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Homicycle

Azucar en el motor

Homicycle Review

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  • Título original: Homicycle
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2014
  • Director: Brett Kelly
  • Guión: David A. Lloyd, Trevor Payer
  • Intérpretes: Candice Lidstone, Peter Whittaker, Ian Quick
  • Argumento: Un motero misterioso se dedica a impartir justicia por las calles corruptas
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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muy malas pulgas: violaciones, asesinatos, robos, incendios, drogadicción… un grupo de psicópatas a los que sólo se puede enfrentar el misterioso motorista que, sobre su moto de gran cilindrada, limpiará las calles con la sangre de los malvados.

Es muy difícil realizar un largometraje, por un lado tienes que lidiar con muchas personas – actores, técnicos, productores – y dirigirlas en la misma dirección, una que lleve a buen puerto una visión artística, un concepto que pueda gustar a diferentes tipos de personas. Aunque sólo sea por esa dificultad, el oficio de cineasta merece un respeto, tanto cuando es un medio de vida como cuando se trata de una afición productiva. Las complicaciones no son menores cuando cuentas con un presupuesto exiguo, desde luego puedes asumir una libertad que grandes cantidades económicas de terceros pueden perjudicar, pero trasladar tu visión a la gran pantalla requiere de medios y de compañeros de aventuras con experiencia. Así, una película de serie Z sigue mereciendo un mínimo de respeto, no basta tildarlos como “mierda”, de la forma que hace el público masivo, hay que intentar romper la barrera de lo meramente económico y bucear más allá, a la espera de una historia contada con maestría y solidez. Seguir leyendo…

Lo mejor: Resucitar el cine desfasado de los justicieros ochenteros

Lo peor: ¿Por donde empezar?

Elves

Elfos de plástico bajo el control Nazi

Elves Review

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  • Título original: Elves
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1989
  • Director: Jeffrey Mandel
  • Guión: Jeffrey Mandel
  • Intérpretes: Dan Haggerty, Julie Austin, Deanna Lund
  • Argumento: Un plan de los nazis para crear superhombre mediante inseminación selectiva y elfos invocados de vete a saber donde se ve truncada por la aparición de un Santa Claus vengador.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Una joven descubre que ella es el centro de un malvado experimento nazi que implica inseminación selectiva e invocaciones de duendes, un intento de crear una raza de superhombres. Ella y dos de sus amigas se encuentran atrapadas en una tienda con un avieso elfo salidoro, y sólo Dan Haggerty, como el renegado Papá Noel vengador, los puede salvar.

Como buscador de ponzoña fílmica para alegrarme la vista, veo como día a día es más difícil encontrar nuevos “truños” que me hagan pasar un buen rato fuera de los círculos habituales de la serie B, serie Z o trash cinema (elijan ustedes la denominación correcta). Y es que después de tantos años viendo películas de terror fantástico (a estas alturas ya rozan los treinta) siguen siendo las películas malas, baratas y descacharrantes las únicas que consiguen desintoxicarme de la realidad, sobre todo teniendo en cuenta el triste panorama que presenta el cine de terror actual, donde la comedia predecible se mezcla con el terror más predecible en interminables homenajes a una época, los ochenta, que mejor vivir en toda su pureza y larga filmografía; o peor aún, un panorama cargado de interpretaciones intelectuales de lo que siempre tuvo que ser un género para entretener y revolver los sentimientos del espectador sin tanta metafísica ni metalenguaje . Por supuesto esta es mi lectura, la lectura alegre de aquel cinéfago que ha vuelto a encontrar otra perla en el cajón de los VHS viejos para compartirla con todos vosotros, estéis más o menos interesados en el asunto.

Si en su día tuvimos Trolls, Goblins, Hobgoblins, Ogros, Gremlins, Critters, Munchies, Ghoulies y la madre que los parió a todos, hoy he podido descubrir que faltaba una nueva especie fantástica en la ecuación: Elfos. Pero no esos condenados mariposones que se dedican a lanzar flechas y dar saltitos vestidos con minifaldas. Olvidaos de las penas de Tanis el semielfo, siquiera del atormentado pasado de Drizzt, “Elves” nos cuenta las peripecias de un elfo feo y deforme invocado en su día por los nazis para la creación del Übermensch. Pues bien, su historia alcanza el presente (bueno, el presente que corresponde a los finales de los ochenta, época hortera dominada en la serie Z por el deseo de follar básicamente) para convertirse en una epopeya digna de figurar en el estante de las porquerías que ha parido la Full Moon. Y si la productora de Charles Band ya se caracterizaba por películas de serie B que bordeaban la ponzoña, hasta hundirse actualmente en la misma, la cinta de Jeffrey Mandel, obviamente señor que no ha hecho nada prospero como director, no desentonaría entre los muñecotes vengativos o la cabeza de familia. No obstante, hay que reconocer que hasta Charles Band se hubiese pensado dos veces en contratar semejante bodrio. Poseedora de un montaje penoso que hace dudar de tus sentidos peligrosamente, “Elves” mete en la coctelera una serie de elementos dispares con la intención de hacer una cinta de terror adolescente y… navideña. Seguir leyendo…

Lo mejor: ¿Elfos inseminadores nazis os parece poco?

Lo peor: Un montaje digno de una abuela con parkinson.

Attack of the Beast Creatures

Locura tiki!!!

Attack of the Beast Creatures Poster

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  • Título original: Attack of the Beast Creatures
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1985
  • Director: Michael Stanley
  • Guión: Robert A. Hutton
  • Intérpretes: Robert Nolfi, Julia Rust, Robert Lengyel
  • Argumento: Los supervivientes de un naufragio acaban en una isla poblada por una raza de pequeños hombrecillos caníbales.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Corre el año 1920, comienza la década más loca de los Estados Unidos. Pero el art decó, las revistas pulp, la prohibición y el “charleston” poco les importa a los supervivientes de un naufragio que ven como su bote es misteriosamente arrastrado hasta una isla aparentemente deshabitada. ¡Nada más lejos de la realidad! Los pobres desgraciados, sin agua ni alimento, se las tendrán que ver con los pequeños hombrecillos caníbales más absurdos jamás presentados en una pantalla. ¿Por qué el contenido de los lagos locales es ácido? Vaya, que pregunta, una buena película basura no los sería si algún protagonista no acabase derretido.

