La Horde

Sangre, sudor... y zombis

La Horde

  • Título original: La Horde
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2009
  • Director: Yannick Dahan, Benjamin Rocher
  • Guión: Yannick Dahan, Benjamin Rocher, Arnaud Bordas
  • Intérpretes: Claude Perron, Jean-Pierre Martins, Eriq Ebouaney
  • Argumento: Un grupo de delincuentes y un grupo de policias deberán unir sus fuerzas para escapar de un viejo edificio infestado de zombis.

LA VALORACIÓN:

60 |100

Estrellas: 4

La Horde

La propuesta era, sobre el papel, de lo más apetecible. Un par de directores jóvenes, motivados, y con nombres y apellidos franceses (importante… o no). Un argumento que se anunciaba como un cruce entre La Jungla de Cristal (cumbre de la acción ochentera con un Bruce Willis en camiseta imperio y en plena forma, yipi-ti-yak) y el subgénero zombi. Y unas primeras imágenes y un trailer que a muchos nos hizo relamernos de placer pensando en lo que nos podía deparar La Horde, sin duda una de las producciones más esperadas del año… al menos en cuanto a los aficionados a los muertos vivientes se refiere. Veamos en qué ha quedado todo.

Por un lado tenemos a un grupo de peligrosos delincuentes. Por el otro, una partida de policías con cuentas pendientes y ansias de venganza. El campo de batalla, un viejo y destartalado edificio situado a las afueras de la ciudad. Pero el destino les depara una desagradable sorpresa a nuestros protagonistas. Cuando una horda incontrolada de violentos – y hambrientos – zombis irrumpa en el edificio, se verán obligados a unir sus fuerzas si desean sobrevivir.

Eso es todo lo que tiene para ofrecernos La Horde. Ni más… ni menos. El argumento de La Horde se fundamente en una anécdota. Un pequeño lugar en el espacio/tiempo dentro de un Apocalipsis Zombi del que, pese a que la película no se esfuerza en explicarnos absolutamente nada acerca de él, todos conocemos sus motivos y sus consecuencias a la perfección. ¿De dónde salen los zombis? ¿Por qué los muertos han regresado y se están comiendo a los vivos? Quizás algunos de vosotros se plantee este tipo de cuestiones; a La Horde, sencillamente, no le interesan.

Cómo espectadores y aficionados al género terrorífico, tenemos la experiencia y el bagaje suficiente para retroalimentarnos, para obtener nuestras propias respuestas. Un virus, una catástrofe medioambiental, el experiemento fallido de un gobierno en horas bajas o una sonda extraterrestre… que más da. La Horde se salta este paso previo y se centra en lo único que realmente le interesa: DELINCUENTES, POLICIAS, ACCIÓN Y ZOMBIS. Así, en mayúsculas. Y todo lo demás resulta superfluo, prescindible.

En realidad La Horde no es más que un efectivo ejercicio de género que combina una serie de elementos propios del cine de acción con el subgénero zombi. ¿Los ingredientes? Disparos, violencia, sangre, conflictos entre personajes, luchas cuerpo a cuerpo, humor negro… Aunque, desde luego, no todos estos ingredientes funcionan a un mismo nivel.

Gran parte de la violencia exhibida por La Horde cumple de sobras con su cometido. Hay secuencias espectaculares y brutales (en ocasiones rozando la caricatura) en las que los zombis suelen llevarse la peor parte. Violencia contundente, estética y generosa en hemoglobina, lo que nos viene a recordar que las cabezas pensantes detrás de La Horde son franceses.

Y todavía nos queda pendiente el gran problema potencial de La Horde: ¿Qué hacer con los tiempo muertos? ¿Que será de La Horde cuando la violencia, la acción o los zombis no sean los protagonistas absolutos de la función? Pues incluso en este caso Yannick Dahan y Benjamin Rocher demuestran ser unos tipos hábiles, sacando a un conejo de la chistera en forma de veterano de guerra que se cree inmerso en plena contienda de Indochina y para el que los zombis no son más que soldados chinos a los que hay que eliminar en aras a defender la patria (vive le France!!!). Un personaje impagable que, por momentos, se come al resto de protagonistas de La Horde (enzarzados, por otro lado, en molestos y cansinos conflictos morales). Un tipo para recordar… (atención a la secuencia en la que pretende “curar” a uno de los delincuentes que ha sido mordido por un zombi en una pierna).

Pero no nos engañemos. La Horde no ha hecho temblar los cimientos del subgénero. No ha sido la revolución que quizás algunos vaticinamos, o al menos mantuvimos viva la esperanza de que así fuera. Y obviamente queda lejos de clásicos modernos del subgénero como pueden ser “28 semanas después” o “El Amanecer de los Muertos” (aunque quizás pedirle un nivel similar a dos directores nóveles no fuera justo por nuestra parte… por muy franceses que sean).

Pese a todo La Horde me pareció una película entretenida, correcta en sus niveles de violencia (aunque en este ámbito no esté a la altura de recientes muestras del cine de horror francés), con un atractivo acabado visual, unos zombis muy logrados, con altibajos en la trama (los conflictos entre policias y criminales o entre miembros de un mismo grupo, nunca llegaron a despertar mi interés), y con uno de esos finales que no suele congregar a demasiados adeptos.

Recomendada. Es muy posible que se encuentre por encima de la media en cuanto a lo que viene ofrenciéndonos, en términos generales, el subgénero zombi en los últimos años; pero cuidado con ser demasiado exigentes con La Horde.

Lo mejor: Cómo híbrido de película de acción y zombis cumple a la perfección. Entretiene.

Lo peor: Quizás las altas expectativas nos jueguen una mala pasada. No está llamda a ser un clásico del subgénero.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 20/07/10
Categorías: | Tags: , ,

Comentarios [38] | Ver / añadir comentario

Slice

Santos Pecadores

Photobucket

Vivir en Tailandia tiene que ser muy jodido. Si pensáis que estoy exagerando, echarle un ojo a esta noticia sobre una mujer que vendía fantasmas de niños, o las escalofriantes cifras de explotación sexual infantil del país, o de vez en cuando echarle un ojo a este periódico. Así que cuando nos llegan películas como esta con una historia tan enfermiza y cruel, uno no puede más que confirmarlo: vivir en Tailandia tiene que ser un infierno.

PhotobucketPAPA CHIN (Chatchai Plengpanich) es un detective al más puro estilo Kitano: camiseta hawaiana, bermudas, y una forma muy personal de aplicar la ley, y además va con pelos de surfero californiano sin presupuesto. Cuando los cadáveres de varios hombre influyentes comienzan a apilarse, la Jefatura le encomienda el caso. Y menudo caso, todos aparecen metidos en maletas rojas, momificados y con los genitales amputados. Cuando la nueva víctima es el hijo de un alto cargo policial la presión se hace insoportable, y decide pedirle ayuda a TAI (Arak Amornsupasiri), un poli más duro que Chuck Norris con almorranas que pasa sus días en la cárcel por, digamos, propasarse con algún que otro criminal.

