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Prey

Él sólo buscaba un coffee shop

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La policía descubre los cuerpos despezados de una familia en una granja a las afueras de Amsterdam. Lizzy, una veterinario que trabaja en el parque zoológico, confirma sus sospechas: tiene que haber un león vagando libre por las calles. Y a juzgar por las heridas de las víctimas mutiladas, el león debe ser grande, fuerte y muy agresivo.
Aunque los ataques se prodigan, Lizza tiene problemas para convencer a las autoridades sobre el peligro, su declaración es recibida con incredulidad. Nadie ha visto al león, y no hay mucha evidencia de su existencia, pero todo cambia cuando el león accede a un tranvía lleno de gente. Es hora de buscar al mejor, un excéntrico cazador de leones, tullido en silla de ruedas, que vuela desde Inglaterra para detener a la bestia sedienta de sangre.

Dick Maas ya soltó a un psicópata por los canales de Amsterdam en la recomendable “Amsterdamned”; más tarde decidió soltar también a un San Nicolás del Infierno con predilección por la sangre infantil, hablamos de “Sint”; parece que el próximo octubre le tocará el turno de ser abierta a la jaula del rey de la selva, un león agresivo como pocos campará a sus anchas por la capital de los Paises Bajos poniendo en jaque a sus autoridades. Seguir leyendo…

White God (Dios Blanco)

Rape and revenge canino

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  • Título original: White God
  • Nacionalidad: Hundría/Alemania | Año: 2015
  • Director: Kornél Mundruczó
  • Guión: Kornél Mundruczó, Viktória Petrányi
  • Intérpretes: Zsófia Psotta, Sándor Zsótér, Lili Horváth
  • Argumento: Hagen es un perro abandonado y separado de su joven ama que inicia un tortuoso camino que le llevará al límite de su aguante.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Hace unas semanas comenté entre copas con amigos que la cinta Inteligencia Artificial (A.I. Inteligencia Artificial, 2001) era la primera cinta de terror para androides. Pues bien, salvando excepciones como Orca La Ballena Asesina, puedo decir que este Dios Blanco se acerca mucho a lo que sería una cinta de venganza vista desde la óptica de un animal maltratado. Como podéis imaginar un tratamiento desde semejante lugar no será del gusto de todos y por donde ha pasado este film ha polarizado las opiniones: por un lado los que ven en él un ejercicio de audacia estupendo y por otro los que ven una soberana estupidez. Sea como sea, aviso, desde ya, que los que busquen la versión canina de Los Pájaros —que es otro de los resúmenes simplistas con los que se ha abordado el film— se van a llevar una decepción mayúscula.

La joven Lili se ve obligada a pasar una temporada con su padre, Daniel, cuando su madre, que lleva un tiempo separada de su esposo, ha de acudir a un congreso. Padre e hija tienen una relación difícil que, para colmo, empeora al tener que hacerse cargo de Hagen, el perro de la niña. Ante la denuncia de una vecina y para no pagar un impuesto a los canes de raza mixta, en un ataque de ira el padre de Lili decide abandonar el perro, dejándolo a la suerte de la despiadada calle y la gente que en ella vive. Hagen comienza entonces un tortuoso camino que le llevará al límite de su aguante… Seguir leyendo…

Lo mejor: Audaz en su planteamiento. Ambos relatos son narrados con buen pulso.

Lo peor: No hay sensación de amenaza. A ratos parece un producto Disney escrito por un fumeta...

The Pack

Cuidado con los perros

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  • Título original: The Pack
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2015
  • Director: Nick Robertson
  • Guión: Evan Randall Green
  • Intérpretes: Jack Campbell, Anna Lise Phillips, Hamish Phillips
  • Argumento: Una familia es asediada en su casa por una manada de perros salvajes.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

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Para un servidor, The Pack es una de esas películas con una buena premisa malograda. Así de simple. Si disfrutaste con The Breed (Nico Mastandrea, 2006) o Burning Bright (Carlos Brooks, 2010), te acercarás a The Pack como yo lo hice, y ojalá a ti te satisfaga más que a quien escribe.

Adam (Jack Campbell) y Carla (Anna Lise Phillips) viven con sus dos hijos en una remota zona montañosa de Australia. Sus planes no están saliendo como imaginaban, y se arriesgan a perder su finca: Carla es veterinaria, pero no tiene suficientes clientes; Adam cuida ganado, y últimamente aparecen demasiadas cabezas sin vida. Tras el ultimátum de uno de sus acreedores bancarios, se plantean muy seriamente abandonar el lugar. Sin embargo, esa noche una manada de perros salvajes rodeará la casa en busca de sus nuevas víctimas…

A priori, The Pack ofrece a nivel argumental más de un elemento de interés para un servidor: un clima asfixiante, un lugar de atractivo natural que acaba por revelar su lado oscuro, supervivencia, tensión, miedo a los animales salvajes… Me disponía a ver una película que me mantuviera en tensión una hora y media, con un par de buenos momentos de suspense, quizás algo de gore, y mucho sufrimiento. Seguir leyendo…

Lo mejor: el segundo asesinato.

