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Let's Be Evil

La Generación "Pokemon GO"

Lets be evil Review

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  • Título original: Let's Be Evil
  • Nacionalidad: UK | Año: 2016
  • Director: Martin Owen
  • Guión: Elizabeth Morris, Martin Owen, Jonathan Willis
  • Intérpretes: Kara Tointon, Jamie Bernadette, Isabelle Allen
  • Argumento: Tres jóvenes son contratados para supervisar un experimento educacional con realidad aumentada. Los niños sometidos al experimento les darán una "cálida" bienvenida.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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Tres cuidadores son contratados para supervisar un programa de aprendizaje avanzado para niños superdotados. La base de este nuevo sistema educacional se basa es gafas de realidad aumentada. Los resultados del sistema son asombrosos, sorprendiendo a los tres invitados que descubren con asombro como una educación fría y severa está creando personas híper evolucionadas. Sin embargo, el acceso a una temprana inteligencia fuera de lo común, hará de los niños sometidos al experimento un poco más cabroncentes de los habitual.

La realidad aumentada está en boca de todos actualmente gracias a “Pokemon GO”, la aplicación del Diablo [acompañar con música ominosa]. Resumiremos el fenómeno como el añadido virtual, por ejemplo proyecciones holográficas, a las imágenes reales visionadas a través de un dispositivo electrónico, ya sea un móvil o unas gafas inteligentes. Imaginad las posibilidades, cazar “Pikachus” es sólo la punta del iceberg. Queda claro que en unos años todos iremos por la calle con nuestras “hololentes” transformado la realidad a nuestro antojo, un servidor se apuntará a este avance en cuanto sea asequible. ¡Qué coño! ¡Si por mí fuese ya hubiese terraformado Marte!

Volviendo al tema, una de las posibilidades de la realidad aumentada podría ser la educación. Ya los dispositivos digitales han entrado fuerte en nuestro sistema educativo, resultado absurdo ignorar la influencia de tablets y otros aparatos en el aprendizaje de nuestros retoños. Imaginad la potencia y velocidad para formar cerebros en desarrollo, ¡lo chicos absorberían idiomas como Bob Esponjas! Es dicha posibilidad, la educación usando gadgets como “hololentes”, lo que explora con más o menos acierto “Let’s be evil”, posicionándose del lado del thriller, en parte cine de terror, como vehículo de un mensaje difuso que termina siendo bastante aburrido, poco inspirado a causa de un guión demasiado cobarde. Un cartucho mojado que exhibe sus únicas virtudes durante sus primeros compases, el atrevimiento de sumergirse en las nuevas tecnologías sin miedo, para volatilizar este precepto gracias a sus patéticos personajes y un ritmo tedioso como corresponde a la serie B donde finalmente se acoge.

Acomodada en la peor cara del terror adolescente como telón de fondo, su primera mitad nos descubre una serie de hallazgos visuales muy bienvenidos: lo único que justifica el visionado de “Let’s be evil”, por otro lado perdida como ella sola en un mar de diálogos intrascendentes y otros pecados capitales. Antes de llegar a estos destellos de originalidad, eso sí, nos encontramos con un rodaje convencional donde conocemos a nuestra protagonista principal, una joven panochita que vive atormentada por la pérdida de su padre y el cuidado de una madre inválida. Además, nos podemos imaginar que estamos en un hipotético futuro cercano gracias a un programada de televisión, un “talkshow” donde se nos advierte sobre los peligros de la educación y la necesidad de enderezar a nuestros jóvenes, esos pequeños viciosos que prefieren pajearse antes que aprender geografía. Se adivina algo de crítica al sistema, pero no se detecta ningún mordiente ni en este arranque ni en el resto de metraje, ochenta minutos que se hacen sorprendentemente largos y donde el ataque a las mentes biempensantes que dominan el poder queda en mera broma. Además su discurso moralista termina haciéndole flaco favor a su vertiente pro tecnológica: no podemos supeditar el crecimiento de nuestros hijos al cuidado de máquinas, pero el futuro es ahora, y debemos equilibrar moral y recursos para que la tecnología sea convierta por fin en nuestro tercer ojo. ¡Revolución científica!

