazada, en un viaje hasta Yakarta. Allí, Adjie va a incorporarse a su nuevo puesto de trabajo en Australia. Acompañados por un grupo de buenos amigos, y aunque la tormentosa noche invita a la reflexión, ellos intentan pasar el viaje en furgoneta con el mejor humor posible

Entre bromas y tonterías, apunto están de atropellar a una joven que vagaba por la solitaria carretera. Apiadados por el desamparado aspecto de la joven bajo la torrencial lluvia se deciden a llevarla. Ella es Maya, la casa de su familia no está muy lejos y aunque no es muy habladora, parece inofensiva. El grupo de amigos llega a la casa y aceptan el agradecimiento de Maya, pasando a conocer a su familia al interior del caserón

Dara (Shareefa Daanish), la matriarca, es una mujer de campo seria, extrañamente joven pero amable. Quiere obsequiar a los salvadores de Maya, con una cena que el cansado grupo se ve incapaz de rechazar. Sentados a la mesa, junto a los otros dos misteriosos hijos de Dara, los invitados disfrutan de unos platos caseros preparados con la mejor carne de la región. El vino es fuerte y aromático, la compañía callada pero atenta. El cansancio de los comensales se va apoderando de ellos, después del largo viaje por carretera y uno a uno van cayendo en un profundo sueño. Por fin, ahora la cena está realmente servida

Otra de las características destacadas de Macabre, aparte de representar el híbrido perfecto entre La matanza de Texas y À l’interiour, es la dosificación de la tensión así como de la casquería. Porque es en la última media hora de metraje, cuando toda la tensión explota y nos sumerge en un baño de sangre, homenaje al teatro exagerado del Grand Guignol. No es que la primera hora inicial carezca de elementos inquietantes ó desagradables. Sencillamente, la profusión final de sangre y vísceras empalidece al resto. Quizá descompensando y restándole seriedad a una primera parte donde se hace hincapié en el suspense y la intuida depravación de la familia. Aquellos que se acerquen a Macabre con la única intención de empacharse de sangre, deberán de ser pacientes puesto que finalmente tendrán lo que buscan. Tampoco hay que hacer a esta producción una mera portadora del clásico estandarte gore de “sacrifiquemos todo en pro de las atrocidades”; sin embargo, los hermanos Mo han buscado epatar más que indagar en el misterio que rodea a Dara y a su familia.

Es en la actriz que encarna a la matriarca fría y resolutiva, donde encontramos uno de los atractivos de este film. Shareefa Daanish, artista de la que no sabía ni sé apenas, recrea con parquedad de gestos, a una mujer inhumana que incomoda solo con una mirada ó la presencia de su menudo cuerpo siempre rígido. Es una actuación que sigue los pasos de en À l’interiour (¡otra vez!), pero es efectiva y consigue poner los pelos de punta. Un personaje igual de jugoso a la hora de interpretar es el encarnado por Julie Estelle. Esta toma el rol de una mujer de carácter, que no duda en defender su vida con el mayor aplomo posible. Desafiante en todo momento, se convierte en la heroína por meritos propios, desprendiendo convicción en cada escena. Tal vez, el despliegue de estas dos mujeres afee el trabajo de sus compañeros de reparto. No son muy expresivos, además sus papeles son bastante secundarios en comparación. Cada actor cumple su cometido con profesionalidad, pero se ven incapaces de generar empatia.

En la película también se destacan unas pinceladas sobrenaturales que los directores reparten estratégicamente y, muchas veces, en segundo plano de la acción. Lo parco de estos destellos “macabros” y místicos, incita la imaginación ayudada por ese ambiente anticuado que se respira en la mansión. Es como si el tiempo se hubiera detenido en torno a Darma y su oculto pasado, creando una atmósfera que invita a la pesadilla. La opresión de la vieja casa y la selva que la rodea, ahogan casi tanto como los chorros de sangre impactando sobre sus paredes blancas y ausentes. Sin embargo, no os llevéis a engaño; los elementos sobrenaturales representan solo un adorno y tampoco causaran mucha sorpresa en cuanto a sus implicaciones dentro del marco principal de la trama. Aunque a un servidor le parecieron soberbias las veladas referencias al uroboros (imagen mostrando una serpiente que se come a si misma, símbolo de la vida eterna) junto a estanterías repletas de fetos. Evocador, ¿verdad?

