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Sennentuntschi

Los niños no juegan con muñecas

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PhotobucketUna traducción aproximada del título podría ser la de “Pastor de los Alpes”, pero por lo visto en el trailer la historia no va en plan bucólico tipo Heidi. Michael Steiner, director de origen suizo, nos introduce en una de las más famosas leyendas/cuentos populares de la tradición suiza. Al mismo tiempo que nos da pie para, creo yo, hablar de la primera película suiza de terror en ALMASOSCURAS. La película en cuestión ha supuesto un éxito sin precedentes en su país, lo cual sólo se puede deber a que para una vez que producen algo exportable, pués se habrán puesto como locos de contentos. Prueba del éxito es que la distribuye Walt Disney a nivel internacional, lo que no debería asustarnos, ya que por lo visto en citado trailer no tiene pinta de ser una película “familiar”.

PhotobucketDicha leyenda es muy conocida no solo en los Alpes, sino en buena parte del norte de Europa, y se remonta varios siglos atrás. Cuando los pastores, tal vez, hartos de hacérselas pasar canutas a las cabras, ovejas y demás animalillos de los Alpes, crearon una muñeca hecha a partir de tela de arpillera y con aspecto humanoide para que, al convertirse en una persona real hiciera realidad sus deseos más carnales. La ventaja era que la criatura, cual Gólem, sólo obedecía sus órdenes y no disponía de voluntad propia. La desventaja es que, a veces, la criatura decidía. Entonces las cosas se ponían feas. En esta película nos situamos en los años 70, en el momento que una extraña y bellísima joven aparece en un pueblo de los Alpes envuelta en harapos, muda y con pinta de no saber muy bien lo que hace allí. Por lo adivinado en el trailer, en alemán, un soldado (con un cierto aspecto bovino…)intentará ayudar a la joven, mientras que los pastores reclamarán lo que es “suyo” y un cura, no podía faltar, hará lo posible por demostrar a todo el mundo que la joven es una criatura del averno.

La película ya se puede encontrar, y yo desde luego ya tengo “cita” para este fin de semana.

Husk

El sensual y sangriento roce de la arpillera

Husk Poster

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  • Título original: Husk
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Brett Simmons
  • Guión: Brett Simmons
  • Intérpretes: Devon Graye, Wes Chatham, C.J. Thomason
  • Argumento: Un grupo de amigos sufren un accidente cerca de una granja rodeada de maizales. Pronto descubrirán aterrados que esos campos son el hogar de un puñado de siniestros espantapájaros

61 |100

Estrellas: 3

Husk Grande

AFTER DARK ORIGINALS 2011

Diga Husk y dirá terror rural norteamericano, diga Husk y dirá After Dark Originals… y si se trata de hablar del famoso, al menos en esta vuestra casa, festival After Dark pasamos a hablar directamente de muchos otros conceptos que forman parte de la complicada existencia del cine independiente de terror en pleno siglo XXI. A saber; desconfianza, actores de guerrilla, buenas intenciones, falta de medios, miradas nostálgicas a décadas pasadas, efectos especiales hechos por ordenador… y un largo etcétera que podría resumirse con una lapidaria frase: “cuesta mucho encontrar un buen horror independiente que llegue del país de las barras y estrellas”.

Bien sea por el enviciamiento o la crisis de ideas que sufre la industria cinematográfica norteamericana, lo cierto es que el dichoso After Dark se ha ido erigiendo como otra idea brillante desaprovechada. ¿Cómo no iba a ser apetecible un festival, o forma de distribución, que ayudase a ver la luz a proyectos de cine independiente fantástico, que de otra manera no podían encontrar salida? Lamentablemente, hubo algo que enturbió tan loable misión, justo el “quid” fundamental para que un festival funcione y consiga involucrar los espectadores potenciales: el criterio para seleccionar las películas que lo componen.

Desde Almas llevamos siguiendo el festival dos años, y de las dieciséis películas reseñadas os aseguro que pocas merecen la pena, ninguna tiene esa magia que las haga perdurar en el tiempo; aunque entrar en detalles es una historia demasiado compleja que bien podéis seguir con el especial que se publicó en 2009 y la reseña final del pasado festival: The Graves.
Pronto se ven y pronto se olvidan estas películas, una intrascendencia que resume de forma esplendida la situación del cine de terror a día de hoy: estancada. Existen miles de películas al año y la gran mayoría desprende un tufillo conformista que duele al espectador experimentado. Y aún así, pero no me preguntéis por qué, el After Dark continua con nosotros otro año, y con más fuerza si cabe, puesto que Husk pertenece a una evolución del festival.
Decididos sus responsables a darle un empujoncito al género de sus entretelas, han conseguido una plataforma en el canal privado SyFi para estrenar sus ocho películas de rigor previa a la exhibición limitada por salas, pero esta vez la producción y control pertenece íntegramente al propio festival. Una nueva etapa que, subtitulada “Originals”, da el pistoletazo de salida con Husk y vaya, a pesar del escepticismo con el que muchos vivíamos estas emisiones por cable… ¡no ha sido mala manera de empezar!

