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Rosewood Lane

Un Jeepers Creeper Urbano

Rosewood Lane Póster

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  • Título original: Rosewood Lane
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Victor Salva
  • Guión: Victor Salva
  • Intérpretes: Rose McGowan, Daniel Ross Owens, Ray Wise
  • Argumento: Sonny Blake vuelve a la casa en la que vivió de pequeña y descubre que un extraño chico tiene aterrorizado a todo el vecindario.

50 |100

Estrellas: 3

Rosewood Lane Grande

Si hay un proyecto “en producción” desde hace años, según IMDB, ése es Jeepers Creepers Cathedral, la postergada y siempre retrasada tercera secuela de la saga de Victor Salva. Así, parece que, entre que consigue montar su añorado proyecto, se embarca en otros, como éste, Rosewood Lane. Sin embargo, hay un extraño silencio alrededor de la película. Pasó por el Screamfest del año pasado, con críticas más bien discretas, y si uno entra en la web oficial de la película, se ve el mensaje: Coming soon to blu-ray and dvd. De hecho, Victor Salva está ya en plena promoción de Haunted, su siguiente obra. De manera que tiene pinta de que “Rosewood Lane” va a ser el “My Soul to Take” de su filmografía.

Sonny Blake (Rose McGowan), psiquiatra, decide mudarse a la casa de su padre, fallecido un par de años atrás. Es en Rosewood Lane, un tranquilo vecindario en las afueras de la ciudad. Sin embargo, nada más llegar, es advertida por un vecino: no querrás acercarte demasiado al chico de los periódicos… y es que Sonny no tardará en averiguar que todos los que viven allí le temen. ¿Por qué?

El punto de partida me parece interesante: el horror se instala en plena civilización, en un entorno social y domesticado, donde parece que las leyes y la seguridad lo tienen todo cubierto. Sin embargo, irrumpe en él la figura de Derek (Daniel Ross Owens), el chico de los periódicos, de un modo primitivo e irracional, al margen de cualquier norma de convivencia, como ya lo hicieran en su momento Michael Myers o Fred Krueger, cada uno encontrando un hueco para el horror a su modo.

Que Victor Salva tiene garra para diseñar villanos es innegable. Su criatura alada anidó casi desde su creación en el imaginario colectivo, sus payasos asesinos de Clownhouse tenían morbo, y hasta el niño de “Powder” poseía gran poder icónico. En este caso, y como parece ser una de sus obsesiones, dota a Derek de una peculiaridad física, aniridia, que hace que tenga todo el iris negro. Los mejores momentos de la película tienen lugar, sin duda alguna, cada vez que Sonny y Derek se ven las caras. Él es un gran villano, y ella una buena rival. Derek lleva consigo toda la tradición del cine de psicópatas urbanos: sabe cómo hacer el mal sin pillarse los dedos legalmente, jodiendo a la protagonista y cargando de frustración al espectador, que ve imposible una solución. Sonny, por su parte, está en un momento de debilidad pero es fuerte, y reacciona de una manera bastante certera.

Además, le película da un par de pasos más allá de otros thrillers de terror de este tipo, y se atreve a plantear preguntas e iluminar, al menos fugazmente, lugares poco comunes: Sonny se plantea intentar ayudar a Derek puesto que es una psiquiatra especializada en adolescentes conflictivo; el chico de los periódicos es como un experto abogado, siempre sabiendo qué hacer para no ser detenido pero, a la vez, es casi un ser sobrenatural, se comporta como un animal y nos ahorran tener que verle en alguna situación cotidiana que le quitaría, de un plumazo, cualquier halo misterioso. Tampoco hay ninguna explicación mínimamente lógica a la maldad, más allá de las especulaciones, lo cual, aunque parezca mentira a estas alturas, hace que todo adquiera un halo de pesadilla saludable y muy recomendable. Victor Salva es un gran fanático del terror, y se nota en momentos tan elementales pero efectivos como en el que Sonny cuenta a su colega Barrett (Sonny Marinelli) la asociación mental entre Derek, su padre alcohólico y el hombre del saco.

Planteadas así las cosas, la pregunta es inevitable: ¿qué falla en Rosewood Lane para que haya sido condenada de tapadillo al mercado doméstico? Primero y principal: sabe a poco. Hay momentos de tensión bastante buenos, un par de sustos apañados, pero estamos, sin ninguna duda, ante una película menor. Y eso que en su planteamiento, tiene conceptos que bien podrían haber dado para una película original y diferente. Pero Victor Salva parece algo desganado. Si bien a nivel de dirección se mueve con soltura y solvencia, el guión es algo endeble. Resuelve con rutina escenas y tramas, algo que lastra la película en demasía, ya que al haber conceptos e ideas bastante válidos, la diferencia entre lo que tenía que ser y lo que es se acrecienta. Por otro lado, es de esas veces en las que está bastante claro que han caído varias escenas en la sala de montaje. En el tramo final, sobre todo, se queda algún que otro fleco sin cerrar (El personaje de Barrett, o el libro de Sonny), y al clímax se llega de un modo abrupto y repentino. Derek, que ha desplegado su maldad durante hora y media, parece revelarse, en el desenlace, como alguien sin demasiados recursos. Todo ello, es cierto, responde a la preparación de una escena epílogo que es eficaz y frustrante a la vez: sinceramente, antes que dejar abierta la puerta a una secuela, creo que hubiera sido preferible dejar el clímax de la peli como falso clímax, y aprovechar el epílogo para plantear un final a la altura del villano.

En resumen: una película menor, muy menor, y da pena porque tenía materia prima para adelantarse a sus similares y cruzar algunos límites que otras no se atreven ni a mirar. Aún así, creo que se merece un visionado, siempre siendo consciente de que uno va a ver una película fallida, aunque sólo sea por las veces en las que apunta alto y, aunque nunca acierta, se acerca a la diana.

Lo mejor: el villano.

Lo peor: para tener tanta chica, resulta muy insustancial.

Rabies

Un mal día lo tiene cualquiera

Rabies Póster

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  • Título original: Kalevet
  • Nacionalidad: Israel | Año: 2010
  • Director: Aharon Keshales, Navot Papushado
  • Guión: Aharon Keshales, Navot Papushado
  • Intérpretes: Lior Ashkenazi, Danny Geva, Ania Bukstein
  • Argumento: Dos hermanos huyen de casa para encontrar en una reserva natural su propio santuario. Hasta que la hermana queda atrapada entre las garras de un asesino psicópata.

56 |100

Estrellas: 3

Rabies Grande

Agradecer de nuevo (y van…) a Eddie Lamorgue (de LaMorgueCinema) por animarse a traducir y montar una película que anda fuera de cualquier circuito comercial posible.¡Gracias por sacrificar tu tiempo y regalarnos estas gemas que de otra manera se quedarían perdidas en procelosos océanos de celuloide!