Ya metidos en harina, acompañaremos a nuestra protagonista, otro de esos personajes blandito e intrascendente que tanto daño le hacen al horror, hasta unas instalaciones ultra seguras donde participará como supervisora en un programa educativo potenciado mediante realidad virtual para pequeños mamones superdotados. En este punto, cuando se le entregan unas “hololentes” a nuestra pelirroja amiga, es donde la perspectiva de la película cambia radicalmente y nos encontramos ante un “P.O.V.” en toda regla, una filmación en visión subjetiva que va saltando de personaje en personaje apostando por cierto tinte a video juego que le sienta muy bien. Y lo más importante, señala la realidad aumentada como un lenguaje que poco a poco irá influyendo en el cine hasta combinarse con las propia visión subjetiva del espectador. De hecho, sabiendo los problemas de mareos inducidos por los giros repentinos bajo el uso de un casco de realidad virtual, las “hololentes” se postulan como el primer paso en ofrecer experiencias innovadoras en una industria que ansía regenerarse. Genial el hallazgo de Arial, un remedo de Siri pero hecho carne virtual gracias a las gafas que portan nuestros protagonistas, una nueva forma de “inteligencia madre” guiando la acción y controlando parte de las funciones de las instalaciones donde nuestros héroes están atrapados.

Es decir, el director de este invento menor, Martin Owen, se muestra hasta cierto punto innovador en la forma de abordar su historia, por lo demás, bastante desangelada y sometida a los tópicos del peor cine de terror para jóvenes descerebrados. Es por ello que merece algo de reconocimiento, se vislumbra un cineasta arriesgado, ya lo fue en la no menos soporífera “L.A. Slasher”, pero también hay que señalarle el error de dirigir sus proyectos hacia el abismo por la vía de lo convencional y el exceso de diálogos. Resumiendo, “Let’s be evil” termina convirtiéndose en una película muy chapas que nos ofrece lo mejor durante su primera media hora. Y vendría a ser su estética, una que a medida que pasan los minutos se torna cansina, se agradecen los diseños realizados por ordenador, la música retro futurista (Carpenter, el compositor clonado) y los colores alucinógenos que se convierten en pesadilla cuando la historia decide tirar por los derroteros del terror infantil más casposo. Mucho mejor “The Children”, por citar una a boleo.

Una vez definidas las rutinas de los niños que cuidan nuestros protagonistas, Panochita se encuentra con otros dos capullos encargados de custodiar a los pequeños superdotados que ni siquiera hablan pues ya no les hace falta, estas reglas se rompen para justificar que a los niños les pasa algo, dándoles por putear a sus tutores sin mucha justificación de por medio. Esta tortura, o juego del “corre que te pillo”, es un espectáculo lamentable donde se demuestra que filmaciones del estilo cámara en mano, especialmente siendo subjetivas tipo “JeruZalem”, pueden llegar a ser mareantes sin transmitir ningún mensaje en absoluto. Mucho tiento amigo director, es normal que el espectador se canse de ver sombras difusas y luces tenues durante más de cinco minutos seguidos. Por si fuera poco, superada esta agonía visual, encontramos una especie de vuelta de tuerca, pretendidamente inteligente, donde se revela la razón de este cruel juego al que los niños someten a sus cuidadores. Si podemos llamar, claro está, “razón” a la ausencia de la misma.

Como decía más arriba, un cartucho perdido del que no merece la pena destacar nada más. A visionar bajo vuestro propio riesgo, siendo conscientes de que, si os gusta el “found footage”, encontraréis cierta innovación a la hora de presentar gráficamente la acción. Por lo demás, ese es su único hallazgo, lo cual la sigue posicionando malamente en este cine aburrido y predecible que nos ofrece el terror de 2016.

Google rezaba en uno de sus lemas “no seas malo”, usar la información que tan alegremente provee la red de redes, para fines malvados, es motivo número uno para que San Pedro no te deje cruzar las puertas del Paraíso. Ética y ciencia raramente se han llevado bien, así que la moreleja es… ¿por qué diablos una película como esta, por qué una cinta de horror debe tener moraleja? Eso es algo muy odioso.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Los hallazgos visuales de su primera parte con un uso de la realidad aumentada muy interesante.

Lo peor: En la extensa lista de lo peor destaca un tramo final que se convierte en un confuso y mareante "correcalles".

Vuestros comentarios

1. ago 16, 16:09 | Yann

Le echo en falta realismo. Yo esta la haría en plan mockumentary found footage contando la historia del pokemon violador

http://www.tuexperto.com/2016/08/12/un-pokemon-de-pokemon-go-denunciado-por-violacion/

2. ago 16, 17:50 | Bob Rock

Yann.- Ja ja ja ja. ¡Brutal! Hombre, ya te digo que le falta realismo. ¿Qué diablos pinta en esas instalaciones el tío graciosillo de las narices? ¿No debería haber pasado unas pruebas del copón? Lo cojonudo es que todo se medio justifica con ese final cogido por los pelos. Bah, una nadería que tiene lo mejor en el uso de la decoración por ordenador. Prefiero ser violado por un Pokemon (como soy de alguna generación anterior me dan un poco de miedo esos bichos)

Un saludete!

3. ago 18, 11:40 | Emmet

Qué reseña más descuidada y llena de ocurrencias.

