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La pesadilla del USS Indianápolis

El mayor ataque de tiburones de la historia

 1944: La pesadilla del USS Indianapolis

Las fotos corresponden a USS: Indianapolis: Men of Courage, película todavía por estrenar en cines. Protagonizada por Nicolas Cage, Tom Sizemore y Thomas Jane. Al final del artículo podéis ver el trailer.

“Un submarino japonés le disparó dos torpedos al costado del barco. Yo había vuelto de la isla de Tinyan, de Leyte, donde habíamos entregado la bomba, la que había de ser para Hiroshima. 1100 hombres fueron a parar al agua, el barco se hundió en 12 minutos, no vi el primer tiburón hasta media hora después, un tigre de cuatro metros, ¿ usted sabe cómo se calcula esto estando en el agua ? usted dirá que mirando desde la dorsal hasta la cola, nosotros no sabíamos nada. Nuestra misión de la bomba se hizo tan en secreto que ni siquiera se radió una señal de naufragio (risa irónica). No se nos echó de menos hasta una semana después. Con las primeras luces del día llegaron muchos tiburones y nosotros fuimos formando grupos cerrados, algo así como aquellos antiguos cuadros de batalla, igual que la que había visto en una estampa de la de Waterloo. La idea era que cuando el tiburón se acercara a uno de nosotros éste empezara a gritar y a chapotear y a veces el tiburón se iba pero otras veces permanecía allí y otras se quedaba mirándole a uno fijamente a los ojos; una de sus características es sus ojos sin vida, de muñeca, ojos negros y quietos; cuando se acerca a uno se diría que no tiene vida, hasta que le muerde; esos pequeños ojos negros se vuelven blancos y entonces ah… entonces se oye un grito tremendo y espantoso, el agua se vuelve de color rojo, y a pesar del chapoteo y del griterío ves como esas fieras se acercan y te van despedazando. Supe luego que aquel primer amanecer perdimos cien hombres, creo que los tiburones serían un millar que devoraban hombres a un promedio de seis por hora. El jueves por la mañana me tropecé con un amigo mío, un tal Robinson de Cleveland, jugador de béisbol bastante bueno; creí que estaba dormido, me acerqué para despertarlo… se balanceaba de un lado a otro igual que si fuera un tentetieso, de pronto volcó y vi que había sido devorado de cintura para abajo. A mediodia del quinto día apareció un avión de reconocimiento, nos vió y empezó a volar bajo para identificarnos; era un piloto joven, quizá más joven que el señor Hooper, que como digo, nos vió y tres horas después llegó un hidro de la Armada que empezó a recogernos y ¿ saben una cosa ? fueron los momentos en que pasé más miedo, esperando que me llegara el turno; nunca más me pondré el chaleco salvavidas. De aquellos 1100 hombres que cayeron al agua solo quedamos 316. Al resto los devoraron los tiburones el 29 de julio de 1945. No obstante, entregamos la bomba.” Quint (Robert Shaw). Discurso en Tiburón (Jaws, 1975)

Esta es la historia del USS Indianapolis. El mayor ataque de tiburones de la historia:

A la medianoche del 30 de junio de 1944, un submarino perteneciente a la Armada Imperial Japonesa disparó dos torpedos contra el barco perteneciente a la Armada Norteamericana USS Indianapolis que se hundió en doce minutos en el Mar de Filipinas. De las 1196 personas a bordo, unas 300 se hundieron con el buque y las restantes 900 cayeron al mar sin botes salvavidas, sin chaleco ni comida ni agua. Este evento puede ser considerado como “el peor ataque de tiburones en la historia de la humanidad”.

Lo que muchos de esos marineros no sabían era que no se había notificado al Comando en Jefe del Pacífico acerca del hundimiento ni se lo notificaría nunca en razón a la misión que acababa de cumplir el Indianapolis.

El barco acababa de llevar a Guam una carga clave que cambiaría el curso de la guerra: uranio enriquecido necesario para la fabricación de las bombas atómicas que el Enola Gay dejó caer sobre las poblaciones civiles japonesas de Hiroyima y Nagasaki.

Al amanecer del primer día los tiburones aparecieron. Tan solo unos pocos tiburones tigre (Galeacerdo Cuvier) que fieles a su patrón de comportamiento comenzaron a rodear a los náufragos quienes percatados de la situación se congregaron en grupos que nadaban unidos confiando a que esta actitud alejara a los tiburones.