Dos hermanos, hombre y mujer, escapan de casa para disfrutar de su pecaminoso secreto. Escondidos en una reserva natural nunca imaginaron que ella quedase atrapada en un mecanismo fabricado por un demente que ronda esa zona en busca de victimas. Al horror de los hermanos se unirá el de cuatro tenistas que se han perdido en la zona, un guardabosques que patrulla las zonas de los campitas y un par de policías que no gozan mucho de su trabajo. Todos ellos convergen en una espiral de equívocos y situaciones peligrosas que, a buen seguro, no tendrán un final feliz.

Ha sido difícil decidir como abordar una película de las características y origen de Rabies. ¿Cómo la reseño? ¿La recomiendo? ¿De verdad merece la pena verla aunque solo sea por autoproclamarse la primera cinta de horror de Israel? ¿Qué pinta dentro del marco ofrecido por Almas Oscuras? Intentaré ofreceros las respuestas diseccionando en tres partes la hora y media de incoherencias vivida, para ver si conseguimos entender a esta raza de hombre y mujeres narigudos:

Slasher, ¿qué slasher?

Rabies (Kalavet en hebreo) vendría a ser un thriller del estilo de los hermanos Cohen, con la misma patina cómica usada como elemento de estilo. Se nos ha vendido de tal forma que si fuese un slasher al uso, pero nada más lejos de la realidad. Es decir, estamos ante un thriller de personajes que se ven superados por sus propias circunstancias, montando un lío de narices con total seriedad, lo que genera esa capa de humor negro, ante lo inverosímil que resulta la cadena de acontecimientos que va haciendo se despellejen entre ellos (de ahí el título: “rabia”).

Existe un psicópata, sí; el “clásico” cazador solitario que aguarda a sus presas en medio de un bosque dejado de la mano de dios. Sin embargo, su presencia es casi testimonial, solo que una de sus trampas desencadena una serie de acciones/reacciones que irán desgranando un argumento inexistente más allá del hilo que conduce de una muerte a otra. Una cinta muy de causas y efectos, hasta con un deje que invita a pensar en la saga Destino Final, no obstante contiene unos diálogos que demuestran lo verdes que estaban sus directores/guionistas, Aharon Exhales y Navot Papushado. Podría ser todo un punto y aparte, esta cualidad surrealista de los personajes, aunque por no extenderme resumiré las reacciones de los personajes, las relaciones entre sí y sus personalidades como “almodovarianas” – algo que obviamente imposibilita la construcción de cualquier atmósfera terrorífica –.

Así pues, ya imaginareis que sangre más bien poca, pese a rodarse alguna muerte en un primer plano muy sangriento, pero las muertes de los personajes no llegarán a impactaros, creedme. Este alejamiento de las premisas del slasher tradicional hacen fuerte mella a la hora de abordar o interpretar Rabies. Insisto, si no hay terror – ni tan apenas tensión – ¿por qué se nos ha vendido tan insistentemente como una cinta de género? Supongo que por su procedencia, era más exótico vender una película israelita de terror que la ”rareza al estilo Cohen” de unos directores desconocidos, y además de Israel.

El loco, loco pueblo hebreo

Como película israelita nos encontramos ante un estilo de cine que no se muestra sencillo de desgranar. Para ser sincero, es la primera película que veo de tal procedencia. Así, lo que vendría a ser la idiosincrasia que cada país posee, me ha resultado bastante extraña y agotadora en este caso. Si la tuviese que comparar con un cine más conocido, diría que los turcos manufacturan obras de corte bastante similar, sobre todo en la parte interpretativa. Además de la proverbial tendencia al melodrama que se respira en oriente medio, una obsesión sexual muy turca se hace presente durante todo el metraje: hermanos incestuosos, tenistas lesbianas, policías acosadores, etcétera. Algo que por otro lado no me extraña, las mujeres israelitas son muy atractivas, y basten como ejemplo las cuatro jóvenes que aquí lucen sus perfectas fisionomías constantemente. Ahora bien, los paralelismos con el cine turco también se extienden al pudor con respecto a las imágenes explicitas. Si ya se notan comedidas las muertes imaginad la carne que vamos a ver… ¡efectivamente! Solo las piernas de las dos tenistas – gracias diseñadores de moda deportiva –.

Tratando la cuestión del perfil de los personajes, vendría a colación la forma de ser del pueblo de Israel, quiero suponer que los absurdos personajes que se dejan cocer en la olla que conforma el bosque – único decorado de la cinta – reflejan de alguna manera la visión que Israel tiene sobre sí misma. Reveladora a este respecto la escena final, el epílogo, ese “país lleno de mierdas” viene a ser lo más terrorífico del asunto, porque si los israelitas son como los cuatro tenistas, los dos hermanos incestuosos, la pareja disfuncional de policías, los dos guardabosques y el trampero asesino, ¿pues qué queréis que os diga? ¡Vaya asco de pueblo! Unos personajes a cada cual más incoherente y repelente. Por supuesto que, como en cualquier producción cinematográfica, se juega con los extremos y las exageraciones, pero los personajes adolecen completamente de tridimensionalidad. Afortunadamente, el transcurso argumental va poniendo a todos en su sitio, aunque no al nivel que me hubiese gustado, a lo mejor porque tanta era la distancia con respecto a los personajes – desconozco si bien o mal interpretados por los jóvenes actores que pueblan el escaso reparto (ocho actores principales y siete actores secundarios) –, que ni a la hora de provocar asco en el espectador poseían una capacidad real para hacerlo,

Seamos claros, no estamos ante una película de Emir Kusturica, aquí ningún personaje cae simpático y sus rarezas hacen más incomprensible Rabies al espectador occidental. ¿Qué eso ofrece un “plus” de exotismo? Totalmente de acuerdo, pero la mala comida ya puede ser de Kuala Lumpur, Hawai o de donde queráis, pero si es mala no me la trago.

