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Don't Speak

(Para que no se note el doblaje)

Dont Speak Reseña

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  • Título original: Don't Speak
  • Nacionalidad: España | Año: 2015
  • Director: Amadeu Artasona
  • Guión: Amadeu Artasona, Jaime Sacristán
  • Intérpretes: Pol Baulida, Liliana Cabal, Antonio de la Cruz
  • Argumento: Siete estúpidos acaban en un pueblo costero maldito.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

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Siete alcohólicos jóvenes de hormonas calientes y preocupaciones dispersas son doblados de forma cómica mientras esputan diálogos descosidos sobre una pequeña embarcación atracada cerca de un bonito pueblo marinero. Hasta que uno de ellos se corta fuera de plano, siempre fuera de plano, para así justificar el acercamiento a la misteriosa villa. Allí, el fantasma de turno les advierte de que hablen bajito, pero las voces de las hormonas son demasiado fuertes como para no terminar en salazón como si fuesen sardinas. ¿La justificación? Llegar a los títulos de crédito. Seguir leyendo…

Lo mejor: El ominoso niño Rigoberto.

Lo peor: Que esta película fuese candidata a veinte premios Goya (en serio).

V/H/S

Mareando entre lo notable y lo mediocre

V/H/S

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  • Título original: V/H/S
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: David Bruckner, Ti West, Joe Swanberg
  • Guión: Glenn McQuaid, Chad Villella, Justin Martinez
  • Intérpretes: Calvin Reeder, Jas Sams, Helen Rogers
  • Argumento: Un grupo de criminales de poca monta es contratado para robar una misteriosa cinta de video VHS. Al llegar a la casa, empiezan a visionar las cintas y se encuentran con diferentes grabaciones terroríficas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.8/5

VHS

Para muchos de los que somos aficionados a esto del terror, las películas de episodios son una debilidad. Sucede como con las de animales mutados, muñecos asesinos o posesiones demoníacas: la mayoría son malas o decepcionantes, pero no somos capaces de mirar hacia otro lado cuando llega la nueva producción. En el caso de las antologías de terror hay varias que dieron el pelotazo. Puede que la más recordada y comentada a nivel popular sea la magnífica Creepshow (1982), uno de los pocos casos en los que todas las historias mantienen un nivel elevado. Hay otros ejemplos de gran calidad, previos, como el sorprendente telefilme Trilogía del terror (1975), o posteriores como la impactante Three…Extremes (2004). En todas esas historias cortas, que en ocasiones se cruzan entre sí y otras veces son relatos independientes, hemos visto de todo: zombis, fantasmas, monstruos de variadas formas, colores y tamaños, momias, hombres lobo, vampiros, gárgolas, animales poco domesticados, muñecos que cobran vida, psicópatas, niños malvados, posesiones, aliens, y así podríamos seguir hasta citar todos los personajes y subgéneros del cine fantástico, el terror y la ciencia ficción. Por todo ello, poca cosa puede innovar una antología de terror actual en cuanto a temas a tratar. Sin embargo, en cuanto a las formas, hay algo que en el mundo occidental no ha sido muy explotado todavía: el found footage. Seguir leyendo…

Lo mejor: El comienzo y, sobre todo, el último episodio.

Lo peor: En conjunto es irregular, con algún episodio demasiado flojo y algún otro al que le cuesta despegar. La cámara, en ocasiones, puede desesperar a más de uno.

The Last Lovecraft

Cthulhu y Big Bang Theory

The Last Lovecraft Poster

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  • Título original: The Last Lovecraft
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2009
  • Director: Henry Saine
  • Guión: Devin McGinn
  • Intérpretes: Kyle Davis, Devin McGinn, Matt Bauer
  • Argumento: El culto de Cthulhu busca reconstruir la reliquia de su Dios para volver a dominar el mundo, solo el último descendiente de Lovecraft y sus amigos “frikis” pueden enfrentarse a la amenaza.

62 |100

Estrellas: 3

The Last Lovecraft Grande

“Caspa Movies” se viste de gala, tentáculos y excrecencias para presentaros una cinta que supera levemente los estándares de cualquier película de serie Z. Sin embargo, para no desentonar con el espíritu de guerrillas de esta anti-sección, os dejamos con una reseña que suda caspa como si la blanca Navidad nos hubiera ya alcanzado. Todo un surtido de comillas y patéticas comparaciones, en la crítica donde más he podido leer el despreciable termino “friki”, al servicio de una cinta que jamás ganará un Oscar (ni falta que le hace).