Espero que sepáis disculpar toda la parrafada anterior; no obstante, me parecía necesario asignar contexto a una película que abre la puerta a una nueva forma de entender el festival, y que a mi juicio, pese a que muchos me podáis considerar blando, permite mantener el optimismo con respecto a futuros productos con la marca registrada “After Dark”. La fórmula de cine de bajo presupuesto directamente para televisión puede funcionar, ser divertida, contener elementos terroríficos e, incluso, puede poseer destellos de calidad. Solo hace falta que los responsables tengan dos dedos de frente… ¡vaya descubrimiento!

CÁSCARA

Cinco amigos se dirigen a pasar las vacaciones a algún bonito destino turístico; por el camino, cruzando una de las largas carreteras secundarias de Estados Unidos, se cruzan con una bandada de cuervos, con tan mala fortuna que van a dar con sus huesos a la cuneta. El parabrisas destrozado y cubierto de puré de cuervo no es el único panorama siniestro que les espera al despertar contrahechos después del accidente: uno de ellos ha desaparecido y solo se divisan maizales en unas cuantas millas a la redonda

¡Un momento! ¡Esperad! ¿Es eso una granja? Al parecer los campos de maíz rodean una desvencijada finca donde seguro hay un teléfono para llamar a la grúa. No obstante, nuestros jóvenes norteamericanos desconocen que todo lugar apartado y remoto esconde una maldición, una sorpresa mortífera que esta vez toma la forma de sucios espantapájaros, los cuales desde sus postes contemplan a los chicos, ávidos por que ha llegado el tiempo de una nueva cosecha

Brett Simmons debuta, como director y guionista, en las procelosas aguas del largometraje, con una cinta que recoge de forma directa el testigo del terror rural, y más en concreto del gótico americano, enarbolado en películas ya más o menos míticas. Os hablo de las sagas Jeepers Creepers y Sacrecrows, más en concreto de la primera parte de la saga de los espantapájaros asesinos: Zona Restringida (1988). Sin embargo, y teniendo en cuenta estas y otras referencias (Granja Maldita, American Gothic, etc); hay que reconocer que las influencias que destila Husk van un poco más allá. De hecho, la principal (y parece obvio el decirlo, pero viendo el panorama actual no creo que sea algo desdeñable) es el terror primigenio a los espantapájaros, a las casas encantadas, a los entornos campestres solitarios y los cuentos oscuros que subyacen bajo la patina del abandono. Simmons ha intentado trasladar a la pantalla las historias inquietantes que un campo de maíz enorme, plagado de cuervos, despertaban en su imaginación. Lisa y llanamente eso es lo que ha intentando y, con un estilo un poco tosco y limitado, conseguido con creces. Un resumen acertado sería decir que estamos ante una Historia de la Cripta del siglo XXI.

Basándose en un cortometraje del 2005 de nombre homónimo y de su propia autoría, Simmons no inventa la rueda, se ciñe a los parámetros dictados por una producción de medio pelo cercana “in extremis” al telefilm, After Dark Originals no creo que vaya a destacar por presupuestos elevados, desechando lo que no funciona el director estadounidense se centra en la creación de una potente atmósfera malsana, a la vez que va dosificando el desarrollo del argumento, e invita a imaginar, más que a vivir, lo que nos muestra por pantalla, debido principalmente esto último a los sacrificios que muy sabiamente elige hacer.

Me explico, como habréis observado por la “sinopsis” no existe nada nuevo que contar sobre los elementos que dan comienzo a las desventuras de los cinco amigos (últimamente tengo un “déjà vu” horrible con esto de los grupos de amigüitos), de hecho la tensión y el terror comienzan a los diez minutos del breve metraje que exhibe Husk. No se nos presentan los personajes, no tienen casi personalidad, son poco más que meras victimas de cartón ante una situación evocadora y que, realmente, es la que toma las riendas de la película erigiéndose como verdadera protagonista. Tal vez por provenir del mundo de los cortometrajes, Simmons prescinde de perfiles psicológicos profundos o tal vez porque los jóvenes actores no son ninguna maravilla; fuese como fuese el motivo, la cinta arranca rápidamente para ir desgranando, con un ritmo muy medido y ágil, un cuento sobrenatural simple pero bien construido y que mientras guarda ases en la manga nos remite una y otra vez a conceptos donde la explicación al desastre, buscada inconscientemente por el espectador, es lo más divertido de la película (“¿por qué? ¿Por qué cosen?”, me preguntaba repetidamente asustado). Divertimento, perfecto adjetivo para este proyecto, que se ve rematado con un final abrupto y old school que incrementa ese poder evocativo que los campo amarillentos, cuervos rechonchos y espantapájaros podridos han ido construyendo.