Un envoltorio de chicle hollywoodiense

¿Cuál es el envoltorio de esta historia algo banal y ligera? ¿Cómo es ese celofán? Técnicamente la película funciona bastante bien a todos los niveles, tampoco existía ninguna complicación a la hora de terminar el rodaje. Parajes naturales, luz diurna, espacios abiertos… y aun así creo que se podría haber sacado más provecho de haber intentado sus autores uso encuadres más arriesgados y una planificación más dinámica. Como si de una película de los hermanos Cohen se tratase – sí, técnicamente también –, la acción se desarrolla a medio tiempo, lo que favorece el disfrute de la fotografía empleada, pero a efectos prácticos, y sin diálogos auténticos o personajes carismáticos capaces de reclamar nuestra empatía, de poco sirve la textura de la imagen. Ni siquiera una tenebrosa banda sonora muy bien dosificada. Además, la cámara se muestra ocasionalmente muy nerviosa y demasiado prolija en primeros planos. En definitiva, técnicamente resulta una película muy agradecida para el escaso presupuesto con que ha contado, pero tampoco me ha parecido arriesgada o que aporte algo diferente a este respecto. Demasiadas influencias fáciles, por ejemplo la aproximación del color quería recordarme constantemente a La Matanza de Texas, ¿involuntario? No creo.

Fijaos que a nivel argumental, Aharon Exhales y Navot Papushado han decidido abrazar su propia herencia cultural a muerte, algo loable si tuviese un discurso atractivo, desgraciadamente, a efectos de manejo de cámara, tan solo estamos ante un estilo independiente, a la par que moderno y muy aséptico, que poco ayuda a transmitir con energía los disparates de sus protagonistas. Un estilo que convenientemente tergiversado podríamos llamar ”hollywoodiense”.

Conclusión y cierre

Rabies es una película interesante, fallida a la hora de encuadrarla dentro del cine de terror, pero que posee en su “rareza” quizás su mayor virtud. Sí, aunque ahora resulte contradictorio decir algo así, quiero que entendáis la fascinación que produce ver ese continuo chorrear de sin razones (de verdad, preparaos a conocer las formas de pensar más estúpidas y cargantes que nunca vieseis en película alguna) y como nos va llevando a la muerte de cada uno de los personajes – bueno, se produce alguna sorpresita que no os quiero revelar, pero dentro de ese tono que no llega a arrancar, así que tampoco os ilusionéis demasiado –. Es refrescante poder asistir a otra visión distinta del cine de género, por supuesto un enfoque primerizo y que como español tampoco quiero tratar mucho (¿nadie se acuerda de intentos de hacer slashers como School Killer o la, para mi sublime, Tuno Negro?). ¡Diablos! Creo que justifica hora y media de sana curiosidad, que no es poco.

Tal vez de haber construido situaciones más creíbles, con el desarrollo profundo de una verdadera ambientación tensa y peligrosa, estaríamos ante una pequeña obrita de culto, sobre todo por convertirse en punta de lanza del horror dentro de una industria cinematográfica, la de Israel, que no creo tenga buenas miras con nuestro querido género. Tal y como nos ha llegado, deja el sabroso regusto exótico, distinto, de unas especias que acabarán por hacerme pasar una dolorosa digestión.

Lo mejor: La fotografía y la belleza de las mujeres israelitas.

Lo peor: Las reacciones de los personajes y un mediotiempo continuo incapaz de crear tensión.

Kill List

Lobos con piel de cordero

Kill List Poster

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  • Título original: Kill List
  • Nacionalidad: UK | Año: 2011
  • Director: Ben Weathley
  • Guión: Ben Weathley, Amy Jump
  • Intérpretes: Neil Maskell, Michael Smiley, MyAnna Buring, Emma Fryer
  • Argumento: Para ayudar a su amigo Jay, Gal le propone que lleven a cabo entre los dos un trabajo: matar a las personas de una lista.

80 |100

Estrellas: 4

Kill List Grande

Kill List es una película de terror con piel de thriller, un interesante híbrido consistente en narrar una historia clásica del cine de género bajo los códigos de otro distinto, aunque de esto no se sea consciente hasta que se ha terminado de ver.

Jay (Neil Maskell) es un excombatiente que se ha quedado más que tocado tras una misión en Kiev. Vive con su mujer, Shell (MyAnna Buring, habitual de estos barrios en títulos como Lesbian Vampire Killers, Doomsday o The Descent: part 2) y su hijo pequeño pero, a pesar de que se quieren, la convivencia es complicada, pues están acosados por deudas y Jay, en tratamiento, no está en condiciones de aceptar un trabajo convencional. Una noche, su amigo Gal (Michael Smiley), también excombatiente, acude a cenar a su casa con su nueva novia, Fiona (Emma Fryer), y le propone que juntos se hagan cargo de un asunto: un misterioso cliente que le ha contratado para eliminar a las personas de una lista.

Así, gran parte del trayecto y del interés de “Kill List” consiste en la complicada y profundamente humana relación que hay entre Jay y Gal. Complicada porque Jay es un personaje bastante desequilibrado y hostil, y porque el espectador tiene que salvar una barrera: ambos son dos asesinos a sueldo, pero Ben Wheatley, director, quiere que te identifiques con ellos. No son dos asesinos a sueldo tipo John Travolta y Samuel L. Jackson en “Pulp Fiction”, impresionantes cartoons, sino más bien como el tipo de tío que rezarías para que no viviese en la casa de al lado. Profundamente humana porque, en el fondo, son dos colegas que han pasado por mucho juntos, y es por ahí por donde se encuentra un asidero para comprender y aceptar a estos dos individuos.

Desde el principio, con una desnudez pasmosa, sin ningún tipo de artificio, se va desgranando la historia de terror de la película, al margen de la trama principal. Fiona, la nueva novia de Gal, la noche de la cena en casa de Jay, va al baño, descuelga el espejo de la pared y dibuja tras él el signo que vemos en una de las fotografías de la reseña. Eso se queda ahí, y va siendo recuperado poco a poco, siempre desde este tono tan de thriller y tan poco de terror. Esta parte es igualmente interesante: la historia de terror de la película es un tópico, sí. Por eso, no se le dedica ni un segundo más de lo necesario. Nos la han contado anteriormente en mil películas, así que también se ahorran explicarla, sólo un par de diálogos imprescindibles. Así, el espectador sabe siempre un poco más que los protagonistas, pero éstos no son tontos y entiendes que no se alarmen por determinadas cosas. Al final, sólo hay que hacer un breve recuento de lo que ha sido desgranado para reconstruir esta parte de la película.

Si algo está bien medido en “Kill List” es este tono frío y distante. Milimétricamente ejecutada, todo está planteado para cumplir una misión en un terreno bien acotado. Las víctimas de la kill list, por ejemplo: vale, nadie merece morir pero, si fueras un asesino a sueldo y tuvieras que quitar a alguien de en medio sin que eso te supusiera un problema de conciencia, ¿quiénes serían? En mi caso, desde luego, son justo esos individuos que figuran en la lista.

