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Over Your Dead Body

La función debe continuar

Kuime Reseña

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  • Título original: Kuime
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2014
  • Director: Takashi Miike
  • Guión: Kikumi Yamagishi
  • Intérpretes: Ko Shibasaki, Hitomi Katayama, Maiko
  • Argumento: Una pareja interpreta un drama clásico en una obra de teatro. Poco a poco, la obra se irá filtrando en la realidad.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Recuerdo cuando cada nuevo estreno de Takashi Miike que caía en mis manos se convertía en una especie de ritual místico, donde mis amigos y yo buscábamos la locura nipona, los excesos físicos y mentales de un genuino maestro del horror y/o géneros hermanos. Actualmente, cuando me enfrento a la nueva obra de turno del incombustible director japonés, lo hago con la mera esperanza de encontrar algún eco de la radicalidad que lo convirtiese en un icono. La verdad es que el tiempo no pasa en balde y Miike está lejos de sorprendernos con un nuevo “Visitor Q”, “Ichi the Killer” o “Gozu”. Aunque “Over Your Dead Body” (“Kuime”) suponga otro de sus infrecuentes regresos al terror puro y duro, algo que los antiguos aficionados agradecemos, sigue siendo una obra descafeinada si la comparamos a los hitos de su larga trayectoria. No obstante, se merece el galardón a película más estilizada, y quizás la mejor técnicamente, de su autor, el cual hace del comedimiento un arte en las lentas dos horas que dura.

Dentro de la filmografía del director, “Over Your Dead Body” se alinea junto a “Audition”, “Imprint” y “One Missed Call” para ofrecernos terror sobrenatural presa de una fuerte idiosincrasia japonesa, que destaca cuando su autor se deja llevar por la narrativa no lineal u otras marcas de la casa, como la sangre ejerciendo de metáfora del mundo femenino, piedra de toque de la cinta que hoy nos ocupa. El problema radica en que no contiene tantas secuencias memorables como las citadas, el listón está muy alto, cimentándose además en una primera parte demasiado lenta y larga para lo que es habitual en el cine nipón, quizás influenciada por el teatro “noh”. Es decir, el espectador occidental al uso, incluso el más experimentado en el cine oriental, va a encontrar una película que requiere adentrarse demasiado en las normas de educación japonesas, sus tradiciones, su organización social y la forma que tienen de comunicarse. Un esfuerzo al que no se le ofrece suficiente recompensa.

Los silencios son tan importantes como los diálogos, resulta imposible disfrutar de esta película sin visualizar lo que no ocurre en pantalla, mientras vamos asistiendo a su agónico avance. Se agradece que Miike siga sin rendirse un argumento masticado para su público, pero bien es cierto que “Over Your Dead body” no resiste unas disección seria y profunda argumentalmente, su aparente profundad es una mera pose. Además, creo que es imposible entenderla del todo, el truco es dejarse llevar por la mezcla de realidad y fantasía que nos presenta como conclusión, y también disponer de la capacidad de disfrutar de un drama matrimonial que, simplemente escrito en una servilleta de papel, conocemos desde que el hombre es hombre. Digamos que esto sería el tuétano de la historia, revestida con las maneras del cine de samuráis y fantasmas que tanto se prodigó en Japón durante los sesenta. De hecho, quizás eso sea lo que aleje esta película de la filmografía de su autor: el claro tributo a producciones del calibre de “El Más Allá” (“Kwaidan”, 1964), “Kuroneko” (1968) o “Cuentos de la luna pálida” (“Ugetsu Monogatari”, 1953); en las que tradición y horror se unen en el sentido más poético… aunque no os preocupéis, Miike es consciente de que sus seguidores siguen queriendo verle cometer excesos, y “Over Your Dead Body” nos ofrecerá una de las escenas más desagradables y provocadores de todo su cine, que no es poco decir. Baste decir al respecto, para no caer en incómodos destripes, que “Kuime”, título original de la película, significa algo remotamente parecido a “mujer que devora carne como un animal”. Esto en manos de Miike y su obsesión por los partos es dinamita pura.

