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Sauna

Abedul, pecado y culpa

Sauna Review

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  • Título original: Sauna
  • Nacionalidad: Finlandia | Año: 2008
  • Director: Antti-Jussi Annila
  • Guión: Iiro Küttner
  • Intérpretes: Ville Virtanen, Tommi Eronen, Viktor Klimenko
  • Argumento: Tras la Guerra Ingria un grupo de soldados y cartógrafos emprenden un viaje para delimitar la nueva frontera entre Rusia y Suecia. En el camino encontraran un siniestro pantano.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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Dos hermanos, parte de un destacamento fronterizo de reconocimiento, después de una larga guerra entre Rusia y Suecia, deben hacer frente a los actos de brutalidad y violencia del hermano mayor. Durante su viaje, tienen un encuentro con una joven que desencadenará un progresivo desencuentro entre los hermanos, lo que terminará, cuando lleguen a un misterioso pueblo perdido en medio de un pantano, en el pago con sangre de los pecados de la guerra.

“Sauna” es una fría película proveniente de la fría Finlandia, fielmente acogida al carácter hosco, intimista y reflexivo de sus habitantes, estamos ante una fábula sobre el pecado y la culpa que se adscribe al género de terror únicamente en su cobertura, desvelando un tuétano dramático que, afortunadamente, no rechaza la atmosfera sobrenatural, incluso con gotitas de “j-horror”, para gozo y disfrute del espectador tradicional. No obstante, la mirada artística de su director, más interesado en crear una obra que optase mediante cierta intelectualidad a premios en granados festivales, coloca la experiencia en la frontera con lo pedante, resultando un plato de difícil digestión para los que buscan emociones fuertes y directas.

La amenaza a la cordura y el control que mantenemos sobre la pobre realidad que nos rodea no proviene de fuentes externas, siguiendo la tradición gótica, son las culpas, la necesidad de expiación de los personajes principales, las que abocan a estos al desastre, haciendo que prevalezca la emoción por encima de la acción. Una tragedia con tintes clásicos que consigue emocionar tanto por sus logros formales, una fotografía de escándalo, así como por la interpretación de sus actores, rostros melancólicos que se filtran dentro de nuestra psique para despertar nuestras propias culpas. Y es que el éxito de “Sauna” requiere de un público con necesidad de introspección y ganas de aceptar el hermetismo argumental como una herramienta más de ese viaje interior hacia la interpretación libre. Sin embargo, y esto la diferencia de otras propuestas menos honestas, “Sauna” desborda autenticidad: quizás se trate de un hallazgo casual o quizás el constante sonido de un viento hiriente nos mete en harina desde el primer minuto.

Por supuesto, no hablamos de una producción redonda. A mi juicio, son demasiados los agujeros argumentales, casi tantos como las diferentes direcciones a las que apuntan las reflexiones del guionista de la cinta, Iiro Küttner. Esta ambigüedad juega en contra de la tensión que tan bien se ha hilado en la primera mitad de la cinta, por otro lado lenta y estilísticamente europea hasta decir basta. Lo que tampoco tiene porque ser peyorativo, a veces necesitamos refrescarnos de la habitual producción estadunidense con estilos más reposados y evocativos. Este es el caso perfecto, y lo es a través de una originalidad nacida de tradiciones muy profundas para el pueblo fines: como sería el origen de sus queridas saunas, símbolo absoluto del país.
Creadas originalmente tanto para purificar el cuerpo como el alma, parte fundamental de los ritos sociales finlandeses, las saunas se usaban hasta antes de la segunda guerra mundial como lugar para preparar los cadáveres antes de los entierros o como paritorio, lo cual demuestra su siempre significado dual, entre lo carnal y lo espiritual. Esa dicotomía es la que ejerce de motor para “Sauna”, sintetizando su sesgo terrorífico con una de las frases más importantes de uno de los personajes: “¿y si el Infierno es sólo un lugar sucio dejado de la mano de Dios?”. La pureza, expresada como limpieza, es el primer escalón para empezar a entender la cinta.

