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The Graves

Dos malas actrices perdidas en el desierto

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  • Título original: The Graves
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Brian Pulido
  • Guión: Brian Pulido
  • Intérpretes: Clare Grant, Jillian Murray, Bill Moseley
  • Argumento: Las hermanas Graves se encuentran en medio de ninguna parte, concretamente en Skul City. Se han perdido de camino a la gran ciudad, ¿y qué mejor entretenimiento en pleno desierto de Arizona, qué visitar una mina encantada?

40 |100

Estrellas: 2

The Graves

Para bien ó para mal, en Almas Oscuras llegamos, con la reseña de The Graves, al final de la cobertura realizada al After Dark Festival 2010. Se podrían sacar muchas conclusiones, pero principalmente me quedo con el sabor agridulce que nos ha dejado todo este desfile de zombies, psicópatas, jóvenes disfuncionales y fantasmas. Buenas intenciones no le faltan al festival, ni en la difusión ni la selección de películas exhibidas. Un muestrario coherente con respecto al cine de horror independiente del 2010, pero como todos sabemos, la serie B no vive actualmente buenos tiempos; cuesta encontrar propuestas resolutivas. No abundan esas películas que impacten al espectador minimamente. Así pues, el After Dark es un buen ejemplo de ello, sus películas no son malas pero pasan sin pena ni gloria por nuestra pantalla. ¿Y es The Graves una excepción a este “quiero y no puedo”? Lamentablemente no, justamente es el paradigma perfecto de estas producciones independientes que, aun con ganas de ofrecer entretenimiento sin complejos, se ven lastradas por la incapacidad de sus directores en cristalizar las buenas ideas que manejan.

Megan y Abby Graves son dos hermanas huérfanas e inseparables que gastan su tiempo entre comics, garitos de mala muerte y mucha cultura basura. Megan, la hermana dura y atractiva, ha recibido una oferta de trabajo irrechazable en Nueva York; algo que probablemente obligue a las hermanas a separarse. Pero antes de que tan aciago momento llegue, deciden emprender un viaje por Arizona. Abby, la hermana sensible y atractiva, no las tiene todas consigo cuando llegan por accidente a Skull City; un pueblo minero de mala muerte donde todos sus habitantes parecen un poco extraños. Sin embargo, su viaje era una excusa para un fin de semana de aventuras, ¿y qué mejor aventura que visitar una mina abandonada supuestamente encantada?

Pero las descaradas jovencitas deberían haber aprendido más de todos los comics y películas de serie B que han consumido. En una mina abandonada y encantada, un par de chicas guapas solo pueden encontrar una cosa: muerte y terror

A estas alturas de la vida, con tantas reseñas escritas en Almas Oscuras sobre películas independientes, con guiones muy similares a The Graves, cuesta escribir algo nuevo ó inteligente sobre una película que es, precisamente, lo de siempre y muy tontorróna. Al leer el argumento, muchos habréis pensado de forma similar: “¡Qué argumento más soso! ¿Esta película no se ha hecho decenas de veces?”
¡Ah, amigos! Es que en el cine de terror está (casi) todo inventado, a mi particularmente no me importan los guiones repetitivos siempre que se lleve bien la historia y durante el metraje se produzca ese fenómeno extraño que tanto cine basura (entendido en el peor de los sentidos) está echando a perder. Hablo del interés, de la magia que ejerce el cine sobre el espectador, para que durante hora y media se sienta parte de lo que visualiza.

Brian Pulido, escritor y director de esta cinta, se demuestra con bastante poca experiencia en todos los aspectos técnicos y orgánicos. El guión es demasiado simple, apenas un esbozo, y cuando ya no tiene por donde salir, introduce una secta, adoradora de lo que demonios habite en la famosa mina abandonada, para justificar la última mitad de la película. Podríamos decir que las hermanas Graves encuentran en la mina un remedo de la familia de Leatherface con pinceladas sobrenaturales sobre sus cabezas. La influencia principal en el apartado sobrenatural, a mi modo de ver, sería Desesperación de la factoría Stephen King. Es obvio que Brian Pulido ha leído mucho comic y visto mucho terror de la vieja escuela, pero… ¿era necesario seguir punto por punto todos los cánones del género? Las chicas lanzadas y sexys, los pueblerinos chiflados, la posesión por un mal ancestral diseñado con CGI, las persecuciones a pie dando vueltas al mismo edificio….En fin, entramos en la misma dinámica. Si no te molestas en pulir un guión, cuando menos elige buenos actores, diseña buenos escenarios, imprime energía en las escenas… no sé, ¡haz algo! Parece que Pulido estuviese en la silla de director con el “six-pack” en mano y la cámara rodando, riendo las gracias a los actores y mirando el culo a las protagonistas.

La verdad que uno se podía esperar más de el creador de Evil Ernie y Lady Death, unos comics entre lo gótico, la comedia y el gore que no han tenido mucha difusión en España. Con tantos años de experiencia su guión me parece mediocre; y es que solo con el nombre, no se realiza una película. Al menos una buena.

A todo el festival de esta dirección sin pulso, se une un elenco de actores, que pese a contar con algún icono del género fantástico, está muy pode debajo del aprobado. Mención especial a la pareja protagonista: Jillian Murray (A la que pudimos ver en la prescindible Forget me not) y Clare Grant (Recién casada con Seth Green, sí, el que hace de Scott Maligno en la saga de Austin Powers. Con mucha envidia, te deseamos lo mejor desde Almas Rosas, digo…Oscuras)
Estas entrañables mujeres que interpretan a las hermanas Graves, acaparando un 80% de las escenas, bordan la inapetencia y la desgana con sus actuaciones. Vale que no se puede hacer mucho cuando tu guión hace aguas y solo te ofrece diálogos mediocres y estereotipados; pero chicas…cuando os ruedan en un garito con los Calabrese (grupo de horropunk que son de lo mejor en la película aunque no le llegan ni a la suela de los zapatos a The Misfits) ponéis todas las ganas del mundo, ¿pero cuando las cámaras os enfocan en el desierto? Ya no están en su salsa las pobres.