Un detalle gracioso y bienvenido, por ser el detonante del sangriento final que es la última media hora, es la inclusión de unos policías dentro del guión. Estos ejercen de cómico contrapunto a la hora previa a su aparición. Que unos policías armados parezcan niños con pistolas de juguete frente a Darma y sus hijos, es un momento cumbre, a pesar de estar tratado algo desorganizadamente, aquí por fin se libera la tensión sin cortapisas. No me entendáis mal, Macabre no es la típica cinta que aburre soberanamente hasta el final, donde detonan todos los fuegos artificiales. El suspense va creciendo progresivamente hasta la irrupción de los citados policías, pero cuando ellos aparecen es como si los directores hubieran decidido empezar a pasárselo bien y se hubieran olvidado de dirigir.

Empapados de la cabeza a los pies, contemplamos una serie de espadazos, amputaciones y degollamientos que nos dejarán pegados a la pantalla por su crudeza. Poseedoras de una rara vis cómica, estas escenas de brutalidad consiguen su objetivo: incomodan a la par que entretienen. ¡Y eso que estamos hablando de crímenes horrendos! Puede que yo no la tomase demasiado en serio en ese último tramo, pero creo que la película se puede hacer más disfrutable buscándole el lado irónico. Independientemente de como la analicemos, la orgía de sangre está diseñada magníficamente; con unos efectos especiales y un uso de prótesis realista, dignos de alabar. La fotografía que previamente se encargaba de aportar sequedad a la historia, aquí destaca el rojo convirtiendo cada despedazamiento en una viñeta perfecta. Y es que nada se le puede reprochar técnicamente a Macabre. A lo sumo, una banda sonora inexistente que potencia los efectos de sonido por encima de todas las cosas. Tal vez demasiado, puede acabar molestando el griterío montado por los actores en determinadas escenas donde se requiere más angustia que histerismo.

No conozco mucho el cine tailandés, de hecho, solo puedo acordarme de Kuntilanak beranak, otra cinta occidentalizada que tiene mucho en común con la opera prima de los hermanos Mo (aunque estas es superior gracias a su visceralidad y acabado). Sin embargo, no creo que la nacionalidad de Macabre sea un impedimento para su disfrute. Bien te guste el cine oriental, el gore, las propuestas gamberras ó, incluso, el thriller; esta cinta es un entretenimiento de alto voltaje que satisfará a los aficionados más selectos como a esas nuevas generaciones que han crecido a la sombra de Saw pero estén dispuestas a probar algo más fuerte y auténtico.

Lo mejor: La actriz que encarna a Dara, la ambientación deshumanizada y el gore grand guignolesco

Lo peor: Las referencias a otras películas son demasiado evidentes aportando poca novedad de una forma muy obvia. En ocasiones, la cantidad y volumen de los gritos llega a distraer

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Macabre” en VOSE.

Reykjavik Whale Watching Massacre

La Masacre de los Avistadores de Ballenas

Reykjavik Whale Watching Massacre

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  • Título original: Harpoon
  • Nacionalidad: Islandia | Año: 2009
  • Director: Júlíus Kemp
  • Guión: Sjon Sigurdsson
  • Intérpretes: Phila Vitale, Terence Anderson, Miranda Hennessy, Halldóra Geirharðsdóttir, Snorri Engilbertsson
  • Argumento: Un aparente viaje de placer para avistar ballenas en las costas de Islandia, se convierte en un simpática masacre

60 |100

Estrellas: 4

Reykjavik Whale Watching Massacre

1. HECHOS:

Hecho nº1.- El “Avistamiento de Ballenas” le reporta a los paises que lo permiten (Islandia, Noruega, Japón…hasta España) más de un billón de dolares, más de lo que ganaban masacrándolas. El problema es que cada vez quedan menos ballenas que observar….(fuente: GREENPEACE)

Hecho nº2.- Según nos han ido enseñando autores como Leif GW Persson, Stieg Larsson, Asa Larsson o Jo Nesbø el supuesto “Estado del Bienestar” no es más que una patraña. Aparte de las altísimas tasas de suicidio y alcoholismo, los derechos de las mujeres y los inmigrantes les situan muy cerca de Camboya (un ejemplo: en Finlandia un tipo violo a una mujer en un retrete para impedidos físicos con el brazo retorcido, pero al no haber utilizado demasiada violencia ni siquiera pasó una noche en prisión). Fuente: Amnistía Internacional.