Jeff y Charlie son dos tipos simplones que no saben lo que el destino tiene preparado para ellos. Durante los años treinta del siglo pasado, el padre del horror moderno – Lovecraft – descubrió las maquinaciones de ciertos cultos secretos para adueñarse de la tierra despertando a sus maestros extraterrestres cuando las estrellas se alineasen. Poseedor de La Reliquia de Cthulhu, la llave que franquea el acceso a las prisiones de los verdaderos dioses extraterrestres, Lovecraft fundó una sociedad de intelectuales para la protección de este artefacto y como última barrera entre la humanidad y la amenaza cósmica de las Semillas Estelares y los Antiguos.

Esta noche las estrellas entran en conjunción, y las puertas entre mundos se debilitan. Si las fuerzas del mal se apoderan de la reliquia, la humanidad puede ir hincando las rodillas en tierra para su eterna sodomización. ¡Pero no todo está perdido! Jeff, como último descendiente vivo de Lovecraft, debe asumir su rol de guardián de la reliquia y enfrentarse a hordas de sectarios sedientos de sangre humana… la pena que Jeff solo sepa juntarse con “frikis” y roleros de dudosa casta… ¡aún así no perdáis la fe! Hoy será el memorable día en que un Lovecraft vuelva a salvar a la raza humana… o no…

Hoy toca intentar echarse unas risas, sin mucha mala uva, a costa de los mitos de Cthulhu, perpetrados por Lovecraft hará poco menos de un siglo, y mediante la comicidad – un poquito en base a la vergüenza ajena – que un grupito de inofensivos “frikis” provocan cuando se airean sus tópicos: rol, comics, autismo social, incapacidad de relacionarse con el sexo opuesto. Una especie de Paul (la película, de reciente estreno, creada con muy poco estilo por parte de los responsables de Shaun of the Dead y Hot Fuzz) “underground” sin grandes medios pero mucho más simpática para este pobre escriba. The Last Lovecraft – La Reliquia de Cthulhu – intenta mezclar algo de terror, más bien poco – para que engañaros –, con unos “gags” que viven a la sombra de la serie de éxito “Big Bang Theory”. La verdad que todo el “frikismo” suena más auténtico y fresco que en la citada serie, si tiene sentido hablar de “auténtico” en una cinta basada en las creaciones literarias de Lovecraft, sin embargo el guión no está todo lo logrado que podría y tampoco tenemos unos valores de producción para echar cohetes; y por supuesto ni esperéis que asome el morro, por vuestra pantalla, una vecinita tan apetecible como Penny. Solo tíos raros, entre los que destaca el epítome del público medio que toda convención de comics desea: Paul, que con su genial camiseta de “mi otra mascota es un Shoggot” no desentonaría en absoluto en cualquier capitulo de “Muchachada Nui” junto a su primo mayor Ignatus “El loco de las Coles”.

¿Pero funciona la película? ¿Te ríes y disfrutas con la plasmación de los horrores cósmicos de Lovecraft? Bueno, debe quedarle claro al espectador que estamos ante una película tributo realizada por aficionados, de tal forma que encaja a la perfección dentro de los criterios de toda “caspa movie” que se precie: efectos especiales pobres, actuaciones que solo lo parecen, decorados baratos, un guión que se deshilacha por los cuatros costados… en resumen, la filosofía del todo vale con tal de contar una historia (y pasarlo bien por el camino). Ante semejante estamento resulta difícil considerar The Last Lovecraft una buena película, sin embargo sorprende su acabado, que lejos de hacernos sangrar las retinas resulta bastante agradable gracias al mimo que desprenden todas sus secuencias, mimo para con la obra Lovecraft; pero, sobre todo, hacia su derivación más moderna e, incluso, más popular: los juegos de rol. Así que en respuesta a las preguntas que encabezaban este párrafo diré que ”sí, pero con dos matices”.

Si eres un aficionado “hardcore” a la cosmogonía “chulhuidea” y no te molesta ver cine de bajo presupuesto, estás entre el público objetivo adecuado. El resto del universo abstenerse. Y os lo dice alguien que ha desistido de ver una película decente basada en los trabajos de Lovecraft y su círculo. No obstante, creo que los que hemos echado nuestra partidillas a “La Llamada de Cthulhu”, devorado toda letra impresa donde el narrador acabe enfrentando su locura a base de tatuarse símbolos arcanos hasta en el esfínter, todos los que apretamos las nalgas cada vez que vemos en los títulos de crédito de una película “basado en la obra de H.P. Lovecraft” acabaremos gratamente sorprendidos con la película que hoy nos ocupa. No se trata de la adaptación definitiva, la presencia de Los Primigenios (¡iä! ¡iä!) y sus sectarios es solo el telón de fondo para una especie de road-movie sencillota y cómica; una partida de rol breve – enfocada a la aventura – donde los tres personajes principales se mueven chiste tras chiste con un ritmo bastante acertado y que habla muy bien de las dotes cinematográficas del equipo. Pero pese a la ligereza con la que se trata el horror cósmico, siempre que asumamos el estar ante un pastiche “comiquero” en toda regla, podremos valorar – y disfrutar – de una película que junto a las personas adecuadas puede desembocar en toda un muestrario de batallitas roleras épicas (“¿te acuerdas cuando Rubén le preguntó a aquella anciana si comía carne humana?”).

