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La Perra

Un relato macabro y triste de Jorge P. López

La Perra Grande

Está bien, si tanto insistes te contaré que pasó con Elena. Me conoces de sobra, evitar el tema no venía causado por desprecio hacia nuestra amistad o miedo a revelar algo que te desagradase. Sí, sabes que siempre he sido brutalmente sincero contigo, pero durante estos últimos años que permaneciste en Bangkok preferí no comentarte nada por correo. Sé lo que apreciabas a Elena, y agradecí sobremanera tu falta de impedimentos a nuestra relación, y eso aun a sabiendas que la diferencia de edad era excesiva como para pasarla por alto. ¡Tú siempre tan buen amigo! Solo pensando en la felicidad de los que te rodean. Además prefería dejar enterrado ese episodio del pasado, suficientes problemas tuve para explicarlo todo ante los agentes que estuvieron interrogándome intermitentemente durante más de dos meses. ¡Cómo! ¿No lo sabías? Claro, todavía estabas arreglando esos negocios en Camboya; no, la noticia de su muerte se redujo al ámbito local, y aunque los detalles del asunto son escabrosos conseguí, junto a los jueces, cubrirlos disimuladamente para que no llegasen a la opinión pública. Sí… tranquilo, sí, muerta… sé paciente, ahora entraré de lleno en ello. Me cuesta mucho abordar su muerte, remover otra vez ese día aciago. Las circunstancias… ¡dios! Ambos vivimos momentos muy extraños en Tailandia. ¿Recuerdas la tienda del doctor Shinawatra? Aquel maldito licor me hizo ver cosas que jamás imaginé pudieran existir, tu también sufriste los efectos alucinógenos del elixir, no lo niegues. ¡Ah, amigo! Pero esas noches asistiendo a los ritos ancestrales, drogados por los aromáticos vapores que surgían de los cálices dorados, no tienen nada que ver con la triste historia que viví con Elena. Un final mucho más prosaico tuvo nuestra relación, pero no menos mágico que los amaneceres que vivimos arrebujados bajo nuestras túnicas, allí frente a las aguas del plácido Chao Phraya…

Recordarás como conocí a Elena: tú estabas conmigo, y también Rubén, a los tres nos asaltaron esas mujeres disfrazadas para una despedida de soltera, creo que se casaba la más rellenita. Bueno, no recuerdo su nombre. Fue muy agradable levantar los ojos de la copa y poder disfrutar de un rostro atractivo librándome de ver tu cara de borracho. ¡Ja! Puede que a las mujeres sí, amigo mío, pero desde luego a mi no me atraes ni una pizca. Un momento casual, conversaciones banales, ligues de ocasión, todo lo que quieras; al final de la noche, ya estaba enganchado a ella. Reconozco que tuve suerte de que se fijase en mí, “viejales” me llamaba cariñosamente, yo a ella “mi preciosa asturiana”… a día de hoy no te niego que esa familiaridad tuviese algo de patético. Las primeras semanas fueron idílicas, muchos fines de semana ni salíamos del apartamento, parecíamos dos recién casados. Y conocerla fue en parte gracias a tu insistencia por pasar un fin de semana con los viejos amigos. Fue duro convencerme, ¿verdad? Aquella época siempre que podía me escapaba la casita del pueblo, y ahora te detallaré porque. Ni tú ni Rubén entendíais mi fijación con la casa después del accidente de Teresa, incluso las primeras semanas tras el funeral me recomendasteis sin tapujos vender la casa, pero el mercado inmobiliario no estaba como para recuperar el dinero que me dejé con el otro de los caprichos de Teresa. Nunca supe negarle ningún antojo, era muy autoritaria si se lo proponía, aunque siempre con ese estilo particular. Usaba esa voz tan queda y… esos ojos marrones… ¡ay! ¡Qué gran mentira me sigue pareciendo su muerte! Sí, sí… tienes razón, pero fue la puñetera vida la que me puso de cara contra la pared, después de… de Elena vendí la casa, perdí bastante dinero y aun con todo me quité una carga horrible, fue un alivio deshacerme de la propiedad, aun lo fue más cuando sacrificamos a la perra.

No, relájate… ¡camarero, otros dos pacharanes! Claro que tampoco te había contado lo de la perra. A ver, acabas de volver y solo haces más que preguntar. Si me dejas lo intentaré contar de la forma más organizada posible. ¡Sí! Por supuesto que te estoy contando como murió Elena, no me andaría por las ramas si fuese fácil afrontar esta historia… Gracias, puede dejar la botella.

Bien, pues una vez enterrada Teresa, lo que menos me apetecía era visitar la casa de campo. Ya sabes que Segovia cubre todas mis necesidades, puede que prefieras los exotismos de oriente, pero nunca cambiaría un cochinillo asado por esas repugnantes algas que tanto se prodigan en los platos tailandeses. Así que evitaba ir a esa casa albergando tantos recuerdos. ¿Cuántas veces estuviste? ¿Solo dos? Bueno, ya sabes que aquellos eran los dominios de Teresa, el lugar donde descansar de su “ajetreado” puesto de funcionaria. Pese a no quedar muy lejos de la ciudad solo me trasladaba por motivos de mantenimiento, en primavera tenía que andar revisando siempre las tuberías y la bomba de agua. A pesar del trauma del accidente, no conseguía abstraerme de las costumbres que adquirí antes de que a Teresa se la llevará aquel camión por delante. El invierno fue duro, y menos mal que tú tomaste una pequeña excedencia para ayudarme a pasar aquel mal trago. Tres años de matrimonio tirados a la basura en solo una fracción de segundo. La cuestión es que cuando te volviste a marchar prometiéndome volver durante el verano, me costaba mucho localizar a Rubén y al resto de la vieja banda. El apartamento se me hacía agobiante, acabó el invierno y yo me subía por las paredes, y eso que intentaba salir para olvidar a mi difunta esposa, pero era imposible. Así que las viejas costumbres vinieron al rescate.

Una tarde de abril no pude más. Decidí armarme de valor e ir a revisar “Villa Teresa”, como así llamaba cariñosamente Teresa al caserón. Cuando llegué se me hundió el suelo, en sentido figurado y casi literal. Poco menos de seis meses habían bastado para que la casa perdiese algo del brillo con que yo la recordaba. Las paredes estaban húmedas y necesitan una mano de pintura, alguna tubería estaba reventada, el pequeño jardín descontrolado y… la verdad, la casa olía a soledad, ni siquiera las fragancias de las plantas en flor ocultaban la dejadez a la que se habían visto sometidas esas cuatro paredes. Al llegar estuve un buen rato en la cocina, llorando sobre una foto de Teresa. Recordaba lo que disfrutaba haciéndome rabiar jugando a cambiar el orden de las letras de mi nombre. Bobadas de parejas, lo sé, pero ojala hubiese podido tenerla junto a mi, en la cocina, susurrándome al oído Rogje o Ejrog. Cuanto temperamento y carisma tenía, ¿verdad? Solo planeaba quedarme lo justo para revisar el estado de la propiedad y luego ir avisando a los distintos gremios, no obstante, la nostalgia pedía a gritos que pasase una noche al menos. Y así lo hice, sin intentar darle muchas vueltas a la desgracia que me arrebató a Teresa, algunos siempre me habéis considerado “frío”, yo prefiero el adjetivo “pragmático”. Puede que no fuese muy expresivo con lo del accidente, pero sabes que la procesión iba por dentro.

Como fuese, esa noche pasó con total normalidad. Mi estado de ánimo navegaba entre la pena de reencontrarme con viejos recuerdos dolorosos y el orgullo de haber sido emocionalmente fuerte. Desperté con toda la energía que el sol campestre puede arrojar por el quicio de una ventana entreabierta. ¡Los trinos de los gorriones! A Elena le encantaban, mientras que a Teresa le ponían un poco nerviosa los pájaros… que diferentes pueden ser dos personas. ¿Eh? Sí, ahora llegaré a lo de Elena. En fin, me vestí para llevar al maletero del coche unos cuadros que siempre quise trasladar al apartamento de Segovia. Cuando cerré el coche lo vi: un pastor alemán me observaba sonriente al otro lado de la verja que separaba mi propiedad de los campos de cultivo de un vecino agricultor. ¿Cómo? Por supuesto que un perro puede sonreír. Ya me entiendes, seguro que alguna vez has visto perros con esa cualidad inteligente en la mirada, igual que hay personas más expresivas que otras supongo que cada perro posee algo de su propia personalidad, o la de sus dueños si me apuras. La cuestión que aquel esbelto ejemplar me estaba mirando fijamente, yo me quedé petrificado, no por miedo, solo cargado de interés; porque te juro que aquel chucho era precioso. Tenía un pelo que brillaba bajo los rayos mañaneros como si de un lujoso abrigo se tratase, sus orejas enhiestas eran perfectamente simétricas… y mientras lo analizaba veía como se iba acercando cautelosamente hasta la entrada abierta en la verja.