2. EL GRUPO:

PhotobucketEl director Júlíus Kemp y el guionista Sjon Sigurdsson anunciaron a bombo y platillo en septiembre del año pasado, cuando se estrenó en Islandia, “la primera película de terror islandesa”, pero ante la falta de respuesta de la peña ante su evidente sentido del humor lo cambiaron por “no vengas a verla si no tienes sentido del humor”. Eso ya nos da una pista de lo que vamos a ver. Ya que entre tanta sangre, matanzas, intentos de violación y demás parafernalia se esconde una leve parodia del género (la inclusión de Gunnar Hansen(el auténtico y genuino Leatherface de La Matanza de Texas”), de los tópicos típicos de su propio país (afiliación filonazi, depresión industrial) y de unos cuantos paises reflejados en la tripulación que sube al barco “Poseidón” para avistar ballenas: el francés prepotente, los japoneses medio lelos y con la cámara pegada a la mano, la yanqui inocente y amiga de la naturaleza, alemanas cuarentonas con ganas de …“marcha”…

Cabe reseñar también que el guionista tuvo una nominación al Oscar por las letras de las canciones de Dancer in the dark

3. EL VIAJE:

PhotobucketLa película arranca con unos escalofriantes títulos de crédito en los que se ven imágenes reales de la caza, captura y despiece de una ballena, para pasar a la patética imagen de un pobre lisiado intentando hacer su agosto con ballenas talladas a mano a parte de este grupo tan peculiar en busca de ballenas que espera en el puerto la llegada de su barco. Cuando llega comprueban que es un cascajo, que el capitán pasa de todo y que al “grumete” le gusta hacer honor del machismo nórdico. Una vez puestos en marcha vamos conociendo a los personajes, y ahí está uno de los problemas de la película, que es muy difícil empatizar con cualquiera de ellos, se nota demasiado su nivel amateur (excepto la guapisisisma Ragnhildur Steinunn Jónsdóttir, actriz de cierta relevancia en su país natal); especialmente irritantes son los dos personajes de origen anglosajón, parece que están haciendo el casting sobre la marcha.

Pasado un rato, y preocupados porque no ven una puñetera ballena) el capitán se pone en contacto por radio y le responde un barco ballenero que le da las coordinadas exactas para poder disfrutarlas. Lo que no sospechan es que el citado barco está ocupado por una madre y sus dos hijos psicópatas (me gusta la palabra “fishbillies”, o sea, paletos del mar) que además de rezarle al führer están muy cabreados con la prohibición de la caza de ballenas. Así que cuando el capullo del francés la lía muuyy parda (no quiero spoilers) se ven en manos de esta encantadora familia y sus herramientas.

4. LLEGANDO A PUERTO:

PhotobucketHay que reconocer y aplaudir el esfuerzo de los realizadores y la productora por intentar innovar algo en el requetemanido género de los slashers, algo que consiguen situando la acción en un barco, e incluyendo un par de sorpresas geniales, pero le falta algo de desarrollo y enjundia a la historia, además de un buen casting y un final algo menos precipitado. Aún así recomendable para los aficionados al género, no creo que a nadie le disguste profundamente, y para además echarse un par de risas a costa del atípico humor islandés.

Un par de curiosidades: Se oyen en la película dos versiones del It’s, Oh so quiet de Björk, una de ellas siniestra a más no poder, y otra punko-metalera a cargo de un grupo freaky a más no poder llamado Dr.Spock.
Y no os perdais los títulos de crédito, especialmente los agradecimientos…

Lo mejor: El sentido del humor, la excelente fotografía y la priomesa de un nuevo subgénero: slasher escandinavo.

Lo peor: Los actores, sin duda, y una evidente flojera en partes de la historia.

The Human Centipede

Mi querido cienpiés

The Human Centipede

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  • Título original: The Human Centipede
  • Nacionalidad: Holanda/Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Tom Six
  • Guión: Tom Six
  • Intérpretes: Dieter Laser, Ashley C. Williams, Ashlynn Yennie
  • Argumento: Dos jóvenes norteamericanas caen en manos del el Dr. Heiter, cirujano experto en separar gemelos siameses, que tiene unos planes muy especiales para las chicas: serán parte de un ciempiés humano.

79 |100

Estrellas: 4

The Human Centipede

Mucho hemos hablado de esta propuesta antes siquiera de poder verla, muchas eran las expectativas y sobre todo, mucha era la curiosidad.

Una vez vista, The Human Centipede puede resultar más perturbadora de lo que a priori prometía.
Por una parte tenemos una idea innovadora y muy muy atrevida, y por otra parte contamos con nuestra imaginación (que es la que juega la peor parte).

