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Julia

Un espíritu... ¿libre?

Julia

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  • Título original: Julia
  • Nacionalidad: USA | Año: 2015
  • Director: Matthew A. Brown
  • Guión: Matthew A. Brown
  • Intérpretes: Ashley C. Williams, Tahyna Tozzi, Jack Noseworthy
  • Argumento: Tras ser violadada y dada por muerta, Julia vive con miendo en la clandestinidad, hasta que decide probar con una nueva terapia que le cambiará la vida.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

julia

El tiempo ha construido arquetipos que siempre funcionan y que, hoy por hoy, constituyen pilares elementales para el género. Todos sabemos, a estas alturas, que si mezclamos un “rape” (violación) logrado con un trepidante “revenge” (venganza), el resultado siempre dará un aprobado —o casi siempre—. Hace un par de años que nuevos cineastas acuden a las viejas fórmulas y usos, para aportar una nueva perspectiva del subgénero rape&revenge (Girls against boys, Felt o Savaged son notorias muestras de ello), buscando nuevas tramas, conflictos morales y giros inesperados en el guión con los que se pretende eludir la triste etiqueta de “No aporta nada nuevo” con la que, por cierto, suelo terminar muchas de mis reseñas. Y precisamente es justo ahí, en esa necesidad de aportar novedades a un subgénero tan estático y tan poco abierto a los nuevos aires como es el rape&revenge, cuando entramos en una zona pantanosa. Cuando rompemos las reglas de un subgénero solo pueden suceder dos cosas: o le sacamos brillo…, o lo enterramos en polvo. A veces funciona, como en el caso de Lucky Mckee y su The Woman, la adaptación de la novela de Jack Ketchum; mientras que en otras ocasiones, sencillamente, no lo hace, como en el caso de la presente Julia.

El argumento base de Julia es bastante chocante: Julia se dirige a una cita en la que será drogada, maniatada, violada y dada por muerta por un grupo de delincuentes. Cual “Ave Fénix” Julia revive y, moribunda, consigue llegar a su casa para lamerse las heridas. Pasados los días Julia se introduce en una secta liderada por un tal Dr. Sgundud, quien la entrenará y transformará en una asesina de hombres, con la única condición de que Julia jamás se podrá vengar de sus asaltantes. Si lo hace tendrá que pagar un precio muy alto. ¿Podrá Julia evitar la tentación?

Aplaudo, siempre, la valentía de querer innovar y reinventar un subgénero. De intentar aportar al mismo una visión distinta; pero también hay que saber comedirse y venderse de forma honrada y justa. Julia encarna esa típica lucha entre “lo que debería haber sido… y lo que finalmente fue”. Durante el primer acto la película de Brown alcanza sus mejores cotas. Sin destacar, todavía, por su carácter innovador, pues repite ideas y tramas demasiado parecidas a las del ambiguo thriller Girls Against Boys, sí observamos en Julia un estilo trabajado que, a pesar de no mostrar la violación —Brown recurre a una serie de flashbacks muy intrigantes—, poco a poco nos va preparando el terreno, de forma amena e interesante, hacia el segundo y tercer acto de la película…, y ahí es, precisamente, donde Julia se nos mete el castañazo del año. Nunca me ha quedado claro si en un rape&revenge la venganza debería ser cómoda o incómoda de ver, o si cualquier acto de esta índole debería tener repercusiones; pero sí tengo claro que debe ser, al menos, un par de cosas: violenta y satisfactoria. La venganza propuesta por Julia no es una cosa (violenta), ni la otra (satisfactoria). Es insípida. El drama introducido por el guión que firma el propio Brown es soporífero y demasiado alejado del terror. Ninguna de las posibles lecturas de Julia evoca a un terror definido; y mucho menos aporta realismo o credibilidad, como en el caso de la mencionada Felt. Lo único a lo que podemos agarrarnos es a una intensa relación lésbica, que muchos tildarán de estereotipada, y a una secta de brujas completamente irrisoria. En resumen: el guión no da pie con bola. Por muy loable que sea el empeño de crear un producto que no sea unidimensional, que tenga tras de si una filosofía y que intente construir personajes que se debatan entre el bien y el mal de una forma meditada; no se puede perder de vista que hay que compensar al espectador de algún modo. La violencia no debería eximirse tanto, no debería obviarse de este modo; y en este caso en particular el desarrollo de Julia pedía a gritos algo insano y original que finalmente nunca llega. En resumen, este “quid pro quo” no cumple con su cometido; hay que saber compensar, pero Julia tan sólo aburre.

Técnicamente sucede algo muy similar. Durante el primer acto Julia es visualmente agradable. El fetiche de la chaqueta de cuero tiene un tono erótico que encandila. La imágenes hermosas se suceden. Con un presupuesto ínfimo, Brown se las ingenia para proporcionar al espectador una propuesta, desde el punto de vista visual, de cierta calidad. Y en el segundo acto sucede todo lo contrario: Julia se vuelve cutre, fea y ridícula; cambia el tono dramático del arranque por las formas de una serie B destartalada, y el resultado final es vergonzoso. Otro gran problema es que no estamos ante esa clase de film en el que todo el peso recae sobre una sola actriz; de haber sido así habría mejorado bastante el balance final, fundamentalmente porque Ashley C. Williams realiza un gran trabajo; tampoco maravilloso, como se dio a entender en numerosos festivales, pero sí de calidad, creíble y erótico. Sin embargo hay dos personajes igual de importantes que Julia, su novia, interpretada pésimamente por Tahyna Tozzi, y el Dr. Sgundud al que da vida, de forma horrible, Jack Noseworthy. Las interpretaciones de ambos dan verdadera lástima; sobreactuados, ridículos e insoportables.

El descalabro se podría haber evitado si Julia hubiera sido un simple rape&revenge, con una cruda violación a la vieja usanza y unas buenas castraciones, y no este desastre de “caza brujas” con sectas, romances lésbicos y demás parafernalia que no hacen más que defraudar y que te den ganas de volarte la cabeza. Innovar está muy bien. Pero cuando no se sabe hacer quizás la mejor salida sea aceptar que, en ocasiones, “lo mismo de siempre” puede ser mucho más honrado, divertido y brillante (véase Lost after dark).

Hay dos factores que fallan en Julia: “rape” y “revenge”. Entiendo el rape and revenge como una provocación y, sobre todo, como una veneración a la víctima. Es un subgénero que tiene la obligación de impactar, incluso de asustar (véase Ms. 45). Julia no impacta. También ha de ser trepidante, entretenido e intenso. Julia es aburrida, lenta y muy pesada. Hay esfuerzo, buenas intenciones y un lio sin sentido que me obliga no poder recomendarla.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Julia.

Lo peor: El guión.

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