PhotobucketPara darle el toque sobrenatural omnipresente en toda producción tailandesa que se precie, el citado Tai reconoce haber tenido sueños sobre un hombre vestido de rojo y unas maletas del mismo color. Aunque tal vez sean los recuerdos que le atrae un viejo amigo de la infancia…pronto lo sabré, concretamente hoy por la noche….

AUTOR: Elniniodecristal  |  PUBLICADO: 23/06/10  |  CATEGORIAS:

Tags: , ,

Comentarios [11] | Ver / añadir comentario

Rampage

El día de furia de Uwe Boll

Rampage

  • Título original: Rampage
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Uwe Boll
  • Guión: Uwe Boll
  • Intérpretes: Brendan Fletcher, Shaun Sipos, Michael Paré
  • Argumento: Bill está harto del mundo que le rodea. Se enfunda en su armadura de Kevlar, sale a la calle armado hasta los dientes, e inicia un cruenta e injustificada matanza.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4

Rampage

Bill parece un chico normal. Es cierto que la cuerda que le une a sus padres se tensa por momentos (sus progenitores le informan de que ya es hora de ir pensando en abandonar el nido) y que su supervisor en el trabajo le aprieta las tuercas de forma injusta. Pero más allá de una serie de “contratiempos” habituales en un chico de su edad – 23 años -, nada hace prever que Bill vaya a convertirse en el principal protagonista de un inusitado arranque de violencia culminado con la muerte de docenas de personas inocentes.

Ataviado con una potente armadura que adquiere por piezas, armado hasta los dientes y, lo más peligroso, ejecutando un detallado plan que no deja un solo cabo suelto, Bill recorre su pueblo natal disparando a bocajarro a toda persona que tenga la funesta suerte de cruzarse en su camino. ¿El resultado final? Una matanza. Los cuerpos sin vida de decenas de inocentes yacen muertos en mitad de la calle.

Se hace necesario buscar una justificación. Señalar con el dedo los motivos que han llevado a Bill a tomar su decisión. Y Rampage los ofrece – o al menos eso parece en primera instancia -. El rencor hacia sus padres, el descontento por su situación laboral, la superpoblación, las políticas imperialistas de los USA, la falta de alimento, las energías insostenibles, el deterioro del medio ambiente, el odio… cualquier excusa es válida. Bill parece estar harto del mundo que le rodea. No hay vuelta atrás. Tiene que hacer alguna cosa. Actuar.

Su mejor amigo, Evan, no para de escupir tópicos sobre lo mal que anda el mundo y lo poco que nos movemos para poner remedio a una situación que nos aboca, sin remedio, a la autodestrucción. Evan pide a gritos que alguien haga algo. Que alguien tome las riendas de la situación y consiga abrir una vía de escape… Bill cree ser esa vía de escape.

Hablando de Uwe Boll sin ira

Ciertamente uno diría que los primeros 40 minutos de Rampage no son más que un burdo intento por parte de Uwe Boll de justificar todo lo que viene a continuación. Y lo que viene a continuación no es más que uno de los ejercicios de cruda violencia más injustificados, amorales, ofensivos… y fascinante que nos ha ofrecido el cine en los últimos años. Boll nos coloca en la piel de Bill. Oímos su respiración y vemos a través de sus ojos. Somos Bill, y estamos a punto de asistir a un vigoroso espectáculo de violencia rotundamente injustificada, con todas las contradicciones morales y éticas que ello pueda ocasionarnos.

Porque más allá de lecturas políticas o sociales, conjeturas morales o juicios de valor acerca de los actos que contemplamos en pantalla (eso lo dejamos en manos de ese gran oportunista político que es Michael Moore y su, por otro lado excelente, Bowling for Columbine), Rampage sobresale como un magnífico ejercicio de estilo en el que la violencia es la principal protagonista. Contemplar cómo Bill se lanza a la calle y mata indiscriminadamente a hombres, mujeres, ancianos y niños acaba convirtiéndose, gracias en buena parte a la labor de Boll tras las cámaras (quién lo diría…), en un espectáculo que tiene tanto de grotesco e irresponsable (no me imagino el impacto que una película como Rampage puede tener en los USA), como de hipnótico.

Boll rueda con cámara en mano y pulso nervioso, un recurso estético del que no suelo ser muy partidario pero que en el caso de Rampage funciona a las mil maravillas, otorgándole a la película un halo de realismo y un estilo documental que juega a favor de la película.

Los actores (en especial un fantástico Brendan Fletcher, en el papel de Bill) realizan todos una labor magnifica. A modo de curiosidad apuntar que buena parte de los diálogos fueron improvisados por los actores partiendo de unas meras indicaciones por parte de Boll.

Uwe Boll incluso se permite el lujo de destacar en su faceta de guionista con secuencias tan sensacionales como la que tiene lugar en un bingo atestado de ancianos con la nariz pegada a sus cartones y ajenos a la inesperada visita de un desconocido vestido con armadura y portando consigo un arsenal de armas. Gran secuencia no exenta de un delicioso humor negro.

Y si todos estos elementos no fueran suficientes para destacar Rampage como la obra más interesante, personal, eficaz y atractiva del controvertido director alemán, todavía podemos aferrarnos a uno de los giros argumentales, en su tercio final, más sorprendente y políticamente incorrecto que he tenido la oportunidad de disfrutar en los últimos tiempos. Un giro de los acontecimientos que nos obliga a replantearnos todo lo visto hasta el momento y nos lleva a pensar que esos 40 minutos iniciales de Rampage a los que hacía alusión anteriormente, no eran tan burdos, ni tampoco eran una mera excusa para todo lo que venía a continuación, tal y como pudimos pensar en primera instancia. Lástima que justo en la imagen final de la película Boll opte por dar un pasito hacia atrás.

Tan sólo un apunte final. Que rece el bueno de Uwe Boll para que ningún tarado salga a la calle metralleta en mano y acabe citando a Rampage como su principal fuente de inspiración (porque lo cierto es que Rampago puede verse como algo parecido a un “manual para torpes” para todo aquel dispuesto a sembrar el terror en su vecindario).

Lo mejor: su salvaje y radical concepto de la violencia y su giro final, el cual nos lleva a replantearnos buena parte de lo visto hasta entonces.

