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The Butterfly Effect: Revelations

Viajar en el espacio-tiempo no es saludable

The Butterfly Effect: Revelations

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  • Título original: The Butterfly Effect Revelations
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Seth Grossman
  • Guión: Holly Brix
  • Intérpretes: Chris Carmack, Sonya A. Avakian, Rachel Miner, Melissa Jones
  • Argumento: Sam controla su habilidad para viajar en el tiempo, y la usa para colaborar con la policia. Las reglas: no intervenir y no viajar a su propio pasado. Sam incumple las reglas para esclarecer el asesinato de una antigua novia, y las cosas se complican.

40 |100

Estrellas: 2

Ya me queda menos para acabar con el After Dark HorrorFest...

The Butterfly Effect: Revelations

After Dark HorrorFest posterOs puedo asegurar que si no fuera por el ánimo de completar las reseñas del último Alter Dark HorrorFest, ni siquiera me hubiera planteado la posibilidad de acercarme a "The Butterfly Effect: Revelations". ¿La razón? Pues muy sencilla, nunca me gustó "El Efecto Mariposa" (The Butterfly Effect, 2004), la película protagonizada por Ashton Kutcher y que dio origen a la saga.
Por supuesto nunca he visto "The Butterfly Effect 2" (y las posibilidades de que acabe haciéndolo son remotas). De forma que, visto el panorama, las expectativas de acabar encontrando en "The Butterfly Effect: Revelations" algo parecido a una buena película, eran más bien escasas.

En esta ocasión mis malditos prejuicios (de los que nunca logro desprenderme de forma definitiva) no iban tan mal encaminados. "The Butterfly Effect: Revelations" es una experiencia decepcionante (aunque visto lo visto hasta ahora en el After Dark HorrorFest, tampoco es como para echarse las manos a la cabeza).

Tiene, eso sí, el acierto inicial de presentar un importante giro de los acontecimientos respecto al título original. En esta ocasión, Sam, nuestro protagonista (en una de las peores interpretaciones masculinas que recuerdo a cargo de Chris Carmack), ha logrado controlar, hasta cierto punto, el poder de viajar en el tiempo, y utiliza sus habilidades ayudando al departamento de policía de Detroit con algunos casos no resueltos. Para ello debe seguir algunas reglas: no intervenir y, sobre todo, no viajar a su propio pasado.
Los verdaderos problemas para Sam empiezan cuando decide saltarse las reglas y viaja a su pasado para resolver el asesinato de una antigua novia.

Lo cierto es que los primeros compases de la película no están nada mal (sobre todo su escena inicial). Un thriller de ciencia-ficción cuyo argumento perfectamente valdría como premisa para una de esas series estadounidenses tan de moda en los últimos tiempos. En realidad, mientras estaba viendo "The Butterfly Effect: Revelations" no pude evitar que me vinieran a la mente un par de esas series. Por un lado Fringe, la última producción de J. J. Abrams, cuya protagonista utiliza un sistema muy parecido para viajar en el tiempo y ejercer de observadora; y por otro lado Médium, la serie protagonizada por Patricia Arquette, cuyo personaje, dotado de poderes paranormales, colabora con la policía en la resolución de casos complicados.

Pero volvamos a Sam. Este decide saltarse las reglas y la trama se complica. No es que sea especialmente complicado seguir la pista de los constantes saltos espacio-temporales del protagonista; el problema es que a cada nuevo viaje y a cada nueva complicación que surge como consecuencia de dicho viaje, mi interés por la historia fue decayendo.
Además, los agujeros en el guión son notorios. Supuestamente cada nuevo viaje de Sam al pasado tiene consecuencias en su propio presente. Sin embargo hay ocasiones en que dichas consecuencias prácticamente no se dejan ver. Hay viajes que parecen tener un efecto devastador en la vida de Sam y otros cuyas consecuencias pasan prácticamente desapercibidas. Esto provoca que, por momentos, la trama discurra por caminos algo confusos.

Seth Grossman, director de "The Butterfly Effect: Revelations" tiene la genial ocurrencia de salpicar abundantemente de sangre las escenas de asesinatos ("The Butterfly Effect: Revelations" es mucho más sangrienta que la película original). Supongo que dicha decisión responde a la voluntad de Seth Grossman por atraer a su causa a un buen número de aficionados al terror, creyendo quizás que el rojo sangre es razón más que suficiente para colmar sus expectativas. No es mi caso. Se agradece el gesto (y las escenas), pero no es suficiente. El suspense se pierde entre tanto salto espacio-temporal. El interés decae y la incapacidad de Chris Carmack para expresar la más mínima emoción acaban frustrando la experiencia. Un par de escenas gore no resuelven nada.

