Estás aquí: Página de inicio » Críticas » Slumber Party Massacre 2

Slumber Party Massacre 2

De peritas y manzanas

Caspa Revival Slumber

Ver ficha completa

  • Título original: Slumber Party Massacre 2
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1987
  • Director: Deborah Brock
  • Guión: Deborah Brock
  • Intérpretes: Crystal Bernard, Jennifer Rhodes, Kimberly McArthur
  • Argumento: La hermana de una de las asesinadas en una fiesta de pijamas tiene pesadillas horribles que se vuelven realidad cuando decide celebrar su decimoséptimo cumpleaños con otra fiesta de pijamas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

 photo SPMII_Interior_zpsad384806.jpg

Courtney Bates intenta volver a la vida normal propia de una chica de dieciséis después del asesinato de su hermana y sus amigas en una fiesta de pijamas a manos de un sádico asesino taladro de por medio. Las pesadillas son recurrentes: una misteriosa sombra, bajo una tenue iluminación y el sonido de las guitarras eléctricas, que luce un tupé y un enorme taladro, pero antes de que aparezca el asesino siempre está él, su chico, Johnny (o podemos suponer que se llama así al tratarse del prototípico adolescente americano de blanca sonrisa). Entre sueño húmedo y pesadilla gelatinosa, pasa las tardes practicando con sus compañeras de grupo, y es que Courtney espera ser famosa algún día. Sus compañeras quieren subirle el ánimo de la mejor manera que saben: ¡montando una fiesta por su decimoséptimo cumpleaños! Puesto que la madre de una de ellas deja la casa por todo el fin de semana; la fiesta de pijamas, ensayo de por medio, ya está preparada. Sólo faltan los chicos, invitados a última hora y más salidos que un mono sidoso; lo que nadie imaginaba (salvo el sagaz espectador) es que tanta libido desatada provocará la rotura del cuarto muro por parte del asesino imaginario que alberga Courtney en sus sueños, un asesino con ganas de fiesta, sangre y rock and roll.

Una grata sorpresa en forma de slasher sobrenatural es la que me ha deparado esta “Slumber Party Massacre 2”, estrenada así en nuestros amados/despreciables video clubes. Sorpresa porque a pesar de tener unos cuantos añitos a sus espaldas (fue estrenada en 1987) no me he decidido a verla hasta hace poco, obra y gracia de un blog amigo que me encanta como es “Aquí Vale Todo”, debido al aburrimiento que me causó la primera parte. Buena culpa de ese asombro también lo tiene que funciona a la perfección, todo dentro de los descacharrantes parámetros de la serie Z y la caspa. Es decir, la dichosa película es mala de cojones, pero tiene un saborcillo especial que por un lado te hace partirte de risa, medianamente involuntaria, y por otro te encandila con esos detalles horteras imposibles de reflejar actualmente, por mucho que “reputados” directores independientes se obstinen continuamente en ametrallarnos con referencias ochenteras.

Así que tenemos una especie de oda feminista, enfocada desde una perspectiva adolescente y terriblemente sexual, con claros ecos de “Pesadilla en Elm Street”, y más bien de la parte más cazurra hacia la que enfiló la saga de Craven. La narración se ve sometida a una incapacidad técnica absoluta que se hace más patente, y descojonante, por la falta de medios. Por allí andaba, entre bambalinas Roger Corman produciendo como siempre sus bodrios infectos, esta fiesta de pijamas andaba muy en la línea de “Vampiros del Espacio” (remake de “Not of this Earth” con nuestra amada Traci Lords) y otras obritas chabacanas que Corman se clavó a finales de los ochenta con unas maneras impersonales que a día de hoy le confieren ese aura especial tan difícil resulta imitar (¿cómo diablos seleccionaría tito Corman a sus mequetrefes tras las cámaras). Para la función contrató a una directora, la debutante e incapaz Deborah Brock, suponemos que por darle un aire coherente a la metáfora anti machista que se pierde entre los vericuetos de una función destinada a la platea adolescente ávido de cachas y sangre (y ya de paso de un nuevo Freddy Krueger, según Corman). Vamos, que mucha historia con aquello de presentar a mujeres como heroínas de la función contra babosos salidos, cuando nuestras protagonistas son las más gilipollas del cotarro y les pica la entrepierna como al que más; todo salpicado por los chascarrillos del antagonista, un “impersonator” tanto de Elvis como de Freddy Krueger, que finalmente sólo quiere matar adolescentes de buen ver como cualquier asesino bien avenido. Jugada que no debió salir muy bien porque la tercera parte (estamos ante una longeva saga que goza de cierto culto “made in usa” imposible de entender) ya retoma el psicópata tradicional en detrimento de los elementos sobrenaturales de neón (como también hizo la saga “Noche de Promoción”).

