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Las brujerías de Aphlar

Y otras fantasías lovecraftianas

Brujerias_AphlarLas brujerías de Aphlar (y otras fantasías lovecraftianas) – La Biblioteca del Laberinto, marzo de 2011 –, es toda una gema, un tesoro rescatado de un pecio hundido, destinado al aficionado a la literatura pulp que, además, está condenada a convertirse en un incunable y objeto de deseo entre futuros coleccionistas. Vaya por adelantado que la razón de tanta pleitesía, hacia la colección de cuentos de un desconocido, para el lector hispano, el estadounidense Duane W. Rimel (curtido fantasista y poeta pulp, así como corresponsal de Lovecraft), se debe más que a la calidad inherente de los cuentos compilados – casi la totalidad de su obra fantástica y buena parte de su poesía macabra –, al significado de una obra de estas características. Reconozco que parte de estas consideraciones, pelín entusiastas, están teñidas de una subjetividad sonrojante; sin embargo, no es solo la importancia de la edición lo que me lleva a recomendar encarecidamente esta antología; no en vano contiene cinco o seis cuentos muy intensos, gratificantes y directos, así como una selección de poesías tristes, lúgubres y escalofriantes que harán las delicias de las escasas almas sensibles, que ha respetado el siglo XXI, apegadas al horror sobrenatural y “algo más”.

El “fandom” post “Weird Tales”

Como todos los admiradores de su trabajo, sabemos que el “universo” creado por el solitario de Providence no se quedó estancado a su muerte; muchos coetáneos y seguidores, incluso influenciados de forma epistolar por el generoso maestro, continuaron escribiendo sobre los horrores cósmicos que relegaban a la humanidad a un plano muy secundario, y peligroso, de la creación. Como pasajeros ocasionales de los vuelos fletados por Weird Tales,Argosy o Unknow Worlds (entre otras), encontramos a escritores no profesionales, o casi profesionales que vinieron a continuar las líneas marcadas, dentro de la literatura fantástica, por autores más consagrados (aunque despreciados en su época) de la talla de Lovecraft, Howard, Merritt o Kuttner.

Esta continuidad tiene su marco temporal tras la segunda guerra mundial, cuando las revistas pulp ya vivían una época de madurez previa a la decadencia, y el papel donde fueron plasmadas, las historias de jóvenes fascinados por el terror y la ciencia ficción de consumo, son los “fanzines” de la época que dieron lugar a los primeros pasos del fenómeno fandom: desde el primerizo The Acolyte hasta el bien asentado The Crypt of Cthulhu. Lo que viene a ser el trabajo y dedicación de simples aficionados a una disciplina artística cuya progresión se basa en la obsesión para con el trabajo de otros artistas previos o más reconocidos. Al menos, dentro de una atmósfera “underground” el lector siempre es el mayor beneficiado: si las revistas “matriz” ya destacaban por la falta de prejuicios a la hora de enfocar cualquier temática, los fanzines fueron la plataforma definitiva para la creatividad. Quizás sus autores nunca se caracterizaron por una habilidad literaria deslumbrante, pero la manida frase de “el límite es tu imaginación” se hace realidad en las baratas fotocopias que componían estas publicaciones de diletantes.

Algunas plumas, cámaras, pinceles o paletas logran romper la crisálida, comúnmente destripada por la crítica e ignorada por el gran público, y convertirse en autores de renombre, pero otros quedaron relegados a un puesto marginal y a una exigua obra que desvela la escasez de tiempo para dedicarte a tu pasión, cuando la mesa se encuentra vacía. Dentro de esta segunda categoría, que podríamos decir que acoge a autores tan validos como desconocidos, hallamos a Duane W. Rimel (1915-1996). Un entusiasta de la nueva ficción que se cocía en los años treinta, como lo podríais ser cualquiera de vosotros; un tipo con ganas de pasarlo bien, escribir por el puro placer de hacerlo y con toda la buena voluntad de sacar algo de dinero si se podía, mientras compatibilizaba la escritura amateur con su trabajo de camarero en un club de jazz y otros muchos despues.

Los otoñales anocheceres de Hampdon

Pues bien, y aquí es donde radica su importancia literaria, la obra que hoy os recomiendo encarecidamente es la única edición oficial (en Estados Unidos existen alguna ediciones limitadas realizadas por la prensa independiente) de su literatura fantástica y, además, completa (a este respecto comentar que La brujerías de Aphlar sufre la ausencia de una hermosa poesía “desarrollada” a seis manos junto a Lovecraft y C. A. Smith , Sueños de Yith – publicada también por La Biblioteca del Laberinto en el volumen homónimo –). Esperando no equivocarme, creo que es la primera edición en nuestro país de un tomo de estas características. Es decir, la publicación exhaustiva de los trabajos de un escritor del fandom norteamericano. Esta bien, sabemos que la excusa subyacente no es más que la relación que la mayoría de los cuentos mantienen con las ideas de Lovecraft. En la extensa, adecuada y fascinante introducción que no ofrece Óscar “el sabio” Mariscal, se nos desgrana la relación epistolar de Rimel con maestros de la era pulp, su influencia dentro de los fanzines de la época, su simpática vida y aficiones varias; y es de este incesante carteo “pulp” del que beben los relatos y poesías impresos, incluso un pequeño ensayo sobre la música que demuestra la afición del autor por la música y sus derivaciones fantásticas.