Es más, no puedo renunciar a hacer un breve comentario sobre el título de la película: Husk (cáscara en la lengua de Shakespeare), cobra un sentido aterrador y bien hilado casi al final de la película; al menos para lo que son los estándares actuales del cine independiente, otra muestra de seriedad por parte de Simmons. Estamos ante una de esas extrañas ocasiones en que la frase promocional de marras se ciñe a la historia narrada con sorprendente honestidad… y hasta ahí puedo leer!

Las escasas piezas del puzzle encajan tan bien como en Dead Birds (infravalorada cinta que nunca me cansaré de revindicar) o La llave del Mal, películas que comparten estilo narrativo a mi juicio; estando un peldaño por encima en cuanto a calidad, claro.

En el lado negativo tenemos unas cualidades técnicas más bien limitadas, especialmente la banda sonora y montaje que no desentonarían en cualquier película de sobremesa. Tampoco es la truculencia un reclamo, sencillamente porque no existen más que misteriosas pinceladas rojas al servicio, de nuevo, de la atmosfera sobrenatural. Y aunque solo sean detalles sin importancia, se agudiza su efecto cuando en ciertos momentos puntuales vemos el inevitable correcalles (en este caso sería “corremaizales”) en que el género de terror parece avocado a caer con frecuencia, cuando los protagonistas son todavía más peleles que los espantajos que los persiguen. Afortunadamente al ser el enfoque de Husk tan directo y su duración tan breve, el resultado final aprueba con creces y consigue arrancarnos una mueca de satisfacción al resguardo de las calidas memorias que reaviva en la mente del espectador talludito, entre los que me cuento. Todas las referencia expuestas, especialmente Zona Restringida, no son banales, Simmons ha sabido jugar con acierto su mala mano (a juzgar por proyectos de inminente estreno, todos los que trabajen bajo el auspicio del AD Originals deberán saber lidiar con la mano del muerto) y apuntarse un tanto, a pesar del escepticismo con el que muchos afrontamos cada año el tan mentado festival.

Ha supuesto una sorpresa relativa encontrarse con un enfoque del terror directo y sin pretensiones, dentro del ala más independiente del cine, cuyo argumento me ha agradado (aunque personalmente hubiese preferido una explicación distinta, pero igual de seriamente tratada, al meollo de los espantapájaros asesinos, todo sea dicho de paso) y que os recomiendo con la tranquilidad de saber que entretendrá a los que busquen pasar un buen rato sin pretensiones. ¡Vamos! ¡¿Quién no ha disfrutado aunque solo fuese con un único capítulo de Historias desde la Cripta?!

Lo mejor: Una atmósfera tan buena como impropia de una cinta cuasi directa a tele por cable: espectaculares los maizales malditos y la granja abandonada. A su vez, la directa forma de iniciar y cerrar la cinta, por una vez, se va al grano

Lo peor: Detalles técnicos, obligados por el tipo de proyecto, que poco a poco van mermando la calidad general de la cinta; así como una explicación sobrenatural a la trama que me dejó un regustillo amargo

¿Dónde conseguirla?
Axfixia 1.0: “Husk” en VOSE.

Cementerio Viviente

Lo que está muerto que permanezca muerto

Cementerio Viviente Poster

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  • Título original: Pet Sematary
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1989
  • Director: Mary Lambert
  • Guión: Stephen King (basado en su novela)
  • Intérpretes: Dale Midkiff, Fred Gwynne, Denise Crosby
  • Argumento: Louise Creed, su esposa y sus dos hijos pequeños se mudan a una casa próxima a una carretera con mucho tráfico. Su nuevo vecino descubre a Louise un sendero que conduce a un viejo cementerio indio en el que, según la leyenda, quien sea enterrado resucita

80 |100

Estrellas: 4

Cementerio Viviente Grande

Tengo el placer de ejercer de tío Creepy una vez más. Probablemente os acordéis de Amor Maldito, un relato que nuestro buen amigo Fernando Rivero tuvo a bien mandarnos para su reciente publicación. Pues bien, no solo le pega a la literatura este apasionado del terror, también se defiende bastante bien con el cine, como bien demuestra su apasionada reseña de la ya clásica Cementerio Viviente.
Como la mejor presentación de alguien son sus mismas palabras os dejo sin más dilación con su reseña…

Voy a hablaros de una de esas películas de terror que en su momento me marcó, motivo por el cual mi análisis tal vez no sea todo lo objetivo que quisiera. No obstante he visto esta película las veces suficientes como para afirmar que ‘Cementerio viviente’ ha envejecido mucho mejor que la mayoría de productos de su época.
Guión adaptado por Stephen King de una de sus mejores novelas, ‘Cementerio viviente’ es una muy atrayente propuesta para disfrutar en esas tardes/noches de terror cinéfilo, propuesta a mi modo de ver injustamente no merecedora de estar entre los clásicos imprescindibles del cine de terror.

