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Museum

¡Croac!

Museum Reseña

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  • Título original: Myûjiamu
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2016
  • Director: Keishi Ohtomo
  • Guión: Izumi Takahashi, Kiyomi Fujii, Keishi Ohtomo
  • Intérpretes: Masatô Ibu, Mikako Ichikawa, Tomomi Maruyama
  • Argumento: Un asesino en serie, escondido bajo la máscara de una rana, obsesiona y es obsesionado por el detective Sawamura.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Sawamura es un detective tan comprometido con su trabajo en el cuerpo de policía que termina desatendiendo a su familia, con el consiguiente abandono de su mujer e hijo pequeño. Recién sumergido en el trance de esta soledad, caracterizada por el aspecto sucio y la falta de planchado en la ropa, concentra sus penas en un nuevo caso mientras prende y prende nuevas teas de nicotina.

Varios asesinatos han tenido lugar durante sendas noches de lluvia, revelando al día siguiente la macabra disposición de los cadáveres, castigados en una especie de venganza que promete extenderse al resto de Tokio. Cuando la investigación alcanza un punto muerto, se descubren más desapariciones donde destaca un punto en común: todas las víctimas fueron jurado en un proceso especialmente mediático. Precisamente la mujer de Sawamura fue una de las personas que mandaron a la cárcel al asesino “Cristal”, un supuesto psicópata cuyo testigo parece haber recogido alguien disfrazado de rana y con un perverso sentido del humor.

“Museum” (“Myûjiamu” en japonés) es un thriller policiaco que empieza debiendo grandes influencias a “Seven” y termina siendo un dramón de muy señor mío, con la consiguiente hilaridad involuntaria provocada en el espectador occidental. Imposible extrapolarnos de la idiosincrasia nipona sometida a torbellinos emocionales y explosiones de gritos, regados generosamente con lágrimas, a las que los personajes se abandonan con un aburrido detalle que justifica la tibia respuesta que el proyecto encontró durante el pasado Sitges. Y a pesar de ello será estrenada en el mercado doméstico español dentro de un mes aproximadamente. Mucho talento hay que tener para alargar una trama hasta las dos horas y cuarto sin que un ritmo final cansino termine afectando al espectador… no todos los directores de ojos rasgados pueden ser Kiyoshi Kurosawa.

Claro que la ecuación nos resulta más clara sabiendo que el largometraje es la adaptación directa de un manga; el cual no he tenido el placer de catar, así que me enfrentaba a esta experiencia virgen y sin la, muchas veces, incómoda actitud comparativa. Entendiendo de esta forma porque “Museum” posee una clara patina occidentalizada, pues el mercado del tebeo japonés mira cada vez más hacia el oeste con obvia intención recaudatoria. Y que, al fin y al cabo, las fronteras se deshacen gracias a los nuevos medios de comunicación y la evolución en los medios de transporte.

Sin embargo, destacan la rigidez de los estamentos gubernamentales, la incomunicación familiar, el bloqueo emocional y los diálogos ambiguos antes que el asesino protagonista de los macabros crímenes que asolan Tokio; uno lluvioso, distante y crepuscular como merece el cine negro, sin que este género tenga un peso decisivo en el resultado final de la película. Es decir, asistimos a una primera hora bastante entretenida y capaz de generar expectativas gracias a los inquietantes escenarios de los asesinatos, casi una obra de “arte” (guiño, guiño). Eso sí, un poco más de gore explícito hubiese ayudado a fomentar esta atmósfera: al parecer como así era en la obra original, quizás apuntando hacia una adaptación más amable para disfrutar de mejor distribución internacional. En definitiva, estos primeros minutos son lo mejor de la película, especialmente por la perfecta estampa de una urbanidad decadente sin llegar a ser caricaturesca.

