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Mr. Jones

Demasiado barullo

mr. Jones Crítica

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  • Título original: Mr. Jones
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2013
  • Director: Karl Mueller
  • Guión: Karl Mueller
  • Intérpretes: Jon Foster, Sarah Jones, Mark Steger
  • Argumento: Una pareja se muda al campo y allí descubre la presencia de un supuesto escultor. Dicho encuentro detona la fusión de la realidad y la pesadilla, con terroríficos resultados.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Penny y Scott descubren cuando se toman un respiro de la civilización que los bosques de alrededor de su refugio rural esconden unos siniestros espantapájaros. Dichas estatuas son el principio de una espiral de locura a la que sólo descifrar los sueños puede dar respuesta.

El surrealismo es un arma de doble filo.

Cuando se usa con elegancia y cuidado da lugar a experiencias plásticas llenas de fuerza que ayudan al espectador a romper las barreras de la realidad estimulando su imaginación. Sin entrar en disquisiciones técnicas y onanistas sobre el origen francés del término artístico, me acojo a la definición del vocablo como “absurdo, sin sentido” para reflejar el método de expresión artística donde las reglas preestablecidas se subvierten, por ejemplo la linealidad temporal, para potenciar el impacto visual o narrativo de una obra. Sin ir más lejos, y para entendernos, grandes maestros del surrealismo cinematográfico serían Buñuel, Terry Gilliam o David Lynch (con sus fallos y sus aciertos). Seguro que gente más sesuda puede aportar ejemplos más intelectuales, un servidor prefiere quedarse en lo superficial porque ahondar en los terrenos de la experimentación es también descubrir la gran mentira bajo la que se esconden auténticos maestros del aburrimiento (y os lo dice un señor que se ha tragado toda la discografía de Nurse with Wound, Current 93 o NON)

Sin embargo, cuando el surrealismo se usa sin ningún tipo de control, cuando un colgado decide ponerse a pintar un lienzo con mierda cual macaco frenético, nos encontramos con verdaderos peñazos imposibles de digerir. Se le supone al delirio una base sobre la que desbarrar, un sentido último cuya retorcida revelación resulta más satisfactoria por lo costoso de la misma, pues nos obliga a desarrollar procesos mentales no habituales con tal de encontrar la clave del jeroglífico. Entramos de lleno entonces en el farragoso terreno de las interpretaciones personales. He asistido a unas cuantas “performances” dadaístas y siempre he tenido que escuchar los clásicos “no lo has entendido” o “no lo has sentido” si le decía a sus autores que su interpretación no había tenido fundamento alguno. A veces ha sido peor, porque oír como justificación aquello de “la falta de sentido es el sentido último de mi obra” es poco menos que un declaración de la falta de perspectiva de su autor. Digo yo, que cuando te pones de frente al público quieres expresar algo, y no me vale dar saltos sin más a ver si el espectador siente la guindilla que tienes metida en el culo. Y cuando digo “algo” me refiero igualmente a una idea concreta que a la transmisión de emociones.

Dudo seriamente de la respuesta de Karl Mueller, director y guionista de Mr. Jones, si le preguntásemos que quería contarnos con su ópera prima. El escritor de “The Divide” intenta salirse de los tópicos del formato “mockumentary” aplicando el surrealismo con la excusa de tener a sus personajes atrapados en una pesadilla. Bien, pero eso no justifica un último tercio desquiciante donde uno contempla impotente como Mueller es incapaz de plasmar su visión del horror cósmico.

Empecemos por el principio, Scott y Penny son una parejita que no sé muy bien porque razón deciden marcharse a una cabaña en el bosque. Me pareció intuir que era para grabar un documental, pero hasta la primera parte, la tediosa introducción de unos personajes extraordinariamente huecos, está contada con poco estilo pues su autor quiere infundir de falsa extrañeza, mediante trucajes de edición, estos primeros compases. Queda claro que nuestros protagonistas están obsesionados por grabarse hasta cagando y eso es lo importante: necesitamos metraje que montar.
Pues bien, una vez presentados los personajes, estos se encuentran con que tienen un vecino, alguien que augura las malas vibraciones que se respiran en los bosques cercanos. Y a la par que descubren la existencia de otra persona cerca de ellos, se dedican a inspeccionar su vivienda por mero aburrimiento. Aquí radica uno de los principales problemas de la cinta, los omnipresentes protagonistas adolecen de motivos para desarrollar una historia a su alrededor, todas sus acciones están carentes de espontaneidad. Por no hablar de la filmación, vais a tener primeros planos de caras en movimiento hasta cansaros. ¡Ojo! No me parece que Mueller carezca de técnica, el tío se arriesga, pero le sale el tiro por la culata ya que los planos carecen de amplitud y sufrimos de un mareo que va in crescendo a medida que se despliega la cinta.