El padre de todo el invento, Devin Mcginn, se demuestra un experto dentro del estilo de las “sitcom” norteamericanas, no en vano ha trabajado como actor principalmente para televisión, así como gran conocedor del mundillo del comic fantástico (no me cuesta mucho imaginármelo disfrazado de “treki”). Así, como guionista, productor y actor principal, se lleva el gato al agua y ofrece una interpretación de un “friki” incapaz de tomarse en serio la vida real, que da muy bien la réplica al único foco de cordura dentro de la trama: Jeff Phillips, el último descendiente vivo del maestro de Providence; el cuál acepta con poca ilusión su papel de salvador de la humanidad… unos cuantos tópicos, ¿eh? Pero la verdad es que los tópicos funcionan, porque hay cierta química entre los actores principales – esa unión que más parece nacida de la amistad fuera de plató antes que a la profesionalidad como interpretes – y algunos chistes, sobre todo pequeños detalles para ese fan “lovecraftiano hardcore”, que nos dejan una sonrisilla de satisfacción antes que carcajadas de tomo y lomo. Que tampoco se sienta nadie ofendido con la cinta; la visión irreverente que se ofrece de los “frikis” está más bien enfocada desde el cariño. El humor ácido no tiene cabida aquí; como os decía, se trata más bien de una mirada juvenil y algo utópica.

Tampoco es oro todo lo que reluce, pasada la simpatía inicial – apuntalada por momentos hilarantes como “el monstruo ventosa”, “el híbrido profundo en el desierto” o el cambiado capitán Olaf, probablemente el mejor secundario en toda la cinta –, nos encontramos con momentos soporíferos merced a la nefasta planificación de las escenas de acción, donde el exiguo presupuesto se hace cruelmente patente. También existen escenas pretendidamente cómicas, donde la vergüenza ajena llega a un grado tal que prefieres apartar la vista de la pantalla. Paul, el “friki” arquetípico del que os hablaba más arriba, puede ser a ratos muy simpático, y hasta tierno, para en otros momentos convertirse en un mero plasta infantiloide… vamos, como en la vida real. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Desgraciadamente, estos episodios de aburrimiento salpican el metraje, hora y cuarto muy bien aprovechada, de tal forma que nunca alcanzamos diez minutos seguidos de calidad, afectando mucho a la atención del espectador en el último y predecible tramo. Por suerte, el epilogo – el agradable final feliz propio de una película de aventuras – consigue ponerle la guinda a un pastel de bizcocho de chocolate, con cobertura de chocolate y relleno de chocolate blanco, que aunque tenga una forma un poco rara y fea, más bien tentaculada, deja un buen gusto para el paladar bien entrenado.

En definitiva, una cinta que dentro del amplio panorama del cutrerio actual, sobresale como una opción decididamente simpática, mejor realizada de lo esperado y que acierta de pleno con el público al que va dirigida. Capaz de mezclar algún momento memorable con secuencias incluso logradas (de nuevo ese epílogo antártico), todo pasado por la “turmix” de una comedia inocente y servida con picatostes de pulpo que se nos pueden atragantar más o menos, pero justo es reconocer sus elementos positivos, que no son pocos. Como podéis ver, el mundo de las “caspa movies” esconde algo más que cicuta para el intelectualoide, a veces la falta de pretensión es la mejor arma para una aburrida tarde de domingo. ¿Qué prefieres? ¿Discutir con tu pareja por los pasillos de Ikea o embarcarte en la misión de proteger “La Reliquia de Cthulhu”?

Lo mejor: Simpática para el exigente núcleo duro de los aficionados de Lovecraft; además tiene buen ritmo

Lo peor: Algunos efectos especiales y chistes que no funcionan.

Meadowoods

El Proyecto de sus Vidas

Meadowoods

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  • Título original: Meadowoods
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Scott Phillips
  • Guión: Stuart Ball, Scott Phillips
  • Intérpretes: Connor Thorp, Michelle Roe, Michael Downey
  • Argumento: Tres jóvenes americanos sin futuro deciden construirse el suyo propio y asegurase que nadie se olvide de ellos.

