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Hit and Run

Los peligros de acercarse demasiado al parachoques de un coche

Hit & Run

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  • Título original: Hit & Run
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Enda McCallion
  • Guión: Diane Doniol-Valcroze
  • Intérpretes: Laura Breckenridge, Kevin Corrigan, Christopher Shand
  • Argumento: Camino de casa Mary atropella a un viandante, pero ella ni siquiera se ha dado cuenta. Al llegar al garaje de casa, Mary descubre el cuerpo del atropellado incrustado en el parachoques del auto. Le ha llegado el momento de empezar a tomar decisiones.

40 |100

Estrellas: 2

Antes de empezar a hablaros de "Hit & Run" quisiera hacer mención a cierta polémica que se ha suscitado en torno a la película. Por lo visto se la ha acusado de plagiar una película que Stuart Gordon dirigió en 2007 titulada "Stuck".
No he visto "Stuck", pero es cierto que leyendo su sinopsis tiene mucho en común con la historia que nos explica "Hit & Run".

En defensa de la película que hoy me ocupa, debo deciros que el guión de Stuck se basaba en un hecho real sucedido en 2001, en el que una mujer, cuyo nombre era Chante Mallad, atropelló y arrastró a un sin techo hasta su garaje, muriendo este minutos después a causa de sus heridas.
Teniendo en cuenta este hecho –y repito, sin haber visto todavía "Stuck"- considero que Enda McCallion, directora de "Hit & Run" (y esto es una opinión muy personal), tiene todo el derecho del mundo a ofrecernos su propia visión de lo ocurrido. Una vez hecha la aclaración, vayamos con la película.

Hit & Run

¿Qué ocurre cuando un par de estúpidos se meten en problemas graves? Pues que no paran de tomar decisiones estúpidas, una tras otra, sin descanso.

"Hit & Run" nos propone una nueva situación límite que pone a prueba la verdadera naturaleza humana. Mi primera impresión fue que dicha situación límite partía de un hecho totalmente improbable e inverosímil (atropellar a un desdichado vianante y arrastrarlo incustrado en el parachoques del auto, sin darse cuenta, hasta llegar a casa –esto está en la sinopsis oficial de la película y sucede a los cinco minutos de iniciarse la misma-). Sin embargo, parece ser que un caso muy similar ocurrió hace unos años (y es que, aunque suene muy tópico, la realidad siempre acaba superando a la ficción), por lo que dejaré de lado lo absurdo e irracional de la experiencia vivida por la protagonista de la película y me centraré en otros temas.

El desarrollo de la trama de "Hit & Run" sufre un desequilibrio tremendo. Los primeros 40/50 minutos nos hacen creer que estamos ante un thriller que se toma su merecido tiempo en justificar y cuestionar todas y cada una de las acciones llevadas a cabo por Mary, la protagonista principal de la pesadilla, y su imbécil novio. Sí, sé que “justificar” y “cuestionar” son términos aparentemente contradictorios, pero creo que forma parte de las intenciones del guión el facilitar que el espectador se plantee pueriles dilemas morales del estilo de ¿actúa Mary de forma correcta?¿tenía otra alternativa?¿harías tú lo mismo?. El juego planteado es, hasta cierto punto, entretenido; y el calvario que sufre la protagonista al intentar, por un lado, que su crimen quede impune, y por otro conservar su salud mental intacta, logra que "Hit & Run" mantenga unos niveles aceptables de interés y que la historia no llegue a caer en el aburrimiendo.

Lástima que en la mayoría de ocasiones las decisiones tomadas tanto por Mary cómo por su novio, sean de una absurdidad y ridiculez tal que cueste mucho identificarse con ellos o preocuparse, de veras, por lo que pueda llegar a sucederles.

Pero el verdadero desequilibrio de "Hit & Run" no está en la poca simpatía que despiertan sus protagonistas, o en lo incoherente o descabellado que pueda parecernos su forma de reaccionar ante los terribles acontecimientos a los que se enfrentan (al fin y al cabo, ante situaciones extremas, el ser humano puede responder de la manera más delirante e inesperada...). Su verdadero talón de aquiles lo encontramos en el tercio final de la película, cuando "Hit & Run" decide abandonar la vía del thriller y adentrarse en los pormenores del terror puro y duro. Es entonces cuando su directora, Enda McCallion, intenta sumergirnos en una sangrienta historia de venganza que eleve a "Hit & Run" a unas cotas de horror hasta el momento insospechadas.
El problema es que jamás logra su cometido. Hit & Run no da miedo. Ni una sola de sus escenas destinadas a impactarnos consigue su objetivo. Y todo porque Enda McCallion maneja de forma deficiente todos los mecanismos de horror que dan vida a dichas escenas. Todo sucede de forma demasiado acelerada y entrecortada. Los planos son demasiado cortos y la cámara vuelve a dar bandazos de un lado a otro hasta lograr marearnos. El resultado final es que las escenas de horror de Hit & Run acaban siendo más efectistas que efectivas. Demasiado artificio. Demasiadas trampas. Nada parece real y, por lo tanto, nada nos perturba.

Y el hecho de presentarnos a un villano de la función menos amenazante de lo que debería e ilógicamente resistente (casi invencible), tampoco ayuda.

En definitiva, cuando "Hit & Run" se adentra –equivocadamente- en los parajes del terror, la historia se resiente de forma considerable. Un thriller aceptable desemboca en una historia de horror previsible, poco original y errática.