Ni siquiera los citados iconos del fantástico consiguen levantar un poquito el desarrollo de un proyecto destinado, al parecer, al sector más “emo” de la juventud estadounidense. Estos iconos son ni más ni menos que Bil Moseley y Tony Todd (psicópata a secas y cura sectario psicópata, respectivamente), los cuales no necesitan mucha presentación. Sin embargo, y en contra de todo lo que dice su bagaje como actores, aquí están totalmente sobreactuados y sometidos, quiero creer, a una dirección artística “de comic”. Estas sobreactuaciones, en el caso de Tony Todd, hacen a The Graves insoportable en sus apariciones. Sus personajes son planos y los veo fuera de cualquier contexto, meras excusas para llevar la aventura de las hermanas Graves a su final.

Si a todo esto (ya veis que me he quedado a gusto) le añadimos unos efectos especiales que mejor ahorrárselos, una edición deficiente, un ritmo anodino y un final digno de otro tebeo (pero de Zipi y Zape), donde las heridas mortales no son más que rasguños para aguerridas treintañeras…¿qué tenemos? Un desatino que no recomendaría a nadie de cultura castellana ó latina. Simplemente evitable, estáis avisado, puede sacar lo peor de vosotros. Vale, el cine es una cuestión de gustos y puede haber gente que disfrute con esta producción, pero su banalidad está a la altura de sus múltiples defectos. Cojea por todas las patas este perro. Mucho tiene que mejorar Brian Pulido en su próximo proyecto para que, si quiera, me moleste en verlo. Por cierto, ¿os he dicho que ese próximo proyecto esta en pre-producción y se llama The Graves 2? …

“¡¡Ja, ja, ja, ja!!”, se oyeron unas risas resonantes en la entrañas de la mina que nunca debió abrirse.

Lo mejor: La mezcla de elementos sobrenaturales con el típico ambiente slasher-hillbilly; así como la belleza de las hermanas Graves

Lo peor: Las actuaciones son merecedoras, en general, de una lluvia de tomates, los efectos especiales son muy primitivos, tanto los artesanos como los CGI y el guión carece de sustancia alguna

The Reeds

Los Juncos no dan Miedo

THE REEDS

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  • Título original: The Reeds
  • Nacionalidad: Británica | Año: 2009
  • Director: Nick Cohen
  • Guión: Chris Baker
  • Intérpretes: Anna Brewster, Geoff Bell, Daniel Caltagirone
  • Argumento: Tres parejas se van de excursión por las marismas y les pasa lo que les tiene que pasar.

25 |100

Estrellas: 2

The Reeds

INTRODUCCIÓN:
Con esta película queda ya claro que, exceptuando LAKE MUNGO, el resto del AFTERDARK de este año es tirando a más que pobre; de hecho habiendo visto películas como SICK GIRL o CRUSHED, no entiendo muy bien el criterio selectivo del mismo, o eso o priman otros intereses y tendremos que pensar mal… Y en el caso de THE REEDS el desperdicio de metraje es aún más hiriente y frustante, tiene demasiados elementos en común con otra película, TRIANGLE, y me fastidia especialmente que un género tan poco explotado, como es el de terror a bordo de un barco/bote/canoa/cayuco…, siga sin encontrar su gran película. De hecho yo estaba convencido de que esta visión británica sobre el tema, ambientada en marismas remotas, iba a dar mucho juego. Pero no, se queda en un quiero y no puedo lamentable.

RESPONSABLES
Cuando empiezo a ver una película y, aparte de unos títulos de crédito mega-cutres, ves que hay más productores, ayudantes de produción, productores ejecutivos que actores (y eso que son unos cuantos) la sensación que me invade es la misma que cuando un “colega” te quiere vender un Rolex por 10 mauros, es decir, tocomocho y falta de medios. Casi todos los actores, con la excepción de Geoff Bell (omnipresente en casi cualquier película británica), el resto vienen de la TV y de ser secundarios en películas de serie-b, y se nota. En cuanto al director, Nick Cohen, también viene de la pequeña pantalla y de hacer películas con títulos tan “sugerentes” como Voodoo Lagoon. De todas formas se nota que él lo intenta, pero entre el confuso guión y su inexperiencia la verdad es que se queda a medias.

LA PELÍCULA
The Reeds arranca con un asesinato a sangre fría que te sorprende, así de entrada, y luego pasa a presentarnos a 2 parejas de hooligans ingleses, y sus novias, y otra pareja “arreflada” para la situación; él es menos capullo y más fumeta y ella tiene más carácter que el resto juntos. El plan es el siguiente: alquilar un bote y pasar el día haciendo botellon en una marisma enorme llena de juncos (de ahí lo de Reeds) de camino a una especie de casa rural donde van a pasar el fin de semana.

Cuando llegan a por el bote se encuentran con que el desagradable encargado les ha dado su reserva a otra gente, así, por todo el morro, y les ofrece uno un poco más pequeño, el Corsair Star, pero en buenas condiciones. El grupo acepta y cuando van a recogerlo se encuentran con una pandilla de canis con pintas muuuy chungas que no les dejan subir al barco. Para evitar posibles spoilers sólo diré que una de las chicas les “convence” para largarse.

Al principio todo va como la seda, salvo algún roce entre el fumeta tranquilo y los hooligans cerveceros, hasta que, Oh, sorpresa!!!, se pierden y se hace de noche. pronto comienzan a ver sombras sospechosas, reflejos imposibles, a los macarras que parece que les están siguiendo y, de buenas a primeras, fantasmas de ellos mismos. Le sumamos un accidente pelín ridículo (una pregunta. que posibilidades tiene alguien de sobrevivir con una barra de hierro del tamaño de un bate de beisbol que le atraviesa la espalda??, al parecer mucho) y ya tenemos el meollo planteado.