Todo un muestrario a lo largo de casi ciento noventa páginas que refleja principalmente el gusto de Rimel por el horror cósmico en su faceta más rural. Precisamente esa cuyo mejor ejemplo lo tenemos en El horror de Dunwich, ahí es nada. No en vano, el maestro superviso alguna de las narraciones y Mariscal incluso especula con que uno de los cuentos fuese la última colaboración en vida del mismo. Aunque tampoco renuncian los relatos a picotear de otros estilos, otros enfoques, como la novela de aventuras y razas perdidas (donde el maestro, para un servidor, siempre será Abraham Merritt) o incluso el tufillo a ciencia ficción especulativa. Sin embargo, donde la fuerza y el saber hacer de su autor estallan, es cuando las poesías que dan cierre al libro se despliegan ante nosotros como corruptas flores de ultratumba; en su idioma original o traducidas (nunca agradeceré lo suficiente a un editor el que nos ofrezca poemas escritos en lenguas foráneas junto a su precisa traducción) suponen un empellón melancólico desde las sombrías esferas cósmicas, y cuya única equivalencia la encuentro en los mismos Hongos de Yuggoth.

Así que no solo merece la pena zambullirse en Las brujerías de Aphlar por su importancia como muestra única, bajo perfecto español merced a una trabajada traducción, del fandom post Weird Tales (y pido disculpas de antemano por centrar el artículo en esta cuestión, habida cuenta de que la bibliografía de Rimel es mucho más compleja de lo aquí expuesto, como su resurgimiento a mediados de los ochenta o sus trabajos de Weird Menace demuestran), también recaba nuestra atención por la calidad de sus poesías y unos cuantos de los diecinueve cuentos breves contenidos; destacando Las brujerías de Aphlar, El Desenterrado, La música de las esferas o Las colinas más allá de Hampdon (localidad ficticia que podríamos definir como el Arkham de Lovecraft). Cuando pienso en estos relatos no puedo evitar imaginarlos como pequeños rubíes tallados en forma de lágrima y encendidos a causa del fuego de una pasión más propia de súcubos que de humanos.

Todo ello empaquetado con el tradicional buen hacer de la editorial de incombustible Paco Arellano (uno de esos personajes que han ayudado a definir la evolución de la fantasía escrita en España y, sin embargo, siempre permanece en las sombras), haciendo uso de traducciones propias, ilustraciones de la época, grabados imposibles de localizar, una papel ahuesado que da gusto pasar, una portada con solapas ilustrada por Scott Templar, que resume con una preciosista imagen todo el sentido y sentir de lo que nos espera tras pasar la primera hoja: un mundo de horror único cuya magia trae aromas de picadura de pipa, Vat 69, sauce y decenas de personas hacinadas en un garito mientras bailan jazz. Ni os fijéis en el precio, solamente comprarlo si amais las obras de Bradbury, Bloch, Matheson o, por descontado, Lovecraft.

¿La única pega? Se hace corto, insuficiente, solo una pequeña dosis para el adicto… necesitamos más!!

Cassadaga

Fantasmas, médiums y asesinos en la evocadora Cassadaga

Cassadaga

Destrozada tras la muerte de su hermana menor, Lily Morel busca consuelo en la comunidad espiritual de Cassadaga. Pero en lugar de encontrar descanso, Lily contacta con el vengativo fantasma de una joven asesinada. Sin poder evitarlo se ve empujada a averiguar las misteriosas circuntancias en las que murió la chica; una misión que le enfrentará a un sádico asesino en serie conocido como “Geppetto”.

Desde luego nadie podrá acusar al bueno de Anthony DiBlasi de ser un tipo pasivo. El director y guionista de la muy recomendable Dread, adaptación de uno de los relatos cortos de los Libros de Sangre de Clive Barker (y una de las pocas películas a rescatar de las últimas ediciones del After Dark), vuelve a ponerse tras las cámaras para dirigir su segunda película, Cassadaga, una mezcla de terror sobrenatural y asesinos en serie cuyo trailer (¡MUCHO CUIDADO!… el trailer es larguíiiisimo y muestra demasiadas cosas) resulta bastante prometedor.

De esta manera DiBlasi sigue compaginando su corta carrera como director con su labor como productor de títulos de género tales como la excelente El Vagón de la Muerte (The Midnight Meat Train, 2008) o Book of Blood.
¿Obsesión por Clive Barker? Probablemente… por lo visto DiBlasi también asomará su cabeza por el esperado (esperado por algunos… un servidor, desde que echaron del proyecto a los franceses Alexandre Bustillo y Julien Maury, direcotres de A l’Interieur y Livid, se teme lo peor) remake de Hellraiser.

A todo esto Cassadaga se estrenará en el Screamfest Film Festival de Los Angeles el próximo 22 de octubre.

Por cierto, curiosa la historia - real – que hay detrás de Cassadaga, una localidad de Florida que alberga a una importante comunidad de parapsicólogos y médiums, hasta el punto de ser conocida como La capital psíquica del mundo (Psychic Capital of the World).

