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Noche y muerte. 20:30 Sala B

Un relato de Manu

relato

Me siento en la tercera fila. Es imposible saber dónde se sentó ella , pero esta fila está bien. Cerca de la pantalla, donde se ubican los dos únicos y viejos altavoces; lejos de la puerta de entrada, que chirría.

Espero.

Se oyen pasos en alguna otra parte del cine, pero no en esta sala. Estoy en el sótano. En la sala grande exhiben un estreno americano. Sería una exageración decir que había cola, pero al menos se percibía un cierto revuelo. En la sala “B” se oyen, se sienten, sus pasos: el techo, el suelo que ellos pisan, tiembla, a pesar de la moqueta.

¿Por qué vendría Alicia a ver una película como “Noche y Muerte”?

Su compañera de piso, Elena, estuvo a punto de acompañarla, pero en el último momento se lo pensó mejor. También me dijo: “es enfermizo seguir los pasos de tu exnovia por toda la ciudad”.

Puede ser, pero aquí estoy, ¿no?

Los altavoces tiemblan, como si acabaran de hacer contacto. Seguir leyendo…

Un último aliento

Un nuevo relato de Lady Necrophage

un ultimo aliento

Nuestra querida compañera Lady Necrophage comparte con nosotros un nuevo relato titulado “Un último aliento”. Al finalizar el relato tenéis un vídeo con un extracto del programa de RNE “Historias”, en el que leyeron “Un último aliento” en antena.

Y al final tan solo eran las áridas llanuras, salpicadas de la luz tenue y mortecina del tímido amanecer. Al final tan solo eran los bosques adormecidos y espesos, sumidos durante años en un insistente y duradero letargo. Pero después, nada, exceptuando la niebla inquietante en la que todo quedó envuelto. Como si de un sueño se tratara, como si aquel corazón latente antes lleno de ansia y vigor ahora permaneciera enterrado entre la desconcertante y temerosa niebla. Y de la niebla surgió aquella mano, una mano pálida de tacto aterciopelado, una mano de porcelana, cálida, amante.

El viento azotó con fuerza los cabellos del niño, inexpresivo ante la solemne quietud del valle. Sintió sobre su rostro una caricia suave, íntima, al tiempo que sus lágrimas empapaban su cara de cera, sacada de un molde.

- No llores más mi niño -, le dijo la voz melosa y acaramelada, – porque ahora estoy aquí, para enjugar tu llanto y ya no volveré a marcharme más – Seguir leyendo…

El Regalo

Un estremecedor relato de Beatriz T. Sánchez

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Nuestra querida Beatriz T. Sánchez nos trae un nuevo e intenso relato titulado El Regalo. Disfrutadlo… y muchísimas gracias Beatriz.

Cuando abrió los ojos, se vio rodeada de tubos y goteros con bolsas de líquido trasparente conectados a vías clavadas en los brazos, en una cama hospitalaria flanqueada por monitores. Supo que estaba en la clínica de papá.

Pensó en el accidente. Ella aun desenvolviendo regalos en el asiento trasero. Lo último que recordaba era el repentino volantazo tratando de evitar algo que había invadido la calzada. ¿Y mamá? ¿Y papá? Los ojos se le llenaron de lágrimas. En una de las pantallas negras, la línea móvil con las subidas y bajadas que plasmaban los latidos cardíacos aumentó su ritmo.

La puerta se entreabrió; lentamente, se asomó papá. La niña detuvo su llanto y dibujó una sonrisa. El monitor pitaba como un contador geiger ante un depósito nuclear. Seguir leyendo…

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El milagro

Un relato de Miguel Ibáñez Monroy

El milagro

Quisiera darle la bienvenida a Miguel Ibáñez y darle las gracias por dejarnos disfrutar de su relato El Milagro. Bienvenido Miguel.

La educación es lo más importante. No importa quién seas, si médico, celador, enfermero o el maldito director del hospital. No faltes a la educación.

Anna corre por el pasillo de la planta de neo natos del hospital. Odia que le griten, lo odia. Pero más tarde ya cogerá a esa listilla de la Dra. Zamora. ¿Qué se cree? Al menos es 20 años más joven que Anna y no tiene ningún derecho a tratarla así. A ella, con una experiencia de casi 25 años asistiendo al nacimiento de más de 5000 niños. No. Nunca le gustó Zamora. Anna ya lo intuía, que la médica era de esos: Los que llegan directos de la facultad y creen que se van a comer el mundo, a revolucionar la medicina; pero el primer día que se les muere un paciente, no saben como actuar, pierden la templanza y creen que el liderazgo en situaciones extremas está basado en el grito y las malas palabras.

Anna nunca olvidará la primera vez que se le murió un paciente. Fue la pequeña Silvia. De estar viva, ahora tendría 23 años. El parto fue complicado y tras horas de incertidumbre consiguieron sacarla adelante; pero al día siguiente, sufrió un infarto y no hubo nada que ellos pudieran hacer. Hora de la muerte: 06.32 de la mañana. Causa: anomalía congénita en las arterias coronarias. La pobrecita había nacido condenada. Seguir leyendo…

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La Dama de Sombra

Un nuevo relato de Beatriz T. Sánchez

La Dama Blanca

Nuestra querida Beatriz T. Sánchez nos ofrece otro de sus apasionados relatos de horror. Recordad que podéis disfrutar de la fértil imaginación de Beatriz en la antología Pasos en la Oscuridad. La ilustración que acompaña al relato es obra de la ilustradora Laura Villaverde.