Una vez que el encuentro con el desconocido y sus pertenencias acaece, la película comienza su rumbo en busca del horror cósmico, uno rumbo que no se llega a concretizar en ningún momento debido a la falta de estilo con que se nos presenta la historia. Una pena, porque resulta que esa siniestra presencia se dedica a confeccionar espantapájaros macabros (de lo mejor de la cinta) con fines misteriosos. Resulta, según se nos informa, que la embozada figura podría ser Mr. Jones (¿el de los Counting Crows?), un esquivo artista del que nadie sabe apenas nada aun siendo sus esculturas preciadas piezas de coleccionistas. Entonces se produce un curioso intermedio en la cinta: Penny se queda a vigilar a Mr. Jones y Scott se larga a Nueva York a investigar sobre el susodicho y preparar varias entrevistas para lo que se planea como el documental definitivo. Es este el tramo más interesante de la cinta, también formalmente se presenta bastante estructurado para desplegar sobre la mesa diferentes teorías y datos que estimulan la imaginación del espectador.

No obstante, es cuando esas teorías tienen que concretarse, a poder ser interseccionando con la trama principal, cuando todo pierde el sentido de la peor manera posible. Nos espera media hora donde la filmación vuelve sin previo aviso a la cámara objetiva propia de un rodaje tradicional para mostrarnos un desfile de mareantes luces deslumbrantes, pasillos cerrados, pasajes que se van repitiendo una y otra vez, tonterías sobre los sueños, y que sé yo.
Dentro de una interpretación personal diré que SPOILER toda esa parafernalia esquizofrénica y pedante parece querer decirnos que Mr. Jones puede ser cualquiera, que sólo es una entidad hecha carne realizando cuidadosos rituales con espantapájaros, o tótems, con objeto de proteger la realidad del Caos, y que nuestros dos protagonistas meten las narices donde no les llaman desatando la locura a su alrededor, encarnada en ellos mismo, salvándose en última instancia al asumir Scott el rol de Mr. Jones FIN SPOILER. ¿Y para eso hace falta media hora de frases huecas y de montaje enervante? Igual sí, pero curiosamente su director revela todas sus cartas a mitad de cinta, teniendo que rellenar de alguna manera un final cuyo valor argumental es bastante dudoso. Obviamente Mueller buscaba romper estéticamente mediante la representación “gráfica” de la pesadilla, rodar cosas raras por rodar. Pues muchacho, a un servidor lo has mareado pero a base de bien, poco más.

Una película rápidamente olvidable que molesta por lo pedante de su propuesta estética y, sobre todo, por el potencial argumental que albergaba y echa a perder por la prepotencia de su director, el cual quiere retorcer hasta lo indecible un desenlace que tampoco tiene tanta complejidad. Sin más, otra muestra de que muchos autores pierden el contenido por el camino, al obsesionarse con ofrecer un continente rompedor. Por no hablar de que en este caso, no es el sobreexplotado “mockumentary” el vehículo adecuado para la historia.

Imágenes de la película

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Tráiler

Lo mejor: El misterio que rodea a Mr. Jones y su historia

Lo peor: Una segunda parte infumable, donde el intento experimento no esconde la incapacidad narrativa de su autor.

Vuestros comentarios

1. jun 23, 23:28 | Bafometh729

Como ya comenté en su reseña un bodrio de mucho cuidado de una puntuación 05/100 como máximo. A evitar a toda costa.

2. jun 24, 08:13 | Bob Rock

Bafometh729.- Hombre, no seamos tan duros. La primera parte tiene un pase por aquello de no saber hacia donde tirará. ¿Qué se puede evitar? Sí, pero hay mockumnetaries muchísimo peores, más cutres.

Un abrazo compadre!