Six Degrees of Hell

¿Un caso real de casas encantadas con Corey Feldman? ¡Sí, hombre!

Six Degrees of Hell Grande

Six Degrees PosterSeis personas se ven atrapadas en el centro de una tormenta sobrenatural perfecta que ha venido a llevarse a uno de ellos mientras amenaza con romper en pedazos el núcleo de una pequeña localidad de Pensilvania.

Amantes de la caspa y del tufillo a serie B, comenzad a afilar los cuchillos porque desde Estados Unidos (de donde si no) llega la enésima historia independiente sobre casas embrujadas con dos puntos de interés (o desinterés, según se mire) muy pronunciados. A saber:

1.- La presencia de un incombustible Corey Feldman que en los últimos años intenta reflotar su carrera dentro del género fantástico… sin mucha suerte, la verdad. Decir que lo mejor que ha hecho recientemente, el ya madurito “goonie caza vampiros”, sea la fallida The Birthday, no es decir mucho. Un servidor que tuvo la suerte de conocerlo en persona, justo para el estreno de la citada The Birthday en Sitges, siempre se ha preguntado porque no se juntan esas jóvenes promesas que dejaron de serlo y preparan una película de terror de serie B como dios manda: ¡Edward Furlong, Corey Fledman y Macaulay Culkin en “Los matamonstruos del pantano pestilente”! Bueno, a lo mejor es preferible que este sueño se quede relegado al rincón de los justos.

2.- Haber situado parte del set de rodaje en un hotel abandonado y reconvertido en atracción turística: el Hotel of Horror. Una edificación victoriana sita en Pensilvania que abre durante el otoño, para con actores de carne y hueso dar un par de sustos a los incautos visitantes del hotel, previo paso por taquilla, por supuesto. Por si fuera poco usar esta localización como decorado, muchos de los actores que trabajan en la atracción, han sido reclutados para interpretar a criaturas de otro mundo en la película. Pero no se vayan todavía que aun hay más: según los responsables de producción de Six Degrees of Hell el hotel está más encantado que los calzoncillos de Iker Jiménez. Luces que se apagan solas, equipo que deja de funcionar sin causa aparente, ruidos misteriosos. De hecho, el lugar lleva años siendo investigado por “reputados” parapsicólogos, supongo que entre cierre y apertura de temporada. No sé, sacar provecho comercial de un hotel supuestamente encantado pone completamente en duda cualquier elemento veraz, pero además hacer una película de serie B… bueno, ¡seguramente los fantasmas podrían ofrecer mejores interpretaciones!

Esto es lo mejor que tiene para ofrecernos Six Degrees of Hell, porque ni su director – Joe Raffa -, guionista, ni el resto del reparto resultan minimamente destacables (a lo sumo comentar la presencia de la actriz Jill Whelan, conocida por su papel de Vicki en Vacaciones en el mar). Así que tras ver el trailer solo nos queda apelar a nuestra faceta más descerebrada (porque el teaser tiene tela) y esperar que de tan mala, nos proporcione un rato entretenido a costa de Corey Feldman y su “look” de gótico atormentado. De momento este sábado 24 de septiembre se celebró la première a falta de conocer fecha concreta para su estreno en 2012.

Chillerama

Cine de Medianoche

Chillerama Grande

Chillerama PosterEs la ultima noche del último autocine del legendario país llamado Estados Unidos. Los magreos en las traseras de los Camaros, el aceitoso olor a palomitas, los piropos a la chica de los refrescos, los adolescentes que entran sin pagar… la magia… el espectáculo del cine está a punto de echar la persiana. El director del autocine, Cecil B. Kaufman (el gran secundario Richard Riehle), ha planeado la maratón de rollos olvidados definitiva. Si la pantalla ha de permanecer callada para siempre que emita un último grito de rabia: cuatro películas que, de tan raras nunca habían sido exhibidas públicamente, ¡verán la luz solo por esta noche!

“Wadzilla”: ¡Un espermatozoide gigante fuera de control! ¡Fértil! ¡Cremoso!

“I Was a Teenage Werebear”: ¡Licantropía gay para institutos de jóvenes cadetes! ¡Ositos y osazos! ¡Grrrrrrr!

“The Diary of Anne Frankenstein”: ¡Cientificos nazis fuera de control! ¡Monstruos hebreos! ¡Un barnisva de generosos escotes y bigotes postizos!

“Zom-B-Movie”: Zombies ¿Zombies? ¡Zombies, zombies, zombies!

Una celebración de los tiempos de gloria que vivieron los autocines, y un buffet libre del mal gusto, presentando el trabajo de cuatro infames directores que nunca debieron abandonar el útero materno (aunque alguno de ellos jura y perjura que fue creado por alienígenas)

Chillerama Selection¡Adam Rifkin! ¡Presente! (Wadzilla, Con la Poli en los Talones, Cero en conducta)

¡Adam Green! ¡Presente! (The Diary of Anne Frankenstein, Hatchet, Frozen, Hatchet 2)

¡Tim Sullivan! ¡Presente! (2001 Maniacs, 2001 Maniacs Field of Screams, Driftwood)

¡Joe Lynch! ¡Presente! (Knights of Badassdom, Wrong Turn 2)

Vale, vale. Ya sabemos todos que últimamente se está intentando recuperar, insuflar nueva vida, a las recopilaciones de cortos, a las películas compuestas por segmentos o, si lo preferís, a las antologías de terror: Slices of Life,Deattime Stories, Little Deaths, Drive-In Horrorshow, Creepshow 3 (snif!).