También con un agradecido trasfondo histórico, que juega un factor fundamental a la hora de bosquejar los pecados de los personajes, criaturas perdidas y humanas, seguimos a un grupo de suecos y rusos que intentan definir la frontera, una cicatriz sobre el territorio que actualmente conocemos como Finlandia, tras una de las más importantes guerras que mantuvieron a finales del siglo XVI y principios del XVII por los territorio de Carelia, zona siempre conflictiva. Esta redefinición cartográfica tiene una genial interpretación dentro de la propia película: “cuando los poderosos se aburren en sus tronos, los guerreros somos enviados a cambiar los mapas simplemente por pura desidia”. Es el estigma de la guerra y sus terribles consecuencias morales y psicológicas, el leitmotiv, en clave cristiana, que sobrevuela todo el metraje de la cinta, poco más de setenta minutos que se presentan de una profundidad aplastante.
Los principales protagonistas son los representantes suecos, dos hermanos muy distintos entre sí, genialmente interpretados por Ville Virtanen y Tommi Eronen, respectivamente. Mientras uno, Erik ejerció de maestro de caballería durante la guerra, exhibiendo una actitud beligerante que le llevó a acumular decenas de muertos a sus espaldas sin mayor remordimiento, el menor, Knut, fue mantenido lejos de la batalla gracias a sus estudios en cartografía, lo que, por otra parte, lo convierte en parte fundamental de la expedición. Entre los dos hermanos se establece una comunicación críptica donde la lealtad, el amor y el miedo desencadenarán una tormenta cuando el grupo alcance una pequeña aldea en medio de un pantano claramente maldito, por mucho que la maldición funcione a un nivel psicológico antes que físico.

Entramos en terreno pantanoso, y no sólo porque la película arranque realmente su trama fantástica cuando el lodazal muestra sus fauces, si no porque lo extraño, la locura y lo ominoso se desatan en escenas ambiguas a las que cuesta hincarles el diente, su corazón permanece incomprensible entre capas y capas de metáforas y silencios, sólo nos queda volcar nuestras propias culpas en esa edificación que preside el pantano. Es una pequeña e incongruente sauna, pues el cemento (¿?) de sus paredes contrasta con las chozas de madera que constituyen el pueblo construido a su alrededor. Este edificio es la piedra filosofal que termina por desatar los miedos y deseos de los protagonistas (genial cuando Erik no puede ver ninguna vía para penetrar en el recinto), creando el gran caos terrorífico y dramático que da título a la obra de Antti-Jussi Annila. Epicentro de cambio, los planos que retratan el edificio son de una claridad pasmosa, cada fotograma haciendo suyo aquel origen místico del lugar de limpieza de los habitantes originales de Finlandia, los suomi.
Se nos cuenta, a través de unos viejos manuscritos, que ejercen su papel lovecraftiano de corruptores, tal que si hubiese formado parte del Necronomicon, el origen del pueblo que rodea la sauna, en principio dividido a partes iguales entre suecos y rusos. Hace siglos, unos monjes rusos descubrieron esa pequeña edificación y vieron que en ella podían lavar literalmente sus pecados. La gran culpa del hermano menor es que, durante su viaje, una bondadosa familia pereció bajo sus manos y la de su hermano, sin un motivo más allá de la lujuria y la ira. Sin entrar en más detalles, la responsabilidad de dichas muertes va mellando el ánimo de Knut, que verá en la sauna una vía de expiación. Pero, y aquí creo que radica la gran faceta terrorífica de “Sauna”, sin culpa no existe conciencia y el mal intrínseco del hombre se apodera del transcurso de los hechos hasta dar con una terrible matanza que no es si no reflejo de la que perpetrase el mayor de los hermanos. Aunque, repito, las interpretaciones son absolutamente libres e imposibles de acotar.

Una antigua tradición gnóstica afirma que la batalla librada en el cielo por los partidarios de Miguel y los del Dragón (Lucifer) tuvo una tercera vía, y es que los ángeles que no tomaron parte en el conflicto fueron desterrados a la Tierra para dar lugar al hombre. Por eso siempre andamos en busca de una causa y de una verdad absoluta, como terrible necesidad tras nuestros orígenes indecisos. Esta especie de purgatorio en vida se refleja también en Sauna, donde la cita sobre el Infierno, que repasábamos hace unos párrafos, se hace realidad en ese pueblo habitado por personas que no pueden ni morir ni procrear. ¿Son los fantasmas de todas las personas asesinadas por Erik? El número setenta y tres juega un papel importante, es el número de cadáveres que lastran a Erik en lo que respecta a tomar la senda de la paz. Entonces, ¿no es ese pueblo el purgatorio perfecto de nuestro protagonista, el maestro de caballería, un Miguel venido a menos? Ejerciendo de Dios, finalmente ninguno del grupo de reconocimiento desea la posesión del pueblo. Peor aún, la película se obstina, con una buena dosis de acierto, en plantear la existencia de la culpabilidad a partir de la premisa contraria: ¿quién es inocente? Como así revela el siniestro final del personaje más joven, ahogado por las culpas ajenas, igualmente poderosas.