The Reeds Así contado tiene hasta buena pinta, pero no; y el problema es que el director y los guionistas quieren abarcar mucho y no pueden, o no saben, con lo que nos queda una película bastante chapucera, confusa y con el, probablemente, peor final que recuerdo en los últimos años. A estas alturas ya no vale con las ganas y el entusiasmo, a una película de este tipo hay que exigirle un mínimo de coherencia y si no puedes contar todo lo que habías pensado, pués tijeretazo y a centrarse en una de las varias ideas que deambulan por la pantalla.

CONCLUSIÓN
Al director se le juntan demasiadas ideas: que si fantasmas, crios que aparecen y desaparecen, un psicópata suelto (más previsible que el ABC), giros temporales, acción…y no es capaz de darles la más mínima cohesión. Si os soy del todo sincero esta no la recomiendo ni para pasar el rato, ni siquiera para ocupar espacio en el disco duro. Creo, además, que le pongo esta película a un crio de 8 años y pasa menos miedo que con las novelas de R.L. Stine. Es mejor volver a ver TRIANGLE para quitarse el mal sabor de boca, o la infravalorada DONKEY PUNCH.

Lo mejor: Estoooo, los 15 primeros minutos, tal vez

Lo peor: Casi todo, pero especialmente el final

The Final

Nos vemos en septiembre

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  • Título original: The Final
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Joey Stewart
  • Guión: Jason Kabolati
  • Intérpretes: Marc Donato, Jascha Washington, Whitney Hoy
  • Argumento: Los guapos y populares del instituto asisten a una fiesta muy especial, donde sus compañeros marginados y maltratados han planeado la más macabra de las venganzas sobre sus torturadores

40 |100

Estrellas: 2

El festival After Dark, del que todos los amigos de Almas sois plenamente conocedores, está plagado de experimentos fallidos. Tras cuatro ediciones nadie puede negar que genera más expectativas de las que cumple. Pese a este comentario lapidario y negativo, no escondo mi atracción por el festival en si. Ocho películas al año, rebuscadas entre las producciones independientes de medio mundo con escasa oportunidad de distribución internacional. Acertado parcialmente en sus adquisiciones, solo la intención del festival justifica su existencia. Sin embargo, dicha intención se convierte, al final y para disgusto del espectador, en paradigma ejemplar de los errores endémicos que sacuden al cine independiente de terror: Buenas ideas y propósitos desperdiciados por autocomplacencia y falta de seriedad, energía ó recursos.

Sí, desgraciadamente, The Final padece los mismos males; una idea interesante a priori, cuya resolución es tan pobre de desarrollo y potencia que se convierte en un visionado agónico. No todo es intragable en esta película de venganzas juveniles tamizada por el filtro Saw tan en boga (me niego a usar el termino Torture-porn, puesto que hasta que no se me demuestre la existencia científica de este subgénero yo no creeré en el), algunos de los momentos vividos a lo largo de la hora y media de metraje hacen sospechar de unas aspiraciones muy altas por parte del equipo que rodó The Final. Parece como si las ganas de contar una historia sobre el polémico acoso escolar (ó bullying), estuviesen allí pero al meterse en harina, el director y el guionista hubiesen reculado por miedo, precisamente, a la polémica. Quedando el resultado final en uno de esos insulsos cafés con leche de máquina que causan más daño físico que beneficio.

Los chicos guapos y deportistas del instituto disfrutan de sus días de vino y rosas. Un polvo con la jefa de animadoras, estrenar el coche que su padre le ha regalado, romperle las gafas al raro de la clase…

Las chicas bonitas y populares del instituto apuran cada segundo de su época de gloria en el recinto escolar: Poner caliente al jugador estrella del equipo de rugby con sus cortitas minifaldas, vomitar cualquier exceso calórico y marginar a la fea que lee comics manga…

Los chicos marginados e impopulares del instituto cuentan las horas que les quedan para que suene la campana y puedan huir del infierno que los matones crean a diario por y para ellos…

Las chicas tímidas y solitarias del instituto contienen las lagrimas de rabia mientras el profesor escupe sus conocimientos sobre la pizarra, solo quiere irse a casa para olvidar que las únicas miradas que recibe de los chicos son de desprecio y asco…

Un día normal en cualquier instituto norteamericano, al menos hasta que un grupo de jóvenes que son constantemente sometidos a las burlas y vejaciones de sus compañeros más fuertes y poderosos, realizan un pacto. Han alcanzado el punto de no retorno, su vida no vale nada y solo hay una cosa que justifique seguir respirando una noche más: Enseñar a esos bastardos que los maltratan y acosan el significado de “infierno personal”, una venganza cuyo resultado no importa mientras por el camino inflingan todo el daño posible a sus torturadores.

¿La trampa? Una falsa fiesta en una cabaña. ¿El cebo? El alcohol, la diversión, el sexo; en definitiva, el ego de los populares del instituto. ¿Los cazadores? Varios chicos disfrazados, fuertemente armados y con el cerebro lleno de escenas de sus películas favoritas de terror que recrear