Con todo, lo peor queda para el final. Debo reconocer que me sorprendió. Nunca adiviné quién se escondía tras la máscara del asesino. A priori este es un hecho que deberíamos aplaudir en un buen thriller; sin embargo las razones que se esgrimen para justificar ese giro final de los acontecimientos es bastante absurdo y pueril. Me parece perfecto que se quiera sorprender al espectador, pero sería recomendable hacerlo manteniendo cierta coherencia y dignidad en la trama.

Pese a todo lo comentado hasta ahora, "The Butterfly Effect: Revelations" es un thriller no excesivamente molesto. Aburrido por momentos, con feroces altibajos en su ritmo, algunas incongruencias en el guión, y un final horrible. Sin embargo supongo que los que disfrutasteis con la entrega original tenéis una buena razón para acercaros a ella.

Lo mejor: El resultado final no es insultante. Seguro que tiene su público…

Lo peor: el actor principal y el final.

Hit and Run

Los peligros de acercarse demasiado al parachoques de un coche

Hit & Run

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  • Título original: Hit & Run
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Enda McCallion
  • Guión: Diane Doniol-Valcroze
  • Intérpretes: Laura Breckenridge, Kevin Corrigan, Christopher Shand
  • Argumento: Camino de casa Mary atropella a un viandante, pero ella ni siquiera se ha dado cuenta. Al llegar al garaje de casa, Mary descubre el cuerpo del atropellado incrustado en el parachoques del auto. Le ha llegado el momento de empezar a tomar decisiones.

40 |100

Estrellas: 2

Antes de empezar a hablaros de "Hit & Run" quisiera hacer mención a cierta polémica que se ha suscitado en torno a la película. Por lo visto se la ha acusado de plagiar una película que Stuart Gordon dirigió en 2007 titulada "Stuck".
No he visto "Stuck", pero es cierto que leyendo su sinopsis tiene mucho en común con la historia que nos explica "Hit & Run".

En defensa de la película que hoy me ocupa, debo deciros que el guión de Stuck se basaba en un hecho real sucedido en 2001, en el que una mujer, cuyo nombre era Chante Mallad, atropelló y arrastró a un sin techo hasta su garaje, muriendo este minutos después a causa de sus heridas.
Teniendo en cuenta este hecho –y repito, sin haber visto todavía "Stuck"- considero que Enda McCallion, directora de "Hit & Run" (y esto es una opinión muy personal), tiene todo el derecho del mundo a ofrecernos su propia visión de lo ocurrido. Una vez hecha la aclaración, vayamos con la película.

Hit & Run

¿Qué ocurre cuando un par de estúpidos se meten en problemas graves? Pues que no paran de tomar decisiones estúpidas, una tras otra, sin descanso.

"Hit & Run" nos propone una nueva situación límite que pone a prueba la verdadera naturaleza humana. Mi primera impresión fue que dicha situación límite partía de un hecho totalmente improbable e inverosímil (atropellar a un desdichado vianante y arrastrarlo incustrado en el parachoques del auto, sin darse cuenta, hasta llegar a casa –esto está en la sinopsis oficial de la película y sucede a los cinco minutos de iniciarse la misma-). Sin embargo, parece ser que un caso muy similar ocurrió hace unos años (y es que, aunque suene muy tópico, la realidad siempre acaba superando a la ficción), por lo que dejaré de lado lo absurdo e irracional de la experiencia vivida por la protagonista de la película y me centraré en otros temas.

El desarrollo de la trama de "Hit & Run" sufre un desequilibrio tremendo. Los primeros 40/50 minutos nos hacen creer que estamos ante un thriller que se toma su merecido tiempo en justificar y cuestionar todas y cada una de las acciones llevadas a cabo por Mary, la protagonista principal de la pesadilla, y su imbécil novio. Sí, sé que “justificar” y “cuestionar” son términos aparentemente contradictorios, pero creo que forma parte de las intenciones del guión el facilitar que el espectador se plantee pueriles dilemas morales del estilo de ¿actúa Mary de forma correcta?¿tenía otra alternativa?¿harías tú lo mismo?. El juego planteado es, hasta cierto punto, entretenido; y el calvario que sufre la protagonista al intentar, por un lado, que su crimen quede impune, y por otro conservar su salud mental intacta, logra que "Hit & Run" mantenga unos niveles aceptables de interés y que la historia no llegue a caer en el aburrimiendo.