El párrafo anterior contiene el argumento completo, ida y vuelta, de la cinta de la que hoy tengo el gusto de hablaros. ¿Qué esperabais? Hoy nos adentramos en el cochambroso mundo de la serie Z. Más bien podríamos decir que amateur, pues “Attack of the Beast Creatures” son ochenta y dos minutos de puro desastre rodado, interpretado y editado por aficionados. La única película que vio la luz de manos de la productora “Obelisk” – de ahí el nombre de la barcaza que lleva a los infelices náufragos a la isla del terror diminuto –, y mejor así, porque incluso sorprende que esta penosa producción haya pasado el test del tiempo, siquiera que en su día se distribuyese de forma internacional; con más pena que gloria, por supuesto. Otra cosa sería saber si podemos englobarla dentro de esa lista de películas malas pero divertidas que El Culto de la Caspa promueve a diestro y siniestro como motivo de regocijo para los que disfrutan con la vergüenza ajena. No me atrevería a definirla como “imprescindible”, pero bien es cierto que la experiencia de ver a los veloces muñecotes devoradores de carne humana, más dopados que Lance Armstrong, resulta escalofriante, casi única. Que el precio que haya que pagar sea un aburrimiento atroz entre escena y escena no quita para que “Attack of the Beast Creatures” os divierta con amigos, marihuana y mucha cerveza. Si tuviese que montar algún día un festival nocturno de películas malas, me atrevería a cerrarlo con la obra de “Obelisk”, los cansados dormirían como bebés y los cinéfagos más despejados vivirían la fiesta “tiki” de sus vidas. Seguir leyendo…

Lo mejor: La presencia de las bestias de marras, los pequeños caníbales son unos muñecos tan mal hechas y ortopédicos que es imposible no disfrutar viéndolos.

Lo peor: Tiene escenas tediosas a patadas, se repite más que el ajo y sus diálogos hacen desear que la película fuese muda.

Nazis At The Center of the Earth

Tripis con sabor Nazi

Nazis at the center of earth Póster

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  • Título original: Nazis At The Center of the Earth
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2012
  • Director: Joseph J. Lawson
  • Guión: Paul Bales
  • Intérpretes: Dominique Swain, Jake Busey, Josh Allen
  • Argumento: Unos investigadores son secuestrados en la Antártica por un grupo de soldados nazis. No habíamos acabado con ellos, regenerando sus cuerpos con extraña ciencia planean traer de vuelta a Hitler para instaurar el cuarto reich.

50 |100

Estrellas: 3

Nazis At The Center of the Earth Grande

Reseña con alto contenido en incoherencias, nazis, absurdos, sustancias psicotrópicas, palabras rebuscadas, gore trapero, spoilers, disparos de plasma y estupideces. Entra bajo tu propia responsabilidad.

Varios científicos, con poco aspecto de científicos, salen por la Antártica en busca de unos compañeros desaparecidos. Pronto descubren una ciudad bajo el océano helado que alberga los restos de la unidad más destructiva de las fuerzas nazis de la segunda guerra mundial. Un grupo de soldados, que liderados por el Dr. Méngüele, ha prolongado sus antinaturales vidas a base de injertos humanos. ¿Podrán estos científicos de todo a cien parar el arma secreta que esconden las instalaciones nazis?

No sé lo que he visto. Aguarda un momento: ¿qué aditivos llevaba este cigarro? ¡La tónica del gin-tonic! Seguro que estaba caducada. O a lo mejor había colocado en la bandeja del reproductor una película maldita, ¡como en los relatos de terror que tanto me gustan! “Aquel hombrecillo canoso intento ver Nazis At The Center of the Earth y acabo viajando a la dimensión desconocida”. Vaya confusión llevo en la cabeza. Vamos a ver, yo quería disfrutar de una película casposa típica de The Asylum “El Manicomio”, sí, claro. Igual resulta hasta lógico que te encierren en una celda acolchada por ver las películas que perpetra esta productora estadounidense (Mega Piranha, Zombie Apocalypse, Paranormal Entity, 2-Headed Shark Attack/a>, Mega Shark vs Crocosaurus, Mega Python vs. Gatoroid).

La cuestión es que cuando crees estar a salvo, envuelto en tu colcha de nívea caspa, con tus cervecitas, tus pantuflas de ver películas basura… ¡paf! Llegan los señores del Asylum y te ponen la cara roja a base de bofetadas visuales durante hora y media. Uno ya era consciente de a que se enfrentaba, ¡diablos, con lo que me ha costado adaptar mi paladar a la suculentas boñigas de esta productora de sinvergüenzas! Sí, sabía que Nazis At The Center of the Earth es otro nuevo intento de “mockbuster” – películas infames y de bajo presupuesto que intentan sacar provecho de grandes estrenos recientes– a costa del actual interés en mezclar elementos de la segunda guerra mundial, en concreto nazis, con terror (Dead Snow, Outpost 2, Puppet Master X) o ciencia ficción/fantasía (Iron Sky, The 25th Reich). La cuestión es que The Asylum idea un producto cuya envoltura (título, carteles e imágenes promociónales) recuerda muy ligeramente a Iron Sky y suelta semejante proyectil sobre las aguas del mercado doméstico para que desprevenidos soldados, como el que escribe esta lisérgica misiva a su Lilí Marleen de turno, acaben sus días en el Valhala de la demencia. Pero en estos enormes salones no corre el alcohol, las valkirias no me sientan en sus fornidos regazos y Odín no tira las runas a sus huestes. Para nada, Nazis At The Center of the Earth es un continuo “a ver quien la suelta más gorda”. Y da igual que las descabelladas ideas sean complicadas de representar en la pantalla, ¡la imaginación y la falta de recursos al poder! Os aseguro que escenas bélicas más desarrolladas han salido de este soldadito y sus compañeros de plomo cuando solo era un tierno infante.

