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The Thirst

Vampiros bajo el síndrome de abstinencia.

The Thirst

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  • Título original: The Thirst
  • Nacionalidad: USA | Año: 2006
  • Director: Jeremy Kasten
  • Guión: Ben Lustig
  • Intérpretes: Clare Kramer, Jeremy Sisto y Matt Keeslar
  • Argumento: Max está destrozado tras el suicido de su novia Lisa. Finalmente descubre que Lisa ha entrado a formar parte de un clan de vampiros que pasan las noches disfrutando de los placeres de la sangre.

29 |100

Estrellas: 2

En las últimas décadas se han sucedido los intentos, más o menos afortunados, de redefinir, en términos cinematográficos, el concepto de vampirismo.

Las aportaciones han sido numerosas y variadas. Desde empeños por crear nuevas mitologías vampíricas alejadas de los escenarios tradicionales (p.ej. "Guardianes de día", "Underworld"), pasando por propuestas que buscan, desesperadamente, una modernización del mito que permita adaptar los esquemas clásicos del mismo a gustos y preferencias más actuales (p.ej. "Blade", "Jóvenes Ocultos", "Los Viajeros de la Noche"); o incluso una discutible tendencia a someter el género vampírico a los dictámenes del cine juvenil y adolescente de consumo masivo (p.ej. la referencial serie de televisión "Buffy, the vampire slayer", o la inminente "Crepúsculo" -Twilight-, con vampiros adolescentes, románticos y vegetarianos -sic-).

The Thirst

En ocasiones los resultados han supuesto un fortalecimiento del subgénero por medio de propuestas innovadoras e inteligentes que han contribuido a ampliar el imaginario vampírico, adaptándolo a los nuevos tiempos que corren (p.ej. "Blade", "Los Viajeros de la Noche" o "Underworld").

Por desgracia este no es el caso de "The Thirst", película dirigida en 2006 por Jeremy Kasten.
Tras una sencilla trama -deudora de "Los Viajeros de la Noche"-, Kasten procura mezclar una serie de conceptos supuestamente innovadores dentro del subgénero vampírico.
"The Thirst" intenta ser original y ofrecernos una faceta del vampirismo que pocas veces hemos tenido la ocasión de contemplar: la del sujeto vampiro como víctima y esclavo de una adicción incurable a la sangre, que le empuja a cometer terribles asesinatos para lograr su dosis diaria.

Max y Lisa, la pareja de vampiros protagonista de "The Thirst", toman conciencia de su enfermedad/addicción y deciden ponerle solución, encerrándose en una habitación y superando juntos el síndrome de abstinencia, en una de las escenas mejor resueltas y más curiosas del film.

El principal obstáculo que nos impide disfrutar de "The Thirst" es que esas supuestas ideas o planteamientos innovadores se ven fuertemente lastradas y sepultadas bajo una innecesaria oleada de sangre que acaba convirtiéndose -de forma errónea- en el principal -y casi único- aliciente de la película.

Jeremy Kasten demuestra un especial interes en que el rojo sangre inunde cada uno de los fotogramas en los que aparecen los vampiros saciando su sed de hemoglobina, hasta extremos en los que el abuso de dicho recurso acaba siendo absurdo, redundante y superfluo.
No tengo nada en contra del gore ni del uso de ingentes cantidades de sangre en una película de terror (más bien todo lo contrario). El problema surge cuando esas escenas gore acaban dañando, de forma irreversible, una trama que se presuponía singular e interesante.

Da la impresión de que la historia, en sí misma, queda subordinada o limitada a ser un mero nexo de conexión entre las constantes explosiones de sangre y violencia.

Pero hay otros factores que también contribuyen a que "The Thirst" acabe siendo una experiencia decepcionante.
Por un lado la nefasta actuación de Matt Kessler, quien interpreta el papel de Max, protagonista principal de la trama. Sus recursos interpretativos son nulos, limitándose a poner cara de no saber qué demonios está ocurriendo a su alrededor durante todo el metraje.

Tampoco la confusión del montaje en las escenas de violencia y determinados recursos estilísticos demasiado deudores del mundo del videoclip, ayudan a que nos integremos en la trama.

En definitiva, una película de vampiros que dilapida gran parte de sus buenas intenciones iniciales bajo excesivas dosis de sangre que no logran integrarse de forma correcta en la historia. Una pena.

Lo mejor: Ciertas ideas de fondo (aunque mal desarrolladas) y algunas escenas puntuales, como la de Max intentando revivir a una amiga a la que acaba de morder con la intención de convertirla en vampiro.

Lo peor: Que la obsesión por ofrecer cuanta más sangre mejor juegue en contra del desarrollo de la historia.