Resultó que no era de mi vecino, debía de tratarse de un perro abandonado. Algo que si ya es un crimen por sí mismo, con respecto a ese can se convertía en pecado. Una vez conversado con mi vecino – el cual amablemente me dio un montocito de huesos de cocido para que royese el animal –, cavilé que hacer con el perro, que pronto quedó claro que era hembra cuando me detuve apreciando sus esplendidos cuartos traseros. La pobre lamía tranquila una cacerola que le dejé con agua. ¿Llamar a la protectora de animales? No me convencía la idea, pese a la belleza del animal, si no encontraba unos dueños pronto acabaría siendo sacrificada como tantos otros. Por fin me decidí, y fue una decisión que llegó de forma natural, asumí que me la quedaría como perro guardián. A pesar de ser muy cariñosa, nada más acercarme a ella se desvivió por lamerme la mano, imponía su buen aspecto físico. Pacté con mi vecino que él procuraría alimento a través de la valla y yo pensaba en la caseta que iba a construirle el próximo fin de semana. Estuve acariciándola un rato, pasee con ella por los escasos metros de aire libre de los que gozaba la propiedad. Me sorprendió lo bien educada que estaba, mantenía una distancia prudencial cuando caminaba junto a ella, pero en cuanto me detenía ella se aposentaba junto a mis piernas, exigiendo un caricia, que presto le daba, con esa mirada despejada de la que te hablaba. Sabes de sobra que no soy muy dado a las mascotas, de hecho siempre expresé en voz alta mi desagrado por el olor a perro, y más por el aliento de algunos, no obstante aquella perrita me conquistó en pocos minutos. ¿Su esbeltez? ¿Su juventud? ¿El calor que transmitía cuando se acercaba a mí? Fuera lo que fuese me sentía seguro con ella, y más feliz por haber encontrado un motivo que me impidiese vender el capricho de Teresa.

Pues en esas estaba cuando me insististe tanto por salir a echar un trago con Rubén, ese fin de semana que estabas “de paso”. Fue una época bonita, natural y sencilla como son los animales. Durante la semana, en la oficina, contaba las horas que restaban para alcanzar el fin de semana e irme a mi propiedad. Dar paseos con la perra entre los campos de dientes de león no tenía precio, era estimulante verla lanzar dentelladas al aire, en un intento por atrapar las semillas peludas de la planta. ¿Cuántas veces os habéis reído del tono malsano de mi piel? “Color de oficinista”, ¡ja! Puedo decirte orgulloso que por entonces lucía un moreno tan saludable como envidiable. Si recuerdas fue lo primero en que te fijaste cuando me recibiste apoyado sobre la barra del Santana, luego Rubén también destacó mi apariencia de “vivo”. ¿Por qué no te hablé de la perra entonces? Bueno, fue llegar a Segovia y comenzasteis a empapuzarme de comida y bebida como si fuese un pato, borracho y lleno suficiente tenía con aguantaros. Además estaba Elena, ¿recuerdas?

Durante toda la primavera subía cada fin de semana a la casa del pueblo, y todas las mañanas de sábado me esperaba Raisa estrellando el hocico contra la verja. No, no. Tampoco pensé mucho el nombre, así se llamaba la perrita que tuvo mi tía en el chalet de Altafulla, y como también le cogí mucho cariño a esa perra… fueron días bucólicos, incluso superé parcialmente mi alergia al polen. No sé, sería cosa del aire más sano del campo, y los paseos claro. Daba muchas vueltas paseando a Raisa, era una perra muy activa, ahora bien, cuando llegábamos a casa se aposentaba sobre el sofá preferido de Teresa y costaba mucho moverla de allí. De hecho fui desistiendo con el paso de las semanas, se la veía cómoda; como si fuese la reina de la casa, y así acabé considerándola. Estoy convencido de que piensas que la mimaba en demasía, y seguro que no te falta razón… ¡pero era tan cariñosa! Cuando me dormía en el orejero junto a ella, lo hacía sintiendo su rugosa lengua en la palma de la mano. Además no era tan escandalosa como otros perros, apenas ladraba, cuando me requería lo hacía con un quejido muy agudo. Y habitualmente lo reservaba cuando quería un arrumaco, una palmadita o simplemente colocarse a mi lado como una amante protectora. ¿Qué si estoy exagerando? Bueno, te cuento las cosas como las sentí, para mi fue toda una ayuda esa compañía, te sigo jurando que era muy inteligente y tierna, estaba completamente domesticada. Mira, cuando estaba algo triste, sumergido en mis pensamientos y recuerdos más oscuros, la humedad de su hocico me sacaba suavemente de mi estado contemplativo, me acercaba a ella y me lamía la cara llenándome de babas y alegría. Te aprecio con locura, amigo mío, pero sabes que pocas personas podrían transmitir un amor tan ciego y efusivo de forma tan sincera.

Entonces apareció Elena… sí, ¡por fin! ¿No? Pensabas que iba a acabar hablándote solo de chuchos. Ahora verás que no se trataba de un mero desvarío y que las muertes de la perra y Elena tuvieron mucho que ver entre sí. Espera un momento. Aguarda mientras voy al baño, podrías incluso pedir un orujo de hierbas para mi. ¿Muy fuerte? ¿Tú crees? Quiero aligerar la lengua para la parte que me resta por contarte…

Como te contaba antes, Elena y yo parecíamos los dos jóvenes enamorados de una película de Truffaut, aunque la tragedia no vendría provocada por nosotros mismos. He olvidado el tiempo que pasamos embobados el uno con el otro. Fueron bastantes las semanas en que Segovia, los adoquines del barrio viejo, el bar de la plaza de la Merced, sus rincones se convertían en nuestro nido de amor. Claro que una vez relajados los apetitos iniciales de cualquier relación, comenzamos a darle vueltas a posibles excursiones, viajes y demás. A mi me pareció lo más natural del mundo hablarle sobre la casa de campo. Justo en el momento que nombraba “Villa Teresa” recordé a Raisa. ¡Qué ciego es el amor! No me había preocupado de mi perra en mucho tiempo, aunque enseguida acallé la culpa pensando que mi vecino estaría proveyéndola de comida y además aun era verano. Elena sonreía encantada cuando hablaba del caserón, enredaba un dedo índice en uno de sus rizos rubios con una indolencia erótica que… ¡ah! La echo mucho de menos, a ella, a Teresa… a… a todas mis mujeres. En definitiva, planeamos subir al siguiente fin de semana y lo celebré estrujando su pequeño cuerpecito contra el mío. ¿Te hace gracia? Bueno, tú eres el que siempre me ha chinchado con lo de ser más romántico…

Ni cortos ni perezosos madrugamos para recorrer la hora, más o menos, de camino que nos separaba de un fin de semana de relax y buena cocina. Te parecerá un detalle absurdo, pero desde ese día no he vuelto a probar las chalotas… pensaba prepararlas confitadas para la cena, mi especialidad. Alcanzábamos la verja con el Fiat cuando pude ver a Raisa meneando el rabo de pura alegría, también daba saltitos, impaciente a que bajase del coche, raro en ella. Por si fuera poco soltaba profundos ladridos pidiendo así mi inmediata presencia. Sonreí indulgente y le señalé a Elena lo preciosa que era aquella perra. Estuvo completamente de acuerdo, siendo una amante declarada de los animales ardía en deseos de bajar y jugar un poco con la perra. Para mi contrariedad, la actitud del animal cambió radicalmente cuando vio a Elena descender del coche. Te juro que su expresión reflejaba pura incredulidad y, lo más inquietante, un fuerte desagrado. La enorme lengua le colgaba paralizada mientras observaba detenidamente a Elena con sus pequeños ojos castaños. Puesto que me había fijado en su actitud beligerante, le dije a Elena que se colocase tras de mi cuando abriese la puerta enrejada. El pecho agitado de la perra no me daba buenas vibraciones, increíble su actitud teniendo en cuenta que todo el que vino siempre tuvo una recepción muy cariñosa por su parte: el fontanero, el jardinero, el lampista; la tenía que apartar cuando llegaban los hombres del pueblo porque se ponía hasta pesada. Y no se trataba de un problema con las mujeres, la esposa de mi vecino era la que muchas veces le dejaba el pienso en el plato junto a la verja y siempre le lamía la mano con fruición. Sabía del celo de los animales, sobre todo por parte de los gatos, aunque la actitud de Raisa era más propia de una mujer despechada que de un can.