Llamad a los interrogadores profesionales, sacad las pinzas, las baterías, el jerbo y la vela… estos cabrones de Asylum tienen que terminar confesando la verdad: ¿A qué sustancias recurrió el guionista Paul Bales para completar el libreto? Os llamó y reunió para una prueba iniciatica de redacción de guiones, ¿verdad? Seguro que el mezcal corría a raudales y, ¡ale!, siguiendo a vuestro espíritu guía (¡víboras! ¡Todos víboras!) os dedicasteis a solar burrada tras burrada: “Nazis viviendo en la Antártica en una formación bajo el océano que sea como un bosque del norte de Estados Unidos”. “Yo subo la apuesta: que sea la división del Doctor Méngüele y que hayan ido sobreviviendo reemplazando trozos de su carne… ¡nazis inmortales!”. “Esperad, esperad, pásame la pipa de agua. ¿Y si incluimos un hitler-mech?” Un momento, Interrogador Número Uno, queme los pezones de ese sujeto. ¡Aquí está prohibido soltar destripes! ¿Cómo tenéis la desvergüenza después de haber realizado una película tan mal editada y dirigida? Encima os la habéis tomado en serio. ¿A qué vienen esas explosiones azules, las pistolas de fotones, las violaciones, usar líquido neuronal de fetos, el cacharro-ovni? Vais a soltar la verdad aunque sea a puñetazo limpio… ¡traed el jerbo y el tubo de ensayo!

No entiendo que ocurre, intento escribir la reseña pero mi mente a veces me engaña y veo unas instalaciones a mi alrededor, parecen unos laboratorios, o unos almacenes abandonados donde los nazis intentan medrar hasta que unos científicos norteamericanos llegan para aguarles la fiesta con sus conocimientos, sus triples traiciones, sus caras de actores desfasados… Por qué yo estaba viendo una película, ¿cierto? ¡Qué experiencia! Probablemente sea la peor película que he visto en los últimos años en cuanto a diálogos y actuaciones. Igual eran imaginaciones mías, pero Jake Buses (Agárrame esos fantasmas, Juerga de Solteros) anda todo la película partido del culo, cuando su personaje transita entre la falta de ética del genio chiflado y los comentarios de un surfista desubicado. Dominique Swain, tan mona ella luciendo una pequeña boina nazi, unas veces es sentida patriota del aguilucho, otras picante zorrilla fascista y otras… pues ni lo sé, porque todos los actores declaman sus líneas, al refugio de unos decorados de cartón piedra 486, como si tuviesen la piña de Bob Esponja atrapada entre los cachetes del culo. ¡Vamos, un despropósito en toda regla al que se les une la tremenda falta de respeto con el vestuario! Nuestro querido amigo Mr. Joe D’Amato ya lo dejó caer: ¿los nazis compran sus uniformes en “El Cotillón”?

La cuestión es que como película casposa, como producto característico de The Asylum se convierte en una de sus cimas. No creo que la productora vuelva a conseguir tales cotas de psicotronía, quizás contratando a Pedro Temboury. La última media hora con un Hitler desmelenado y todos los personajes sufriendo cambios de personalidad continua se convierte en la perfecta oda al despropósito (¿un robot sentándose? ¡Mein Gott!). Una masturbación colectiva de la que dudo seriamente si su director podía controlar de forma mínima. Se nota que Joseph J. Lawson dirigía por primera vez, sobre todo por la falta de ritmo tan escandalosa que obtiene con semejantes escenas absurdas que tiene delante de la cámara. Quiero imaginármelo como un muñeco propio de la Full Moon con una cámara digital pegada a uno de sus bracitos. Solo semejante imagen puede representar las nulas capacidades de un cineasta. Por otra parte, y como experto en efectos especiales, J. J. Lawson, se muestra bastante eficaz regalándonos un continuo discurrir de trucos de guerrilla y montajes casposos para recrear un mundo en el que solo los gusanos del tequila podrían sobrevivir. Mención especial para ciertas creaciones digitales, hasta Jess Franco las hubiese expurgado del metraje oficial. Lo que no quita para que todo mezclado en un crisol de memeces sea sumamente hipnótico, que no necesariamente divertido.

Curiosamente, y después de esta delirante reseña, sigo sin saber lo que he visto. Sigo sin saber si el final es una broma edulcorada o la simple verdad de que el bien representado por los Estados Unidos es más fuerte que un grupo de nazis medio podridos y con una preocupante falta de recursos. Sigo sin saber si la seriedad que se respira en gran parte de su metraje es una broma implícita o si realmente sus responsables se lo estaban creyendo por momento. Sigo sin saber como pueden encontrar trabajo algunos actores secundarios – en concreto el muchacho pakistaní o indio que luce una continua cara de fumado –. Sigo sin saber si me ha aburrido el que a ratos sea un correcalles como casi todas las películas de The Asylum. Sigo sin saber si recomendarla, si la nota que he vomitado refleja la fuga de realidad que es Nazis At The Center of the Earth, si quiera sé como habéis aguantado leyendo hasta esta serie de delirios – pretendidamente humorísticos –. Quizás, y solo quizás, si habéis llegado hasta este punto sin saltaros ningún párrafo, estéis preparados paras disfrutar/odiar una cinta demostrando una vez más que The Asylumn no tiene vergüenza ni la conoce, y que cuando se propone a hacer algo pretendidamente psicotrónico pude superarse sin despeinarse, aunque a costa de algo de frescura, de ese humor involuntario que tantas buenas tardes nos ha dado…

“Doctor, algo ha pasado con el paciente Rock, está echando espuma por la boca.”
“¡Dios! ¿Quién ha tenido la brillante idea de dejarlo junto a un reproductor de video con un DVD de The Asylum?”
“Lo siento… el dijo… pensé que tal vez eso le ayudaría…”
“¡Silencio enfermera! Traiga el bromuro en grano, y rece porque no despierte del coma. Nadie puede saber lo que volverá… ¡del otro lado!”

