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Audie and the Wolf

Desventuras de un lobo despistado

Audie and the wolf

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  • Título original: Audie and the Wolf
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: B. Scott O'Malley
  • Guión: B. Scott O'Malley
  • Intérpretes: Derek Hughes, Tara Price, Christa Campbell
  • Argumento: Un lobo propiedad de un indio abatido a tiros por un grupo de agentes federales huye hacia la ciudad. Atropellado por una bella aspirante a actriz, el lobo despierta en un habitación convertido en un ser humano.

38 |100

Estrellas: 2

Audie and the wolf

Contar con una buena idea que vender es, sin duda alguna, algo bueno, algo positivo. Intentar dilatar en exceso esa misma idea con la pretensión de que ofrezca un rendimiento más allá de lo que realmente da de sí… es peligroso. Me explico.

Audie and the Wolf, comedia independiente firmada por B. Scott O'Malley, parte de una atractiva idea (casi una anécdota), y en ningún momento se despega de ella. De manera que da vueltas, y vueltas, y más vueltas sobre la misma hasta lograr extenuarnos.

Un indio propietario de un lobo y sobre el que pesa una acusación de terrorismo, es abatido por un grupo de agentes federales. El lobo consigue escapar previa advertencia de su moribundo amo de que se aleje del mundo de los humanos.

Desorientado y sin rumbo fijo, el lobo es atropellado en mitad de la noche por una escultural (y siliconada) aspirante a actriz, quién, en un gesto que la honra (y que le acabará costando caro), recoge al lobo herido y lo lleva hasta su casa.

Un tipo desnudo y ensangrentado despierta en una habitación acompañado de una hermosa mujer tumbada en la cama… y degollada.

La idea que nos vende (o al menos lo intenta) B. Scott O'Malley es sencilla, pero lo suficientemente atractiva (a priori… al fin y al cabo alguien dijo que las ideas sencillas son siempre las más efectivas) cómo para captar nuestra atención y despertar nuestro interés por el devenir de este desdichado (y desconcertado) lobo convertido en humano.

B. Scott O'Malley le da la vuelta al género licántropo. Lo pone boca abajo y su Audie and the Wolf nos presenta a un antihéroe cuya naturaleza original es la de un animal salvaje (un lobo) que, por obra y gracia de no se sabe muy bien qué o quién, acaba convertido en hombre.

A partir de este punto de partida, que nos puede parecer más o menos original, más o menos simpático o gracioso (particularmente, la sola idea del lobo convertido en hombre, y las posibilidades cómicas que atesoraba dicha situación, me empujaron a darle una oportunidad a Audie and the Wolf), la película de B. Scott O'Malley se precipita hacia un terrible y doloroso desacierto: la monotonía.

El arsenal cómico de Audie and the Wolf se limita a Jon Doe (nombre que recibe el lobo en su versión humana) intentando, con pobres resultados, hacer frente a sus instintos animales (su hambre carnívora) y almacenando a un buen número de víctimas casuales (todo aquel que se acerque a los aledaños de la casa) en el sótano, con el propósito de mantener salvaguardado el secreto de su verdadera naturaleza salvaje.

El destino final de las víctimas de Jon Doe me lo guardo por ser uno de los puntos álgidos en la trama de Audie and the Wolf.

Cómo ya he apuntado antes, la idea inicial me parece atractiva. Incluso bien resuelta durante los primeros treinta minutos de la película, en los que B. Scott O'Malley aprovecha la extraña situación vivida por el sufrido protagonista para insertar todo tipo de chistes, más o menos acertados, muchos de los cuáles vienen acompañados con generosas dosis de sangre y gore (sin llegar en ningún momento al punto de que ello afecte a nuestros curtidos estómagos).
A destacar la esforzada labor de Derek Hughes, quién logra salir airoso de su arriesgadísima recreación de un lobo con apariencia humana.
Las posibilidades de caer en el más ridículo de los esperpentos eran muy elevadas, y sin embargo Hugues logra mantener el tipo en todo momento.

El gran inconveniente de Audie and the Wolf es que la fórmula se agota demasiado pronto. Y además se agota por el camino más cruel posible: el de la reiteración y, como consecuencia de ello, el aburrimiento.