Lo peor: es muy artificiosa.

Grizzly

No es un remake... pero lo parece

grizzly

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  • Título original: Grizzly
  • Nacionalidad: USA | Año: 2015
  • Director: J.R. Reher
  • Guión: J.R. Reher
  • Intérpretes: James Marsden, Thomas Jane, Billy B. Thornton
  • Argumento: Rowan regresa a su pueblo natal en Alaska para tratar de encontrar al único amigo que le queda por esos lares...
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

grizzly

Cuando Spielberg adaptó a la gran pantalla la novela de Peter Benchley Jaws lo hizo con tal acierto y tensión que inauguró todo un subgénero en el cine de terror: el de las criaturas asesinas reales. No es que no existieran anteriormente, pues Los pájaros, “Moby Dick o Cuando ruge la marabunta (entre otras muchas) nos alertaban con anterioridad de los peligros de la naturaleza… pero en la bautizada por estos lares Tiburón la amenaza era tan real y natural que suponía algo nuevo e inesperado hasta esa fecha. Ya no era necesaria la intervención de la radiación o los seres extraterrestres para causar estragos, nuestra propia flora y fauna era una amenaza para nuestra evolucionada vida; una amenaza que, en nuestro camino para llegar a ser la especie dominante, habíamos enterrado en nuestra memoria atávica y que ahora el celuloide nos venía a refrescar. Y si Tiburón marcó el inicio, su secuela (un título a reivindicar) es casi un decálogo de las bases de este género:

1. Varios personajes e historias independientes se ven dramáticamente truncadas por la presencia de la criatura/as en cuestión y terminan por converger en un grupo unido por la supervivencia.
2. Un protagonista sólo, o preferiblemente acompañado de expertos científicos o cazadores, va tras la amenaza. Y tendrá su particular cara a cara en los compases finales.
3. Intereses comerciales tratan de acallar los sucesos facilitando así la tragedia.
4.Y sangre y muerte en cantidades industriales, pues no hay monstruo que se precie como tal que no deje tras de sí un buen reguero de cadáveres. Seguir leyendo…

Lo mejor: Da lo que promete y funciona muy bien en lo que concierne a entretener.

Lo peor: Ciertas concesiones en favor de la sorpresa. Tan clásica y predecible que no aporta tampoco nada nuevo.

El amanecer del planeta de los simios

Todo planeta tiene un comienzo...

 El amanecer del planeta de los simios

El origen del planeta de los simios fue una de esas raras ocasiones en las que un proyecto que pinta mal, va creciendo, elevando expectativas y, finalmente, se convierte en un gran éxito y una de las mejores películas del año. Al menos, para mí y otros muchos, eso es lo que sucedió con la precuela de la mítica El planeta de los simios (1968) que hace dos años llegó a los cines de todo el mundo. La taquilla, con 481 millones de dólares sobre un presupuesto de 90, dio el visto bueno para que se apresuraran a dar luz verde a la secuela. Así, continuando con los acontecimientos de la primera, nos proponen contemplar el paso definitivo de la humanidad para ser sometida por los simios.

Una creciente nación de simios genéticamente evolucionados, bajo el mando de César, se ve amenazada por una banda de seres humanos, que ha sobrevivido al devastador virus desatado diez años atrás. Alcanzan una frágil paz poco duradera, ya que ambos bandos son llevados al borde de una guerra, que decidirá cuál será la especie dominante de la Tierra.Seguir leyendo…

Infierno Blanco

Vivir y morir hoy

Infierno Blanco

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  • Título original: The Grey
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Joe Carnahan
  • Guión: Joe Carnahan, Ian Mackenzie
  • Intérpretes: Liam Neeson, Dermot Mulriney, Frank Grillo
  • Argumento: Un grupo de trabajadores de una compañía petrolífera sufre un accidente aéreo que deja con vida a unos pocos supervivientes. Éstos deberán enfrentarse al gélido clima de Alaska, aislados y acechados por una manada de lobos.

85 |100

Estrellas: 5

Infierno Blanco

El próximo 17 de febrero se estrena Infierno Blanco en las salas de cine españolas. Nuestra querida Samdra tuvo la oportunidad de asistir al pase previo para la prensa organizado DeAplaneta en Cinesa Diagonal el pasado 26 de enero, y por lo que se desprende de sus palabras Infierno Blanco es una de las imprescindibles del año…

Ottway (Liam Neeson) tiene un trabajo peculiar, disparar a los lobos que se acercan al campamento de una refinería en Alaska para evitar que ataquen a los trabajadores. Es un hombre destrozado por la falta de su mujer, decepcionado con la vida hasta el punto de estar dispuesto a acabar con ella. Pero justo antes de apretar el gatillo, un aullido lejano le detiene: la vida le tiene preparada una prueba más. Junto a sus compañeros emprende un viaje de vuelta a casa, pero el avión sufre un accidente que deja a media docena de supervivientes perdidos en un paisaje de temperaturas glaciares y alejados de cualquier forma de vida a excepción de un grupo de lobos poco conformes con la idea de ver su territorio invadido.