Cuando entramos muy despacio para calmarla, la perra comenzó a gruñir hostilmente, a pesar de que Elena se mantenía a mi espalda cautamente, el chucho la tenía atrapada en su campo de visión. Incluso vi que dudaba con las patas, quería rodearme y darle una “bienvenida” movidita a Elena. Los gruñidos se transformaron en ladridos y no me hizo el menor caso cuando muy lentamente comencé a acariciarla para que se tranquilizase. Intenté que Elena se aproximase tranquilamente para que Raisa la pudiese oler y reconocer. La tentativa fue un fracaso, el can incluso lanzó una dentellada maliciosa hacía una de las delicadas manos de Elena. Pese a lo que a mi mismo me dolía, regañé fuertemente a la perra y ate su cadena algo más corta. Quería enseñarle a mi novia la casa y no empezábamos con buen pie, pero acompañados por un coro de ladridos pude ver que Elena no le daba importancia al asunto del animal y se dejaba llevar por la belleza rústica del caserón. Afuera, Raisa tiraba de su cadena con furia, pero finalmente se calmó cuando salí enfadado y dispuesto a aflojar la mano con el chucho. Por supuesto que repudio la crueldad con los animales, pero si tú hubieses tenido alguna vez uno sabrías que son como niños pequeños a los que hay que educar de manera firme. La cuestión es que la sobremesa nos encontró, a Elena y a mi, de nuevo arrumacados y felices de compartir un fin de semana fuera de Segovia. Cuando ella me propuso echar una siesta rechacé la invitación, las siestas me suelen dejar más cansado de lo que ya pudiese estar. Le dije a la polvorilla rubia que se echase en el sofá mientras yo regaba un poco el césped y recogía los aperos que el jardinero había dejado desordenados. Salí silbando pensando en el próximo viaje que podríamos realizar, algo más “atrevido”. Fíjate querido amigo, recuerdo cada pequeño detalle de aquellos cinco minutos. Los sonidos: el trino de los pájaros que me observaban curiosos desde los melocotoneros de mi vecino, el tintineo de la cadena de Raisa, el rozar suave de las hojas de parra, un tractor en la lejanía… los olores: el de hierba mojada, leves aromas de abono, el perfume de Elena todavía dentro de mis fosas nasales… las imágenes: dos nubes de formas imposibles decorando un cielo azul intenso, la fachada blanca de la casa despejada de hiedra, la barbacoa manchada de viejo hollín…

La tranquilidad se rompió repentinamente, la catástrofe me encontró con la manguera en la mano y totalmente ausente, enlentecido por el sopor de la digestión y el intenso calor. Así que me costó unos segundos de más identificar los gritos, unos alaridos salían de la casa y no los procesé hasta que fue demasiado tarde. Cuando llegó a mi cerebro la voz de Elena saltó por fin algún resorte que me empujó a correr balbuceando hasta el interior de la casa, miré de reojo la caseta de Raisa. Se trataba de una simple premonición y mis ojos la confirmaron cruelmente: la cadena yacía rota en el suelo y la perra no se veía por ninguna parte. Al cruzar el umbral, que daba casi directamente al salón donde descansaba Elena, mis peores temores se hicieron realidad. Los gritos ganaban intensidad, su cualidad aguda se difuminaba entre los graves guturales que solo podían pertenecer a la garganta de un animal, en este caso un perro. Atravesé el recibidor y penetré en el salón parándome en seco. Te juro amigo que aquello superaba cualquier atrocidad que dispusieran para nosotros los sacerdotes del templo Phra Kaew. Si solo hubiese sido algo más cauto, las cadenas de Raisa no eran muy resistentes y yo lo había sabido siempre, pero dado su carácter afable no había considerado en ningún momento que fuese peligrosa. Los hechos mostrabas la factura a pagar por mi error, una situación estática que debería haber quedado relegada a la imaginación del Bosco.

Elena estaba apretada contra un rincón del sofá intentando sujetar algo a la altura de su vientre. Chillaba como una histérica, y aun proporcionaba más histerismo a su expresión las gotitas de sangre que la salpicaban y se juntaban con el hedor a sudor y perro mojado que impregnaba cada espacio del luminoso salón. Pugnaba entre sus manos una tira carnosa que debía ser parte del intestino, la cinta gomosa se le iba escapando poco a poco de entre los dedos cubiertos de carmesí arrancándole hipidos de sufrimiento. Al otro lado del tenso intestino, tan rígido que incluso se podía oír como tañía tal que de la cuerda de un instrumento se tratase, Raisa tenía bien apresado un extremo de las entrañas entre sus mandíbulas chorreantes. Las sacudidas en medio de las dos hembras manchaban los muebles de babas rosas y trocitos negruzcos. Daba verdadero pánico la fuerza que realizaba la perra por no resbalar con sus patas sobre las baldosas de porcelana, cubiertas como estaban éstas por una abundante capa de rojo. Elena me miró agonizante, reconozco que no supe reaccionar. Mi mente no conseguía formar una acción que mis brazos pudiesen seguir, ojala hubiese encontrado una forma de detener a la perra. Me acerqué a ella con el puño en alto, Raisa solo me miró de reojo y giró la testa para estirar más del intestino. Tirada en el sofá sin apenas oponer resistencia, Elena se derrumbó y con la relajación de su espalda saltó el resto del rollo de carne, que antaño se recogiese en su vientre. Una lluvia de órganos se desparramó a sus pies, manchando y empujando las zapatillas chinas que usaba para estar por casa, el intestino delgado acababa en un saquito blando, amarillento y surcado de venas que sería el estómago. La perra entonces tiró con más facilidad, terminando por arrancar, de la cavidad abierta de Elena, las entrañas bajo el abdomen. Los riñones, el hígado y más materia tubular grisácea quedaban colgando entre sus piernas desmadejadas, supurando jugos y toda la mierda que llevamos dentro. ¡Bueno! Tu querías saber, te juro que intento detallarlo todo punto por punto, no he dejado de ser ese “cabrón brutalmente sincero” que tu tanto apreciabas.

Elena ya no gritaba, solo suspiraba de forma entrecortada e intentaba alcanzarme con las palmas de las manos abiertas. Entonces grité yo, su mano derecha era poco menos que un muñón, la perra debía de haberla mordido mientras ella dormía la siesta. No puede reconocer más que el pulgar en la masa de carne que apuntaba hacia mí. Me giré ignorando los últimos estertores de Elena que desparramaban más repugnantes líquidos por la tapicería nueva del sofá. Oí un golpe seco y un rebotar húmedo, probablemente el cuerpo medio muerto de mi novia había caído de su precario asiento. Contemplé paralizado a la perra, ella sabía de sobras que su tarea estaba hecha, ahora solo removía con el hocico, mientras emitía un quedo gruñido, el rollo de tejido que se acumulaba a sus pies. Lamía la carne muerta muy delicadamente, como si me quisiera pedir perdón pero solo a medias. El orgullo y los nervios le hacían mover la cola muy rápidamente, ¡la muy perra! A poca distancia de ella, estaban los restos de la mano de Elena. Cuatro dedos mordisqueados habían quedado reducidos a poco más que gelatina, y si los reconocí fue porque uno de esos restos informes estaba rodeado por el anillo de oro que le regalase al poco de salir. Su hermoso pelaje castaño estaba cubierto de pedazos de una pulpa granate y vomitiva. Miraba alternativamente a la perra, a Elena, la perra, Elena… y mi puño en alto como si quisiera preguntar algo en clase. ¡Una situación que, por increíble, me empezaba a resultar ridícula! Mientras miraba la cabeza de Elena estrellada sobre las baldosas y su cuerpo en posición de cubito prono, mientras la sangre manaba en riadas de su cuerpo inerte, mientras Raisa probaba indolente los restos de un ser humano, mientras la peste a matanza me llenaba de bilis la garganta, mientras el tiempo parecía negarse a correr; yo solo me preguntaba “¿por qué?”. Incrédulo di un paso más en dirección a la perra, mi brazo estaba en alto pero solo pensaba en patearla hasta matarla. La razón era un fino hilo que en cualquier momento podía ceder. Fue en ese preciso instante que Raisa intentó gruñir algo, no sé si atragantada por los despejos atorados entre sus dientes o por recular ante mi avance, pero movía la cabeza usando unos aspavientos que yo nunca antes había visto. Chapoteé entre los charcos de sangre, contuve las nauseas cuando algo sólido se dejaba notar a través de la fina suela, y avanzaba despacio para acorralarla y… y ma… matarla. ¡Disculpa! Perdona mi carraspera… apura la botella de orujo, necesito más alcohol.