Los párrafos anteriores podrían ser la sinopsis oficial de la opera prima del director Joel Stewart. Como es habitual en cualquier sinopsis (incluso aquellas en las que me tomo, tal vez, demasiadas licencias líricas), el uso de la realidad y de lo mostrado en la película, es un poco tramposo. Todo lo resumido es expuesto en la primera mitad de The Final, cuarenta minutos donde el guionista Jason Kabolati tiene vía libre para adentrarse en los recovecos mentales de unos chicos a los que, de una forma u otra, les importan muy poco sus compañeros. Personajes que pedían a gritos una exploración profunda y degradada de la amoralidad social que padecen. Sin embargo tanto el director, como el guionista y los muy justitos actores, se dedican a realizar círculos alrededor de la cuestión ética tan atractiva que plantea el argumento, pero sin acercarse un milímetro a ella. Estos círculos se conforman con breves escenas poco coherentes entre sí, que ni demuestran porque están tan hundidos los maltratados, ni porque son tan cretinos los maltratadores. Alguien podría argumentar que, como en la realidad, no siempre es necesario buscar un clima psicológico “razonable” para la tormenta de collejas que sufren algunos muchachos en la escuela. Me parece un buen argumento, pero con este enfoque los responsables de la cinta deberían haberse centrado más en los abusos, en la ira, en el odio, en la irracionalidad de moler a palos a un ser humano tan valido como el que más, y menos en usar media película para darnos ligeras pinceladas sobre unos personajes maltratados que solo parecen almas en pena, por la desgana con la que se pasean por pantalla. Esta claro, los productores (¡El director y guionista!) tienen un miedo atroz a que su película sea censurada y bloqueada en Estados Unidos por lo polémico que resulta el tema del acoso escolar en la “tierra de la libertad”. Este miedo será mucho más patente e hiriente (para ti, sufrido espectador) en la segunda mitad de The Final. Claro que tampoco me extraña dicho temor a la censura cuando resulta que la propia distribuidora, Lionsgate, no va a usar el poster que veís en la reseña por considerarlo demasiado violento. (Gracias a elniniodecristal por este apasionante dato sobre la censura en los montajes del photoshop)

Me resultó muy molesta esta falta de intensidad psicológica, así como la mogijateria demostrada por Joel Stewart en cualquier hecho violento relatado. Creo que una película independiente era el mejor patio de recreo para exponer la desagradable situación que viven en sus clases (ó celdas según prefiraís) muchos jóvenes norteamericanos y, por culpa de la dichosa globalización, otros no tan norteamericanos. Una apuesta por retorcer hasta el límite las ideologías de los personajes y sus reacciones ante la violencia, en lugar de crear sombras de cartón piedra; hubiera generado una atmosfera más terrorífica. Precisamente esa que se nos trata de vender en sus trailers, postres y promociones.

Como ya os comentaba, es en la segunda mitad de The Final cuando toda duda que pudiésemos albergar sobre la película se disipa. “Es un quiero y no puedo”, nos vemos obligados a musitar apenados. El “ojo por ojo” al que se prestaba una fiesta donde los marginados del instituto, libres ya de cadenas morales, tienen encadenados a sus odiados enemigos, daba para una orgía demoledora de violencia psicológica ó física. La dinámica del film la pedía a gritos, chicos cuyas vidas carecen de sentido no pueden ser tan apáticos e inconexos. Aquí luce en todo su esplendor el miedo de los responsables de la cinta. No vais a visualizar nada políticamente incorrecto, nada realmente cruel. Cero tensión en escenas rodadas con la sabia intención de introducirlas en un trailer que atraiga a los fanáticos de Saw. Una patética edición que hace por momentos plantearse cuantos chicos hay en la cabaña intentando vengarse. Una banda sonora boba y adolescente (¿Tan difícil resulta tratar los tópicos desde una perspectiva fresca y diferente?) La transición entre escenas de exterior a interior es digna de un programa de humor y no de una obra de cine de horror. Los actores ocupan su tiempo en primer plano dando discursos repetitivos y de escaso contenido, ó derramando lágrimas sin creerse ni la mitad de lo que dicen; solo rescataría a Lindsay Seidel que interpreta a una pseudogótica, con cara de muñequita, llamada Emily ….y así podría rellenar hojas y hojas, con tontunas como estas, pero dejaré a un lado mi fastidio ante un nuevo paquete de ideas tirado al retrete, por lo que creo, la falta de valor de todo un equipo de rodaje.

Parece increíble la considerable cantidad de experiencia poseida por el director como asistente de dirección en bastantes películas y capítulos de series para televisión, algo malas eso sí, destacando negativamente su participación en… WalKer, Texas Ranger; sobre todo, cuando uno tiene que tragarse el patético uso de cuchillos retractiles, sin una mísera gota de sangre, como arma mortal, en un plano casi cerrado. Y aunque técnicamente el hombre se defiende con algún truco estético, especialmente al principio de la fiesta de la cabaña ó el intento por ocultar los rostros de los padres de los chicos marginados ó el pretencioso uso del blanco y negro en la secuencia inicial; el resultado final de su opera prima resulta frío y tedioso hasta llegar al ansiado final, que por chapucero, corrido e innecesario no merece más comentario.

Una mención especial merecen las apariciones de dos actores secundarios adultos que todavía no alcanzo a entender. ¿Qué sentido tienen para la trama? ¿Qué sensaciones nos trasladan? ¿Son un recurso cómico? ¿El contrapunto a la omnipresente adolescencia del film? Me lo pienso dos segundos, ummm…¡Ah sí! ¡El policía y el veterano de Vietnam son los personajes ideales para rellenar quince minutos de guión! ¡Bien, menos qué pensar! Estad atentos a sus apariciones si decidís darle una oportunidad a este nuevo fallo del After Dark Festival 2010. Desde luego, yo me quedo con obras como Tormented, menos pretenciosas, con un tratamiento más cínico y mucho más entretenidas.

Acercaos solo completistas del After Dark ó personas muy interesadas en el fenómeno del “bullying” (aunque seguramente os resulte más aprovechable el documental sobre la masacre de Columbine de Michael “Progre” Moore). Tal vez porque crecí y aprendí en un instituto donde mis únicas preocupaciones eran aprobar latín y mirarle el culo a la compañera que lucía una camiseta de Poison, pero sea por lo que sea, a servidor no lo veréis tragarse otra producción de este tipo hasta dentro de muchos cursos lectivos.

Lo mejor: La intención de contar una historia polémica desde una perspectiva terrorífica.

Lo peor: Unos secundarios "externos" que protagonizan escenas ridículas, así como la falta de ritmo y violencia en todo el metraje

Lake Mungo

En aguas melancólicas

Lake_Mungo_Review

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  • Título original: Lake Mungo
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2008
  • Director: Joel Anderson
  • Guión: Joel Anderson
  • Intérpretes: Talia Zucker, David Pledger, Rosie Traynor
  • Argumento: 2005. Vísperas del día de Navidad. Alice y su familia están de excursión en una presa. Cualquier alegría se trunca cuando la joven no regresa del agua. Sin embargo, la familia Palmer aun no ha pasado lo peor. Algo de Alice vaga tristemente por su cuarto.