Lo peor: los 40 minutos iniciales, que parecen justificar de algún modo el comportamiento de Bill, pueden resultar aburridos a más de un espectador.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Rampage” en VOSE.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 12/06/10  |  CATEGORIAS:

Tags:

Comentarios [37] | Ver / añadir comentario

Dead Hooker in a Trunk

El debut Tarantiniano de las Soska Sisters

Dead Hooker in a Trunk

Las hermanas gemelas Soska (Jen y Sylvia), a través de su productora Twisted Twins Productions, escriben, dirigen y producen su debut Dead Hooker in a Trunk (algo así cómo “Una puta muerta en el maletero”).

Dead Hooker in a Trunk sitúa la acción en Vancouver. Cuatro amigos deberán luchar por sus vida tras descubrir el cuerpo sin vida de una prostituta en el maletero de su coche. Liderados por la sexy e impulsiva Badass, junto a su distante hermana gemela Geek, un pirado amante de Jesús y un caótico rockero; el grupo deberá superar sus diferencias y deshacerse del cuerpo antes de que todo el asunto estalle en sus propias narices.

Inmersos en su particular infierno, deberán hacer frente al incansable cuerpo de policía, al sórdido director de un motel, a las motosierras de las triadas y a un brutal asesino en serie. Además, serán seguidos de cerca por un misterioso cowboy llamado Pimp que reclama el cadáver como suyo.

Dead Hooker in a Trunk está recibiendo una gran cantidad de elogios en los festivales en los que se ha estrenado e incluso Eli Roth, director de Hostel, ha caído rendido a sus pies (quizás el aroma tarantiniano que desprende, a priori, la película, tiene algo que ver en esto último. Recordar que Eli Roth es íntimo de Tarantino y que tuvo una participación destacada en su último film, Inglorious Basterds).

Entre los rostros que se pasean por Dead Hooker in a Trunk destacar el del actor mexicano Carlos Gallardo, un habitual del cine de Robert Rodríguez y el inolvidable protagonista de su ópera prima, El Mariachi.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 02/05/10  |  CATEGORIAS:

Tags: ,

Comentarios [5] | Ver / añadir comentario

Cherry Bomb

La nieta de Charles Bronson

Cherry _Bomb_Grande

Cherry_Bomb_posterSiguiendo con esta moda, más ó menos reciente, de películas “homenaje” al grindhouse (ese cine de barrio setentero y sito en Estados Unidos); os traigo a la guapa Cherry Bomb.

De próximo estreno en los USA, esta cinta independiente vuelve a la carga con otra historia de “Rape & Revenge”, ese subgénero que tanto gusta a nuestro amigo Joan. Sin embargo en esta ocasión, se hace más hincapié en la acción y en el aire barriobajero; muy en la línea de sagas clásicas como “Yo soy la justicia” ó “El exterminador”, solo que con más sexo. Disculpad el comentario excesivamente masculino, pero, ¿qué menos se puede esperar con un bombón de protagonista como es la morenaza Julin Jean?

Corre el año 1984 y en una ciudad corrupta hasta la medula, Cherry, una bailarina exótica, es violada y por unos de sus clientes. Desde el hospital, debido a la paliza, tiene que tragarse su ira puesto que los violadores han sido dejados en libertad por una policía corrupta y decadente. Uniendo fuerzas con su hermano, y con un asesino a sueldo tras sus pasos, emprende una sangrienta cruzada en pos de las cabezas de sus maltratadotes

La verdad que resulta complicado imaginar un argumento más típico y más sesgado por los defectos actuales del cine de serie B. Intento explicarme: La historia es la de siempre, pero en lugar de protagonizada por un bigotudo Charles Bronson, tenemos una belleza explotada en cada plano del metraje (¿os acordais de Bitch Slap) Por si fuera poco, la ubicación temporal se sitúa en plenos ochentas, aunque no luzca mucho debido al bajo presupuesto, preparaos para hora y media de looks horteras (¿os suena The house of the Devil?) Se intuyen decenas de chascarrillos fáciles y acción de cartón piedra (¿aun no habéis visto Black Devil Doll?) Y todo ello vendido, sin escrúpulos, con aire de “Rape & Revenge” clásico (¿pero esta no es parecida a Run! Bitch! Run!?) No son muy buenas bazas para empezar la partida, pero como fan de la acción barriobajera ochentera, me tomo esta película como un entretenimiento nostálgico que seguro nos alegrará la vista un rato. ¡Qué se trata de una épica venganza protagonizada por la terminator más guapa del barrio!

Sin embargo que quede claro, se empieza a ver el plumero a todas estas producciones independientes que, con directores y guionistas obsesionados por su juventud onanista delante de la televisión, directamente rapiñan en el cadáver de un cine que nunca debe olvidarse; pero algo razonable es la inspiración culta y algo imperdonable la imitación abusiva. Sobre todo, si los resultados finales carecen de una entidad propia que satisfaga al espectador.

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 02/05/10  |  CATEGORIAS:

Tags: , , ,

Comentarios [6] | Ver / añadir comentario

The Intruder

Serpientes en el...¿edificio?

The_intruder_grande

Con el dudoso orgullo de presentaros la primera noticia sobre una película de terror tailandesa en Almas Oscuras, os traigo una serie de posters y el trailer de la exótica serie B: The Intruder.

Una película más sobre los horrores que la naturaleza nos tiene preparados a los seres humanos, cuando se haya cansado definitivamente de aguantarnos. Aunque en este caso el asunto es un poco paradójico, porque la acción transcurre en un bloque de apartamentos bajo el asedio de una plaga de cobras con muy mala leche; observad en el trailer su extrema agresividad.

De la mano de la productora independiente Phranakorn films nos llega está película, que rezuma ideas de muchas otras cintas pero al más puro estilo “thai”, es decir: acción desenfrenada, escenas de horror explicitas y personajes histéricos. En definitiva, un producto de serie B pero que destaca por un acabado bastante potente, sin miedo a mostrarnos las fechorías de unas cobras capaces de plantar cara al mismísimo Samuel L. Jackson (¿Nadie ha oído hablar aún del film kitch, Serpientes en el avión?)

Os dejo con la sinopsis y el trailer de este divertimento que aunque no tan esperado como, por ejemplo, Piraña 3D de Alexandre Aja; seguro que proporcionará más de un buen rato a los amantes de las películas sobre La naturaleza Vs. El hombre.

En 1983 antes de la construcción de un gran aeropuerto, en la zona deshabitada aledaña se descubren, bajo un árbol centenario, los cadáveres de miles de cobras. Leyendas ancestrales hablan sobre el espíritu Cobra que más tarde ó más temprano se vengará de los humanos que masacraron a sus hijas.