El desarrollo de Audie and the Wolf es absolutamente plano. Lo experimentado en esos treinta minutos iniciales (Jon Doe acumulando víctimas en el sótano) vuelve a repetirse una y otra vez hasta llegar al final con las fuerzas muy justitas y con nuestro interés por la historia muy deteriorado.

B. Scott O'Malley intenta romper esa monotonía introduciendo un elemento romántico personalizado en la figura de Audie, una joven repartidora de carne a domicilio que se enamora perdidamente de Jon Doe. Sin embargo la relación entre ambos queda tan desdibujada y tan carente de emoción que, lejos de suponer un bálsamo o una tabla de salvación al tedioso desarrollo de la trama, acaba siendo un obstáculo más en el camino.

Con todo, Audie and the Wolf no es un desastre total. Logra funcionar puntualmente en la medida en que alguno de sus chistes funciona (pocos). Pero es una lástima que B. Scott O'Malley haya confiando tan ciegamente en su idea original y no haya sabido otorgarle a la historia algún otro aliciente que rompiera un desarrollo de la misma excesivamente rutinario.

Lo mejor: Su arranque.

Lo peor: Se vuelve monótona.

Sexy Killer

Hanibal Lecter con el fondo de armario de Paris Hilton

Sexy Killer

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  • Título original: Sexy Killer
  • Nacionalidad: España | Año: 2008
  • Director: Miguel Martí
  • Guión: Paco Cabezas
  • Intérpretes: Macarena Gómez, Alejo Sauras, César Camino
  • Argumento: La facultad de medicina comienza a sembrarse de cadáveres. La policía no tiene pistas de quién es el responsable de la carnicería. Nadie sospecha de Bárbara, una bella joven de aspecto inocente cuya única preocupación parece ser la moda.

62 |100

Estrellas: 4

Sexy Killer

Podría iniciar esta reseña diciendo que Sexy Killer es una película inusual, insólita, por el hecho de tratarse de una comedia española que realmente hace gracia. Pero esa probablemente sería una afirmación un tanto ofensiva, por lo que prefiero ahorrármela.

“Coloquialmente tontería. Cosa de poca entidad o importancia”. Esta es la definición que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece sobre el vocablo “chorrada”. Y “chorrada” es el concepto que mejor define la esencia de una película como Sexy Killer. Una enorme y autoconsciente tontería con la que un servidor pudo divertirse de lo lindo.

Bárbara pasa sus días en una exclusiva facultad de medicina soñando con casarse con un joven cirujano de éxito, y asesinando impunemente a todo aquel que le lleve la contraria o la inoportune de algún modo.
Otro estudiante (una rata de laboratorio) inventa un sofisticado aparato que traduce en imágenes la actividad cerebral. Empeñado en descubrir la identidad del “asesino de la facultad” decide probar su invento con las vícitimas recientes de aquel, con la esperanza de que el experimento le proporcione alguna imágen del asesino. Los resultados de dicho experimento serán inesperados... y devastadores.

Sexy Killer pertence a ese tipo de comedias delirantes y desmadradas en las que el argumento cuenta muy poco. Una chorrada, una tonteria, una gamberrada, una idiotez si se quiere, pero siempre hablando desde el más absoluto respeto hacia una propuesta que, al fin y al cabo, únicamente podríamos incluir en el género de la comedia (ni siquiera podemos hablar de ella como una comedia de horror).

El dilema que se nos plantea es sumamente fácil de resolver: si la descomunal payasada que plantea Sexy Killer nos hace gracia, la película será, sin duda alguna, una agradable experiencia. Pero si a ese gran chiste que es toda la película en sí, no le encontramos la gracia por ningún sitio, Sexy Killer será un auténtico desastre que acabaréis odiando. Es así de fácil.

Por supuesto a partir de aquí podremos hablar de todo lo bueno y todo lo malo que, desde un punto de vista exclusivamente cinematográfico, nos ofrece la película dirigida por Miguel Martí. Pero ni siquiera bajo este punto de vista Sexy Killer presenta demasiadas dificultades.