Louise Creed, un reputado médico, y su mujer Rachel, se trasladan a una casa junto a una carretera muy frecuentada por camiones. Lo que en un principio parece una opción fabulosa y el principio de una feliz y larga vida en el campo, se trastoca al poco tiempo por el repentino suicidio de la ama de llaves de los Creed y la muerte del gato de la familia, al que el hijo pequeño tenía especial cariño. A este mal fario que parece perseguir a la nueva vida de los Creed hay que añadir la terrorífica y espectral visita (¿en sueños?) que le hace a Louise el último paciente al que no pudo salvar su vida, el cual le mostrará que más allá del sendero que conduce al cementerio de animales, en el que Louise ha enterrado a su gato, existe un lugar al que los vivos no deben acceder.

En este punto se generará un ambiente enrarecido y Louise querrá descubrir qué terribles misterios se ocultan en aquella zona que se cierne más allá del cementerio de animales. Con la complicidad de Jud, su nuevo vecino, descubrirá que más allá de aquel cementerio se esconde una antigua necrópolis india de la que se cuenta que lo que allí se entierra vuelve a la vida. Pensando en su hijo pequeño, Louise decide enterrar allí al gato. A partir de aquí las cosas se pondrán muy feas. . .

Desde el mismo momento en que los créditos de apertura nos muestran ese tétrico cementerio de animales, bajo una tremenda e inquietante partitura de Elliot Goldenthal, podemos intuir que estamos ante un film oscuro y lo suficientemente inflexible como para que en ningún momento deje de tomarse en serio. Lo que nos muestran unos ya estupendos créditos será el fiel reflejo de lo que nos vamos a encontrar.

El mayor defecto de esta cinta se encuentra en su principio. Después de la citada secuencia de créditos inicial, se nos muestran las situaciones del comienzo de la historia de una manera un tanto precipitada, como si su montaje estuviera claramente recortado. Esto afecta (con poca trascendencia) a la parte de la presentación de personajes y situaciones que derivan del punto de partida del argumento: el traslado al nuevo hogar. Pero una vez salvado este escollo la película parece funcionar en condiciones casi óptimas y el espectador entra perfectamente en el argumento (salvo algún detalle no explicativo que puede quedar a merced de la imaginación del espectador). Así, vamos viendo como la película se toma su tiempo en mostrarnos el contexto previo al nudo de la historia, introduciéndonos de forma eficaz en un ambiente en el que la palabra muerte, unas veces de forma sutil y otras más evidente, impregna una atmósfera que tienealgo de malsana y mucho de inquietante.*

Es a mitad de película, cuando Louise no sabe salir del fregado en el que se ha metido, cuando asistimos a un muy logrado e inquietante clímax de terror/suspense, clímax tras el que se desatarán toda una serie de fatídicos hechos y consecuencias que conducirán a un desenlace final tan o más oscuro que el resto del film.

Hay muchos momentos destacables en ‘Cementerio viviente’. Yo particularmente me quedo con dos: cuando Jud le relata a Louise la historia de lo que sucedió en el cementerio indio (las imágenes y la forma en que se cuenta dan bastante mal rollo) y ese diabólico y muy jugoso tramo final en el que asistimos a un bien recibido y aplaudido desvarío de caótica y tenebrosa brillantez.

Por Fernando Rivero

Lo mejor: Cuenta con muchos tópicos de esos que gustan al buen amante del cine de terror: maldiciones, visiones, muertos que resucitan, gatos negros, leyendas. . . todo bajo la apariencia de un formalista cuento de terror clásico

Lo peor: Que no se describa mejor la presentación de los personajes

Paranormal Activity 2

¡Ya están aquí!...y voy a grabarlos

Paranormal Activity 2

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  • Título original: Paranormal Activity 2
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Tod Williams
  • Guión: Michael R.Perry, Christipher B. Landon
  • Intérpretes: Sprague Grayden, Brian Boland, Molly Ephraim
  • Argumento: Dos meses antes de lo sucedido en la primera parte, empiezan a suceder cosas extrañas en la casa de la hermana de Katie. Después de sufrir un robo, su pareja decide poner cámaras de seguridad por toda la casa.