The Human Centipede arranca de una forma magnífica, nos presenta a uno de los “mad doctor” más desquiciados del cine y una situación vista mil veces que hace que se masque la tragedia.
La idea de proponer a un cirujano alemán, experto en la separación de siameses, como el nuevo icono del psicocitismo y a dos desvalidas turistas americanas de viaje por Europa como las víctimas perfectas, me parece algo muy trillado, pero funciona, ¡vaya si funciona!
Se parte de una idea básica en el género, pero se transforma en algo original, morboso y efectivo.

La escatológica idea central es ver cómo se “fabrica” un ciempiés humano o un triple siamés, cómo demonios sobrevivirá esta “criatura” humana y sobre todo, cómo afrontan los integrantes de ese triplete su nuevo destino.
Pues es en esta parte donde radica el éxito de The Human Centipede, en que, pese a lo que podíamos pensar inicialmente, no hay escenas desagradables, ni gore, por lo que todo queda a merced de nuestra imaginación, y os aseguro, que durante toda la película no dejas de imaginar, de darle vueltas, de revolverte tú mismo, y eso, a mi juicio es lo que convierte a una pequeña película en un clásico moderno, una obra que con el tiempo será juzgada de culto.

La labor de los actores es crucial para el buen desarrollo de la trama, y es este aspecto, Dieter Laser (Dr. Heiter), ejecuta una actuación sobresaliente caracterizando a un personaje escalofriante, armado sólo con su incisiva mirada. Laser es el protagonista absoluto, incluso por encima del ciempiés (el trío de actores que dan vida al ciempiés, no destacan por su buen hacer, la verdad).

La contradicción está constantemente presente en la película: por una parte, tenemos a un cirujano especializado en separar siameses, empeñado en unir a través del sistema gástrico a personas o animales; por otra, a unas víctimas que luchan y se rinden, luchan de nuevo y se vuelven a rendir. Por otra un sistema alimentario que no fue “diseñado” para tal fin, sino para todo lo contrario; por otra tenemos contradicción incluso en nombre del propio doctor – Dr.Heiter -que si lo leemos en inglés se asemeja mucho a Hater – aquel que odia -, pero que si lo traducimos del alemán significa alegre/contento; por otra un ambiente totalmente aséptico, frente a la orgía de mierda (y perdón por la expresión) que presagiaba el film y, lo más importante, un final que no deja clara la existencia de una segunda parte o full sequence, de la que hay constancia que ya empezará a rodar Tom Six el mes que viene.

Todo esto es lo que perturba de verdad, lo que presenta el verdadero horror de la película, lo que hace que no dejes de pensar en ella y lo que incomoda a niveles altísimos.

El ritmo de la película, por lo general, es lento, para acentuar la sensación de malestar de lo que está por venir. La operación es explicada con detalle a los “pacientes” y en ese momento, el espectador también se siente paciente. El terror en estado puro irrumpe a la hora de pensar en las posiciones del ciempiés: tenemos al líder (cabeza del ciempiés) que tiene que tirar de sus dos nuevas partes, tenemos la “cola” del ciempiés que tiene que expulsar el alimento de sus dos nuevas partes y tenemos la peor parte, para mí, que es la parte central (y con la que más disfruta el Dr. Heiter), que es la que ingiere alimento del líder y alimenta a su vez a la tercera parte del ciempiés, y que es la que más sufre el postoperatorio por tener desgarrada boca y ano. Chicos, chicas, esto es horror, y lo peor, como os dije antes, es que no se ve, se imagina, y ya sabemos que la imaginación es mucho más cruel que la realidad.
Una vez concluida la operación, el ritmo sigue siendo lento, incluso monótono, pero no se hace aburrido.

En The Human Centipede hay extracciones dentales y desgarros, pero apenas hay sangre; Tom Six, no se recrea en el sufrimiento físico (aunque también lo hay), sino que lo hace en el psicológico.
Tom Six transforma el mito del Dr. Frankenstein, jugando a ser Dios, en algo absolutamente depravado y enfermizo.

Las pegas de la película están en los tópicos de los que se sirve para comenzar el desarrollo, que son el “mad doctor” alemán, con su duro acento y su frialdad sin límites, las turistas norteamericanas de viaje por Alemania (a este paso los americanos van a tener pánico a venir a Europa de vacaciones “a tomar el Sol”…), la sobreactuación de Akihiro kitamura, las “casualidades” que se van sucediendo a lo largo de la trama y en el propio diseño del ciempiés (opino que la segunda y la tercera parte del triplete tenían que haber estado cosidas más abajo para poder desempañar bien su función- cuando la veáis me entenderéis…). Pero son pegas que yo perdono porque no empañan el resultado final.