80 |100

Estrellas: 4

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1.-INTRODUCCIÓN:

Decía un señor muy ilustre llamado BERTRAND RUSSELL: “Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor”, yo añadiría, “y peligrosa”. Y mayormente con una psicótica falta de ideales y con un nulo conocimiento de lo que significa la palabra ‘moral‘. Me recuerda un poco, la situación de los adolescentes en la mayoría del mundo (no solo en EEUU), a la época moderadamente nihilista de la época Grunge. Subió la tasa de suicidios, Seattle se convirtió en un vertedero de yonkos, todo te importaba un carajo…la diferencia es que ahora los chavales quieren ser recordados de alguna manera, demostrar de forma totalmente egocéntrica que ellos han echo algo importante, malo o bueno, lo que menos cueste. Y si hay que matar a alguien para hacerlo pués se hace, así sales en la tele, si te pillan, y si no te partes el eje cuando ves a la policía dando vueltas a un vertedero.

Esta es, además, una generación con padres que son o muy jóvenes y no tienen tiempo en preocuparse por ellos (algo clave en la película), o han visto desde pequeños en su propia casa que la legalidad y la moralidad son 2 cualidades muy difusas. Claramente estoy generalizando una miaja, pero día tras día vamos viendo que esto está ahí y que no tiene pinta de tener un final feliz. Y cualquier director/guionista con un poco de vista puede convertir algo tan preocupante en un filón de películas como MEADOWOODS.

De todas formas no nos podemos olvidar que ya hace 15 años nos avisó Larry Clark con KIDS, más tarde con la no tan conocida (y mucho menos hedonista y más tremenda) TEARS, o 2 de mis películas favoritas: LILJA 4 EVER y ROSETTA

2.-LOS RESPONSABLES:

PhotobucketCon un director novel y un grupo de actores que debuta en esta película, sus intenciones y resultado consiguen superar con creces las dudas lógicas (rodaje cámara en mano, flashbacks constantes y el miedo de encontrarnos con otro proyecto fallido de retratar la juventud actual), aunqué no evita ciertos fallos más propios de la posible ingenuidad de los responsables que de alguien con una cierta experiencia. Como por ejemplo la inclusión de una innecesaria y prescindible banda sonora que le resta la virtud de la inmediatez, da la sensación de que está ahí porque la compuso un colega suyo y le debía un favor, o el montaje, tan pretendidamente real que se nota que se han tirado horas dándole forma para que parezca natural. Pero son menudencias que no trascienden el mensaje y las intenciones.

3.-LA PELÍCULA:

PhotobucketTravis, un psicópata de manual, Steph, la chica que hace lo que le dicen, y Ryan, el cámara que-no-está-muy-seguro-de-lo-que-van-a-hacer) son tres amigos que se aburren horrores en el aletargado pueblo de MEADOWOODS (curioso que apenas vemos imágenes del pueblo en si), y no está dispuestos a pasar el resto de su vida como 3 adolescentes más en la maréa de medianías y seres anónimos que pululan por su ciudad; y sobre todo, no quieren que la gente se olvide de ellos, quieren pasar a la historia. Entre cerveza y cerveza, peta y peta, se les ocurre la idea de que la única forma que tienen de conseguirlo es haciendo algo tan terrible que nadie nunca les olvide. El plan se divide en 3 partes, siempre orquestado por Travis,: 1º conseguir a la víctima adecuada, 2º encontrar un lugar en el que nadie les vea y sea de muy difícil acceso y 3º idear una forma muy cruel de acabar con esa persona. Lo primero que consiguen es el lugar, una zona en mitad del bosque a la que no va nadie nunca. Encontrar la persona adecuada va a ser más difícil, y en una de las partes más desasosegantes vemos como se dedican a hacer fotos y vigilar a la gente como si de lo más normal del mundo se tratara, descartan unas, se piensan otras (como quien elige en un menú) y al final encuentran a la persona perfecta: Kayla (Ila Schactler en un debut fantástico), una chica muy hogareña que toca la guitarra. La forma….pués lo más cruel posible, secuestrándola, encerrarla en una caja bajo tierra con cámaras y sonido para poder torturarla psicológicamente y un tubo de respiración para jugar con ella hasta que se muera. Luego, por supuesto, mándarle la cinta a los padres. Pero Ryan ha sido el encargado de engañarla con una supuesta entrevista falsa, y al conocer a la persona se le aparecen dudas sobre si está haciendo lo correcto. Esta circunstancia hace que la última media hora cobre un ritmo inusitado y con un desenlace muy, pero que muy abierto a distintas interpretaciones.