La realización de Miguel Martí es rotundamente efectiva. Se siente cómodo en todo momento y no duda en utilizar toda clase de recursos, poco o nada originales, que ayudan a aumentar esa idea de que nos encontramos ante una gran broma: Bárbara hablándole directamente a la cámara, Bárbara siendo protagonista de las páginas principales de una revista de moda para psycho-killers que nos adiestra sobre cómo asesinar al tiempo que perdemos peso... Todo vale para mantener vivo ese tono delirante (y divertido) que, de forma consecuente, busca la película en todo momento.

Los actores mantienen un buen nivel. Ángel de Andrés está inconmensurable en el papel de inspector (como siempre), Paco León (Luisma en Aida) divertidísimo interpretando a... Paco León, César Camino y Alejo Saura cumplen a la perfección, y, por supuesto, destacar la potentísima presencia de Macarena Gómez, cuya adorable sobreactuación (exigencias del guión) de una asesina en serie, que se define a sí misma cómo un Haníbal Lecter con el fondo de armario de Paris Hilton, acaba erigiéndose, por méritos propios, en el principal aliciente cómico de Sexy Killer.

Me resultó sencillo reirme con Sexy Killer. Me reí con los asesinatos (aparatosos e imaginativos), me reí con determinados personajes secundarios (el desgraciado –Paco León- al que Bárbara le explica la historia de su vida), me reí con buena parte de los diálogos (César Camino intentando que un imbécil le preste su smoking en el lavabo de un restaurante), aluciné con el giro inesperado de los acontecimientos en el último tercio de la película y, por supuesto, disfruté una barbaridad con la ingente cantidad de referencias que adornan todo el metraje, desde las más obvias (Viernes 13, Posesión Infernal, El Silencio de los Corderos, Scream...),hasta las menos evidentes (Cocodrilo Dundee, Modesty Blaise, Terminator 2, Taxi Driver, La Noche de los Muertos Vivientes...).

Por supuesto Sexy Killer dista de ser una película perfecta. Algunos bajones en el ritmo provocados por un argumento de muy corto recorrido, su apuesta por un humor decididamente freak (aunque, personalmente, no creo que esto sea un inconveniente) y, lógicamente (suele ocurrir en este tipo de producciones), algunos chistes y situaciones supuestamente cómicas que fracasan de tal manera que no las salvaría ni el mismísimo Peter Sellers, seguramente provocaron que Sexy Killer no tuviera el recibimiento en taquilla que quizás se merecía.

Os propongo su recuperación a todos aquellos que no hayáis disfrutado todavía de Sexy Killer. Es indudable que no va a gustar a todo el mundo. Sexy Killer en tan sólo una gamberrada, delirante y desquiciada, cuyo único objetivo perseguido es el de divertir al personal. Quién consiga entrar en su juega se divertirá. Y quién no, posiblemente acabe odiándola.
Si finalmente soys de los que acabais odiando Sexy Killer, en esta ocasión os propongo que en lugar de acordaros de alguno de mis parientes más cercanos, le echéis la culpa al cine español en general, algo que nunca está de más y que siempre reconforta. Y ya veréis como de las diez próximas producciones españolas, al menos la mitad versaran sobre la guerra civil, la postguerra, o la transición. En fin...

Lo mejor: Su juego referencial, Macarena Gómez, y el hecho de que tan sólo intente divertir... y lo consiga.

Lo peor: Algún que otro bajón de ritmo y que la historia sea de muy corto recorrido.

Lesbian Vampire Killers

Ya están aquí los asesinos de vampiras lesbianas

Lesbian Vampire Killers

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  • Título original: Lesbian Vampire Killers
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2009
  • Director: Phil Claydon
  • Guión: Paul Hupfield
  • Intérpretes: Mathew Horne, James Corden, Paul McGann
  • Argumento: Una antigua maldición proferida por Carmilla, la Reina Vampira, convierte a las chicas de Cragwich en vampiras lesbianas al cumplir los 18. Jimmy y Fletch deberán hacer lo posible por salvar al pueblo de la maldición.

63 |100

Estrellas: 4

Lesbian Vampire Killers

Tommy Wirkola se salió con la suya. Su Dead Snow prometió zombis nazis en la nieve. Miles de aficionados al género nos imaginamos un sangriento festín de zombis nazis en la nieve. Y finalmente Dead Snow nos ofreció zombis nazis en la nieve… ni más ni menos.