A media tarde cientos de escualos infestaban las aguas. Los marineros, cada vez que uno de los tiburones tigre comenzaba el ritual del círculo –el comportamiento común del tiburón tigre en el ataque es reproducir un movimiento circular en torno a la presa y repetir los círculos disminuyendo el diámetro de los mismos para previamente al ataque dar un círculo final amplio y finalmente lanzarse hacia la presa- comenzaban a patalear y a gritar esperando asustar a los tiburones ya que a veces se alejaban con eso. A veces no se alejaban. Al tercer día la situación se complicó aún más.

Además de aumentar el número de tiburones tigre, algunos náufragos comenzaron a tomar agua salada. Esta ingestión produjo en ellos vívidas alucinaciones lo que provocó que decenas de marineros se alejaran de los grupos para ahogarse y ser devorados por los tiburones.

A las once de la mañana del cuarto día, un joven piloto (Teniente Wilbur Gwinn) al mando de un bombardero PV-1 Ventura descubrió a los náufragos en forma accidental en un patrullaje habitual en búsqueda de submarinos. Reportó el incidente a su base en Peleiu con el siguiente radiomensaje -¡Muchos hombres en el agua! dando la posición de los náufragos.

La base envió un PBY (hidroavión) al mando del Teniente Adrian Marks con el fin de investigar la situación, quien en pleno vuelo solicitó a destructor USS Doyle que acudiera al lugar. El capitán del USS Doyle decidió dirigirse hacia allí sin esperar la autorización correspondiente. El teniente Marks, quien arrivó horas antes, descubrió una escena patética: por todos lados los náufragos estaban siendo atacados por tiburones y las muertes se daban minuto a minuto.

La tripulación del avión comenzó a arrojar botes salvavidas, pertrechos y alimentos. Ante esta situación, desobedeciendo expresas órdenes sobre no amerizar, el Teniente Mark descendió en las aguas y comenzó el rescate de los náufragos que estaban separados del grupo los cuales tenian mas posibilidades de ser atacados por tiburones. En ese momento —al rescatar a los primeros náufragos— el teniente cobró conocimiento de que los naufragos eran tripulantes del USS Indianapolis y requirió asistencia inmediata, a lo cual respondió el USS Doyle diciendo que estaba en ruta.

Al anochecer, el teniente Mark seguía rescatando náufragos. Una vez llena la capacidad del avión comenzó a atar los mismos a las alas del aeroplano con cordel de paracaídas mientras seguían esperando el rescate. Mark y su tripulación pudieron salvar a 56 hombres durante esa jornada. En plena oscuridad llegó el USS Doyle quien detuvo sus máquinas para no herir a los náufragos que podían encontrarse en la zona y comenzó a transportar a los hombres que Mark tenía en su avión hacia el destructor.

Despreciando su propia seguridad el capitán del USS Doyle mandó a encender faros para que los náufragos se guiarán hacia el barco y al mismo tiempo para ubicar a los restantes navíos que acudieron al rescate. Al día siguiente durante la mañana finalizó el mismo. Novecientos hombres cayeron al agua.

Tan solo trescientos dieciséis fueron rescatados. Los tiburones comieron. Tres de agosto de 1945. Victimas del USS Indianápolis.

Imágenes de la película

 1944: La pesadilla del USS Indianapolis

 1944: La pesadilla del USS Indianapolis

Vuestros comentarios

1. may 7, 00:01 | MASP

Muy buen artículo!
Me encantan este tipo noticias bizarras basadas en hechos reales, no por su morbo, claro está, sino por su verismo. A veces la naturaleza se cobra venganza por nuestras fechorías (véase el documental “The Cove”).

Por cierto, que hay otro suceso bélico de estas características igual o más truculento y digno de reseñar.
https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_la_isla_Ramree#Ataques_de_cocodrilos
En este caso los protagonistas fueron… ¡cocodrilos!

Como suele decirse, la realidad termina superando a la ficción.
Saludos!

2. may 8, 14:19 | Mountain

Se me han puesto todos los pelos como escarpias al leer el comienzo de este estupendo artículo y recordar esa impresionante escena de la grandiosa, mítica, imprescindible e irrepetible “Jaws”, que desde que vi siendo niño hizo que toda peli con tiburones despierte muchísimo mi interés. Esta tiene buena pinta, habrá que verla.

Corro a leer lo de los cocodrilos!

3. may 26, 12:51 | Punkático

Me encantó esta historia cuando de niño vi la película de “Tiburón”. Más tarde conseguí un documental muy bueno sobre la historia del USS Indianapolis, y desde luego que la película no me la pierdo.

Voy a leer yo también lo de la isla Ramree

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