55 |100

Estrellas: 3

Paranormal Activity 2

Los caminos del cine son misteriosos. Tanto, que a veces ocurren cosas de lo más inesperadas. ¿Cómo una película rodada por dos amigos universitarios, con unos pocos miles de dólares, dos cámaras y tres coleguitas, consiguió recaudar en todo el mundo 248 millones de dólares? Eso sucedió hace doce años con El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project). Además, los tipos estos consiguieron que miles de personas a lo largo y ancho del planeta se tragasen, de primeras, que lo que sucedía en la película era real. El fenómeno comenzó en Internet, y fue creciendo hasta convertirse en blockbuster cinematográfico. Y también, en obra de culto.

Algo parecido sucedió décadas atrás con la horrenda Holocausto caníbal (Cannibal Holocaut, 1980). Todo un éxito y una polémica que, a fecha de hoy, incomprensiblemente sigue dando sus frutos. Aunque muy distinta de El proyecto de la bruja de Blair, ambas tenían algo en común: se vendían como terroríficos documentales reales.

No hace falta decir que, desde aquel 1999 de la bruja, las sales de cine y los hogares han sido asaltados por unas cuantas producciones de este tipo. De todas ellas, la que más éxito consiguió fue Paranormal Activity. Una película de reducidísimo presupuesto, realizada en 2007. La historia ya la conocemos todos, o casi todos. Ya sabemos que nadie conocía nada de aquella hasta su presencia en algunos festivales. El boca-oreja se extendió rápido y el mismísimo Spielberg aseguró no sequé carajo de acojone en su casa mientras la veía. Luego todo aquello del “Demande It!” como estrategia comercial. Y al final, en 2009, una propuesta normalita, con algún buen punto y otros tantos reguleros, que se hizo con 193 millones de dólares alrededor del mundo.

Se encargo incluso de acabar con el longevo reinado de la saga Saw (2004-¿?) en el Halloween de Estados Unidos. Algo a lo que se sumó, con mucha prisa, la secuela/precuela que paso a analizar.

Paranormal Activity 2 es justo lo que uno puede esperar. Con esto podría dar por finalizada la reseña, crítica, o como preferíais llamarlo. Pero eso no vale, así que dejaré unas cuantas líneas más para explicarlo. Lo más importante: cumple al píe de la letra el proceso de secuela prototípica y formularia del género de terror. Esto es, al igual que, sobretodo, en el slasher adolescente, una especie de remake sobre la película original, cambiando a los personajes (aunque en este caso, al ser más bien una precuela, se mantienen como secundarios a la pareja anterior), pero centrando la acción en una situación similar, en el mismo villano o alguno parecido, y con estructura-calco. No obstante, en la secuela/precuela formularia, dentro de la misma estructura se ejecutan los golpes de efecto de forma más obvia y hay más ruidos y situaciones de tensión. Luego, puede funcionar por acumulación o no.

De nuevo, los personajes son repulsivos. Es por ello que, más que miedo por lo que pueda sucederles, lo que se propone es el sano vicio de asustar al personal con ruidos, movimientos bruscos de objetos de la casa, etc. Supongo que habrá quién sienta empatía por ellos, pero en lo personal, los papis, la niñera y la hija me hicieron derramar más sudor frío que los espíritus malvados que les acechan. La parejita de la anterior entrega, que como apunté también aparecen en esta, siguen a su rollo.

¡Por el poder de Grayskull, que los fantasmas se lo lleven!

El niño y el perro son lo más interesante del relato. Así, las escenas (unas cuantas) en las que ellos son protagonistas, consiguen elevar varios puntos el conjunto. Al fin y al cabo, este tipo de victimas inocentes siempre provocan más lastima e impotencia. Los otros ya sabemos que son gilipollas, y que actual como tales y sufren por juegos que no debieron jugar en el pasado; pero el bebe chiquitín y el perro no tienen la culpa.

Al igual que en la primera, hay más minutos de relleno de lo necesario. Las vivencias familiares de la familia protagonista, con sus correspondientes diálogos de besugo (con los que pretenden crear sensación de realidad, lo cual no dice nada bueno del ser humano) y situaciones cotidianas, causan el tedio. Pero, acto después, y sobretodo a partir de la última media hora, se convierte en un tour de force relativamente eficaz. Tengo que reconocer que, en algún que otro momento, me causó tensión, y también, aunque esto era más fácil, sustos para elevar el culo. La principal novedad, o más bien la única, con respecto a la original, es que PA2 ya no nos quiere vender la moto; lo que sucede es, por momentos, mucho más exagerado y cinematográfico, recogiendo los tópicos que siempre han funcionado en las películas de casas encantadas (juguetes que funcionan solos, mobiliario que experimenta cambios importantes y repentinos). No por nada, y pese a su ínfimo presupuesto (3 millones de dólares), Akiva Goldsman ha fichado como productor, dejando claro que “esto ha pasado a ser cosa de majors”. Eso si, el clímax final, pese a su eficacia, debe mucho a la genial Rec (2007), o quizás en su defecto, a Quarantine (2008), su remake USA.