70 |100

Estrellas: 4

Entramos de lleno en la cuarta edición del After Dark Festival con Lake Mungo. Como todos sabréis, el After Dark es una “festival” norteamericano que comienza este próximo viernes 29 de Enero. No es un festival al estilo tradicional, digamos que básicamente es una distribución de ocho películas independientes de terror y de muy diversas nacionalidades. De tal forma, que se promueve su proyección en cines (solo en Estados Unidos), así como la distribución internacional en DVD. Una loable labor que año tras año va mejorando (a la vez que cobra más relevancia en los medios), aunque la calidad de las cintas muchas veces esté por debajo de lo esperado. Pero no olvidemos que hablamos de cine independiente siempre realizado con medios limitados y, cuando menos, este After Dark 2010 debería ser alabado por su intencionalidad y copiado en el resto de países del globo.

Por nuestra parte, podéis encontrar más noticias y reseñas relacionadas con estas distribuciones independientes, en la parte derecha de vuestro navegador, así como el resumen de la edición del año pasado en este link: After Dark Festival 2009

Para esta ocasión tenemos un falso documental, quizá más conocidos como “Mocumenataries” (otra muestra paralela de este estilo sería The poughkeepsie tapes la cual no he tenido el gusto de ver), desde el país de los canguros y koalas. A pesar de su procedencia, no esperéis una obra al estilo Braindead ó Undead, todo lo contrario. Se podría decir, que más que antes un film de terror estamos antes un drama con ligeros toques sobrenaturales. No esperéis sangre, ni sustos fáciles, ni acción. En los puntos álgidos del metraje, como mucho, sentiréis un escalofrío en la columna vertebral provocado por la inquietud de algunas imágenes así como por la tristeza general que emanan los ambientes, los paisajes y las miradas de los personajes de la opera prima del prometedor Joel Anderson, que previamente solo había rodado, en 2002, un desconocido corto llamado “The Rotting Woman”.

Enciendo el televisor, emiten en antena un documental sobre los Palmer. Una clásica familia media australiana, envuelta en unas circunstancias nada normales.

En las vísperas de Navidad la familia Palmer disfruta de una mañana de relax a los pies de una presa cercana a su casa cuando, y casi de forma imperceptible, la hija pequeña desaparece en las aguas del lago. Russel (David Pledger), June (Rosie Traynor) quedan destrozados por la perdida de su hija. Su bella, amable y algo callada Alice. Su hermano Mathew (Martin Sharpe) no se queda menos afectado, no puede entender la muerte de su hermana pequeña. Catorce años, la flor de la vida y las tranquilas aguas de la presa se la han llevado sigilosamente.

La desaparición de su hija parece que solo fue la punta del iceberg. Al poco tiempo, en la casa de la familia se empiezan a registrar fenómenos paranormales, todos ellos, asociados con Alice: su imagen borrosa en una foto, sueños que atormentan continuamente a su madre, ruidos sordos en la habitación de la muchacha, una figura femenina en grabaciones caseras de video. El documental narra, con cierta parsimonia, la investigación de dichos fenómenos. Recurriendo a sus propios medios e incluso a la ayuda de un psíquico de cierto renombre en Australia: Ray Kemeny (Steve Jodrell), los Palmer van averiguando hechos sobre su pequeña, que lejos de aclarar las causas de ahogamiento, les llevan a hundirse en el pequeño y siniestro mundo de secretos adolescentes de Alice.

Apago la televisión y me quedo unos minutos en silencio, cuestionándome la veracidad de las imágenes ofrecidas en pantalla. Siendo un escéptico me cuesta aceptar la parte sobrenatural de la historia. Pero quitando los típicos efectismos de documental directo para el cable, me siento perturbado por lo que he visto. Al fin y al cabo el pequeño mundo interior de una chica de catorce años puede ser más inquietante que cualquier cara de Bélmez ó avistamiento OVNI. De todos modos, y desechando los cabos sueltos, me alegra que los Palmer encuentren el consuelo de conocerse y sentirse más unidos, a través de la muerte de su hija y sus supuestos mensajes desde la muerte.

Este último párrafo sería el que hubiese escrito de no haber sabido que Lake Mungo es una película de ficción. Y es que lo primero que destaca es el cuidado que se ha puesto para recrear un documental cualquiera que podrías visualizar en tu cadena favorita del cable. De hecho el título de la película esta tomado del lago que realmente existe en Nueva Gales del Sur, Australia. Y es, además, este lago Mungo el catalizador de toda la historia, introduciendo su incidencia en la trama de una forma natural y elegante, que será del agrado de la mayoría (de hecho hasta casi el final de la película os preguntareis porque decidieron llamarla de esta manera).

Destacable la actuación de todos los actores, especialmente la falsa familia Palmer, que roza la perfección. Un trabajo de expresividad facial muy por encima de a lo que nos tiene acostumbrado Hollywood. Y las pausas en los testimonios que nos ofrecen, hacen patente el mimo del director por su primera producción. Comparado con los histerismos de Monstruoso, resulta relajante poder ver una cinta, que sin histrionismo, nos intenta contar algo aterrador a la par que realista.

En este punto es cuando yo empiezo a encontrar algunas pegas a la recreación de un documental al uso. Por un lado, pequeños defectos que restan inmersión a la experiencia. Es inevitable que estas pequeñas fallas ambientales destaquen más de lo deseado puesto que desde que pulsamos “play” sabemos que no estamos ante un verdadero reportaje. Estos fallos, para mi, han sido el uso de efectos de sonido y músicas demasiado “sobresaltantes” para unas escenas que, como bien podréis imaginar, invitaban a lo reflexivo más que a saltar del sofá. Si juntamos a lo fácil de la parte sonora, en algunos casos, con la edición más propia de una película tradicional que de una crónica televisiva; tenemos como resultado ese deterioro en la recreación del falso documental. Reconozco que tal vez solo sean manías mías, porque todas las imágenes, actuaciones, fotografía e iluminación son muy naturales y de hecho, ese realismo, me lleva a la parte más negativa de Lake Mungo, como cinta de terror.

