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RWD

De mastuerzos y cámaras

RWD Review

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  • Título original: RWD
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2015
  • Director: Matt Stuertz
  • Guión: Adam Hartley, Matt Stuertz
  • Intérpretes: Adam Hartley, Matt Stuertz
  • Argumento: Dos capullos van a un bosque para grabar un capítulo de su programa sobre experiencias sobrenaturales. Allí se meterán en un bucle dimensional.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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Two men and a half went searching for ghosts, but they fuck themselves instead…

Cuando descubrí “RWD”, gracias al consejo de Fhercho06, pensé que me hallaba frente a una mezcla de “Los Cronocrímenes” con “El Proyecto de la Bruja de Blair”, pero todavía más barata si cabe. Y en parte así ha sido, sólo que con unos resultados nefastos en pantalla gracias a la falta de talento y medios, podríamos considerarlo cine amateur, de sus dos únicos responsables. En lugar de dos hombres y un destino, encontramos a dos mastuerzos y una cámara, bueno, en realidad son varias cámaras y una post producción esquizofrénica, pero ya me entendéis. Claro que cualquiera esperando una obra maestra del séptimo arte sería más ingenuo que los implicados en este peldaño inferior del “found footage”. ¡Pero seguro que más de alguno cae pese a las advertencias!

A pecho descubierto, Adam Hartley y Matt Stuertz se dan un paseo por el campo, llegan a una casa, donde se supone entrevistarán a los descendientes de un caníbal, y finalmente descubren las ruinas de un edificio abandonado, donde se les termina de ir la pinza como si en lugar de haber atravesado una puerta a otra realidad, tal y como insinúan al principio del metraje para justificar el consiguiente muestrario del absurdo, se hubiesen comido un kilo de setas alucinógenas. Con la excusa de rodar un episodio de su serie web de cazadores de fantasmas, despliegan un auténtico muestrario de estupidez que tiene que ser premeditado, tanto en los momentos calmados como en el epiléptico rodaje de su tramo final. Si no es imposible explicar las tonterías que estos dos muchachos hacen y dicen, por ejemplo exhibir una navaja como arma para defenderse de los espectros, obviamente improvisando sobre una idea central que, fíjate, ni estaba tan mal sobre el papel. De hecho, hubo segmentos en que la película me recordó a ciertas experiencias lisérgicas donde me encontré a mí mismo comprando tabaco en una máquina; y conseguir tañer las cuerdas del ácido requiere, al menos, un poco de sabiduría en el asunto, lo que me lleva a pensar que estos muchachos estaban colocados durante su grabación.

Otra cosa sería que para contar la historia sobre un vortex dimensional, donde se dobla tiempo y espacio en infinitas capas, haya que disponer de unas ideas más claras. Pues “RWD” se convierte en un batiburrillo, corto al menos, de imágenes y situaciones confusas hasta el ridículo, pero sin transmitir ese puntito de vergüenza ajena que justifique verla hasta el final como si de una cinta casposa se tratase, nada más lejos de la (i)realidad. O quizás yo no haya pillada la parte irónica del asunto, pues nuestros dos protagonistas tampoco parecen tomarse muy en serio a sí mismos, y es lo más honesto por su parte.
Por eso mismo que me es imposible enfadarme con estos muchachos, ¿acaso he pagado por ver la ópera prima de Matt Stuertz? He leído críticas donde han vomitado bilis sobre este pobre director, el cual no tiene reparos en volver a las andadas con ”Tonight she comes2, algo que es hasta cierto punto injusto. Hablamos de un director amateur que plantea sus películas desde la más absoluta indigencia. Utilizando una perspectiva alucinógena, veo a dos amigos haciendo chorradas con la excusa de un universo de multiplicidad y me es imposible enfadarme, más bien desear estar allí con ellos.

Ya en terreno más formal hay que darles un serio tirón de orejas a estos mastuerzos. ¿Por qué incluyen ambientación sonora a una grabación cámara en mano? ¿Por qué no dosifican la exposición de los efectos de ese bucle multidimensional del que hablamos, todo tan obvio y explicito? ¿Por qué actúan tan mal? Aunque este último apartado merecería cierto análisis: ¿pues no hacen lo que dos personas cualesquiera, como tú y yo, harían frente a una cámara cuando no tienen preparación alguna? Es decir, un servidor siente pena por las caras y miradas perdidas que ofrezco en grabaciones caseras, ¡pues es normal que Adam y Matt también! Eso sí, capullos con el carisma de una colilla de canuto.

Poco más que añadir, no requiere muchas vueltas el asunto. La película ha tenido mayor difusión de la merecía gracias a su formato, pues el “found footage” sigue teniendo unos consumidores fieles que aun no se han cansado de los bodrios que están saliendo en el terreno. Lo que también demuestra que Matt Stuertz no es tan tonto como parece. Por mi parte, y a pesar de me costó un verdadero esfuerzo de concentración terminar “RWD”, le daré una oportunidad a su nueva película, a sabiendas de que encontraré más amateurismo y cine de guerrilla. ¡El material del que se hacen los sueños!

Imágenes de la película

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Lo mejor: Al fondo, muy al fondo, existe una idea de cierta originalidad. Otra cosa es que ni sus dos responsables lo sepan.

Lo peor: Si queréis saberlo os la veis.

Vuestros comentarios

1. mar 26, 15:20 | Vael

Cuando la acabe de ver, pense… La idea es buena, pero el guion y las actuaciones de pena…. En fin, perdida de tiempo

2. mar 29, 01:28 | Fhercho06

Estoy de acuerdo contigo Bob. Basta una sola palabra para describirla, amateurismo. Tiene sus chispas de originalidad, pero es muy difícil el terminar de verla.

Saludos amigo.

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