Conclusión: película no recomendada para estómagos débiles, no por lo explícito, sino por lo implícito de las imágenes, que no te deja mal cuerpo, como lo hacen Martyrs, Eden Lake o A L´interieur, pero sí una sensación extraña y desagradable que perdura cada vez que piensas en la película.
Para los estómagos curtidos, recomendadísima y lo digo, entendiendo que mucha gente la considere una total aberración.

SPOILER
He dejado el spoiler para el final, para los que no la hayan visto, que ya no sigan leyendo… Mención especial para el final de la película, uno de los finales más crueles que he visto. No se me ocurre una tortura más cruel, que plantear que la parte central del ciempiés se quede sola, cosida a dos cadáveres, sin posibilidad de moverse y sin nadie que sepa de su ubicación. Terrible.
FIN SPOLIER

Lo mejor: La sensación de malestar producida por lo que imaginamos, más que por lo que vemos.

Lo peor: Los tópicos y el diseño del ciempiés.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “The Human Centipede” en VOSE.

5150 Elm’s Way

Mis adorables vecinos

5150, Elm's Way

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  • Título original: 5150, Rue des Ormes
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Éric Tessier
  • Guión: Patrick Senécal
  • Intérpretes: Marc-André Grondin, Normand D’Amour, Sonia Vachon, Mylène St-Sauveur
  • Argumento: Yannick se convierte en el prisionero de un vecino de su nuevo barrio cuando ve que éste tiene a un hombre moribundo encerrado en su casa.

75 |100

Estrellas: 4

5150, Elm's Way

He visto “5150 Elm’s Way”, de Éric Tessier, justo cuando he terminado de leer “La Chica de Al Lado”, de Jack Ketchum. Y ahora mismo creo que el mundo está lleno de gente enloquecida que se cree que tiene razón. Y, con la excusa de la intimidad y la privacidad que proporciona el hogar, hacen cosas horribles a los que no encajan en su visión.

Yannick Bérubé (Marc-André Grondin) es un joven recién llegado a la ciudad para estudiar un curso de cine en la universidad. Apenas sí se instala en su apartamento cuando coge su videocámara y su bicicleta y se dispone a dar una vuelta por el barrio para conocerlo y grabar las primeras imágenes. Llega hasta el final de una calle, que acaba en una cloaca –curiosamente, David, el narrador protagonista de “La Chica de Al Lado”, también hace mención a que la calle de su barrio donde vive y donde suceden los terribles acontecimientos que cuenta la novela, no tiene salida. Graba el agua putrida y, cuando va a largarse, tiene un pequeño accidente con la bicicleta.

¿Quién no se acercaría a un adosado a pedir ayuda? Realmente, las viviendas unifamiliares tienen una extraña apariencia de seguridad y confort. En su interior, no puede vivir nadie malvado. Y, efectivamente, el señor Jacques Beaulieu (Normand D’Amour) le ofrece llamar por teléfono al instante. Yannick, mientras espera a que el hombre haga la llamada, descubre que tiene una herida en el codo, así que, sin permiso, entra en la vivienda a limpiársela…
…y escucha unos gritos pidiendo ayuda provinientes de la planta superior. Sube, y descubre a un hombre moribundo en una habitación.

Yannick se convierte, a partir de ese momento, en el prisionero de los Beaulieu, custodiado por Jacques, el cabeza de familia; Maude (Sonia Vachon), la madre; Michelle (Mylène St-Sauveur), la hija adolescente; y Anne (Élodie Larivière), la niña pequeña. Encerrado en la habitación de la primera planta, no sabe qué van a hacer con él, aunque ha visto cómo su lugar lo ocupaba antes un hombre malherido…