Su Majestad ¡Vida, Salud y Fuerza! regresa victorioso de sus campañas en las tierras de levante, las cosechas son abundantes y el tiempo bueno. Los dioses colman el reino de prosperidad. Pero incluso en el oro más bruñido puede encontrarse una mella. Entre los súbditos satisfechos los hay también atribulados por los más variados motivos. Entre ese puñado, tenéis ante vuestros ojos al más desdichado de todos. Incluso bajo la luz radiante del más claro de los días, mi corazón permanece oprimido por la oscuridad más cerrada.

Escuchad, pues, con atención, si es que deseáis conocer el origen de mi desgracia. Así sabréis que hay destinos funestos a los que es imposible escapar aunque uno se lo proponga con todas sus fuerzas. Algunos nacemos bajo el influjo de oscuros designios, sutiles maromas que nos atan sin posibilidad alguna de liberarnos de ellas por mucho que forcejeemos. Dad gracias vosotros los que nacisteis libres, cuyos actos no son torcidos ni adulterados por influjos que os persiguen como mastines tenaces a una gacela herida. Escuchad, escuchad, y comprenderéis porque llegué a tal conclusión y estado. Seguir leyendo…

Querido Lobo

Un nuevo relato de Lady Necrophague

Lobo

Eternamente dedicado a Shadowolf.

I. NOCHE:

Frondosos y tupidos bosques, colmados de rebosante y aromática espesura. Serpenteantes y plácidos senderos que, indiscretos, acaban por desvanecerse entre la inmácula fronda de aquellos plácidos dominios. Solitarias y áridas llanuras que, perezosas, se entregan al regocijo de su confortable aturdimiento…

Idílicos parajes que, otrora, reluciesen, cristalinos y etéreos, amparados por la refulgente irradiación de los azafranados amaneceres. Mágicos lugares de ensueño que, involuntariamente, nos hacen rememorar cautivadoras historias plagadas por juguetones seres de luz que se refugian bajo toda aquella abundancia de infinita belleza. Cuentos de hadas que, allá por nuestra más tierna infancia, marcasen nuestras risueñas y apacibles existencias.

Mas no debe, jamás, abandonarse la convicción al simple reflejo de una hermosa apariencia…

Lenta e inevitablemente, la diáfana claridad acaba por desvanecerse, sigilosa y esquiva, cediendo su lugar al que a priori resulta un tenue y misterioso velo de volátiles sombras. Seguir leyendo…

El Roble Seco

O el hombre que NO llegó a ser

roble

Nuestro compañero y amigo Randolph Carter nos presenta su relato de horror El Roble Seco.

Todo comenzó un otoño a finales de los ochenta. Dicen algunos entendidos investigadores que coincidió con unas ráfagas electromagnéticas provenientes de la gravedad del lejano Júpiter. Otros indican que se trató de fuerzas de la Naturaleza ligadas a la contaminación producida por el hombre, y los más modernos teóricos coinciden en que la causa fue producida por algún tipo de radiación o nube radiactiva.

Yo no me inclino por ninguna de estas opiniones y aún hoy sigo buscando una explicación más verosímil. Lo cierto es que tan sólo hubo dos casos —conocidos— en todo el mundo. Bórotom Sòktov —no sé realmente cómo se escribe— vivía como pastor ermitaño en medio de ninguna parte, entre montañas y bosques, con una cabaña construida por él mismo veinte años antes, de madera maciza, bien aislada tanto del frío como del calor, de vigas fuertes y resistente a los vendavales.

Subsistía de su rebaño de ovejas, de carne de lobos y jabalíes que cazaba con trampas en el bosque, algunas hierbas y bayas y un improvisado invernadero. Aislado del resto de la humanidad desde los años cuarenta, creía que el mundo había sido dominado por los nazis y que sus montañas impenetrables y sus frondosos bosques le aseguraban ser el único humano libre en todo el planeta. Seguir leyendo…

En los jardines de Casandra

Un relato grecomacabro de Beatriz T. Sánchez

CasandraLa había comprado durante un viaje a Atenas, muy niña. La liberó y la educó espléndidamente, pues había descubierto en ella un espíritu inteligente y una singular belleza. A medida que las líneas que dibujaban sus rasgos se iban moldeando sin perder hermosura, más encandilados se veían sus sentidos; así pues, no dudó en tomarla por esposa una vez cumplió una edad conveniente. La amaba. Aunque a medida que pasaban los años se hubiese revelado que la cruel Providencia había dotado a la bella Casandra de un vientre estéril.

Pero Casandra ya no estaba. La muerte se la había llevado repentinamente en el esplendor de la vida, dejándole solo y afligido con el recuerdo de sus ojos negros y sus aires lánguidos. Antonino paseaba por los jardines de la domus, en los que ella entretenía sus momentos ociosos con el arte de la jardinería, hasta el pequeño rincón junto a la fuente de los tritones, donde tantas veces se había sentado a contemplar la perfección lograda con su labor. Ahora sus paseos ya solitarios siempre acababan desembocando allí, en la umbría donde el agua entonaba una melodía fresca y cantarina. Pero ni siquiera a su buen amigo Rutilio se había atrevido a confesar el porqué de su atracción hacia este lugar en concreto.