Interpretaciones aparte, sobre “Sauna” se podría divagar horas, más si cabe sobre su enigmático final deudor de Polansky y Shakespeare, la cinta merece un lugar destacado en el panteón de las casas encantadas por su incuestionable capacidad técnica y un genuino carácter finés. Lo que también reduce el plato a paladares específicos, sin menospreciar a los aficionados de carácter brusco y directo como un servidor; eso sí, de nuevo quiero expresar mi admiración por la capacidad de sus autores para generar tensión y pánico con uso limitado de efectos especiales y la carencia absoluta de sustos artificiales.
Precisamente el nuevo proyecto de Antti-Jussi Annila y Iiro Küttner, “Humans”, narra sobre un lobo hombre atrapado entre el hambre de su especie y las mentiras del ser humano. Un proyecto que de nuevo bordea el horror para lanzar una mirada exhaustiva a nuestra civilización, o falta de ella.
Religión, moral, predestinación, fidelidad, patriotismo y, sobre todo, miedo; se dan la mano en esta producción que, si bien mereció más suerte, es cierto que adolecía de un argumento más claro para convertirse en el éxito internacional que en un principio se buscaba. Con todo, honestidad al límite para cerrar estos especiales sobre casas encantadas. Ha sido un placer ejercer de anfitrión, sólo deseo que mis desordenados pensamientos y conclusiones hayan sido de vuestro agrado.

Espero que todos, una vez muertos, acabemos en la misma casa, encantando sus muros y habitaciones, para compartir la eternidad hablando de lo que nos gusta: cine de horror.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Las diferentes ramificaciones e implicaciones de su historia. Una película que invita a analizar la culpa, el gran mal de la sociedad occidental.

Lo peor: Un final demasiado abierto a la interpretación.

Vuestros comentarios

1. nov 30, 23:42 | Rago

Brindo por esa reunión al otro lado del tunel.

2. dic 2, 12:40 | Carlos

Ola chicos, despues de leer esta reseña me han entrado unas ganas locas de verla, pero no soy capaz de encontrarla… Sabeis donde puedo verla??

3. dic 2, 18:31 | Bob Rock

Rago.- Ahí nos vemos, pero sin prisas.

Carlos.- En la mula…

4. dic 3, 20:32 | donnie_darko

La tengo por ahí descargada desde hace mil y de hecho una noche me puse a verla pero caí redondo de sueño a los pocos minutos, no por nada, simplemente porque necesitaba algo de fondo para dormirme y me puse ésta como me podría haber puesto cualquier otra… El caso es que el otro día pensé en ella, que en cual de los discos duros estaría y hete aquí que Bob Rock se curra una reseña, así que me la he vuelto a descargar y en cuanto pueda la veré.

Es una peli a la que le tengo ganas, aunque normalmente el cine de terror mezclado con el género bélico no ha dado muy buenos resultados en mi opinión, a ver qué tal ésta.

Saludos.

5. dic 4, 10:39 | korvec

Aquí uno que la compró hace un par de años en DVD atraido por unas imágenes y por las buenas sensaciones que dejó en no recuerdo que festival.

Lo que me encontré fue algún personaje interesante (el tiparraco de las gafas) una fotografía excelente y una historia que aunque empieza muy bien… se me fue haciendo bastante soporífera según avanzaba para rematarlo con un final en el que quizás fuera por que mi mente ya estaba muy adormilada… pero no entendí un pijo.

Vamos que para mi se queda en un producto con buenas ideas, buen nivel técnico… pero confuso, demasiado confuso.

6. dic 4, 14:49 | Bob Rock

Korvec.- Un final demasiado abierto a la interpretación = a un final confuso. Sí, le falta concretar exactamente donde está el “encantamiento”, en la Sauna o en la mente. Pero el tema de los monjes creo que es importante: “en la sauna puedes limpiar tus pecados”. ¿Y a dónde van, por así decirlo? ¿Tal vez ese río los llevaba todos? Por eso ese ser macabro sin rostro, comido por la vergüenza y la revelación. La verdad que pajas mentales las que quieras, ninguna va a dar clavo. Como dije, y algo conozco de la cultura finlandesa, refleja su forma de ser meditabunda y hermética. Eso para un servidor fue un plus.

Donnie_darko.- La ambientación bélica es una excusa hasta cierto punto. Lo que encontramos son paisajes que intentan reflejar la devastación posguerra, y, por supuesto, se convierte en razón de las cuitas de los personajes.

Un saludo.

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