Pese a todo ello, considero que vale la pena darle una oportunidad a "Hit & Run". Sus defectos, sobre todo en su parte final, son evidentes. Sin embargo la película entretiene –a ratos- y tiene sus puntos de interes. Sin duda alguna he visto películas independientes mucho peores que "Hit & Run".

Lo mejor: el primer acto de venganza, que sitúa a la protagonista en una situación algo incómoda.

Lo peor: no da miedo (aunque lo intenta), el personaje del novio (en mitad de la noche más aciaga de su novia, intenta tirársela –sic-), y esas inoportunas cotorras que causan vergüenza ajena.

See Jane Run

Corre Jane, corre hasta irte muy lejos de aquí

See Jane Run

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  • Título original: See Jane Run
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Ryan Webb
  • Guión: Ryan Webb
  • Intérpretes: Jennifer Clary, Joe Estevez y Kevin Haberer
  • Argumento: Jane y sus amigos, haciendo caso a la recomendación de un mecánico, deciden hacer un alto en el camino para probar la mejor barbacoa del estado. Pronto descubrirán que tras las hamburguesas y la amabilidad de su anfitrión se esconde un terrible secreto.

20 |100

Estrellas: 1

No me cansaré de reptir, las veces que haga falta, que las posibilidades de gozar con determinadas propuestas de terror de bajo – o muy bajo – presupuesto, dependen, en gran medida, de una buena predisposición por parte del espectador, conocedor del tipo de producto al cual se enfrenta, y con la voluntad y motivación suficientes para tener en cuenta aspectos que van más allá de la calidad técnica de la película, unas buenas interpretaciones, o un guión que consiga cautivarnos (aspectos por los que sí debemos medir el grado de satisfacción de propuestas más comerciales).

Por mi parte, creo que está suficientemente probado que soy un acérrimo defensor y admirador entusiasta de esas producciones de terror que cuentan con escasísimos recursos económicos para salir adelante.

Lo que realmente me atrae de este tipo de propuestas es su total y absoluta dependencia de la historia o idea principal sobre la que se asientan. Carecer del dinero suficiente para incluir efectos que vayan más allá de cuatro experimentos rudimentarios con el ordenador, o para contar con un par de actores, de los de verdad, que solucionen la papeleta, o incluso para reunir a un grupo de maquilladores que logren unos resultados convincentes; obligan a este tipo de productos –que en ocasiones rozan la total marginalidad- a centrar todos sus esfuerzos en conseguir que la idea principal que empuja la trama, funcione.

No importa si estamos ante la enésima parodia zombie, o ante un nuevo festival gore; lo esencial es que la historia, al margen de los defectos intrínsecos a la película, tenga la suficiente entidad y originalidad para alcanzar sus objetivos. Si es una parodia zombie tiene que resultar desternillante. Y si se trata de una orgía gore, tiene que removerle las tripas al aficionado más curtido.

Bajo este panorama “See Jane Run” se nos presenta cómo una película de bajísimo presupuesto que parece optar, desde un principio, por ofrecernos una historia de terror seria, con unos personajes sólidos y bien desarrollados, y unas situaciones que huyen del histrionismo, la exageración y la caricatura; aspectos muy comunes en producciones de similar condición.
“See Jane Run” intenta tomarse muy en serio a sí misma para lograr una película de auténtico terror que la aleje del, en ocasines, peyorativo término de serie Z. Pero, desgraciadamente, todos sus esfuerzos son en vano.

Tres cuartas partes de la película procurando edificar una historia y fortalecer unos personajes para, finalmente, no tener absolutamente nada.
La historia que nos cuenta “See Jane Run” no tiene ni un solo elemento de originalidad. Las relaciones que se establecen entre los personajes son planas y carecen por completo de interés. Los diálogos son, a menudo, pura insensatez. Y el ritmo de la película es tedioso e incluso insoportable en determinados momentos.

Especial mención para la Jane que da título a la película. Su actuación se limita a pasearse, en estado casi catatónico, durante todo el metraje, sin realizar ni una sola acción digna de mencionarse. En un primer instante creí que su cara de indiferencia y su desgana se corresponderían, tarde o temprano, con un inesperado giro del guión que explicaría el porqué de su conducta. No sé... que guardaba un terrible secreto, que sufría un trauma desde la infancia, incluso llegué a pensar que, sin duda, ella acabaría siendo la asesina. Cualquier cosa me hubiera servido.
Pero me equivocaba. Nada de esto sucede con Jane. La única explicación que se me ocurre es que Jane es estúpida. No sé si responde a una exigencia del guión o a la incompetencia de la propia actriz, pero su presencia en la película es, sencillamente, ridícula.

De esta forma, lo que tendría que haber sido una historia con cierto fundamento y unos personajes con credibilidad, acaba siendo un simple, molesto, y aburridísimo preámbulo para la consabida escena de torture-porn con la que concluye la película. Una escena, por cierto, convincente, bien ejecutada, con generosas dosis de sangre y violencia, y, en definitiva, la única razón por la que “See Jane Run” no acaba siendo una auténtica basura condenada al olvido.

Todo lo bueno que se podría decir de una película como See Jane Run se queda en el ámbito de las buenas intenciones, ya que su resultado final acaba siendo muy decepcionante.

Lo mejor: la escena final de tortura.

Lo peor: todo lo demás.