Supongo que es todo lo que, a criterio del autor, merece esta película; y quizá tenga razón. A mí lo que me parece es que –esta peli‘– es un ejercicio egoísta de ciertas habilidades.

Más que otra cosa destacan los efectos especiales, que son bastante buenos. Tanto así que desconcierta. Y uno se pregunta: ¿Qué hacen estos efectos en ésta película? La respuesta lógica sería que es una peli’ para alardear de ellos, o quizá para probar lo que pueden hacer con el presupuesto, o sólo un experimento de cine. Todo lo demás –la historia, los actores, la acción– es sólo una excusa, y la película en general –me atrevo a decir– es deliberadamente mala.

A veces las películas se hacen con cierto propósito; algunas películas no se supone que sean buenas, o relevantes, menos obras maestras. Algunas películas se hacen por hacerlas; como un experimento. Para mí ésta es una de esas películas; que lo que intenta es demostrar que saben hacer efectos y otras cosas, que se ha alcanzado cierto nivel técnico de manufactura, que da el gatazo.

Aquí apostaron todo en ello. Eso se nota, pues los protagonistas ni carisma ni nada, vamos que son un asco. O sea que el casting tachado de la lista con todo lo demás.

Eso sí, destacan los efectos especiales, tipo holograma –que hasta parece faltan en ciertos momentos– y otros.

La manufactura de pos-producción.

Si yo fuera… el encargado de dichos efectos usaría esta película para conseguir trabajo, y probablemente lo conseguiría; quizá éste es el propósito es esta película.

Es evidente la dejadez en todos los demás aspectos del filme.

Así que, si eres un espectador, así tal cual. Ésta película te parecerá una mala pasada, una broma, un robo de tu tiempo, y probablemente lo sea –aunque la veas gratis en línea–. Pero si te interesa el cine en sí, como un ejercicio de pos-producción independiente, ésta película es eso.

Yo la recomendaría sólo si eres estudiante de cine; actual o futuro cineasta –joven–; o si te interesa el aspecto técnico de producción, los efectos especiales y esas cosas. Sólo como una curiosidad. De otra manera, no hay público para esta película. Queda sólo como eso, una curiosidad en el aspecto técnico del cine ‘indie’ contemporáneo.

Simplemente no está hecha para el espectador. De hecho si eres un espectador te vas a quedar así, esperando.

Puede que hasta haya algo de suspenso pero igual no lleva a nada, es sólo un artilugio más.

Mejor no tener expectativas.

Resumiendo; ésta no es una película, es un ejercicio –focalizado en ciertos aspectos técnicos– de cine amateur de bajo –acaso medio– presupuesto.

Si eres un espectador y esperas ver una película, no la veas.

No hay nada qué ver.

4. ago 18, 14:50 | Lady Necrophage

Qué fácil resulta poner faltas y desacreditar el trabajo de un compañero. Todavía me parece mejor esa gente que intenta imponer un criterio propio menospreciando la visión de los demás. En fin, mundo hay para todos.

5. ago 18, 21:05 | Bob Rock

Emmet.- Gracias por tus apreciaciones y tu mini-reseña, especialmente acertada en el tema de la post-producción. Sólo discrepo en una cosa: “deliberadamente mala”. No, es mala sin más.
Lamento que la reseña te haya parecido descuidada. Es mi estilo, entre deliberado e inconsciente.

Lady Necrophage.- Gracias. Es verano, disfrutemos aquí de paz y harmonía que para calentones ya tenemos el asfalto. Por cierto, espero que lo estés pasando genial, guapísima!!!

6. ago 19, 10:37 | AZOTE

Yo me pasé toda la película rezando para que la prota encontrara una recortada con la que volarle la cabeza a los niños cabrones menos cabrones de la historia del cine uno por uno, porque ya tenía estética FPS. Oportunidad desperdiciada hamijos.

Nivel de violencia de cine disney. Aburrida sin más.

7. ago 19, 17:43 | Bob Rock

AZOTE.- Los niños estos dan risa. En mi barrio tengo rumanillos que se los meriendan entre pan y pan. Mi típica reseña peñazo se resume a la perfección con tu última frase.

un saludete

8. may 1, 16:31 | Omar

He disfrutado mucho de tu reseña bob, si bien como citas, la innovación visual y ese cambio de perspectivas son el azucar que hacen digerible esta pildora para dormir, por lo demás es solo ver la misma rutina una y otra ves sin muchas variantes, los mismos pasillos y las luces mareantes que son interesantes solo en los primeros compases.

A mi gusto rasca las dos estrellitas por poco.

9. sep 10, 23:09 | holi

Tal ves nadie habla de ello por que todo mundo le entendió menos yo pero ¿Podría alguien explicarme el final que no entendí nada?

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