Los paralelismos, por tanto, con “La Chica de al Lado” son más que evidentes. Y pronto aumentan: la retorcida visión de la realidad de Jacques, el padre de familia, es la que tiene preso y arrastra a todos los demás habitantes de la casa, sean o no de la familia. Sin embargo, si bien la concepción es similar, “5150 Elm’s Way” se desmarca casi desde el primer momento de cualquier cosa que pudiera considerarse torture porn o, siquiera, violencia explícita, centrándose en el reverso psicológico de cualquier proceso de cautiverio. Esta es la espina dorsal de la película y uno de sus puntos fuertes. Realmente, el llamado “síndrome de Estocolmo” es fácil de creer pero difícil de imaginar. Es inevitable, por una cuestión de pura supervivencia, en una situación con un secuestro desarrollar una cierta afinidad con el secuestrador, desde el momento en que se convierte en la única otra persona que uno tiene para relacionarse con el resto de mundo; de hecho, esa otra única persona se convierte en el resto del mundo. Ahora, cómo se lleva a cabo ese proceso, esa identificación, no soy capaz de imaginarlo por mí mismo. En “5150 Elm’s Way” se presenta una manera de que esto suceda, y con bastante buen criterio, creíble. Y proporciona una información potente para entenderla: el prisionero pasa de sentirse una mierda, alguien que es algo así como un muñeco desestresante tamaño XXL, a descubrir que tiene un hueco en esa extraña formación familiar, y eso le da un estímulo para seguir adelante.

Yannick nunca pensará, por ejemplo, que Jacques o Maude son sus amigos; ni siquiera, que son unas personas que se merezcan un mínimo respeto. Sin embargo, entra dentro de la estrategia psicológica que sustenta la manera de actuar de dicha familia, y decide reventarla desde el interior.

Pero, claro, los límites de la cordura en una persona “estándar” frente a una “no estándar” no son los mismos, y otra parte importante de “5150 Elm’s Way” son las cicatrices que pueden quedarse al jugar con esos límites. Entendamos por persona “estandar” alguien no enfermo –o no lo suficientemente enfermo-, y por “no estándar”, un psicópata. En esta película, la diferencia entre ambos es el cuestinamiento de sus motivaciones. Dependiendo del grado del mismo –y, por tanto, de su nivel de autoconsciencia-, los personajes se sitúan en un equipo o en otro. Y es interesante ver cómo nunca está totalmente claro a qué equipo pertenece cada uno hasta que no levanta todas sus cartas.

Perdón por la disquisión, pero más allá de lo puramente cinematográfico, “5150 Elm’s Way” tiene bastante miga. Y este interesante armazón se sostiene gracias a un guión bastante sólido –hay, quizás, un momento en el que el desconcierto se adueña de uno como espectador porque no parece demasiado lógica la reacción de Yannick, aunque se justifique a posteriori-, una labor de dirección muy acertada –la decisión más arriesgada, a este respecto, es desde luego la de representar los duelos entre Yannick y Jacques de una manera un tanto onírica… y ayuda bastante a entender la psique del secuestrado- y, sobre todo, un elenco fantásticamente elegido. Marc-André Grondin interpreta a Yannick con contundencia, teniendo siempre bajo control sus reacciones físicas, algo que debe ser muy difícil porque en la mayoría de pelis donde hay un secuestro, la víctima suele parecer sufrir ataques de furia o similar cuando no se sabe cómo expresar la angustia del cautiverio. Jacques Beaulieu, interpretado por Normand D’Amour, es el perfecto vecino del que te encantaría descubrir que es un hijo de puta para hundirlo por siempre; Sonia Vachon, o Maude Beaulieu, es tal vez el personaje que menos matices tenga. Maude no cambia, sólo que aumenta nuestro conocimiento sobre ella. Y especial atención, desde luego, se merece la hija adolescente, Michelle (Mylène St-Sauveur). Tiene un físico cautivador, y en los escasos momentos de la película en los que deja ver la verdadera naturaleza de su carácter, asusta bastante. O, al menos, a mí me pasó, porque me parece que es de esas personas que puedes cruzarte por la calle, o pueden sentarse a tu lado en el metro, que parecen adorables pero que intuyes que algo guardan en lo más profundo de su ser… y ojalá nunca llegues a verlo.

Puestos a poner pegas a esta película, señalar que hay algo en el tramo final de la misma que no está bien encajado. No sé de qué manera se hubiera podido solventar el asunto, y hay que decir, también, que durante el visionado apenas sí se levantan sospechas sobre el tema, y se deja pasar sin demasiado esfuerzo aunque, ya se sabe, cuando la base no es lo suficientemente sólida, el significado de lo que sucede se divide por dos.

Yo creo que vale la pena darse un paseo por esta calle. Y mirar con lupa todos y cada uno de los chalets que hay a ambos lados. ¿Por qué dan tan mal rollo las cosas que quieren dar buen rollo?

Lo mejor: lo acertado que está casi todo en esta película.

Lo peor: una cierta artificiosidad en la construcción del clímax.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “5150, Elm’s Way” en VOSE.