Lo mejor: Tremenda locura, si eres capaz de disfrutar con lo incoherente aquí tienes paletadas.

Lo peor: Tanta locura acaba siendo agotadora.

Werewolf Fever

Un hombre lobo, a la parrilla sabe mejor

Werewolf Fever Póster

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  • Título original: Werewolf Fever
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Brian Singleton
  • Guión: Brian Singleton
  • Intérpretes: Heather Duthie, Mark Singleton, K. Norris
  • Argumento: La noche se cierne sobre el drive-in Kingburger. Mientras, sus empleados aguardan a que llegue el chico de reparto, pero en su lugar acudirá a la hamburguesería un licántropo hambriento de carne humana.

60 |100

Estrellas: 3

Werewolf Fever Grande

La noche se cierne sobre el Kingburger. Sus empleados esperan aburridos a que el chico del reparto llegue con las hamburguesas para mañana. Jóvenes como tu y como entretienen la espera con esta o aquella anécdota y con la esperanza de que su despótico jefe no asome las narices hasta la siguiente jornada. Cuando finalmente llega el chico de la furgoneta no lo hace como antaño; un extraño animal lo ha atacado en el bosque y su mordedura ha provocado un terrible cambio sobre él. Convertido en un despiadado hombre lobo, espera en las cercanías del Kingburger para ir acabando con sus antiguos compañeros. ¡El terror está en el menú!

Los licántropos son criaturas extrañas, por mucho que parezca haber llegado su fin siempre intentan asomar su largo hocico por los entresijos del cine de horror. De poco en poco surge alguna película que busca la perpetuación de los hombres lobo. No hace mucho, el remake al más puro estilo clásico de The Wolfman (2010) vino a recordarnos lo complicado que es matar un mito. Más o menos fallido, volvió a poner a los licántropos en boca de Hollywood. Sin embargo, el goticismo de época no consiguió convencer al público, y la posibilidad para que los hombres lobo volviesen a ocupar un puesto importante dentro del olimpo de iconos del terror se perdió entre los aburridos interludios de 13 Hrs., la acción digital de la saga Underworld o el vergonzoso reinicio de la franquicia Aullidos. Afortunadamente, Werewolf Fever se presenta como una comedia gore de pura cepa, es decir serie-z sinvergüenza, que dignifica a su manera a estas peludas criaturas.

Como decía, olvidaros del debate naturalista o de filosofadas superfluas con la breve, 60 minutos justos, y simpática cinta canadiense que hoy nos ocupa. El cine de instituto se apodera de nosotros gracias a los poderes catódicos y de una patada en el culo nos manda a los pasillos de nuestra adolescencia, donde descubrimos las deseables formas femeninas, los cigarros, el intercambio de “Fangorias” e, incluso, nuevos conocimientos de matemáticas y literatura. Desgraciadamente, al menos en mi caso, no pude ir a reflexionar sobre mi revuelto mundo juvenil al drive-in de turno, ese que tanto aparecía en las películas de terror que me gustaban. Todos los tópicos del cine norteamericano juvenil de los ochenta se estrellaban contra las impasibles paredes del instituto de barrio al que acudía. No obstante uno, que es bastante soñador, siempre ha podido acudir a fantasías tipo Werewolf Fever para saciar esa faceta que, como tantos otros, se siente fascinada por la iconografía de la forma de vida norteamericana – de la cuál las hamburgueserías representan una de sus múltiples cúspides –. Resumiendo, puro cine de “colegas”, obra artesanal de “compañeros de clase” que transmite con bastante solvencia el divertimento y unión de su equipo.

Desde Ottawa y con Brian Singleton a la cabeza como director, guionista, productor, editor, encargado de sonido (quizás una de las facetas más pobres de la cinta); Werewolf Fever se apunta a la mezcla directa de comedia y gore que siempre da tan buen resultado en el cine revival. Para ser más precisos: estamos ante una producción humilde que busca resucitar las viejas sensaciones de las películas canadienses de los ochentas directas a video-club. Aunque no sea el mejor lugar para analizar globalmente dichas obras, igual que los italianos crearon ya en los setentas una corriente de explotación del cine norteamericano de cualquier pelaje, los canadienses también se apuntaron al carro con unos resultados más próximos a las obras explotadas, probablemente por la cercanía de territorios. Así, el cine adolescente y de terror dio buenos frutos en el país norteño con películas de bajo presupuesto pero poseedoras de un buen criterio respecto al producto explotado (para un servidor, la “teen-movie” más divertida y casposa de los ochenta siempre será “Los Rompecocos” – “Screwballs” – con aquel mítico “Pajosky”).

Werewolf Fever vendría a ser una continuación de aquella filosofía. Un producto cuya temática y personajes son más propios de la idiosincrasia estadounidense pero desde la desprejuiciada óptica canadiense, una visión de un humor que embebido en la herencia francesa se desvela como único y, ocasionalmente, difícil de “disfrutar”. Todo ello con unos medios muy limitados que lejos de resultar un problema, aquí se convierten en su mayor baza. El acabado barato incrementa la simpatía sentida por el espectador, precisamente por reafirmar esa aureola de película de video-club de los ochenta.

