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The Caller

¡Vaya factura de teléfono que te va a llegar este mes nena!

The Caller Póster

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  • Título original: The Caller
  • Nacionalidad: UK/Puerto Rico | Año: 2011
  • Director: Matthew Parkhill
  • Guión: Sergio Casci
  • Intérpretes: Stephen Moyer, Rachelle Lefevre, Luis Guzmán
  • Argumento: Una chica se muda a un nuevo piso después de un divorcio tortuoso. Pronto empezará a tener llamadas bastante inquietantes.

63 |100

Estrellas: 3

The Caller Grande

Suena el teléfono en tu nuevo apartamento el primer día de tu estancia. Una mujer histérica al otro lado de la línea empieza a chacharear sobre dónde esta su marido y quien coño eres tú a golpes de chillido. ¿Qué haría una persona normal en esta situación? Una personal normal no sé, pero yo le seguiría un poco la conversación. Ya sea por aburrimiento o por cotilleo.

Precisamente es lo que hace Mary Kee (Rachelle Lefevre), escucharla y darle un consejo. Pero ¡ay amigo! Ten mucho cuidado qué consejos das y más cuidado aún a quién se los das porque antes que dar consejos a nadie es mejor arreglar los propios problemas que uno ya tiene en casa.

Y este problema tiene un nombre, Steven (Ed Quinn), su ex marido. Un hombre que con su sola presencia ya te inquieta y aun más cuando sale su personalidad de macho alfa violento. Pero suerte que también hay buena gente, y ahí entra su nuevo vecino, el señor George (Luis Guzmán) y también el guaperas de turno, John, que de seguro que los fans de True Blood lo vais a reconocer enseguida.

Hasta ahí los personajes principales, solo nos faltaría quién está detrás de la línea de teléfono. Su nombre es Rose y lo único que quiere es tener una amiga. Y mira por donde que el marrón, porque es un marrón, le ha tocado a Mary.

Como siempre, aviso. Si no sabes nada de la trama deja de leer ya que se me es difícil hablar de ella sin destripar lo que sería su principal sorpresa de la trama, aunque intentaré no destripar el final.

El tema que toca la película es un tema muy interesante, de largo debate y de grandes contradicciones. Regreso al futuro, Terminator, Frequency, Timecop (de las mejores de Van Damme), El Efecto Mariposa, Donnie Darko, Triangle… todas ellas tocan el mismo asunto: El continuo-espacio-tiempo. Personalmente la mejor explicación dada es la que le da Doc a McFly en Regreso al futuro 2, explicándole el desdoblamiento del tiempo, sus causas y las realidades alternativas que se producen en una pizarra, en plan dummie, pero aún así quedan miles de incógnitas que resolver ya que como he dicho hay tantas posibilidades que ni siquiera sabría decir si es por el tiempo o por el espacio, e incluso por ambas.

En The Caller su argumento se basa precisamente en esto, entre la conexión del pasado y el futuro pero partiendo que tal argumento se da a entender tan deprisa que no da tiempo a dar juego a ninguna otra posibilidad de misterio y ¡si es que además utilizan ya algunas escenas de películas mencionadas anteriormente! su originalidad es cero.

Por tanto personajes que podrían haber dado más de sí, como su ex marido, quedan desde un primer momento en un segundo plano solo dándonos falsas alertas durante todo el metraje a través de sombras de siluetas de alguien vigilando cada movimiento de nuestra protagonista. Eso sí, muy inquietantes.

Otro personaje prescindible es el del vecino George, ¿sería un Deus Ex Machina?. Su función es la de cortar flores y… y ya está. ¿Desaparece? Bueno alguien tiene que hacerlo para dar un poco de chicha al asunto. Pero a parte de eso…

Así que la parte de este personaje me ha parecido bastante horrible, como horrible la explicación que le da su nuevo amiguete (en plan Doc) a la chica, en un bar y e una servilleta, explicándole las posibles realidades paralelas que han ocasionado sus consejos.

Mierda, lo siento, pero lo he encontrado tan mal explicado y con tan pocas ganas de tocar el tema principal que nos ocupa (el maldito espacio-tiempo) que al final solo opté por disfrutar de la atmósfera, de la tensión de cada llamada y de gozar de Lefevre, que las preguntas que me pudiera ocasionar la película se desvanecieron en el acto, no buscando ni los posibles fallos (en todas estas películas hay fallos, TODAS), ni nada más que no sea pura diversión, y mira por dónde que me lo he pasado bastante bien.

Solo me falta hablar de Rose, la telefonista. ¿Quién es en realidad? ¿Qué quiere a parte de la amista de Mary? ¿Seguirá los consejos que le ha dado ésta? Bueno, eso será mejor que lo acabéis averiguando vosotros mismos.

Como las películas no se hacen solas acabaré nombrando a los actores y director The Caller, que aprovecho para quien todavía no lo sepa que se proyectó en el Festival de Sitges de este año. Para saber un poquito de su director os invito ver la ficha que puso a disposición el Festival ya que es un director desconocido para mí.

De los que sí puedo hablar es de Rachelle Lefevre, cuya incógnita tengo de porque cojones la sacaron de la saga Crepúsculo con lo guapa y buena actriz que es, curtida en la televisión. Y como siempre digo ole sus cojones por mostrar sus encantos en The Caller. Luego tenemos ya al veterano Luis Guzmán y veterana Lorna Raver (Drag Me To Hell), al chupasangre Stephen Moyer y a Ed Quinn al cual lo recordaba por House of Dead II y Starship Troopers 2.