No hace falta más que repasar la lista de los intentos más recientes, para ser conscientes de que la nostalgia, elemento principal dentro de este remedo de “resurgimiento”, no basta para alcanzar al público y, en todo caso, es imposible imitar las pequeñas obras maestras que en su día, las décadas de los setenta y ochenta básicamente, nos hicieron vibrar con un formato digerible y que permitía narrar historias tan gamberras como desprejuiciadas: Creepshow, El Gato Infernal, Body Bags Y es que, como fiel reflejo del cine de terror fantástico actual, cuesta mucho encontrar una buena película mientras rebuscas dentro del cajón de saldo en que se ha convertido la red. Así no es de extrañar que obras como Truco o Trato sean tan complicadas de hallar.

¿Dónde podremos ubicar esta Chillerama? Parece obvio que dado el abundante humor chabacano que destila cada imagen, trailer, póster publicitario (no os perdáis los carteles falsos de las “películas” exhibidas en el Chillerama) o idea; estamos ante un homenaje/parodia más que frente a una antología en condiciones. De nuevo los “falsos trailers” del díptico Grindhouse cobran vida con el único objetivo de divertir a amantes de la caspa y la serie B. No busquéis más allá porque es evidente que la seriedad no forma parte de este proyecto.

Ya estrenada en Estados Unidos, solo cines y festivales selectos (29 de Noviembre en mercado doméstico), ha recibido abundantes críticas negativas por parte de la prensa especializada, ¿pero en serio creéis que los directores – de sobra conocidos por estos lares – buscaban epatar a la crítica? Su publicidad lo dice claro: “la película de medianoche definitiva” o, lo que es lo mismo, pulsar el interruptor de encefalograma plano, cervezas y humo alrededor… culturetas y demás fauna, esperad a la última de Lars “Bostezos” Von Trier.

Children of the corn. Genesis

¿POR QUÉ NO BUSCAMOS AYUDA EN ESA GRANJA, QUE TIENE PINTA DE SER CHUNGA?

Children of the corn Genesis

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  • Título original: Children of the Corn Genesis
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Joel Soisson
  • Guión: Joel Soisson
  • Intérpretes: Tim Rock, Kelen Coleman, Billy Drago
  • Argumento: A Tim y Allie les deja tirado el coche en una carretera desierta. Lo único que parecen tener cerca es una granja en la que vive un extraño predicador y su esposa.

40 |100

Estrellas: 2

Children of the corn Genesis

“Los Chicos del Maiz” (Fritz Kiersch, 1984) era una peli pequeñita, sin demasiada ambición y, tampoco, desde mi punto de vista, demasiada calidad. Eso sí, suplía con creces sus carencias con un argumento potente –basada, es sabido por todos, en un relato de Stephen King- y un prólogo de una intensidad que luego nunca recuperaba la cinta, donde se presentaba a un villano de la talla de Isaac. La peli se instaló en el imaginario colectivo y, hasta hoy, las nuevas generaciones la conocen, más por lo que se dice de ella que por sí misma.

“Los Chicos del Maiz” es, probablemente, la saga más maltratada junto con “Viernes 13”. Vale, no han llegado al extremo de llevarse a los niños malditos en una nave espacial al espacio, pero sí ha padecido el resto de atrocidades –como llevárselos a la ciudad o intentar cambiar de asesino. Ahora, pasa por una suerte de precuela o nuevo origen. Y, viendo el resultado, quizás hubiera valido la pena plantearse hacer un remake… y ya es triste hacer esta afirmación.

Tim (Tim Rock) y Allie (Kelen Coleman) son una pareja que, en pleno viaje, sufren una avería en su coche y se quedan tirados en la carretera. Como, además, ella está embarazada, no es una buena idea quedarse en mitad del asfalto, así que se acercan a una granja en busca de ayuda, lugar en el que viven El Predicador (Billy Drago) y su esposa Helen (Barbara Nedeljakova). No tendrán posibilidad de irse de allí hasta el día siguiente, así que aceptan la invitación que, de mala gana, les hacen sus anfitriones de pasar la noche. La pareja ya de por sí da mala espina: él es un predicador un tanto rígido –les pide que no hagan ruido por la noche, que no merodeen por afuera y tal- y su esposa, más joven y mucho más sexy que él, es descrita en la película por la pareja protagonista como la típica mujer del este que ha convencido a un americano para que se case con ella y se vayan a vivir juntos. Esa noche, Allí, que tiene que usar un cuarto de baño exterior, escucha un llanto lejano… y descubre que hay un niño encerrado en el granero de la casa. Poco después, comienzan a suceder unos extraños fenómenos, puertas que se cierran solas, golpes…, y a partir de este momento, el hilo argumental de la peli es: ¿quién es responsable de lo que está pasando: el predicador, su mujer, o el extraño niño encerrado en el granero?