La película tiene algo de chistoso ya desde su propuesta inicial. A pesar de continuar una película de 1982, algo más seria y dentro de unos parámetros menos coloristas, apenas tiene nada que ver con esta. Aprovechando la muerte del psicópata en cuestión, Brock, que también firma el guion en una doble pirueta del sinsentido, accede a los deseos del público juvenil y mete al fantasma (por llamarlo de alguna forma) del asesino entre los sueños de la hermana de unas de las víctimas de la primera parte. De nuevo se retoma el taladro como herramienta asesina, claro símbolo fálico, pero añadiendo una guitarra a la ecuación, un look psychocbilly al espectro de marras y la capacidad para manipular los sueños de nuestra protagonista. Pues bien, la alegoría sexual no termina en la guitarra-taladro (molona hasta decir basta), resulta que las apariciones oníricas de nuestro rockero infernal acaecen cuando Courtney, la “final girl” de marras, a puntito está de sufrir poluciones nocturnas con la imagen de su adorado quarterback en mente. Dicen las lenguas viperinas que esta dualidad despertar sexual/pecado mortal iba a ser potenciada haciendo que el intérprete del guapo futbolista también lo fuese del malvado asesino. Quizás aprendió la lección la actriz que encarnaba a Courtney, Crystal Bernard, y por ello acabó interpretando algún dramón cristiano de aúpa.

La cuestión es que la película se inicia ya con secuencias oníricas planteadas de una forma bastante confusa y arbitraria, las cuales se prolongan hasta la llegada del asesino al mundo real. Total, no podía haber una forma de tratar el tema de la peor forma, porque cuando el psicópata rockero adquiere forma y cuerpo la función se va desinflando hasta una conclusión harto predecible; aunque por el camino disfrutaremos de una cantidad de muertes considerables, no especialmente truculentas, pero si lo suficientemente divertidas como para darle al invento un toque deliciosamente kitch. Agudizado este rollo tan popero con las tonterías y los dejes macarras del asesino, así como por una serie de temas musicales que van desde el “girl pop” más ñoño hasta un psychobilly la mar de resultón (destacando por encima de todos el tema “Let’s buzz”, con video clip incluido y que por sí solo justifica el visionado de este caspón). Digamos que lo mejor se concentra en la parte inicial de la película, con una presentación prolongada de los personajes, a cada cual más insoportable y risible; y ello gracias a la inserción de escenas oníricas metidas con calzador y un deje libidinoso que hace dudar de esa metáfora feminista que queda en agua de borrajas. Sin escatimar ciertos desmadres ocasionales como intentos de violación por parte de pollos asados, granos gigantes llenos de pus, bañeras sangrantes y hamburguesas de carne humana. Todo muy tosco y, por lo tanto, disfrutable para los amantes de la mierda como un servidor. ¡Aprobado para los escuetos efectos especiales!

Otro de los encantos de la cinta viene dado por su elenco puesto que una de las chicas en pantalla fue una conocidilla playmate en su momento: Kimberly McArthur, y hay que reconocer que la chica está de buen ver a pesar de no enseñar ninguno de sus tremendos pechos. ¿Qué queréis que os diga? No puedo evitar fijarme en estos detalles porque soy un viejo verde, y la presencia de dicha moza sólo obedece a despertar la libido de viejos y jóvenes verdes. Una pena su decisión de no enseñar cacha, parcialmente compensada por las peritas de Juliette Cummins, picante secundaria de la época. Vamos, tenemos en la función un auténtico bombón que alegra la vista y permite olvidar los navajazos que Corman realiza a su propia filmografía. ¿Era necesario tomar metraje de “R’N’R High School”? El tito Corman siempre supo aprovechar los rollos de celuloide, si no mirar los títulos de crédito iniciales de la mentada “Vampiros del Espacio” (donde, dicho sea de paso, Traci Lords sí estuvo dispuesta a mostrar poderío). Luego, rostros menos agraciados, como el de Heidi Kozak, ayudan poquito a esconder otros defectos, por mucho que la moza participase en bastantes de nuestras amadas películas de serie b como “Society”. Hace algo más que una rubia tonta que toca la batería para olvidar comerciales detalle medidos para la platea, como los apellidos de los secundarios menos importantes de la función: los agentes Krueger y Voorhees, ¡qué desvergüenza!