4.-CONCLUSIÓN:

Sin duda una experiencia única, que, si no fuera por lo que comenté antes sobre la BSO y ciertos detalles del montaje, podría ser equiparable a la terrorifica y tal vez inspiración de esta: FUNNY GAMES. Refleja de forma muy acertada la apatía descarnada de los adolescentes de la última generción, especialmente de los que no tienen medios, ni incentivos para intentar llevar una vida normal. Hay escenas tan creíbles que se te ralentiza el pulso y te sientes como si estuvieras viendo una snuff movie. Los actores están absolutamente perfectos, especialmente Travis (Connor Thorp) que transmite una desidia vital tan patética que cuando cambia y se emociona con el “plan” se convierte en uno de los psicópatas más verosímiles que se pueden ver; el resto cumple en sus funciones de apéndice (Steph, la chica, una tal Michelle Roe) y de contrapunto moral (Ryan el cámara, Michael Downey).

Comentaros que en la página web, hay varias escenas adicionales que amplían un poco más el mundo enfermizo de Meadowoods.

Lo mejor: La creíble crudeza con la que el director nos cuenta los peligros de tener demasiado tiempo libre, y los actores.

Lo peor: La innecesaria BSO y un montaje excesivamente manipulado.

Deadly Little Christmas

Échale un vistazo a una película que he hecho con unos colegas

Deadly Little Christmas

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  • Título original: Deadly Little Christmas
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Novin Shakiba
  • Guión: Novin Shakiba y Jeremiah Campbell
  • Intérpretes: Felissa Rose, Monique La Barr, Leah Grimsson
  • Argumento: Quince años después de matar a su padre, Devin escapa del hospital psiquiátrico en el que está recluido en busca de su madre y sus dos hermanas.

20 |100

Estrellas: 1

Un día de navidad de quince años atrás, el pequeño Devin sale de su casa con un cuchillo y la cara ensangrentada; en el interior, su padre y la asistenta han sido brutalmente asesinados. Quince años después, su madre Mary (Felissa Rose) y sus dos hermanas, Taylor (Monique La Barr) y Noel (Leah Grimsson) han reconstruido sus vidas. Las dos hermanas están preparando, por Navidad, una representación de la última cena en el centro social del barrio. Sin embargo, Devin se escapa del hospital y comienzan los crímenes.

Si no fuera por los nombres de los protagonistas, desde luego, esto podría ser La Noche de Halloween sin ningún tipo de problema. Incluso, el plano de marras del niño con el cuchillo en la puerta de un dúplex americano está presente. Vale que hay quinientas películas que tienen este mismo argumento, pero en muy pocas el descaro llega hasta extremos como el del mencionado arranque, o al hecho de que Devin ha pasado sus quince años de internamiento psiquiátrico sin decir una sola palabra, por ejemplo.

Deadly Little Christmas es una película que, si te pilla de cero, sin saber absolutamente nada de ella, te puede cabrear muchísimo. No tiene ritmo ninguno, mucho menos clímax, los efectos de maquillaje son terribles, las interpretaciones también, el guión (por llamarlo de algún modo) torpe y aburrido, y los diálogos… madre mía, yo creo que se llevan la palma. La fotografía (hay planos quemados, e incluso un par de ellos mal enfocados), el montaje… todo huele a lo que es: algo muy barato y muy amateur.

Sin embargo, puede llegar a entenderse este despropósito. El primer cartel de los créditos de la película reza “David Sterling Entertainment Presents…”, y eso ya nos da una pista. Estaba deseando ver algo de la factoría de este buen hombre, puesto que parece ser que ha conseguido colocar bastantes títulos de su productora en los videoclubs americanos y, encima, obtener ganancias. Si uno se mete en su web, la primera frase que le salta también es muy reveladora: “You can make a movie too!”. La cita, debajo de la misma, varía según el día: “If Roger Corman had a spiritual son, it would be Dave Sterling”, o “If Roger Corman could, yo can too”. Pues sí, esto va de eso: David Sterling Entertainment produce pelis como roscas –mas de cincuenta, de hecho- directas a dvd (en Almas Oscuras, recientemente, se ha hablado de un par de lanzamientos suyos, Frankenstein Rising y H1N1: Virus X. No sólo eso: el tipo da cursos de cómo rodar una película con sólo 10.000 $ o menos – ¡y gana dinero! -, añade el eslogan de los seminarios).

A mí, personalmente, este tipo de propuestas me encantan. No sé qué hay en estas empresas que facturan pelis que copian descaramente a otras, pero me resultan atractivas. Debe ser algún bajo instinto, lo obsceno de no enmascarar un engaño, o algo similar. Pero lo cierto es que una película que fusila el argumento de otra de un modo tan explícito me parece una propuesta gamberra y cafre. A fin de cuentas, hay veces en que el argumento es sólo una excusa para llegar a los momentos divertidos (o sea, las escenas de terror), y cuanto antes se lo despachen, mejor.

