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Nacimiento Mortal

INTRODUCCIÓN
Vicente se levanta lentamente, el día anterior fue duro en la obra. Demasiado cavar zanjas. ¡Tiene gracia! Pensaba con una sonrisa triste, su padre triunfando con sus constructoras y el trabajando con el pico. Realmente nunca sería el hijo que su progenitor hubiese deseado, de todas formas el tampoco sentía nada especial por él. Le dio la vida y poco más.

Aprovechando su día libre, sale de la urbanización. Con su sueldo nunca podría permitirse un adosado en una zona periférica de Madrid, sin embargo de alguna forma había aprovechado el dinero paterno. Ya que nunca tuvo su amor al menos le dio una vivienda que resultaba ser la envidia de sus compañeros. El Mercedes nuevo modelo que conduce es también un buen aprovechamiento del dinero de su progenitor. Escuchando unas relajadas melodías le viene recuerdos de su madre fallecida tras un terrible cáncer. La única persona con la que se sentía feliz lo había dejado en plena adolescencia a los quince años. Contaba con treinta cinco sin poder superarlo. El móvil suena, olvidando las normas atiende la llamada, nunca es cuidadoso conduciendo, en realidad no cuida nada en su desordenada vida.

- Hola Vicente, soy Carlos ¿Qué haces en estos momentos? – Hola colega, digamos que deambulo con el coche, pensaba ir a tomarme unas cañas. – Pásate por mi casa, tengo un buen plan. Unas pizzas, ver el futbol y si quieres llamamos unas putas. – Me gusta el plan. Voy dentro de un momento.

Sonriente deja el móvil en el asiento, no se consideraba un machista pero siempre creía, al igual que su amigo, que las prostitutas ofrecían un servicio a quien pudiera pagarlo y ellos se lo podían permitir. Por lo menos cuando follaban se sentía bien, de los pocos momentos que su mente quedaba en blanco para disfrutar. Antes sin embargo quería disfrutar de su segunda afición, una buena cerveza le hacía feliz. En realidad se conformaba con poco, pensaba con una sonrisa.

En el Bar se encuentra con su padre, al parecer le esperaba para joderle su día libre.

- Sabía que te encontraría aquí. Eres bastante transparente. – ¿Quieres un premio? –Pregunta irónicamente sentándose en la barra e indicando al camarero que le sirva, al parecer ya no le hace falta pedir. Ser cliente vitalicio es lo que tiene. – ¿Puedo sentarme? – Es un país libre. Aunque tengo cierta prisa. – Deberías mostrarme algo de respeto, gracias a mi dinero vives en una casa tan bonita y conduces un buen coche. – El respeto no se compra, se gana. Tu nunca conseguiste el mío y ahórrate el discurso de todo lo que tengo me lo gane con el sudor de mi frente. Yo sólo soy un triste trabajador pero hasta el momento no tengo sobre mi conciencia el arruinamiento de nadie. – No vine a discutir, ¿Me permites invitarse? – Sin esperar respuesta se adelanta a pagar ambas cervezas acercándose a una mesa libre indicando a su hijo que le siga. Este intenta disimular su enfado compartiendo velador con su padre.

Tan arrogante como acostumbra don Vicente otorga una generosa propina, impoluto con su traje negro es pura elegancia madura. Sus canas le quedan de fabula en su repeinado cabello, sobrepasa el 1,80 y mantiene a su madurez un cuerpo esterilizado. Sus ojos siguen siendo hermosos diamantes azules. Nada que ver con su alter-ego. Bastante más bajo, apenas excede el 1,70. Prominente barriga, rostro quemado por el sol. Aspecto rudo, su pelo siempre graso y enmarañado. Vestido de cualquier manera con vaqueros obsoletos y camisetas manchadas. Ojos bonitos pero su nariz es un rompecabezas tras rompérsela en diferentes peleas de bar. Todos dicen que parece mentira el parentesco familiar.

- Sé que siempre te niegas a lo que te propongo… por una vez quiero pedirte algo. Hoy es el vigésimo aniversario de la muerte de tu madre. Quisiera que mañana te presentaras en casa para asistir por la noche a una fiesta conmemorativa. Te vendrán a recoger temprano, evidentemente tienes el día libre. – ¿Vendrán algunas de tus amigas a tan emocionante acto? Suelta a bocajarro el hombre joven pulverizando con una mirada a su progenitor. – ¿A que viene todo esto ahora? Ni siquiera derramaste una lágrima cuando fallecía, solo en público para quedar bien con las televisiones. Espera un poco, no te pongas nervioso. Acudiré por ella, no creas que lo hago por ti. – Te lo agradezco. Esas amigas que hablas son mujeres de categoría, yo no necesito pagarme prostitutas, no te preocupes no te sacaré por la tele si puedo evitarlo. Yo quería a tu madre, no tengo que convencerte de ello, sin embargo es verdad que me avergüenza que lleves mi sangre. También te concedo que amo por encima mis posesiones. De todas formas eres mi hijo y por desgracia debes representar los lazos que nos unen. Te dejo para que te emborraches pero mañana intenta estar presentable. – ¿No pagas a tus amigas? ¿No les regalas joyas y viajes? Con todo tu dinero eres un iluso. Esas son putas, diferentes pero putas al fin y al cabo. Mañana a las once va bien. – Perfecto. Te mandaré un coche. Te vestiremos en casa.

Vicente se levanta saludando al camarero, sonríe ante la posibilidad de pasárselo bien con Carlos. Hace tiempo que intenta tomárselo todo un poco a broma ya que no vale la pena enfurecerse.
Llega con una botella de buen Whisky escocés.

- ¡Hola amigo! Ya creía que no venías. – Lo siento, mi padre me entretuvo. Mañana quiere homenajear la muerte de mi madre. La verdad es que es bastante cómico. Su muerte le liberó, siempre ha vivido alegremente disfrutando de su dinero, sus conquistas, llevando al límite lo de millonario atractivo. Supongo que tendrá algún proyecto entre manos, necesita montar un acto para promocionarse.