¡¡¡POR DIOS!!! ¡¡¡QUE ESTAMOS VIENDO UNA PELÍCULA LLAMADA “LOS CHICOS DEL MAIZ” Y ES LA NOVENA DE LA SAGA!!! ¿Hay alguna duda sobre quién es el culpable de los fenómenos de la casa? Es como si hicieran un nuevo “Viernes 13” y pretendieran mantenernos intrigado con la identidad de quién se esconde tras la máscara de hockey.

Pero, seamos justos: este es sólo el mayor despropósito de una película plagada de ellos. Prácticamente todo en ella es un caos forzado y artificioso: ¿por qué la pareja protagonista se queda en casa del predicador, si ni ellos ni el predicador quiere? ¿por qué el niño diabólico espera tanto para cumplir sus objetivos? ¿por qué la mujer del predicador no habla abiertamente de lo que sucede? ¿el niño es tan poderoso y, sin embargo, son capaces de mantenerlo controlado dentro de un granero? Además, realmente, si no fuera por el prólogo de la peli y por un sueño metido con calzador a un personaje, no sabríamos decir si esto es “Los Chicos del Maiz” o cualquier otro título que se desarrolle en una granja aislada en mitad de ningún sitio.

Sólo hay dos cosas buenas en “Children of the Corn Genesis”: una que, cuando comienzan los fenómenos paranormales, los responsables de la peli tienen un poco de autoconsciencia y hacen que Allie le diga a Tim: “a lo mejor, tuvimos un accidente en la carretera y estamos muertos”. Y dos: la escena del camión que, además, me juego el cuello a que ha sido con la que han vendido este proyecto. Tras él, por cierto, se encuentra todo un veterano del terror de serie B, Joel Soisson. Si bien como director no tiene demasiados títulos, su trayectoria como productor ejecutivo es larga e incluye una pequeña joya como “Los Chicos de Al Lado” (1985, Penelope Spheeris), aparte de estar también detrás de “Dracula 2000” y su secuela, películas que no me apasionan pero que se adelantaron a la tendencia actual de vampiros guapos y sexo que ha llevado a su paroxismo la serie “True Blood”. ¿A qué viene este recorrido por la filmografía de un señor que ha hecho una peli tan mala? Pues, una vez más, a una lamentación: ¿por qué alguien tan relacionado con el terror, género con el que a priori se diría que disfruta, se pone tras las cámaras y hace un producto pálido y desganado? Un despropósito más de esta película, supongo.

Lo mejor: La escena del camión.

Lo peor: La sensación de que, otra vez, te han vuelto a tomar el pelo.

Sennentuntschi

Los niños no juegan con muñecas

Photobucket

PhotobucketUna traducción aproximada del título podría ser la de “Pastor de los Alpes”, pero por lo visto en el trailer la historia no va en plan bucólico tipo Heidi. Michael Steiner, director de origen suizo, nos introduce en una de las más famosas leyendas/cuentos populares de la tradición suiza. Al mismo tiempo que nos da pie para, creo yo, hablar de la primera película suiza de terror en ALMASOSCURAS. La película en cuestión ha supuesto un éxito sin precedentes en su país, lo cual sólo se puede deber a que para una vez que producen algo exportable, pués se habrán puesto como locos de contentos. Prueba del éxito es que la distribuye Walt Disney a nivel internacional, lo que no debería asustarnos, ya que por lo visto en citado trailer no tiene pinta de ser una película “familiar”.

PhotobucketDicha leyenda es muy conocida no solo en los Alpes, sino en buena parte del norte de Europa, y se remonta varios siglos atrás. Cuando los pastores, tal vez, hartos de hacérselas pasar canutas a las cabras, ovejas y demás animalillos de los Alpes, crearon una muñeca hecha a partir de tela de arpillera y con aspecto humanoide para que, al convertirse en una persona real hiciera realidad sus deseos más carnales. La ventaja era que la criatura, cual Gólem, sólo obedecía sus órdenes y no disponía de voluntad propia. La desventaja es que, a veces, la criatura decidía. Entonces las cosas se ponían feas. En esta película nos situamos en los años 70, en el momento que una extraña y bellísima joven aparece en un pueblo de los Alpes envuelta en harapos, muda y con pinta de no saber muy bien lo que hace allí. Por lo adivinado en el trailer, en alemán, un soldado (con un cierto aspecto bovino…)intentará ayudar a la joven, mientras que los pastores reclamarán lo que es “suyo” y un cura, no podía faltar, hará lo posible por demostrar a todo el mundo que la joven es una criatura del averno.

La película ya se puede encontrar, y yo desde luego ya tengo “cita” para este fin de semana.

Husk

El sensual y sangriento roce de la arpillera

Husk Poster

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  • Título original: Husk
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Brett Simmons
  • Guión: Brett Simmons
  • Intérpretes: Devon Graye, Wes Chatham, C.J. Thomason
  • Argumento: Un grupo de amigos sufren un accidente cerca de una granja rodeada de maizales. Pronto descubrirán aterrados que esos campos son el hogar de un puñado de siniestros espantapájaros

61 |100

Estrellas: 3

Husk Grande

AFTER DARK ORIGINALS 2011

Diga Husk y dirá terror rural norteamericano, diga Husk y dirá After Dark Originals… y si se trata de hablar del famoso, al menos en esta vuestra casa, festival After Dark pasamos a hablar directamente de muchos otros conceptos que forman parte de la complicada existencia del cine independiente de terror en pleno siglo XXI. A saber; desconfianza, actores de guerrilla, buenas intenciones, falta de medios, miradas nostálgicas a décadas pasadas, efectos especiales hechos por ordenador… y un largo etcétera que podría resumirse con una lapidaria frase: “cuesta mucho encontrar un buen horror independiente que llegue del país de las barras y estrellas”.