La cuestión es que cuando ya estaba a la distancia suficiente para machacar al maldito animal, pude apreciar con claridad lo qué entonaban los sonidos que surgían de su pecho. Te juro que así fue, ¡lo oí! Al poco llegó mi vecino alertado por los gritos, gracias a su ayuda todo terminó al poco y de manera muy civilizada. Él llamo a los de la perrera que enseguida vinieron con una jeringa preparada para Raisa. El proceso fue infernal, las investigaciones se atrasaban y no podía poner la casa en venta. Aunque por fin, mientras tú permanecías en Bangkok, se la pude vender a unos inmigrantes chilenos que venían buscando una vida mejor. ¡Ja! La que no tuvo Elena. ¿Cómo? ¡Oh, sí! Te pido disculpas de nuevo amigo, sí. Durante muchas noches no pude dormir, le daba vueltas a lo que creí entender en los gruñidos de Raisa. Pensaba que tal vez se debió a la tensión del momento, pero… todo encaja, ¿sabes? Incluso con las inquietantes miradas de las “Popis” de aquel tugurio reservado para los jefes de las triadas. ¡Bah! No me mires así, ya sé que te sonará demasiado alocado, pero… ¡amigo mío! Cuando estaba muy cerca de la perra pude entender una palabra continuamente repetida en forma de gañidos. No una palabra cualquiera… no, la perra intentaba decir una sola cosa, algo muy sencillo y cuyo significado solo otra persona, además de yo mismo, podría entender. La perra intentaba con sus mandíbulas entonar una especie de nombre, un baile de letras… te juro por lo más sagrado que pude oír repetido muchas veces “Rogje”, “Rogje”, “Rogje”… como solo Teresa sería capaz de decirlo…

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 25/02/12  |  CATEGORIAS:

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Comentarios:

1. | feb 25, 22:10 | Quetejodan | #

¿Con que sentido Dios le dio manos a alguien para escribir esto?
No nos hace soñar,no nos da una paradoja filosofica ni una enseñanza moral.No se puede conectar con la historia porque no esta bien trazada.No fascina,no horroriza.
Solo produce asco
A lo mejor es que no lo he piyado y es una campaña de humanizacion para que no se sigan abandonando a nuestros mas fieles amigos en la carretera cada año.
Claro sera eso,cuan ilusa soy.
O a lo mejor no.
A lo mejor es solo una muestra mas de que para escribir solo hace falta proponerselo.
Aunque tus escritos sean la cosa mas demente,patetica,vulgar y sinsentido del mundo
Chapo.

2. | feb 25, 23:09 | MASP | #

Querida “Quetejodan”, no sé si será que no lo has pillado, que todo puede ser.

Todo, menos insultar gratuitamente el trabajo creativo de otra persona sólo porque no estés de acuerdo o no te agrade su estilo. Porque entonces a lo mejor lo que deberías hacer es aplicarte tu propio nick.

Escribir es un arte y si además se hace sabiendo que puedes crear controversia sin importarte las críticas negativas, tiene un valor añadido por parte del autor.

Porque todos podemos asumir las críticas, especialmente las negativas porque son de las que se aprende y se extraen valiosas conclusiones y consejos. Pero lo que siempre resultan fútiles son los insultos gratuitos.

Por eso me alegran enormemente mensajes como el tuyo, en los que sólo resulta humillado quien zafiamente los ha emitido.

Recibe un cordial saludo, “Quetejodan”.

3. | feb 26, 01:05 | Mr Zombie | #

Hago un copy-paste y cito…

Aunque tu COMENTARIO sea la cosa mas demente,patetica,vulgar y sinsentido del mundo Chapo.

Si no te gusta el relato, lo dices libremente y con buenas palabras, si vas a insultar coje la puerta y largate de aqui, impresentable.

4. | feb 26, 01:19 | Quetejodan | #

Te equivocas.Realmente me han llegado a aterrar las paginas de un libro,a emocionar,me han hecho reir,llorar,me han provocado algo.
Pienso que el principal objetivo de escribir es hacer que los demas se evadan un poco de la realidad y hacer soñar a la gente.
¿Que clase de mente enfermiza concebiria esto?
Creo en el trabajo creativo de los demas cuando consiguen hacerme ver que detras de todo el horror se esconde la mueca de algo bello.
Cuando te muestran una critica a la sociedad o una faceta desconocida del ser humano.
Esta claro que no teneis mascotas o al menos que no apreciais a los animales en el mismo grado en el que yo lo hago.
Si hubierais tenido un compañero fiel durante muchisimos años no os gustaria ver que su lealtad,su casriño y su amor sin limites se ven menguados y vapuleados hasta estos extremos.Convirtiendo al mejor amigo del hombre en una bestia sin precedentes.
He intentado forjarme una opinion objetiva tras leerlo.
Pero es imposible.
Es mal gusto gratuito sin precedentes y sin sentido.
Y todo el que lo aprecie es que no valora en demasia al arte.
MASP no se si conoces el Kitsch
Pero convertir un bater con incrustraciones de oro y cosas horteras en arte es algo que solo esta definido para todo aquel que no sabe diferenciar lo mediocre de lo brillante
Y parece que a ti te cuesta darte cuenta de que este relato es mas absurdo que una declaracion de amor de Obama a Rajoy

5. | feb 26, 02:00 | MASP | #

Peo vamos a ver criatura, que veo que te hace falta madurar un poco por tu corta edad ya sea ésta física o mental. ¿De dónde te sacas que escribir algo enfermizo es propio de un enfermo?

Me alucina tu visión simplista del mundo, chica, qué vida tan feliz debes de tener viéndolo todo como tu mascota, en blanco y negro.

Según tú, todos los que escribimos estas cosas y “disfrutamos” viendo pelis como “Martyrs” o “A Serbian Film” parece ser que lo hacemos mientras nos masturbamos con una mano y con la otra nos hacemos cortes en el glande con un cuchilla de afeitar al tiempo que obligamos a nuestro perro a presenciar la escena. Me parece a mí que aquí la única perturbada eres tú, chata.

Si de veras eres capaz de juzgar a una persona o una web por un relato o por que le guste un film y ya poco menos le consideras un sociópata sólo porque su criterio no coincida con el tuyo, es que tienes una visión MUUUUUYYYYYYYY distorsionada de la realidad.

Y esa absurda idea de identificar continente con contenido te va a acarrear muchos problemas en tu vida como no moderes tu actitud.

Vamos, que según tú visión “progresista” de la vida como Stephen King escribió la terrorífica “Cujo” es un zoofóbico de la hostia y Samuel Fuller, un director cojonudísimo de la historia del cine del que imagino no tendrás ni puta idea que dirigió un film maravilloso llamado “Perro Blanco” (que te aconsejo ver, a ver si te enteras un poco de qué va la historia) era un enfermo sádico. Y ya ni hablemos de Clive Barker, al que por lo visto deberíamos quemar en una hoguera sólo para darte a tí el gusto por haber escrito sus “Libros de Sangre”.

Y Tarantino, como sus pelis son violentas, seguro que es un tipo agresivo que se pasa el día zurrando a la parienta, no? Y lo de “La Lista De Schindler” es culpa de Spielberg, que es un puto enfermo por “regodearse” en el Holocausto.

Hay que joderse, de verdad qué alucino como a algunos los árboles no os dejan ver el bosque. Menos mal que estamos en pleno Siglo XXI aunque algunos sigan con una mentalidad propia de tiempos inquisitoriales.

Comenta si quieres, pero no generalices de modo tan peyorativamente vanal a la gente que te rodea o que participa en esta web sin ningún ánimo de lucro, porque el mundo, por fortuna es mucho más rico, complejo y policromático que tu visión plana, monocromática y sobre todo triste, por lo limitada, que tienes de la vida.

