Estás aquí: Página de inicio » Críticas » Infection

Infection

Los problemillas de la seguridad social

Kansen Review

Ver ficha completa

  • Título original: Kansen
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2004
  • Director: Masayuki Ochiai
  • Guión: Masayuki Ochiai
  • Intérpretes: Michiko Hada, Mari Hoshino, Tae Kimura
  • Argumento: Un hospital, de reducidos recursos, recibe durante el turno de noche a un paciente con una enfermedad muy especial.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

 photo Kansen_interior_zpsrmrb2ryt.jpg

Una negligencia médica tiene como consecuencia la muerte de un paciente en el turno de noche de un hospital severamente afectado por los recortes. En ese mismo instante, cuando los médicos al cargo, intentan ocultar el accidente, un nuevo paciente es traído al recinto, uno que muestra los signos de una extraña infección, la cual se irá haciendo poco a poco con el edificio hasta convertirlo en un espantoso muestrario de pesadillas.

Estamos ante una cinta genuinamente extraña, convertida en leyenda para algunos, un auténtico bodrio para otros. Sin decantarme por un bando u otro, en lo personal me resulta una película muy apetecible, siempre que uno esté ya curtido en películas de horror japonesas. En concreto, “Kansen” (o “Infection”) marcaría la línea descendente, quizás la última película notable, que ha adoptado el cine de terror nipón donde los viejos éxitos de “Dark Water”, “Marebito”, “One Missed Call”, “Kairo”, “Ringu” o “Ju On” quedan a más de una década de distancia. Con una primera mitad bastante lenta, el surrealismo se apodera de la pantalla, sin una explicación coherente detrás, para mostrarnos los horrores de un hospital fantasmagórico que sigue la escuela creada por las primeras partes de los video juegos “Silent Hill”, mezclada con distintas influencias que van desde Argento, por los colores saturados y los planos inclinados, hasta Lovecraft por el nihilismo cósmico escondido tras su desangelada conclusión. Y como tales referentes, se aleja de la racionalidad intentando usar el lenguaje de las pesadillas, su misión es producir terror psicológico en la audiencia sacándola de la zona de confort sustentada por la lógica. Aspiración lograda a medias, quedando en entredicho a causa de unas actuaciones que no sólo aumentan la sensación de confusión, sino que también aportan una comicidad involuntaria que rompe esa ambientación onírica tan bien desarrollada. A veces, como pasaba en “One Missed Call”, estamos bordeando la atracción de feria barata antes que la poesía del mejor Kurosawa o Nakata, lo que resta muchos enteros a una cinta que, más natural, podría haber sido espeluznante. Era un buen punto de partida, en cuanto a la visión terrorífica del asunto, situar la acción en un hospital ruinoso envuelto en una iluminación espectral; sin embargo, los efectismos dinamitan el ambiente de ultratumba…

Catalogar “Infection” como una película de casas encantadas podría parecer salirse de madre en primera instancia, pero si analizamos la obra de Masayuki Ochiai encontramos múltiples interpretaciones a su extraña historia. Una de ellas, para nada descabellada y apoyada por la tremenda atmosfera del hospital donde se desarrolla la trama, sería la de considerar que la infección del título afecta en realidad al edificio del que no salimos en ningún momento del metraje, hecho que aumenta la sensación de claustrofobia desprendida por la cinta. De hecho, “Infection” habla sobre las percepciones, la locura e, incluso, crítica la dejadez de las administraciones en cuanto a los servicios públicos… ¡podría haber estado rodada perfectamente en España durante estos duros tiempos de crisis! Si el cine de horror japonés siempre ha abogado por lo conceptual y la metáfora, la presente ahonda todavía más en esa forma de exponer el terror, diametralmente opuesta a la anglosajona, saliéndose de la narración lineal en busca de la libre interpretación del espectador. Esta metodología acusa cierto desequilibrio, pues Ochiai, también guionista, se empeña en proporcionar razones a las escenas sin molestarse por desbaratarse él mismo su exposición unos minutos más adelante. Así, la última media hora de metraje contiene diferentes giros de tuerca que despistarán hasta a los maestros del Tao: lo figurativo cambia de bando varias veces y abusa del absurdo con la justificación de que la infección afecta a la percepción y a los sueños. Con la excusa, las acciones de los personajes van careciendo de sentido y su pobre construcción afecta al interés, pues la pesadilla es interesante siempre que se pueda vivir desde dentro, en caso contrario queda como un simple ejercicio estético que, todo hay que decirlo, no está nada mal.