Este, desde luego, no es el caso de Deadly Little Christmas. Ya se avanzaba al principio: los diálogos son de lo peorcito. No es sólo que sean descriptivos hasta decir basta, sino que pueden llegar a contarte la misma información hasta en cuatro ocasiones (a la tercera ya nos damos por informados de que Taylor y Noel están marcadas por el suceso trágico de sus infancias). Eso de saltarse lo que ya hemos visto, aquí no funciona. Si el policía, por ejemplo, tiene que informar a la madre, Mary, primero, y a las hijas, Taylor y Noel, después, de que su hermano se ha escapado del hospital, lo hace, y nosotros lo vemos, y la música acentúa el momento de pánico que deben sentir estas chicas ante tamaña noticia… a pesar de ser la segunda vez que nos lo cuentan –aparte, claro, del hecho de que hemos visto cómo Devin se escapa-.

Los crímenes de la película son bastante flojos. Es decir, como no se intenta crear ningún tipo de tensión, aquí el asunto se limita a personajes que van quedándose solos, oyen un ruido –normalmente; otras, vemos acercarse directamente al asesino enmascarado- contrastan que no es nada y mueren un segundo después. Todos con un cuchillo. Curiosamente, salvo en la escena inicial, en el resto de asesinatos nunca se ven las heridas. Y digo una cosa: para cómo se ven en el prólogo, hechas con látex de tienda de disfraces, casi mejor no enseñarlas. El resto, sangre, que siempre empieza a brotar después de un cambio de plano.

La sensación constante que acompaña al visionado de la película es la de que tres colegas se han juntado con una cámara y otros tantos colegas y han grabado el guión que uno de ellos tenía guardado en el armario de cuando estaba en el instituto. Pero sin retocarlo, para que no pierda frescura. Por tanto, es legítimo preguntarse: ¿se puede disfrutar con esto? Para mí, desde luego, sí. Lo primero y primordial: olvidarse de que es una película. Hay que tomársela como un video que te han pasado unos amigos para que veas a lo que dedicaron la última noche. Y, lo segundo, recrearse en algunos de los hallazgos, que los hay. Vale, soy consciente de que este comentario es demasiado indulgente, pero ya me he descubierto antes: me pueden este tipo de propuestas. Y hay algunos detalles divertidos, no sé si a conciencia o de casualidad. Por ejemplo, en un momento de la película, Noel ha hablado con su hermana sobre una caja que hay en el sótano de la casa, y cuando va a buscarla… aquello no es un sótano, y no se toman la molestia de no disimularlo; hubiera sido fácil cambiar la palabra sótano por “lavadero” o “alacena”, pero un sótano da más miedo. O los créditos: son como los de las películas porno, pero en vez de mostrarte entre nombre y nombre una escena sexual, te muestra un crimen de los que están por venir. La máscara del asesino, por otro lado, no está mal del todo.

… la pena es que, a estas alturas, está más que demostrado que con el dinero del que disponían para hacer Deadly Little Christmas se pueden ofrecer productos dignos. Ya no buenos, pero no sonrojantes. Y Deadly Little Christmas está muuuuuy lejos de esto. Intenta guardarse un as en la manga para el final, buscando una sensación de “no estaba tan mal”, pero es de estas veces en las que, al repensar en trayecto, se ven muchas más incongruencias de las que habías notado a primera vista. También es cierto que tampoco importa demasiado: es sólo un agujero más en un tejido lleno de agujeros.

Lo mejor: Los créditos, por ejemplo.

Lo peor: Como película, realmente es muy mala.

Colin

Yo, Zombi

Colin

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  • Título original: Colin
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2009
  • Director: Marc Price
  • Guión: Marc Price
  • Intérpretes: Alastair Kirton, Daisy Aitkens, Laura
  • Argumento: Colin ha sido mordido por su compañero de piso y se ve condenado a vagar por una ciudad repleta de zombis.

59 |100

Estrellas: 3

Un presupuesto total de 70$ (me sigue costando mucho trabajo creerlo), un equipo humano derivado de la cuenta de amigos de Facebook de su director, y la campanada mediática en el último Festival de Cannes (2009), en el que muchos medios aseguraron que Colin, obra independiente/amateur dirigida por el novel Marc Price, fue la película más comentada del certamen.

Sé que semejantes antecedentes no dicen absolutamente nada acerca de la calidad (o la falta de ella) de Colin, pero creo que son datos necesario para comprender cómo demonios una película como la de Marc Price logró tener tantísima repercusión cuando tan sólo unos pocos afortunados habían tenido la oportunidad de verla.