Años después, en un bloque de apartamentos construido sobre el solar donde se asentó la fosa común de cobras, los inquilinos empiezan a ser asesinados por unas despiadas serpientes, que se multiplican sin cesar. Los habitantes del edificio tendrán que escapar de sus ejecutoras antes de que se consume la venganza del espíritu Cobra.

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 30/03/10  |  CATEGORIAS:

Tags: ,

Comentarios [2] | Ver / añadir comentario

Legion

¿Hay algo más soso que un ángel?

Legion_poster

  • Título original: ¿Hay algo más soso que un ángel?
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Scott Stewart
  • Guión: Peter Schink, Scott Stewart
  • Intérpretes: Paul Bettany, Adrianne Palicki, Dennis Quaid
  • Argumento: El día del Apocalipsis Dios envía a su ejército de ángeles para que acaben con la humanidad y el hijo de Charlie, la última esperanza.

LA VALORACIÓN:

35 |100

Estrellas: 2

Mucho se lleva hablando en las últimas semanas por la red sobre esta cinta; y poco de lo expresado es positivo. Y aunque la opinión de la mayoría siempre me ha importado un bledo, está vez no hay más remedio que rendirse a lo evidente: Estamos ante una de las primeras grandes decepciones del año, dentro del género fantástico.

Legion, segunda obra de un reconocido técnico en efectos visuales llamado Scott Stewart, nos cuenta una historia típica de personas atrapadas en una localización frente a las fuerzas sobrenaturales que les acosan en el exterior. Esta simple frase nos trae a la cabeza de forma inmediata “La noche de los muertos vivientes” (George Romero, 1968), “El caballero del diablo” (Ernest R. Dickerson, 1995) y la saga “Feast” (John Gulager; 2006, 2008 y 2009 ); y es que, no en vano, Legion intenta copiar esta formula añadiendo su granito de arena. ¿Cuál es este? Pues en lugar de demonios, muertos vivientes ó monstruos; como peligro exterior tenemos cuerpos poseídos por ángeles enviado por un Dios cansado de la humanidad.

Así pues, amanece un nuevo día de la época actual en un solitario bar de carretera, justo en medio de un desierto del sur de Estados Unidos. Los típicos perdedores se deambulan por el interior del destartalado restaurante junto a algunos viajeros que se han perdido en este lugar dejado de la mano de Dios. Entre ellos, destaca con luz propia Charlie (Adrianne Palicki), la cual espera un hijo de padre desconocido.
Sin embargo, lo que parece el último rincón de la tierra, se convierte en el centro de una pugna titánica. Dios ha pulsado el botón rojo y ha enviado a sus huestes angelicales para que acaben con la humanidad. Especialmente importante es acabar con el hijo no-nato de Charlie, pero esta contará con la ayuda de los parroquianos así como con la experiencia en el combate de un ángel renegado: Michael (Paul Bettany)

Tal vez a alguno os haya parecido un resumen un poco burdo de la sinopsis de Legion, pero es que no hay más. He intentado redactar el argumento con la sensación que me provocó esta producción con aires de grandeza: desidia.

Para empezar no es que la línea argumentalmente sea la bomba, como ya hemos dicho tiene muchos antecesores que comparten dicha línea. Como único aliciente tenemos a unos acosadores representados por ángeles. Quizás alguien ingenuo, como yo, esperase un auténtico festín de locuras al estilo de Garth Ennis (si no habéis leído su obra Predicador os estáis perdiendo el comic más salvaje y antirreligioso de la historia del noveno arte). Pues nada más lejos de la realidad, el tema religioso esta tratado con bochornosa mogijateria y solo sirve como relleno de un guión que no puede ocupar más de 15 páginas, así como excusa para unas escenas terroríficas pobrísimamente editadas y de muy escasa intensidad. Para venderlo como un thriller apocalíptico, tiene una carencia de tensión y ambiente alarmante.

Es como si los responsables de la película hubiesen estado robando ideas descaradamente de todas las películas nombradas algo más arriba e incluso plagian recursos artísticos de “Evil Dead” para desarrollar las dos únicas escenas buenas con las que cuenta Legion: La viejecita diabólica y el heladero del inframundo. Por cierto, ambas escenas profusamente usadas en el trailer…chapó! Si por lo menos el robo se hubiese ceñido a lo mejor de cada casa, todo ello potenciado con lo mejor del cine; pues bueno, hubiese satisfecho muchísimo más a los espectadores. Pero no, Scout Stewart utiliza todos los tópicos posibles realizando la película más predecible de estos dos últimos años; los mezcla con unas dosis de acción mal medidas, mal presentadas y superfluas a todas luces; y para rematar, no se esfuerza en dirigir a sus actores de segunda fila. Vaya elenco de caras de palo que pululan por la pantalla.

De los actores, el único que se salva es Bettany, y solo porque su papel no requería nada más que lucimiento de músculos, una cara de sufrimiento y cabreo constante. El resto es para meterlos en la nevera una buena temporada, aunque reconozco que no lo tenían fácil. Los diálogos con los que el Señor los ha castigado son horribles, frases encadenadas unas detrás de otra con poco valor para el desarrollo de una historia ó la personalidad de los personajes encerrados en el bar. Si vas a escribir un script para una película cuya mitad del metraje se compone de diálogos, trabájalos a fondo y evita los clichés sobre la religión, la gente de color, las embarazadas solteras, etc. Encima clichés que corresponden al siglo pasado.

Y observareis que estoy intentado no hablar de Dennis Quaid, os aseguro que es por una buena razón: no quiero que su agente me demande. Simplemente observad su cara en una de las fotos que ilustran la reseña. Emotividad pura y dura.

Por si todo esto fuera poco, Legion se atreve con un final de esos que adelantan la segunda parte y que encima presenta todo el patetismo de una telenovela. De hecho, y a pesar de ser ateo, no pude evitar entristecerme por la presentación de Dios como una entidad con el coeficiente intelectual de un pepino revenido. Tremenda tomadura de pelo el cierre del metraje.

Lo único que consigue mantenerte minimamente interesado es el acabado técnico general que no esta mal, aunque algo lejano al de producciones más cuidadas y artesanales como “El Caballero del Diablo”. No en vano Scott Stewart lleva muchos años en el mundo de los efectos visuales (Grindhouse, Sin City, Piratas del Caribe, etc), pero que quede claro que estos efectos están al servicio de una historia incorrecta y usados con elegancia elefantina. Además la edición de las escenas más sangrientas me dio cierta sensación de autocensura, ¿un posible Director’s cut para el dvd?