Entonces, se está ensayando una representación, cuidadísima, de la historia “Yotsuya Kaidan”, el clásico ancestral, varias veces llevado al cine, que narra la historia de Iwa y Iemon, un matrimonio envuelto en la incomunicación; así como en la egoísta ambición del marido, un samurái venido a menos e incapaz de controlar sus oscuros deseos. Como buena historia dramática, los personajes orbitan alrededor de sus penas con un malditismo digno de la literatura gótica, cometiendo infidelidades, asesinatos y demás lindezas, entre las que se cuenta un machismo enfermizo, con una parsimonia que, como decía, resultará dolorosa de observar para al espectador occidental. Enseguida veremos que los roles principales de la obra están interpretados por actores cuya situación real se asemeja a la de la ficción – interesante ejercicio de metalenguaje –. Así Iemon está interpretado por un alienado actor, Hasegawa, cuya ambición provocará ríos de dolor. Junto a él, dos mujeres: Iwa, encarnada por su esposa fuera del teatro, Miyuki, cuyas dos obsesiones, tener un hijo y acabar la representación a toda costa, serán el crisol del alejamiento de su marido; y Ume, la rica y atractiva joven que representa los deseos de poder de Iemon/Hasegawa, pues fuera del escenario, Rio, adopta el mismo interés sexual por su compañero de reparto. Aquí ya cabe destacar que esos paralelismos serán claves para el terror psicológico del que intenta hacer gala “Over Your Dead Body” con un éxito relativo. A su vez, es importante destacar la sensualidad de la película, como se merece un drama lleno de adulterio y deseos frustrados, agudizada por ese ritmo lánguido que no será del gusto de la mayoría.

Bien, en la ficción Iemon lleva bastante mal la pobreza de su esposa y los sacrificios que tiene que realizar por ella y su hijo, así que ni corto ni perezoso urde un plan para casarse con Ume y deshacerse de su actual familia. Ya podéis imaginar que lo mismo sucede en la segunda capa de “Over Your Dead Body”, sólo que la única y gran diferencia con la obra de teatro se convierte en la razón de los momentos más escabrosos y gore: Miyuki no puede tener hijos, lo que finalmente la va separando de su marido y la hace caer en una espiral de locura que la convierte en el monstruo que encarna en la obra de teatro. Añadid el factor” Miike y ya tenéis servido el exceso de emociones desatadas del que os hablaba al principio de la reseña.

¿Lo realmente duro? Pues que la primera hora y cuarto de la película se nos va desgranando, con una estética exquisita, eso sí, el ensayo de “Yotsuya Kaidan”, lo que nos mete de lleno en el terreno del drama. Por mucho que esté plasmado en pantalla con un gusto maravilloso – desde la música tradicional japonesa a los costosos decorados – no voy a negar que resulta una introducción muy espesa para lo que sería una película de terror, por mucho que su última media hora contenga escenas de alto voltaje. Un poco al estilo de “Lessons of Evil”, también del maestro, la cinta se divide en dos mitades muy diferenciadas con el riesgo que eso supone. Habrá quien pueda resistir, e incluso disfrute, de la primera mitad, otros se tirarán de los pelos. Peor aún, esa segunda mitad sangrienta y abstracta no lo es tanto, siempre hablando de Miike, lo que hace que el peaje no haya merecido la pena.

Con todo, “Over Your Dead Body” es tan japonesa, a todos los niveles, que cualquier amante del país del sol naciente tiene una cita ineludible con ella. Así mismo, la realización desprende tal calidad que resultaría injusto no valorarla en el terreno técnico, donde hasta las actuaciones se sitúan por encima de la media en lo que respecta al cine nipón. Especialmente la de Ko Shibasaki, Iwa/Miyuki en la película, llena de sutileza en cada de uno de sus estadios, y hablamos de un personaje que vive una interesante evolución dentro de la trama. No en vano Shibasaki es una actriz con mucha experiencia, y casi una estrella del cine de género, pues no olvidemos su participación en “Battle Royale”, la penosa “47 Ronin” u “One Missed Call”.

En definitiva, se agradece volver al terreno del terror de la mano de Takashi Miike, en concreto porque conlleva encontrar siempre alguna escena subida de tono que detonará la cabeza de los más sensibles. Claro que los años han hecho mella en los tiempos de este director y hallamos más elementos dramáticos de los aceptables por un espectador occidental ya curtido en el horror. Sin embargo, hagamos cuenta de que “Over Your Dead Body” se afilia a la tradición clásica nipona de leyendas sobrenaturales, “Kwaidan”, antes poéticas y sensibles que macarras, tamiz por el que hay que juzgarla, siendo positivo el veredicto: Abordándola con paciencia encontraréis una buena ración de logros formales y narrativos, más de lo que da el género a día de hoy por lo general, palabra de “boy scout”.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Su factura técnica a todos los niveles.

Lo peor: Lenta, hermética, dramática... sin llegar a detonar realmente. No es lo que esperamos de Miike.

Vuestros comentarios

1. feb 29, 09:36 | tito Jesús

vista en sitges en 2014 me pareció una película fascinante visualmente y muy inquietante. la trama interpretada y la real se fusionan sin transformarse una en la otra y termina en un delirio para mi imposible de comprender pero tan oscuro que da mal rollo… eso si hay, que verla con un cafetito en el cuerpo…

2. feb 29, 21:10 | Bob Rock

Tito Jesús.- Visualmente es de lo mejor de Miike, muy estilizada. Hombre, lo de comprender: depende de si asumes que lo sobrenatural es sólo una metáfora (o no). Al fin y al cabo, es la típica historia de un “triangulo de amor bizarro”, sólo que con varias lecturas (yo me quedo con la no sobrenatural, que es, en definitiva, bastante convencional como argumento).