Carlos lo corta con la mano:

- Tío, olvídalo todo. Cada cerdo tiene su fin. Nosotros vamos a llamar a un par de amigas, emborracharnos, comer unas pizzas, pasarlo de fábula.

Enseguida sonríe, Carlos es siempre su mejor aliado, llevan una década compartiendo trabajo. Alegre por naturaleza, es huérfano al morir sus padres de un accidente de coche cuando sólo contaba con diez años. Sin embargo nunca se ha quejado de vivir en instituciones. Es un moreno muy guapo con su pelo rizado, ojos negros que iluminan cualquier estancia, roza el 1,90 y su complexión es musculosa.

Todas las chicas se morían por visitar sus aposentos, es un viva la vida pasando de pareja estable. Él sólo quiere a las mujeres para disfrutarlas durante una noche o un momento. No pasaba sentar la cabeza, no quería límites en su forma de ver la sociedad. Ambos pasan una alegre velada discutiendo sobre futbol y rivalidad entre Madrid y Barcelona siempre a flor de piel.

La Play en marcha, buenos piques con el nuevo FIFA donde como siempre Carlos es superior dejando a su amigo algo picado que por mucho que se deja la piel creando ocasiones es sorprendido en rápidos contraataques.
Va anocheciendo, la fiesta necesita su broche de oro. La agenda de contactos con sus prostitutas favoritas hace acto de presencia. Vicente no duda.

- Por favor contacta con Patricia.

Su amigo antes de contestar le echa una mirada expectante no muy fácil de describir. Parece algo preocupado.

- ¿Otra vez ella? ¿No te estarás enamorando? Sé de chicas más atractivas.

La verdad es que no quería reconocer lo evidente, desde la primera ocasión que contactaron con ella, algo mucho más profundo que el sexo sintió cundo se cruzaban sus miradas. La joven pasaba por poco de la veintena, Peruana de nacimiento, el hambre la obligó a emigrar lejos de su familia siendo comprada por un magnate de los negocios sexuales. Vendía su cuerpo para pagar la hospitalización de su padre gravemente enfermo de corazón. Esa bondad de la que hacia gala, un corazón enorme dispuesto a cualquier cosa por el bienestar de su familia conquistaba a Vicente, un hombre hambriento de encontrar buenas personas sin importarle la procedencia de estas. La chica apenas llegaba al 1,60 de tez morena y ojos de negros, tenía unos buenos pechos acompañados de un trasero respingón. Su larga melena al viento la hacía una chica muy atractiva a pesar de su baja estatura.

Cuando se encontraron en siguientes ocasiones hicieron el amor con ternura, no con la brutalidad del que sólo compra carne.
Vicente despega sus pensamientos atreviéndose a responder de forma algo airada:

- Creo que me gusta esa chica, ¿tienes algo en contra? Si hubieses tenido la oportunidad de conocerla verías que es especial. – ¿Especial? Permíteme decirte que es solo una más buscando un hombre que le permita vivir cómodamente mientras lo explota. Cuando tenga el pasaporte, te saque todo el dinero que pueda te dejaría tirado sin pestañear. – Deberías reflexionar, es que no oyes los programas basura de la televisión. Este mundo funciona mal. Olvídate de ella, si le pagas que te la chupe bien pero no permitas que te susurre al oído sus buenas palabritas o caerás en la trampa.

PATRICIA
Algunas discusiones airadas entre ambos no cambió su idea de volver a verla, solo que para la ocasión no quiso pagar por su cuerpo, sino por su compañía.
Quedan en un famoso bar de los alrededores para cenar:

- Me alegra que aceptaras la cita, a mi amigo no le caes muy bien. Sin embargo me apetece pasar una velada a tu lado.

La joven si siente cortada, no se encuentra acostumbrada a la caballerosidad.

- Siento no ser buena compañía, no suelen pagarme para ir a cenar ni conversar. – Alguna vez me encantaría que pudiésemos tener una cita como una pareja normal, sin dinero por delante ni contratos. Creo que podrías salir de la vida que llevas. Mi padre es poderoso, tal vez podría darte un trabajo. – Sólo escribo algunas frases sueltas, leo con dificultades, ¿Qué trabajo podría darme? No tuve la suerte de tener una educación, me cansé de soñar con dejarlo todo, sin embargo no puedo comprar mi libertad. ¿Sabes? A veces sueño con una familia con unos niños correteando alrededor mientras yo y mi marido disfrutamos de un paseo por el parque. Cuando despierto me doy cuenta que nadie quiere una puta. – Yo no veo una puta, observo una chica muy bonita que se siente atrapada en una vida que no merece. La verdad es que te entiendo, yo siempre e estado moviéndome en arenas movedizas. Nunca me consideré feliz, de lo único que últimamente estoy seguro es que me siento bien a tu lado.

Comen el asado con parsimonia cruzando miradas cómplices, en el helado no resisten más levantándose y fundiéndose en un largo beso.

En el camino de vuelta a casa de Vicente no llegan a tiempo, el coche se mueve frenéticamente tras los movimientos de pasión. Ella exhala fuertes gemidos sin disimular sus sentimientos. Ese hombre le da calor y es un buen chico, un tipo perdido pero sin maldad. Alguien de quien podría enamorarse, tal vez ya esta enamorada. Por primera vez disfruta con el acto sexual obviando que es solo un trabajo.

- ¿Cómo puedo sacarte? – Tú no debes sacarme, yo elegiré el camino. – Reformulo la pregunta ¿Cómo puedo convencerte para que elijas mi camino? – Ya lo has hecho.

Vuelven a besarse apasionadamente.

PADRE COLÉRICO
La mañana lo despierta con una estampida de golpes en la puerta. Somnoliento se dirige con sólo los calzoncillos a la puerta.

- ¡Ya va joder!

Su progenitor entra a estampida empujando a su hijo a un lado.

- Se dice buenos días. – ¿Qué significa esto? – Comenta tirándole el periódico a la cara. – ¿Te importa leérmelo? No funciono bien cuando me despiertan a gritos a las cinco de la madrugada.