Como muestra de la falta de elegancia comentada, un botón:

Sí amigos, comienza la película y el bueno de Michael sale contento y feliz del almacén de armas de un grupo mafioso, contemplarlo reventando el muro con un lanzamisiles, pero oh!! la forma del agujero creado en la pared es una cruz. Claro, claro; era necesario usar esa sutileza para entender el origen divino de este simpático personaje, que porta decenas de armas en unos sacos cual Terminator de barrio.

Poco me queda más que añadir. A lo mejor cierta aclaración sobre la nota.
Desde luego la película no es peor que, por ejemplo, Growth; sin embargo creo que un aficionado experimentado del genero terrorífico debe exigir a un proyecto todo lo que el considera que pueda dar de sí. Si un día me pongo a visionar una película utragore de Olaff Ittenbach no le voy a pedir que me sorprenda con profunda metafísica ó una profundidad sentimental en los personajes que me estremezca el corazón, pero como no vea tripas, casquería y humor tan sucio como barato, me sentiré profundamente decepcionado.
Parecido sucede con Legion, si me venden un blockbuster de entretenimiento puro y duro, que mezcla terror con acción, quiero lo prometido y no una cinta descafeinada. De nuevo una campaña publicitaria adecuada y un poster sugerente engañan vilmente con esta película, carne de videoclub y que no os recomiendo para nada. Bueno, si no tienes ninguna expectativa y te sobran 100 minutos de tu vida podrías darle un tiento, pero cualquiera de las otras películas que se han nombrado en la reseña son superiores una decena de veces.

Avisados quedaís…

PD: Cuidado con Scott Stewart que parece no haberse quedado satisfecho con sus mezcolanzas de conceptos religiosos, terror y acción; prometiendo volver al ataque el año que viene con la cinta Priest, protagonizada por Bettany en el papel de un reverendo cazador de vampiros. ¿A qué huele a más de lo mismo?

Lo mejor: El dinero invertido en efectos visuales, sin ser una maravilla, destacan.

Lo peor: La hiriente sensación de recursos desperdiciados en una historia aburrida y tópica.

Por Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
Publicación: 15/03/10
Categorías: | Tags: , ,

Comentarios [55] | Ver / añadir comentario

Black Dynamite

Dynamite! Dynamite! Dynamite!

Black_dynamite_review

  • Título original: Black Dynamite
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Scott Sanders
  • Guión: Michael Jai White, Scott Sanders, Byron Minns
  • Intérpretes: Michael Jai White, Salli Richardson, Byron Minns
  • Argumento: Black Dynamite ex-agente de la CIA vive en semi retiro dedicándose a sus labores. Lamentablemente, la muerte de su hermano, le hace partir en busca de venganza inundando de sangre el ghetto que el avieso "The Man" se ha empeñado en contaminar con su droga

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4

Rebuscad en los armarios, tal vez alguno tenga pantalones de campana y camisas de Tony Manero. Chicas, acaparar todos los botes de laca que seáis capaces, esta noche toca pelo cardado y ponerse muy sexy. Deja que el funky mueva tus piernas, que el soul derrita tu corazón. Nena, hasta que salga el sol solo habrá baile, acción, plataformas, sexo, kung-fu y…¡¡Dynamite!!

Conste primero que esta reseña parte del cachondeo y buen rollo que inspira cada minuto de Black Dynamite Se trata una película que se toma muy poco en serio a ella misma y los temas que trata, por lo que es difícil evaluarla seriamente y en profundidad.

En los setenta, proliferó una corriente cinematográfica en EEUU, conocida como blaxplotation. Generalmente se trataba de películas rodadas por gente negra para gente negra. Habitualmente centradas en las zonas urbanas afro americanas y sus problemáticas. Alguno de los títulos que me vienen a la cabeza son Blacula y Dolemite Actualmente piezas de culto y, sobre todo, reivindicadas en la última década por Quentin Tarantino. Que nunca ha podido negar que le hubiese gustado rodar una de aquellas blaxplotation (Vease Jackie Brown y sus bostezantes resultados). Y aunque Mr. Tarantino ha demostrado con creces su sentido del humor, nunca hubiese podido hacer una parodia convincente de este género. Y es que con el tiempo y la perspectiva, los géneros de cine minoritarios invitan a verse con nostalgia y buen humor. Si no fijaos la serie de comedias que están surgiendo en los últimos tiempos, cuya premisa es echarse unas risas a costa de los tópicos de determinado cine. Unas más dignas que otras, comparase Bitch Slap con Epic Movie, por ejemplo.

Black Dynamite., es una parodia; una caricatura bien dibujada de Shaft. No tan extrema como lo pudiese ser Aterriza como puedas, pero una parodia al fin y al cabo de todos y cada uno de los tópicos del cine negro (y no habló de detectives privados) de los setenta. Partimos de un argumento típico de aquella época:

Black Dynamite (Michael Jai White) es un ex agente de la CIA retirado que ocupa su tiempo en arreglar los problemillas del barrio (Si un chulo no quiere pagar a sus muñecas, ¿a quien llamarás?), dar clases de kung-fu y satisfacer a los cientos de bellezas que pasan por su cama. Su vida transcurre en relativa calma hasta que su hermano muere acribillado a balazos. Black Dynamite juró ante su madre moribunda que siempre cuidaría de su hermano. Muy cabreado y con los músculos bien aceitados se dispone a inundar de sangre criminal el ghetto, en busca de aquel que mató a su brother.

Por si fuera poco para nuestro héroe, alguien ha inundado el barrio de heroína. Los niños en los orfanatos estás enganchados al “jaco”, la poli lo controla y un misterioso enemigo intenta acabar con el por todos los medios.

Forzado a unir sus fuerzas con proxenetas, luchadores por la liberación negra y lo más granado del barrio, se embarca en una cruzada repleta de conspiraciones, luchas a puño descubierto, tiroteos, pedales wah-wah, trafico de armas, prostitutas, nunchakus e incluso Richar Nixon. ¡¡Por qué si le tocas las narices a este negro ya las puedes dar por partidas!! ¡Dynamite!

Vale, el argumento es solo una excusa para hora y media de tontuna, disparos y golpes; pero quien se acerqué a esta película buscando algo más; quedará seriamente defraudado y puede que hasta trastornado. El guión que corre a cargo del propio actor protagonista, Byron Minns (un co-protagonista) y el director Scout Sanders, lejos de ser sencillo, se demuestra prodigo en el intento de arrancarnos carcajadas a base de gags, que incluyen desde momentos impagables que me recordaron a los Monty Python, la escena donde se descubre el complot que asola al ghetto es de un humor atemporal que trasciende incluso el marco y las restricciones del genero que parodia, hasta peleas de kung-fu absurdas aunque muy bien orquestadas (todo hay que decirlo). En definitiva, a pesar de que la línea argumental sea algo pobre, el guión está muy bien hilado y solo hace falta ver la cantidad ingente de personajes que salen (y todos con su frase ó momento de “gloria”) para darse cuenta del trabajo que hay detrás de…¡Dynamite!