Como aparente thriller descarnado que es, la violencia es un capítulo importante. Tarda en aparecer, pero su irrupción es tan brusca que impresiona. No hay un exceso de escenas violentas en “Kill List”, pero las que hay, están muy bien resueltas, con lo que su efecto es mucho mayor. Además, tarda tanto en aparecer por un motivo: recordemos que los protagonistas son dos asesinos a sueldo. Hace falta un tiempo de rodaje para que nos familiaricemos con ellos y sintamos un poco de empatía. El primer estallido violento, por tanto, cumple una doble misión: por un lado, recordarnos quiénes son Jay y Gal en realidad y, por otro, situar la historia de terror en un plano más visible de la película, de manera que los protagonistas pasan de verdugos a víctimas al tener un enemigo mayor por delante.

Detrás de “Kill List” se encuentran (y como ya he hecho en otra ocasión una muestra de mi pleitesía, no voy a hacerlo de nuevo), dos productoras que, para mí, son de lo mejor actualmente: la división de cine de Channel Four, Film Tour, y la división de cine de Warp, Warp X. Añadamos títulos recientes importante a su cantera: Film Four está detrás de (quinientas mil pelis, sí, pero dentro del género…) “Attack the Block”, por ejemplo, y Warp de “Snowtown”. Estos títulos hablan por sí solos sobre las aspiraciones de ambas productoras. Así que, a pesar de la pereza o cierta reticencia a ver una película de esas que parece que, cuando llegan a ti, la sorpresa que guardan ya se ha contado por todos lados, animo a echarle un vistazo a esta “Kill List”, que puede todavía provocar algún que otro sobresalto.

Lo mejor: Es inteligente.

Lo peor: La innecesaria sonrisa de un personaje justo en el último minuto. Despista.

Sudor Frío

Pareja de ancianos busca compañía

Sudor Frío

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  • Título original: Sudor Frío
  • Nacionalidad: Argentina:J. Martí:elterrortieneforma@gmail.com | Año: 2010
  • Director: Adrían García Bogliano
  • Guión: Adrían García Blogliano, Ramiro García Bogliano
  • Intérpretes: F. Espinosa, M. Glezer, Camila Velasco.
  • Argumento: Jackie ha abandonado a Román después de conocer a otra persona por un chat. Román exige una buena explicación, así que ayudado por su amiga Ali, decide emprender una búsqueda siguiendo el rastro que la chica ha dejado por la red.

65 |100

Estrellas: 3

Sudor Frío

Nuestro buen amigo J. Martí nos presenta Sudor Frío, producción argentina de los hermanos Bogliano. A J. Martí le podéis seguir a diario en su estupendo blog El terror tiene forma.

Siguiendo los pasos de Habitaciones para turistas (2004), la dupla formada por Adrián y Ramiro García Bogliano, ayudados en este caso por Hernán Moyano, multiplican en Sudor Frío su apuesta por un cine de género enmarcado dentro de unos parámetros muy localistas, fáciles de asimilar para sus compatriotas y que no ahuyentan al aficionado o seguidor ajeno a la historia y evolución de un país como Argentina, con lo cual el producto final es totalmente exportable, superando incluso a películas de la misma categoría procedentes de otros países.

La película transita tranquilamente por un argumento que, a pesar de no contar con muchos puntos originales, sí que consigue atrapar al aficionado en su propuesta. La efectividad y ritmo de la historia no se ve lastrada por el limitado presupuesto, siendo dentro de estas coordenadas donde hay que buscar el escenario para poder degustarla sin complejos, dejando que te atrape dentro de la sencillez implícita de su guión.

Adrián y Ramiro proponen un cóctel directo, que desde el conciso prólogo inicial marca las pautas de lo que vamos a ver. Los años más oscuros y violentos de la reciente historia argentina - las referencias a la Triple A y al Ejército Revolucionario del Pueblo son directas – , son utilizados como catarsis y semilla de la trama. A partir de ahí se esboza un relato claustrofóbico, lleno de tensión que, ayudándose, de un ritmo intenso (algo alocado por momentos) y de un excelente trabajo en fotografía, pródigo en texturas y colores, no da tregua al espectador.

Sin embargo no todo son loas hacia esta producción; los contados guiños humorísticos no funcionan como deberían (quizás hasta sobran) y se convierten en la primera piedra en el camino. Pero más grave que este hecho es la poca profundidad en los personajes principales, en especial la “encantadora” pareja de ancianos; todos ellos son superficiales, poco creíbles en ocasiones, por lo que el trabajo, la atmósfera y la efectividad que muestra toda la película se diluye como un azucarillo, en especial en la parte final del film. Es indudable que para crear un contexto malsano o bizarro se necesita de unos personajes que lo escenifiquen y acentúen. No vale la tibieza con estos planteamientos en mente, y en esta batalla, Sudor Frío, se queda a medio camino del objetivo. Con un poco más de mala leche y con algo más de profundidad, estaríamos hablando de una película realmente poderosa y rica en contenido, que podía haber marcado un antes y un después en el cine argentino, pero que visto lo visto se queda en un ejercicio brillante pero, por momentos, vacío.

Todo el film está cubierto por un barniz técnico muy meritorio. Bogliano utiliza recursos cinematográficos conocidos, pero son utilizados con mucho ingenio y por encima de todo, están puestos al servicio de la historia. Por otro lado sorprende la apuesta por sintetizar rápidamente la presentación de los personajes principales. El realizador no se entretiene en florituras ni explicaciones, y una vez pasados los primeros diez o quince minutos el espectador se ve envuelto en una pesadilla, por momentos histérica, que sin dar tregua, se instala en un ritmo alto y sin concesiones. Seguramente este concepto es uno de los puntos fuertes del film pero también uno de sus defectos… me explico, esa constancia en ir directamente al grano puede, en un primer visionado, impresionar e incluso impactar; pero cuando te entretienes con un segundo visionado, descubres que esa rapidez y síntesis narrativa esconde múltiples lagunas argumentales y unas cuantas ideas desaprovechadas, que analizadas en frío restan muchos puntos al global de la obra.

Dejando aparte estos errores, el film deviene en una experiencia bastante atractiva, que tiene una personalidad propia y que esquiva con elegancia los peligrosos caminos del panfleto ideológico o político, apostando claramente por ser una película de terror, con sus pros y sus contras, pero que no pretende engañar a nadie, cosa que se agradece en sobremanera. Bogliano, a pesar de todo, se gradúa con nota en la gran liga del cine de género. Eso sí, su crecimiento como creador está supeditado a poner un poco más de atención en los guiones y en las situaciones que éste provoca, pues a pesar de ser un producto enfocado a las nuevas generaciones de aficionados, nunca está de más buscar propuestas algo más profundas y situaciones más inquietantes, que logren cimentar sólidamente las múltiples caras del horror.

Como nota final sólo me queda recomendar el visionado de Sudor Frío, propuestas así siempre tienen que ser apoyadas, pues en ellas se encuentran los ingredientes necesarios para la constante regeneración del género que tanto nos gusta.