¿Un documental es terrorífico? ¿De verdad alguien se ha asustado delante de Cuarto Milenio? Supongo que mi declarado escepticismo es el encargado de sesgar mi opinión, pero yo creo que la cinta que nos ocupa es solo un drama (intenso, eso sí) con elementos sobrenaturales ejerciendo de catalizadores para el desarrollo argumental. Más desasosiego me causó una grabación sobre cierta “afición” de Alice, que todas sus apariciones ultraterrenas. La pega que tiene el tratamiento de filtrar, con la subjetiva realidad, toda una historia de fantasmas es que, a mi parecer, pierde mucha intensidad. Y como las grabaciones y fotografías que se muestran con elementos sobrenaturales son muy realistas y se presentan con la fría formalidad de un reportero, me resultó imposible dejarme llevar por esa parte de la historia. Una muestra que marca lo mejor y lo peor en este aspecto: la fiesta grabada con móvil en el lago Mungo: Inquieta ligeramente, pero es tan oscura, difusa y “real” que no consiguió llegarme de forma alguna.

¿Por qué tiene entonces una valoración tan elevada?

El drama. Cuando la película está en su punto medio, comencé a oír al señor aburrimiento picando el timbre; ahora, cuando me quise dar cuenta el argumento había tomado unos tintes más oscuros y melancólicos de lo que podía imaginar. “Alice tenía un secreto y es que tenía secretos”. Gran frase que resume la melancolía a la que me refería y que funciona como piedra de toque para el desarrollo de todos los personajes del falso documental. No quiero ahondar en este tema más de lo necesario porque es la gran sorpresa del film y lo que creo le está dando la buena y justa fama labrada en la red. Pero el desarrollo de los sentimientos de cada personaje, que se produce delante de la cámara por su relación con Alice, y ese pequeño mundo oculto que poseía, es lo más logrado del film. Natural, profundo, real. Un dramón con mayúsculas en muchas de las confesiones de June, la madre de la Alice. Sobresaliente en la faceta que más han trabajado los autores de Lake Mungo. Habrá que estar atento a la trayectoria de Joel Anderson, porque tanto como director, como guionista, destaca por una efectividad impropia en un principiante.

Y de estos preceptos parte mi más sincera recomendación para aquellos espectadores que estén interesados en un drama emocional con tintes paranormales alejada relativamente de efectismos “fáciles” tipo Actividad Paranormal ó Monstruoso. Pero hay que ser muy conscientes de que el ritmo corresponde a un reportaje para la pequeña pantalla, no existe apenas acción.

Que nadie se decepcione ni se aburra si esperaba encontrarse un Posesión Infernal 4. Avisados estáis. A este respecto, que el poster usado para esta reseña no os lleve a engaño. Existen otros posters más aocrdes con la verdadera naturaleza de Lake Mungo

La verdad es que el After Dark 2010 está empezando con buen pie en Almas Oscuras, esperemos que no baje la calidad en el resto de películas que están pendientes. De momento y tomándose una piña colada a orillas del lago Mungo, se despide vuestro corresponsal de lo sobrenatural…Bob.

Lo mejor: Lograda recreación de un documental y el escalofrío triste que nos recorre continuamente en su tramo final.

Lo peor: Detalles sonoros impropios de un documental y demasiado efectistas. Si quieres ver terror esta no es la película adecuada.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Lake Mungo” en VOSE.

Kill Theory en el ADHF

Completado el cartel del After Dark HorrorFest 2010

Da la impresión de que los responsables del After Dark HorrorFest 2010 no lo han tenido fácil a la hora de completar el cartel de la presente edición del Festival. Y lo digo porque finalmente han tenido que recurrir a un título del que ya oímos hablar a principios del 2009 y que posiblemente muchos de vosotros ya hayais tenido la oportunidad de disfrutar: Kill Theory.

Por otro lado, la inclusión de Kill Theory en el próximo After Dark HorrorFest viene a corregir la injusticia que por lo visto cometieron los amigos de Lionsgate (otra vez) a la hora de acometer la distribución del debut en la dirección de Chris Moore.

Kill Theory cuenta la historia de un grupo de amigos estudiantes que deciden celebrar su graduación pasando un fin de semana en una mansión solitaria junto a un lago (craso error). No tardarán en verse envueltos en un terrorífico juego en el que un asesino en serie les obliga a matarse entre ellos para lograr sobrevivir.

Kill Theory viene avalada por los amigos de Gorenation, quiénes además os tienen preparada una sorpresa: Kill Theory en Gorenation.

Os recuerdo el resto de títulos que estarán presentes en el After Dark HorrorFest 2010: Dread, Hidden, The Graves, Lake Mungo, Zombies of mass destruction, The Final y The Reeds.

The Reeds en el After Dark

Confirmada la séptima película para el After Dark HorrorFest 2010

Ya tenemos el penúltimo título confirmado para el inminente After Dark HorrorFest 2010. Su título: The Reeds.
Dirigida por Nick Cohen, The Reeds cuenta la historia de seis jóvenes amigos cuyo fin de semana a bordo de un bote por las aguas de Norfolk Broads se vé truncado cuando repentinamente pierden el rumbo. Sus posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente cuando unas fuerzas inexplicables aterrorizan a los perdidos, generando el pánico en el grupo.

A la séptima, un survival. Y ya conocéis mi predilección por el subgénero, así que esta me la apunto. Os recuerdo el resto de títulos que estarán presentes en el After Dark HorrorFest 2010: Dread, Hidden, The Graves, Lake Mungo, Zombies of mass destruction y The Final.