Jack Brooks: monster slayer

Ha nacido un nuevo heroe... y está muy cabreado

Jack Brooks: monster slayer

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  • Título original: Jack Brooks Monster Slayer
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2007
  • Director: Jon Knautz
  • Guión: John Ainslie, Jon Knautz, Trevor Matthews
  • Intérpretes: Robert Englund y Trevor Matthews
  • Argumento: Jack Brooks vive torturado por la muerte de su familia a manos de un monstruo. Víctima de unos ataques de ira incontrolables, encuentra un nuevo sentido a su vida cuando tiene la oportunidad de convertirse en: ¡Jack Brooks, asesino de monstruos!

59 |100

Estrellas: 3

Jack Brooks era un niño feliz hasta que, en una aciaga noche de acampada en el bosque, fue testigo de cómo su familia fue asesinada y devorada por un salvaje monstruo, mientras el se limitaba a escapar del lugar sin echar la vista atrás.

Jack ha llegado a la treintena, y su vida está marcada por aquel trágico acontecimiento vivido en el bosque. A causa del sentimiento de culpa que le invade por no haber hecho nada por su familia, Jack experimenta unos constantes ataques de ira que no puede reprimir de modo alguno.

Su vida es un auténtico desastre. Constantes visitas a un psicólogo que no le proporciona ninguna solución a sus problemas, una novia a la que no ama, unas clases nocturnas a las que odia asistir..., y esa maldita rabia interior que no hace otra cosa que meterle en serio apuros.
Pero todo cambiará cuando Jack encuentre la verdadera razón de su existencia (y una forma inmejorable de canalizar su ira): ¡Aniquilar monstruos!

Jack Brooks: monster slayer

La carta de presentación es inmejorable: una monster movie que nos embarca en un viaje temporal hacia las producciones más representativas del género realizadas en los años 80: “Evil Dead”, “Demons”, “Re-Animator”, etcétera.

Sin embargo, el sabor de boca que me ha dejado “Jack Brooks: monster slayer” es, cuanto menos, agridulce.

Frente a sus muchos aciertos (que a continuación os mencionaré), presenta un defecto grave que no me permitió disfrutar de ella como, probablemente, se merecía.
“Jack Brooks” tarda demasiado tiempo en ir al grano. Un primer acto alargado en exceso nos impide disfrutar durante más tiempo de la vorágine de monstruos de látex, tentáculos, sangre, y un anti-heroe de pura antología en que se convierte la película en sus últimos treinta minutos.

No estoy diciendo que ese primer acto sea desechable en su totalidad.
Pese a que cuenta con algunos momentos cercanos al aburrimiento más absoluto, también contiene pasajes realmente interesantes, como por ejemplo las sucesivas visitas de Jack a la consulta de su psicólogo, que constituyen una estupenda y divertidísima forma de desvelarnos el complicado carácter del protagonista principal.
Y también disfrutamos en este primer acto de la excelente interpretación –esta vez sí- del actor Robert Englund (“Pesadilla en Elm Street”), encarnando a un profesor de ciencias que desencadena –sin pretenderlo- una milenaria maldición que acaba convirtiéndole en una mole de carne monstruosa y con ciertas similitudes al “Jabba el Hut” de “Star Wars”

Pero, sin duda alguna, los momentos más gozosos de la función los encontramos en su tercio final, el cual se nos hace, decididamente, muy corto.
Cuando el abominable monstruo en el que se ha convertido el profesor de ciencias –Robert Englund- decide reclutar a sus alumnos para la causa, Jack Brooks comprenderá, al fin, que toda su rabia acumulada debe servir para algo.
Es entonces cuando unos monstruos abonados al recuerdo, diseñados por un competente equipo de maquillaje y efectos –surtidos, para el evento, con una buna provisión de látex-, y alérgicos al frío de los ordenadores y los efectos CGI; cobran la relevancia necesaria y convierten “Jack Brooks: monster slayer” en una auténtica fiesta gore, de ritmo frenético, plagada de referentes ochenteros y plenamente disfrutable por el aficionado más curtido y nostálgico.

Otro de los grandes aciertos de la película es su personaje principal: el Jack Brooks del título (al que algunos ya se han apresurado a comparar con el mítico Ash –Bruce Campbell- de la saga Evil Dead). El actor Trevor Matthews interpreta magistralmente a un perdedor aquejado de constantes ataques de ira, que encontrará su auténtica vocación en la caza y destrucción de monstruos a lo largo y ancho del mundo.
La construcción del personaje, tanto a nivel interpretativo como a nivel de guión, es impecable. Las visitas de Jack a su psicólogo, en las que aprovecha la menor oportunidad para desatar toda su ira ante la impasibilidad de aquel, son una fuente constante de divertidos diálogos que, además, contribuyen de manera ejemplar a la creación del personaje.
El carisma y la fuerza de Jack Brooks –el personaje- invitan a pensar que pronto tendremos una secuela que nos deleite con sus nuevas aventuras.