Entonces, volviendo a ese tema de las interpretaciones, el terror da el pistoletazo de salida, hasta ese momento había sido una tenue sensación de inquietud, cuando el equipo de médicos y enfermeras a cargo del turno de noche cometen una imprudencia que, como consecuencia, acaba con la vida de un paciente. En ese momento, la coherencia abandona la trama y un hombre, al parecer infectado, es dejado en el hospital mientras sus ocupantes intentan ocultar el desliz médico cometido. Entre ellos: niños raritos, ancianas con demencia y una inusitada capacidad para hablar con espectros, interinos obsesionados con realizar las costuras perfectas, ancianos que desean la eutanasia… un muestrario de fenómenos bastante amplio que entra en pánico cuando la infección del misterioso paciente empieza a extenderse a lo largo y ancho del hospital, este hecho marca un cambio visual muy importante en la fotografía, que se torna más sucia y, aunando fuerzas con la iluminación, adopta predilección por los rojos y los azules. Pero es que esta epidemia no deja de ser extraña, parece afectar a la mente y a la percepción antes que al cuerpo, aunque finalmente todos los médicos y enfermeras acaban reducidos a un zumo de color verde que nos recuerda a “Troll 2”, casi nada. Y es la invasión de este singular icor que la fotografía de nuevo cambia para adoptar una obsesión peligrosa con el verde, todo se tiñe con este tono enfermizo simulando el proceso de infección y corrupción de la carne… lo que viene a refrendar mi interpretación personal: es el fallo médico cometido, causante de la muerte de un paciente, lo que lleva una maldición de la mente a ese hospital en las últimas, un encantamiento, pues también es importante ver el paupérrimo estado de las instalaciones como figuración de la decadencia de ultratumba.

Ahora bien, la trascendencia de estas opiniones empalidece rápidamente frente a la falta de profundidad del guion, que no se decide a ahondar en las implicaciones de un contagio espiritual, sino que deja todo a la suerte del espectador bondadoso, probablemente escaso cuando haya sido sometido al sin fin de escenas poco creíbles y un tramo final lleno de triples sentidos inconcretos. Al menos los efectos especiales están muy bien realizados, además de ser abundantes, evitando romper más la credibilidad.
Aunque de nuevo insisto en que el mejor valor de “infection” es su atmósfera, su capacidad de evocar sólo deteriorada por unos actores embutidos a la fuerza en unos personajes histriónicos y desagradables como pocos, aparte de llenos de tópicos. Quizás el aire teatral que emana esta producción se deba a que su origen se remonta a 1991, a un episodio de una serie de televisión emitido como “Paciente Urgente”; como comentaba, la trama nunca se aleja del hospital, agudizando, con la falta de coherencia entre escenas, esa sensación de estar ante una obra de teatro. Huella que a un servidor le ha gustado bastante…

Resumiendo, una cinta indicada para los amantes del cine de horror japonés, aquellos que no tengan miedo a los argumentos laxos y figurativos, amén de estar inmunizados a las actuaciones inconexas de los actores nipones. Amantes de lo extraño, lovecraftianos empedernidos, soñadores taoístas y nosocomefóbicos-cinéfilos… todos tienen su consulta preparada en este hospital del absurdo y los líquidos verdes. Si alguien se ha quedado con ganas de más inyecciones, os emplazo a la próxima entrega de esta serie de reseñas dedicadas a las casas encantadas; allí René Cardona III nos la clavará bien clavada…

Imágenes de la película

 photo Kansen_1_zpsymo2keml.jpg

 photo Kansen_2_zpsnmsfr2m4.jpg

 photo kansen_3_zpsk01xihnh.jpg

Tráiler

Lo mejor: La ambientación fantasmagórica del hospital, magnífica iluminación.

Lo peor: Es bastante confusa y la credibilidad de sus actores anda por los suelos.

Vuestros comentarios

1. mar 26, 12:34 | donnie_darko

Recuerdo que en su momento cuando la vi me gustó, sobre todo por esa atmósfera tan enfermiza que tiene que sintoniza bastante con una trama con bastante poco sentido xD Algún día la revisaré aunque hace ya tiempo que terminé bastante harto del fantástico oriental por sobredosis.

Una que me gustó mucho de Ochiai fue Hypnosis, que aunque también se va un poco por los cerros de Úbeda en algunas partes de la peli, plantea un misterio y una hipótesis muy interesante.

Saludos.

2. mar 26, 14:08 | Bob Rock

Donnie_darko.- ¡Coñe, Hypnosis la tengo original! La vi en unas condiciones físicas y mentales deplorables, ejem, y no me acuerdo muy bien… tendré que echarle un vistazo modenno! La verdad que Infection merece la pena por la atmósfera, porque la trama está soltada un poco a bocajarro…

Un saludo!

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.