Surveillance

A la caza del asesino

Surveillance

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  • Título original: Surveillance
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jennifer Lynch
  • Guión: Jennifer Chambers Lynch, Kent Harper
  • Intérpretes: Julia Ormond, Bill Pullman, Pell James, Ryan Simpkins
  • Argumento: Dos agentes del FBI investigan un asesinato cometido en una carretera. Sus métodos de investigación pasan por encerrar a los testigos en diferentes salas de una comisaría para interrogarlos. Todos los implicados (excepto una niña) mienten más que hablan.

65 |100

Estrellas: 3

Antes de nada quiero comentaros un par de temas que no están directamente relacionados con la película, pero que creo que son importantes.
Quizás os preguntéis qué hace una película cómo “Surveillance” en un lugar cómo Almas Oscuras (o quizás no…). “Surveillance” es un thriller, dirigido con mano sorprendentemente firme por Jenniffer Lynch, que poco o nada tiene que ver con el género de terror. La razón por la que me decidí a incluirla en el blog era la de conocer más detalles sobre la película que le arrebató el primer premio a la genial “Déjame Entrar” (Let The Right One In, 2008) en el pasado Festival Internacional de Sitges. Curiosidad satisfecha…

En segundo lugar desearía quitarme de encima, lo antes posible, el pesado lastre que supone la alargadísima sombra del padre de la directora, el gran David Lynch, que ejerce funciones de productor en “Surveillance” (y que nadie se moleste cuando califico a Lynch de pesado lastre. Adoro el cine de Lynch -Terciopelo Azul, El Hombre Elefante, Corazón Salvaje,…-, aunque en ocasiones no tenga ni idea de lo que pretende decirme –Mullholand Falls, Carretera Perdida-). Es cierto que algunos aspectos estéticos, el uso de la banda sonora, y ese ligero tono surrealista que envuelve la trama, nos remiten inevitablemente al reconocidísimo estilo que David Lynch otorga a sus obras. En mi opinión, nada de ello es criticable. ¿Quién mejor que su propia hija para acogerse al estilo Lynch? Al fin y al cabo lo lleva en la sangre.

Surveillance

Pero es que además, “Surveillance” logra tener suficiente entidad propia como para poder desligarse, por completo, de cualquier comparación con el cine de David Lynch.
Así que, con vuestro permiso, me quito definitivamente este peso de encima y os empiezo a hablar de “Surveillance”.

Jennifer Lynch llevaba 14 años apartada de la dirección debido al descalabro que supuso su debut tras las cámaras: la pretenciosa y vacía "Boxin Elena", vapuleada –de forma justa- por la crítica e ignorada por el público.

Y cuando, finalmente, decide volver al circo, lo hace con un género –el thriller- que pasa por ser el más sobrexplotado y recurrente de los últimos tiempos. Los finales de los 90, y principios del 2000, fueron una auténtica vorágine de thrillers que, salvo honrosas excepciones (“Seven”, “Memento”,...), siempre seguían un un camino muy estricto: montar una trama más o menos rebuscada, ofrecer al espectador una serie de falsas evidencias para lograr despistarlo, y golpearle, finalmente, con un giro inesperado de los acontecimientos que desembocara en un final que nadie podía esperarse (o, como mínimo, ese era el objetivo perseguido).

La fórmula siempre era la misma, y el público, a base de ver repetido una y otra vez el mismo esquema, ha acabado aprendiendo la lección. Cada vez somos más desconfiados y nos creemos menos lo que intentan vendernos. Crece nuestra incredulidad y suspicacia, al mismo ritmo que merma nuestra ingenuidad. Las posibilidades de que un thriller consiga sorprendernos, cogernos con la guardia baja, son cada vez más escasas.

Y, por desgracia, “Surveillance” no es una excepción.
Pese a todo lo expuesto hasta el momento, debo reconocer que no me considero el tipo más despierto a la hora de encontrarle la trampa a este tipo de películas; pero, por desgracia, en “Surveillance” sí lo logré. Apenas alcanzada la mitad del metraje pude intuir cual era el desenlace final de la historia.
¿Significa esto que “Surveillance” es una mala película?¿un thriller fallido? Quizás como thriller no cumpla la principal de las expectativas que definen el género: sorprender al espectador. Pero, afortunadamente, y pese a lo previsible del desenlace, pude disfrutar una barbaridad con este oscuro, divertido, y en ocasiones obsceno viaje, que nos depara un buen número de sorprendentes escenas antes de alcanzar su giro final (y si alguien no logra descifrar el mencionado giro con antelación, mi más sincera enhorabuena. La satisfacción debería ser todavía mayor.).

Construida a través de una serie de flashbacks que nos cuentan lo que verdaderamente ocurrió en la escena del crimen –y que todos los implicados intentan ocultar a base de mentiras-, “Surveillance” encuentra su verdadera fuerza en dos factores: la sólida construcción de todos y cada uno de sus personajes (tanto los principales como los secundarios), y un soterrado humor negro que tiñe tanto los diálogos, cómo todas las escenas de violencia que salpican la trama. En este sentido cabe destacar a la pareja de policías más corruptos, indeseables, despreciables, y morbosamente divertidos que recuerdo. Es curioso sorprenderse a uno mismo con una sonrisa culpable dibujada en la cara mientras asistimos al recital de humillaciones y vejaciones perpetradas por este par de gamberrros y canallas uniformados.

También cabe resaltar el trabajo de todo el elenco de actores, con mención especial para Bill Pullman en una asombrosa recreación de agente del FBI algo desequilibrado y peligroso. No logro recordar a Bill Pullman en un papel tan extraordinario como el que le ha ofrecido Lynch en esta película.