"Jack Brooks: monster slayer" es una comedia de horror, que rememora con gusto y acierto tiempos pasados, y que es especialmente recomendable en su tramo final.
Si la fiesta hubiera tardado menos en empezar, seguramente estaríamos hablando de un nuevo clásico moderno (aunque de un delicioso sabor añejo).

Lo mejor: Cuando Jack Brooks empieza a matar monstruos la película se vuelve terriblemente divertida.

Lo peor: Tarda demasiado en animarse.

All the boys love Mandy Lane

¿Conoces los encantos de la maravillosa Mandy Lane?

All the boys love Mandy Lane

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  • Título original: All the boys love Mandy Lane
  • Nacionalidad: USA | Año: 2006
  • Director: Jonathan Levine
  • Guión: Jacob Forman
  • Intérpretes: Amber Heard, Anson Mount, Whitney Able
  • Argumento: La bellísima Mandy Lane y sus amigos pasan el fin de semana en una casa junto a un lago. Al caer la noche, un asesino obsesionado por Mandy hará desaparecer a sus amigos, uno a uno.

65 |100

Estrellas: 4

Curioso caso el de la bellísima y seductora Mandy Lane.

En varias ocasiones he intentado poner de manifiesta la grave crisis de ideas y la acuciante falta de originalidad de las propuestas de género que, durante los últimos años, nos han llegado de EE.UU (sobre todo en productos que han conseguido estrenarse en salas comerciales de medio mundo).
El problema se agrava cuando nos adentramos en el subgénero del slasher o body count. Unos esquemas repetidos hasta la saciedad desde los años 80, y una continua marea de subproductos destinados a un público juvenil, que jamás lograban superar los límites de la más absoluta y cruda mediocridad; han condenado al slasher a la agonía de un producto previsible, reiterativo, y carente de interés.
La única razón por la que siguen llegándonos propuestas de este tipo desde Hollywood, parecen ser los estupendos resultados en taquilla que siguen cosechando durante su primera semana en cartel (suficientes para arrojar ganancias), abarrotando los cines de jóvenes ávidos de una nueva y clónica muestra de terror adolescente, y cayendo en el olvido a partir de la segunda semana.

All the boys love Mandy Lane

Pero cuando todo el panorama parecía estar claro, y el estado catatónico del subgénero parecía irreversible, llega Mandy Lane para sacudir nuestras cabezas y hacernos ver que no todo está perdido para el slasher.

“All the boys love Mandy Lane”, película dirigida en el 2006 por Jonathan Levine, transita por los familiares terrenos del slasher clásico. Un grupo de amigos deciden pasar un fin de semana en una casa junto a un precioso lago. Un sádico asesino irá acabando con todos ellos, de uno en uno.
Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Parece lo mismo de siempre (y realmente lo es). Pero entonces, ¿por qué “All the boys love Mandy Lane” me ha seducido y reconfortado hasta el punto de renovar mi confianza en el género?

Tras un magnífico inicio en el que somos testigos de las dramáticas consecuencias que el influjo de Mandy Lane puede ejercer sobre aquellos que la rodean, la película discurre por cauces afines a la comedia juvenil más trillada: sexo, drogas, lugares comunes, y personajes estereotipados –el ligón seguro de sí mismo, el ocurrente sin ninguna posibilidad, la amiga insegura, …-.
Pero todo cambia cuando la noche cae sobre el lago, y un misterioso asesino (que pronto dejará de ser un misterio, en uno de los giros más interesantes y originales de la película) decide librarse de los posibles competidores que puedan disputarle los favores de Mandy Lane (por cierto, excelente interpretación de la joven actriz Amber Heard).

Se nos presenta entonces un slasher sólido y contundente que, al margen de posibles reinterpretaciones pseudo religiosas que a mí, personalmente, me dejaron frío (Mandy Lane como la fruta prohibida que llevará al desastre a todos aquellos que la deseen y adoren), pero que harán las delicias de quienes disfruten de las dobles lecturas; destaca por una trama atractiva, coherente y efectiva, poseedora de una tensión palpable, y que no siente la necesidad de recurrir a vacíos sobresaltos, tan en boga en los slashers juveniles.

Las muertes son directas, sin preámbulos, sin demasiados artificios. Efectivas en su crueldad pero sin permitir que se conviertan en el principal –o único- reclamo de la función.
La excelente fotografía, sucia y granulosa, deudora de los grandes clásicos de los 70, contribuye a crear una atmósfera de constante inquietud y desasosiego.

La descripción de los personajes está por encima de la media en este tipo de producciones. No es que los protagonistas se alejen de los roles de simples estereotipos que esperan pacientemente el momento de su brutal muerte; pero el hecho de que sus comportamientos y actitudes graviten en torno a la figura de Mandy Lane, les contagia de cierto atractivo e interés a los que no estamos acostumbrados.