Lo mejor: El tratamiento de la imagen, ver a Lefevre y la intriga de las primeras llamadas.

Lo peor: La ya poca originalidad de las pelis espacio-tiempo, un final muy forzado

A Horrible Way to Die

Una horrible forma de vivir

A horrible way to die Poster

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  • Título original: A Horrible Way to Die
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Adam Wingard
  • Guión: Simon Barret
  • Intérpretes: AJ Bowen,Amy Seimetz,Joe Swanberg
  • Argumento: El asesino en serie, Garrick Turrell se escapa de la cárcel, huye del encierro y de sí mismo. Sarah y Kevin comienzan una relación para olvidar el pasado. La vida les cruza.

72 |100

Estrellas: 3

A horrible way to die Grande

Después de ver “A horrible way to die”, me planteé seriamente si sería el tipo de películas que encajaría en Almas Oscuras. ¿Es esto terror?, me preguntaba. Al final decidí que no sabía si esto era terror, pero que me había dado una patada en la boca y que necesitaba compartir eso.

En realidad, si me paro a pensarlo, ¿cuántas de las películas de terror que aquí comentamos entran dentro de la categoría de terror propiamente dicho (entendiendo por terror, la máxima expresión del miedo)? Pues terror, del de pasar miedo, pocas, muy pocas; pero, entonces ¿cómo llamamos a las que nos dejan hechos polvo? Esto es HORROR pequeños, y el horror se lo come todo. El horror te hiela la sangre ,y eso que nosotros tenemos la sangre desbocada por nuestras venas… así que dejemos que estas propuestas nos la paralice y sigamos fascinados por esa sensación única de apagar la pantalla de la televisión o del ordenador, o donde veamos las películas, pensando que no nos encontramos bien, que estamos raros, que lo que acabamos de ver, por el motivo que sea, nos ha noqueado.

Todo esto viene a cuento ya que, ciertamente, “A Horrible way to die”, está más cerca del drama que de cualquier otra cosa, pero un drama con un trasfondo realmente aterrador, porque aquí se trata de indagar en sentimientos tan terroríficos como la culpabilidad, el resentimiento, la falta de autocontrol, la necesidad de redención e incluso del amor mas irracional.

En “A horrible way to die” se conectan dos historias. De un lado tenemos a Garrick Turrell, un asesino en serie que escapa de prisión y que no puede evitar ser el animal despiadado que en realidad es, eso sí, escondido bajo una amigable personalidad con la que llegas a simpatizar.
Del otro lado están Sarah y Kevin, dos personas atormentadas, que se conocen en Alcohólicos Anónimos y que inician una relación que no estará exenta de retorcidas dificultades.
Por supuesto, estas dos historias estarán conectadas y en una parte de la conexión se establecerá una ruptura del ritmo espectacular.

*Adam Wingar juega con la cronología de los acontecimientos, dando marcha adelante y atrás de una acertada forma, mostrando retazos de las vidas de los protagonistas en los momentos en los que los sentimientos afloran y necesitas algún tipo de explicación.
Los movimientos de la cámara, las melodías, e incluso el cromatismo de las imágenes, ayudan mucho en la misión de explicarlo todo de manera interrumpida, pero con coherencia.

“A horrible way to die” es una historia de Amor y Muerte, de pasión, obsesión y de dolor, mucho dolor, porque los personajes están emocionalmente heridos de muerte, y para eso ayuda, y mucho, la excepcional labor de los actores, en especial la atormentada Sarah (Amy Seimetz) y el enorme Garrick (AJ Bowen), quienes manejan a la perfección los hilos de una película que podría haber sido densísima interpretada de otra manera.

La emociones que se representan son igual al vacío y los impulsos son tremendamente pasionales.
Garrick es el perfil de asesino en serie incontrolable, que en realidad lucha por no sentir la pulsión que siente y que es totalmente consciente de su maldad (reveladoras sus palabras en la parte final de la película), pero la naturaleza, oh sí, la naturaleza al final siempre da la cara. Las cicatrices se pueden ver bien marcadas en las víctimas y en los verdugos, aunque son unas cicatrices muy diferentes y que de vez en cuando vuelven a sangrar.

Personalmente, que no se expliquen los motivos de Garrick para asesinar considero que es un acierto y que va en total consonancia con la idea de la película, que es mostrar que hay veces en las que no hay una explicación, porque las cosas son así y punto y porque esas explicaciones no se deben pedir, o no se necesitan.

No se si considerará esto un SPOILER porque en realidad no voy decir nada, pero no quiero que sospechéis siquiera por donde voy, así que los que no la hayan visto, hasta aquí, ¿ok? Absolutamente increíble el giro en la trama, totalmente inesperado y excitante.

Ya podéis seguir leyendo…

Como contrapunto negativo, debo decir que hay escenas que no son del todo comprensibles, que despistan como las mil luces de navidad que nos regala Wingard, y que el ritmo es lento, de esos que hay que disfrutar con paciencia, pero si resulta que eres de los que tiene una impaciencia enfermiza… pinta mal la cosa.
Reconozco que a mí me gusta paladearlo todo, pero que en ocasiones un poco más de furia hubiera venido de perlas, sobre todo al mostrar los asesinatos.