3. jun 24, 15:56 | Draghann

Qué leches, a pesar de la reseña y de los comentarios, yo le voy a dar una oportunidad tan pronto como me haga con ella. ¿Por qué? Pues porque, es tal la cantidad de bodrios que me he tragado este año que uno más ya no tiene efecto alguno sobre mi salud mental…

Un saludo.

4. jun 24, 17:11 | nina

Yo la vi hace relativamente poco… perdón, me expresé mal, la dormí… la primera parte es cierto que hace que esperes con cierta esperanza a ver que pasa,pero no os dejéis engañar…

Un truño de cuidado.

5. jun 24, 18:42 | Lady Necrophage

Hells!!
Hmmmm…el caso que me quiere “sonar” y me temo que es una de esas que, cuando mi novio las pone, salgo despavorida a los diez minutos porque dormir me parece más interesante. En principio tampoco parece que despejar la duda me quite el sueño, nunca mejor dicho. Prefiero los videos de gatitos XD XD.

Miau!!!, digo…. Talue!!! ;)

6. jun 24, 19:50 | Bob Rock

Lady Necrophage.- Creo que sale un gato, bueno, no sé. Durante la última media hora puede salir cualquier cosa. Que mareo, que oscuridad, que arte!!

Nina.- Yo me lo temía porque iba prevenido, pero pensaba que sería muy inferior (todo hay que decirlo)

Draghann.- ¡Ese es el rollo! Al final el criterio personal es el único que funciona. Suerte, y ya nos dirás que piensas que representaba el final…

7. jun 25, 10:09 | Bafometh729

Jai Bob:

Quizá fuese excesivamente duro y la podría puntuar con un 10/100 pero es que en realidad la primera media hora es soporífera, cierto es, que cuando empiezan con lo de Mr. Jones se hace más llevadera (¿qué será 10 minutos de 30?) para ese momento ya dormitaba. La media hora siguiente es totalmente traumática para un cinéfilo experimentado (no yo, cualquiera) con ese movimiento de cámara, esa oscuridad negra y ese rostro deformado del prota al dar la vuelta la cámara. Y ya los 30 minutos finales o te hacen reir o te ponen de mala ostia (ese fue mi caso) y el final ya ni cuento. Como dijo José manuel en la reseña anterior, tipo “leproso bíblico”, ¡qué acertado estuvo el condenado y eso que no la había visto! Pues después de lo expuesto, no me apeo del burro, PUNTUACIÓN 05/100. A evitar a toda costa.

Un resaludo. Re si iu.
Bafometh729

P.D.: por cierto, la tenía casi olvidada así que he rehecho un copy/paste de la reseña anterior y posiblemente me haya dejado en el tintero cien mil cosas en contra.

8. jun 25, 12:11 | MY

Pues yo me uno al sopor provocado por Mr Jones. Me dormí y justamente desperté con un imagen similar. ¿El tiempo había pasado pero la película no?…
No soy muy fan de pelis surrealistas pero supe apreciar The Rambler o Holly Motors o este año, Borgman. Todas rarunas y todas me han gustado.
Ahora, Mr Jones, un “cayo malayo”.
Saludos gente.

9. jun 25, 20:04 | Bob Rock

Bafometh729.- La verdad que tiene puntos odiosos, muy odiosos, pero quizás influyese que cuando la vi me estaba comiendo un helado de chocolate brutal… lo que no tengo claro es que siguiente mockumentary ver… no quiero que me sangren los ojos, como al final de Mr. Jones.

MY.- Claro, es que el surrealismo no es coger una cámara y menearla como si estuvieses chiflado. Digo yo, no soy un experto, que se tratará de contar una historia de manera “diferente”… de las que nombras, para mí la mejor The Rambler.

Un saludo

10. jun 26, 19:38 | Lord

así es, ¨MR Jones¨ es bodrio, no solo hay que evitar como al leproso biblico, si no como un leprosario completo, es tediosa, difícil de entender hacia donde va el director. Vale muy bien para el sabado a la tarde y lentamente comenzar a dormir..

11. jun 27, 14:39 | Bob Rock

Lord.- Con tanta siesta que produce la ha debido el director debe tener orígenes españoles ;)

12. jun 28, 00:03 | donnie_darko

Me habéis convencido… después de Amber Alert y The Borderlands ya no caigo más, estoy bastante harto de que se queden conmigo con directores que usan un formato barato como el found footage o el mockumentary para lanzarnos una plasta de mierda de proporciones épicas. A ésta no me acerco ni con un palo, y eso que la tengo descargada xD

Saludos.