Y por supuesto su conclusión. Unos últimos veinte minutos que nos proporcionan uno de esos finales capaces de congregar detractores y entusiastas a partes iguales. No faltaran las voces que nos dirán que el final es previsible, tramposo y poco inspirado.
Mi opinión es muy distinta. Una conmoción final impresionante, salvaje, brutal y sorprendente (puede que a estas alturas peque de ingenuo, pero no me lo esperaba), y que deja bien resueltos algunos aspectos del guión que generaban ciertas dudas.

En definitiva creo que “All the boys love Mandy Lane” es una magnífica y necesaria película de la que hay que gritar sus excelencias y ocultar, en cierta forma, sus defectos (que también los tiene: carencias en el ritmo, excesos en la estética de video clip, …).
Con “All the boys love Mandy Lane” recupero la fe perdida en un género que creía que no podía dar más de sí. No añade nada nuevo. No rompe ningún esquema ni reinventa el género. Pero sí es la prueba concluyente de que todavía es posible fabricar un slasher de estructura clásica que sea digno, entretenido, sugestivo, y que no insulte nuestra inteligencia.

Quizás quienes nos apresuramos a profetizar la muerte del subgénero estábamos equivocados. Quizás incluso el desgaste del slasher no sea un síntoma tan evidente como pensábamos. Cabe la posibilidad de que toda esa percepción fuera irreal, incierta, un espejismo creado a partir de una inacabable lista de títulos que no lograban sobrepasar un listón de mediocridad al que “All the boys love Mandy Lane” acaba de darle una patada en el culo.

Mandy Lane es esa belleza inaccesible y etérea que recorre los pasillos de nuestros institutos ante la libinidosa mirada de quiénes sólo pueden soñar con poseerla.
¡Entreguémonos a los encantos de la seductora Mandy Lane!

Lo mejor: Que por fin me vuelva a entusiasmar un slasher clásico

Lo peor: Ciertos fallos de ritmo y, sobre todo, que una película innecesaria como Prom Night (2008) haya sido un relativo éxito de taquilla, mientras que seguimos sin saber nada de la distribución de Mandy Lane.

La Morgue

Elige otro lugar para descansar en paz

The Morgue

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  • Título original: The Morgue
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Halder Gomes y Gerson Sanginitto
  • Guión: Najla Ann Al-Doori y Andrew Pletcher
  • Intérpretes: Bill Cobbs, Chris Devlin, Heather Donahue
  • Argumento: Un grupo de personas se encuentran atrapadas en un morgue. Una a una iran cayendo a manos de un misterioso asesino. Finalmente descubriran que nada es lo que parece.

15 |100

Estrellas: 1

Ante el inminente estreno en España de la película “The Morgue”, en formato DVD, os adelanto el comentario de la misma.

Lo cierto es que me causa muchísima pereza hablaros de una película como “The Morgue”. Posiblemente la misma pereza que experimenté viéndola.

Porque “The Morgue” es una mala película. Sin paliativos, sin atenuantes que puedan jugar a su favor. De forma que intentaré ser breve y me esforzaré para que el trago resulte lo menos amargo posible.

The Morgue

Repasemos su particular decálogo de pecados:

1| Su ritmo cansino y repetitivo. Los directores se empeñan en rellenar los puntos muertos de la película a base de contínuos travellings que recorren los pasadizos supuestamente tenebrosos de la morgue. Y cuando consiguen olvidarse de los pasadizos, recurren a insertos de estatuas mortuorias o planos de la luna llena que no aportan absolutamente nada.

2| Las horribles interpretaciones de todos los actores, del primero al último. Cierto que la historia carece de garra e interés alguno, y que los personajes difícilmente podrían salvarse de la mediocridad del conjunto, pero un poquito más de implicación por parte de unos actores, prácticamente desconocidos, no hubiese estado de más.

3| Carece por completo de la atmósfera inquietante que la trama está pidiendo a gritos.

4| El asesino con menos carisma y menos aterrador que recuerdo.

5| Un guión repetitivo y repleto de incongruencias.
Dejan a un tipo solo en una habitación y aparece muerto, sin que sepan qué le ha ocurrido. Acto seguido dejan a una niña sola en la misma habitación ¿?
Incluso uno de los personajes conoce el nombre de otro sin que nadie se lo haya dicho.

6| Unas muertes insulsas y carentes de imaginación.

7| Una historia pretendidamente original pero que, finalmente, acaba siendo demasiado previsible. Prefiero no contaros nada sobre la historia y su desenlace (si a alguno se le ocurre verla, el final es, quizás, el único aliciente que le quedará), pero si buscáis una película digna con una trama similar a "The Morgue", os recomiendo “Dead End (Atajo al infierno)” (2003).

Y eso es todo. Sí, ya sé que no he llegado a los diez pecados. Pero creo que tampoco es necesario. A estas alturas todos os hacéis una idea del despropósito al que nos enfrentamos. “The Morgue” no sirve ni para pasar el rato. Un desastre de principio a fin.