6. | feb 26, 02:21 | Asier | #

Antes de nada: NO HE LEÍDO EL RELATO TODAVÍA. Y sí, querida “Quetejodan”, soy capaz de hablar sobre él sin todavía leerlo. ¿Por qué? Porque conozco a Bob y sé que el relato va a ser puro arte, como todo el trabajo que hace. ¿Por qué? Porque él le pone ganas, le pone amor (u odio, depende de lo que requiera la historia) y le pone todo lo que haga falta para que una historia refleje lo que él quiere reflejar. El hecho de que tú lo veas como un espejo es simplemente absurdo. Solo piensa en los autores de todos los libros que se han escritos. Por esa regla de tres todos los autores de las típicas novelas policiacas tienen que ser puros dementes ¿no? No quiero repetirme, ya que aquí el compañero MASP lo ha explicado perfectamente, pero debo decir que yo he “disfrutado” de Grotesque y, aunque de momento no tengo planes de volver a verla, me parece una de las “mejores” películas hechas últimamente ¿Por qué? Muy sencillo, porque refleja exactamente lo que quiere reflejar y provoca exactamente lo que quiere provocar. Si tener el poder de hacer eso quiere decir que eres un enfermo apaga y vamonos, porque todos aquellos que queramos dedicarnos a ser “artistas” (en cualquier tipo de arte) lo tenemos crudo…

¡Un saludo a todos!

7. | feb 26, 02:55 | Beatriz | #

Totalmente de acuerdo con Masp y Asier. Veamos, el ser humano tiene una parte racional y luminosa y otra, más o menos escondida, oscura y animal. Las dos están ahí y , como el nombre de la web indica, aquí se muestran obras dedicadas a la parte chunga, que si, chica, existe. Borges dijo que la literatura son sueños dirigidos, pues los escritores de terror se dedican a las pesadillas. También conozco a Bob y no doy crédito que no hayas captado la laboriosidad y terrible belleza del relato.
Yo también adoro a los animales pero sé que si me da un pasmo y me muero mi querido perro no tendrá probablemente demasiados escrúpulos en comerse mi cadáver…

8. | feb 26, 13:28 | Bob Rock | #

Quetejodan.- Sinceramente me sorprende esta polémica. ¿Has leído el relato? De verdad, porque me acusas de gozar con el maltrato a los animales y creo que solo una persona con un grave desequilibrio emocional podría pensar eso tras leer mis líneas. Como observo que escribes con bastante inteligencia y argumentas con brillantez quiero suponer que no padeces el desequilibrio que comentaba. Nombras a dios y, como siempre, ahí tiras la primera piedra contra tu propio tejado. Algo que me llevó a despreciar la religión cristiana fue lo explicita que se ha mostrado la biblia con la superioridad humana frente a cualquier otra especie animal. ¿No te parece contradictorio? ¿No debería ser nuestra obligación salvaguardar la naturaleza y su caótico orden.

Por otra parte, comentas que no te aporto ninguna paradoja filosófica. Bueno, poco te he visto escribir por aquí, algo habrá removido tus entrañas para motivarte a comentar; y no creo que haya sido solo el asco. Además, ¿asco? Bueno supongo que lo dices por la parte final, pero por si no te has dado cuenta estás en una web especializada en terror, en cine extremo, peligroso pero que jamás dañará a nadie como tus palabras han buscado hacerme daño. Lo siento, porque no lo has conseguido, me siento orgulloso de haberte motivado a comentar.

¿Mal gusto sin precedentes? De verdad, parece que andes perdida en esta web… tengo relatos que te revolverían las tripas hasta hacerte vomitar la leche materna que lictabas cuando eras solo un bebé… a veces por cuestiones estéticas y otras solo por llegar hasta las visceras de aquel que quiera leerme; pero siempre he gozado con lo macabro. Lo que agradezco sinceramente es que me rodee gente tan amable, abierta de miras e inteligente como las personas que han comentado también. Ellos saben que la ternura, la delicadeza pueden convivir con el horror de muchas y variadas formas: una por cada momento y lugar.

También comentas jocosamente que el relato es absurdo. Bueno, como amante de lo onírico se me hincha el pecho ante semejante estamento. No obstante, precisamente evitaba mis habituales dosis de anti lógica, solo buscaba tratar un tema mil y una veces visto (SPOILER La reencarnación, los celos sobrenaturales FIN SPOILER) dándole una buena dosis de humanismo y estética sucia en su tramo final. Así el protagonista habla de tú a tú y detalla tan cruelmente una escena sangrienta. Pero bueno, no te ha gustado y me parece muy bien; espero leer tus comentarios (con otro nick por favor, el actual es bastante desagradable) en otros cuentos más suaves en forma, pero igual de intensos en sensaciones. Como el último relato de mi querida amiga Beatriz: Hacia el País Borroso. U otros relatos simplemente melancólicos que hay diseminados por Almas, donde no leo tus comentarios.

También te contaré un secreto: hay muchas partes reales en el cuento de La Perra. La más importante Raisa, un animal al que desde luego he querido más de lo que jamás llegaré a apreciar a gente como tú. Así que no me vuelvas a dar lecciones de moral.

Gracias por tu comentario, me ha hecho iniciar el día del señor con renovadas ganas. Luego nos iremos al parque Belcebuba y yo, un hombre y un pointer riéndonos de la estupidez humana.

Beatriz.- Ja ja ja, tu también eres macabra, ¿eh? Aunque no te falta razón, has resumido en una escena muy cruel la cruel relación hombre-animal a la perfección. Por cierto, ¿cómo se llama? No, no… no me lo digas: Tíndalos, seguro ;)

No he olvidado la colaboración, estaba barajando reinterpretar WLa Maldición que cayó sobre Sarnath” en clave algo más onírica, romántica, pero muy directa. “La ciudad de polvo”, sugerente, ¿verdad?

Asier.- ¿Te gustó Grotesque? Naaaadaaa, ya no te hablo. Seguro que por la noche sacrificas vírgenes y ofreces sus vesículas a la cabra oscura. Je, je, je. Gracias por los piropos amigo. Fuera de polémicas, pues se trata de un cuento, de un relato de ficción. No da para mucha reflexión más la verdad. A ver si un día leo algún cuento tuyo, que estoy seguro de que tienes algo por ahí escondido!!

Mr. Zombie.- Oh Señor de los Zombis (con permiso de Rob), mago de la síntesis, hermano de la destrucción (aunque ya no sé si tu eres el Enterrador o Kane)… en breves frases me defiendes con ferocidad y dejas las cosas claras… ¡dame algo de esa capacidad de síntesis! ja, ja, ja. Te digo lo miso que a Asier… tu seguro que tienes algo escondido, algo que provoque a personas con prejuicios – y que digo yo que con tanta mala baba por qué se meten donde saben que su moral va a ser puesta a prueba? Una de dos, los trolls o son masocas o muy morbosos –

MASP.- ¿Qué puedo decir compañero? Tío, tus comentarios siempre son una clase magistral de lo que quieras ponerte a hablar. Me maravillas, y lo que me parece un crimen, un cuento de terror, es que no quieras aplicar tu analítica a la ficción. Ya, lo hemos hablado muchas veces pero… por pedir, ¿verdad? Haciendo offtopic total. Échale un vistazo a una recopilación de Valdemar (Club Diogenes) llamada el Buque Fantasma y otros relatos tristes y siniestros. Supongo que el cuento que da título a la antología ya lo conoces por Mares Tenebrosos. Bueno, los pelillos como escarpias te va a poner. Y en otro orden de cosas más pulpero, La Biblioteca del Laberinto vuelve con nuevo brío: no te pierdas la antología de Astounding Stories y la compilación de Manly Wade Wellman… puro Weird Tales… me estoy desesperando más que Cartman mientras se deciden a ponerlos a la venta o no!!

Un abrazo y gracias a TODOS por leerme.