13. jul 2, 09:55 | Alez

La peli es un poco mala, sí. Pero tampoco merece tal linchamiento, creo yo. Ya que se permite la crítica:
Que nombres a Terry Gilliam como máximo exponente del subrrealismo me parece un poco subrrealista….

Recomiendo unas cuantas obras, injustamente obviadas, unas más evidentes que otras, que deberían ponérosla dura teniendo en cuenta vuestro criterio:

La trilogía buena de Arrabal: “Viva la muerte”, “Viviré como un caballo loco” y “El árbol de Guernica”.
Veiko Ounpuu: “The themplation of st. tony” y “Baile de Otoño”.
Cualquier cosa que toque Quentin Dupieux.
Suehiro Maruo, Shintaro Kago y toda esa corriente turbia y simpática.
El primer Korine, Cunningham y largo etc…. Podía estarme un rato así, pero ya me aburro.

PS: La discografía de Los Gandules, o de Los Ganglios es rato más subrrealista que la de Current93 y que 100 gafapastas apilados sobre cal…..
Felicitaros también por la página que me ha descubierto grandes pinículas.

14. jul 2, 13:17 | Bob Rock

Alez.- Bueno, en esta vida todo es opinable. Sí me parece que Gilliam es surrealista (desde luego no siempre) aunque de una manera no tan extrema. Hay muchos extremos en toda vertiente artística… por ejemplo Lynch es Lynch más allá de etiquetas…

Muy jugosas tus recomendaciones.

Hombre, Los Gandules… pues como que no es muy experimental… surrealista… bueeee…. pues igual más que Current 93, eso sí, igual he mezclado churros con merinas con eso de mezclar surrealismos y experimentación… como sea, me quedo con Los Nikis…

15. jul 2, 20:57 | Daniela

A mi me gustó,.-

16. jul 3, 12:12 | Alez

Cierto es que las etiquetas de poco valen y que Gilliam es un director cojonudo, pero el grueso de su obra se dedica a masticar obras adaptadas antes que abrir nuevas vertientes.
Pero no me pongo tiquismiquis, metemos a Nolan y Bay en la lista y solucionado.

Se me ha pasado Jodoroski, fallo.

A mi Los Nikis me pillaron en mi época punki, pero a ver si les doy una oportunidad…

17. jul 3, 14:23 | Bob Rock

Alez.- Lo ves, “Los Nikis”, volvemos a las etiquetas. No voy a decir que son punk, pero y “punk rock”?… supongo que ahora me tirarás por que son “power pop”… ¿dónde deja eso a los Ramones? también tuve una época “punk”. Pero igual que escuchaba The Exploited, Chron Gen o G.B.H. escuchaba Soft Cell o Love and Rockets. Incluso dentro del punk no es lo mismo hablar de Discharge o de The Adverts, de Poison Idea o The Damned… supongo que si te gustan los Gandules preferirás tirar por caminos más gandulescos como Manos de Topo o Novedades Carminha… a mí ese rollo no me gusta si no roza lo deprimente como Rajoy Division

Puede que Gilliam recicle micho pero 12 Monos es surrealista, y sus trabajos de animación? esos trabajos de animación son muchas horas como para ignorarlos… Nolan, Bay? hasta la no – “etiquetación” tiene un no – límite

un saludete!

18. jul 11, 18:22 | Leo

Me desperté de una siesta, prendí la tele y me encontré con una película en la que una pareja estaba revisando unos espantapájaros en el bosque, él decide dejarla a ella en el bosque y parte a NY a realizar una investigación, esta parte es genial y muy dinámica, quedé enganchado… una pena porque el final es horroroso como pocos, literalmente no hallaba la hora de que terminara la película… como que el director nunca vio ninguna de las Pesadillas de Fredy, porque su parte final que debería haber causado miedo e introducirnos en el mundo onírico terrorífico, solo consigue aburrir y marear, como lo haría una fiesta tecno… jajaja…

como que en algún momento se me pasó por la cabeza buscarla online para ver el comienzo que me perdí… pero pensándolo mejor, no, mejor paso…

saludos…

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