Bien sea por el enviciamiento o la crisis de ideas que sufre la industria cinematográfica norteamericana, lo cierto es que el dichoso After Dark se ha ido erigiendo como otra idea brillante desaprovechada. ¿Cómo no iba a ser apetecible un festival, o forma de distribución, que ayudase a ver la luz a proyectos de cine independiente fantástico, que de otra manera no podían encontrar salida? Lamentablemente, hubo algo que enturbió tan loable misión, justo el “quid” fundamental para que un festival funcione y consiga involucrar los espectadores potenciales: el criterio para seleccionar las películas que lo componen.

Desde Almas llevamos siguiendo el festival dos años, y de las dieciséis películas reseñadas os aseguro que pocas merecen la pena, ninguna tiene esa magia que las haga perdurar en el tiempo; aunque entrar en detalles es una historia demasiado compleja que bien podéis seguir con el especial que se publicó en 2009 y la reseña final del pasado festival: The Graves.
Pronto se ven y pronto se olvidan estas películas, una intrascendencia que resume de forma esplendida la situación del cine de terror a día de hoy: estancada. Existen miles de películas al año y la gran mayoría desprende un tufillo conformista que duele al espectador experimentado. Y aún así, pero no me preguntéis por qué, el After Dark continua con nosotros otro año, y con más fuerza si cabe, puesto que Husk pertenece a una evolución del festival.
Decididos sus responsables a darle un empujoncito al género de sus entretelas, han conseguido una plataforma en el canal privado SyFi para estrenar sus ocho películas de rigor previa a la exhibición limitada por salas, pero esta vez la producción y control pertenece íntegramente al propio festival. Una nueva etapa que, subtitulada “Originals”, da el pistoletazo de salida con Husk y vaya, a pesar del escepticismo con el que muchos vivíamos estas emisiones por cable… ¡no ha sido mala manera de empezar!

Espero que sepáis disculpar toda la parrafada anterior; no obstante, me parecía necesario asignar contexto a una película que abre la puerta a una nueva forma de entender el festival, y que a mi juicio, pese a que muchos me podáis considerar blando, permite mantener el optimismo con respecto a futuros productos con la marca registrada “After Dark”. La fórmula de cine de bajo presupuesto directamente para televisión puede funcionar, ser divertida, contener elementos terroríficos e, incluso, puede poseer destellos de calidad. Solo hace falta que los responsables tengan dos dedos de frente… ¡vaya descubrimiento!

CÁSCARA

Cinco amigos se dirigen a pasar las vacaciones a algún bonito destino turístico; por el camino, cruzando una de las largas carreteras secundarias de Estados Unidos, se cruzan con una bandada de cuervos, con tan mala fortuna que van a dar con sus huesos a la cuneta. El parabrisas destrozado y cubierto de puré de cuervo no es el único panorama siniestro que les espera al despertar contrahechos después del accidente: uno de ellos ha desaparecido y solo se divisan maizales en unas cuantas millas a la redonda

¡Un momento! ¡Esperad! ¿Es eso una granja? Al parecer los campos de maíz rodean una desvencijada finca donde seguro hay un teléfono para llamar a la grúa. No obstante, nuestros jóvenes norteamericanos desconocen que todo lugar apartado y remoto esconde una maldición, una sorpresa mortífera que esta vez toma la forma de sucios espantapájaros, los cuales desde sus postes contemplan a los chicos, ávidos por que ha llegado el tiempo de una nueva cosecha

Brett Simmons debuta, como director y guionista, en las procelosas aguas del largometraje, con una cinta que recoge de forma directa el testigo del terror rural, y más en concreto del gótico americano, enarbolado en películas ya más o menos míticas. Os hablo de las sagas Jeepers Creepers y Sacrecrows, más en concreto de la primera parte de la saga de los espantapájaros asesinos: Zona Restringida (1988). Sin embargo, y teniendo en cuenta estas y otras referencias (Granja Maldita, American Gothic, etc); hay que reconocer que las influencias que destila Husk van un poco más allá. De hecho, la principal (y parece obvio el decirlo, pero viendo el panorama actual no creo que sea algo desdeñable) es el terror primigenio a los espantapájaros, a las casas encantadas, a los entornos campestres solitarios y los cuentos oscuros que subyacen bajo la patina del abandono. Simmons ha intentado trasladar a la pantalla las historias inquietantes que un campo de maíz enorme, plagado de cuervos, despertaban en su imaginación. Lisa y llanamente eso es lo que ha intentando y, con un estilo un poco tosco y limitado, conseguido con creces. Un resumen acertado sería decir que estamos ante una Historia de la Cripta del siglo XXI.