Por último, solo me falta mencionar el final SPOILER??? – abrupto, seco, sin más. ¿Alguien recuerda F?

Como diría uno de los grandes, con un tono de voz peculiar: Gracias.

Lo mejor: El drama,los personajes,el dolor,la sorpresa.

Lo peor: Puede que su ritmo no termine de convencer y el final,me temo que puede convencer menos aún.

Munger Road

Como nos gustan las Leyendas Urbanas...

Photobucket

PhotobucketSt. Charles es uno de los mayores suburbios de Chicago y, como la mayoría de ciudades de los EEUU (y del mundo), una cornucopia de lugares malditos, casas abandonadas y chungas o cementerios siniestros (siendo los más notables los de Mount Thabor o Archer Woods, con fotos). Y uno de los más comentados y/o visitados es Munger Road, una calle no expecialmente larga, pero con unos cuantos años de historia paranormal (en esta página hay varios datos) y no tan paranormal, es decir, hechos reales y crudos como la vida misma. En cuanto a los aspectos paranormales el más comentado y te-juro-por-la-tumba-de-mi-madre-que-yo-lo-vi es el referido a un accidente de tren que tuvo lugar hace unos cuantos años. Unos hablan de que el tren se llevo por delante a un crío/a, pero la mayoría coincide que fue un autobús escolar. Y, se supone, que si aparcas sobre las vías que corren paralelas a Muger Road, lo dejas en punto muerto y abres las ventanas se siente algo y, a veces, si esparces polvos de talco (¿?¿?¿) aparecen huellas de niño en el parachoques. Pués vale, aquí, en donde yo vivo, hay una parte de bosque en la que si caminas por la noche solo, te puedes encontrar a un tipo con un hacho que se limita a mirarte…y yo nunca lo he visto, ni siquiera bajo la influencia de sustancias psicotrópicas.

PhotobucketA mi personalmente me interesa más otra leyenda, la que habla de un grupo de jóvenes que, aprovechando la celebración del Scarecrow Festival (que existe de verdad), se acercaron a la citada calle y desaparecieron entre casas abandonadas y callejones oscuros habitados por seres más reales y terribles. La llegada de estos insensatos jóvenes coincide con la fuga de un asesino en serie de una prisión cercana. STOP!!, ya sé, ya sé, muchos estaréis pensando: “no jodas, otra de chavales estúpidos y asesino malote”. Y sí, esa es esencia de la trama, y a mi también me daba mal rollo. Pero una vez leidas multitud de buenas reseñas (todas coinciden en su atmósfera opresiva y la habilidad con la que juega con lo que no se ve) y haber visto el trailer, amén de la presencia del siempre estupendo Bruce Davidson como uno de los policias encargados de resolver la desaparición, mi percepción de la película ha cambiado. Y se ha converido en una de las “must” de este año…

Uninhabited

El proyecto de la bruja de la isla

Uninhabited Poster

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  • Título original: Uninhabited
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2010
  • Director: Bill Bennett
  • Guión: Bill Bennett
  • Intérpretes: Geraldine Hakewill y Henry James.
  • Argumento: Beth y Harry deciden pasar unos días en una apartada isla de coral. Al poco de estar allí, comienzan a sospechar que no son los únicos habitantes del lugar.

40 |100

Estrellas: 2

Uninhabited Grande

Las historias que se desarrollan en un entorno natural privilegiado son una debilidad. Para mí, es un plus que películas como “The Descent” o “Wolf Creek” sucedan en lugares como cuevas o páramos. A poco que haya un director de fotografía con algo de vista, al margen del valor de la historia y su guión, su visionado se convierte en una auténtica gozada.

“Uninhabited” parece sumarse a este carro. Transcurre en una paradisíaca isla de coral australiana a la que Beth (Geraldine Hakewill) y Harry (Henry James), una joven pareja, acuden a pasar unos días apartados de la ciudad. Sin embargo, como dice el manido argumento de la cinta, pronto empiezan a sospechar que no están solos…

Bien, con este punto de partida, las sorpresas no parecen estar, precisamente, garantizadas. En el arranque, se acumulan uno a uno todos los tópicos a los que estamos acostumbrados: Jackson, el hombre que les lleva en su barco a la isla, les advierte veladamente de algún tipo de peligro; Beth es bióloga marina, y explica al menos en dos ocasiones a Harry qué son los pepinos marinos y lo peligroso que es el pez piedra, por lo que no hace falta ser un lince para darse cuenta de que algo va a pasar con esos dos elementos.

Cuando, por fin, la presencia intrusa comienza a manifestarse, surge el verdadero referente de la película. Y sorprende porque es… “El Proyecto de la Bruja de Blair”, de donde se sablea prácticamente todo: sombras vistas desde el interior de una tienda de campaña, una cabaña en mitad del bosque, voces de niños confundidas con el viento nocturno… incluso hay una videocámara, quizá a modo de descarado homenaje, suponiendo que a estas alturas hiciera falta.

Así, entramos de lleno en la figura del “intruso”, la tercera presencia de la isla. Sin ánimo de revelar nada, aunque no hay un gran secreto detrás, este “intruso” actúa poco y de un modo leve. Asedia a la pareja protagonista sin dar demasiadas pistas de qué quiere de ellos, y su aspecto se oculta convenientemente por planificación. Esto, probablemente, crea un elemento de despiste y una falsa expectativa porque, en el tramo final, cuando descubrimos su rostro… bueno, la decepción es gigante.