El británico Phil Claydon decidió ir un poquito más allá y le puso a su película el título de Lesbian Vampire Killers. De nuevo a miles de aficionados se nos pusieron los dientes largos (y nunca mejor dicho) y nos imaginamos una orgía pulp en el que nos rodeaban bellísimas vampiras homosexuales dispuestas a chupar todo lo que se les pusiera por delante (básicamente sangre). Incluso algunos de esos aficionados se apresuraron a inundar páginas y páginas de la red profetizando un inigualable espectáculo de serie B desbordado de sexo y sangre por los cuatro costados (quiero ver vuestros dedos acusadores señalándome).

Por fin he visto Lesbian Vampire Killers, y os aseguro que disfruté. Lo pasé bien. Fueron 88 minutos de mi vida que pasaron volando. Pero también os garantizo que es muy difícil reseñar una película como Lesbian Vampire Killers sin mostrar un cierto tono de decepción en mis palabras. Aunque sea una decepción a medias.

Jimmy y Fletch son un par de fracasados que necesitan, urgentemente, unas vacaciones. Tras una ingestión masiva de pintas de cerveza en el pub de la esquina, deciden que la mejor forma de decidir el destino de sus vacaciones es lanzar un dardo sobre un mapa de Inglaterra colgado en la pared. El azar les lleva hasta Cragwich, una pequeña localidad al norte del país que, casualmente, se encuentra sometida a una poderosa maldición de Carmilla, la reina de los vampiros. Dicha maldición recae sobre las chicas del pueblo, quienes al alcanzar los 18 años de edad se convierten, irremediablemente, en vampiras lesbianas sedientas de sangre. Nuestros protagonistas, junto a una guapa estudiante del folclore local, y un expeditivo párroco cuya hija está a punto de cumplir los 18; deberán unir sus fuerzas para destruir la maldición que pesa sobre el pueblo, y con ella a la mismísima Carmilla, la Reina Vampira.

Permitidme que en esta ocasión empiece mencionando un par de cositas que no encontraréis en Lesbian Vampire Killers (y que, a la postre, serán motivo de decepción por parte de un buen número de aficionados). En Lesbian Vampire Killers no hay sexo. Hay algunas chicas sexys (realmente sexys... tan sexys como malas actrices), hay chistes sexuales, un par de destapes en el prometedor preámbulo (la promesa de algo que nunca llega a materializarse), y, por haber, incluso hay vampiras lesbianas que, de vez en cuando, se tocan (se rozan) y se besan. Pero todo acaba siendo tan suave, tan ligero, tan inocente, tan dócil… que intentar acercarse a Lesbian Vampire Killers (recordemos que ese es su título) en términos de sexo, acaba siendo un ejercicio de absoluta tristeza.
Lo que nunca sabremos es si guionista y director de Lesbian Vampire Killers tuvieron siempre en mente una versión tan mojigata y santurrona de su película (siempre hablando en términos de sexo), o si la autocensura, ante la posibilidad de incrementar el número de espectadores potenciales, hizo acto de presencia en algún momento del camino.
En cualquier caso, el resultado final es que Lesbian Vampire Killers es apta para cualquier seguidor de la saga de Harry Potter.

Y otra cosa que tampoco hallareis en Lesbian Vampire Killers es sangre, lo cual no deja de ser curioso tratándose de una película de vampiros. Hay algunas secuencias gore encaminadas (y creo que muy acertadamente) a resultar divertidas en lugar de asquerosas. Pero el rojo sangre, el rojo hemoglobina por el que el buen aficionado al terror siempre suspira… está ausente de Lesbian Vampire Killers. Cuando una vampira muere, su cuerpo estalla y fluye una sustancia blanca y espesa que no recuerdo haber visto nunca antes en una película de vampiros.
Al margen de si dicho líquido blanco y espeso es una metáfora del semen masculino –sic-, la pregunta que me hacía al ver morir a cada una de las vampiras siempre era la misma: ¿dónde demonios está la sangre?

Así que tenemos una película cuyo título es Lesbian Vampire Killers en la que apenas cobran protagonismo el sexo y la sangre. Pero entonces… ¿qué nos queda?
La comedia. Lesbian Vampire Killers es una comedia ligera, sencillita, inofensiva y de fácil digestión.