A partir de aquí, superado el trance de Cannes y todavía perplejo por la ridícula cifra de los 70$ (sigo sin creérmelo), dejamos todo este tinglado a un lado y nos centramos únicamente en Colin y en si realmente vale la pena toda la atención que se le ha prestado hasta el momento.

Colin regresa a su piso asustado por todo lo que está ocurriendo en el exterior. Parece herido. Todo empeora cuando su compañero de piso se abalanza sobre él y logra morderle. Colin experimenta una dolorosa transformación y acaba sus días convertido en un muerto viviente, en un zombi. ¿Su destino más inminente? Vagar sin rumbo por las calles de una ciudad que vive al borde del colapso.

El planteamiento inicial de Colin quizás no sea estrictamente innovador, pero si resulta original o, cuanto menos, poco habitual en el subgénero zombi. Marc Price atraviesa el espejo y se coloca justo en el extremo opuesto al que estamos acostumbrados. El suyo vuelve a ser un relato de supervivencia post-apocalíptica, pero en esta ocasión encuadrado desde el punto de vista del monstruo, del muerto en vida.

Colin es un zombi. Camina con la torpeza de un zombi. Se expresa (a través de un variado surtido de gruñidos) como un zombi. Y tiene exactamente las mismas necesidades que cualquier otro zombi. Es curioso comprobar como siendo el protagonista absoluto de la historia un zombi sentimos la necesidad, como espectadores (al menos a mí me ocurrió), de adivinar cuanto antes en Colin alguna cualidad o algún rasgo que lo haga más humano, que lo aparte en cierto modo de esa criatura que camina únicamente en busca de carne fresca. Sentimos afinidad por Colin. Queremos identificarnos con él y compartir el sufrimiento que está padeciendo, pero para lograrlo necesitamos que Colin, ni que sea por un instante, deje de ser el monstruo en el que se ha convertido. Que muestre un atisbo de racionalidad, de humanidad. Pero esto no va a suceder… Colin es, definitivamente, un zombi.

Colin deambula aturdido, perdido, desorientado por las calles de su ciudad mientras esta se descompone a su paso. En cada rincón hay un zombi devorando a algún pobre desgraciado que ha caído en sus manos. Lo único que le queda por hacer a Colin es buscar su sitio en este nuevo mundo al que ahora pertenece, y lo encuentra únicamente cuando acata su nueva naturaleza: ahora es un zombi, y su único objetivo en la vida es encontrar comida.

Ciertamente, el gran acierto de una película como Colin es que su original punto de vista induce al aficionado al subgénero zombi a colocarse en una posición que no suele ser la que normalmente adopta y a plantearse una serie de cuestiones que habitualmente no se plantea.
Y es dentro de esta mecánica dónde la película de Marc Price encuentra sus momentos más lúcidos e interesantes.

Observar al propio Colin, un zombi, tratando de sobrevivir a un mundo que le resulta extraño y hostil; o contemplar a sus propios familiares más cercanos obligando a Colin (o al menos intentándolo) a que recuerde su pasado más reciente y a activar nuevamente sus lazos afectivos, no deja de ser una experiencia cautivadora e incluso emotiva.

El problema es que este tipo de planteamientos, derivados del particular punto de vista adoptado por Colin, se agotan pronto, y Marc Price se ve en la tesitura y en la obligación de “rellenar” metraje para poder terminar su película.
En ocasiones el mencionado “relleno” no sale mal parado (ver la batalla entre supervivientes y zombis que se lleva a cabo en plena calle, en la que toma parte el propio Colin, y en la que los supervivientes humanos deberán tomar una difícil decisión respecto a los que han resultado heridos durante la misma); pero en otras ocasiones su estrategia para salir del paso resulta demasiado obvia y poco satisfactoria (ver la matanza que se produce en el interior de un edificio en la que ni siquiera participa directamente Colin. Una secuencia destinada exclusivamente a contentar a los aficionados más necesitados de sangre y tripas, pero que en el ámbito de lo que pretende ser una película cómo Colin queda algo desajustada y fuera de lugar).

De esta manera, el interés de Colin depende, en gran medida, de que ese inusual punto de vista adoptado por la película de Price logre despertar el interés y la curiosidad del aficionado al subgénero zombi. Sin embargo, el cambio de perspectiva no es el único aliciente de Colin. Si bien su aspecto visual demuestra, con creces, la evidente falta de medios (aunque sigo en mis trece con el tema de los 70$), también es cierto que más allá de los planos sobreexpuestos o de la falta de iluminación, Marc Price demuestra tener cierto talento a la hora de colocar la cámara y lograr imágenes que, al menos, intentan perdurar en nuestras retinas (sobre todo en los primeros treinta minutos del film).