9. | feb 26, 13:42 | Missterror | #

Sinceramente “quetejodan”, solo alguien que se pone ese nombre puede hacer este tipo de comentarios, no ya porque te haya gustado mas o menos el relato, sino por aquello de: “¿qué clase de mente enferma concebiría esto?”. Me parece increíble que una persona que presume de amar y valorar el arte pueda hacer una pregunta (que ya implica una valoración) así, increíble. El arte es taaan infinito y tiene tantas diferentes manifestaciones e interpretacioens, que precisamente es lo que asusta y lo que atrae irremediablemente.Sí he dicho bien,el arte muchas veces asusta,porque no se entiende a la primera, por eso hay que poner un poquitín de esfuerzo…solo un poco querida.
Solo hay arte si hay belleza?Solo hay arte si se hace crítica a la soceadad o se descubre algo nuevo del ser humano?? Pues si esa así, estamos jodidos…pero lo estamos todos…
Sinceramente creo que te ha cegado tu impaciencia, que no has sabido digerir bien este inmenso relato. Y digo que te ha cegado, porque no es que no te haya gustado, es que creo que no has entendido nada, poque has leído la palabra perra y has visto sangre y ya te has indignado…Yo he convivido con 3 perros que vivían en mi casa mejor que yo, conozco la lealtad y el cariño que dan, conozco la pena de perderles, y?? En ningún momento se ha vapuleado el cariño de los perros, donde ha pasado eso?? Qué pasa, que no se puede hablar del instinto animal??? qué pasa, que nunca ningún animal hizo nada salvaje??? pues debo estar muy perdida…pero en cualquier caso, la ficción está para esto.
Por un momento te has imaginado lo difícil que es escribir sobre cosas que nos has vivido, con una cordura total, intentando describir locura o hechos que solo están en tu imaginación y que parezcan reales???? Pues chica, es muy dificil,te lo aseguro, pero ¿sabes? TÚ MISMA acabas de demostar que el sr. Jorge P. López lo hace jodidamente bien.

Jorge- solo pudeo decirte que este relato es grandísimo, inmenso, que cada vez que escribes me dejas noqueada, que este “La Perra” me fascina, y que dios,o en tu caso Satán, a tí te dio las manos para escribir. BRAVO

y que sigamo muuuuuuuucho tiempo disfrutando de relatos enfermizos, y a ver si empezamos a demostrar que este tipo de relatos son tan ARTISTICOS como cualquier otros.

10. | feb 26, 14:27 | Bob Rock | #

Missterror.- Leía el comentario de “quetequete” y pensaba: “coño, pues como lea uno de Alicia vam a tener que despejar urgencias porque le da un sincope”. Gracias por estar en la brecha y por la lucha de que el horror sea también visceral. La belleza está allí donde el ojo sepa buscarla…

Un abracico!

11. | feb 27, 22:21 | May | #

Chica,si fuera verano diría que te ha dado un golpe de calor y andas delirando,pero como hace un frío de cojones lo mismo te ha paralizado el cerebro,es que no has entendido nada de nada del relato,es una historia de amor más allá de la muerte y el amor siempre conlleva celos,en este caso a través de una perra,lo mismo podía haber puesto Bob una lagartija o una maceta de geranios como exponente de ese amor (te hubiera molestado menos eso?).A mi me ha encantado este relato y me ha emocionado y sabes? me ha pasado lo mismo que a MASP leyendo tus comentarios,me vino a la mente la genial novela de Stephen King Cujo y tb no menos genial Los Pájaros de Daphne Du Maurier.Si tanto asco te dio,no sé por qué no te metistes en algún blog de Corin Tellado o de Danielle Steel? o a lo mejor por ahí tb te han puteado por llamarlos a ellos misóginos y a ellas sueltecitas? Aquí a todos nos gusta el terror,cada uno con sus gustos particulares,pero el terror al fin y al cabo y es lo que compartimos,nuestras opiniones,nuestras vivencias,nuestros gustos y siempre basándonos en el respeto y la educación,cosa que tú no has hecho,juzgas sin conocer ni pararte a mirar más allá de tus narices,así que perdona que no te acompañe a la puerta pero mi perra me pide su comida (si,soy animante de los animales y tengo una perrita que es como mi propia hija)
Quetejodan Adiós (me lo pusistes a huevo)

12. | feb 28, 13:34 | Beatriz | #

En todo hay grados, yo digiero mejor el gore leído en libro que el visto en pelicula, por ejemplo, y recuerda que de las mismas manos de Goya lo mismo salió Las floreras que el Saturno devorando un hijo, el mismo Poe escribió El gato negro ( Y ahí sí hay maltrato animal, lo cual no impide que él tuviese un gato al que trataba genial ) que Annabel Lee, solo por ponerte ejemplos considerados puro arte.
Jorje-je, je, todos los que andamos por aquí me parece que tenemos ese lado macabro No?. Y no llego a tanto con el nombrecito que luego hay que llamarlos al sacarlos de paseo.En realidad son dos y se llaman Chisco y Luqui. No he dicho nada que no haya pasado, pase y seguirá pasando, lo que no impide que otros se queden a las puertas de hospitales o sobre las tumbas esperando a un amo que ya nunca volverá. Y, vaya La maldición me parece bien aunque pensaba que buscarías algo más terrorífico no sé porque ;)
Un abrazo

13. | feb 29, 21:24 | Bob Rock | #

May.- Poco tengo que añadir a lo que comentas, solo agradecerte la defensa y expresar en voz muy alta lo feliz que me ha hecho agradarte con el cuento… me hace mucha ilusión ejercer de bardo y entreteneros.

Beatriz.- La Maldición reinterpretada. Además, que puedo ser un poco obsceno con la sangre y demás, pero a luego tengo unos ataques donde todo lo explícito me amarga… ya te iré diciendo, y ya irás viendo como es mi lado más onírico… al gore se desarrolla tolerancia, pero solo al ficticio, se me encoje el corazón cuando, por ejemplo, alguno de mis sobrinos se esmorra y empieza a sangrar como un pequeño cerdito López… je je je

Tus perros tienen un nombre chulo. A mi siempre me pasa que me gustaría llamar a mis mascotas solo “perro”, “periquita”, pero finalmente me puede la puñetera personalidad que gastan los cabrones. Y digo lo de los nombres genéricos pq siempre quiero evitar humanizar a mis mascotas, me parece que les falto el respeto si las trato como seres humanos… lo mejor? me parece que a ellas todo esta polémica les da bastante igual ;)

Un abrazo guapísimas!!

14. | mar 1, 14:11 | May | #

Bob Rock no tienes que darlas,me pareció bastante gratuito su discurso poniendote a parir,cuando en ningún momento vi en tu relato nada que pudiera hacer saltar las alarmas para que algún troll de los muchos que pululan por inet decidiera ese día intentar machacarte,a mi me pareció precioso y muy muy romántico por el tema del amor más alla de todo,cruel,pero romántico :) Curioso que no se defienda esa cosa que me niego a volver a nombrar :)

15. | mar 2, 12:56 | Beatriz | #

Una de dos, o la tipa ha huído despavorida o ha entendido las aclaraciones y comprende que que sepamos apreciar ciertas cosas no quita que seamos gente que ama la naturaleza, la buena comida, los animales, los niños y que deseamos al prójimo el mismo bien que buscamos para nosotros. El terror tiene una clara función, muchacha, que se resume en una palabra: CATARSIS.
Jorje, el nombre se lo pusieron mis hermanos, yo se lo pongo a los gatos je, je. Yo siento que honro ese caracter y esa inteligencia al nombrarlos, pues siguen siendo animales, y solo el ser humano utiliza su inteligencia para mal si le da por ahí. También hace tiempo que estoy pensando en hacer a mi gato prota de un relato, por cierto. Y prepara un buen croquis que yo te seguiré, onirismo fantástico al poder !!

16. | mar 5, 23:11 | Elizabeth | #

Jajajajajajajaja! Empiezo con una carcajada porque es lo que me causo el comentario de la “jodida” porque me imagine una piba que andá a saber que estaba buscando en internet y fue a parar de un modo azaroso a almasoscuras, estaba re perdida pobre y terminó indignada!. Realmente a veces me divierte, o me causa gracia la falta de capacidad, de entendimiento, lo cuadrado de algunas cabezas…
Por otro lado, yo te aplaudo como siempre Bob, y recalco una vez más la buena educación y altura con que los asiduos a esta página ponen en su lugar a alguien que esta perdido.
Felicitaciones!

17. | mar 6, 20:24 | Bob Rock | #

Chicas (Eli, May, Bea).- Je je je, os agradezco la defensa tan sensible, acertada y directa que solo tres mujeres de bandera podrían hacer. No sé que decir, me da un poco de vergüenza que se tenga que defender un cuento sobrenatural, me parece algo todavía más sobrenatural ;)

A las tres os emplazo a mi próximo relato que sin tener forma, color u olor espero que no provoque este tipo de reacciónes… ¡si no algunas más fuertes!!