El problema es que cuando se revelan las verdaderas intenciones del psicópata de turno, así como una personalidad poco carismática más allá de una simpática máscara – en 2017 hay que apuntar alto a este respecto –, “Museum” empieza a ir cuesta abajo gracias a la excesiva dramatización de los acontecimientos, donde el detective protagonista termina siendo poco más que un pelele al cual romper y machacar, restando emoción a un enfrentamiento que no es tal. Además, los típicos juegos mentales asociados al juego del ratón y el gato al que asistimos no brillan a la altura de un “Jigsaw” o un “Coleccionista”, otros ejemplos famosos de un éxito que quizás quiso capitalizar Keishi Ohtomo, director de la presente. Y eso que nuestro cineasta venía avalado por las adaptaciones a acción real de “Kenshin”, el guerrero samurái. Quizás un guión a seis manos, sin contar con la colaboración del autor del manga original, hayan pesado en la producción.

Por otro lado nada que objetar a su labor tras las cámaras. El abundante presupuesto termina ofreciendo una producción de acabado agradable, aunque sin estilismos arriesgados que la hagan única. Digamos que, aunque desborda calidad técnica, “Museum” carece de personalidad. Una entidad propia a la que sus actores tampoco aportan gran cosa, constreñidos por unos papeles tan predestinados que exudan falta de originalidad por los cuatro costados. También hay que decir que el principal protagonista –no así su némesis– se deja literalmente la piel en el asfalto, retratando con solemnidad a un detective descendiendo a unos abismos tristemente justificados: atención al giro final, casi de telenovela. Como digo, un aplauso para las palizas físicas y psicológicas recibidas por Shun Oguri (“Crows Zero”, “Terra Formars”), un agente que no destaca tanto por su inteligencia como por su valor ciego.

“Museum” es, en resumidas cuentas, una película demasiado larga para lo que cuenta, dejando una sensación agridulce durante sus últimos quince minutos. ¿Se podría haber logrado un thriller antológico, mezclando la seriedad surcoreana con la locura nipona, capaz de encandilar tanto a “otakus” como a un público más generalizado? Ahí está la semilla. Más abajo, en la tierra, junto a una charca ambientada con el croar de las ranas, “Museum” es un proyecto irregular que dudo recomendar incluso a los más duchos y fanáticos del cine oriental.

Imágenes de la película

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Lo mejor: La lluvia sobre Tokio.

Lo peor: Se alarga innecesariamente por lo menos cuarenta minutos.

Vuestros comentarios

1. sep 8, 22:08 | John Trent

Si que le sobran minutos, si… Y subo la apuesta y afirmo que unos 60 minutos le sobran. La vi en Sitges y no sabía cómo ponerme en la butaca ¡No acaba nunca!

2. sep 9, 00:00 | Vael

Me esperaba un buen thriller asiatico, aunque como los surcoreanos ninguno, y tampoco tenia ni idea de que era una adaptacion de un manga. Aun asi, supongo que le dare una oportunidad.

3. sep 9, 00:12 | Gaby

El trailer no consiguió engancharme, se me hizo una mala copia de Saw con no muy buenos actores…
Definitivo paso de ella
=/

4. nov 26, 13:12 | Bremsstrahlung

Pese a que no tiene nada demasiado memorable, reconozco que consiguió engancharme y no se me hizo especialmente larga. Aunque igual he de mencionar lo que, a mi parecer, son varios agujeros importantes en el guión (ALEARTA SPOILERS!):
-¿Por qué cuando están en la azotea y suelta la corbata del compañero del prota, deja que se escape el asesino? Entiendo que lo primero que hagas sea comprobar si tu compañero ha muerto o no, pero en vistas de que está muñeco, iría corriendo a por el culpable, no lo dejaría escapar con toda la parsimonia del mundo.
-¿Por qué cuando el prota descubre la vivienda del que considera el principal sospechoso decide entrar él solo sin pedir refuerzos? Sé que iba por su cuenta saltándose la ley, pero una llamada a algún compañero de confianza para dar tu posición en caso de que las cosas se torcieran era lo mínimo.
-El prota llega a casa del asesino investigando por su propia cuenta, sin que éste le dé ninguna pista para llegar hasta él. ¿Por qué entonces tiene preparado todo ese tinglado para torturarle? Por allí ni se le esperaba y no creo que puedas improvisar todo eso en un par de horas.
Eso es todo, escucharé encantado cualquier réplica a mis preguntas.

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