El hombre recoge el diario del suelo y lee con tono de voz desesperado:

- Hijo del famoso constructor Vicente visto en actitud muy cariñosa con una prostituta. – Ya se que sueles frecuentarlas, pero nunca en medio de la calle, en tu coche. ¿Qué es lo que pretendes? ¿Solo quieres castigarme? ¿Tanto me odias?

Con sorpresa el joven empieza a reírse abiertamente exclamando:

- ¿De verdad te crees tan importante? ¿Me acabas de decir que todos mis actos se encuentran encaminados hacia tu persona? Se llama patricia y vendrá a vivir conmigo, ¿Quién sabe? A lo mejor nos casamos.

Totalmente desesperado el empresario levanta su mano acercándose amenazadoramente ante su hijo. Antes de que pueda atacar su mano es frenada.

- ¿De que vas? Ya no soy un crio de 14 años a quien puedas maltratar, me importa un rábano lo que puedan averiguar los periodistas, tu opinión o tu imagen personal. Aléjate de aquí y no vuelvas a amenazarme con quitármelo todo o acudiré a la prensa a contarles tus negocios sucios. – No asistas al homenaje de tu madre hoy, olvida mi invitación. – Un momento, ¡Es mi madre! Tengo todo el derecho a estar presente.

De repente el hombre suelta una gran carcajada que deja a su hijo sorprendido ante lo inesperado.

- Nunca quise contártelo porque me dabas pena, ¿De verdad crees que tu madre te quería? ¡Te aborrecía! Lloraba por las noches preguntándose el porque de tu inutilidad, ella creía que con buenos profesores tal vez mejorases. Cada vez que traías suspensos la matabas un poco más, no solo el cáncer acabo con ella, tú también eres un buen cáncer. ¿Por qué crees que en todos los actos sociales te dejábamos atrás? – Jamás quería llevarte en representación de la familia a la alta sociedad, se avergonzaba de haberte parido. Creo que es en la única cuestión en que estábamos de acuerdo. Ella siempre fue una hipócrita, le gustaba ser la madre comprensiva y cariñosa en tus narices. Por detrás deseaba que desaparecieses. – ¡Muérete con tu puta! Yo me largo y no quiero volver a verte.

Sale dando un portazo dejando a Vicente totalmente sin habla. Se sienta en el sofá con la mirada perdida, el llanto florece. ¿Puede ser verdad? La voz de su interior le contesta enérgicamente.

- ¡Claro que es cierto gilipollas! ¡Tu madre te odiaba! En realidad siempre lo pensaste, una cosa es la cobardía para admitirlo, otra la pura realidad.
Intentaba negarlo, la batalla se perdía consigo mismo. Daba igual se atreve a animarse. Encontré una mujer con ola que quiero compartir mi vida por patética que sea. Somos dos perdedores enamorados que necesitan consolarse mutuamente.

Sin tiempo a más cierra los ojos aprovechando unos instantes de sueño que discurren en la amargura de su dolor.

BODA
En principio sus compañeros hablaban a sus espaldas.

- Vive con una prostituta –Cuchilleaban entre ellos.
Carlos que tampoco terminaba de aceptar la situación fue haciendo comprender a todos que estaba totalmente enamorado, que merecía un respeto, que él siempre fue buen compañero y que no se merecía ser mirado de otra forma por su vida privada.

En realidad ninguno de ellos atesoraba maldad, todos son cortados por el mismo patrón. Humildes trabajadores que desean llegar a fin de mes, tras pasar la novedad se olvidan rápidamente del tema volviendo a la normalidad. En realidad se llevan bien con el hijo del constructor, no aguantan al Latin-Lover maduro que los explota en su beneficio. El joven es otra pasta, un chico sin muchas luces seguramente con un leve retraso. En realidad sienten pena por el chaval, aguantar a ese monstruo a pesar de su pasta no debe ser agradable.
Patricia lo recibe en el pasillo en ropa interior:

- Te echaba de menos – Es una alegría llegar a casa y encontrar a mi princesa tan sexy, ¿Dejas que me dé una ducha? Huelo a sudor por todo el cuerpo. – ¿Qué te parece si nos la damos juntos? Espero que no estés tan cansado para cumplir con otro trabajo. – Para ese siempre estoy dispuesto.

En la cama solo se oye sus pesadas respiraciones, la chica inicia la conversación.

- Tus compañeros no deben estar muy contentos. – No les pregunto, de todas formas veo que ya se cansaron, no te preocupes por la prensa. En cuanto saquen otra exclusiva se olvidarán de nosotros. – Creo que tu padre celebraría si desapareciese – Afirma con cara triste. – Ese ya no es mi padre, nunca lo fue. Mira, eres la única persona que de verdad me importa en la vida, solo a tu lado tengo paz. Eres mi guía. – Necesitabas a alguien para que te señale el camino, debes dejar de castigarte. Ojalá algún día tus palabras sean reales, se que aunque lo niegues tu padre sigue con el poder de dañarte. Te sigue importando lo que piensa de ti, deberías olvidarlo de una vez, es un mal hombre. – ¿Por qué no nos casamos? – Suelta a bocajarro acercando su cara a la de su amada. – ¿Perdona? – Ella se queda sin palabras. – Me entendiste perfectamente, no digas nada. Duerme y piénsalo. Cuando llegues a una conclusión ya me la harás saber. Te convenceré que hoy día eres lo único que me importa.

Los días pasan felices para la pareja que aprovechan la llegada del verano en refrescarse en piscinas públicas de la zona más lujosa de Madrid y en una escapada a Málaga unos días donde se reúnen con la familia de patricia. Su madre y dos hermanos tratan a Vicente como uno más haciéndole sentir importante. Sin duda pasa por sus momentos más felices. De vuelta en casa tras las vacaciones recibe la noticia.

- Hace unos meses me pediste matrimonio, mi decisión es que si, además tendremos que estar casados para cuidar el niño que viene en camino. Vamos a ser padres.

