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Luna de Zambebwei y otros cuentos de vudú y magia negra africana

Blancos heroicos VS magia chunga

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Es probable que muchos de vosotros conozcáis a Robert E. Howard, escritor tejano que perteneció al Círculo de Lovecraft y definió el subgénero de la “espada y brujería”; al fin y al cabo, este escritor es una de las mayores influencias de la fantasía moderna. Si no es el caso, quizás os suenen algunas de sus creaciones literarias. Conan el Cimmerio o Solomon Kane, por ejemplo. ¿Ahora sí? Bien, pues Costas de Carcosa, editorial independiente que apunta maneras, ha publicado una serie de textos de Howard, ligados todos ellos con África, la magia negra y el vudú. Ya que el libro me ha encantado, he pensado que estaría bien hacerle una reseña pormenorizada y darlo a conocer.

Voy a empezar hablando de su edición, por qué no. Es cierto que los defectos de este producto no son, precisamente, escasos. De hecho, durante su lectura me topé con bastantes erratas: acentos desaparecidos, palabras repetidas en un mismo párrafo, alguna mayúscula donde no toca, espacios de más entre palabras… Tampoco me acabaron de convencer ciertas decisiones tipográficas, como el tipo de letra empleado en los títulos. Por lo demás, pero, Costas de Carcosa se ha esmerado (y eso hay que agradecerlo) en dar dignidad, con este libro, a la literatura “pulp”. Lo que en su primera publicación eran una serie de piezas impresas en un papel paupérrimo, a menudo maquetadas de forma dudosa, aquí se convierten en una ejemplo de buenas prácticas editoriales: un magnífico prólogo de Javier Jiménez Barco, papel con cierto gramaje, buena encuadernación… Y ya para zanjar este apartado querría remarcar que tanto la ilustración de la portada como las que salpican las páginas del libro han sido rescatadas de las revistas en que los textos vieron la luz por primera vez; detalle conmovedor, que subraya una vez más el amor y respeto de la editorial hacia publicaciones como Weird Tales, Strange Detective o Dime Mistery magazine.

Dicho esto, pasemos de una vez al contenido. Luna de Zambebwei y otros cuentos de vudú se divide en dos partes bien diferenciadas: “Magia africana” e “Historias de vudú”. Estas partes están compuestas por piezas de diversa índole: desde relatos hasta poemas, pasando por alguna novelette. También los géneros de estos textos fluctúan por un variopinto espectro: western, horror sobrenatural, historias de detectives o aventuras… A veces, incluso, estos géneros se entremezclan, generando un híbrido pintoresco que acaba por funcionar a su manera.

La calidad literaria de los textos es muy irregular. Los poemas, por ejemplo, son bastante malos, aunque no carecen de interés. Algunas de las narraciones, como “La mano de Obeah” o “El hechizo de Damballah”, por su parte, no tienen redención alguna. Para compensar, pero, en este volumen nos topamos con auténticas joyas. Mis historias favoritas son: “Nación negra”, “Canáan negra” y la extraordinaria “Zarpas negras”, todas ellas volcadas de lleno en el terror.

 photo Zambebwei_Portada_zps0iszhwkd.jpgY que nadie se engañe. En realidad, pese a que las piezas compiladas en Luna de Zambebwei y otros cuentos de vudú fueron escritas por Howard durante su madurez como escritor, y se consideran de lo mejor dentro de su obra, tienen las limitaciones de oficio que su creador acarreó siempre. Quizás la mejor aportación del autor son las adrenalíticas descripciones de luchas o ciertas atmósferas muy bien ejecutadas. El resto, por otro lado, es bastante endeble. Tenemos a personajes planos y acartonados, tramas simples y derivativas, y fórmulas repetidas (como la poca diversidad de registros narrativos o las analogías constantes que emplean la imagen de la pantera, también sobreexplotadas en sus cuentos de Conan o Kane)… En definitiva, la de Howard no deja de ser literatura sin pretensiones, caracterizada por ser una fantasía de poder masculino con tendencia escapista. No obstante, amén de otras virtudes puntuales, su genuino encanto “pulp” es innegable. Y sólo por eso vale la pena leerla.

Ya para finalizar me gustaría remarcar que las piezas de esta compilación están imbuidas por un racismo evidente, en especial hacia la raza negra. El relato que mejor ejemplifica esto es “El señor del miedo”, narración casi costumbrista en la que un hombre blanco se impone a los nativos que trabajan para él (seduciendo por el camino, como no podía ser de otra forma, a una joven dama). No hay en esta historia, como en las demás, elementos sobrenaturales que justifiquen, o al menos relativicen, las actuaciones de los colonos y su desprecio hacia los negros; simplemente, éstos últimos son retratados como gente holgazana y bárbara, así, por la cara. El machismo también asoma su feo rostro en estas páginas. Sin embargo, no me gustaría que esto disuadiera a ningún abanderado de la corrección política. Hay que entender estas piezas en su contexto… y ser capaces de gozar de estos cultos sangrientos, malignos sacerdotes vudú, hechizos mágicos, damiselas en apuros y casas o cabañas encantadas, como lo que son: puro entretenimiento.

Vuestros comentarios

1. may 14, 00:11 | Bob Rock

¡Enhorabuena por la reseña! Y bienvenido, por supuesto. Ya sabes que soy un gran admirador de Howard. Me sumo a tu recomendación, en breves La Biblioteca del Laberinto publica todos los relatos lovecraftianos de Howard (aunque prefiero la edición de los libros de Barsoom).

¡Qué la fiesta no pare!

PS: tu foto te la pondremos en breve!

2. may 14, 11:35 | Oriol Vigil

Hola, Bob, ¡gracias por todo!

El libro del que hablas tiene una pinta estupenda, la verdad, y aunque la cartera lleva unos meses quejándose, soy capaz de comprarlo después de esta muestra de entusiasmo. Consecuencias de la blogoesfera, supongo.

¡Un abrazo!

3. may 14, 19:30 | Pereza

Pues tiene buena pinta. Me lo apunto, gracias por la recomendación.

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