Desde Almas Oscuras intentaremos dar cobertura a todos los títulos del Festival (aunque no prometemos nada… que el anterior Festival fue muy duro).

Dread

El poder del Miedo

Dread

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  • Título original: Dread
  • Nacionalidad: USA-Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Anthony Di Blasi
  • Guión: Anthony Di Blasi
  • Intérpretes: Jackson Rathbone, Shaun Evans, Hanne Steen
  • Argumento: Tres estudiantes de filosofía que se embarcan en un proyecto audiovisual para la tesis de uno de ellos. Dicho proyecto intentará reflejar de dónde vienen los miedos de la gente, por qué tenemos miedo y cómo podemos enferentarnos a él.

70 |100

Estrellas: 4

Dread

Otro relato corto de los famosos Libros de Sangre de Clive Barker llevado a la gran pantalla, y debut de Anthony Di Blasi detrás de las cámaras. El hombre que se postula como nuevo director para el remake de Hellraiser y otros proyectos de Clive Barker, se enfrenta a la prueba de fuego con Dread y no sale mal parado. Cierto es que nadie mejor que él conoce el universo de Clive Barker, puesto que ya trabajó como productor en otras adaptaciones de Libros de Sangre como The Midnight Meat Train y Book of Blood, pero el trabajo en este largometraje está bastante estudiado.

Dread cuenta la historia de tres estudiantes de filosofía que se embarcan en un proyecto audiovisual para la tesis de uno de ellos. Dicho proyecto intentará reflejar de dónde vienen los miedos de la gente, por qué tenemos miedo y cómo podemos enferentarnos a él, pero lo que empezó como un estudio, como un juego o como un entretenimiento, degenera en situaciones absolutamente límites cuando los entrevistadores son los entrevistados.

De la adaptaciones de Libros de sangre me atrevería a decir que es la que mejor refleja lo que Barker quiso plasmar en papel. A Di Blasi se le ha tachado de oportunista y de intentar estirar un relato que hubiera sido más efectivo como cortometraje (como le sucediera a Grace), pero el resultado final, desde mi punto de vista, es satisfactorio.

En el visionado de Dread podemos difrenciar dos partes (algo que viene siendo una práctica habitual en el terror moderno), una primera parte de presentación de personajes, quizá la parte en la que más falla Di Blasi, ya que su descripción de personajes para ponernos en situación es más bien floja y escasa (realmente casi no sabes quienes son, cómo son o qué relación hay entre ellos) y una segunda parte donde la insana fascinación por parte de Quaid con el miedo arrastra a todos los personajes a la búsqueda del lado más oscuro y perverso del ser humano.

Como mencionaba, es la segunda parte la que que determina el éxito del film. En esta segunda parte la tensión es tremendamente palpable, las reacciones ante el miedo de los demás y el propio tienen su propio proceso: duda, miedo, pánico, pavor y, justo antes de que se haya liberado toda la adrenalina, desesperación, que concluye con la rendición en unos experimentos terriblemente crueles (véase el experimento “vegetariano” de Cheryl o la intensa parte de la bañera con Abbey).

¿Vamos a encontrar gore en Dread? Pues el justo y necesario. Tenemos que tener en cuenta que estamos ante una película de terror psicológico, un terror al propio terror, por lo que las escenas sangrientas no abundan, pero tampoco decepcionan. Desde luego el trabajo de DI Blasi en este aspecto es acertado, ya que si pensamos en Clive Barker automáticamente nos vienen a la cabeza, cenobitas, monstruos, torturas, dolor y mucha sangre; y lo más fácil y efectista hubiera sido abusar un poco más de la hemoglobina para que todo el mundo saliera contento. Sin embargo, si nos enfrentamos a un dolor emocional, toda la carga de la película la tienen los actores y sus interpretaciones, y ahí es donde vienen de nuevo las pegas: el fichaje de Jackson Rathbone (más conocido por su papel del sosísimo Jasper Cullen en la saga Crepúsculo) para interpretar a Stephen. Bien, su actuación es una de las más inexpresivas que he visto en mucho tiempo (entiendo que puede ser un reclamo comercial para la película, pero es que este tío lo único que hace es abrir exegeradamente sus inmensos ojos sin pestañear y permanecer inmóvil, es como un árbol con dos grandes ojos…) y teniendo en cuenta que su actuación debería ser básica para el buen desarrollo del film, el resultado, amiguitos, es que si no te interesa mucho el tema, la primera parte de la película se hace lenta y algo pesada.

En algún momento del post he hablado de experimentos por lo que se nos puede venir a la mente Saw y sus pruebas; de hecho en algún momento yo sí pensé en la saga, pero a un nivel totalmente diferente: el hecho de enfrentarnos a nuestros miedos de manera forzada me parece un argumento suficientemente interesante y sólido como para obviar pequeñas cositas que en la película no andan muy finas.

Personalmente este tema me apasiona por lo que a mí no me molestó la primera parte de la película en absoluto. Además la atmósfera es sucia (que siempre se agradece) y percibes con claridad que la historia va degradándose más y más a medida que avanza el visionado, por lo que recomiendo Dread para pasar un buen rato acompañados y luego tratar el tema en una interesante discusión (¡que sin duda tendreis!).

Lo mejor: el tema en sí,el cara a cara con el miedo de los personajes y el apoteósico final.

Lo peor: puede ser algo tediosa si el tema no te llama la atención especialmente y la "actuación" de Jackson Rathbone (y no digo que no lo intente... pero no lo consigue).

¿Dónde conseguirla?
Gorenation: “Dread” en VOSE.

Hidden

Incapaz de "ocultar" el truco

Hidden

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  • Título original: Skujlt
  • Nacionalidad: Noruega | Año: 2009
  • Director: Pal Oie
  • Guión: Pal Oie
  • Intérpretes: Kristoffer Joner, Cecilie A. Mosli, Karin Park
  • Argumento: Kai Koss vuelve a su casa de la infancia tras la muerte de su madre, dispuesto a deshacerse de la propiedad. Sin embargo, los fantasmas de su traumático pasado irrumpen en el presente en cuanto cruza el umbral...