Los chistes se suceden uno tras otro, teniendo al personaje de Fletch como principal protagonista en la mayoría de ocasiones (por cierto, si a los cinco minutos de estar viendo Lesbian Vampire Killers decidís que el personaje de Fletch es insoportable –puede ocurrir-, os recomiendo que abandonéis el barco lo antes posible).
Y hay chistes de toda clase. Los hay de humor blanco y humor negro (o más bien gris). Hay chistes sexuales, los hay cinéfilos y referenciales, machistas, gruesos, chistes algo más sutiles, incluso hay chistes que se repiten una y otra vez hasta perder toda su gracia. En definitiva hay ocurrencias y chistes que funcionan y otros que no.

Por supuesto hay otros aspectos que también juegan a favor de la película. El aspecto visual de Lesbian Vampire Killers es magnífico. Su estética cómic resulta muy acertada. Las interpretaciones son todas ellas aceptables (a excepción de buena parte del elenco femenino cuando todavía no se ha convertido en vampiro) y las chicas son realmente sexys (aunque en este caso, el topicazo de ser guapa y tonta se cumple de forma aplastante). El ritmo es bueno y la comedia está presente en prácticamente cada plano que conforman los ajustadísimos 88 minutos que dura la película.

Si es que, en realidad, pese a que lo que estáis leyendo parezca una mala reseña de una película, lo cierto es que Lesbian Vampire Killers no está tan mal. Me pareció entretenida. Amena. Incluso divertida por momentos. Es cierto que me esperaba mucho más y que la mayoría de las expectativas que me había creado no han sido confirmadas, pero quizás ese sea un problema mío, y no tanto de Lesbian Vampire Killers.
Os recomiendo Lesbian Vampire Killers. No cómo el festival de sexo, sangre y colmillos que quizás muchos esperabais, sino como una comedia ligerita, simpática y de consumo rápido.

Para finalizar recordaros que esta es una ocasión inmejorable para destacar lo friqui y simple que un servidor puede llegar a ser. Así es, yo fui de los que a tenor de las primeras imágenes aparecidas, el trailer, y sobre todo el título de la película; llegué a creer en la posibilidad de estar ante una excelente comedia vampírica, repleta de sexo, sangre y risas. No ha sido así. El invento de Lesbian Vampire Killers se ha quedado a medio camino.
Lo único que me queda es seguir siendo igual de friqui, volver a entusiasmarme con una nueva propuesta que reúna ingredientes similares a los de Lesbian Vampire Killers y rezar para que, de una vez por todas, las expectativas se vean plenamente satisfechas.

Lo mejor: Sabe entretener.

Lo peor: Las expectativas creadas. Ofrece mucho menos de los que algunos nos esperábamos. Y la presencia final de Carmilla, lo peor con diferencia...

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Lesbian Vampire Killers" en VOSE.

Red Victoria

Una musa de piel mortecina y carne putrefacta

Red Victoria

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  • Título original: Red Victoria
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Tony Brownrigg
  • Guión: Tony Brownrigg
  • Intérpretes: Arianne Martin, Edward Landers y Tony Brownrigg
  • Argumento: Jim se ve obligado a escribir un guión para una película de terror. El problema es que Jim detesta el género terrorífico. Tan sólo Victoria, su nueva y difunta musa, puede ayudarle a terminar su obra.

69 |100

Estrellas: 4

En esta ocasión me gustaría dedicarle la reseña de Red Victoria a Ed, Davo Valdés, Andrés Pons, Eli Campora, y Alicia Domínguez; para que nunca les abandonen sus musas.

Red Victoria

Victoria es una mujer hermosa, sensual, inteligente y apasionada; cuya única ambición es servir de inspiración a Jim, un guionista venido a menos que se ve obligado, en aras a su propia subsistencia, a escribir una película del género que más detesta: el terror.

Victoria sería la mujer perfecta, la amante más deseada; si no fuera por un par de detalles sin importancia. El primero de ellos es que Victoria está muerta. El segundo es su molesta tendencia a asesinar violentamente a todo aquel que se interponga entre Jim y la elaboración de su nuevo guión.