La última frase es expresada con cierto miedo, siempre utilizan protección, Patricia se siente algo asustada al no estar segura de la reacción de su pareja. En un primer momento el hombre se levanta desorientado del sofá dejando el periódico deportivo con la mirada perdida. Tras tragar saliva se le ilumina la cara con una gran sonrisa.
Se acerca abrazando a su futura esposa:

- Nuestro hijo tendrá lo que yo nunca tuve. Nuestro amor, protección y lo haremos tan feliz como tu me acabas de hacer. – ¿De verdad lo quieres? – Pregunta ella con lágrimas de emoción. – El besándola con fuerza lo confirma – Es nuestra obra, todo lo que proviene de ti tengo que quererlo, aunque tendrás que tener paciencia conmigo. Ya sabes que soy bastante torpe. – ¡Serás un buen padre! ¡Estoy segura!

La boda se celebra en unos juzgados y solo acude al enlace Carlos, ni periodistas ni cámaras televisivas. Como bien predijeron la prensa ya tenía otros titulares y el hijo del famoso magnate de las obras dejaba de ser noticia por mucho que contrajera matrimonio con una ex prostituta.

Ni sus viejas compañeras de la agencia son invitadas en el intento de la joven de romper definitivamente con todo su pasado. Su nueva vida no esperaba nada de lo anterior.

PARTO
Pasan los meses acercándose el gran día, Vicente la mima sin parar sin dejar que se mueva. Comen fuera cada día, no quiere que cocine a pesar de que lo sorprendieron sus grandes dotes entre fogones.

Todo andaba bien hasta que su tirano padre se presentaba por sorpresa, cuando ella le abre la puerta le suelta sin pensar.

- Usted no es bienvenido en esta casa. – Perdona, pero este bonito nido del amor vuestro es mío, ¿Dónde esta el desgraciado de mi hijo? Bueno lo esperaré – Dice con desprecio entrando sin mirar a la mujer. Se sienta en el sofá. – No creo que sea buena idea, Vicente no quiere verle. – Perdona bonita, ¿Quién te crees que eres? Mira, te repito por si no te enteraste bien. Esto sale de mi dinero, me da igual si ese que te ha sacado de lo único que sabias hacer quiere verme o no, yo si quiero verle y eso es lo que cuenta. La verdad es que estas buena ¿Cuánto me costaría montarte? – ¡Ni por todo el dinero del mundo! – Contesta airada con verdadero odio en sus ojos, se mete en la habitación cerrando la puerta.

La estancia queda sumida en un silencio cortante, se puede escuchar la paz de esa zona privilegiada. El cantar de algunos pájaros, gritos de críos que juegan en los jardines continuos. Se rompe cuando llega el hombre de la casa contemplando iracundo la visita.

- ¿Qué cojones haces aquí? – ¡Ya ves! Tenía libre y me dije ¿Qué tal una visita a tu querido hijo? Me alegra que todo vaya bien. – ¿Dónde esta mi esposa? – Le propuse un intercambio, se ve que no le agrada la idea, se acaba de encerrar en el cuarto.

Ella sale decidida. – Voy a salir, no aguanto estar en la misma estancia que ese señor. Después me cuentas lo que quiere. – No tan rápido querida. No vine a perder mi tiempo con vosotros, estas embarazada. Siempre quise tener un nieto, cuando pensaba que resultaría imposible resulta que viene de camino. No creo que una prostituta y un retrasado puedan ser buenos padres. Por lo tanto lucharé por su custodia, me gusta la idea de criar una criatura que no puedo dejar en vuestras manos. Por ello es mejor que no llevemos las cosas muy lejos, quiero que firméis unos papeles donde me dais su tutoría. Os recompensaré con una gran suma de dinero, no tendrás que volver a trabajar, incluso volveré a admitirte en mi testamento, aunque sólo te ceda una pequeña parte será mucho dinero y volveré a reconocerte, aunque me pese, como hijo mío.

La pareja se queda sin habla totalmente perpleja, nunca imaginaron que tendrían problemas por ese tema ni que don Vicente querría reconocer a su nieto. En realidad solo se movía por la crispación. No le preocupaba el bienestar del pequeño sin embargo si que le producía una gran satisfacción la ocasión de hacer daño.

De repente el chico no lo piensa, se abalanza sobre el sofá asiendo y levantando con fuerza al inquilino de este.

- ¡Inténtalo! Solo vuelve a nombrar el tema, te aseguro que entonces verás toda mi furia.

Acerca su rostro al de su contrincante quedando a pocos centímetros.

- Me da igual tus abogados, el dinero o ese poder del que dispones. Yo también tengo poderes. Mucha gente te odia, les encantaría acabar contigo. ¿Entiendes? Tienes razón, soy medio retrasado, un poco loco creo que también. Si me pones a prueba aparecerás en un ataúd de madera al día siguiente. Solo te pido que me des el motivo. Si vuelves a insultar a mi mujer te partiré el cuello. Me da igual que a partir de ahora te rodees de guardaespaldas, se todas tus costumbres, siempre tendré un momento para pillarte desprevenido. Si no yo, cualquier trabajador a los que explotas estará encantado de hacerlo. ¿Cárcel? ¿Perpetua? ¿Me cogerían enseguida? ¡Que coño importa! Por lo menos hubiese limpiado el mundo.

Asiéndole de la camisa lo lleva hasta la puerta, su rostro es un verdadero volcán de odio. Los ojos se le salen de las cuencas.

- Tu lugar se encuentra entre gente de negocios que se dejan despellejar, los tipos de barrio. Los que nos movemos en el fango no necesitamos de leyes para resolver nuestros problemas. – Esto te costará caro – Consigue articular el empresario, aunque su tono demuestra el miedo que acaba de sentir. A trompicones se aleja blanco como una tiza.

El chico cierra la puerta con energía y mira a su mujer: – ¡Esto fue increíble! –Exclama con jolgorio. – Ya te comenté que en cuanto le plantaras cara se cagaría encima. Conozco a los de su calaña. – Tu me distes fuerzas, amor propio. Nadie tocará nuestro hijo ni a ti, te lo prometo.

Se abrazan pasionalmente haciendo acto seguido el amor en la ducha.

Una noche invernal Patricia se despierta con convulsos dolores. No es el momento piensa, faltan más de dos meses, al parecer el pequeño no entiende de matemáticas ni leyes humanas.
Casi sin poder articular palabra despierta a su marido.