Basándose en un cortometraje del 2005 de nombre homónimo y de su propia autoría, Simmons no inventa la rueda, se ciñe a los parámetros dictados por una producción de medio pelo cercana “in extremis” al telefilm, After Dark Originals no creo que vaya a destacar por presupuestos elevados, desechando lo que no funciona el director estadounidense se centra en la creación de una potente atmósfera malsana, a la vez que va dosificando el desarrollo del argumento, e invita a imaginar, más que a vivir, lo que nos muestra por pantalla, debido principalmente esto último a los sacrificios que muy sabiamente elige hacer.

Me explico, como habréis observado por la “sinopsis” no existe nada nuevo que contar sobre los elementos que dan comienzo a las desventuras de los cinco amigos (últimamente tengo un “déjà vu” horrible con esto de los grupos de amigüitos), de hecho la tensión y el terror comienzan a los diez minutos del breve metraje que exhibe Husk. No se nos presentan los personajes, no tienen casi personalidad, son poco más que meras victimas de cartón ante una situación evocadora y que, realmente, es la que toma las riendas de la película erigiéndose como verdadera protagonista. Tal vez por provenir del mundo de los cortometrajes, Simmons prescinde de perfiles psicológicos profundos o tal vez porque los jóvenes actores no son ninguna maravilla; fuese como fuese el motivo, la cinta arranca rápidamente para ir desgranando, con un ritmo muy medido y ágil, un cuento sobrenatural simple pero bien construido y que mientras guarda ases en la manga nos remite una y otra vez a conceptos donde la explicación al desastre, buscada inconscientemente por el espectador, es lo más divertido de la película (“¿por qué? ¿Por qué cosen?”, me preguntaba repetidamente asustado). Divertimento, perfecto adjetivo para este proyecto, que se ve rematado con un final abrupto y old school que incrementa ese poder evocativo que los campo amarillentos, cuervos rechonchos y espantapájaros podridos han ido construyendo.

Es más, no puedo renunciar a hacer un breve comentario sobre el título de la película: Husk (cáscara en la lengua de Shakespeare), cobra un sentido aterrador y bien hilado casi al final de la película; al menos para lo que son los estándares actuales del cine independiente, otra muestra de seriedad por parte de Simmons. Estamos ante una de esas extrañas ocasiones en que la frase promocional de marras se ciñe a la historia narrada con sorprendente honestidad… y hasta ahí puedo leer!

Las escasas piezas del puzzle encajan tan bien como en Dead Birds (infravalorada cinta que nunca me cansaré de revindicar) o La llave del Mal, películas que comparten estilo narrativo a mi juicio; estando un peldaño por encima en cuanto a calidad, claro.

En el lado negativo tenemos unas cualidades técnicas más bien limitadas, especialmente la banda sonora y montaje que no desentonarían en cualquier película de sobremesa. Tampoco es la truculencia un reclamo, sencillamente porque no existen más que misteriosas pinceladas rojas al servicio, de nuevo, de la atmosfera sobrenatural. Y aunque solo sean detalles sin importancia, se agudiza su efecto cuando en ciertos momentos puntuales vemos el inevitable correcalles (en este caso sería “corremaizales”) en que el género de terror parece avocado a caer con frecuencia, cuando los protagonistas son todavía más peleles que los espantajos que los persiguen. Afortunadamente al ser el enfoque de Husk tan directo y su duración tan breve, el resultado final aprueba con creces y consigue arrancarnos una mueca de satisfacción al resguardo de las calidas memorias que reaviva en la mente del espectador talludito, entre los que me cuento. Todas las referencia expuestas, especialmente Zona Restringida, no son banales, Simmons ha sabido jugar con acierto su mala mano (a juzgar por proyectos de inminente estreno, todos los que trabajen bajo el auspicio del AD Originals deberán saber lidiar con la mano del muerto) y apuntarse un tanto, a pesar del escepticismo con el que muchos afrontamos cada año el tan mentado festival.

Ha supuesto una sorpresa relativa encontrarse con un enfoque del terror directo y sin pretensiones, dentro del ala más independiente del cine, cuyo argumento me ha agradado (aunque personalmente hubiese preferido una explicación distinta, pero igual de seriamente tratada, al meollo de los espantapájaros asesinos, todo sea dicho de paso) y que os recomiendo con la tranquilidad de saber que entretendrá a los que busquen pasar un buen rato sin pretensiones. ¡Vamos! ¡¿Quién no ha disfrutado aunque solo fuese con un único capítulo de Historias desde la Cripta?!

Lo mejor: Una atmósfera tan buena como impropia de una cinta cuasi directa a tele por cable: espectaculares los maizales malditos y la granja abandonada. A su vez, la directa forma de iniciar y cerrar la cinta, por una vez, se va al grano

Lo peor: Detalles técnicos, obligados por el tipo de proyecto, que poco a poco van mermando la calidad general de la cinta; así como una explicación sobrenatural a la trama que me dejó un regustillo amargo

¿Dónde conseguirla?
Axfixia 1.0: “Husk” en VOSE.