La presencia de un par de cazadores furtivos de tiburones alegra un poco la función, siempre dentro de los cánones de la rutina y lo previsible aunque, al final, son sólo una excusa para que haya un par de víctimas más por el camino. Quizás fui yo, que esperaba más de una película con un cartel sugerente y rodada en un entorno paradisíaco, pero ninguno de los dos personajes principales tiene entidad suficiente como para mantener el visionado, ni el director Bill Bennett, también guionista, es capaz de crear un clima lo suficientemente malsano o inquietante como para que el trayecto sea interesante; a este respecto, de hecho, y aunque parezca contradictorio, parece que hay más esfuerzo en que la peli quede “bonita” que en que realmente asuste o altere al espectador.

Pero, si soy sincero, lo que más me molestó, y lo que creo que es realmente un grave problema, es la historia y los motivos de nuestro “intruso”. Como ya se ha mencionado arriba, en medio del bosque hay una cabaña, y en su interior… un libro. Llegado un momento, Beth lo coge y lo lee… y ahí está escrita, sin ningún tipo de pudor, toda la historia pasada y la intención del tercer habitante de la isla. De un plumazo, y de un modo fácil y descarado, se resuelven las pocas incógnitas que encerraba la historia, y se produce un giro en el personaje de Beth bastante increíble.

En fin, poco más puedo mencionar aparte de la pena de por qué, de repente, una película comienza a aparecer por todos lados mientras que otros títulos, sin duda mucho más interesantes y con más valor, parecen condenados a no ver la luz…

Lo mejor: La isla

Lo peor: Es muuuuy floja.

Mother's Day

Amor de madre

Mother's Day

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  • Título original: Mother's Day
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Darren Lynn Bousman
  • Guión: Scott Milam
  • Intérpretes: Rebecca De Mornay, Jaime King, Briana Evigan
  • Argumento: Tres hermanos acaban de cometer un robo. Uno de ellos está malherido, y deciden refugiarse en su antigua casa.

75 |100

Estrellas: 4

Mother's day

Antes de nada liquidemos cuanto antes el asunto del remake. Efectivamente Mother’s Day, penúltima película dirigida por Darren Lynn Bousman (supongo que en estos momentos estará ultimando los detalles de 11-11-11), se ha vendido como el remake del título homónimo dirigido en 1980 por el inefable Charles Kaufman. El Mother’s Day original pasa por ser uno de los buques insignias de la Troma y poseía todos los elementos que hicieron mítica a la productora independiente norteamericana: un presupuesto irrisorio, su habitual crutez visual, humor tosco, sexo guarro, violencia, casquería fina y altas dosis de mala uva.

Pretender que un supuesto remake de Mother’s Day, con ciertas expectativas de llegar a un público más o menos amplio, asumiera incondicionalmente el legado, el espíritu y el estándar de calidad de los entrañables subproductos (dicho con todo el cariño del mundo…) de la Troma; era una posibilidad bastante remota. Al fin y al cabo el panorama cinematográfico actual en los USA está plagado de productoras independientes cuyos productos imitan, de manera intencionada o no, con mayor o menor acierto, el mencionado espíritu de la Troma (The Taint, Black Devil Doll, Stripperland…).

Con todo ello Darren L. Bousman ha tomado un camino distinto y, en realidad, bastante previsible. Se ha apoderado, únicamente, del punto de partida inicial del Mother’s Day tromático (una familia de hermanos criminales y medio tarados liderados por una madre cuyo nivel de psicopatía deja en pañales a sus vástagos) y lo ha utilizado a su antojo con el fin de edificar un thriller duro, violento, no exento de un insano humor negro, y que poco o nada tiene que ver con el Mother’s Day original.

Tres hermanos irrumpen inesperadamente en la que creen que todavía es su casa, huyendo de un accidentado robo del que uno de ellos ha salido mal herido. Lo que ignoran es que la casa ya no les pertenece. Hace apenas unos días la casa fue adquirida por una joven pareja que, junto a un grupo de amigos, se encuentra celebrando una fiesta en el sótano.
Los hermanos toman como rehenes a los habitantes de la casa, mientras que el estado de salud del herido se deteriora rápidamente. La situación se tensa. Surgen los primeros conflictos; y los hermanos deciden llamar a la única persona que puede ayudarles: su mamá.

Empiezo a sentir cierto aprecio por este tipo. Me refiero a Darren L. Bousman, cuyo nombre se ha visto asociado, en no pocas ocasiones, al deterioro de la saga Saw, de la que Darren dirigió la segunda, la tercera y la cuarta entrega. Pero resulta que el bueno de Darren también es el artífice de una pequeña, inesperada, y muy arriesgada joyita titulada Repo! The Genetic Opera; para un servidor motivo más que suficiente para prestar la debida atención a cualquier proyecto que acabe en sus manos.

Y sin duda Mother’s Day, su último trabajo acabado hasta la fecha, se sitúa directametne en el lado positivo de la balanza. Con una materia prima escasa, banal y carente de originalidad - y me estoy refiriendo al argumento de la película – , Darren logra dar con la fórmula ideal para elaborar un thriller endiabladamente divertido que se sustenta en tres elementos básicos que el director norteamericano manipula con absoluta destreza y tremenda eficacia:

1. En primer lugar Darren acierta en la definición de los personajes. En Mother’s Day no hay personajes buenos y personajes malos. El rasgo patológico, desequilibrado, tanto de los cuatro hermanos como - sobretodo – de la madre, auténtica alma mater del clan, resulta más que evidente.