En definitiva, una agradable película para ver con colegas, solito, borracho, sereno, con drogas, sin drogas, da igual… la caspa de calidad sienta siempre bien. Como diría nuestro héroe Nicholas Cage: “podría pasarme horas comiendo una perita”.

Imágenes de la película

 photo SPMII_1_zpsf0cec761.jpg
“¡Vais a morir con estilo, nenas!”

 photo SPMII_2_zpse69e61e9.jpg
¿Qué sería de un slasher sin una fiesta de chicas?

 photo SPMII_3_zps014fa32b.jpg
“¡Y esto para el bocata, tío!”

Tráiler

Lo mejor: Las escenas con rock and roll de fondo y la risa involuntaria que provocan sus protagonistas.

Lo peor: Un exceso de diálogos sin sentido que termina por aburrir en la típica parte central donde no ocurre nada de interés.

Vuestros comentarios

1. ago 12, 11:38 | Bafometh729

Jai pipol:

Supongo que será esta y no su primera parte, como pensaba, la que considero una de las peores películas de terror de los 80 junto a el innombrable.

Un saludo. Si iu.
Bafometh729

2. ago 12, 17:19 | Bob Rock

Bafometh729.- Cual es el innombrable? Bueno, mala es de narices, pero a veces (yo demasiado a menudo) necesito esto para desconectar… total, el 90% de lo actual es peor y está hecho con menos honestidad… espera un ratico que ahora te subo otra que creo que es peor (pero de los 90)

salutem

3. ago 12, 22:15 | FrancHis

He visto la tercera, que es de 1990, esta no he tenido el placer (????) de verla. Será razón pues!

Saludos!!

4. ago 12, 23:21 | Bob Rock

FrancHis.- la tercera me he negado a probarlo, pero esta es bien disfrutable. Atención a las caritas del novio de la protagonista!!!

5. ago 13, 19:21 | Bafometh729

Sorri Bob, me refería a la película de 1988 titulada The Unnamable. Creo que las dos me traumatizaron en su momento y desde entonces cuando veo una mala la pongo a parir.

6. ago 13, 21:00 | Scatology

The Unnamable era mala pero tenia su gracejo al estar basada en un relato de Lovecraft, pero la que era una hez de dimensiones colosales fue su secuela de 1992, The Unnamable Returns o El innombrable 2, yo k se, como ya no existen los videoclubes es dificil de pillar, pero yo la vi en su momento y era mierda de primera, como me imagino sera la de Cheerleader Massacre (aka Slumber Party Massacre 4).

7. ago 13, 22:17 | Bob Rock

Scatology, Bafometh729.- Pues no sé si por vicio enfermizo con Lovecraft o por qué, pero a mi las dos de The Unnamable me gustaron lo suficiente (desde una perspectiva de serie b y que podrían estar basada en casi cualquier cosa más bien). Sobre todo me gustó el estilo del actor que interpreta a Randolph Carter. A ver, a mi me gusta la literatura pulop en su máxima expresión, reconozco que hay mierda y “mierda”, por ejemplo Lovecraft, Howard, Smith y otros son canela fina (digamos que muy lejos de productos tipo Unnamable), pero la “otra” literatura, la mala, tiene su gracia, por ejemplo Wandrei o Manly Wade son muy cutres escribiendo y, sin embargo, sus cuentos se leen con ritmo y diversión, desde el sentido más descerebrado. Si algo valoro de estas películas es su honestidad, su condición de sub-producto que busca atraerte con chorreces; otra cosa es que salga un From Beyond, Castle Freak, Cast a Deadly Spell o un The Resurrected y no una patata… me aburre más ver el cine actual de las mismas condiciones. Por ejemplo mirad la noticia que he subido de The Door, ¿me queréis decir que la preferís antes que The Unnamable? No me lo creo. Pues ese cine es la actual serie b, y de 1000 dos son buenas, cinco decentes por divertidas y el resto cacota… creo que estas películas de las que voy hablando tiene un pequeño “plus”

un abrazo

8. ago 13, 22:19 | Bob Rock

Por cierto, a partir de la 2 (de Slumber) no he visto ninguna. Casi que me niego ;)

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.