Lo mejor: La calidad técnica, la atmosfera conseguida y el ritmo.

Lo peor: Un guión demasiado plano, poca profundidad en los actores, le falta mala leche y algo de sangre.

Snowtown

Los golpes de la realidad

Snowtown Poster

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  • Título original: Snowtown
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2011
  • Director: Juastin Kurzel
  • Guión: Shaun Grant
  • Intérpretes: Lucas Pittaway, Daniel Henshall, Louis Harris
  • Argumento: Jamie Vlassakis, un adolescente de Adelaida, vive en medio de la pobreza y la degradación. En su mundo la expectativas de futuro son algo que ni siquiera se puede permitir, hasta que se cruza con el carismático John Bunting, con quien inicia un peligroso

87 |100

Estrellas: 4

Snowtown Grande

Dedico esta reseña a las guerreras del terror Cecilia (Hellbound Heart) y Karla (La opinóloga de terror) por formar ese círculo maravilloso de recomendaciones, que me permiten descubrir este tipo de joyas.

Hay veces que ves una película y te golpea tan fuerte en la mandíbula que te la desencaja y es cuando te das cuenta de que con la mandíbula desencajada no puedes sonreír. Éso fue exactamente lo que me pasó con “Snowtown”, y comprendí que yo era una cobarde que no se atrevía a encajarse a sí misma los huesos de esa mandíbula de nuevo, o quizá es que me gustaba esa sensación de dolor punzante, quien sabe…

Sí, “Snowtown” es de ese tipo de películas que se meten dentro de ti y te devoran hasta dejarte seco, y esta sensación desgarradora se ve acrecentada porque sabes que lo que has visto está escrupulosamente basado en sucesos reales y que son tremendamente fieles a la realidad.

Venga, que nos ponemos en situación. Adelaida (Australia), años 90, familia de clase baja bajísima. Una madre que tiene que sacar adelante a sus cuatro hijos sin recurso alguno, en una comunidad nutrida por el odio, la violencia y la falta de emociones. Jamie es un chico de 16 años que convive cada día con la desidia y un mundo adulto feroz que le recuerda segundo a segundo que él está al servicio de los demás. Comienzo mis famosos spoilers, niños… SPOILER – Jamie sufre abusos sexuales por parte de un vecino ,y ahí se desencadena el estallido de rabia para el espectador, pues sientes que Jamie no está especialmente triste, que solo espera que el día siguiente llegue para que simplemente sea un día más, ahí ya lo intuyes, ya lo notas, nadie ha dicho nada, pero sabes que ese chico ya está acostumbrado a las violaciones y que eso no es nada que le impida sonreír, y dios, eso me partió el alma en mil pedazos, porque yo no me puedo imaginar que te llegues a acostumbrar a esa vida nunca y porque sigo sin perder de vista que está basado en hechos reales..

La historia sigue pasando ante tus ojos, intentas recomponerte y llega otra vez el martillo de la brutalidad para golpearte de lleno en la cabeza y este golpe te deja KO, porque la segunda persona que ves abusando de Jamie es su hermano mayor, aquel que le llama “marica”, aquel que le desprecia por no defenderse… porque es verdad, Jamie no hace nada, simplemente deja que todo ocurra y esto me lleva a preguntarme si el motivo es la costumbre o el terror que ni siquiera sabe demostrar- FIN SPOILER
A estas alturas, queridos míos, es difícil mantener el tipo, es difícil no permanecer callado con una expresión seria ante “Snowtown” y esto es solo el principio…

Elizabeth, la madre de Jamie, se entera de los hechos y en una escena desgarradora en la que corre con la desesperación y la rabia de una madre a la que le han herido a sus cachorros, ahí ya sabes que esta escena es la que propicia el cambio, ahí te das cuenta de que “Snowtown” es mucho mas que una gran drama, y es que nosotros ya somos sabios y no nos equivocamos… A partir de ese momento, comienza el desfile de personajes que moverán el mundo de Jamie de una u otra manera, porque Jamie es principio y fin.

Las reuniones justicieras que todos estos personajes organizan en casa de Elizabeth empiezan a ser constantes, allí, todos los convecinos de la barriada expondrán sus ideas (descabelladas o no) acerca de los pedófilos y agresores sexuales y se gesta el caos y aviso, el embarazo de ese caos es de los difíciles.
Elizabeth comenzará a salir con el amable y cercano John Bunting, quien se convierte en la figura masculina que todos parecían necesitar, él es el hombre que se preocupa por todos y cada uno de los miembros de la familia, quien tiene un carisma tan salvaje que es imposible que pase desapercibido, quien utiliza la lógica de una forma determinante, quien sabe ganarse a todo el mundo y llevárselo a su terreno, quien comienza una relación especial con Jamie, a quien alecciona sobre la vida y la supervivencia. Y se juntan dos factores: por una parte, la necesidad de protección y por otra, un extremo sentido de la justicia, que atravesará oscuras sendas y que terminará su negro viaje en una sinzarón totalmente cuerda, es decir, aquí, ninguno de los ejecutores desvaría o ha perdido el juicio, todos saben exactamente lo que hacen, lo que pasa es que cada vez se va perdiendo mas de vista el objetivo que habían marcado y, como dice un dicho popular, da lo mismo 8 que 80. El centro de la barbarie, como digo, no está en una psicopatía, el centro se ubica en una falta total de empatía que destroza a todo aquel al que pilla en medio, es como un gran tornado emocional que arrasa con todo.

Así, la historia nos regala momentos para que ejercitemos unas cuantas emociones: tristeza, rabia, tensión, duda… y nosotros sí, los espectadores sí sentimos una profunda empatía por todos, y cuando digo todos es todos, porque es curioso, pero si juzgas por los actos aquí todos salen perdiendo, pero a la vez sientes que han sido engullidos por el lado oscuro porque todo tiene un límite que nadie es capaz de marcar y sufres por cada uno de ellos(incluso queriendo que no sea así), incluso llegas a sufrir por aquellos a quienes consideras los mayores hijos de puta. Y en medio de todo esto está Jamie, perdido, completamente perdido.
Obviamente la historia ya ha girado, esta historia tan salvajemente dramática lo que hace es profundizar en la historia del mayor asesino en serie de Australia.