“Surveillance”, no es una obra maestra del género, pero, pese a su ritmo algo lento, es un thriller ameno, siempre entretenido, distinto, muy bien filmado, y con algunas escenas de violencia que resultan divertidas por su condición de extravagantes y excesivas –casi paródicas-. Si una vez descubierta su trampa –en el caso de que logreis anticiparos a la jugada- conseguís manteneros firmes y darle una oportunidad a la película, no os defraudará. Todo se reduce a darle más importancia al camino recorrido que al previsible destino final de nuestro viaje…

Lo mejor: su fascinante galería de personajes.

Lo peor: que el final sea demasiado previsible.

La Semilla del Mal

Una colección de sustos que ya conocemos de antemano

La Semilla del Mal

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  • Título original: The Unborn
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: David S. Goyer
  • Guión: David S. Goyer
  • Intérpretes: Odette Yustman, Gary Oldman, Cam Gigandet
  • Argumento: La joven y bella Casey se ve asediada por un Dybbuk, un demonio que, bajo la apariencia de un niño, pretende habitar su cuerpo.

21 |100

Estrellas: 2

David S. Goyer parece empeñado tanto en demostrar sus excelencias como escritor, dejando su impronta en guiones del calibre de “Blade”, “Dark City”, “Batman Begins” o “Batman Dark Knight”; cómo en hacernos partícipes de su mediocridad tras las cámaras, con su olvidable –y en ocasiones vergonzoso- debut como director, “Blade: Trinity”, y un segundo y semidesconocido proyecto del que no puedo comentar nada porque, como la mayor parte del planeta, no he tenido la oportunidad de verlo (ahora, todos los que la hayáis visto “The Invisible”, tomaos el tiempo que considereis necesario para resaltar mi ignorancia).

Con este panorama, “La Semilla del Mal” parecía ser la ocasión perfecta para que Goyer, de nuevo director y guionista del evento, diera un paso firme y decisivo para reivindicar su lugar en la industria.

La Semilla del Mal

“La Semilla del Mal” es un híbrido entre cualquier película de fantasmas asiática, con niño paliducho y perverso incluído (dejo que seáis vosotros mismos los que busquéis un título adecuado a esta comparación. A mí todas las películas de fantasmas asiáticas me parecen iguales...); y una versión pobre y trasnochada del “El Exorcista” (The Exorcist, 1973) -desde una secuencia que nos remite a la mítica imagen de la niña-araña bajando las escaleras, hasta un exorcismo final que, en cuanto a intensidad y capacidad de horror, está a años luz de lo que sucedía en el clásico de William Friedkin-.

El principal problema de “La Semilla del Mal” está en la notoria incapacidad de Goyer para manejar, con un mínimo de solidez y singularidad, los resortes de terror que acompañan a la película. De esta forma, “La Semilla del Mal” acaba siendo un simple compendio de sustos con preaviso, que carece de la fuerza y la rabia necesarias para complacer, mínimamente, a cualquier buen aficionado al género.

El modus operandi seguido por Goyer para dar forma a cada una de las escenas de impacto de la película, es de una obviedad aplastante. En primer lugar apaga la música. Fuera banda sonora. Silencio absoluto.
En segundo lugar un par de falsas alarmas, para que el espectador se confíe y crea que el peligro ha pasado –sic-. Y, finalmente, el impacto, convenientemente acompañado del atronador efecto sonoro correspondiente –y único culpable, a la postre, de que se te acaben revolviendo las tripas-.

Y este es, basícamente, el mecanismo que el director utiliza, una y otra vez, en todas las escenas de horror directo que se dan cita en la película.
Es cómo si Goyer mandara un telegrama al espectador segundos antes de que se produjera cada susto, informándole debidamente de lo que estaba a punto de ocurrir y cómo iba a ocurrir. Así que, lo único que le queda por hacer al espectador es esperar. Y cuando por fín crea que algo va a suceder... pues sencillamente, sucede. No hay lugar para la sorpresa. Todo se ve venir de lejos, todo es cansinamente previsible; con lo cual se pierde la capacidad de impactar al espectador, de asustarle, de conseguir que salte de su butaca.

Nos sabemos de memoria todos los sustos de “La Semilla del Mal”: espectros que emergen de la oscuridad, personajes que levantan sus ojos del suelo para mostrar su peor cara, espejos que esconden terribles sorpresas... Nada nuevo. Y lo peor de todo es que “La Semilla del Mal” nos muestra los clichés de siempre con la blandura y neutralidad de una película que pretende ser apta para todos los públicos. La película viaja con el piloto automático puesto, sin forzar los límites de ninguna de las situaciones de terror que se nos plantean.
Incluso su excelente fotografía, sus correctísimos efectos visuales, y la evidente belleza de su protagonista femenita -Odette Yustman, a la que vimos en “Monstruoso” (Cloverfield, 2008)-, acaban jugando en su contra; ofreciéndonos un producto final demasiado aséptico, demasiado limpio, carente de riesgo.

Por buscarle algún punto positivo, la trama que explica el orígen del fantasma, situándolo en los márgenes de la cábala y antecesor a cualquier religión conocida.

En definitiva, una nueva decepción de David S. Goyer, un guionista metido a director que, lejos de lograr despejar dudas, ha conseguido con “La Semilla del Mal” que su crédito como realizador se agote peligrosamente.