En definitiva, se podría decir que el principal valor de algo como PA2 es que no engaña a nadie. Al menos, no debería. Es más de lo mismo, pero realizado de forma decente, con más sustos, más ataques diabólicos y más posibles victimas.

Nos vemos el próximo Halloween con Paranormal Activity 3.

Lo mejor: Las situaciones que atañen al niño y al perro, y sobretodo una última media hora que, pese a ser deudora de otros éxitos recientes, consigue crear tensión y algún que otro susto.

Lo peor: La mayoría de los personajes son tan irritantes que el miedo por lo que pueda sucederles se torna en querer que desaparezcan de una vez.

Lynch Mob

Empacho de escalopines en mal estado

Lynch Mpb Poster

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  • Título original: Lynch Mob
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Byron Erwin
  • Guión: Rachel Stamper, Scott Stamper
  • Intérpretes: Tony Darrow, John J. Cornetta, Michael H. Cole
  • Argumento: Al Dr. Weasel, torturador en nomina de la "familia", lo aíslan en la pequeña localidad de Lynchburg como testigo protegido. Sin embargo, el pueblo semi abandonado esconde un secreto... caníbal!!!

40 |100

Estrellas: 2

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Lynch Mob no es una buena película. Resulta difícil comenzar la reseña con una frase tan lapidaria, pero sería injusto para con otras cintas razonar los errores de ésta con “buenas intenciones”, “contaban con un presupuesto ridículo”, etc. La verdad que la premisa de la opera prima de Byron Edwin, un joven cineasta norteamericano como imagino que habrá miles, no deja de resultar interesante; otra cosa muy distinta es que se haya sabido resolver con gracia y desparpajo, esquivando la clara vocación de cine sub-b (aquel que está a caballo entre la serie b clásica y el cine amateur) y las limitaciones económicas. En este sentido es imposible darle la enhorabuena al señor Edwin: capaz de aburrir en numerosas ocasiones, luciendo escenas de acción muy ramplonas, actuaciones anodinas, efectos de sonido y cámara sonrojantes. Aún sin esperar mucho de ella, Lynch Mob no se sostiene durante su metraje, que ya puestos es excesivo para una cinta cuyas pretensiones tendrían que ser mínimas. Curiosamente, a este respecto cabría destacar el auto bombo que se ha dado a este proyecto; puesto que los “comentarios” y “recomendaciones” del trailer, como el vergonzoso “una de las mejores películas de horror en los últimos veinticinco años”, parecen más fruto de una broma personal de los productores que un intento serio de publicitar una cinta, que se toma insufriblemente en serio a si misma. ¡Ojo! Cuando comento estos pormenores evito encarecidamente hacer leña del árbol caído, hecho que se refleja en la, hasta cierto punto, neutra puntuación. Me resulta imposible ser igual de duro con una película “low-cost” mala que con una superproducción mala; al fin y al cabo entiendo que el personal técnico y artístico de una serie sub-b participa por amor al arte antes que por dinero, algo que a mi entender es loable, siempre y cuando este cariño hacia el cine sea patente en pantalla. Ahora, ¡no me pongáis en un compromiso preguntando si esta cinta luce enamorada de las luces de candilejas!

La “familia”, una banda de criminales italianos cuyo “look” sería la envidia de Tony Montana, ha prescindido de los servicios de su extractor de información particular: el sombrío, torturador, violador, sicótico y pedófilo Dr. Weasel, un tipo execrable cuyo único destino debería ser la más vil de las muertes. Este personaje continúa sus degeneradas correrías por la ciudad hasta que es apresado por la policía.
Para evitar ser ajusticiado como se merece, entrega las cabezas de los cabecillas de la “familia” sin ni siquiera pensárselo dos veces. El gobierno, a cambio de sus confesiones, lo aísla en un pueblo semiabandonado de Georgia como testigo protegido. Pero no hay mal que cien años dure, ni condena a la mafia que no termine con el criminal de turno buscando venganza. Y así, la “familia” comienza a buscar a su buen amigo Weasel para hacerle algo más que cosquillas en el hígado.
Nuestro antihéroe vive muy tranquilo en Lynchburg, el pueblo donde se esconde, hasta que descubre el secreto de sus habitantes: bajo la maldición de una hechicera vudú están condenados a no morir nunca, a no salir de los límites del pueblo y… ¡a comer carne humana! Sin embargo, mama Weasel criaría a un hijo psicópata pero no a un hijo tonto, así que al execrable doctor se le enciende la bombilla y pregunta a sus nuevos vecinos que opinan de la cocina italiana… y parece ser que les encanta!!