La película es lenta, Justin Kurzel se lo toma con calma, se recrea en todas las emociones de las que antes hablaba, te hace partícipe de esa sociedad, de la impunidad, de la furia, del desencanto y de la realidad, porque insisto, todo esto es real, y en esa lentitud habrá diversidad de opiniones, pero para mí, esa densidad es lo que acierta a la hora de hacernos entender lo que esa comunidad de la marginación oculta…pero un momento Missterror, ¿hay gore? ¿son explícitas las imágenes?,( me toca responderme a mí misma…), pues yo mas que decir eso, solo puedo decir que hay varias escenas que demuestran una crueldad que se te clava en el estómago y lo retuerce (“Snowtown” golpea, golpe y golpea).

No hay piedad, no hay remordimientos y Jamie en medio, siempre en medio…

El nivel interpretativo es excelente, brillante, sobrio, sin artificios, un cuchillo en la carne blanda…Un casting sobresaliente (llevo varios días aplaudiendo a Lucas Pittaway y a Daniel Hensall…).

La fotografía es dura, el ambiente opresivo y muy logrado, la historia una puñalada, el final, maravilloso (y van ya…adoro estos finales)

Por supuesto mi recomendación es que no paséis por alto este pedazo de realidad, este pedazo de película y si luego os animáis con un documental sobre los asesinatos de Snowtown…pues ya arde hasta el infierno. Yo solo espero poder recomponer mi alma pronto, porque me está costando… aunque yo soy una SOÑADORA y eso significa mucho.

Lo mejor: Lo bien que se releja la historia, cada uno de los personajes, la brutalidad de las emociones por las que te hace pasar

Lo peor: En ciertas ocasiones se echa de menos algo más de acción y sangre

Alyce

Alicia no vive en el país de las maravillas

Alyce Póster

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  • Título original: Alyce
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Jay Lee
  • Guión: Jay Lee
  • Intérpretes: Jade Dornfield, Tamara Feldman, Eddie Rouse
  • Argumento: Alyce vive en un mundo sin ilusión y tras la accidental muerte de su única amiga Carroll, se verá inmersa en un espiral de sexo, dorogas, violencia y locura.

73 |100

Estrellas: 4

Alyce

Alyce es de esas películas que o bien te agarran fuerte de las entrañas y te las estrujan o te deja totalmente frío e insensible ante lo que acabas de ver. Alyce es todo o nada. Yo lo quiero todo, así que me dejé agarrar y no negaré que me dolió, pero que también me gustó mucho esa sensación.

Alyce representa el límite entre la cordura y la locura, el desequilibrio mental ante situaciones límite. Me explico, Alyce es una chica normal y corriente, con un trabajo normal y corriente que la asfixia y la vacía, pero, un trabajo que necesita para pagar sus facturas (como todo hijo de vecino). La única motivación de Alyce es estar con su mejor (y única) amiga, Carroll (ummmhhhh, me encanta ese homenaje a Lewis Carroll…), una atractivísima mujer que es todo lo contrario a ella, extrovertida, divertida, impulsiva… y en la que cree ver todo lo que ella necesita. Hasta aquí la vida de Alyce puede considerarse bastante similar a la de cualquiera, sin embargo Alyce está totalmente obsesionada con Carroll (y tengo clarísimo que vive enamorada hasta las cejas de ella)y eso la lleva a un estado de confusión en el que no sabe dónde termina la vida de su amiga y empieza la suya, pues Carroll es el principio y el fin.

En una noche de excesos con el alcohol y las drogas sucede lo inesperado, Carroll parece insinuarse a Alyce, para finalmente dejarlo todo en un juego, en una posibilidad remota que en realidad nunca se ha planteado, y aquí es donde comienza la fuerza del subconsciente a dirigir la película, ya que accidentalmente Alyce empuja desde el tejado a Carroll, pero ¿fue accidental realmente?? Objetivamente queda claro que sí, subjetivamente me inclino a pensar que algo dentro de Alyce ya había hecho click y que aquellas manos que empujan a Carroll está guiadas por su corazón roto y no por su cerebro.
Dando por muerta a su amiga, Alyce se refugia en su casa, en su coraza, en su castillo oscuro y allí se gesta a la nueva Alyce, a la que siempre fue, a la que ya no aguanta más, a la que su mundo se le ha caído a pedazos y ya no tiene fuerzas para recomponerlo. Alyce comienza a tener visiones de su amiga “muerta”, pero, ¿estamos ante una película de fantasmas? No señores, esas apariciones son la culpa misma, el infierno del remordimiento y el asco hacia sí misma, esas apariciones son el indicativo que los espectadores necesitábamos para entender que la antigua Alyce saltó al vacío con su amiga y que la nueva Alyce es una bomba de relojería a punto de estallar en mil pedazos.

Así Alyce comienza su viaje al Infierno y se mete de lleno en un mundo de autodestrucción mental, drogas y sexo, porque sólo de ese modo es capaz de sentir que el mundo se mueve. Alyce cada vez se parece mas físicamente a su amiga Carroll, su recién estrenada adicción a las drogas, no hace mas que empeorar su relación con la realidad, lo notas, la sientes, oh sí, sientes a la pequeña Alyce, puedes verlo en sus ojos, se odia, y por eso sólo es capaz de odiar todo. El sexo es solo intercambio, los días sólo la cuenta atrás hacia la muerte… ya nada tiene sentido, solo el recuerdo de su amiga Carroll es lo que la impulsa a seguir respirando SPOILER quien no muere en la caida del tejado, sino en el hospital…infinita Alyce!!! FIN SPOILER, y así, en pleno tanatorio, despidiéndose para siempre de su amada amiga, Alyce protagoniza delante de todos los presentes un memorable y necrofílico adiós, y confiesa lo que ha hecho, la dulce Alyce siempre dice la verdad, pero nadie la cree, todos creen que el dolor de la pérdida habla por su boca… empieza la acción.

Hasta este momento, Jay Lee, nos ha presentado a Alyce, nos ha hecho que nos familiaricemos con ella, con sus deseos, con sus miedos, con su pérdida de dirección vital correcta, y aviso, ésto ocupa el 75 % de la película…pero ahora Lee nos muestra a la Alyce que todos estábamos deseando ver, nuestra Alyce ya no tiene nada que perder, y uffffff, eso complica mucho las cosas para los desafortunados que están a su lado. Es así donde la protagonista, dibujada como la antítesis al carisma, se convierte en la jodida reina del baile.

Alyce está ya sobrepasada, se siente menos que un cero y el resto el mundo la trata como tal, con lo que sólo le queda dejar libres sus demonios y que éstos actúen a placer, así, nuestra chica comienza su particular “limpieza” de karma, deshaciéndose de las personas que ella considera, que en parte, también son culpables de la muerte de Carroll, y bate en mano, la frágil Alyce revienta todo lo que quiere dejar atrás. A partir de aquí el humor negro es patente, el grado de enajenación también, y la sangre fluye como una fuente de caos y locura.