Cementerio Viviente

Lo que está muerto que permanezca muerto

Cementerio Viviente Poster

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  • Título original: Pet Sematary
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1989
  • Director: Mary Lambert
  • Guión: Stephen King (basado en su novela)
  • Intérpretes: Dale Midkiff, Fred Gwynne, Denise Crosby
  • Argumento: Louise Creed, su esposa y sus dos hijos pequeños se mudan a una casa próxima a una carretera con mucho tráfico. Su nuevo vecino descubre a Louise un sendero que conduce a un viejo cementerio indio en el que, según la leyenda, quien sea enterrado resucita

80 |100

Estrellas: 4

Cementerio Viviente Grande

Tengo el placer de ejercer de tío Creepy una vez más. Probablemente os acordéis de Amor Maldito, un relato que nuestro buen amigo Fernando Rivero tuvo a bien mandarnos para su reciente publicación. Pues bien, no solo le pega a la literatura este apasionado del terror, también se defiende bastante bien con el cine, como bien demuestra su apasionada reseña de la ya clásica Cementerio Viviente.
Como la mejor presentación de alguien son sus mismas palabras os dejo sin más dilación con su reseña…

Voy a hablaros de una de esas películas de terror que en su momento me marcó, motivo por el cual mi análisis tal vez no sea todo lo objetivo que quisiera. No obstante he visto esta película las veces suficientes como para afirmar que ‘Cementerio viviente’ ha envejecido mucho mejor que la mayoría de productos de su época.
Guión adaptado por Stephen King de una de sus mejores novelas, ‘Cementerio viviente’ es una muy atrayente propuesta para disfrutar en esas tardes/noches de terror cinéfilo, propuesta a mi modo de ver injustamente no merecedora de estar entre los clásicos imprescindibles del cine de terror.

Louise Creed, un reputado médico, y su mujer Rachel, se trasladan a una casa junto a una carretera muy frecuentada por camiones. Lo que en un principio parece una opción fabulosa y el principio de una feliz y larga vida en el campo, se trastoca al poco tiempo por el repentino suicidio de la ama de llaves de los Creed y la muerte del gato de la familia, al que el hijo pequeño tenía especial cariño. A este mal fario que parece perseguir a la nueva vida de los Creed hay que añadir la terrorífica y espectral visita (¿en sueños?) que le hace a Louise el último paciente al que no pudo salvar su vida, el cual le mostrará que más allá del sendero que conduce al cementerio de animales, en el que Louise ha enterrado a su gato, existe un lugar al que los vivos no deben acceder.

En este punto se generará un ambiente enrarecido y Louise querrá descubrir qué terribles misterios se ocultan en aquella zona que se cierne más allá del cementerio de animales. Con la complicidad de Jud, su nuevo vecino, descubrirá que más allá de aquel cementerio se esconde una antigua necrópolis india de la que se cuenta que lo que allí se entierra vuelve a la vida. Pensando en su hijo pequeño, Louise decide enterrar allí al gato. A partir de aquí las cosas se pondrán muy feas. . .

Desde el mismo momento en que los créditos de apertura nos muestran ese tétrico cementerio de animales, bajo una tremenda e inquietante partitura de Elliot Goldenthal, podemos intuir que estamos ante un film oscuro y lo suficientemente inflexible como para que en ningún momento deje de tomarse en serio. Lo que nos muestran unos ya estupendos créditos será el fiel reflejo de lo que nos vamos a encontrar.

El mayor defecto de esta cinta se encuentra en su principio. Después de la citada secuencia de créditos inicial, se nos muestran las situaciones del comienzo de la historia de una manera un tanto precipitada, como si su montaje estuviera claramente recortado. Esto afecta (con poca trascendencia) a la parte de la presentación de personajes y situaciones que derivan del punto de partida del argumento: el traslado al nuevo hogar. Pero una vez salvado este escollo la película parece funcionar en condiciones casi óptimas y el espectador entra perfectamente en el argumento (salvo algún detalle no explicativo que puede quedar a merced de la imaginación del espectador). Así, vamos viendo como la película se toma su tiempo en mostrarnos el contexto previo al nudo de la historia, introduciéndonos de forma eficaz en un ambiente en el que la palabra muerte, unas veces de forma sutil y otras más evidente, impregna una atmósfera que tienealgo de malsana y mucho de inquietante.*

Es a mitad de película, cuando Louise no sabe salir del fregado en el que se ha metido, cuando asistimos a un muy logrado e inquietante clímax de terror/suspense, clímax tras el que se desatarán toda una serie de fatídicos hechos y consecuencias que conducirán a un desenlace final tan o más oscuro que el resto del film.

Hay muchos momentos destacables en ‘Cementerio viviente’. Yo particularmente me quedo con dos: cuando Jud le relata a Louise la historia de lo que sucedió en el cementerio indio (las imágenes y la forma en que se cuenta dan bastante mal rollo) y ese diabólico y muy jugoso tramo final en el que asistimos a un bien recibido y aplaudido desvarío de caótica y tenebrosa brillantez.

Por Fernando Rivero

Lo mejor: Cuenta con muchos tópicos de esos que gustan al buen amante del cine de terror: maldiciones, visiones, muertos que resucitan, gatos negros, leyendas. . . todo bajo la apariencia de un formalista cuento de terror clásico

Lo peor: Que no se describa mejor la presentación de los personajes