Estás aquí: Página de inicio » Críticas » Looking Glass

Looking Glass

Tedious Cage

Looking Glass Reseña

Ver ficha completa

  • Título original: Looking Glass
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2018
  • Director: Tim Hunter
  • Guión: Jerry Rapp
  • Intérpretes: Nicolas Cage, Robin Tunney, Marc Blucas
  • Argumento: Una pareja compra un motel. Él descubre un doble espejo y se pone curioso para darse de bruces con un asesinato.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

 photo LG_Interior_zps2p0ptomv.jpg

“Loooking Glass” intenta disputar a “Day of the Dead: Bloodlone” el reñido puesto de peor película de 2018: Auténtica carnaza de alquiler digital para despistados. Este lamentable thriller, más bien un drama sobre la culpabilidad y placeres del voyerismo dentro de un matrimonio fallido, intenta engañar al personal reclutando entre sus filas a Nicholas Cage, aquí convertido en un nuevo Rey Pasmado con barba. Impasible y con cara de necesidades alimenticias, nuestro querido actor bucea en la serie Z telefílmica apostando por una contención tan extrema que casi resulta graciosa, si no fuese porque la puñetera película se obstina en tomarse demasiado en serio a sí misma. Escondido tras las falsas apariencias de un torpe Hitchcok, Tim Hunter despliega una inutilidad digna de elogio como director, sorprendente viendo su amplio currículo en decenas de prestigiosas series televisivas. Creo que es imposible imprimir menos carácter a una película, apostar por las escenas más intrascendentes, siempre con un Cage omnipresente, o utilizar de manera tan irritante y a destiempo recursos tan sencillos como el flashback.

“Contente, Nick, contente”, me imagino espetándole a Cage en cada toma, y así un actor capaz de lo peor y lo mejor mantiene durante cien minutos eternos el rictus de la víctima de una abducción. Mientras, a su alrededor, suceden cosas intrascendentes que parecen incumbir y mucho a un falso espejo desde el cual practicar el espionaje lúbrico sobre los clientes de un motel perdido en ninguna parte. Los personajes van de aquí y allá, pululando frente a este barbudo profeta de la abulia, aprovechando que limpia una piscina, arregla una habitación o fuma un cigarrillo ensimismado en traumáticos recuerdos, vil relleno para completar una historia que no cubre ni dos páginas de Word.

Ray y su esposa compran un motel de carretera en una población desértica para iniciar una nueva vida, lejos de las infidelidades de él, la adicción a los barbitúricos de ella y la muerte accidental de una niña pequeña. Una vez llegados a ese pueblo donde son mirados con aprensión por los hoscos locales –una pandilla de catetos con menos personalidad que maniquíes– , toman las riendas de un local donde sólo asoman la cabeza puteros y reinas del sadomasoquismo. Por suerte, para evitar el hastío, Ray descubre un pasadizo que directamente desemboca en la habitación donde un doble espejo le permite espiar lo que pasa, con tan mala suerte que, entre pajilla y pajilla, presencia un asesinato que lo llevará a tensar aun más su relación con un oficial de policía un tanto surrealista.

¿Qué se traía entre manos el anterior propietario del establecimiento cuando huyó con tanta premura tras venderlo? ¿Por qué ese policía llega todas las mañanas a tomar café de gorra? ¿Por qué la mujer de Ray se niega a dejarle meter ficha? ¿De dónde ha salido el cerdo destripado que unos gamberros han tirado a la piscina? ¿Tendrá algo que ver con el crimen una misteriosa rubia que lleva a sus viciosas clientas a la habitación número diez, donde reside el doble espejo de la discordia?

Actores de tercera intentando rodearse de misterio, actrices barriobajeras intentando adoptar una postura sensual, secundarios histéricos al borde de la improvisación, la joven y bruja Robin Tunney perdida en secuencias que revuelven los jugos gástricos… un desastre actoral que primero provoca hilaridad, pero cuando todo se prolonga hasta la agónica arrítmica del caracol uno no puede evitar sentir pena como espectador. ¿Nadie del equipo veía el precipicio hacia donde se precipitaba esta ortopédica historia? ¿Nadie se daba cuenta de lo obvia que era la identidad del asesino de marras? ¿Nadie pensó que a una película de tono negro le hubiese sentado bien algo de morbo, algo de sordidez, picardíaa? Esto no es “Asesinato en 8mm”. Al menos tal desmán surgido de la falta de elegancia sirve para, a mi decadente juicio, dibujar tres puntuales escenas antológicas. A saber:

A) Cuando Cage tiene un breve sueño/pesadilla húmeda donde la asistenta del motel, una señora latina con la misma cara de aburrimiento que su jefe, se monta sobre él en una tórrida escena digna de Hustler™, edición Ciudad Juárez.
B) Cuando el Sheriff Lobo insiste en preguntarle a Cage, de forma seguida y sin esperar respuesta alguna: “¿Lo hiciste? ¿Lo hiciste? ¿Lo hiciste? ¿Lo hiciste? ¿Lo hiciste? ¿Lo hiciste?”, para enervarlo aparentemente de forman real, pues la cara de no enterarse de nada que ofrece Cage posee la autenticidad de la puta calle.
C) Cuando Cage por fin localiza al anterior propietario de cochambroso albergue, un señor mayor que improvisa y se tira de los pelos frente al confundido sobrino de Coppola. Ambos se pisan las frases mientras la cámara los enfoca como podría centrarse en dos pepinos con patas secándose en medio del Mojave.

Sin embargo, estos destellos casposos son tan ínfimos en un mar de mediocridad que no justifican, ni a tres botellas de “Thunder Bitch” de distancia, el riesgo de perder hora y media de vuestras vidas junto a un puñado de neuronas sanas. Dudo que hasta el más tarugo de los espectadores, apúntenme al carro, pueda aguantar entera semejante sesión de tortura. Ni thriller ni “limoná”, un producto amargo de nulo valor artístico o comercial que pone en tela de juicio la elección de Cage de sus papeles actuales, incluso asumiendo una necesidad económica imperiosa o un descenso al submundo de las sustancias ilegales. Esperemos que “Mandy”, otro de los estrenos de este año que tendrá como protagonista al intérprete californiano, ofrezca lo que de momento prometen sus entusiastas críticas.

Imágenes de la película

 photo LG_1_zpsacnzb5ow.jpg

 photo LG_2_zpsoeewl1qu.jpg

 photo LG_3_zpspjj1ivbz.jpg

Lo mejor: Tres secuencias muy, muy casposas.

Lo peor: Espacios muertos para enterrar a todos los fallecidos en los actuales conflictos de Oriente Medio.

Sé el primero en comentar esta entrada.

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.