La ambientación es completamente evocadora – todo un éxito de la iluminación –: una hamburguesería drive-in que haría saltar de alegría a Bob Esponja. Una noche donde el neón se refleja en una ligera niebla salida de vaya usted a saber donde. Un hombre lobo de peluche con un diseño únicamente posible dentro del cine de serie-z, que nos sirve en bandeja una ración gigante de patatas con mucho kétchup…

La verdad es que el metraje está muy bien distribuido en dos partes bien diferenciadas. Mientras que al principio, y de la forma más tradicional, se nos presentan unos personajes cómicos, que más tarde o temprano se van a encontrar atrapados con un hombre lobo sediento de carne, la segunda mitad despliega toda la acción y el gore que un hombre disfrazado puede ofrecernos. Es justo reconocer que la película sabe evolucionar en sí misma – probablemente fuese rodada de forma secuencial y paralela al avance argumental – en cuanto a sus personajes. Pese a contar con unas actuaciones algo pobres, dadas por ese sabor a instituto que también desprenden los desconocidos y jóvenes actores, los interpretes se van haciendo a sus personajes resultando finalmente mas realistas y coherentes que los de producciones infinitamente más caras. Entendedme, me encanta ver lucir palmito y clases del “Actor’s studio” a Amber Heard, pero si algo se agradece de Werewolf Fever es que su actriz principal resulte tan cercana, es imposible no cogerle cariño a Mandy, como si se tratase de la verdadera camarera de nuestro garito de comida rápida habitual. Sinceramente, con actores más “reputados” y “perfectos” se genera un distanciamiento que mata la empatía.

Tampoco quiero engañaros, estamos ante una serie-z en toda regla y eso implica muchos factores delicados que para muchos resultarán insoportables. El desarrollo argumental es casi nulo y falto de originalidad, poco guión encontraremos aquí: una drive-in, unos empleados atrapados y un hombre lobo que quiere comérselos, stop. Incluso la idea primigenia me recuerda a un anuncio sueco de una cadena de hamburgueserías de cuyo nombre no puedo acordarme. No obstante, su escasa duración hace que la inexistente trama no sea un handicap; estamos ante un comic-book llevado directamente a la pantalla.

El imaginativo y visual gore artesano ayuda a tragar mejor este cacho de carne poco hecha. Al principio no disfrutamos de las muertes en primer plano, pero casi sin darnos cuenta se nos van presentando cadáveres y casquería variopinta que dan pie a una mayor presencia de la bestia – un genial cruce entre el hombre lobo de “Wax Works” y la rata de “Meet the Feebles” –. Todo con un sentido “splatter” que aligera la función y justifica chistes acertados como el uso de unas rosas para espantar al licántropo o su propia carátula. No se trata de una comedia capaz de desencajarnos la mandíbula a base de carcajadas, pero la sonrisa es constante en el espectador.

Con sus más y sus menos, Werewolf Fever se convierte en una pieza maestra para una hora de divertimento honesto junto a unos buenos colegas. Los mismos que se han marcado una película que merece algo más de reconocimiento (si queréis haceros con una copia sin subtítulos podéis hacerlo AQUÍ, aunque reconozco que el precio es un poquito elevado). Las únicas obligaciones antes de su visionado son comprar varios “six-packs”, una buena provisión de palomitas y concienciarse de las limitaciones que posee este humilde proyecto. Una película donde todo el elenco ha colaborado en tareas varias – por poner un ejemplo, el hermano del director interpreta dos personajes, produce y se encarga de los efectos especiales – como si de una gran familia se tratase. Y esa sensación de sana unidad se traslada al espectador.

Dadle una oportunidad: amantes de la serie-z, el cine de medianoche y la basura fílmica bien entendida, no os arrepentiréis.

Lo mejor: Un gore hecho por "colegas" y un ambiente muy de "instituto"

Lo peor: Unas actuaciones de "colegas" y una diseño de sonido de "instituto"

2-Headed Shark Attack

A mi también me daban dos de pequeño

2 Headed shark Attack Póster

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  • Título original: 2-Headed Shark Attack
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Christopher Ray
  • Guión: Edward DeRuiter, H. Perry Horton
  • Intérpretes: Carmen Electra, Charlie O'Connell, Brooke Hogan
  • Argumento: Un grupo de estudiantes que navegan por alta mar verán sus vidas en peligro por culpa de un tiburón... ¡¡¡con dos cabezas!!!

40 |100

Estrellas: 2

2HSA Grande

Parece ser que los chicos de The Asylum no cambiaran sus costumbres en este 2012. Claro ejemplo de ello es esta película que os cuento hoy.

Rodada con gente de la casa, el director ya es un asiduo de la productora con Mega Shark vs Crocosaurus o Almighty Thor e inclusive haciendo de segundo director en Zombie Apocalypse y un montón de Caspamovies más. Aquí nos cuenta por centésima vez la lucha entre escualos contra humanos. Pero esta vez no es un mega tiburón como en anteriores cintas si no que es un tiburón con dos cabezas ñam ñam, doblemente rico.

Pero eso no es todo en el apartado técnico, ya que redoble de campanas tenemos a Carmen Electra (¡Dioooooos que mala actriz que es!, que nunca más le den un papel de medio protagonista por favor), al hermano casi gemelo de Jerry O’Connell (que tuvo mejor suerte en ser fichado por Ajá en Piranha 3D), Charlie O’Connell yyyyyyy señoras y señores a la mismísima Brooke Hogan. ¿Qué quién es? Válgase usted si no lo sabe, solo fíjese en su apellido y lo acertarás. Bueno va, para los más peques y no asiduos a la lucha libre americana, es la hija de Hulk Hogan (que ya sale en otra de tiburones, la tediosa Sand Sharks).

Ahora la historia: Un grupo de estudiantes hacen una salida en barco para hacer estudio de campo, en este caso estudio de mar (un chiste malo lo sé), cuando un tiburón se les interpone literalmente delante del barco e impidiendo que avancen. Así con un pequeño mástil lo quitan de en medio para solo cambiarlo de lugar y tirarlo directamente a las hélices. Es la sangre de éste que hace aparecer a nuestro doble protagonista jodiendo el barco.