- ¡Cariño! ¡Ya viene!

Totalmente histérico, se viste como buenamente puedo ayudando a su esposa. Saca el coche del aparcamiento.
Se dirigen a una velocidad peligrosa a la clínica, tienen suerte que un coche policial los resguarde en el trayecto al ver el pañuelo rojo por la ventanilla.
Vicente lo sabe. Puede llevar siete meses, quedan como mínimo dos, la angustia le mata por dentro. Muchos bebes nacen prematuros sin pasar nada grave por ello. Sin embargo no puede evitar sentir una punzada, esa especie de aviso que te hace sentir que algo va a salir muy mal.

- Tranquilo. Todo saldrá bien. – Tendría que ser yo el que te calme. ¡Eres increíble! Todavía te preocupas por mí en esta situación. Llamaré a tus padres. – Que mi padre no se entere hasta que todo pase. Ya sabes que está muy enfermo. – Descuida.

Entran en el hospital siendo atendidos con celeridad, enseguida es llevada a la zona de partos. Las enfermeras deben insistir en calmar al alterado padre, tras mucho discutir consiguen que espere fuera.
En la frialdad del pasillo se agolpan sus pensamientos. ¿Por qué el medico parecía tan preocupado? ¿Por qué me echan fuera? Ahora debe llamar a los familiares de su mujer. La verdad es que no le apetece nada, solo que salga de una vez el doctor y le diga que todo va bien.
Aunque prometió dejarlo, cumpliendo su promesa durante unos meses, no puede contenerse. Si no tiene un cigarrillo en los próximos cinco minutos estallará. Baja al estanco a por su paquete que abre con celeridad. La primera calada le sabe a gloria consiguiendo tranquilizarle. Coge el móvil marcando el número familiar.
Tras la titánica labor de convencerles que todo anda bien aunque al parecer es parto prematuro vuelve a sentarse. No pasará nada malo se repite continuamente, por fin soy feliz, nadie va a arrebatármela. Esas cosas pasan, unos días en la incubadora y el niño será una preciosidad.
Por fin sale el de verde, solo verlo no le da tiempo a dejarlo aproximarse siendo el joven el que va a su encuentro. Intenta parecer tranquilo cosa que le es imposible.

- Siento mi nerviosismo doctor. Es que debe comprender que no lo paso bien, ustedes no me dieron ninguna explicación. Bueno ¿Cómo se encuentra? ¿Qué es lo que pasa?

Antes de que siga su contertulio posa su brazo sobre sus hombres y con voz calmada aunque terriblemente triste intenta apaciguarlo.

- ¿Sabe? Hoy es un día muy duro para mi, no se como empezar. Por favor sentémonos tranquilamente y hablemos. En ocasiones no quisiera ser médico. Le aseguro que tengo verdadero dolor. Su mujer acaba de fallecer, en cuanto la vi supe que se trataba de un caso complicado.
Vicente prácticamente cae al suelo conmocionado, su estado es prácticamente de shock con la mirada perdida.
Entre varios empleados del hospital lo levantan e ingresan en una habitación convenientemente sedado. Su corazón late muy fuerte.

- Que alguien se quede con el hasta por la mañana que despierte. No pienso perder otro ser humano en esta maldita noche.

El especialista se aleja con lágrimas de impotencia.

A la mañana siguiente cuando despierta, ve al mismo tipo enfrente a el con cara de preocupación. – Siento la voz pastosa. – Ayer noche sufrió un fuerte shock, tuvimos que sedarlo ya que su corazón se alteraba peligrosamente.

De repente todo llega de nuevo a su cerebro, por un momento pensaba que fue víctima de un mal sueño. Claro esta que se encuentra despierto, que hace unas horas llegaba con Patricia de parto. Los nervios. ¡No puede ser! ¡Ese hombre le anunciaba la muerte de su esposa! ¡Es cierto!

- ¿Mi esposa? ¿Qué ha pasado? – Mire, su parto se adelanto y sufría una infección, hicimos todo lo posible pero no pudo aguantar. Su hijo ha nacido sano aunque con ciertas malformaciones. No sabemos que pudo producirlo, tal vez un estado de nervios. Ella no tenía posibilidades. – ¡No puede ser cierto! ¡Que hacen ustedes con las personas! ¿Por qué no se percataron en otras revisiones? – Señor, en las revisiones todo estaba correcto. Eso no quiere decir que surjan complicaciones. Presentaba un cuadro nervioso que le adelantó el parto. Tuvieron alguna discusión de gravedad.

Esas nuevas palabras e incluso en el estado desesperante en que se encuentra le hacen reaccionar. ¡La amenaza de arrebatarle el niño de su progenitor! Ella intentaba esconder su miedo, todo ello la fue afectando, aquella inquietud la ha reventado por dentro. ¡Su padre le acaba de arrebatar lo que más quería!

- ¿Nació mi hijo?

El joven medico vuelve a sentirse inseguro. – Su hijo se encuentra en una incubadora, vuelvo a repetirle que se encuentra sano relativamente, bueno quiero decir que su corazón es fuerte y saldrá adelante. Sin embargo su aspecto es algo extraño. ¿Le comente lo de ciertas malformaciones? – Intento asimilar que ya no tengo mujer. En estas circunstancias no recuerdo sus palabras anteriores, mis emociones ya son demasiadas pero creo que me tiene preparada otras sorpresas. ¿Qué quiere decir con todo eso de malformaciones o aspecto extraño? – Es mejor que me siga y lo vea por usted mismo.

Llegan a una gran estancia, toda ella es de color azul claro. Sin ventanas es un gran cuarto cubierto de incubadoras numeradas.

- Es el 10. – Le comenta el doctor con pasividad quedándose atrás dejando a su paciente que se acerque solo.