Este es, a grandes rasgos, el curioso y original argumento de "Red Victoria", una auténtica rareza dentro del panorama del cine independiente.

Dirigida, escrita, producida, y protagonizada por ese hiperactivo hombre orquesta que responde al nombre de Anthony Brownrigg, "Red Victoria" destaca por un par de razones que resultan del todo inusuales en una producción de género de bajo presupuesto: la descripción de sus personajes, y los diálogos.

Evidentemente atrapado en los estrictos límites de la total falta de medios (algo que podemos comprobar desde el primer fotograma de la película, el cual nos transmite esa incómoda sensación de estar ante una película de ámbito casero), Anthony Brownrigg esquiva y supera todas esas carencias y dificultades previas que plantea una producción de este tipo para ofrecernos, finalmente, una original, divertida y deliciosa película independiente de bajísimo presupuesto.

"Red Victoria" es una comedia con zombis, muertos y sangre. Pero no os lleveis a engaño, su fuerza no reside ni en el maquillaje de los muertos vivientes, ni en los efectos especiales (que los hay y no son tan desastrosos como cabría preveer), ni en los momentos de violencia y gore (que también están presentes. Impagable el instante en que Victoria intenta demostrarle a Jim que realmente está muerta).
Su genuino poder reside en sus palabras y en la arrebatadora personalidad de los pesonajes que las pronuncian.

Por un lado tenemos a Jim, desquiciado guionista al borde del colapso a causa de las presiones de su editor, quién le empuja a escribir una película terrorífica, género al que tiene en bajísima consideración y estima.

Su desesperación le llevará a solicitar la colaboración de Carl, un entrañable fanático de las películas de terror al que, muy probablemente, todos nosotros seríamos capaces de poner cara y nombre.

Y finalmente tenemos a Victoria, una musa de piel grisácea y carne putefracta que tiene la rara habilidad de modificar su aspecto a voluntad con la misma facilidad que intercambia su rol a lo largo de la película. Victoria puede ser dulce, sumisa, encantadora, adorable; para instantes después destaparse como una criatura cruel, despiadada, sádica e inhumana. Su relación amor-odio-asesinato con Jim, y todos aquellos que les rodean, constituye la piedra angular de "Red Victoria". Y los certeros y, en ocasiones, divertidísimos diálogos que moldean esas relaciones son la esencia de esta comedia de horror original y sorprendente.

(Agárrense que vienen curvas) Es algo así como si el mismísimo George A. Romero tuviera un breve encuentro con Woody Allen –sic- y le dijera: “¿qué te parece si hacemos una película juntos?”, a lo que Mr. Allen respondería “Perfecto, tú pones el zombi y yo los diálogos”.

Está bien... acabo de pasarme de la ralla. Es probable que mencionando al hombrecillo que acabó casándose con su propia hijastra esté propinándole una patada al culo a esta reseña. A todos los que no soporteis el cine de Woody Allen os imploro que borreis de vuestra mente el anterior párrafo (ya le gustaría a Allen contar con una película tan divertida y original en sus últimos 20 años de carrera). Lo único que he intentado con este despropósito sin pies ni cabeza es haceros partícipes de que "Red Victoria" es una película distinta (pido disculpas, supongo que había maneras mucho menos ridículas de lograr mi objetivo). Una película que rompe estereotipos. Una comedia repleta de humor inteligente y cuyos diálogos respiran sarcasmo, ironía y mordacidad.

Un adorable y del todo inesperado descubrimiento que viene a renovar, con más fuerza que nunca, mi fe por el cine de género de bajísimo presupuesto. Una auténtica delicia. Una delicatessen.

Lo mejor: los personajes y los diálogos.

Lo peor: corre el riesgo de ser una propuesta demasiado minoritaria.

Teeth

Poned a salvo vuestros penes...

Teeth

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  • Título original: Teeth
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Mitchell Lichtenstein
  • Guión: Mitchell Lichtenstein
  • Intérpretes: Jess Weixler, John Hensley
  • Argumento: Dawn, una adolescente que aboga por la castidad antes de llegar al matrimonio, verá cómo su vida cambia al descubrir el poder devorador de su vagina repleta de dientes.