Un abrazo de parte de vuestro provocador ;P

18. | mar 6, 23:57 | Quetejodan | #

A mi nadie me va a dejar suspendida en una conversacion.
Hago una pequeña y minuciosa aclaracion.
1.No me ha dado ningun golpe de calor pero a la hora de leer muchos comentarios veo que eso es algo muy comun en este foro.
2.Yo he leido a Poe,a Lovecraft,a Baudeleire.
He visto peliculas como Martyrs,A serbian film..
Hay algo en el arte que te hace oscurecer el alma humana y adentrarte en un complejo laberinto que muestra a la humanidad tal y como es con sus mas bajos y sus mas agudos instintos.
Ser humano es algo que se aborda muy bien desde el lado macabro.Pero en este caso el fin no justifica los medios.Este fin no tiene sentido,ni logica,ni razon
Me hablais de amor despues de la muerte,de celos mas haya de ello.
LEED la divina comedia y vereis el amor mas halla de la muerte de Dante por Beatriz,LEED El diario de Suzanne y sabreis lo que es la perdida que conlleva a amar demasiado.
Envenenaos de celos con las peliculas de Haruki murakami.
Hay miles de filmes y de libros que relatan esto con una completa y gran maestria

3.Muchos me han tratado de niñata por el nombre de mi nick.Me lo puse exactamente por eso.Esto no es como el tuenti donde alguien ve una foto tuya y te juzga pero los ojos se van directamente al nick.Me tachais de juzgar a los demas sin conocerlos y de hacer conjeturas.
Y yo me pregunto:¿Acaso no haceis lo mismo al analizar escrupulosamente mi nombre?

4.La huida es solo para los cobardes.

5.En realidad creo que el autor quiere hacer como tantos otros.Conseguir llamar la atencion por medio de la excentricidad.Tienes verdadero talento para escribir pero te falta la pasion de escribir algo sin hincapie en llamar la atencion de los demas a toda costa a base de excesos.Me parece patetico la verdad.Porque si de verdad escribieras sobre la vida.Sobre el amor,el odio,la pasion,la esperanza.
Pero llenas todo lo bueno que podrias ofrecerle a los demas de excentricidad
Cuando alguien te recuerde no recordara nada de amor mas halla de la muerte
Simplemente a un animal con visceras en la boca
Solo provocaras repulsion en los demas,asco,miedo,terror,nose
Si lo que quieres es motivar los sentimientos de quien anhela encauzar su odio leyendo cuatro lineas llenas de agresividad:felicidades
Pero para los que nos emocionemos con una hoja o encontremos una parte de nosotros mismos,estas jodidamente perdido.
Porque el principal motor de escribir es conseguir sentimientos y emcoiones en los demas
Eso es verdad
Pero a que coste

No se si conoces una obra que se llama mierda de artista.Es una protesta de un pintor al que no le aceptaban los cuadros en los museos y mando eso.Es una obra de ‘‘arte’‘
Y dime
¿Enlatar mierda en una lata es algo tan grandioso como lo que te puede provocar ver un cuadro de Van goth?
No se si has visto la noche estrellada
Es un cuadro que capta magnificamente el brillo de las estrellas en la noche
Van goth lo hizo sumido en la locura,lleno d sufrimiento.Consiguio captar el movimiento del aire con la luz d las estrellas.
Cuando uno obsrva ese cuadro sienter que todo el dolor del mundo puede ser superando haciendo una obra maestra.
Dime
¿Con quien te sientes tu identificado?
¿Con mierda de artista o con la noche estrellada?
Porque nadie recuerda el nombre de ese autor
Solo fue el paleto que se creia que hacia arte metiendo mierda en una lata

19. | mar 7, 00:13 | Quetejodan | #

corrijo lo de filmes
Me referia a los filmes de Wong kar wai
aunque murakami tambien escribe de puta madre

20. | mar 7, 00:30 | Nadja | #

Vaya parece que por obra de arte se me ha borrado el ultimo comentario.Es una lastima pero bueno me sobra ingenio para volver a repetir lo dicho.
1.No he recibido ninguna insolacion.Me temo que eso es algo muy comun en este foro.
2.No soy ninguna niñata que habla sin saber.Me parece que la manera de escribir es buena pero la forma de expresarlo malo.No busca suscitar nada mas que excentricidad.Asco,repulsion,ganas de llamar la atencion.
He leido relatos de Allan poe,de lovecaft,de baudeleire.
Y si he visto martyr y tambien a serbian film.
Me gusta que el cine o los libros me dejen muda,a veces como en un conocidisimo libro de saramago que se llama a ciegas la peor parte del ser humano te hace reencontrarte con la mejor.A veces todo el dolor,el asco,la rabia y la repulsion hacen falta y hacen grandes a sus escritores.
Otras los convierten en paletos
Hablais de amor mas halla de la muerte
Leed la divina comedia y sentid la lejania de Beatriz de Dante,leed el diario de suzanne y observad lo que es querer mas haya de esta limitada vida.
Y pensad.Pensad en los celos en estado puro del cine de Wong kar wai.
Y luego decidme si esto transmite algo tan fuerte como para aflorar algo mas haya de el mero desborde mental de paranoias.

No se si conoces Bob rock a un tipo que envio una lata de mierda a un museo.
Su obra se llama mierda de artista y esta denominado arte.
Es curioso pero tambien se denomina arte a un cuadro que hizo van goth pintando la noche estrellada.Van goth que estaba internado en u n manicomio,completamente solo,lleno de dolor y rrabia consiguio que al mirar su cuadro uno sienta el movimiento de las estrellas con el cielo azul.
Pero¿que sera del paleto de la mierda en lata?
No existe,siempre sera recordado por haber cagado en una lata.
Podria haber hecho los cuadros mas hermosos
Escrito las palabras mas bellas
Cantado las mejores canciones
Pero decidio QUE SUS MONSTRUOS LO DOMINARAN A EL EN VEZ DE DOMINARLO EL A ELLOS
Y entonces gano para los demas,los amantes de sus tinieblas pero perdio para el resto del mundo
el mundo que ansiaba amor,esperanza,pasion,dolor,rabia.
El que se atrevia a doblegar sus fieras cada noche y luego conseguia emocionar a cualquiera con su rabia
¿En que grupo estas tu?
Porque pienso que tienes gran capacidad que no utilizas

P.D

Os quejais de mi nombre y me decis que juzgo a los demas.Que contrariedad

Si soy ‘‘que te jodan’‘

21. | mar 7, 10:46 | Bob Rock | #

Querida Nadja, Quetejodan o Comodeseesllamarte.

Me parece que tus palabas están cargadas de un vitriolo que ni merece esta página ni merece tu dulce boca. También detecto un aburrimiento soterrado en tus textos que intuyo es la verdadera razón de que te pases por aquí a redactar unos comentarios kilométricos aportando bastante poco. Intento responderte aunque, sinceramente, me agotan este tipo de conversaciones intrascendentes.

1.- Golpes de calor: La verdad que por aquí no se estilan, hace años que dejé las drogas. Los insultos, ataques gratuitos y provocaciones de rastrillo no me inducen más que el bostezo. Por otra parte, ¿qué te han dicho mis amigos y compañeros? ¿Qué controles un poco tus palabras? ¡oh, malvados, luciferinos, insensibles, a la hoguera! Tu misma te has metido en esta espiral de bobadas, cinismos e ironías. Nos lo has puesto muy fácil. No obstante reconozco y alabo tus ganas de continuar con una conversación que probablemente te haga más daño a ti que a nadie. Demuestra que tienes carácter, me fascinan las mujeres con carácter, pero creo que deberías reenfocarlo de forma más creativa. Por ejemplo, si crees que lo que se escribo es basura, enséñame el camino, alúmbrame como una diosa de luz y demuéstrame que puedes escribir un milagro que bañe mis mejillas con saladas lágrimas de emoción. Estaré encantado de publicarlo en Almas Oscuras. Demuéstrame que mi talento es un gusano corrupto, hinchado y abotargado, mientras que tu voz la mariposa de brillantes colors que algún día podré llegar a ser.

2.- Agradezco tus recomendaciones. Me sorprende que con el bagaje cultural que supuestamente desprendes todavía analices mi relato como una mierda enlatada. También si presumes de esa cultura, podrías ser un poco más adecuada con las palabras. A una mujer rellenita la puedes llamar “gorda” o “mujer de curvas rotundas”, pero sobre todo piensa que esa mujer seguirá siendo bella ante los ojos de muchas personas. Tu gusto solo es ley sobre ti, sobre los demás son solo palabras.