Las dos primeras cosas que brillan con luz propia en esta producción son su protagonista y la recreación de todos los elementos que rodeaban a una producción de los primeros setentas.
Jai White está que se sale. Se come (casi literalmente) cada fotograma en el que aparece. Continuamente lo vemos cabreado, violento, cachondo, sarcástico y, por encima de todo, seductor. La faceta de amante de Black Dynamite es una de las que mas gracia me hicieron. Con el mismo toque misógino que las películas que parodia (y no lo entendamos nadie como un insulto, si no como una broma), nuestro protagonista es una autentica maquina de amar. Cada vez que una mujer esta en el mismo plano que el, sentimos una fuerza gravitacional que surge de su cuadrado cuerpo de ébano haciéndonos girar a su alrededor. Vale, estoy exagerando; pero por momentos hasta yo me sentí casi seducido.
Yo solo conocía a este actor por su papel protagonista en la deplorable Spawn y un secundario en, la reciente, El caballero oscuro. Que pena que el cine de acción no pase por su momento más divertido, porque este hombre junto a Jason Statham compondrían la Buddy Movie de acción más cachonda de esta nueva década.
Realmente sorprende la bis cómica que desarrolla Jai White. Resultando comedido, nos brinda unos diálogos, gestos y miradas que destilan sarcasmo e ironía; amen de credibilidad. Digamos que no interpreta realmente a Black Dynamite, si no al actor que toma el papel del personaje dentro de la grabación. Porque aquí es donde entra el otro elemento destacado por meritos propios: El homenaje puro y duro a las blaxplotations y las personas que filmaban estos subproductos.

¿Qué características visuales marcaron el cine afro americano de los setenta?

La estética: Pelos afros, vivos colores, plataformas y escotes generosos. En Black Dynamite tenemos en la estética, precisamente, el punto más fuerte. El vestuario es sencillamente perfecto. Digno de cuantos premios se puedan dar. No en vano corre a cargo de Ruth Carter, ganadora de dos Oscars por los vestuarios de Malcom X y Amistad. Atención que el trabajo de maquilladores y peluqueros no se queda atrás, siendo el maquillaje de la replica femenina de Dynamite, Gloria (Salli Richardson), el más destacado por su sencillez y eficacia.

La música: Una mezcolanza de Soul y Funky, apto tanto para bailar, para escenas de acción desenfrenada y, como no, para hacer el amor nena. Otro aspecto en el que esta producción da en la diana. Acompasada al ritmo de la narración (para bien y para mal), la BSO nos sumerge en un mundo descarado y divertido. Cuando le prestas un poco de atención a la música no puedes menos que sonreír y mover la cabeza como si estuvieras poseído. Reconozco que no es mi estilo de música pero es imposible resistirse al “groovy”, a la cadencia empalagosa de esas guitarras dándole al “waqua-waqua”. Destacar sonriente el tema central, parodia del de Shaft, y las decenas de veces que oyes extasiado esos…¡Dynamite!

Los gazapos: Micrófonos que se meten dentro de los planos, actores secundarios que no conocen bien sus líneas de guión, especialistas golpeados por error, fallos temporales. Cualquier blaxplotation (y películas de bajo presupuesto en general) que se precie, debe contar en su metraje con una buena dosis de estos errores. Aquí tendremos la cantidad justa, pero introducida en las escenas de la forma más cómica posible y como homenaje a su procedencia. Otro acertado punto. La verdad que son unos guiños simpáticos que lejos de desmerecer ó afear el resultado final, le dan su gracia a ciertos momentos. Sobre todo a los amantes de un tipo de cine que se hacía más con el corazón que con medios (¿Podría decir lo mismo Mr. Tarantino?).

La violencia: Igual es una opinión sesgada por lo que yo he visto, pero la blaxplotation siempre me ha parecido más que repleta de tiros, violencia, calles en llamas y justicia barriobajera. Obviamente no es lo mismo hablar de un Blacula que de un Dolemite, pero si las calles de un ghetto de los setenta no estaban “calientes” no eran nada. ¿Y qué hay de todo esto en Black Dynamite? Pues patadas, tiros, helicópteros explotando, shurikens e incluso una guillotina voladora (una de las armas preferidas de los ninjas en los ochentas); eso sí, todo desde la exageración más burda y cómica. La verdad que es impagable ver los movimientos de Jai White, una autentica maquina de repartir patadas al más puro estilo Bruce Lee. Y por si esto nos hubiera sabido a poco, también tenemos al típico profesor Shao-lin dispuesto a hacer morder el polvo a nuestro héroe…¡Dynamite!

El ritmo: Aquí es donde llegamos al gran pero de Black Dynamite. Incluso el film setentero más dinámico me ha parecido siempre falto de ritmo en comparación al cin e que se realizó después. Especialmente sangrante han sido siempre los espacios muertos entre pelea y pelea de las películas de vengadores callejeros. Si a esto le añadimos los paupérrimos presupuestos que manejaban las blaxplotations ya tenemos la típica cinta donde los cortes de edición son como un hachazo del medievo, los diálogos se eternizan, la linealidad se difumina (pero este sicario, ¿no estaba hace un microsegundo dentro del edificio?), etc, etc. Pues bien, Black Dynamite también parodia todo esto. Y con tanto acierto que las pegas de este ritmo extraño y saltarín, se copian igualmente. El tributo es agradable, pero durante todo el metraje se intercalan tantas escenas donde los actores simulan estar perdidos que al final llega a perderse algo de acción. Comprensible pero evitable, más dinámica y velocidad hubiese sido deseable para redondear el gran donut de chocolate que es…¡Dynamite!

Así, que en conclusión, tenemos una película que funciona como comedia a la perfección, con un actor que se sale, lo mires por donde lo mires. Decenas y decenas de detalles que hacen la experiencia todo un viaje en el tiempo sano y entrañable: la fotografía realista, los zooms desproporcionados, los trajes de colorines, el funky, las pelucas, el cameo de Arsenio Hall…
Multitud de guiños a un tipo determinado de cine, que cualquier cinéfilo aplaudirá a rabiar. Quizá peca de esa falta de ritmo que al principio se nos hace encantadora y finalmente, un poco pesada. Argumentalmente también se ve lastrada por su intención de homenaje: Por favor, las lectoras de Almas Oscuras no tengáis en cuenta el machismo propio de Black Dynamite, es el reflejo cómico de un pasado que afortunadamente no volverá. Pero los chistes funcionan casi en su mayoría y eso no es poco amigos.
¿Para qué ocasión sería ideal verla? Cualquiera con buenos amigos, buena cerveza, buen humor y sobre todo…¡Dynamite!