Por cierto, acudí a ver la película el día de su estreno –viernes-, en sesión nocturna -22:30 horas-. La sala ofrecía un estupendo aspecto, con prácticamente las tres cuartas partes del aforo vendido. La gran mayoría del público asistente eran parejas, en las cuales la chica no tardaba ni cinco minutos en agarrarse con fuerza al brazo del chico.
Y, posiblemente, las sesiones de tarde también gozaron de muy buen aspecto, repletas de grupos de adolescentes devorando palomitas y soltando una risilla nerviosa en cada susto.
Supongo que si lo que buscaba Goyer era hacer una película de terror que no molestara demasiado y fuera fácilmente soportable para la gran mayoría del público, habrá logrado su objetivo. Si lo que buscaba era una auténtica película de terror, que realmente provocara miedo y que convenciese al verdadero aficionado al género, la cosa es mucho más discutible.

Lo mejor: Ciertos aspectos originales que hacen referencia al orígen de la amenaza.

Lo peor: La absoluta previsibilidad y blandura de todos sus momentos de terror.

Repo! The Genetic Opera

Una epopeya gótica y sangrienta a ritmo de ópera rock.

Repo The Genetic Opera

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  • Título original: Repo! The Genetic Opera
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Darren Lynn Bousman
  • Guión: Darren Smith, Terrance Zdunich
  • Intérpretes: Alexa Vega, Paul Sorvino, Anthony Head, Paris Hilton
  • Argumento: Una epidemia provoca el fallo de los órganos internos de los humanos. GeneCo, tiene en su poder el monopolio de la venta de órganos, y Repo Man es el encargado de recuperar los órganos de aquellos clientes que inclumplan sus deudas con la corporación.

70 |100

Estrellas: 4

Repo The Genetic Opera

Me he pasado demasiado tiempo solicitando ideas frescas y planteamientos originales que lograran dar un vuelco al actual estado del género.
Demasiado tiempo malviviendo a base de secuelas, remakes o propuestas que jamás lograban despertar sensaciones inéditas.

Las excepciones son pocas. Cada año se pueden contar con los dedos de una sola mano las películas ante las cuales reaccionamos con entusiasmo por tratarse de propuestas innovadoras, nunca vistas con anterioridad.

Y ahora nos llega “Repo! The Genetic Opera”, el musical de horror-gótico-futurista (menuda definición... aunque os aseguro que “Repo” tiene más de musical que de ninguna otra cosa), dirigido por Darren Lynn Bousmann (Saw II, III y IV), para mostrarnos que no todo está perdido, y que proyectos radicalmente novedosos e insólitos tienen su lugar en el vigente panorama del horror moderno.

Repo The Genetic Opera

Probablemente los quince primeros minutos de metraje serán suficientes para que cualquiera de vosotros se haga una idea muy clara sobre si “Repo” es, o no es, la película que estaba esperando.

Quince minutos son suficientes para darnos cuenta de que la revolución visual y estética que prometía “Repo” se queda, prácticamente, en nada. O en muy poca cosa. Unos planos generales que nos remiten –lejanamente- al universo creado por Ridley Scott en "Blade Runner", y unos interiores deudores de la estética de videoclip de cualquier grupo de rock-gótico que triunfe actualmente en la MTV.
No busquéis en “Repo” un concepto visual innovador o transgesor. No lo tiene. “Repo” es visualmente correcta y efectista, siempre a la altura de lo requerido por la historia que se nos cuenta. Pero, ciertamente, sus imágenes están lejos de suponer la revolución, en este aspecto, que muchos esperábamos (posiblemente, las restricciones presupuestarias a las que se ha visto sometido Darren Lynn Bousman, han acabado haciendo mella en el resultado final de la película).

Quince minutos son más que suficientes para que aquellos que todavía alberguen alguna duda –por pequeña que sea- sobre si podrán disfrutar o no de un auténtico y genuino musical, en el que el 99% de los diálogos son cantados (creo que tan sólo hay un par de líneas del guión que no se inscriben en el marco de una canción); abandonen definitivamente el barco y busquen alguna alternativa –del tipo que sea- que cubra los casi cien minutos que dura “Repo”.
Porque “Repo” es, ante todo, un musical. Cierto que posee elementos que la acercan al género del terror – la sangre, el ambiente gótico, la violencia desmedida -; pero todo aquel que no se vea capaz de aceptar las reglas intrínsecas al género musical –personajes que se expresan, constantemente, a través de la música, el baile, y la letra de las canciones- difícilmente podrá entrar en el juego que nos propone “Repo”. Si el espectador de “Repo” no tiene cierta experiencia y afinidad con el género musical, posiblemente su experiencia con la película esté condenada al más rotundo fracaso.

Quince minutos son suficientes para darnos cuenta del aluvión de números musicales que se nos viene encima. Es absurdo pensar que todos estarán al mismo nivel. Cómo ocurre en cualquier otro musical, “Repo” tiene marcados altibajos que vienen definitidos por la fuerza de sus números musicales. Frente a contundentes y conmovedoras escenas como la de “I’m infected”, tenemos otras mucho más convencionales y rutinarias que entorpecen el ritmo de la película.

Quince minutos bastan para comprobar que la historia que nos cuenta “Repo”, es demasiado pobre y que no da para muchas alegrías. Un cocktail de odios, venganzas, y secretos de família que, perfectamente, podrían formar parte de cualquier folletín de sobremesa. Pronto tenemos la sensación de que, entre tanto número musical, la historia no avanza o, por lo menos, no lo hace con la fluidez necesaria.