Pero no resulta menos evidente el hecho de que el resto de personajes, presuntamente “los buenos de la película” o “las sufridas víctimas”, son todos ellos (o casi todos… no es bueno generalizar) una pandilla de cabrones dispuestos a traicionar, sin miramiento alguno, a sus supuestos amigos, con el objetivo - siempre loable – de poner a buen recaudo sus preciosos culos.

Aflora, una vez más, lo peor de la condición humana. Y la guinda del pastel la ponen dos putitas con las que uno de los hermanos se cruza en su accidentada excursión al cajero automático más cercano… ¡tronchante!

2. Acierta de nuevo Darren en el tono. El director norteamericano no huye del legado de Saw ni del gore-glam de Repo!, y apuesta en Mother’s Day por una violencia rotundamente explícita, visceral, explosiva y dotada de una buena dosis de humor negro que, sin duda alguna, acaba siendo uno de los rasgos distintivos de la película y también uno de los platos fuertes de este thriller atípico en muchos aspectos. Hay sangre, hay mucha violencia, está muy bien empleada, y resulta divertida y atractiva.

3. Y en tercer y último lugar - aunque no menos importante – , acierta Darren en el casting. La presencia de Rebeca De Mornay en el papel de la madre, viene a corroborar algo que todos aquellos que disfrutamos, hace casi treinta años, de la hoy madurita (a sus 52 años sigue estando estupenda) actriz norteamericana en su recordado rol de niñera desquiciada y psicópata (La mano que mece la cuna, 1992), teníamos muy claro: Rebeca De Mornay ha nacido para ser la mala de la película.
Su interpretación, rebosante de ironía, deambula entre la severidad, el cariño, la protección y la disciplina para con sus hijos; y el sadismo, la crueldad y el ensañamiento hacia todo aquel que ose poner en duda sus decisiones o pretenda dañar, de un modo u otro, a su família. La sola presencia de la De Mornay contribuye a situar Mother’s Day un par de peldaños por encima de los esperado.

Y eso es todo. No se trata de una película genial, ni de una propuesta innovadora o arriesgada. Mother’s Day es, simplemente, un thriller violento, brusco, crispado, burlón y decididamente entretenido; únicamente manchado, una vez más, por un tramo final excesivamente forzado y sin gracia. Recomendada.

Lo mejor: La violencia, el ritmo, su negrísimo sentido del humor y, por supuesto, Rebecca De Mornay

Lo peor: La historia es muy previsible y el final no está a la altura

In Their Sleep

La buena samaritana

In Their Sleep

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  • Título original: Dans Tom Sommeil
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2010
  • Director: Caroline du Potet, Éric du Potet
  • Guión: Caroline du Potet, Éric du Potet
  • Intérpretes: Anne Parillaud, Arthur Dupont
  • Argumento: Sarah atropella a un joven de vuelta a casa, y decide llevárselo para curarle las heridas. Pero alguien está persiguiendo al joven, e irrumpe en la casa...

50 |100

Estrellas: 3

In Their Sleep

El porqué se confía de primeras en una persona es un asunto delicado. Quien más y quien menos, tiene un par de personas a su alrededor de las que se ha hecho amigo sin saber muy bien porqué en un primer momento. Sólo después, cuando pasa el tiempo, se es capaz de encarar con relativa sinceridad el motivo por el que uno se abrió al otro. El motivo real, me refiero: qué tipo de impresión o interés fue la que provocó el acercamiento.

Desde luego, no es un tema sencillo. Y montar una película en torno al mismo es complicado. Quizás, requería un poco más de profundidad o inspección psicológica que la que ofrece “In Their Sleep”.

Sarah se ha mudado con su marido y su hijo a una casa en mitad del campo, pero lo que prometía ser el comienzo de una nueva vida, se trunca bruscamente con la muerte del joven. Un año después, Sarah no ha superado la pérdida, y su matrimonio se ha ido al garete. Al borde de la depresión, la enfermera jefe del hospital en el que trabaja le pide que se tome el fin de semana libre. Sarah coge su coche, dispuesta a volver a casa. En medio de la carretera, atropella a Arthur, un joven de edad similar a la de su difunto hijo. Por suerte, Arthur sólo está herido, y Sarah se ofrece a llevarle a su casa para curarle. Sin embargo, el chico acarrea consigo otro peligro: un hombre le persigue para matarle, un ladrón que entró en su casa y a quien Arthur pilló infraganti y le vio la cara.

Este resumen, muy similar al oficial de la película, me parece que pone en la palestra uno de los problemas: lo extraño del punto de partida. Salvo que Sarah se encontrase justo al lado de su casa, que no es el caso, resulta un poco inverosímil que se lleve a un extraño a su hogar para curarle. Por mucho, además, que le recuerde a su hijo. Y vuelvo al párrafo de introducción: la protagonista se mueve marcada por ese trauma y decide volcarse con el chaval al que ha atropellado, pero uno, como espectador, nunca llega a entenderla. Creo que el proceso de ella es lógico, pero no cómo está contado en la película. Apenas hay matices o un mero intento porque se entienda qué ve ella en el joven, más allá del hecho de que su hijo de edad similar falleció un año antes.