Lástima que en la mayoría de ocasiones las decisiones tomadas tanto por Mary cómo por su novio, sean de una absurdidad y ridiculez tal que cueste mucho identificarse con ellos o preocuparse, de veras, por lo que pueda llegar a sucederles.

Pero el verdadero desequilibrio de "Hit & Run" no está en la poca simpatía que despiertan sus protagonistas, o en lo incoherente o descabellado que pueda parecernos su forma de reaccionar ante los terribles acontecimientos a los que se enfrentan (al fin y al cabo, ante situaciones extremas, el ser humano puede responder de la manera más delirante e inesperada...). Su verdadero talón de aquiles lo encontramos en el tercio final de la película, cuando "Hit & Run" decide abandonar la vía del thriller y adentrarse en los pormenores del terror puro y duro. Es entonces cuando su directora, Enda McCallion, intenta sumergirnos en una sangrienta historia de venganza que eleve a "Hit & Run" a unas cotas de horror hasta el momento insospechadas.
El problema es que jamás logra su cometido. Hit & Run no da miedo. Ni una sola de sus escenas destinadas a impactarnos consigue su objetivo. Y todo porque Enda McCallion maneja de forma deficiente todos los mecanismos de horror que dan vida a dichas escenas. Todo sucede de forma demasiado acelerada y entrecortada. Los planos son demasiado cortos y la cámara vuelve a dar bandazos de un lado a otro hasta lograr marearnos. El resultado final es que las escenas de horror de Hit & Run acaban siendo más efectistas que efectivas. Demasiado artificio. Demasiadas trampas. Nada parece real y, por lo tanto, nada nos perturba.

Y el hecho de presentarnos a un villano de la función menos amenazante de lo que debería e ilógicamente resistente (casi invencible), tampoco ayuda.

En definitiva, cuando "Hit & Run" se adentra –equivocadamente- en los parajes del terror, la historia se resiente de forma considerable. Un thriller aceptable desemboca en una historia de horror previsible, poco original y errática.

Pese a todo ello, considero que vale la pena darle una oportunidad a "Hit & Run". Sus defectos, sobre todo en su parte final, son evidentes. Sin embargo la película entretiene –a ratos- y tiene sus puntos de interes. Sin duda alguna he visto películas independientes mucho peores que "Hit & Run".

Lo mejor: el primer acto de venganza, que sitúa a la protagonista en una situación algo incómoda.

Lo peor: no da miedo (aunque lo intenta), el personaje del novio (en mitad de la noche más aciaga de su novia, intenta tirársela –sic-), y esas inoportunas cotorras que causan vergüenza ajena.

Surveillance

A la caza del asesino

Surveillance

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  • Título original: Surveillance
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jennifer Lynch
  • Guión: Jennifer Chambers Lynch, Kent Harper
  • Intérpretes: Julia Ormond, Bill Pullman, Pell James, Ryan Simpkins
  • Argumento: Dos agentes del FBI investigan un asesinato cometido en una carretera. Sus métodos de investigación pasan por encerrar a los testigos en diferentes salas de una comisaría para interrogarlos. Todos los implicados (excepto una niña) mienten más que hablan.

65 |100

Estrellas: 3

Antes de nada quiero comentaros un par de temas que no están directamente relacionados con la película, pero que creo que son importantes.
Quizás os preguntéis qué hace una película cómo “Surveillance” en un lugar cómo Almas Oscuras (o quizás no…). “Surveillance” es un thriller, dirigido con mano sorprendentemente firme por Jenniffer Lynch, que poco o nada tiene que ver con el género de terror. La razón por la que me decidí a incluirla en el blog era la de conocer más detalles sobre la película que le arrebató el primer premio a la genial “Déjame Entrar” (Let The Right One In, 2008) en el pasado Festival Internacional de Sitges. Curiosidad satisfecha…

En segundo lugar desearía quitarme de encima, lo antes posible, el pesado lastre que supone la alargadísima sombra del padre de la directora, el gran David Lynch, que ejerce funciones de productor en “Surveillance” (y que nadie se moleste cuando califico a Lynch de pesado lastre. Adoro el cine de Lynch -Terciopelo Azul, El Hombre Elefante, Corazón Salvaje,…-, aunque en ocasiones no tenga ni idea de lo que pretende decirme –Mullholand Falls, Carretera Perdida-). Es cierto que algunos aspectos estéticos, el uso de la banda sonora, y ese ligero tono surrealista que envuelve la trama, nos remiten inevitablemente al reconocidísimo estilo que David Lynch otorga a sus obras. En mi opinión, nada de ello es criticable. ¿Quién mejor que su propia hija para acogerse al estilo Lynch? Al fin y al cabo lo lleva en la sangre.