Es vergonzoso que películas como estas nos lleguen al mercado doméstico pocos meses después de su estreno, y que todavía estén pendiente de distribución películas como “Frontiere(s)” (2007) o “À l’Intérieur” (2007).

Lo mejor: El desenlace de la trama.

Lo peor: Que se haya hecho.

Wicked Lake

Cuatro chicas y muchos despropósitos

Wicked Lake

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  • Título original: Wicked Lake
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Zack Passero
  • Guión: Adam Rockoff y Chris Sivertson
  • Intérpretes: Angela Bettis, Marc Senter, Michael Esparza y Robin Sydney
  • Argumento: Cuatro amigas con un terrorífico secreto, deciden pasar un tranquilo fin de semana a la orilla de un lago. Una família de chalados les acosarán sin conocer el peligro que les aguarda.

20 |100

Estrellas: 1

Tengo la impresión de que, en lo últimos tiempos, existe una peligrosa tendencia a creer que tan sólo la mezcla de subgéneros puede generar un resultado final original e innovador. No es cierto.
No es que tenga nada en contra de combinar géneros. Es cierto que dicha práctica ha dado, en muchas ocasiones, resultados excelentes. Lo que resulta un error es pensar que tan solo con la mezcla indiscriminada de géneros se puede lograr algo novedoso y con cierto interés.

"Wicked Lake" se suma a esta práctica, combinando dos subgéneros que, a priori, podrían hacernos pensar en un resultado exótico, fuera de lo común. Se trata del sexploitation más enfermizo (al estilo de la mítica “La violencia del sexo” -I Spit on your grave, 1978-), y el mucho más actual torture-porn, con la saga "Hostel" como principal referencia.

¿Consigue Zach Passero, director del film, con esta mixtura de subgéneros, un producto realmene fresco, original y digno de destacarse por encima de la media?. La respuesta es no. En absoluto.

Wicked Lake

"Wicked Lake" es una película de bajo presupuesto, y eso se nota en cada uno de sus fotogramas. Fotografía pésima, situaciones ridículas que ni tan siguiera pueden ser tomadas con cierto humor, actuaciones horribles, como hacía tiempo que no veía (principalmente de todo el elenco masculino), un guión incongruente y repetitivo, una ridícula pareja de policías cuya aparición causa vergüenza ajena, y lo peor de todo, un desarrollo de la trama que pierde todo su interés en los diez primeros minutos de la película, desaprovechando así un punto de partida que se presumía interesante e incluso excitante.

Porque contar con cuatro universitarias, con cuerpo de escándalo –y sin reparos a la hora de mostrarlo en todo su esplendor-, dispuestas a ofrecernos toda clase de tocamientos lésbicos; no es suficiente. Se agradece, pero no es suficiente.

Y es que "Wicked Lake" se queda corta prácticamente en todo. Como muestra del género sexploitation, que intenta sacar rendimiento del cóctel violencia-vejación sexual, no acaba siendo lo suficientemente bizarra ni provocativa.
El ultraje y maltrato al que se ven sometidas las protagonistas, en el primer tercio de la película, no llega, ni siquiera, a incomodar al espectador. Con lo cual, tenemos que contabilizarlo como un nuevo fracaso.

La segunda parte del film (producto de un estimable giro de la historia en el que las víctimas pasan a ser verdugos, y viceversa) es una nueva muestra de ese subgénero, tan de moda hoy en día, que es el torture-porn o gorno (acrónico de “gore” y “porno”), y que se fundamenta en la exhibición realista, explícita y detallada, de escenas de tortura, sadismo y violencia extrema.
En esta tesitura, "Wicked Lake" sale un poco mejor parada (aunque tampoco demasiado), gracias a un par de escenas que logran transmitir cierta sensación de desasosiego y asco.
Pero sigue sin ser suficiente. Es en esos momentos cuando su condición de cinta casi amateur, pobre tanto en recursos como en talento, se hace más evidente. Los efectos gore son un desastre. Las situaciones de tortura intentan añadir un plus de sensualidad aprovechando las aptitudes físicas de las cuatro protagonistas femeninas, pero se quedan en el intento, debido a la pobreza de la puesta en escena y a unas interpretaciones que dan lástima.

En definitiva, una buena idea de partida echada por tierra por un errático desarrollo y una película que nunca logra superar su precariedad de medios (tanto económicos como creativos y de talento).
Lástima.

Lo mejor: Siempre nos quedaran las muy dotadas –físicamente- protagonistas de la historia.

Lo peor: Casi todo lo demás.

