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Plaga Zombie: Zona Mutante

Lucha a carcajadas contra los zombis multicolor

Plaga Zombie: Zona muntante

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  • Título original: Plaga Zombie, Zona Mutante
  • Nacionalidad: Argentina | Año: 2001
  • Director: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Guión: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Intérpretes: Pablo Pares, Hernán Saez, Paulo Soria, Walter Cornás
  • Argumento: El FBI prueba un virus alienígena en un pequeño pueblo. Pero lo que en un principio parecía un simple experimento termina por convertir a casi todos los habitantes en zombies asesinos. Tres únicos supervivientes intentarán escapar.

60 |100

Estrellas: 3

Plaga Zombie: Zona muntante

Soy el primero en defender la serie Z (películas de explotación de bajísimo presupuesto) como un vehículo totalmente válido, digno y reivindicable de disfrutar, sin complejos, del cine fantástico y de terror.

Películas realizadas con una carencia absoluta de medios pero, a menudo, con unas altísimas prestaciones en ilusión e imaginación por parte de cineastas en ciernes y soñadores que reúnen el valor necesario y deciden dar un paso adelante, abandonando su condición de simples espectadores y aficionados para ofrecernos su particular (y barata) visión del género.

Por supuesto siempre me gusta advertir que la serie Z no es un tipo de cine de fácil consumo. En la mayoría de casos se requiere un esfuerzo suplementario por parte del espectador. Es absolutamente imprescindible que seamos conscientes del tipo de película que estamos dispuestos a ver. Por lo general, argumentos ridículos o simplemente inexistentes, nulas cualidades técnicas, actores aficionados, efectos especiales que son una mezcla de hilaridad y vergüenza ajena... Cómo espectadores, las producciones de serie Z requieren que aceptemos –en la medida de lo posible- la degradación de una serie de aspectos que, en otro tipo de cine, considerariamos fundamentales. La serie Z tiene sus propias reglas, y para poder disfrutarla no nos queda otro remedio que acatarlas.

Sería conveniente valorar la serie Z terrorífica en base a una única razón: su capacidad para divertir (incluso a carcajadas) a un desacomplejado grupo de amigos que no esperan de este tipo de cine más de los que realmente puede ofrecerles (siempre es recomendable disfrutar, si se puede, de una buena serie Z en grata compañía).

Sin embargo, bajo este panorama, es necesario ser realistas, mantener los pies en el suelo, y advertir que el invento no siempre acaba funcionando. Supongo que todos, como buenos aficionados al cine de terror, nos hemos visto en alguna ocasión involucrados en ruinosas sesiones de serie Z que han puesto a prueba nuestra fidelidad y resistencia al género, y que casi dan al traste con alguna que otra amistad. No debemos excusar o encumbrar, sistemáticamente, todo el cine de terror de bajísimo presupuesto. Dentro del subgénero hay películas que cumplen su función a la perfección, pero también hay otras que, por bajas que esten situadas nuestras expectativas, acaban obligándonos a hacer uso del botón fast forward de nuestro mando a distancia (ver Bikini BloodBath).

Hoy tengo el gusto de traeros una serie Z de las aprovechables. De las plenamente disfrutables. Se trata de la producción argentina "Plaga Zombie: Zona Mutante", una producción de 2001 que supuso la continuación de Plaga Zombie (1997), una baratísima producción (300 $ para maquillaje, plastelina y sesos de vaca, y 300 $ más para arreglar los múltiples desperfectos que sufrío la cámara casera con la que se llevó a cabo el rodaje) que, con los años, se ha convertido en una pieza de culto para los muy aficionados a este tipo de cine.

"Plaga Zombie: Zona Mutante" multiplicó por diez el presupuesto de su antecesora, lo que lo dejaba en unos exiguos 3.000 $.
La película parte de la misma premisa que el original. Tras constatar que el gobierno norteamericano pretende desentenderse del brote de infección zombi, los tres supervivientes de Plaga Zombi (Bill Johnson, estudiante de medicina; John West, famoso campeón de lucha libre, y Max Gibbs, un loco de los ordenadores) son abandonados nuevamente en mitad del pueblo afectado, acompañados en esta ocasión de una bolsa en cuyo interior, presumiblemente, viaja otra persona y que los protagonistas no se molestan en abrir hasta bien entrada la mitad de la película (eso sí, antes de abrirla la utilizan en multitud de ocasiones como arma arrojadiza contra los zombis).

"Plaga Zombie: Zona Mutante" no tarda más de cinco minutos en arrancar, de forma que muy pronto tomamos conciencia de la clase de espectáculo al que estamos a punto de asistir: tres tipos muy singulares haciendo frente a una horda de zombies multicolor que les acechan sin descanso.
Así de sencillo y así de jocoso. Las decenas de formas distintas en las que los protagonistas acaban con los zombis son hilarantes. Cualquier utensilio que tienen a su alcance (todos los cuchillos del pueblo han desaparecido de forma misteriosa) se convierte en una efectiva arma que termina introducida en los agujeros más insospechados de algún desdichado zombie.
Las coreografías de las luchas son divertidísimas; una mezcla de kárate trasnochado y de bofetones al estilo de Bud Spencer.
Y, por supuesto, sangre, vómitos, tripas y demás órganos internos acaban siendo los principales alicientes de esta gran celebración del fungore más gamberro y deshinibido.

Los personajes protagonistas son entrañables y sorprende la rapidez con la que se les coge cierto cariño. Sobre todo John West, ese campeón de lucha libre venido a menos que incluso tiene una tronchante canción dedicada a su leyenda (la canción no tiene precio...).

Por supuesto la película tiene defectos. Curiosamente esos defectos no están tanto en el plano técnico (los efectos gore son muy dignos, el maquillaje multicolor de los zombis es destartalado pero divertido, y la planficación de las luchas, deudora de lo que hizo Sam Raimi en Posesión Infernal, resulta muy convincente) como en algunos fallos en el ritmo a consecuencia de la excesiva dilatación de algunas escenas. Está claro que cuando la película no se centra en las inagotables luchas entre los supervivientes y los zombis, el invento decae en interés. Algunas secuencias, como la que tiene lugar en casa de John West, se alargan más de la cuenta. Y en el mismo sentido, la secuencia final también resulta excesiva en cuanto a su duración. En general a la película le sobran, fácilmente, unos quince/veinte minutos de metraje.

Pero son, en todo caso, males menores que, al fin y al cabo, constituyen un tributo lógico (y perfectamente soportable en este caso) que debemos pagar en este tipo de producciones.

No es para todos los gustos. Está claro que a algunos les parecerá un insulto al séptimo arte, un experimento amateur de mal gusto del que huir como si se tratase de la misma peste.

Pero para los amantes de este tipo de cine, el resultado final que nos brinda "Plaga Zombie: Zona Mutante" es una regocijante parodia zombi, repleta de adrenalíticas secuencias de lucha salpicadas de gore rústico y brutal, y que hace gala de un humor negro (y en ocasiones absurdo) que hará las delicias todo aquel que sea capaz de disfrutar de una película perfectamente representativa de lo que debe ser una buena serie Z.

Viernes noche. Un par de amigos de los de toda la vida. Cerveza fría y pizza caliente. Y, finalmente, unas risas liberadoras ante tanto zombi multicolor y gore gamberro y desenfrenado. Misión cumplida.

Lo mejor: Una serie Z que cumple, con creces, su objetivo: pasar un rato divertido en compañía de tus amigos.

Lo peor: ciertos altibajos en el ritmo que son muy evidentes.