Pero los chicos, en su mayoría chicas y bien tetudas, no lo saben, así que esperando a que se repare el barco deciden coger la minibarca e ir a explorar a una isla que hay a escasos palmos de donde se encuentran.

Allí encontraran a un pueblo abandonado, un enorme agujero en el suelo y poco a poco irán descubriendo que no podrán volver al barco tan fácilmente ya que el tiburón en cuestión le está esperando para devorarlos a todos. Y mira por donde que empieza por las chicas que enseñan tetas. ¡Maldito seas escualo! Ya nos has jorobado lo bueno.

Como veis la cinta no da para originalidad ni para contarnos ninguna cosa que no hemos visto antes, pero solo con ver las poses de Electra uno ya queda embobado delante la pantalla (eso sí, mientras la chica no hable ni gesticule ni nada que no sea posar), porque en esta película hay tiempo para todo. Mientras unos son partidos por la mitad los otros están tomando el sol tranquilamente.

Continuamos. Lo divertido de estas películas, a parte de las tetas y la sangre, es que haya mucha gente para ser devorada y sobretodo que te caigan mal, así disfrutas el doble. Aquí cumple perfectamente esta regla. Los chicos caen mal, muy mal y terminan siendo devorados casi todos. Mientras dura la película solo estás esperando a ver el tiburón, que por cierto los tíos de los CGI esta vez se lo han currado mucho, entre charlas sin sentido, enormes errores de racord – pero enormes – malas actuaciones, tomas sin sentido… o sea puro Asylum. Y me encanta, aunque le falta un poco de humor. Supongo que desde Mega Piraña les costará hacer algo tan divertido, pero vale más morir en el intento que no probarlo y en esta película te ríes, pero no voluntariamente si no de lo penoso que es todo el conjunto.

Con un final nada original, precipitado y muy pero que muy mal hecho terminamos esta aventura.

Como sigo diciendo en mis últimas reseñas, si no te gusta nada de la Asylum olvídala ya que ni Carmen Electra te salvará. Si eres un apasionado como yo no te defraudará tanto como uno se espera y si simplemente te aburres y no quieres ver algo que te haga darle al coco pues oye, esta te irá estupendamente.

Para terminar creo que Asylum este año irá por buen camino. Repito, ya han empezado con tetas, sangre y con unos CGI más currados, sin olvidarnos de los malos actores, las situaciones inverosímiles y los monstruos mutantes, megas o lo que la imaginación pueda crear. Solo les pido un poco más de humor, que no se las quieren tomar tan en serio y ánimo porque al menos tenéis a un fiel seguidor.

Lo mejor: Lo que uno busca en estas producciones, tetas y sangre.

Lo peor: Hacia el final llega a cansar un poquitín y la falta de un final mejor.

Rage of the Yeti

Nieve y caos para una nueva aventura del SyFy

Rage of the Yeti Póster

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  • Título original: Rage of the Yeti
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: David Hewlett
  • Guión: Brooks Peck, Craig Engler
  • Intérpretes: David Chokachi, Matthew Kevin Anderson, Yancy Butler, Laura Haddock
  • Argumento: Una aventura para ricos se convierte en una lucha por la supervivencia, después de que los cazadores de tesoros encuentren unos monstruos polares en una montaña del Ártico.

66 |100

Estrellas: 3

Rage of the Yeti Grande

¿Qué mejor época, para meternos de lleno en la caspa, que el invierno? Mi querido compañero Blanch diría que en cualquier momento, de hecho no es una mala propuesta. Pero ahora que el frío aprieta, los días son más cortos y tenemos el cerebro más lento, me parece un estupendo momento para “desactivar” nuestra inteligencia y disfrutar a media tarde de las tonterías que un yeti, marca SyFy Channel, puede ofrecernos: tanta caspa que vuestra pantalla parecerá nevada.

Mills es un hedonista millonario coleccionista de objetos raros. Un tipo egoísta y excéntrico capaz de comprar un submarino soviético y aprender a botarlo en una mañana; un tipo actualmente obsesionado con un códice perdido en el ártico canadiense. Hasta allí ha mandado una expedición liderada por la famosa aventurera Villers, prima lejana y disminuida de Lara Croft. La expedición se ha quedado aislada bajo el asalto de los elementos y el acoso de unas criaturas que parecen yetis. Mills, ni corto ni perezoso, ávido como está de conseguir su códice, manda una expedición de rescate para ayudar a Viller. Dicha expedición es comandada por los famosos hermanos J.J. (Jonas y Jace), aventureros y caraduras, dos mendrugos capaces de enfrentarse a la muerte con un chiste en la punta de la lengua. ¿Saldrán vivos nuestros héroes del hostil entorno que los amenaza? ¿Podrán regresar el códice a las manos del poderoso Mills? ¿Se reirán los yetis de los chistes de los hermanos J.J.? Todas las respuestas y muchas más, que no os interesan en absoluto, dentro de: ¡Rage of the Yeti! – fanfarrias épicas –

La verdad que no sé por donde empezar con esta producción del canal SyFy, tristemente famoso por el bajo nivel de sus telefilmes – solo aptos para rellenar noches insomnes o acompañar una buena siesta –. Sobre todo teniendo en cuenta que la experiencia ha sido completamente alucinante, caótica, psicotrópica, divertida y altamente satisfactoria. Así que podréis entender la dificultad que se me presenta para recomendar un pastel de mierda, recubierto de heces diarreicas y espolvoreado con virutas de excrementos resecos. ¡Joder que cerdo! Sí, pero no se me ocurrían mejores términos para resumiros Rage of the Yeti, y así es: un completo festín mefítico que bien horneado entra solo por los ojos (luego lo pruebas y, dependiendo de tu tolerancia a la sabrosa comida para moscas, ya te gustará más o menos).