También las interpretaciones (sobre todo la actuación de Alastair Kirton en el papel de Colin) están por encima de lo que se suele presuponer en una película de esta índole. Y lo mismo puede decirse del maquillaje de los muertos vivientes. Unos muertos vivientes de corte clásico, afectados por el rigor mortis, y sin atisbo de aptitudes físicas que les hagan aptos para la práctica del atletismo en cualquiera de sus modalidades de competición. En este sentido cabe destacar el maquillaje facial de Colin, que muestra a la perfección las diferentes fases de su estado de descomposición.

Y ya en su tramo final, Colin pone de manifiesto otro de sus grandes defectos: la necesidad de ser trascendente. El mensaje que transmite Colin en su secuencia última es ambiguo y dotado de una densidad que no le favorece en absoluto. Un final que rompe con todos los esquemas y todos los principios que se habían establecido hasta el momento para el personaje de Colin, y se adentra en un camino que le va grande, que le supera.

Recomiendo Colin a todo aquel que se considere un amante del subgénero zombi. Tan sólo por descubrir su insólito acercamiento al fenómeno zombi, desde una perspectiva poco habitual y apenas explotada (el punto de vista del muerto viviente), vale la pena, al menos, concederle el beneficio de la duda.
Pero tened muy en cuenta de que se trata de una apuesta de riesgo. Colin es tan susceptible de ser apreciada como una propuesta innovadora y con puntos de interés más que suficientes, cómo de provocar el rechazo al sufrir la obra pretenciosa y pedante propia del proyecto de final de carrera de un estudiante de cine.

Lo mejor: El punto de vista del zombi.

Lo peor: Cierta tufillo a pretenciosidad y algunas secuencias destinadas únicamente a contentar al aficionado al subgénero zombi.

Momo

Profundamente estadounidense

El cine de terror y corte fantástico, a menudo, nos trae propuestas descacharrantes, psicodélicas e, incluso, de mal gusto. Lo que podríamos llamar comúnmente como serie Z. Aunque en mi ignorante opinión, las “A“s, las “B“s, etc; mejor dejarlas en el abecedario.
En mi caso, prefiero alejarme de las categorías y dedicarme a disfrutar de una película por sus propios meritos y/ó fallos. Si comento esto, es porque la película que os adelanto parece la típica cinta amateur mezclando sangre, humor y paletos. No en vano esta basada en ciertas historias de la prensa amarilla estadounidense más barriobajera.

Imagino que todos conoceréis a Bigfoot (no en persona, espero). Pues según “noticias” locales de Missouri, en las zonas pantanosas de este estado se realizaron, en los setenta, avistamientos de un sasquach…con cabeza de calabaza de Halloween. Incomprensiblemente, a esta criatura decidieron llamarla “Momo”, nombre que toma este film de ínfimo presupuesto (Con los buenos recuerdos que me trae este nombre).

Es imposible, después de leer el párrafo anterior, no darse cuenta de porque EEUU es la principal potencia económica del mundo. Pero obviemos estas cuestiones para dejar paso a la sinopsis y al teaser de “Momo”, película de un tal Count Zee, que a pesar de su dudosa calidad esperemos que algún día llegue a nuestras manos para carcajearnos con esta extremadamente cutre-producción, que de todo tiene que haber en esta vida.
Según tengo entendido Momo está en su primer tercio de producción; así que no os sorprendáis si nunca llegáis a verla.

PD: No creaís que este es el único engendro perpetrado por estos muchachos. Os remito a la poco original Redneck Carnage por si teneís más ganas de terror amateur de la mano de Count Zee.

Sinopsis:

En los pantanos de Louisiana, Missouri, corre el año 1971 cuando unos paletos locales y unos jóvenes de acampada son atacados por lo que parece un bigfoot. ¡Pero la cabeza de este monstruo es una calabaza de Halloween! Afortunadamente, un criptozoologo, que podría ser el mismísimo Elvis, está de estudio por la zona; y no le importaría extraer unas muestras del nuevo espécimen con su recortada.

Teaser:

Bloody Mirrors (3)

Bloody Mirrors en el Festival de Sitges 2009

Bloody Mirrors La última vez que os hablé de Bloody Mirrors os comenté que estaba pendiente su participación en el próxima edición del Sitges-Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

La buena noticia por fin se ha confirmado. Los chicos de Vicent Films, con Sergio Morcillo a la cabeza, y los amigos de Terror y Nada Más partciparán con Bloody Mirrors en la competición Brigadoon del Festival.

Por supuesto desde Almas Oscuras quisiera desearles a todos los implicados en el proyecto la mayor de las suertes y que disfruten intensamente de esta experiencia inolvidable. Se lo merecen.

Si queréis saber más cosas de Bloody Mirrors y ver el cortometraje, pulsad aquí.