Surveillance

Pero es que además, “Surveillance” logra tener suficiente entidad propia como para poder desligarse, por completo, de cualquier comparación con el cine de David Lynch.
Así que, con vuestro permiso, me quito definitivamente este peso de encima y os empiezo a hablar de “Surveillance”.

Jennifer Lynch llevaba 14 años apartada de la dirección debido al descalabro que supuso su debut tras las cámaras: la pretenciosa y vacía "Boxin Elena", vapuleada –de forma justa- por la crítica e ignorada por el público.

Y cuando, finalmente, decide volver al circo, lo hace con un género –el thriller- que pasa por ser el más sobrexplotado y recurrente de los últimos tiempos. Los finales de los 90, y principios del 2000, fueron una auténtica vorágine de thrillers que, salvo honrosas excepciones (“Seven”, “Memento”,...), siempre seguían un un camino muy estricto: montar una trama más o menos rebuscada, ofrecer al espectador una serie de falsas evidencias para lograr despistarlo, y golpearle, finalmente, con un giro inesperado de los acontecimientos que desembocara en un final que nadie podía esperarse (o, como mínimo, ese era el objetivo perseguido).

La fórmula siempre era la misma, y el público, a base de ver repetido una y otra vez el mismo esquema, ha acabado aprendiendo la lección. Cada vez somos más desconfiados y nos creemos menos lo que intentan vendernos. Crece nuestra incredulidad y suspicacia, al mismo ritmo que merma nuestra ingenuidad. Las posibilidades de que un thriller consiga sorprendernos, cogernos con la guardia baja, son cada vez más escasas.

Y, por desgracia, “Surveillance” no es una excepción.
Pese a todo lo expuesto hasta el momento, debo reconocer que no me considero el tipo más despierto a la hora de encontrarle la trampa a este tipo de películas; pero, por desgracia, en “Surveillance” sí lo logré. Apenas alcanzada la mitad del metraje pude intuir cual era el desenlace final de la historia.
¿Significa esto que “Surveillance” es una mala película?¿un thriller fallido? Quizás como thriller no cumpla la principal de las expectativas que definen el género: sorprender al espectador. Pero, afortunadamente, y pese a lo previsible del desenlace, pude disfrutar una barbaridad con este oscuro, divertido, y en ocasiones obsceno viaje, que nos depara un buen número de sorprendentes escenas antes de alcanzar su giro final (y si alguien no logra descifrar el mencionado giro con antelación, mi más sincera enhorabuena. La satisfacción debería ser todavía mayor.).

Construida a través de una serie de flashbacks que nos cuentan lo que verdaderamente ocurrió en la escena del crimen –y que todos los implicados intentan ocultar a base de mentiras-, “Surveillance” encuentra su verdadera fuerza en dos factores: la sólida construcción de todos y cada uno de sus personajes (tanto los principales como los secundarios), y un soterrado humor negro que tiñe tanto los diálogos, cómo todas las escenas de violencia que salpican la trama. En este sentido cabe destacar a la pareja de policías más corruptos, indeseables, despreciables, y morbosamente divertidos que recuerdo. Es curioso sorprenderse a uno mismo con una sonrisa culpable dibujada en la cara mientras asistimos al recital de humillaciones y vejaciones perpetradas por este par de gamberrros y canallas uniformados.

También cabe resaltar el trabajo de todo el elenco de actores, con mención especial para Bill Pullman en una asombrosa recreación de agente del FBI algo desequilibrado y peligroso. No logro recordar a Bill Pullman en un papel tan extraordinario como el que le ha ofrecido Lynch en esta película.

“Surveillance”, no es una obra maestra del género, pero, pese a su ritmo algo lento, es un thriller ameno, siempre entretenido, distinto, muy bien filmado, y con algunas escenas de violencia que resultan divertidas por su condición de extravagantes y excesivas –casi paródicas-. Si una vez descubierta su trampa –en el caso de que logreis anticiparos a la jugada- conseguís manteneros firmes y darle una oportunidad a la película, no os defraudará. Todo se reduce a darle más importancia al camino recorrido que al previsible destino final de nuestro viaje…

Lo mejor: su fascinante galería de personajes.

Lo peor: que el final sea demasiado previsible.