Como os comentaba, la premisa de una clásica “vendetta” mezclada con psicópatas perversos, caníbales de la Norteamérica profunda, un pueblo maldito y una buena dosis de casquería podría haber quedado resultona en pantalla con un poco de estilo y siendo conscientes de que ciertas limitaciones no se pueden salvar por la vía “seria”. A veces, Lynch Mob se hace pedante; sí, los actores que encarnan a los mafiosos dan el pego, parecen italianos y sus diálogos no son una completa basura, pero cuando ponen sus cuerpos en acción… diría que es la principal pega: las escenas de acción, tiroteos o, incluso, multitud de forcejeos son tan anodinos y cutres que el espectador se ve sustraído de la más mínima inmersión narrativa. Y, obviamente, siendo una película de gángsters contra caníbales vais a tener una buena ración de estos ortopédicos momentos a los que solo les falta el uso del “slo-motion” para sumergirse en el patetismo más recalcitrante. El avance de la trama tampoco hace crecer la película, no ayuda para nada el que las dichosas escenas de acción parezcan introducidas aleatoriamente en el guión; todo esto hace que a ratos lancemos alguno bostezo acompañado de maldiciones por habernos vuelto a meter en una película tosca.

Antes nombraba a los mafiosos como actores que dan el pego, pero he de incluir en este aspecto positivo (uno de los pocos) al resto del elenco; no son una maravilla pero al menos están un escalón por encima de lo que podemos esperar de este tipo de producciones. Mención aparte merece Michael H. Cole que brilla con luz propia como el Dr. Weasel consiguiendo un personaje despreciable (como debe ser), cuyas andanzas en Lynchburg son de lo poco que hace mantener nuestro interés en la película. Lamentablemente su fin no es el que esperábamos, sí en cuanto a su buena dosis de justicia poética pero en absoluto con respecto a su resolución. Lo cual apunta hacia el peor fallo de la película:
Se nota que, ante los puntos claves del guión, los responsables de Lynch Mob tiran por la calle de en medio y no se replantean escenas si no que asumen el todo vale como metodología de trabajo. Algo muy patente en el desarrollo del personaje de Johnny Romano y sus acciones, este supuesto protagonista y mafioso justiciero por excelencia se diluye en escenas que acaban cortadas bruscamente ante la confusa ubicación (literalmente) de Johnny y la mala planificación física del resto de actores. El clásico epílogo de película directa a DVD o televisión por cable, es el mejor ejemplo de todos los errores que contiene esta producción, amen de ser capaz de invalidar los escasos detalles positivos vistos anteriormente.

¡Ay! Por favor, si algún director quiere realizar una película de acción con tintes serios, que recurra al menos a un especialista.

Con respecto a la casquería, un detalle que suele ser lo único salvable del cine sub-b, tampoco tenemos buenas noticias. A pesar de publicitar a los cuatro vientos el uso de sangre real (¡ya ves!), los efectos especiales son pobres y rodados con el mayor de los nerviosismos (¡ese cámara epiléptico!), para ocultar lo pobre de los maquillajes. Al menos donde no hay calidad, hay cierta cantidad y aún podremos asistir a decenas de momentos caníbales que os invitarán a tomar vuestro móvil y rodar mejor gore con cuatro colegas aunque solo sea como reto personal.

No creo que sea necesario ahondar más en las virtudes (escasas) y pecados (excesivos) de Lynch Mob y podemos pasar directamente al entierro: aún siendo poco exigentes, llegaremos a aburrirnos con una cinta que además molesta ligeramente por tomarse demasiado en serio a ella misma (las reuniones mafiosas no pretenderán darse un aire a la trilogía del padrino, ¿verdad?). Si las pequeñas dosis de humor, la acción y la violencia gore han sido tan penosamente planificadas, los detalles técnicos destacan por insulsos y los actores no son ninguna maravilla, ¿qué justificación tengo para ver Lynch Mob? En mi caso, que nunca había visto la misma mezcla de conceptos en otra película. Pero comparada con cintas de las que bebe como 2001 Maniacos o Ghost Town se queda en una cinta prescindible sin pena ni gloria…

PD: Atención a la forma de deshacer la maldición vudú y la oportuna presencia de los “ingredientes” justo al final de la película… creo que escribir un guión en una servilleta es ser poco respetuoso con el público; más si cabe cuando se trata del público del fantástico, el cuál ha visto casi de todo…

Lo mejor: Mezclar caníbales, pueblos malditos, mafiosos y truculencia, es una buena idea a priori. Michael H. Cole realiza un papel muy creíble como despreciable torturador