Con todo esto, ¿cuál fue mi reacción pasados los primeros quince minutos de película? Pues seguí pegado a la pantalla y me dejé llevar por el universo oscuro, trágico, radical, excéntrico, gótico, sangriento, musical y plagado de maravillosos personajes secundarios que nos ofrece “Repo The Genetic Opera”.

Su empaque visual no es todo lo esplendoroso que debería haber sido, la historia no da para casi cien minutos de película, y algún que otro numerito musical se te acaba atragantando... pero, ¡qué demonios!, cuántas veces tendremos la oportunidad de disfrutar de una ópera rock sangrienta tan original como esta.

Pese a sus múltiples carencias, “Repo” es demasiado innovadora para no recomendarla. No es un plato para todos los gustos y, seguramente, muchos de vosotros toméis la opción de abandonar a los dichosos quince minutos; pero, en cualquier caso, vale la pena el riesgo. Yo, repetiré...

Por cierto, debemos esperar más de quince minutos para averiguar que “Repo” sea, quizás, la única película, de todas las posibles, en la que París Hilton no desentone en absoluto.

Lo mejor: Una apuesta atrevida, arriesgada y distinta.

Lo peor: No es fácil conectar con el universo que nos propone Repo.

Rovdyr

Un survival al estilo Noruego

Rovdyr

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  • Título original: Rovdyr
  • Nacionalidad: Noruega | Año: 2008
  • Director: Patrik Syversen
  • Guión: Patrik Syversen y Nini Bull Robsahm
  • Intérpretes: Henriette Bruusgaard, Jørn Bjørn Fuller Gee, Kristofer Hivju
  • Argumento: Años 70. Cuatro amigos deciden pasar sus vacaciones acampando en plena naturaleza. Su apacible viaje se verá truncado por el salvaje asalto de una banda de cazadores furtivos. La cacería ha comenzado...

25 |100

Estrellas: 2

Algo se mueve en Noruega.
Tras la estimable incursión en el slasher de corte clásico que supuso "Cold Prey" (de la que esperamos nuevas noticias sobre su secuela "Cold Prey 2"), y el anuncio de la que promete ser una de las apuestas más delirantes del presente año, "Dead Snow"; asistimos ahora al intento del debutante director nórdico Patrik Syversen por lograr sacar adelante su particular versión del survival horror norteamericano con marcadas influencias setenteras.

La textura sucia, granulosa y feista de este "Rovdyr" (de los pocos aciertos del film), nos remiten estéticamente –que no en resultados finales-, a obras cumbres del horror de la década de los 70, tales como “La Matanza de Texas” o “Las Colinas tienen Ojos”.

Rovdyr

El inicio titubeante de "Rovdyr" pretende, sin lograrlo, que empaticemos con las distintas personalidades de los protagonistas de la pesadilla, con el objetivo de que entendamos algunas de las decisiones –moralmente cuestionables- que tomarán cada uno de ellos más adelante.
Se agradece el esfuerzo. Pero, realmente, los protagonistas no acaban de alcanzar, en ningún momento, la envergadura necesaria para que podamos sentirnos identificados con ninguno de ellos ni con lo que les sucede. Pese a los esfuerzos del guión durante el inicio del film, los personajes nunca superan el estatus de simple carnaza, destinada a adornar las múltiples escenas de violencia y muerte que salpican la historia.

Tras el inicio –renqueante, pero soportable-, la escena que marca un punto de inflexión en la trama: el primer asalto de los cazadores sobre los desdichados excursionistas. Una magnífica escena que define, a la vez, lo mejor y lo peor de una película como "Rovdyr".

Por un lado, la mencionada escena es una fría, dura, salvaje y directa explosión de violencia, perfectamente planteada y desarrollada; y con absoluta capacidad para incomodar al espectador más curtido. Una fabulosa carta de presentación.

Por otro lado, la misma escena supone el punto álgido de "Rovdyr". A partir de aquí, la película deviene un típico survival que, bajo la variante de cacería humana, nos ofrece una colección de situaciones más o menos tensas, con generosas dosis de sangre y gore, pero definitivamente muy inferiores –en cuanto a su potencial para impactar- a la escena que da inicio a las hostilidades.

Con el transcurso de los minutos, las altas expectativas creadas por la citada escena del primer asalto se van diluyendo y, siendo testigos de un inacabable persecución del gato y el ratón, acabamos teniendo la percepción de que todo lo que es capaz de ofrecernos "Rovdyr" resulta lento, monótono, reiterativo y, lo peor de todo, tremendamente aburrido (lo cual, teniendo en cuenta que la película apenas llega a los 80 minutos de metraje, es un pecado capital).

Además, el guión posee un enorme arsenal de agujeros que impiden, pese a que nos esforcemos en ello, pasarlos por alto y dedicarnos únicamente a disfrutar del espectáculo: cazadores –de los que no sabemos absolutamente NADA- que no aprovechan sus clarísimas oportunidades para acabar con sus víctimas, la protagonista principal que siempre tiene –casualmente- a su alcance un arma (cuchillo, escopeta, arco…) con el que hacer frente a sus perseguidores, o un personaje que aparece durante apenas diez minutos, no tiene una sola línea de guión y cuya única justificación parece ser incrementar el número de muertes de la película.

Una decepción de la que únicamente podemos aprovechar su estética y un par de escenas violentas. Insuficiente…

Lo mejor: Su ajustada duración, su estética setentera y alguna escena gore

Lo peor: Acaba aburriendo al personal

Alien Raiders

La invasión empieza en un supermercado...