Como importante carta de presentación, vaya por delante que la película no se toma en serio en ningún momento. Estamos ante una comedia de aventuras donde el terror radica en intentar juntar las piezas arguméntales que su guionistas, los macacos Craig Engler y Brooks Peck (¡bingo! También guionistas de Zombie Apocalypse), nos tiran a la cara mientras chillan y se tocan los genitales al otro lado de las rejas. Aunque me gustaría que esta escatológica metáfora no ocultase el esfuerzo, a veces para defecar hay que apretar los dientes, de rellenar hora y media con locuras constantes e, incluso, un origen para los yetis, cuando menos, entrañable y campechano.

Sinceramente, la cinta, a nivel historia, contiene un ritmo endiablado: continuamente suceden tontunas, momentos de acción de baratillo, diálogos absurdos y ataques imprevistos de los pobres yetis. El cachondeo es continuo, ¿cómo iba a ser de otra forma en una película donde una de las grandes actrices protagonistas es una BFG? Por si no sabéis que describen estas siglas os diré que son el acrónimo de “Big Fucking Gun”, ¿expresivo verdad? Pues aún lo es más su anuncio, sí, atención al anuncio de la BFG porque es el cenit en cuanto a los chistes que salpican todo el metraje – atentos también a los comentarios del veterinario Ted, no tienen desperdicio –

Ya imaginaréis que a nivel de personajes, los perfiles tienden a lo paródico y la verdad que muy acertadamente. Asistiremos a los distintos tópicos de las películas de exploradores intrépidos y monstruos, así como a unos diálogos que cimentan la sensación total de despropósito. ¡Ojo! Despropósito controlado. Porque su director, David Hewlett, es muy consciente del material que tiene entre las manos y lo usa con la sana intención de pasárselo bien dirigiendo y buscar así la complicidad con el espectador. Buena muestra de ello es el papel que este veterano actor, reconvertido a director de TV movies, se reserva para si mismo. Interpreta al propio Mills (hasta el nombre diría que está bien buscado, por eso de “millionario”), en una muestra de desparpajo que agradará al público sin prejuicios. Como un niño pequeño, Hewlett nos reserva unas escenas de puro comic de los cincuenta, donde vuelca toda su ironía, incluso a costa de sí mismo. A los aficionados a la serie Stargate les gustará el guiño hacia su personaje, el Dr. Mckay, en la serie. Pero no os creáis que estamos ante un patán favorecido por el capricho de un productor. La experiencia de Hewlett es amplia, y su asociación con Vincenzo Natali demuestra que no es un cualquiera de la interpretación. Disfrutad pues de sus intervenciones como Mills porque os aseguro que guarda sorpresas hasta el final, en esa especie de universo propio que crea a través de la interconexión implícita con el resto de personajes… delirante!

No obstante, los que se llevan el gato al agua con sus personajes son los hermanos J.J. Unos papeles muy dulces, donde el cinismo y la burla para con exploradores clásicos, como los abuelos Quatermain, Doc Savage o el Dr. Jones, alcanza cotas que nunca hubiese esperado en un telefilme. Para que me entendáis, muy en la línea de los capítulos más humorísticos de Las Aventuras de Hércules o Xena, la Princesa Guerrera, esta pareja de actores televisivos, David Chokachi y Matthew Anderson, desgranan con naturalidad las mentes simples de un par de cazafortunas, cuya entrada – ubicada en España – consigue ganar al espectador más ceñudo. Además, por si fuera poco, los acompaña la morenaza de desagradable voz Yancy Butler (Kick Ass, Blanco Humano), que también se marca sus momentos de “tipa dura”, por supuesto completamente ridículos en el contexto bajo el que suceden. Porque algo que resulta muy curioso, y marca a las claras por donde discurre Rage of the Yeti, serían las reacciones de los personajes ante la presencia de los yetis: ¡ninguna! Como si estuvieran hablando de gatitos, los exploradores están más felices que un tonto con lapicero nuevo mientras unos monstruos de varias toneladas de peso los acosan. ¡Coño! Pues claro, son aventureros intrépidos, ¡aquí no hay lugar para las “scream queens”!

Lo que me lleva al tema de los yetis, se supone que la película basa su mayor atractivo en ellos, ¿no? Bueno, es cierto, pero solo parcialmente. Pese a tener una presencia computerizada continua, resultan lo más prescindible de la película; para monos blancos ya tenemos a los actores. Circunstancia que tampoco veo negativa. Un servidor se acercó a este pequeño engendro, dicho con cariño, porque siempre le han fascinado las películas sobre Bigfoots o El Abominable Hombre de las Nieves (solo con ese nombre, ¿cómo no me iba a llamar la atención?), pero el resultado final hace tanto hincapié en los absurdo de un alocado guión y las actuaciones casi improvisadas de unos actores sicalípticos, que los cutre-yetis no me parecen muy importantes (vamos, como en Abominable o Snow Beast). Y eso que a nivel tecnológico parece que el canal SyFy va depurando más sus proyectos, no sufrimos tanto por los clásicos montajes epilépticos, por una fotografía trapera o las clásicas bandas sonoras repetitivas, inaguantable y omnipresentes. Claro que la atmósfera humorística es la que consigue hacer que la penosa planificación, los justitos FXs y los fallos lógicos tengan coherencia y consistencia. Es más, diría que a nivel musical ha estado por encima de muchas otras producciones independientes.

Así que dejo la pelota en vuestro tejado. Tomad mi valoración con la precaución necesaria, porque entiendo que es complicado darle una oportunidad a proyectos de este calado, proyectos imposibles de tomarse en serio y cuyas faltas molestan a mucha gente. Pero un día de estos, amaneceréis con el espíritu festivo y ganas de alimentar la parte reptilesca de vuestro cerebro (esa que queda fascinada por la mierda y el color blanco de las paredes). Ese día puede que caigáis en las garras del SyFy o de la Asylum, y descubriréis que sarna con gusto no pica y que el mayor pasatiempo, para el aburrimiento, es marchar de excursión a los Alpes candienses (¿existen realmente?) a bordo de una aventura que incluso con unos subtítulos de pena resultará muy, muy entretenida.