Lo peor: El ritmo, ciertas actuaciones, los efectos sonoros y las vergonzosas escenas de acción rompen cualquier intento de ambientación: un lastre inexcusable

Needle

El vudú como arte de vengaza tontuna

Needle

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  • Título original: Needle
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2010
  • Director: John V.Soto
  • Guión: Anthony Egan, John V.Soto
  • Intérpretes: Jane Badler, Travis Fimmel, Trilby Glover
  • Argumento: Cuando un joven universitario recibe en herencia una misteriosa caja del siglo XVIII, sus amigos irán muriendo de forma sobrenatural…

40 |100

Estrellas: 2

Needle

Solo al nombrar la palabra vudú, uno ya se acojona. Y no iba a ser menos tratándose de una magia que te convierte en zombi (magnífica ocasión para acordarnos de La serpiente y el arco iris) o que sirve como medio para perpetuar venganzas (lo que no sabía es que ahora es la religión oficial de Haití).

Si nombramos vudú, jóvenes y películas, la cosa cambia. Solo falta que te guste el terror teen y ya tenemos todo el combinado perfecto para pasar una buena tarde.

Combinado Needle: Mezclar bien vudú, una caja asesina, una venganza, jóvenes universitarios, muertes repetitivas y un poquito de suspense para obtener un final desastroso y con un malo tontuno de guarnición.

El tema originalidad ya hace tiempo que ha quedado relegado por detrás de muertes violentas, sustos sonoros (¿alguien ha dicho John Carpenter?) y tías tetudas (que esto último siempre es de agradecer); y Needle nos cuenta una historia mil veces vista. Pero da igual, la esperanza de por lo menos pasar un momento agradable está ahí. En esta película el momento agradable se termina en veinte minutos.

Todo empieza con una llamada de teléfono a un tipo rico. Después de una conversación reprochando cosas del pasado, el pecho del hombre empieza a abrirse para terminar desplomado al suelo. Ni su mujer ni su hijo/a (aparece como una silueta borrosa) se explican qué ha pasado.

Diez años más tarde Ben Rutherford, un estudiante apenado por la muerte de su padre dos años antes, de la cual culpa a su hermano mayor, recibe como herencia una caja muy misteriosa, y muy chula, grabada en ella una inscripción: Le Vaudou Mort.

Con la ayuda de sus amigos, Ben descubre un pequeño compartimiento en la caja, donde en su interior se halla una foto quemada por en medio. Pasando de este hallazgo, el chico, recoge la caja y la mete debajo de la cama.

Hasta aquí los minutos interesantes.

La caja ha desaparecido de debajo de la cama y poco después los amigos de Ben van cayendo uno a uno con muertes inexplicables (como si les quemaran desde dentro hacia fuera o con amputaciones varias). Por si fuera poco, Marcus, su hermano mayor, un fotógrafo forense un poco nerviosillo (en momentos me hacía pensar en el Brad Pitt de 12 Monos, con menos énfasis claro), aparece nuevamente en su vida y cada vez van quedando menos amigos y menos gente que conoce la existencia de la caja.

Hasta aquí, si bien resulta en momentos aburrida, Needle tiene un pase. El juego de “adivina quien es” cada vez cuesta menos, y a falta ya de más personajes por fin llega a su fin.
No desvelaré el/la malo/a, pero sí su método. Vale, utiliza la caja, eso queda claro. ¿Pero cómo?. Pues solo hace falta la foto de la víctima, un poco de sangre propia, unas agujas y un poco de cera. La foto se introduce en la ranura anteriormente dicha (donde encontraron la foto ya quemada), se deposita la sangre por toda la caja como si de aceite de motor se tratase y a esperar que la cera se convierta en un pequeño muñeco… de cera. Se cogen las agujas, una pinchadita por aquí, otra por allá y ala, trabajo hecho.

Sabiendo esto ¿por qué el/la asesino/a al huir se lleva a un rehén y deja la caja atrás? Y encima con una foto suya. ¿Acaso es masoquista? ¿Acaso es cegato/a y confunde a un humano por una caja? ¿o el motivo por lo que lo hace es absurdo y se da cuenta tarde?.

Un final decepcionante para una película en que ya solo fuera por la caja podría haber dado mucho de sí.

Aparte del elenco semidesconocido de jóvenes actores nos encontramos con los rostros de Jane Badler, la lagarta Diana de V, ejerciendo de profesora de universidad y a John Jarratt el autraliano psicopata de Wolf Creek.

Lo mejor: Los primeros veinte minutos. Estáis avisados.

Lo peor: Seguro que un cubo de Rubik se podría aprovechar más que esta Le Vaudou Mort. Le otorgan muy poco protagonismo y se hace muy repetitivo su uso.