3.- Provocativas provocaciones: Sinceramente, no busco provocar sin mensaje. De hecho, provocar es placentero pero secundario. La verdadera razón detrás de mis cuentos es la mera necesidad de narrar historias. No me quiero comparar a Dante, pero puesto que hablas de comparaciones, tus comentarios me recuerdan a los de una chica que conocí una vez: Solo buscaba lo sublime, el éxtasis definitivo en cada expresión artística que se cruzaba ante sus bellos ojos marrones. Acabó sufriendo mucho, sola , abandonada por la gente que la rodeaba. Sus amigos la repudiaron porque todo le parecía poco y malo, sus conversaciones eran sumamente cargantes; jamás hubo hombre alguno que pudiese soportar sus diatribas sobre lo feo que era esto o aquello. Finalmente, sus vecinos avisaron a la policía por la peste que se acumulaba en el portal. Así que la encontramos en su casa, con las venas cortadas y una nota de suicidio en verso muy bonita. Hablaba de la liberación definitiva, de alcanzar a Mishima, de beber el cáliz de heces paradisiacas junto a Bukowsky. Yo quiero pensar que se hundió amargada en una nada que la ha privado de disfrutar millones de manifestaciones artísticas, unas mejores y otras peores, pero todas disfrutables.
¿ Te parece más profundo este breve cuento? ¿Te parece que se produce una paradoja moral? ¿un drama humano más allá del amor, las estrellas y el espacio cósmico espacial sideral? ¿Así que solo busco excentricidad? ¡Ja! Tu misma reconoces que te pusiste el nick como una especie de experimento moral. ¡Guau! ¡qué racional! ¡Qué profundo! ¡Propio de una pequeña Saramago! ¿y qué conclusiones has sacado de tu experimento?

4.- Terror, sus distintas formas: Como ya te dije, mucho comentario crítico por aquí pero pocos comentarios tuyos he visto en otros cuentos mucho más sensibles y profundos, míos incluso. Hay un tiempo y lugar para todo. Una obra no se justifica, se ve/lee/oye, luego se disfruta o se odia y punto. ¿qué busco llamar la atención? Por favor, relee tus comentarios y analiza seriamente quien busca llamar la atención y que la entretengan un rato. Te estoy entreteniendo, espero que lo agradezcas.

5.- ¿Van Goth? ¿Van Goth? ¿Van Goth? ¿Quién coño es Van Goth? ¿Una versión con el pelo cardado y las uñas pintadas de negro del pintor desorejado? ¡Vaya! Te voy a pedir una cosa como favor personal: no vuelvas a dejar un comentario sin cuidar la sintaxis, la semántica y el orden de las palabras. ¡Mucho menos si lo que haces es criticar mi escritura!

Bueno, me he cansado ya de escribir en respuesta a tu mensaje… pero ya he dejado alguna perlita para que disfrutes y contestes con ínfulas de maestra del arte contemporáneo. No necesito consejos de personas como tú (eso lo tengo claro y no me hace falta ni conocerlo para saberlo), ni me interesa tu opinión. No esperes que vuelva a contestar, prefiero invertir mi tiempo en escribir otro cuento que satisfaga mi necesidad de escribir… palabras como las tuyas se suman a los ecos de la eterna estupidez progresista…

22. | mar 7, 20:37 | seba cabrol | #

A mi me da tristeza ese tipo de pensamiento, el de esta chica, digo. Un cuento no sirve o es malo porque no tiene un mensaje que eleve el espíritu, fomente la belleza, el amor,etc. Es triste. No sabría que contestar a eso si me lo dijeran a mí. Me parece que quien pasa por un estado de ánimo semejante es digno de compasión. Es una pobre persona que no sabe, no puede apreciar el arte.

23. | mar 7, 20:45 | May | #

Ha vuelto nuestra chica favorita!!! wuju!!!!! lo iba a dejar pasar ya que Bob lo ha dejado bien clarito,pero como soy bien cabezota y has hecho alusiones a cosas que he escrito,he decidido tomarme la molestia de responder,eso sí,yo soy más breve :D
1.Nadie borró tu comentario,veo que has puesto 3,suelen tardar en salir,haber tenido un poquito más de paciencia,que aquí nos sobra a todos ;)
2.Quien es Baurier? y Van Goth? (este último suena como si fuera algún héroe que intrepetara Vin Diesel o algún tipejo de Star Wars xD)Yo mencioné a Maurier,la escritora,no eso y chica en google sólo me sale un empresario q no lo conoce ni su madre y tb sólo conozco a un pintor desorejado y es “Vicent Van Gogh” Y ya voy a tu mensaje,sigues emperrada (jujuju)no sé en qué te basas,qué conceptos usas para dar una opinión,te puede gustar o no una película,una serie,un libro,un cuadro,lo que sea,pero es que tú te tirastes directamente al cuello de Bob como si hubiera cometido el peor delito de su vida,si sólo fuera por eso,por escribir un relato de ficción se merece lo peor de lo peor,chica,apaga y vámonos.Y si,he leído La Divina Comedia de Dante,como tb he leido Drácula de Bram Stoker (amor más allá de lo que creemos normal) tb he visto Martyrs,A Serbian Film,I Saw The Devil,Nekromantik,7 Days,À l’intérieur y muchas más que te harían vomitar y soy una mujer normal y corriente,me gusta pasear a mi perra,me gusta escuchar a un niño reir,me gusta sentir el sol en mi cara,me gusta compartir unas cervezas con mis amigos y reirnos de cualquier tontería q se nos pase por la cabeza,pero soy anormal porque vea ese tipo de películas? es anormal Bob por escribir ese relato,somos todos aqui anormales por compartir un gusto? creo que no y sin acritud ninguna,la única anormal aquí eres tú.
Saludos!!!
P.D.Se me viene a la cabeza un refrán,no hay peor ciego que el que no quiere ver…

24. | mar 7, 22:24 | Nadja | #

Aqui el unico comentario que veo que se basa en un criterio mas o menos razonado es el de el que ha escrito el relato.Los demas os volcais en repetir lo que el ya ha citado como si fueseis las tias que tiran las bragas al escenario de la ultima estrella musical del momento.Tampoco recalcar un fallo mio de ortografia me parece muy maduro mas bien me suena a riña de niños pequeños en plan:pues tu mas….
Para empezar no suelo criticar ninguna cosa de este estilo por muy fuerte que me parezca.Cuando vi a serbian film todo el mundo opino que era una maldita y sadica enferma.
Pero yo les comentaba sin parar que a serbian film pese a todos sus excesos es una gran pelicula que demuestra hasta que punto puede llegar el ser humano por lo que mas quiere.
Se quitarme el sombrero cuando hace falta que me lo quite,pero en este texto no lo veo como para ello.
Sinceramente cuando murio mi perra el año pasado me prometi que tras doce años todo lo que viera escrito acerca de un animal seria algo que realzara su lealtad,su cariño,sus atenciones o al menos luchara contra el abandono animal.
Creo que estando como esta el mundo lo que menos necesita es un relato que en manos de cualquiera se pueda malinterpretar y te pueda decir que esta bien abandonar un animal porque puede llegar a resultar peligroso o violento.
Este relato seria lo que una mente poco cultivada necesitaria para fomentar el abandono y lo veo exactamente asi.
Y ahy cosas con las que no se banaliza ni tampoco se juega.Para mi esta es una de ellas.
Tambien me da rabia que alguien que tenga capacidad para escribir se pierda entre mares de visceras ,sangre y amputaciones.
Realmente creo que es una pena terrible
Una pena tan terrible como la del susodicho suicidio que has citado Bob.
No quise escribir este comentario a malas desde el principio pero es que desde el primer momento esto me parece una payasada.

Que yo sepa una critica puede ayudar muchisimo mas a alguien que una serie de adulaciones sin sentido.Porque en las criticas va ligada la franqueza.
Pero no a todos nos gusta oir lo malo que puedan suscitar nuestras acciones es mejor oir que somos fantasticos,los mas originales y dejar engordar el ego hasta que piye colesterol.

Dicho esto me despido.

25. | mar 8, 10:29 | Bob Rock | #

Nadja, May, Seba.- Abandono ya el tema. Te diría muchas cosas, Nadja, pero ¿para qué? Sacas unas conclusiones propias de una adolescente, al menos esa es mi sensación. Decir que mi relato invita al maltrato animal… ¡eso es un insulto en toda regla! Pero yo soy un caballero, un señor con muchos años y la piel pelada de bregar con niños… así que: ¡adiós, muy buenas!

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