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Rewind This!

Rebobina hasta el momento en que se le ven las tetas

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Cada año hay en Sitges una película de la que nadie espera prácticamente nada, pero de la que todo el mundo acaba hablándome auténticas maravillas. Sin excepción. Ni una sola voz discordante. En esta ocasión tal honor ha recaído sobre Rewind This!, el documental dirigido por Josh Johnson que ofrece una mirada entre nostalgica, cultural, tecnológica y, en última instancia, reinvindicativa sobre el imperio del VHS. El documental ha sido rodado, en su mayor parte, en Norteamerica, salvo un par de semanas que parte del equipo se desplazó hasta Japón. Durante el rodaje los responsables de Rewind This! tuvieron la oportunidad de conversar con directores, productoras, ex-propietarios de video-clubs, coleccionistas particulares y expertos de todo tipo que aportan una visión muy heterogénea sobre la llamada era del vídeo.

Por lo que me han contado y lo que he podido leer acerca de Rewind This!, el documental de Josh Johnson nos habla de la revolución de un nuevo soporte físico que cambió nuestra manera de entender y acercarnos al cine. Antes de la llegada del VHS (y sistemas alternativos como el Beta o el Vídeo 2000) nuestras posibilidades de aproximarnos a las películas se limitaban a la televisión y las salas de cine. Tan solo algunos coleccionistas a los que, sin duda alguna, les sobraba la pasta, tenían la oportunidad de conservar en sus casas copias originales de las películas. Pero la llegada del vídeo doméstico lo cambió todo. Rápidamente proliferaron las tiendas locales de alquiler de vídeo y las distribuidoras se apresuraron en poner a nuestra disposición todo aquel cine al que no habíamos tenido acceso hasta aquel momento.

Carátulas de VHS extraordinariamente ilustradas que probablemente escondían una película de serie B o Z que no estaba a la altura. Pero eso era algo que nos importaba relativamente muy poco. Esas películas estaban a nuestro alcance. Podíamos tocarlas, manosearlas, inspeccionarlas… antes de decidirnos a pagar el precio de alquiler por 72h (24 horas si se trataba de una novedad… y a devolver lo antes posible si se trataba de un VHS con portada negra que el dependiente te pasaba por debajo del mostrador). Eramos, quizás, más apasionados con las películas que veíamos. Adorábamos el ritual de bajar hasta el video-club de la esquina y pasarnos horas para elegir las dos o tres películas que nos acompañarían durante el fin de semana. Éramos más selectivos, y aportábamos a ese proceso de selección un puntito de cariño, de afecto y de entusiasmo que quizás ahora, en la era digital, hemos perdido.

Evidentemente no se trata de quedarnos estancados en el pasado. Los soportes físicos han mejorado. La calidad de imágen y sonido del Bluray y el DVD están muy por encima de las prestaciones de un VHS, pero el soporte analógico escondía una “magia” que ni el DVD ni el Bluray han logrado alcanzar nunca. Yo estoy convencido de que no es una cuestión de los soportes, sino de nosotros mismos, de los espectadores y de cómo ha cambiado nuestra manera de experimentar y de acercanos al cine. De cómo hemos cambiado ese ritual de video-club al que antes os hacía referencia por la acumulación indiscriminada de archivos en nuestro disco duro o por la fría oferta de un portal de vídeo bajo demanda.

En fin, es prácticamente imposible echar la vista atrás y no ponerse nostálgico. La era del VHS es historia pasada, pero probablemente valga la pena parar un momento, acordarnos de lo que teníamos antes (de aquella vetusta forma de disfrutar de cintas analógicas que en muchos casos estaban rotas o desgastadas por el uso), y comparar aquella época con nuestra situación actual. Rewind This! nos invita a recorrer este camino y, por lo visto, lo hace con una mirada entretenida, simpática y a la vez rigurosa. Con muchas ganas de poder ver el documental.

Imágenes de la película

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Tráiler

Vuestros comentarios

1. oct 28, 13:30 | MASP

Joe, qué tiempos! Llegué a tener una cinta de VHS que usaba para grabar encima programa tras programa y la perra de ella aguantaba sin rechistar. O estar pendiente para dar al “pause” y así no grabar los anuncios.

Y la deliciosa angustia vital que a uno le entraba cuando salía de casa y a medio camino exclama aquello de “¡ostras, olvidé programar el vídeo!”.

Por no hablar de la “arqueología cinéfaga” que uno practicaba en esas estanterías polvorientas de los videoclubs de barrio donde se mezclaban churras con merinas y podías hallar toda una joya bajo las carátulas más infames. Snif, snif!

2. oct 28, 21:33 | Mountain

Que recuerdos! anda que no me he pasado yo horas y horas en los videoclubs buscando pelis, me encantaba hacerlo.

Hay muchas ganas de ver este documental tiene una pinta estupenda.

3. oct 29, 23:55 | Callus

Otro q se pasó media década de los 80 en los videoclubs. La de viernes q esperaba apostado tras una isleta a q alguien devolviera un estreno q no había visto. Y q alegría cuando conseguía esa copia para llevar a casa.

Esas impresionantes carátulas q solían esconder truños q disfrutaba un sábado a la tarde. Recuerdo unas q ponían “del doble de Eddie Murphy” y q se trataba de un negro musculado (con cierto parecido) q se dedicaba, durante hora y media, a dar galletas a los malos de turno (todo muy cutre, desde luego).

Muy interesado en ver este documental.

4. oct 30, 16:00 | Giles

Vamos, que se trata de un documental de nuestra niñez en toda regla.

La de horas que deambulé por videoclubs siendo crío.

Saludos,

5. nov 1, 21:54 | Lector Ocasional

Joder justo ayer mismo lo pasaron por el canal TCM. Brutal la anécdota de que cuando en un vhs salen rayas y se va la imagen ( de la de veces que han reproducido esa parte), es que van a salir tetas HAHAAHAHA.

Esta muy bien la verdad. De pequeño soñaba con tener un videoclub, una amiga de mi padre tenia uno, y fue donde se forjo mi pasión por el cine fantástico y de terror.

De lo malo, cumplí parcialmente ese sueño currando un verano en uno, ya difunto por desgracia, una pena que se haya ido al garete el negocio de los videoclubs, aunque creo que fue mas culpa de ese afán por parecerse a blockbuster que al videoclub de barrio de toda la vida, tengo un ejemplo cercano ( debajo de casa vamos) que se mantiene a flote muy dignamente con un catalogo brutal de cine clásico, un montón de cine raro, mierder, de terror, etc…..y una oferta modesta de cine comercial
( que es lo que irónicamente menos se alquila)

6. nov 2, 03:06 | Killer_Diller

se tendrá que ver!!
Yo recuerdo que en Gràcia había un videoclub especializado en Serie B , llamado GoreX,aunque no duro demasiado… no me extrañaría qué alguno de vosotros fuera el antiguo propietario o asiduo, Saludos!

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