Alien Raiders

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  • Título original: Alien Raiders
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ben Rock
  • Guión: Julia Fair, David Simkins
  • Intérpretes: Carlos Bernard, Mathew St. Patrick, Courtney Ford
  • Argumento: Un grupo de asalto toma por la fuerza un supermercado. Lo que en principio parecía un simple robo, pronto se convierte en una misión mucho más terrorífica de lo que nadie podía imaginar. Los asaltantes buscan el orígen de lo que parece ser una infección..

50 |100

Estrellas: 3

Una verdadera lástima.
"Alien Raiders" tenía muchas posibilidades de convertirse en la serie B revelación del 2008 (tal y como lo fue “Feast” en el 2005). Y lo cierto es que ha estado muy cerca de conseguirlo.
En realidad podemos ver en "Alien Raider" un esclarecedor compendio de lo que debe y lo que no debe ser una buena película de serie B.

Ben Rock, director de "Alien Raiders", parece tener las cosas muy claras desde un principio, y hace méritos para ser considerado un alumno aventajado en el actual panorama del cine independiente de género.

No hay dinero. Tampoco hay tiempo. Hay que agudizar el ingenio, ya que las cosas tienen que ser rápidas y baratas –no queda otro remedio-.

Ante la imposibilidad de contar con un actor estrella sobre el que recaiga todo el peso de la acción, Ben Rock decide reclutar a un solvente elenco de actores provinentes del mundo de la televisión (24, Prison Break, Mentes Criminales, Six Feet Under...), entre los cuales destaca el nombre Carlos Bernard, conocido por su carismático rol de Toni Almeida en una de las mejores series televisivas de las últimas décadas: 24.
La apuesta es un total acierto, y todos y cada uno de sus actores cumplen a la perfección con su cometido.

Alien Raiders

Por otro lado, la escasez de recursos impide un despliegue técnico y de efectos que haga justicia a la película, de forma que se hace necesario buscar vías alternativas. Sugerir en lugar de mostrar. Centrarse en ofrecer una trama interesante, unos personajes fuertes y con carácter, y unos diálogos trabajados que nos ayuden a entrar en la historia. Y de nuevo, Ben Rock, parece lograr su objetivo durante, prácticamente, la mitad del metraje.

Tras un arranque espectacular (el asalto al supermercado), "Alien Raiders" construye una interesante y sólida trama que gira entorno a la búsqueda y captura del sujeto infectado. Las relaciones que se establecen entre las víctimas y sus captores -cuyas intenciones no están nada claras- son el principal aliciente de una película que se nos presenta como una seria y respetuosa revisitación del clásico de John Carpenter “La Cosa” (The Thing).

La historia consigue atraparte. Despierta el interés por saber qué ocurrirá a continuación. Cuál será el próximo paso. Las dosis de suspense son óptimas, y la información se va dosificando de manera adecuada. Y, mientras todo esto ocurre, la película sigue avanzando con un ritmo preciso y acertado. Ni siquiera las tópicas escenas de negociación entre policias y raptores consiguen empañar el correcto desarrollo de la trama.

Incluso la racanería argumental de "Alien Raiders" parece, en ocasiones, ser un mal menor que no consigue hacer mella en la película (aunque seguro que en este punto saldrán voces totalmente discordantes). "Alien Raiders" no explica prácticamente nada. No sabemos nada sobre el orígen de la amenaza, o sobre el orígen del equipo de científicos y militares que asalta el supermercado. Se nos plantea una historia, y se nos presentan una serie de personajes y situaciones que nos despiertan un buen número de dudas y preguntas; que no encontrarán respuesta alguna en Alien Raiders. Por mi parte, logré apartar momentáneamente esas dudas, en favor de una historia que lograba mantener mi interés con cierta facilidad (aunque puedo entender que, para muchos, sobrellevar esas carencias argumentales suponga un esfuerzo demasiado elevado).

Pero, por desgracia, todos estos aciertos se van diluyendo poco a poco, hasta el punto de que "Alien Raiders" parece tirar por la borda todo lo conseguido con anterioridad cuando, por fin, la acción, pura y dura, se adueña por completo de la pantalla.
Y es que las carencias y defectos de "Alien Raiders" se hacen muchísimo más evidentes cuando las escenas de acción toman protagonismo. Cuando esto ocurre, Ben Rock opta por apagar las luces y hacer que la cámara tiemble sin control. El resultado es obvio: no vemos nada. Nos debemos conformar con intuir lo que ocurre.

Es imperdonable que una película cómo "Alien Raiders" cuente con tan pocas escenas de acción y que, además, esten todas tan mal resueltas (a excepción de la secuencia que abre la película, por otra parte, la única que no necesita de efectos especiales). La falta de medios no es una excusa válida. La mencionada "Feast" disfrutaba de unas excelentes y entretenidísimas escenas de acción. Incluso cuando su director, John Gulager, optaba por apagar las luces y mover la cámara con excesivo nervio, las escenas de acción seguían siendo terriblemente gozosas.

Un lastre demasiado pesado que convierte a Alien Raider es un producto desequilibrado, irregular y, en cierto modo, decepcionante. Funciona como simple entretenimiento, pero nada más.
En fin... una lástima.

Por cierto, quisiera dedicar este comentario a los amigos de Gore Nation, por su excelente trabajo.