65 |100

Estrellas: 4

Posters Teeth

Os propongo un juego de observación. Justo encima tenéis reproducidos tres posters que hacen referencia a la película "Teeth". El primero por la izquierda es un sensacional trabajo (sin duda el mejor de los tres) que finalmente fue censurado en los USA. El segundo bien podría transmitirnos la idea de que estamos ante una desenfrenada comedia juvenil con abundantes escenas de sexo ingenuo y festivo (al estilo de cualquier estúpida secuela de American Pie) y, finalmente, el tercer póster nos remite a una película más cercana al género de terror adolescente.

Ciertamente es complicado ubicar "Teeth" dentro de un género concreto (aunque personalmente creo que tampoco hay una necesidad perentoria de hacerlo…), razón por la que, posiblemente, una buena parte de su público no habrá podido evitar cierto desconcierto a la hora de asimilar lo que se les venía encima. Sobre todo aquellos que esperaban de Teeth una típica comedia juvenil alocada , zafia, gruesa y desvergonzada.

A mi me gustaría definirla como una sutil y moralmente confusa comedia juvenil de horror fálico. Intentaré explicarlo (hay que ver de qué manera me gusta complicarme la vida).

Mitchell Lichtenstein, director y guionista de "Teeth", nos presenta la historia de Dawn, una joven de fuertes convicciones católicas que le llevan a ser portavoz de una siniestra (y esta es una apreciación personal) campaña de abstinencia sexual por los colegios de la zona, y que descubre, tras su fallida primera experiencia con el sexo opuesto, el terrible secreto que guarda en el interior de su propio cuerpo.

Sin duda, el punto de partida es de esos que por su originalidad y el morbo que despierta, es capaz de despertar la curiosidad de un amplísimo abanico de potenciales espectadores. Y cuidado, cuando afirmo que Teeth es una apuesta original no estoy diciendo que sea innovadora. Pero creo que nombrar un par de títulos asiáticos semidesconocidos que tengan de protagonista a una chica con problemas similares a los de Dawn, es un ejercicio de innecesaria autocomplacencia que, seguramente, no tendrá ningún interés para todos aquellos que decidan acercarse a la película.

Lo que sorprende en un primer instante es el tratamiento reposado, tranquilo, contemplativo o, porqué no decirlo, lento (aunque acertado, en mi opinión), que Lichtenstein le otorga a la primera mitad de la película, en la que la presentación del personaje principal –la encantadora y angelical Dawn- y de todo el entorno de estricto conservadurismo que le rodea, supone una evidente crítica al puritanismo, al excesivo fervor religioso, y a la doble moral que siempre han caracterizado a la sociedad norteamericana en cuestiones de sexo.

Teeth no busca en ningún momento la carcajada sonora (aunque a un servidor le arrancara alguna que otra), sino que apuesta por lograr una sonrisa cómplice del espectador a medida que este vaya desgranando, poco a poco y sin demasiados sobresaltos –por el momento-, el contenido de denuncia social y el discurso moral algo equívoco que esconden sus imágenes.

Es una comedia en la que hay que prestar mucha atención a los detalles (y a esto me refería cuando hablaba de sutileza). Algunos de los diálogos que contiene la película son una auténtica delicia (ver en este sentido la clase sobre serpientes de cascabel), y detalles como el de las calles repletas de vallas publicitarias alusivas al sexo, o esos maravillosos eslogans que adornan las camisetas de la protagonista –y de sus amigos-, van calando y configurando, sin prisas, una inteligente y sarcástica propuesta menos blanca y más punzante de lo que, a priori, podríamos pensar.

También he afirmado que resulta “moralmente confusa”. Y así es. Lo que en principio parece un claro ataque frontal al puritanismo y a la represión sexual, finalmente deriva en una especie de defensa encubierta del amor sincero, puro y honesto cuando se da a entender que estos sentimientos son los únicos que pueden hacer frente y resistir, con ciertas garantías, a los envites del cruel asesino que habita en el interior de Dawn.
Por no hablar de la situación en que deja a la gran mayoría de ejemplares masculinos que hacen acto de presencia en la película (a excepción del padre). Todo espécimen masculino es susceptible de ser una auténtico cabronazo, violador, obsceno e indecente, cuya única finalidad es la de agredir con su pene a la casta e inocente Dawn. Se acabaron las sutilezas...
El castigo que les espera a todos ellos es ejemplar.