Lo que ve le causa un gran temor.
Una gran cabeza con enormes ojos saltones sin color, el cuerpo es alargado parecido a una serpiente sin brazos, aunque tiene una especie de ganchos a ambos lados. Parecen manos de cangrejo, dos pies sales de abajo sin acompañamiento de extremidades. Su boca es una mueca con dos enormes dientes salientes parecidos a los de un ratón que ciertamente le dan un aspecto de bestia. El color de su piel tiene un tono marrón, desde su paquete sale su miembro de un grosor y tamaño parecido al de un adulto totalmente formado.
Sin poder moverse ante la visión, de repente llega lo peor. Esa cosa empieza soltar una especie de rugido, parecido al de un perro rabioso por la comisura de su boca sale a reacción un líquido verde, todo eso lo acompaña con cabezazos a la urna.

EL NIÑO
Los días siguientes son un letargo entre la pesadilla que experimentó y la tristeza que le invade. Cada paso por la casa vacía le recuerda a Patricia. Parece escucharla, sentir su aroma. El entierro fue un día lluvioso. Por momentos pensaba que no sería mala idea acompañarla bajo tierra. No tenía sentido seguir viviendo.
No le costó demasiado dar su consentimiento para el sacrificio del monstruo. Nadie querría tener ese ser cerca. Que el hospital le diera muerte ya que su desarrollo era impensable.

Las paredes se le venían encima, tampoco le apetecía salir. Todo su mundo se había derrumbado. ¿Porqué? Se preguntaba continuamente. ¿Qué explicación tiene que alguien tan hermoso pueda albergar en sus entrañas un ser tan monstruoso?
Las respuestas le venían en pesadillas. El niño se arrastra por toda su casa con un llanto ensordecedor. Cuando se acerca a consolarlo le atrapa la mano con sus fuertes mandíbulas arrancándola de cuajo. Gritando en el suelo presencia el devora miento de su extremidad lamiendo con su larga lengua toda la sangre que sale a presión tiñendo de rojo toda la estancia. La risa gutural del ser es espeluznante.

Despierta entre jadeos, necesita un trago. No sale de casa ni prácticamente se alimenta, arrancó el teléfono. Tiene decidido morir en su propia suciedad y beber hasta no soportarlo más.
El teléfono lo despierta de sus continuos sueños negros, se levanta tropezando con su propia sombra dirigiéndose aparatosamente al aparato que volvía a funcionar. Decidió reinstalarlo solo por si le llamaban los familiares de Patricia. – Dígame. – ¡Al fin te encuentro! -La voz de Carlos posee un deje de alivio – Se todo lo que paso, no sabes cuanto lo siento. Tío necesito verte, no quiero que te vengas abajo. Por lo que más quieras necesito que vuelvas, todos te echan de menos. La vida sigue. – La vida ya se me acabó – De repente cambia su tono volviéndose de depresivo a ciertamente intrigante. – Aunque tengo un par de cosas que solucionar, llega el momento de ponerlo todo en orden. Sin más cuelga dejando a su amigo desconcertado.

Decide ducharse, afeitarse, en definitiva ponerse presentable. Un par de aspirinas a ver si le relajan sus continuos dolores de cabeza. Al fin de cuentas es su hijo y tiene derecho a reclamarlo.

En el hospital se quitaran el marrón de encima que es lo que les interesa, no le tiene miedo al monstruo cabezón. Su mente es un conglomerado de ideas enfermas.

- Cuando acabe con ese reptil, será una maquina de matar. Es un animal que se mueve por instinto, solo debo buscar sus mecanismos ocultos y utilizarlo. Soy su padre, tendrá que obedecerme.

TORTURANDO AL MONSTRUO
El jefe del hospital no daba crédito, realmente tenía enfrente al chico con lágrimas en los ojos aludiendo el derecho de criar a su hijo, tenerlo bajo su tutela hasta que dejara de respirar. ¿Realmente había visto bien a su criatura? ¿De verdad quería tener en sus manos a semejante aberración?

- Señor Vicente. Su hijo esta condenado a la muerte, ¿De verdad quiere pasar ese sufrimiento? De todas formas puede ser peligroso. Tiene un organismo extraño que le hace reaccionar por impulsos. Nunca se puede prever sus reacciones. Con nosotros no sufrirá, un gas y poco a poco quedara dormido. – Ya se todo eso. Tendré precaución y creo que estoy en mi derecho de querer darle un hogar mientras este consciente. Dígame ¿Cuánto le queda de vida? – No pasara de dos meses, tal vez tres. Si usted lo reclama es el padre, no podemos impedírselo. Sepa que esa criatura tiene su cerebro partido, la masa craneal carece de una mitad. No tiene moción de lo que le pasa, si usted le da amor no lo sentirá. Solo se mueve por instinto. Le vuelvo a repetir que lo que si hemos comprobado es una agresividad cada vez mayor. Si finalmente va en serio deberá firmar un papel donde aclare que no hace responsable al hospital, si sale con el chico. Toda responsabilidad de lo que pueda pasar es suya, no nos preocupa el señor Vicente. Nos preocupa usted o quien le rodee. – A ustedes lo único que les parece peligroso son las consecuencias y salvar el culo. No se preocupe, no les acusare de nada. Creo que sabré cuidarme.

El director se levanta y empieza a pasearse en círculo alrededor del despacho, se ve claramente que ese tipo esta completamente mal de la cabeza. La sonrisa aparece en su rostro. ¿Qué más da? Puede firmar el papel, llevarse al monstruo y nos ahorra un problema.

Mejor para el hospital, desde que apareció con su mujer moribunda todos son problemas. La prensa ya empieza a agobiarles intentando captar exclusivas del ser.

- ¡Está bien! Es usted un hombre adulto, nosotros ya le advertimos, no podemos negarle su derecho. Le traeremos unos papeles y un doctor le dará unas instrucciones básicas para el transporte. – Me alegra su decisión. – Vicente se levanta de forma alegre, tendiéndole la mano a su interlocutor que se la estrecha sin emoción.

El papeleo es típico, apenas mira cuando firma. Le entran dudas cuando ve lo que se debe llevar. Un collar tras su cuello como si fuera un perro, una urna de cristal soporta el peso del bebe monstruoso.

Sus ojos salidos de sus orbitas parecen observarlo con desprecio, aúlla de repente de forma ensordecedora.

En el camino de vuelta lo tapa con un paño, no conviene que este a la vista.