Lo mejor: El inicio, los actores y un guión sólido en la primera mitad de la película.

Lo peor: Cuando la acción hace acto de presencia, la película pierde muchos enteros.

Gutterballs

Una salvaje mezcla de gore y sexploitation

Gutterballs

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  • Título original: Gutterballs
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ryan Nicholson
  • Guión: Ryan Nicholson
  • Intérpretes: Candice Lewald, Jimmy Blais, Mihola Terizc
  • Argumento: Dos grupos de jóvenes se enfrentan en un partida nocturna de bolos. Un misterioso jugador que responde a las siglas BBK decide entrar en la partida, asesinando cruel y sanguinariamente a todos su rivales en lo que parece un acto de calculada venganza.

60 |100

Estrellas: 3

"Gutterballs" es una película honesta que ofrece al espectador todo lo que promete. Y Ryan Nicholson, su director, es un provocador nato que ha construido, con "Gutterballs", un enorme monumento al mal gusto, la brutalidad y la repulsión.

Hay películas en las que se hace especialmente duro y complicado el proceso de comentarlas y acabar recomendando, o no, su visionado. "Gutterballs" es una de esas películas.

Vaya por delante que no me gustó "Gutterballs". No pude –o no supe- disfrutarla. Demasiados factores juegan en su contra: una historia sin pies ni cabeza (aunque a decir verdad, una película del estilo de Gutterballs no necesita detrás una historia sólida que la sustente), unos personajes exageradamente estúpidos que no dejan de gritar durante todo el metraje (y que parecen empeñados en batir todos los récords en la utilización de la palabra “fuck”), un ridículo asesino con una bolsa de bolos cubriéndole la cabeza ¿?, un evidente homenaje a los slashers más salvajes de los 80 (“Maniac”, “Torso”,...) que a mí, personalmente, no me aportó demasiado, y una resolución terriblemente confusa, absurda y previsible.

Gutterballs

¿Significa todo esto que no recomiendo su visión a ningún aficionado al género?. En absoluto. Estoy plenamente convencido que "Gutterballs" tiene su público. Posee suficientes dosis de violencia, gore, sexo explícito, desnudos, sadismo y crueldad, como para convencer al más exigente de los sibaritas acostumbrado a degustar las propuestas más extremas.

"Gutterballs" es un viaje en una enfermiza montaña rusa en el que cada curva, cada pendiente y cada descenso, se corresponde con una nueva aberración/escena que pone a prueba los límites del sadismo y la obscenidad. Y por si esto no bastara, Ryan Nicholson incluso se permite el lujo de iniciar la vertiginosa travesía en el punto más alto de la atracción, a través de una insoportable secuencia de violación (que sucede a los cinco minutos de iniciarse la película), cuyas dosis de crueldad y violencia desatada nos remiten, irrremediablemente, a un clásico del sexploitation como es “I Spit on your Grave” (La Violencia del Sexo, 1978).

Tras la mencionada secuencia de violación, la historia transita hacia un slasher al uso, con marcadas reminiscencias a los body counts más duros y salvajes de los años 80; en el que un asesino que responde a las siglas BBK (Bowling Bag Killer) extermina a los componentes de un par de bandas que dirimen sus diferencias en un absurdo torneo nocturno de billar.
Os puedo asegurar que las inminentes víctimas del ridículo asesino con la bolsa en la cabeza, son los ejemplares más estúpidos, anormales y merecedores del sangriento destino que les espera, que se haya visto jamás en un body count.

Por supuesto las muertes son el punto fuerte de la trama (como en todo buen slasher que se precie). Y en este punto, nuevamente, Gutterballs no defraudará a los amantes de las emociones fuertes. La suya parece ser una combinación ganadora: sexo explícito y gore excesivo y pasado de vueltas en prácticamente todas y cada una de las escenas de muerte que contiene el film.
Nada que objetar. Como dije al principio, Gutterballs cumple sus promesas. Incluso he de reconoceros que mi lado más salvaje y gamberro llegó a disfrutar con un par de muertes realmente originales: el ocurrente estrangulamiento de una pareja en pleno 69, y la deprabada operación de cambio de sexo (sin anestesia, por supuesto), practicada a un travesti (hacía mucho tiempo que no apartaba la mirada de la pantalla viendo una película de terror).

Pero entonces... si las muertes son vistosas, algunas de ellas originales, y todas ellas sangrientas y obscenas ¿en qué falla Gutterballs? Pues, prácticamente, en todo lo demás.
Entre asesinato y asesinato, la película bascula entre el total aburrimiento y el ridículo más bochornoso, gracias a unos personajes sencillamente detestables y odiosos; y a unos diálogos insoportables que dificultan sobremanera el seguimiento de la trama.

En definitiva, Gutterballs es una de esas películas que logra reunir seguidores y detractores a partes iguales. Por mi parte, ver una película como Gutterballs se asemeja mucho a ver una película pornográfica, donde el uso del avance rápido del mando a distancia se hace imprescindible para saltarnos todo aquello que no sea sexo puro y duro. En Gutterballs me sentí tentado a utilizar el mismo botón para transitar entre las numerosas escenas de asesinatos, prescindiendo de todo aquello que tuviera que ver con su disparatada y molesta trama.

Una última recomendación: si finalmente os decidís a darle una oportunidad, tomárosla con cierto sentido del humor.

Lo mejor: No engaña a nadie: sexo, vilación, mutilación, gore y violencia.

Lo peor: El argumento, los personajes y los diálogos.