Lo mejor: La pareja protagonista, los hermanos Jonas y Jace, son unos cachondos.

Lo peor: Las criaturas que da un poco de pena con respecto a su diseño.

Aliens vs. Avatars

Dos especies en peligro de extinción ¡y una somos nosotros!

Aliens vs Avatars

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  • Título original: Aliens vs Avatars
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Lewis Schoenbrun
  • Guión: Keith Parker, Kenny White
  • Intérpretes: Cassie Fliegel, Jason Lockhart, Dylan Vox, Victoria De Mare
  • Argumento: Un grupo de jóvenes son acosados por un monstruo alienígena. Una Avatar desciende a la tierra para explicarles el orígen de la amenaza.

50 |100

Estrellas: 2

Aliens vs Avatars

No sé si es necesario, pero parece ser que mucha gente tiende más a hacer caso a la puntuación que al resto de la reseña escrita. Es por eso que a la hora de puntuar una película no es lo mismo puntuar por ejemplo ésta que nos ocupa hoy, a una en la que se ha invertido más tiempo y dinero. ¿Cuántas veces me lo habéis oído decir ya? Por tanto esta vez será la última que lo repito. La puntuación es relativa al tipo de película que se reseña. Y en esta ocasión el tipo de cine es casposo. Así que mi puntuación es un reflejo, más o menos fiel, de lo que me ha parecido Aliens vs. Avatars.

A veces puedo ser muy exigente con una película o muy, pero que muy simple. Por poner un ejemplo, en este último caso, si al comienzo de una película ya salen un par de tetas, ya me veis tragándome todo el film por malo que sea (venga pillines que seguro que no soy el único). Oye, que aún así a veces encuentro películas interesantes. ¿Aliens vs Avatars lo es? No que va, en absoluto, pero es la monda.

Con este título ya no te la puedes tomar en serio así que ¿por qué no disfrutar un poco sabiendo a lo que vas?

Pero sigo con las tetas, no, espera, todavía no, antes hay que poner al espectador un poco en sintonía con la película y explicaros, un poquito, de que va. Así que como si cual Depredador fuera (el título tendría que haber sido Predator vs Avatars ya que la similitud durante todo el metraje sería la más correcta): un bicho muy feo del espacio llega a la Tierra en medio de una explosión de fuegos artificiales dignos de una Fiesta Mayor y aterrizando, mira por dónde, en mitad de un bosque en el que a su vez – vuelve a mirar por donde – hay dos chicas bien majetas dando un paseo.

Ahora sí, el momento estelar, las tetas… no espera, que antes tiene que hacer aparición el otro bicho del título, el Avatar, en este caso ella, “LA Avatar”. Una primera aparición que a primera vista te hace recordar a Tom Cruise con su juguetito de Minority Report pero con un disfraz de Mística de los X-Men dentro de una maqueta en forma de nave espacial que, por casualidades del guión, está justo encima de la Tierra.

Bueno, ¿será el momento ahora o no? Pues siiiiii; pero antes una de las reglas que en teoría no se pueden romper nunca en una peli de “miedo”, separarse. Así que mientras una nos enseña sus encantos tomando el sol, la otra decide ir a dar un paseo, lo cual, por extraño que pueda parecer, no le impide sacarse la camiseta y lucirse como Dios manda, así, sin más. ¿Por qué dar una explicación al desnudo cuando su única finalidad es deleitar nuestros ojos? Y si encima es Victoria De Mare pues mejor que mejor. Si no sabéis quién es o no os acordáis de ella, tomad nota: es la chica que sale toda pringosa y sexy en Contagion.

Ahí señoras y señores es donde un servidor ya se enganchó a la película. Pero no somos los únicos espectadores de este show, el bicho feo también está por ahí observando y es él, precisamente, quien jode el espectáculo convirtiendo el placer de la carne en el placer de la misma carne… pero esta vez descuartizándola.

Es en este punto donde terminan los desnudos (ni un puñetero desnudo más en toda la película) y empieza la acción/risa. La metamorfosis del monstruo es como se dice “de película”, y de las malas. ¡Coño, que por eso estamos en la sección de caspamovies!

Bueno, vale, tías buenas, aliens feos, avatares, pero exactamente ¿de qué va la peli? Pues de lo de siempre. Un grupo de jóvenes deciden ir de acampada al mismo bosque donde han ocurrido los anteriores acontecimientos y como no, el monstruo está ahí para aguarles la fiesta. Y es ahí dónde por fin la Avatar hace su aparición. Desde su nave espacial se crea un avatar humano para bajar a la Tierra y ayudar a los pobres chicos y darles una explicación de quién es en realidad el monstruo y que está haciendo en nuestro planeta. La caza ha empezado.

Aliens vs Avatars, a pesar de todo lo que diré a continuación, tiene su encanto. Es mala, con malos actores, mal guión, malos efectos especiales, mal diseño de criaturas y, por momentos, desesperadamente aburrida… aunque graciosa. Pero es ese toque, al que todavía no le encuentro un nombre, el que hace que me molen estos sub-productos z. Y es que en realidad lo tiene todo: tetas, sangre, jóvenes estúpidos, muertes aún más estúpidas, un poquito de amor, disputas e incluso se reservan para el final un pequeño homenaje a District 9. ¿Qué quieres pedir más? ¡Si incluso me ha gustado más que el truño de Avatar de Cameron!

Coged palomitas, cerveza y juntaros unos cuantos amigotes y os lo pasaréis genial. Aunque bien pensado, yo la vi solo, sin palomitas ni cerveza y la disfruté igual.

Quedáis advertidos, esto es Caspamovies y habrá más (o al menos ese es mi deseo.. si me lo permiten) próximamente.

Lo mejor: La refrescante presencia de De Mare y la metamorfosis de extraterrestre a humano (todavía me parto).

Lo peor: La Avatar, ¡Por Dios! que mala actriz.