Pero la situación está planteada de este modo, y hay que seguir avanzando. En ese momento, irrumpe en la casa el hombre que persigue a Arthur. Debería ser un momento de absoluta tensión, pero…

Por un lado, aunque las escenas de asedio y ataque están bien rodadas, lo cierto es que huele a rutina. A estas alturas, hemos visto momentos más salvajes y terroríficos, y el mismo cine francés, huelga decir ejemplos, nos ha ofrecido, y seguirá haciéndolo, productos que demuestran que con una casa y dos personajes se puede acojonar vivo al personal. El de “In Their Sleep” no es el caso.

Y, sobre todo, que cuando llega el hombre a la casa en busca de Arthur, es TAN EVIDENTE que no nos han contado algo, que la situación no es la que pretenden hacernos creer, que se está más preocupado por descubrir el detalle que revele lo que está pasando realmente que por sufrir por si alguno de nuestros dos protagonistas es agredido.

Poco después, tiene lugar la que seguramente fuera una de las grandes bazas de la película a la hora de venderla: un punto de giro acompañado de un flashback. Cambia el rumbo de la historia radicalmente y se convierte en otra película. Una apuesta arriesgada, cierto, y que siempre es de agradecer. Lo malo es que se lo ve venir, y el impacto pretendido no tiene lugar. De hecho, ojalá esto hubiera sido sólo una trampa, una falsa señal para engañarnos o manipularnos un poco… pero no.

Así las cosas, la segunda mitad de la película se observa con cierta lejanía y desgana. Porque se apoya demasiado en la psique y el trauma de Sarah que, como se ha mencionado al principio, prácticamente no está construido.

A pesar de todo esto, hay cosas apreciables en “In Their Sleep”. El trabajo de Anne Parillaud y Arthur Dupont como Sarah y Arthur es bueno, se esmeran en darle cuerpo y alma a personajes que, lamentablemente, no los tienen. En el apartado técnico, no hay nada que chirríe: la fotografía de Pierre Cottereau es sobria y sugerente, en especial en los momentos nocturnos; los hermanos du Potet, pese a ser su primer largo, se desenvuelven con buen pulso a nivel visual, y es curiosa cuanto menos la música de Éric Neveux, con un leit motiv, quizás, más propio de una peli de marcianos de los cincuenta que de un pschothriller contemporáneo.

“In Their Sleep” es una peli de matices. Si no se los pides, puede satisfacerte y echar un rato entretenido sin más pretensiones. Aún así, pese a que uno se enfrente a ella sin expectativas y dispuesto a no exigirle nada, el problema fundamental es que no consigue que resulte interesante casi nada de lo que cuenta. Y probablemente lo fuera.

Lo mejor: El prólogo.

Lo peor: Lo bien que podía haber estado.

Secuestrados

Marcado el camino a seguir

secuestrados

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  • Título original: Secuestrados
  • Nacionalidad: España | Año: 2011
  • Director: Miguel Ángel Vivas
  • Guión: Miguel Ángel Vivas, Javier García
  • Intérpretes: Manuela Vellés, Fernando Cayo, Dritan Biba
  • Argumento: Una familia de clase acomodada se encuentra de mudanzas en la que será su nuevo y lujoso hogar. Su tranquilidad será interrumpida al ser victimas de un violento secuestro.

70 |100

Estrellas: 4

Secuestrados

Este es el camino. No cabe duda. Desde finales de los noventa, aunque sea con cuentagotas, una serie de talentos locales se están haciendo notar en el panorama del cine de género. No siempre los resultados artísticos y/o comerciales han ido de la mano, pero ya es un paso. Desde el éxito a todos los niveles de Juan Antonio Bayona, Alejandro Amenábar, Jaume Balagueró o Paco Plaza, hasta nombres, esperemos en próximo auge, como Eduardo Chapero Jackson o Paco Cabezas, pasando por oportunidades perdidas, aunque no sin falta de (agradecido) riesgo, como José Luis Alemán, la cantera de nuevos valores empieza a tener notoriedad. Otros han emigrado, como el cada vez más interesante Juan Carlos Fresnadillo o el más irregular Luis Berdejo. Y otros no han trabajado nunca en España, aunque no les va nada mal en Estados Unidos, como es el caso de Jaume Collet-Serra. A todos estos nombres, y algunos que faltan, unamos ahora con fuerza el de Miguel Ángel Vivas.

No cabe duda de que este cambio generacional, esta nueva mina de talentos relacionados con el cine fantástico y el terror, se debe a que los jóvenes directores actuales llevan consigo unas influencias, un recorrido como aficionado, muy diferente al de las llamadas viejas glorias (o, en todo caso, directores veteranos). Esta gente, al fin y al cabo, es como nosotros. No todos, aunque en su mayoría, se nota a la legua que eran y son fans y consumidores compulsivos del cine que nosotros, al menos el que esto suscribe, nos llevamos tragando desde la adolescencia. Ese cine de casas encantadas, de zombies, de psicópatas. Ese Giallo de hace unas décadas, o el Torture Porn actual. Y, en el caso de Miguel Ángel Vivas, casi puedo afirmar que se ha visto unas cuantas de la llamada Nouvelle Horreur Vague, y también de aquel movimiento de violencia hiperrealista y contenido social/auto-critico iniciado, o puesto de moda, por Funny Games (1997).