45 |100

Estrellas: 3

Hidden

Un primer plano del suelo nocturno del bosque del que emerge, como si de un zombi se tratase, un brazo. En la carretera circundante, hay un vehículo detenido para que un niño haga sus necesidades entre los árboles.
De pronto, aparece otro niño corriendo.
Un camión avanza por la carretera, y el niño que corría por el bosque sale a la misma… Todo se precipita: el camión, para no atropellarle, da un volantazo y, entonces, se estrella contra el vehículo que estaba estacionado. Los dos niños son testigos de lo sucedido.

Esta es la primera secuencia de la película. Es un prólogo impactante, promete, y está contado con la suficiente inteligencia y argucia para conseguir sorprender al final. Seleccionada para el AfterDark Fest 2010, Skujlt es la segunda película de Pal Oie, director de Dark Woods (2003). Reune en su equipo actoral a la elite del cine nórdico: tanto a Kristoffer Joner como a Cecilie Mosli les hemos visto ya en cintas anteriores de terror (“Naboer”, Pal Sletaune, 2005, por ejemplo) , y Karin Park va ganando adeptos como cantante y actriz. Técnicamente, el nivel es sobresaliente: la música es convencional pero eficaz –que es, a fin de cuentas, de lo que se trata-, la fotografía es excelente, el diseño de sonido está trabajado y el montaje tiene estilo.

Son muchas virtudes, sí, pero no sirven para camuflar lo que hay debajo. Skujlt es de esas pelis que parecen buenas, que cuesta trabajo ponerle peros porque su envoltorio es muy brillante. Sin embargo, hace de la trampa su principal mecanismo, y se nota desde el principio. El porqué hay un abismo tan grande entre la maestría inicial y el resto, es un enigma.

Años después del prólogo, Kai Koss circula por esa misma carretera. Vuelve a su pueblo natal tras la muerte de su madre. Es el único heredero, así que la antigua casa familiar es suya. La llegada de Kai al caserón de la infancia marca en qué términos se va a mover el resto de la película. Repentinos sustos efectistas –en contra de los que no hay nada, sólo faltaba- y absoluta parquedad a la hora de dar información. ¿Está justificado? Sí: aunque nunca se explica claramente, Kai se nos presenta como alguien con recuerdos reprimidos de su infancia, en especial los que tienen que ver con su madre –la relación entre ambos era bastante conflictiva- y con la trágica noche que da comienzo a la función. Se pretende, por tanto, que el contacto del personaje con el entorno del pasado sea lo que dinamite este recuerdo. ¿Funciona? A mí no me lo parece. Se nota, se desprende de las imágenes, se siente como espectador, que no te pueden contar demasiadas cosas porque, si no, se desvelaría el secreto. Así que el metraje se llena de miradas del protagonista a una puerta cerrada –que está claro que acabará por abrirse-, o a un sonido que le recuerda algo, o conversaciones interrumpidas bruscamente porque, si se mantuvieran, la película no duraría más de media hora. (A todo esto, en la primera visita a la casa familiar, Skujlt repite la escena de la pelota de Al Final de la Escalera).

Kai Koss es un personaje unidimensional, en el que todo el énfasis está puesto en reseñar que está traumatizado por su pasado, que conocen tanto la policía local, Sara, como la encargada del hotel en la que se está hospedando, Miriam, probablemente una de las presencias más enigmáticas de la película. Encarnada por la cantante Karin Park, su personaje promete pero está desaprovechado. Es excesivamente funcional: lo primero que sabemos de ella es que a Kai le gustaba cuando era un niño, y lo segundo –y último- es que conviene que sea así para que le eche un cable cuando es necesario.

¿Qué sucede en el punto medio de Skujlt? En lo estrictamente cinematográfico, hay un cambio de punto de vista nada sutil. En lo estrictamente narrativo, tras este punto medio, Kai cuenta a Sara, la policía, sus sospechas: cree que Peter, uno de los dos niños de la carretera –el otro era él, claro- de la escena inicial, sigue vivo. Lamento ser tan críptico, pero no quiero desvelar demasiado… la sensación, cuando se está en este tramo de la película, es muy decepcionante. No hay que ser ningún lince para saber qué está pasando, y sin embargo siguen empeñados en meterte pruebas disuasorias y abrir puertas hacia otras direcciones. Comienzan, claro, las explicaciones: por qué estaba Kai niño esa noche en el bosque, de quién huía y qué creen los habitantes del pueblo que le sucedió a Peter, el otro crío. Y ves con toda claridad que, si te lo hubieran contado antes, se habría acabado el enigma. Han retrasado este momento todo lo que han podido, como si Pal Oie también fuera consciente de que, una vez enseñado esto, no tenía más cartas que sacar. De hecho, conforme se llega al tramo final, hay una escena que pretende ser enigmática pero, me temo, despeja cualquier duda que pudiera quedar… suponiendo que quedara alguna: el encuentro en el bosque de Kai con “caperucita roja” (llamémosle así, por ejemplo, para preservar su anonimato). Un momento similar lo hemos visto este año en San Valentín Sangriento. Esto no deslegitima el recurso; el problema es que el recurso en sí es muy tosco.

Cuando Skujlt llega a su clímax, se ha desinflado completamente, e incluso irrita que se intente seguir manteniendo el suspense. No sé de qué forma podía haberse sostenido todo el entramado. Quizás, habiendo convertido en historia real una de las hipótesis que se plantean en la segunda mitad de la película. Claro que, también hay que tenerlo en cuenta, si Paol Oie hubiera hecho eso, habría acercado en exceso Skujlt a su debut, Dark Woods. Ambas películas se parecerían demasiado, y no está bien hacer dos veces la misma película.

Lo mejor: El prólogo.

Lo peor: Que se le ve el truco.