Alyce mata, y Alyce quiere deshacerse de los cuerpos, para ello utiliza los elementos que tiene a su alrededor, sobre todo en la cocina y en ese aspecto es tan ingenua, paciente y perseverante, que es sublime y deliciosa. Se reinventa como la chica de los mil recursos (y excelente ama de casa por otra parte…). Alyce no deja títere con cabeza (y nunca mejor dicho) y protagoniza su peculiar vendetta hasta llegar a uno de los mejores finales que recuerdo, simplemente excelente, de los que se te graban en la cabeza, una simple palabras que le da sentido a todo y a la vez se lo quita a la protagonista.

Podría hablar de la denuncia social de la alienación a la que estamos todos expuesto, podría hablar de las pretendidas similitudes con “Taxi Driver”, pero no lo haré… solo quiero hablar de mi chica, de Alyce, quiero que la conozcáis y que la espiéis durante una hora y media, y que luego me digáis si no os volvéis locos/as con y por ella…

Lo mejor: Alyce y ese final magistral

Lo peor: La presentación del personaje se hace excesivamente larga y en ocasiones repetitiva

Perros de paja

Los mismos perros, diferente collar

Perros de paja

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  • Título original: Straw Dogs
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Rod Lurie
  • Guión: Rod Lurie
  • Intérpretes: James Marsden, Kate Bosworth
  • Argumento: David, guionista de cine y Amy, su mujer, viajan al pueblo natal de ésta tras la muerte de su padre. Allí, reencuentros con vivencias del pasado y una tensión creciente con los habitantes pondrán a prueba sus limites pacíficos.

55 |100

Estrellas: 3

Perros de paja, Perros de paja

La reseña se centra, en gran medida, en la comparación con la obra original. Por ello, los SPOILERS hacen acto de presencia. Si aún no has visto la original, por favor, no leas esto pero tampoco veas el remake. Simplemente, ¡¿qué haces aquí en lugar de buscar la película y echarla un vistazo?! …luego puedes volver y leer. Gracias.

Perros de paja. Cuanto ha llovido desde entonces. Para ser exactos, nada menos que treinta años. Junto a otra película grande, obra maestra de los añorados setenta, como es Deliverance (1972), estamos ante la obra de cabecera para todo adicto al, llamémoslo así, subgénero de “paletos contra gente de ciudad”. Obviamente, tanto en Deliverance como en aquel Perros de paja, el tratamiento, la lectura entre líneas (o explicita) y el mensaje final, van más allá, mucho más, del simple enfrentamiento entre dos formas de vivir diferentes. Y tal vez esa sea la principal diferencia del original con el remake que hoy tratamos.

¿Para qué?

Ante un remake de estas características hay que tener claro una cosa: la película a “revisar” es prácticamente insuperable. ¿Para qué hacer una nueva versión de algo que ya de por sí es cuasi perfecto? Supongo que dinero, aunque el resultado comercial haya sido más bien catastrófico (alrededor de 12 millones de dólares en Estados Unidos). Pero, aunque la excusa más probable sea el dinero, ya puestos, ¿en lo artístico que se puede hacer? ¿Una actualización para los jóvenes de hoy? ¿Para el público en general de hoy? Quizás en esto ultimo reside lo que apuntaba en la introducción. Al público de hoy, a la mayoría del mismo que se amontona en las multisalas, le importa un comino las divagaciones profundas acerca de la violencia o la oscura psicología del ser humano. No obstante, error, esta nueva película tampoco termina de tirar hacia el producto duro de género, con las dosis de brutalidad bordeando el cine de terror. El torture porn, vaya. A fin de cuentas, el trailer se las arregla para, en dos minutos, destripar la película y al mismo tiempo venderla como un nuevo remake tipo La ultima casa a la izquierda (2008) o similar. Viajando en esa tierra de nadie, el Perros de paja 2011 se termina por configurar en un semi-thriller con dosis dramáticas y unos cuantos copia y pega del original, pero estilizados.

Perros contra perros

Un matrimonio, formado por David, guionista de cine, y Amy, de la que no se conoce ocupación, viajan al pueblo natal de ésta en el sureste de Estados Unidos, después de la muerte de su padre. Su plan es reformar la casa familiar mientras David aprovecha la tranquilidad del pueblo para escribir. Una vez allí contratan un grupo de rudos campesinos para la obra. Uno de ellos, Charlie, es el ex novio de Amy. Las tensiones empiezan a aflorar en pequeñas dosis debido a las diferencias de los pueblerinos con la prepotencia millonetis de David. Pero la actitud provocativa de Amy, en plan vengativo hacia su marido por justificar éste que los paletos quedasen bizcos viéndola hacer footing con poca ropa, será el principio del fin de la tranquilidad.

En 1971 Sam Peckinpah y David Zelag Goodman adaptaban los imprescindibles textos de The Siege of Trencher´s Farm, de Gordon M. Williams. En aquella, el personaje del marido, interpretado por un sensacional Dustin Hoffman, era un astrofísico tímido y callado que evitaba cualquier discusión o pelea. El guionista de Hollywood listillo, sin embargo, aunque no busque broncas, es un personaje más locuaz y atrevido. Aparte, el aspecto del actor, James Marsden, por mucho que lleve gafas de empollón, no es el del típico “pardillo” al que le ha tocado la guapa. Ella, antes Susan George y ahora una bella aunque anoréxica Kate Bosworth, pierde la tensión provocativa y la sensación de atontamiento sexual que, se supone, desata en los machos mega-salidos del pueblo. Vamos, que nos proponen la misma situación pero no se palpa el mismo ambiente.

Como mandan los tiempos, y pese a que el nuevo Perros de paja no es precisamente una película de Michael Bay, la pausa con la que sucedían los acontecimientos en 1971, el clima enrarecido, en gran parte gracias a la estimulante puesta en escena de Peckinpah (planos largos e incómodos, miradas sostenidas…) pierden terreno ante un estilo más plano y poco sutil del director Rod Lurie. El guión mantiene bastantes situaciones, sin olvidarse de la violación. En su día se formó una buena polémica en torno a dicha escena, pues el personaje de Amy era acosado y finalmente abierto de piernas contra su voluntad a manos de su ex novio. El caso es que, tras quejas y tirones, su gesto cambiaba y parecía disfrutar de su compañía. Y no solo eso, la actitud de una de las chavalitas del pueblo con un maduro discapacitado mental es el otro punto climático que desata la tragedia. De ahí que se tildara al film de misógino (¿?). Afortunadamente, el remake no escapa de dichas tácticas de crear un perverso morbo en el espectador, pero aunque el fin sea parecido, los métodos son más blandengues.

¡Los mataré a todos!