Y con el término "castigo" en mente, enlazo con la última parte de la definición de "Teeth": una película de "horror fálico". Es el momento de olvidarse de todos esos discursos morales y críticas encubiertas a las que hacía referencia (prescindiendo de todos ellos, la propuesta sigue siendo plenamente disfrutable), y prepararse para disfrutar de las sangrientas y dolorosas salvajadas cometidas por una Dawn convertida en la más dulce y vengativa de las castradoras, y dispuesta a poner en su sitio a todo ejemplar masculino que se le ponga por delante.

Llegados a este punto, Lichtenstein se destapa con una serie de escenas de lo más explícitas y bizarras, salpicadas con generosas dosis de gore (aunque sin exagerar), y que logran, con creces, su principal objetivo: que la totalidad del género masculino cierre sus piernas y emita un casi inaudible gemido (y no precisamente un gemido de placer. Especial atención la terrible y divertida escena protagonizada por un ginecólogo que, sin duda, tuvo mejores días en su consulta).

Cuando Dawn deja salir su ira, la cosa se pone realmente fea y dolorosa para todos aquellos que, en alguna ocasión, nos hemos sentido orgullosos de nuestro pene.

"Teeth" posiblemente sufra los problemas propios de un proyecto al que es muy complicado ubicar en un género específico. No es ni la típica comedia adolescente de horror, ni tampoco la orgía gore que quizás muchos esperaban.
En su lugar tenemos una película repleta de ironía, crítica, sexy (gracias al buen trabajo de la actriz protagonista), algo confusa en sus planteamientos de fondo, salvaje y sangrienta en la justa medida, y deliciosamente divertida. Una pequeña joya independiente a descubrir.

teeth

Lo mejor: Poder disfrutar, sin complejos, tanto de su carga crítica como de las diversas escenas de castración.

Lo peor: Ciertas deficiencias en el ritmo y en el guión, sobre todo en la primera mitad de la película.

The Cottage

El difícil arte de mezclar humor y slasher.

The Cottage

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  • Título original: The Cottage
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2008
  • Director: Paul Andrew Williams
  • Guión: Paul Andrew Williams
  • Intérpretes: Andy Serkis, Reece Shearsmith, Jennifer Ellison
  • Argumento: Tres perdedores deciden solucionar sus problemas financieros secuestrando a la hija del jefe. Por desgracia, los alrededores de la cabaña en la que esconden a la víctima, no parecen ser un lugar demasiado seguro...
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5
the cottage

Mezclar humor y terror no es algo novedoso. La fórmula nos ha deparado algunas obras maestras, tales como "Terrorificamente Muertos" (Evil Dead 2, 1987), de Sam Raimi, una horror movie plagada de situaciones cercanas al slapstick; "Tu madre se ha comido a mi perror" (Braindead, 1992), de Peter Jackson, cuya comicidad derivaba de su exceso ultra-gore; o incluso la más cercana "Zombies Party" (Shawn of the Dead, 2004), de Edgar Wright, una comedia pura –y desternillante- que recorre sin prejuicios todos los elementos comunes al subgénero zombi.

The Cottage, dirigida por el británico Paul Andrew Williams, no alcanza las cotas de calidad de las anteriores, pero sí supone un vigorizante soplo de aire fresco dentro del actual panorama del cine de género.

La película consta de dos partes muy bien diferenciadas argumentalmente. En la primera se nos muestran las desventuras de tres absolutos perdedores, torpes e incompetentes hasta gritar basta, que deciden solucionar sus problemas económicos secuestrando a la hija del jefe y ocultándola en la pequeña cabaña a la que hace referencia el título de la película. Ni que decir tiene que su estrategia para sobrellevar su particular crisis económica resulta, desde el principio, condenada al desastre. A la decrepitud mental de los presuntos delincuentes, se une una durísima víctima del secuestro que opone más resistencia de la deseada.

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Lo mejor: Su estimulante mezcla de géneros.

Lo peor: Que los aficionados al terror puro no sepan aceptarla.