Lo mejor: Michael Jai White que esta superlativo y la estética general que nos traslada a un getto de los años setenta de forma realista y divertida.

Lo peor: El ritmo desastroso en algunos momentos. Donde por emular "glorias" pasadas se provoca la confusión y aburrimiento del espectador.

Por Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
Publicación: 11/01/10
Categorías: | Tags: , ,

Comentarios [13] | Ver / añadir comentario

Ghost Machine

Terrorismo fantasmal en la realidad virtual

  • Título original: Ghost Machine
  • Nacionalidad: UK | Año: 2009
  • Director: Chris Hartwill
  • Guión: Sven Hughes, Malachi Smyth
  • Intérpretes: Sean Faris, Rachael Taylor, Luke Ford
  • Argumento: En unas instalaciones militares secretas de Gran Bretaña se entrena a soldados con la última tecnología en realidad virtual. Pero algo sale mal y en la red se despierta un ente sediento de venganza.

LA VALORACIÓN:

45 |100

Estrellas: 2

¿De qué va todo esto?

Unos militares empujan con violencia a una mujer esposada y con la cara cubierta. La llevan entre varios a la celda de un edificio que ha visto sus mejores años. La golpean, la torturan, la amenazan y en los fríos pasillos que rodean su celda solo se oyen sus gritos y lamentos.

9 años después…

El gobierno británico explota las nuevas tecnologías en una base secreta a las afueras de una pequeña ciudad irlandesa. Están usando un último sistema en realidad virtual para el entrenamiento de fuerzas especiales. Todo parece desarrollarse sin problemas hasta una típica noche de viernes. Tom (Sean Faris) es el jefe del proyecto experimental subvencionado por una corporación ajena a las fuerzas armadas, un hombre dedicado a su trabajo. Entre el y su ayudante Vic (Luke Ford) deciden probar, con un par de adictos a los videojuegos, el sistema a máximo rendimiento. Si de paso se corren una buena juerga mejor que mejor. No en vano es viernes y ellos son jóvenes promesas dentro de su empresa.

La fiesta se celebra lejos de la base, en la vieja prisión donde trabaja como guarda uno de los invitados. Los fríos pasillos reciben a los dos técnicos devolviéndoles el eco de sus chistes y bromas. Tras conectar los dispositivos y crear un soporte dentro del procesador central que replique la estructura del edificio, proceden a conectar a sus dos amigos para que comience el juego.

Durante los preparativos, Jess (Rachael Taylor), la novia de Vic, que entrena como marine en las mismas instalaciones de las que su pareja ha extraído el material de alta seguridad para sus juegos; ha dejado su camareta en busca de su chico. No debería haber dejado que se marchase con Tom tan alegremente porque saben de lo que son capaces. Por fortuna, ha descubierto en que prisión buscar.

La capacidad de las maquinas para emular un entorno real de combate son impresionantes. Sus sentidos están subyugados. El olor de la pólvora tras un disparo, el color de la sangre de los enemigos no jugadores…todo es tan real. Incluso esa sombra que perciben por el rabillo del ojo. Una figura negra, con el rostro embozado bajo un saco de tela vieja. Una silueta rodeada de cadenas. Un recuerdo del pasado que se aferrará a su venganza contra los vivos a cualquier precio…

¿Cómo llegué a ver todo esto?

Llegué hasta esta cinta por pura casualidad. Me intento patear todos los medios para descubrir una película de mi género favorito, terror, cuyo visionado no produzca una excesiva muerte de neuronas por simple tedio. Así que cuando me encontré con Ghost Machine, de un tal Chris Hartwill, cuya portada era más que horrible, con un argumento muy de serie B y con unos actores que ni me sonaban; pensé ensimismado: “¿Y si este es uno de los ‘sleepers’ del año?”. En el mundillo del videojuego se conoce como ‘sleeper’ a los juegos que sin hacer mucho ruido contienen una calidad y jugabilidad reconocida por los usuarios (dada la temática me parecía acertado usar el termino). Cierto que algunas críticas especializadas en Internet hicieron medrar esa sensación de estar ante una película entretenida, pero en mayor medida tenía la esperanza de que un film británico sobre realidad virtual y fantasmas podría ser un soplo de aire fresco a esta especie de fiebre del remake, olas de zombies y fantasías demasiado irrelevantes ó presuntuosas. Quizás el recuerdo de Dog Soldiers me empujo un poco hacia esta producción.

Bueno, en cuanto a eso de mi desconocimiento sobre el casting he estado un poco exagerado. Conocía a la guapa y rubísima actriz australiana Rachael Taylor, que aquí ejerce como co-protagonista mostrando esfuerzo en su trabajo pero pocas cualidades interpretativas. Exactamente igual que en otros proyectos en los que ha participado: Man-Thing, Transformers ó Shutter. Para mi solo es una guapa más de las tantas que pueblan la gran pantalla. Obviamente este factor no me influyo para decidirme por Ghost Machine.

Tenía por delante hora y media de apariciones espectrales y efectos especiales de bajo presupuesto pero bien conseguidos (según esas críticas bien intencionadas), un mínimo de interés y una predisposición sana a divertirme con poco. No creo que ningún director de serie B pudiese pedir un espectador mejor. Evidentemente, algún familiar hubiera estado más optimistamente predispuesto, pero no hay nada más enriquecedor para una manifestación artística como una opinión objetiva. Y aunque parezca un comentario baladí, tras leer más y más comentarios sobre proyectos independientes como este que nos ocupa, me doy cuenta de que la objetividad y la exigencia va siendo un bien escaso en la generación del microchip. El género fantástico padece de una condescendencia que nos debería sacar los colores a los aficionados. Después de esta perorata vamos al meollo del asunto.

¿Cómo me sentó todo esto?

El inicio, descrito profusamente en los primeros párrafos de esta reseña, no prometía ni mucho ni poco. Una mujer maltratada que sabemos, desde el segundo uno de proyección, va a ser un horrendo espíritu vengativo y, por ende, toda la madre del cordero. Luego, y a posteriori del manido letrero “9 years later”, vemos unos entrenamientos virtuales bien traídos y con unas dosis de acción acordes al binomio guerra/marines modernos. La fotografía convence, y sin ser nada especial denota una frialdad más europea que estadounidense; lo cual es un punto a su favor. Ya que el objetivo de la cinta es narrar venganzas espectrales a través de maquinas modernas. Vamos, que no es una comedia.
Continuo viendo la película y los jóvenes actores ya me empezaban a escamar: Ninguno conoce el significado de las palabras “casta” y “carácter”. Un sueldo, una película directa al videoclub y a dormir que mañana será otro día. Si tuviera que destacar a alguien sería a Sean Faris (Tom), aunque no se si por sus dotes interpretativas ó por su severo parecido con Tom Cruise. De hecho, el que su personaje se llame como el famoso actor no dejaba de resultarme gracioso, acabando por caerme simpático y todo.