- ¿Te molesta el traqueteo del coche? ¡Te jodes! ¿Sabes una cosa? Mi padre siempre me ha despreciado. Yo siento lo mismo por ti. ¡Mi mujer muere por traerte a la vida! ¡Maldito seas! Lo poco que te queda de existencia lo vas a pasar mal. Te aseguro que vas a sufrir, no todo va a ser malo, te entrenare para que hagas algo por mí. Eres un monstruo y debes comportarte como tal. Yo me ocupare de ello.

Llega a casa aparcando por detrás sin utilizar el garaje como de costumbre. Sin moros a la vista acude rápidamente al domicilio. El hedor que supura de la jaula es insoportable. Quitando la manta presencia unas ezes de tamaño de caballo, un color rojo mezclado con puntos azules inundan todo el espacio.

- ¡Jodido bastardo! – Exclama Vicente fuera de si.

De repente abre la boca devorando los excrementos con tremendo apetito. El hombre deja la jaula en el suelo acudiendo raudo al baño a vomitar. Aquel monstruo disfruta con su propia mierda. Cuando sale es como si nada hubiese pasado. Una risa estruendosa sale tras un eructo del bebe, el sonido es como el gruñido de una hiena. Su orificio se abre de forma ostensible dejando a descubierto los largos colmillos que tienen el color de lo que acaba de ventilarse.

- Esos médicos no tienen ni idea ¿No es cierto? No eres un simple deforme, tu naturaleza es malvada. No me engañaras, se que estas lleno de resentimiento. Tus órganos no son el de un recién nacido. ¡Mataste a mi mujer!

Unos guantes de cuero duro protegidos por un tejido acolchado que le recubren casi todo el brazo le sirven al hombre para arrojarse al recipiente. Sin pensar abre la tapa aferrando a su presa con ambas manos arriba y debajo de la cabeza sosteniendo su cavidad bocal a buen recaudo.

El pequeño monstruo no deja de moverse, parece una serpiente y de sus ojos salidos de las cuevas parece salir una mirada asesina. Un golpe fuerte en su cabeza lo deja fuera de combate. Al fin puede dominarlo atándolo con una fuerte cuerda en una columna del sótano. Cuando vuelve en si no deja de removerse de su cautiverio.

- ¡Quieto! ¿Quieres ser libre? ¡Pues atiende! Vas a morir de todas formas, tendría que matarte pero no vas a durar demasiado. Si quieres que tu vida no sea un infierno debes colabora conmigo. Tendrás que ayudarme a eliminar a mi padre, es decir tu abuelo. Es un hombre despreciable, yo puedo tener furia acumulada pero no soy capaz de asesinar. Tu si que tienes madera asesina. Desde que vi tus ojos lo supe. – No será complicado, solo deberás rematarlo. Te desatare y obtendrás buenos alimentos. Te aseguro que el comer tus propios excrementos se acabará. – ¿Quieres ver la tele? ¿Comer decentemente? Pues obedéceme. Me necesitas para que te cuide. No puedes valerte solo. Te dejo unas horas para que lo pienses.

¿Realmente sabía lo que hacía? ¿Ese maldito engendro entendió alguna palabra? En realidad la suerte estaba echada. Llevaría a cabo sus intenciones y que pase lo que tenga que pasar, sin más preguntas ni vacilaciones. De todas formas ya nada tiene sentido.

ASESINATOS COMPARTIDOS
La prostituta es arrojada salvajemente por las escaleras cayendo al sótano lastimada. Joven de hermosa melena rubia, se arrastra entre el polvo. Nunca pudo imaginarse que ese chico regordete con cara de bonachón guardase un auténtico psicópata. Cuando se desnudo empezó a golpearla sin parar, su cuerpo se encuentra terriblemente magullado.

Algo se mueve, parece arrastrarse como un reptil. ¡Entonces lo ve! El terror la paraliza. Una especie de insecto cabezón se mueve relamiéndose en una boca parecida a la de un cocodrilo. Sus ojos la observan desde fuera de sus orbitas, heridas varias recorren su grotesco cuerpo. Con los ojos ya habituados a la oscuridad presencia un montón de cuerpos mutilados, destripados. Está tumbada ante una cabeza humana. Empieza a gritar pero nada puede salvarla, el monstruo ya a alcanzado su pierna que la desgarra sin piedad.

Cercenada del todo la sangre sale disparada al igual que un aspersor, el shock la paraliza incluso para gritar. Sintiendo la muerte que la desea con fuerza en pos de dejar de sentir dolor. Cuando se percata que su estomago es abierto en canal, ya no siente nada. Los ojos se cierran mientras el bebe se relame en el gusto de las tripas, una más para la colección.

Es feliz, el chico se encuentra bien tras el banquete, sin embargo cada día odia más al que dice ser su padre. Le ¡tiene miedo pues Vicente supo imponerse desde el primer momento. El cuerpo le duele ante los continuos latigazos que emplea el hombre con su cinto o alguna vara. Está atado como un perro y muchas veces debe comer de un plato en el suelo al igual que ellos. Solo degusta una buena comida cuando alguna victima cae en sus dominios, eso no es suficiente, a veces pasa días sin probar nada.

Alguna vez lo cogerá desprevenido, antes de morir se impone el deber de acabar con su progenitor que tanto sufrimiento le otorga. Ojalá le hubiese dejado morir plácidamente con una inyección. El monstruo es de aspecto, su intelecto es casi como de un adulto. Psicótico y perverso pero ciertamente brillante si tenemos en cuenta que es un recién nacido.

PADRE Y AMIGO
Carlos se estaba convirtiendo en una molestia, a nadie le importaba su vida por eso no lo molestaban. El bueno de su antiguo colega no dejaba de llamar, de pasarse, ciertamente es incomoda su obsesión.

Llegado el día ya no distinguía entre amigos u enemigos, en realidad no es difícil saber su decisión. Todo va sobre ruedas. Abre la puerta, lo invita a pasar, llora sobre su hombro contándole que la depresión lo esta venciendo. Insiste en que poco a poco se recupera, al parecer unas sesiones le dan resultado, promete volver al trabajo en breve agradeciéndole el interés a la vez que se disculpa por no atender sus llamadas o visitas.