Digamos entonces que, en cuanto a sus influencias, Miguel Ángel ha hecho los deberes. Ahora bien, ¿ha conseguido captar la potencia y calidad de dichas obras?

Lo primero que sorprende de Secuestrados es su factura. La producción, pese a contar con un presupuesto poco holgado, está a un nivel excelente. Luego, uno queda sorprendido por la valentía con la que Vivas ha elegido mover la cámara y utilizar el montaje. Apenas diez minutos después de la presentación de los personajes, un importante susto nos mete en acción y ésta no se detiene hasta el final. Durante sus ajustados ochenta minutos asistimos a un tour de force de violencia, al contrario de lo esperado, más psicológica que explicita. No quiere decir que no haya imágenes fuertes, que las hay, sino que el peso real de los acontecimientos no es tanto el impacto gore. Aquí entran en juego unas interpretaciones magnificas y muy creíbles, salvo en unos casos puntuales en los que la sobreactuación (algo, a veces, imposible de evitar en el cine español) hace algún estrago. Mención especial en el buen sentido para la prometedora Manuela Vellés, en un papel, el de la hija adolescente, bastante complicado por ser propenso a esa citada sobreactuación, además de contar con numerosos y largos primeros planos.

Pese a que, como apunté, sorprende la labor tras las cámaras y los recursos de montaje, también suponen un arma de doble filo. El problema, en ocasiones, es el exceso en el uso. Da la sensación de que Vivas ha querido llamar la atención más de lo necesario en su labor. Error, por otro lado, típico en proyectos noveles de escuela de cine. Pero no cabe duda que, respecto a su anterior trabajo y opera primera, la floja Reflejos (2002), hay un cambio a mejor. Tanto que, pese a momentos de demasiada reiteración (el uso del montaje de dos acciones simultáneas), quedan otros impecables (cada vez que la acción va directa al grano, como ese seco y paralizante final).

La parte social pone el dedo en la llaga en un tema candente en la sociedad española: los secuestros express. Las nuevas y crecientes mafias organizadas, no pocas veces, como aquí se relata, compuestas en su mayoría por miembros extranjeros (con especial hincapié en la Europa del Este),constituyen un problema grave para el cual que se busca poca o ninguna solución. Cada año sube el número de secuestros violentos y robos a mano armada. Vivas no se ha cortado en la descripción de los personajes, aportando su nacionalidad extranjera (aunque con un cómplice patrio) y llevando la situación hasta sus últimas consecuencias.

Secuestrados, dicen, creó un estado de shock en el último Festival de Sitges. Tampoco hay que crearse expectativas desmesuradas, pero no quepa duda que han conseguido una película potente, cruda, y con capacidad de crear análisis posteriores. Y sobre todo, un cine de género exportable, que puede competir con el de otros nuevos talentos europeos del terror hiperrealista. Así que, sigamos por este camino.

Lo mejor: Factura impecable, dirección y montaje arriesgados y, muchas veces, efectivos, violencia tanto física como psicológica y tensión constante durante ochenta minutos. Manuela Vellés promete.

Lo peor: Cierta reiteración en el uso de trucos de montaje, y algunos actores (el amigo de la hija, el secuestrador español) propensos a la sobreactuación.

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La educación de la crueldad

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  • Título original: F
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2010
  • Director: Johannes Roberts
  • Guión: Johannes Roberts
  • Intérpretes: David Schofield, Ruth Gemmel, Eliza Bennet
  • Argumento: Cuando el instituto cierra por la noche y solo unos pocos profesores permanecen dentro con una alumna castigada, es cuando entran un grupo de encapuchados dispuestos a sembrar el terror y la muerte.

88 |100

Estrellas: 5

F

Me gustaría darle las gracias a Don Tancredo por avisarnos de que teníamos “F” ya lista en la imprescindible Gorenation. Chicos, nunca os lo agradeceré lo suficiente…

Permitidme que lo primero de todo os diga que merece la pena tragarse los 100 truños que nos tragamos habitualmente al año con tal de ver una sola película así. Esta película es una maravilla, uno de los descubrimientos más placenteros de los últimos meses (al menos para mí). Es una patada en la boca del estómago, una delicia para los amantes del género, una vuelta a la ilusión perdida…

Manifiesto mi absoluta admiración hacia Johannes Roberts por haberme regalado una pieza como ésta, hasta el punto de poder perdonarle sus títulos anteriores: “Forest of the damned” o “Hellbreeder”.

Dicho esto, debo añadir que se me hace difícil expresar con palabras lo que sentí al ver “F”. Intenté dormir, pero no tuve éxito. Mi cabeza no paraba, tenía el disparador cargado y a punto de soltar toda la rabia.

Allá vamos:
La historia arranca con una triste realidad (no creo en los “basado en hechos reales”, pero sí que se muestra algo que no resulta difícil de creer), se trata de la brutal agresión a un profesor (bueno o malo, eso da igual…) por parte de una adolescente que no estaba de acuerdo con la calificación y el posterior comentario de dicho profesor. Su calificación era una F (nuestro muy deficiente, al menos de cuando yo estudiaba, ahora ya no sé ni a lo que equivale, pero vamos, el 0 de toda la vida).
Tengo que decir que empatizo fácilmente con los teachers de este instituto o de cualquier otro por motivos personales, y es que yo misma fui profesora en un colegio y la paciencia era mi herramienta de trabajo diaria, pero uno nunca sabe cómo acertar… y aunque nunca viví una situación ni remotamente parecida, un año fue suficiente para darme cuenta de que aquello no era lo mío.