El clímax final, conocido petardazo como consecuencia del in crescendo de tensión sexual y enfrentamientos psicológicos y físicos a lo largo del metraje, también está ahí. Lurie no se ha olvidado de la violencia cruda en esos minutos; se resuelve con eficacia de montaje además de interpretaciones convincentes (ayuda tener como secundarios a unos entonados Alexander Skarsgard o Dominic Purcell y un James Woods pasándoselo pipa mientras espera cobrar el cheque). No es lo mismo porque, como ya he explicado, ni la hora y pico anterior al desenlace es tan intensa ni está tan bien contada, ni el personaje de David resulta tan creíble y radical en su paso de la calma a lo extremo. El nuevo David es un “chaval” justiciero de hoy en día, y el de Hoffman simplemente era un tipo superado por las circunstancias.

Hablar de Perros de paja 2011, como podéis comprobar, es difícil sin hacer comparaciones de esas que llaman odiosas. Pero en este tipo de remakes en los que, en lugar de crear algo nuevo o, al menos, con ciertas novedades a partir de la base argumental, lo que se intenta es rejuvenecer casi paso a paso lo que ya conocemos, no queda otra que comparar. Y en esa comparación están jodidos. Con todo, si algún espectador actual, de esos que vomitan solo de pensar en ver algo que se haya estrenado hace más de un año, quiere conocer más o menos la historia, la obra de Lurie resulta algo más respetuosa y visible que un verdadero remake-cagada.

Lo mejor: Algunos secundarios, como James Woods o Alexander Skarsgard y la excelente banda sonora de Larry Groupé.

Lo peor: Te cuenta lo mismo que la original, pero perdiendo intensidad dramática y efectividad, por tanto, en el in crescendo que da lugar al violento final. Y claro, James Mardsen no es Dustin Hoffman.

Panic Button

Me borro del facebook

Pannic Button

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  • Título original: Panic Button
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2011
  • Director: Chris Crow
  • Guión: Frazer Lee, John Shackleton
  • Intérpretes: Scarlett Alice Johnson, Jack Gordon, Michael Jibson
  • Argumento: Cuatro ganadores de un concurso celebrado en una red social suben a un jet privado para viajar a New York. La única condición: participar en una serie de juegos que se les proponen.

69 |100

Estrellas: 4

Pannic Button

Facebook, Twenti, Twitter, Youtube, Blogger, MySpace… ¿Cuantas de estas redes sociales o proveedores de contenidos cuentan con vuestro perfil? ¿Cuánto saben de vosotros? Las páginas que visitais, los programas o películas que os descargais, la música que escuchais, los videos por los que sentís curiosidad, los formularios que rellenais… Pero vamos más allá: ¿Conocen a vuestros amigos? ¿A vuestros familiares? ¿Vuestra pareja? ¿Vuestros hijos?

Cuatro “afortunados” usuarios de una red social son premiados con un viaje a New York, con todos los gastos pagados, a bordo de un lujoso jet privado. El viaje dura unas 6 horas (parten desde Londres), y durante la travesía los pasajeros deberán participar en una serie de juegos que pondrán a prueba su resistencia física y emocional (uno de estos juegos es muy similar a un infame concurso emitido por una cadena privada española de televisión y que responde al título de “El juego de tu vida”).

Panic Button es un thriller aparetemente modesto (rodado con un bajo presupuesto y, prácticamente, en una única localización) que tiene la inmensa habilidad de plantear, como pieza clave del juego, un miedo que se me antoja muy contemporaneo: la ansiedad y el recelo que podemos llegar a experimentar ante la amenaza de que toda nuestra vida, todos nuestros secretos más oscuros, toda nuestra intimidad, queden expuestos a la luz de una red global que no dudará en juzgarnos y condenarnos de manera, probablemente, precipitada.

La situación planteada por Panic Button durante sus primeros 45 minutos es terriblemente cruel. A través de las páginas que visitan, a través de los videos que miran, a través de los formularios que rellenan… una voz representada por la caricatura de un cocodrilo extraerá conclusiones sobre cada uno de los cuatro pasajeros del avión y las hará públicas de una manera atroz, regocijándose en el reproche moral que conllevan algunas de sus acciones o algunos de sus hábitos en internet. La gran red no miente. Son datos. Números. Direccones web, IP, mesajes de correo electrónico. ¿Hasta qué punto se nos puede juzgar a través de nuestro comportamiento en la red? Por supuesto si nuestros actos constituyen un delito no hay discusión posible. ¿Pero qué ocurriría si alguien dedicase todos sus esfuerzos a hacer públicos todos lo videos que veis en la red? ¿O todas las fotografías? ¿O todos los mensajes que intercambiais con otros usuarios? ¿Encontrarían pornografía, quizás? ¿El video de una ejecución pública en un país del tercer mundo que tuvisteis, en un momento dado, la sangre fría de soportar hasta el final? ¿Los indicios de una infidelidad conyugal?

Pannic Button, durante la primera mitad de su metraje, plantea de forma muy afortunada una realidad desasosegante: tenemos una personalidad virtual. Nos comportamos en la red de una manera muy particular, y nuestros actos son visibles, dejan huella, y son susceptibles de ser aireados al resto de usuarios de la red. No existe intimidad. No hay secretos. No existe la certeza absoluta de que nuestros datos personales y nuestros actos en la red estén protegidos de posibles ingerencias. La seguridad siempre es relativa. Y los protagonistas de Panic Button sufren de manera muy directa las consecuencias de esta situación.

El director británico Chris Crow contruye un thriller de excelente ritmo, en el que los momentos de tensión y supense se dosifican a la perfección a lo largo del metraje y que, como lectura final, es capaz de forjar en el espectador una sensación de inseguridad primero, y de impotencia después, realmente muy logradas.

Además cuenta con una realización efectiva (que hace muy buenas las 300.000 libras invertidas) y con unos actores más que solventes.
Lástima que en su tramo final, más cercano al espíritu de la saga Saw (sobre todo en el papel que acaba asumiendo el villano de la función) que al magnífico thriller psicológico del inicio; se sucedan un par de situaciones, cuanto menos, discutibles (y me estoy refiriendo al hallazgo que unos de los protagonistas realiza en el compartimiento del equipaje), y se den excesivas explicaciones (todas ellas bastante trilladas) sobre todo lo que ha ocurrido.

En definitiva Panic Button me ha sorprendido gratamente. En parte por lo poquito que esperaba de ella, y en parte por lo mucho que me ha acabado ofreciendo. Un thriller absorvente y tremendamente entretenido.

Lo mejor: A pesar de que la sombra de Saw sea alargada, Panic Button logró mantener toda mi atención de principio a fin

Lo peor: La parte final flojea un poco...