Finalmente, al llegar la línea argumental hasta la prisión; la bomba marrón acaba por detonar. Los dos fenómenos que se disponen a probar el sistema, son dos viciados a los videojuegos que se ganaron mi odio nada más aparecer. ¡Favorezcamos los tópicos! Rodeados de marihuana, patatas fritas, cerveza y porno; ¿estos cabezas huecas se proponen probar la tecnología más cara y experimental de todo el imperio británico? Y por mucho que quieran colarnos un giro argumental al final de la película para hacernos creíble tamaña chorrada; la realidad es que desde el minuto quince hasta el final tenemos la sensación de ver bobada tras bobada con algún destello de calidad discutible. Desgraciadamente, no solo estos dos personajes me pusieron de los nervios. El jefe de los entrenamientos tiene un papel destacado en la trama como secundario, y es precisamente cuando se revela dicho papel con su aparición estelar en la prisión cuando ya la película se complace en dar lo peor y lo más tópico de la serie B terrorífica. No descarteis incluso referencias gratuitas a Guantanamo, una lastima.

Por resumirlo brevemente, los guionistas (Sven Hughes y M. Smyth) intentan reinsertar el clásico cuento gótico de fantasma vengativo, con cadenas incluidas, en la época actual a través de las nuevas tecnologías. En algún sitio he leído que el marco temporal del film es un futuro cercano, bueno como no quiero cabrearme solo diré que a día de hoy los modelos de PSP que se pueden comprar son más modernos que los mostrados en Ghost Machine.

Retornando a los destellos de calidad, destacar las transiciones entre realidad e irrealidad que sufren los protagonistas, no estando mal del todo. Dado el ajustado presupuesto con el que se realizaron me parecen más que decentes; salvo algún CGI ocasional que hace que te chirríen las pestañas.
Los otros puntos destacables son los escenarios (y bien saben cientos de películas lo resultonas que son las prisiones abandonadas) y el final que navega entre lo cómico y lo siniestro, con un uso del croma que de haberse extendido a todo el metraje y no solo a los últimos segundos hubiese dado un empujón hacia arriba a la falta de ritmo de la que adolece toda la película.

Como veis, lo rescatable se acaba pronto; y en el otro lado de la balanza pues todo lo demás que compone una película. Especialmente hiriente es la precariedad de la historia, la uní dimensionalidad de los personajes y la dinámica de tortuga que lastra un título que primordialmente debería ahondar en la tensión y en la acción.
Me he visto cientos de veces delante de la estantería de un videoclub formulándome la pregunta acerca del probable “sleeper”, delante de una carátula similar a la de Ghost Machine; y como todas esas veces he acabado viendo una película de segunda fila que sin ser lamentable, es demasiado mediocre en todos sus aspectos como para siquiera divertirte. ¡Ni tan solo la banda sonora llega a salvar el día! Como el resto de la cinta: mediocre.
Me extrañan mucho esos comentarios positivos sobre el diseño del fantasma y las muertes tan sangrientas. Excepto segundos aislados, la cinta es bastantes ligera en cuanto a sangre y el dichoso espectro es bastante grimoso y no logra dar miedo, ni pena, ni “na” de “na”..

¿Y en conclusión?

No recomiendo la película. No es tan mala como alguno de los últimos bodrios de Charles Band y desde luego tiene intenciones más serias, pero el infierno esta pavimentado de intenciones como esas. Tal vez si en lugar de reinventar el cuento romántico de fantasmas con adictos a los videojuegos fumetas, hubiesen ahondado en la dicotomía realidad/simulación con visceralidad y honestidad; estaríamos hablando de otra forma bien distinta. Se ha sacado un gran partido técnico del escaso presupuesto sí, pero ¿en pro de qué?.
Más suerte la próxima vez a un equipo que orientó la producción a los jóvenes adolescentes que han crecido con los “shooters” en primera persona, sin dar un paso más allá…y que conste que yo he jugado a muchísimos “shooters”.

Lo mejor: Su final simpático y oscuro; y unos escenarios simples pero con capacidad de sugerir.

Lo peor: Un nivel general que la hace justa merecedora de un puesto secundario en las estanterías de cualquier videoclub

Por Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
Publicación: 06/01/10
Categorías: | Tags: , ,

Comentarios [13] | Ver / añadir comentario

A Day of Violence

Una jornada de redención, asesinato y sacrificio...

El británico Darren Ward escribe y dirige A Day of Violence, un exploit independiente influenciado, según palabras del propio director, por los violentos thrillers británicos e italianos de la década de los 70 (Ward menciona los thrillers de Lucio Fulci cómo una de sus principales influencias).

A Day of Violence cuenta la historia de Mitchell Parker, cuyo cuerpo permanece sin vida en la camilla de la morge. En vida Mitchell ejerció de recaudador de deudas impagadas, una labor que le mantuvo hundido en toda la mugre y la escoria que los bajos fondos podían ofrecerle.

Durante un trabajo rutinario Mitchell descubre un paquete con 100.000 libras en efectivo en casa de un cliente. Creyendo que su suerte ha cambiado Mitchell decide quedarse con el botín, un error que posiblemente acabe costándole la vida.

Acción, tiroteos, persecuciones, sexo, sangre y mucha violencia…

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 04/01/10  |  CATEGORIAS:

Tags: , ,

Comentarios [3] | Ver / añadir comentario

Piel de Fantasma

Últimos comentarios

Camiseta y poster reanimator

Los más destacado

Próximamente:

Camiseta y poster reanimator

After Dark 2010:

Dread Dread
Leer Reseña
¿De dónde provienen nuestros miedos?

Hidden Hidden
Leer Reseña
Los fantasmas del pasado.

Lake Mungo Lake Mungo
Leer Reseña
En aguas melancólicas.

Kill Theory Kill Theory
Leer Reseña
El juego del asesino.

The Final The Final
Leer Reseña
Los populares tendrán su merecido.

The Final ZOMD
Leer Reseña
Zombis con ideología política.

The Graves The Graves
Leer Reseña
Dos rubias en Skull city.

The Reeds The Reeds
Leer Reseña
Los Juncos no dan miedo.

No te pierdas...

Contáctanos:
info@almasoscuras.com

Los Lügers
"Suenan como un tiro..."
perdonenlasmolestias.blog.com

Disfruta de la música de Los Lügers en su Myspace.