Pues bien, al grano, tras la agresión viene el pánico, la paranoia, la desorientación y el pavor. A lo largo de la trama, vemos, o mejor dicho intuimos, pedazos de días de…, pero no se da una explicación de lo que ha sucedido. Tampoco hace falta. Sabemos que la vida del profesor está totalmente rota y condenada al ostracismo… y eso es suficiente.
El tiempo se para, la vida deja de ser vida, la vida deja de estar presente en Robert Anderson, él simplemente la mira de lejos, la ve pasar…*Hasta aquí, drama.*

La incómoda situación como espectadores en la que nos sitúa Johannes Roberts es la de ver unas horas, solo unas horas, que pasan como un tornado, como un tornado sigiloso, uno que no avisa. Comienza el terror.

Un grupo de chicos, de los que no sabemos absolutamente nada, irrumpen en el instituto. Van armados con cuchillos, barras de hierro, enormes llaves inglesas, cutters y muy mala hostia.
La tragedia se desata silenciosa, algo terrorífico, ya que las muertes son de una brutalidad extrema y ni siqueira oímos un solo grito, no vemos una sola carrera (a excepción de Kate, la hija del profesor…), no hay ni una sola lucha por la supervivencia, asistimos a una masacre sin sentido (ninguna lo es, pero aquí,realmente, no hay razón…), a una noche vacía, sádica, cruel, despiadada e incomprensible. Una noche que parece no haber pasado.

Los chicos sin rostro, sin edad y sin motivación, además cuentan con una agilidad asombrosa, que no hace mas que acrecentar la tensión, y TENSIÓN es la palabra clave para definir esta película. Tensión máxima y absoluta. El hecho de que el espectador se sienta indefenso ante esta panda de cafres es la mayor baza de “F”, el hecho de que no haya ninguna referencia en este sentido, hace que el espectador esté desubicado, que sienta rabia hasta la nausea, que sienta la misma tensión que los protagonistas y el sudor bajándole por la espalda.

Como decía, la acción irrumpe sin más en la caótica vida de Robert y en la percepción que de ella tiene su entorno. Pero insisto en que no se especifica nada al respecto, no es un día diferente a otros. Aun así, el dibujo de los personajes es claro, te puedes hacer una imagen definida de la personalidad de cada uno de ellos, de todos, excepto de los encapuchados sin rostro. De éstos NO sabemos quiénes, cuantos y sobre todo, no sabemos porqué, y esa es la escalofriante pregunta que te haces en última instancia, ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?… Podemos pensar mil hipótesis, “F” nos lo permite. De hecho “F” obliga al espectador a actuar. Nos obliga a pensar rápidamente, a indagar y a intentar atar unos cabos que están rotos desde el principio.

El apartado gore, el apartado estrictamente “muertes”, es también un elemento a tener en cuenta, algo que puede no gustar, pero que hay que saber valorar. El hecho de que absolutamente todas las muertes estén fuera de plano, que no se muestren, fue algo que al principio entendí y valoré como negativo. Fue al terminar de ver la película y al comenzar a pensar en ella, una vez que la estaba reposando, cuando me dí cuenta de que fue un gran acierto, de que es otro acto desnudo de esta cruel y nihilista propuesta; que es algo que no se muestra porque así produce más daño, así se sienten más, así duelen… duelen mucho.

Nunca se ve la agresión, pero sí el resultado, el desolador y bizarro resultado y en este punto quiero resaltar la labor de maquillaje, que hace que ejercitemos la imaginación, ya que viendo a cada víctima puedes sufrir a través de ellos e imaginar con exactitud cómo ha sido la tortura y la impotencia.
Los chicos sin rostro cometen atrocidades que no se ven pero que dejan marcas profundas en la mente del espectador, tan profundas como los cortes con los que “se entretienen” en la carne de sus víctimas.

Aunque para mí lo mas terrorífico de todo fue el final, SUPER SPOILER, el no saber porqué ha pasado todo, cual es la motivación, si todo estaba premeditado o si fue espontáneo, y sobre todo el cebarse con el protagonista haciéndole elegir entre salvar a su hija, que sabe que le odiará para siempre, o salvar a su mujer, quien morirá salvajemente (siendo él consciente de la crueldad de la matanza).
Solo deciros que el sonido del motor arrancando al final me heló la sangre, me arrancó la piel a tiras. FIN SUPER SPOILER

Con respecto a las actuaciones, yo destaco a Mr. Anderson, quien refleja el tormento en cada mirada, en cada gesto y cada vez que habla con su perfecto acento británico. La música también es acertadísma, por cierto.

Una propuesta diferente en la forma, fresca y estremecedora. Puede no convencer a todo el mundo por el modo en que está contada, pero desde luego, creo que debería dar que hablar…

Resumiendo, “F” es una película que irrumpe sin más y así lo deja todo. ”F” es una película que no debo recomendar, ”F” es una película que debo obligar a ver.

Lo mejor: Que te deja bloqueado, pero a la vez te hace pensar y, sobre todo, la extrema tensión.

Lo peor: Algunos clichés, perdonables (desde mi punto de vista) y que yo le hubiera dado un poco más de duración.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “F” en VOSE.