Antes de despedirse lo invita a acompañarle al sótano, quiere enseñarle algo que solo el debe saber. Cuando una persona no ve venir el peligro es fácil atraparla. La confianza de un ambiente acogedor hace que tengas la guardia baja. Por ello le es fácil empujarlo escaleras abajo cerrando la puerta. Ya sabe lo que sigue, el niño lleva un par de días sin comer. Problema resuelto.

Dentro de un tiempo se preocuparan por Carlos, aunque sabiendo que no es la primera vez que se ausenta del trabajo varias jornadas, por el momento no tiene nada que temer. Además, todo está por concluir y después solo le quedará acabar con su martirio.

Nunca creyó que volvería a marcar aquel número, debía humillarse para convencerlo a venir. Después de amenazarlo su padre ya no le interesaba nada de el, había tocado su propio amor propio. A pesar de todo sabía como ganárselo. Al fin de cuentas se crió a su lado, conoce sus puntos débiles. Escuchando lo que quiere escuchar, adulándolo un poco caerá en sus garras.

La conversación telefónica versa sobre todo en arrepentimientos continuos, confesiones del tipo – Me di cuenta de que siempre tuviste razón. Ojalá te hubiese echo caso. Para terminar rogándole que cuando pueda se pase por su casa. Le pide perdón de nuevo dándole la razón en sus juntas, recordando que nunca debió juntarse con esa zorra.

Al colgar se le dibuja una sonrisa de oreja a oreja, enseguida sabe que lo tiene en sus redes. Todo es fácil cuando se calcula bien, cuando ya no se tiene nada que perder resulta demasiado sencillo, solo se debe actuar sin ninguna moralidad que te eche atrás.

El progenitor conduce feliz, por fin ese asno entra en razón, no sabe a ciencia cierta si puede perdonarlo. Por lo menos todavía tiene tiempo de dedicarle unas clases de empresa, a ver si es capaz de transformarlo mínimamente, es difícil pero debe intentarlo.

Al llegar se dirige con aplomo a la entrada que se la encuentra entreabierta, sin más precaución se adentra en el interior sorprendentemente oscuro.

A tientas intenta alcanzar la luz tras cerrar la puerta, siente de repente un gruñido gutural para a continuación el dolor, cae al suelo en un grito más de sorpresa que otra cosa. No termina de asimilar lo que acaba de pasar. La luz se enciende u una mano le tapa la boca fuertemente, sus ojos se desorbitan al ver sus piernas cercenadas. Un monstruo de cabeza y boca desproporcionada, se embarduna en la sangre desfrutando de sus extremidades, ahora si asimila que no es un sueño, siente el insoportable terror unido a un desproporcionado padecimiento en la zona arrancada, el ser le mira sonriendo, intenta zafarse de la mano que aprieta fuertemente dejándole sin aire. Siente la muerte acercarse, la voz inconfundible del bastardo le susurra al oído.

- Sabía que no traerías ningún guardaespaldas, nunca consideras el peligro. Te crees intocable. Te presento a tu nieto, es el que va a comerse tus intestinos. ¿Por qué no intentas convencerle para que se vaya contigo? Al final nos veremos todos en el infierno.

Vicente se arrodilla acercándose a su hijo, en la depravación que ambos han estado llevando a cabo siente cariño por primera vez hacia su retoño. De cierta manera gracias a él puede morir tranquilo, el niño sirve para que el hombre libere sus miedos y lleve a cabo lo planeado por primera vez en su vida.

ASESINATO DE UNA PEQUEÑA
El pequeño por primera vez siente el afecto de su padre, ello no lo frena ya que puede ver incluso la petición del adulto. Un certero desgarro en el cuello le da una muerte rápida. Consigue abrir la puerta, le duele la cabeza, su cuerpo parece desfallecer. Necesita antes de caer definitivamente experimentar la libertad.

Poco a poco se arrastra hacia el exterior la luz lo ciega, gateando llega al patio de los vecinos donde la niña pequeña grita al ver a ese ser, que tiene su cuerpo doblado y se desliza como una serpiente por el jardín, calvo y con los dientes negros junto al color de la sangre, el niño huele la carne de la pequeña de apenas cinco años que jugaba con su muñeca.

Cuando los padres sienten el grito al salir se encuentran con el pequeño monstruo masticando los sesos de su hija y gruñendo como un perro, el padre de la niña poseído por la ira golpea con fuerza la cabeza del niño causándole la muerte instantánea. Las investigaciones descubrieron que el ser era el hijo del viudo de al lado. Allí encontraron el horror entre múltiples cadáveres despedazados en el sótano. El famoso empresario desaparecido fue encontrado en un aspecto lamentable.

El hospital se lavaba las manos aduciendo que ellos hicieron firmar un contrato donde se les libraba de cualquier responsabilidad. Al final un mundo sin responsabilidades vuelve a traer la desgracia, el odio y el crimen.

Por Andrés Pons

Vuestros comentarios

1. nov 19, 00:55 | MaRiAnA

WoaOW¡¡
me he quedado sin palabras..
excelente relato.
=)

2. nov 19, 17:14 | miguel

Este tio es un genio. Un relato dramático, denso y bien construido. ¿Quien decia que pons no sabe escribir?

Es un maestro.

3. nov 19, 18:20 | Missterror

Excelente!!Te felicito,has hecho un grandiosos trabajo!

4. nov 21, 13:53 | anonimo

El puto mejor relato de esta web. No es por menospreciar a otros autores pero se nota que son amateurs y estew pons ya se le nota unos manejos narrativos superiores.

Personajes bien descritos, trama construida solidamente y un buen ritmo que va de menos a mas tocando varios palos.

Sin duda un escritor con cierta solidez que sin ser brillante por lo menos tiene unos mínimos fundamentos técnicos.

5. nov 21, 19:22 | davidgore

Tremendo. Vaya construcción tan buena del relato. Firme, seguro y machacando al espectador en cada capítulo.

Una historia muy buena, que va creciendo sin parar hasta el sorprendente tercio final. Enhorabuena Pons, en serio.

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