Y muuuucho café.

3. mar 1, 04:58 | Cuntgrinder

Bueno, siento nitpikear (sic), pero quejarse del ritmo de una peli no sólo de Miike sino de la MAYORIA de las japonesas es cuando menos exagerar: muchos de los clásicos del senhor provocación aparte de contar con unos ‘estaticshots’ para tomarse una siesta, abusan de una narrativa cansina que en muchos casos da la impresión, que están ahí solo para darle duración de largometraje. Pero claro, siempre se saca de la manga un par de shocks, que con el tedio del visionado pierden fuerza y tomando en cuenta las ya varias películas que tuve que fumarme, hacen que cada vez Miike me resulte menos interesante. Le recomiendo Fukusaku para copiar algunos tips.

4. mar 1, 09:22 | Bob Rock

Cuntgrinder.- Bueno, yo estoy acostumbrado al ritmo japonés en general. Por ejemplo, “Pulse”, una de mis favoritas, es lenta de pelotas (como todo el cine de Kiyoshi Kurosawa), pero tiene algo que te mantiene pegado a la butaca. En el caso de Miike tenemos películas mucho más dinámicas: “La Felicidad de los Katakuri”, sin ir más lejos, claro que no tiene nada de lo oscuro de “Over You Dead Body”, lo cual pedía otro tipo de ritmo. Curioso, porque son del mismo guionista.

La cuestión: no es tanto el ritmo real como la sensación…. “Over Your Dead Body” se hace muy lenta. Pero propone momentos genuinamente perturbadores, lo que no solía ser habitual en los últimos trabajos de Miike (efectivamente, el hombre ha perdido con la edad)

Un saludo!

5. mar 1, 22:27 | Arconte

Desilusionante. Como seguidor de Miike, y con esta, habiendo visionado 48 peliculas del sensei puedo decir que me ha desilusionado, esta y las ultimas, Yakuza Apocalypse y As the Gods Will, aunque esta ultima tiene mas que ver con mi poco agrado por los survival.
El mayor problema es la absoluta previsibilidad, uno ya sabe a no mucho de empezar que lo que ocurre en el obra se trasladará a la realidad. El otro problema es la construcción de personajes, ninguno genera ninguna empatía como para que uno se preocupe minimamente por su destino. Algo que en general, es el fuerte de Miike.
Igual, es entendible, es alguien que filma de 2 a 4 o 5 películas por año, que cada tanto tenga una mala racha. Seguramente influye que tenga presupuestos cada vez mas grandes y seguramente menos control sobre lo que filma.
Visualmente es excelente, pero es muy fria y distante, y eso, no es lo que uno suele buscar caundo mira un film de Miike

6. dic 13, 19:22 | Christian

Perfeccionista, elegante, grandilocuente, ambicioso; un ejercicio rebosante de originalidad y de una exquisita fotografía donde el terror cobra forma de la manera más poética, clásica y, a la vez, siniestra y violenta posible.
Pocas veces se asiste a una obra realizada con tanto esmero y pasión, pero es que Miike ama su oficio, eso es así, y nos lo muestra una y otra vez.

Con el carismático y soberbio Ebizo Ichikawa, que ya demostró sus dotes como protagonista de “Hara-kiri”, la espeluznante y delicada Ko Shibasaki y el también genial Hideaki Ito, nos deleitamos con una historia que se desarrolla en los entresijos del teatro, entre personas y personajes, sensaciones fingidas y sentidas…y sentimientos de venganza que vienen desde otro plano de realidad, desde lo más profundo del mal.
Aunque Miike deja su sello en algunas de las más escabrosas y brutales escenas del film, lo que efectúa es un verdadero homenaje al cine clásico de horror japonés. Al que, por ejemplo, pudo hacer Masaki Kobayashi en “Kwaidan”, o Kaneto Shindo en “Onibaba”.
Además de eso también hace que disfrutemos de su dominio para la escenificación, para acercarnos a los rostros de actores dentro de actores, de bellos escenarios, de interpretaciones que evocan tiempos olvidados y enigmáticos. La cámara se coloca en puntos clave para que no nos olvidemos de que lo que vemos son los ensayos de una futura función de teatro, pero consigue sumergirnos de manera hipnótica en su tan luctuosa atmósfera.

Miike sabe muy bien cómo combinar géneros, reciclarse, renovarse y seguir sorprendiendo.
Y pocos cineastas saben hacerlo a un nivel semejante hoy en día.

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