Trailer Park of Terror

Una vuelta de tuerca al slasher

Trailer Park of Terror

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  • Título original: Trailer Park of Terror
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Steven Goldmann
  • Guión: Timothy Dolan
  • Intérpretes: J.P. Manoux, Nichole Hiltz, Priscilla Barnes
  • Argumento: Un grupo de jóvenes inadaptados se ve obligado a pasar la noche en un parque de remolques habitado por zombies sureños.

60 |100

Estrellas: 3

Hay quiénes se han apresurado en vaticinar el fin del slasher o body count como subgénero del terror (película con psicópata asesino –generalmente con máscara- que da buena cuenta de un grupo de jóvenes incautos y sexualmente sobreexcitados).
Recurren, como principales argumentos, al desgaste del género y a su incapacidad para ofrecernos algo que resulte mínimamente original o novedoso - algo que no hayamos visto ya en un centenar de ocasiones-.

Y lo cierto es que razones para realizar tales afirmaciones no les faltan.
La sobreexplotación de los 80 (Halloween, Viernes 14, Maniac Cop, Prom Night,...). Kevin Williamson -autor de los guiones de “Scream” (Scream, 1996) y “Sé lo que hicisteis el último Verano” (I Know What You Did Last Summer, 1997)- empeñado en dejar al descuebierto las tripas del género durante los 90. La reiteración –hasta la extenuación- de tramas, situaciones y personajes, de forma que tienes la sensación de estar viendo siempre la misma película.
Un subgénero regido por estrictos esquemas, tanto de fondo como de forma, que apenas dejan lugar para la sorpresa.

Hemos llegado a un punto en el que el único factor a tener en cuenta para determinar la validez o no de un slasher es la inventiva del director y guionista a la hora de diseñar las distintas muertes que se suceden durante la película.

Es necesario buscar nuevas salidas. Romper los esquemas clásicos del subgénero y superar sus anquilosados vicios. Darle, en definitiva, una nueva vuelta de tuerca.

En este sentido, “Trailer Park of Terror” nos intenta aportar una solución.
Steven Goldmann ha realizado una modesta película de terror, basada en un cómic de la editorial Imperium, que se empeña en forzar los límites del slasher hasta conseguir que las fronteras del mismo género se diluyan y que el resultado final de su propuesta sea algo totalmente distinto a lo que hayamos visto antes (y que incluso nos cueste identificarlo como un auténtico slasher).

Trailer Park of Terror

¿Y cómo lo consigue? Pues a base de acumular situaciones, personajes y lugares que se sitúan en el extremo opuesto a lo que podríamos considerar como un clásico slasher.
De esta manera, en “Trailer Park of Terror” se dan cita un diablo con aspecto de cowboy, zombies paletos sureños, decapitaciones, mutilaciones, un intento de grabación de una película porno-amateur-snuff, drogas, sexo, canibalismo, humor ofensivo, y hasta una increible y nauseabunda escena de torture porn que supera en sadismo y crueldad a cualquiera de las vistas en “Hostel” (2006) o “Saw” (2004).

“Trailer Park of Terror” apuesta contínuamente por lo grotesco e incluso por lo extravagante y absurdo. Y es que escenas como la del zombie que explota en mil pedazos para, momentos después, recomponer su cuerpo a base de cinta aislante, nos obligan a no tormarnos demasiado en serio nada de lo que ocurre, por muy repulsivo y sucio que, en ocasiones, resulte.

Finalmente, los esfuerzos de Goldmann por redefinir el género del slasher obtiene resultados parciales.
La película es terriblemente entretenida desde su inicio. Las muertes son originales y vistosas (al fin y al cabo estamos ante la presencia de un slasher, por lo que las muertes son un factor importante –aunque nunca debería ser el único factor-), los maquillajes de los zombies son más que correctos, las actuaciones rozan un buen nivel, y los recursos gore son generosos y con un alto y satisfactorio grado de brutalidad.
Sin embargo tengo la sensación de que el director, en su afán de acumular un exceso tras otro y no caer, en ningún momento, en la previsibilidad; olvida darle una mayor consistencia al argumento.
Por momentos, la historia se le va de las manos. Personajes como el cowboy diablo no se sabe muy bien qué papel juega. Tampoco queda muy claro como la linda Norma pasa de inocente muchachita, vejada y vilipendiada por sus aborrecibles vecinos, a ser la líder de una pandilla de estrafalarios y hambrientos zombies sureños.

Pese a sus defectos, “Trailer Park of Terror” es una nueva y recomendable muestra de serie B norteamericana cuya principal virtud es ofrecer una versión distorsionada y original del –supuestamente desgastado- subgénero slasher.

Lo mejor: Consigue superar las estrictas limitacioes del slasher.

Lo peor: Ciertas inconsistencias del guión. Y por el amor de Dios, ¿cómo es posible que una película con abundancia de escenas brutales, sádicas y crueles; muestre a un par de jovenes follando sin quitarse la ropa interior?

El Vagón de la Muerte

Una nueva oportunidad para Clive Barker

El Vagón de la muerte

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  • Título original: Midnight meat train
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ryuhei Kitamura
  • Guión: Jeff Buhler
  • Intérpretes: Bradley Cooper, Leslie Bibb y Vinnie Jones
  • Argumento: La necesidad de Leon por retratar con su cámara el lado más oscuro de la ciudad, le pondrá tras la pista de un temible carnicero que tiene en el metro su base de operaciones.

81 |100

Estrellas: 5

El vagón de la muerte

Las adaptaciones al cine de obras literarias siempre son complicadas y generalmente insatisfactorias para el lector que, previamente al visionado del film, ha disfrutado del relato con la mente vacía de imágenes preconcebidas.

Comparar nuestras sensaciones tras leer un relato o novela, a la personal y, probablemente, distinta visión que sobre la misma historia aportan un guionista y un director de cine, suele ser un mecanismo complicado que, en muchas ocasiones, nos lleva a distanciarnos o incluso aborrecer la película en cuestión.

“Midnight Meat Train” es la adaptación que el director Ryuhei Kitamura (Versus, 2000; Azumi, 2003 ) y el guionista Jeff Buhler han realizado del relato corto del mismo título escrito por Clive Barker, y publicado en la antología “Books of Blood” (Libros de sangre).

Intentaré evitar, en la medida de lo posible, cualquier comparación entre el magnífico texto de Clive Barker y los resultados obtenidos por Kitamura en la adaptación cinematográfica del mismo. Soy consciente de que esta decisión es susceptible de muchas críticas, sobre todo por parte de quienes –como yo- conocéis el relato original con anterioridad a la película. Sin embargo creo que es la decisión más justa para todos aquellos que desconocen el relato y esperan, únicamente, un comentario sobre los valores intrínsecos del film.

Pues bien, dicho esto, no me queda otro remedio que señalar “Midnight meat train” como una de las mejores películas de terror en lo que llevamos de año.

Desconozco la obra anterior de Kitamura, pero en “Midnight meat train” el director demuestra una fabulosa inventiva visual a la hora de recorrer los claustrofóbicos vagones de tren en los que se originan la mayor parte de las terribles y sangrientas muertes, causadas por un personaje –el carnicero- que, desde ya, debería entrar, con toda clase de honores, en el salón de la fama de los mejores asesinos de la historia del cine.

Y es que la personalidad y el carisma de ese brutal carnicero, interpretado de forma magistral por el exfutbolista Vinnie Jones (me pregunto si le hará gracia que se le siga recordando como un exfutbolista) es, sin lugar a dudas, uno de los platos fuertes de "Midnight meat train". Con una economía de gestos admirable y una descomunal presencia física, Vinnie Jones se basta para convertir su personaje del carnicero en la verdadera estrella de la función. Armado con un contundente mazo y un afilado garfio (¿un homenaje a Candyman, otro personaje salido de la mente de Barker?), el carnicero nos deleita con algunas de las mejores y más poderosas e imaginativas secuencias de asesinatos de los últimos tiempos.

Cuando el salvaje y despiadado carnicero entra en acción, la película sube muchos enteros. A ello contribuye también la excelente fotografía de aquellas secuencias que suceden en el interior de los fríos y perturbadores vagones de tren, hábitat natural del asesino. La imagen de los cuerpos colgados boca abajo, sujetos por ganchos que desgarran sus pies, y desangrándose cuan terneros en el matadero, es de aquellas que te quedan grabadas en la retina por mucho tiempo.

La trama de investigación por parte del fotógrafo, y la relación que éste mantiene con su novia son correctas, funcionales. No es que tengan nada destacable, pero al menos tampoco sucumben al tedio y el aburrimiento, un riesgo presente en todo el metraje debido a la fuerza de las escenas que hacen referencia al tren y al carnicero.

Incluso la que es, sin duda, la parte más controvertida de la película, logró convencerme. Me estoy refiriendo a la secuencia final de la misma, en la que se produce un giro sobrenatural de la historia muy ligado a la mitología creada, a lo largo de su carrera, por Clive Barker (por algo se le conoce como “el escritor de lo inhumano”).
Es cierto que el desenlace de la película difiere bastante del relato original, y que la entrada en escena de determinados personajes –no quiero desvelar nada- queda algo huérfana de explicaciones e incluso carece de la fuerza e intensidad que hubiera sido deseable.
Por suerte, la confrontación final entre el carnicero y el fotógrafo sí está a la altura de las circunstancias y nos devuelve el excelente sabor de boca de una película que, por mi parte, accede directamente al altar de los clásicos.

(Por cierto, no logro hacerme una idea del alivio que debieron sentir todos los delanteros de la Premier League inglesa al enterarse de que Vinnie Jones, el que fuera durante años jugador del Wimbledon (apodado “The hard man” – el hombre duro- o “The Axe” –el hacha-), decidiera abandonar su carrera deportiva en favor de su carrera como actor. Encontrarse a este hombre en un campo de fútbol sí tenía que ser una experiencia realmente terrorífica…).

Lo mejor: Que por fin se haga justicia al talento de Clive Barker.

Lo peor: Ciertas concesiones a la galeria que no aportan nada (p. ej. el momento en que el fotógrafo se surte de toda clase de cuchillos y machetes para hacer frente al carnicero).

The Signal

Radiografía humana del apocalipsis

The Signal

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  • Título original: The Signal
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: David Bruckner, Dan Bush, Jacob Gentry
  • Guión: David Bruckner, Dan Bush, Jacob Gentry
  • Intérpretes: Anessa Ramsey, Sahr Ngaujah, AJ Bowen, Justin Welborn, Scott Poythress, Cheri Christan
  • Argumento: Una señal electromagnética, de orígen desconocido, y que se propaga a través de la televisión y el teléfono, está causando una oleada de violencia desatada y sin justificación.

75 |100

Estrellas: 4

Tras una premisa tan sencilla y bajo la labor de tres directores que se hacen cargo de las tres partes distintas que conforman la película, se esconde una extraordinaria joya que conserva intacta la capacidad de sorprender desde su primer fotograma.

The Signal

Fotografiada con un estilo sucio, enfermizo e hiperrealista en todos sus tramos, la historia de The Signal nos sumerge en un universo de violencia de masas y de terror apocalíptico, aderezado con impactantes estallidos de violencia que nos golpean con una fuerza casi olvidada y que nos transporta a los magistrales años 70 ("Perros de paja" -"Straw Dogs", 1971,- "Zombie", -"Dawn of the dead", 1978- ).

Como ya he apuntado anteriormente, The signal consta de tres partes, dirigida cada una de ellas por uno de los tres directores que figuran en los títulos de crédito.
Las tres partes tienen como nexo común tanto a los distintos personajes protagonistas que se van adueñando de la trama, como a la historia en si misma. Por lo tanto, no estamos ante una película de episodios, en la que cada parte sea independiente del resto.

Sin embargo, las tres partes sí presentan unos rasgos de identidad propios y muy distintos entre si. Y es aquí donde la película, sobre todo en su segundo tramo, sufre un ligero desequilibrio, provocando que el resultado final acabe resintiéndose.

Pero vamos por partes (y nunca mejor dicho…).
El arranque de la película es espectacular. Magistral. La protagonista femenina de la historia abandona el lecho de su amante y se dirige en busca de su marido. Rápidamente nos damos cuenta de que la civilización, tal y como la conocemos, se está desmoronando tras cada uno de sus pasos. La violencia injustificada asola calles y edificios. Las señales procedentes de televisores y teléfonos sumergen al hombre en un estado de irracionalidad absoluta, siendo la agresión, el ensañamiento y el asesinato, las únicas salidas que les quedan a los afectados.

El deambular de la protagonista a lo largo de los corredores del edificio en el que reside, con las víctimas de la violencia desatada agolpándose a un lado y a otro resulta, sencillamente, aterrador. Y lo mismo sucede con la brutal y feroz reacción de su marido ante un anecdótico desacuerdo con uno de sus mejores amigos.
En definitiva, uno de los mejores inicios de una película de terror que he visto en muchísimo tiempo.

El segundo tramo de la película (el más largo), introduce varios elementos novedosos.
Por un lado, un demencial humor negrísimo tiñe toda la trama, atenuando, en cierta forma, la sensación de terror real que nos había dejado la primera parte.
Por otro lado (y el más problemático), el director intenta hacernos partícipes, en primera persona de la locura y la irracionalidad en la que se ven inmersos los principales pesonajes de la película. ¿De qué forma? A través de una serie de imágenes que difícilmente podremos distinguir si se tratan de la cruda realidad o si, por el contrario, son fruto de esa enajenación mental sufrida por cada uno de los protagonistas de la historia. Por ejemplo el momento en que uno de los personajes charla tranquilamente con una cabeza que ha sido seccionada del cuerpo de su propietario momentos antes, argumentando que la cabeza tiene la capacidad de seguir viviendo durante unos minutos después de ser apartada del cuerpo. Por supuesto esa supuesta charla no pertence al plano de la realidad, sino al de la locura del personaje.

Lo que podía haber sido un recurso original y extraordinario, acaba relegando la trama a una cierta confusión de la que no resulta sencillo salir indemne.

En el tercer y último tramo se procede a una resolución esperada de la historia, consecuente con todo lo que hemos visto hasta entonces.

En definitiva una película totalmente recomendada pese a un ligero desequilibrio argumental en su segunda parte.

Lo mejor: Una propuesta arriesgada que, por momentos, resulta fascinante.

Lo peor: Un irregular segundo acto.