Cuando el ser humano se ve a sí mismo amenazado en un entorno hostil y desprovisto del control y la seguridad que ofrecen las herramientas de la sociedad moderna, la consciencia de la fragilidad de la existencia se revela con fuerza. Los supervivientes de la historia firmada por Joe Carnahan e Ian Mackenzie reflexionan sobre la vida y la muerte a sabiendas de que están más cerca de lo segundo que de lo primero. Son hombres golpeados por unas circunstancias excepcionales, que se enfrentan a su propia mortalidad al mismo tiempo que luchan por la supervivencia del grupo. No son héroes, ni siquiera un Liam Neeson que lidera más por bagaje de conocimientos y adaptación que por iniciativa, y aun así es el primero en admitir que está aterrorizado.

Infierno blanco parte de la idea del hombre enfrentado a la naturaleza como máxima del survival al uso, pero la película del director de Ases calientes o El Equipo A es mucho más que eso. La combinación de nieve, animales y aislamiento, coincide con el Frozen (2010) de Adam Green, una película donde se potenciaba el desarrollo de los personajes y el proceso de toma de decisiones incómodas para la supervivencia por encima de la acción. Aquí se establece un equilibrio más evidente entre ésta y el drama introspectivo, sin favorecer uno por encima del otro ni perjudicar el ritmo de la narración. La tensión es igual de evidente en los enfrentamientos con los lobos y las agotadoras travesías por la nieve, que en las conversaciones alrededor de una fogata en las que se aferran al recuerdo de los instantes de felicidad junto a sus seres queridos.

Carnahan muestra sus lobos casi a modo de documental didáctico a través de la voz de Ottway, quien usa su experiencia para leer los movimientos de la manada y avanzarse a sus rituales de ataque y defensa. Detalles aparentemente insignificantes que le dan verosimilitud al relato (la marca de la orina para delimitar el territorio o el evitar movimientos bruscos de los humanos que denoten debilidad en un enfrentamiento directo). Se establece además un paralelismo entre la organización jerárquica animal, con un macho alfa en la cúspide, y el grupo de supervivientes liderados por Ottway. Esto es especialmente evidente en una escena en la que el lobo alfa castiga a un miembro de la manada tras atacar a los hombres por su cuenta, y minutos después es Ottway quien se ve obligado a golpear a Díaz (un fantástico Frank Grillo) por rebelarse ante su liderazgo y poner en peligro la estabilidad del grupo.

Los animales aparecen como depredadores agresivos, una licencia que se permiten los guionistas con el objetivo de aumentar la angustia del espectador, dado que los estudios informan que: “Los lobos salvajes son normalmente tímidos y evitan el contacto con las personas, su reacción depende muchas veces de las experiencias anteriores que hayan tenido con humanos más que de un comportamiento natural propio” 1. Su presencia se potencia con un uso eficaz del fuera de campo a través de aullidos estremecedores. Se oyen pero no se ven, y cuando se ven son tan rápidos que se antoja imposible evitar el ataque. Pero Carnahan no esconde a sus lobos, sino que dosifica su presencia de un modo inteligente, combinando momentos de total exposición (la del macho alfa frente a la hoguera) con originales puestas en escena como la secuencia nocturna en la que solo se distinguen las pupilas brillantes de los depredadores en la oscuridad.

Pero el equipo no solo debe lidiar con la persecución de los lobos, sino que también tiene que luchar contra las condiciones climatológicas, la propia naturaleza e incluso contra ellos mismos. El ambiente gélido (20 grados bajo cero) les obliga a encender hogueras constantemente para evitar la congelación y de paso crear una barrera para los lobos. Las tormentas de nieve se suceden sin piedad dificultándoles el avance. El propio territorio les coloca trabas en el camino generando situaciones un tanto inverosímiles pero no por ello exentas de tensión y aventura como la del salto en el árbol. Especial atención en este apartado al sonido envolvente del viento, las hojas de los árboles y las tormentas de nieve, junto a la fotografía de Masanobu Takayanagi, culpables de crear una atmósfera tan bella y contemplativa como intrigante y depresiva.

Y por otro lado, el análisis más interesante, el del hombre frente a la muerte. Cuestión que se plantea en los primeros minutos del film cuando Neeson recita una carta de suicidio con un tono de voz tan frío y profundo como el paisaje que le rodea. Una carta que le acompañará en su intento desesperado de supervivencia y a la que recurrirá a menudo para recordar que estuvo muy cerca de abandonar y rendirse, pero no lo hizo. Es el más consciente del peligro que les rodea, y por ello se repite a sí mismo una y otra vez un poema de su padre que recoge la esencia del relato en cuatro líneas:

“Una vez más, combatiré
la última gran pelea de mi vida
hoy, viviré y moriré
hoy, viviré y moriré”

Es realmente estremecedor ver la lucha de unos hombres que, abandonados a su suerte, se muestran tan vulnerables a una situación que les sobrepasa por completo. Se cuestionan porqué fueron ellos los elegidos para sobrevivir entre todos los ocupantes del avión y cómo es posible que salieran ilesos tras estrellarse de ese modo para acabar siendo devorados por lobos o víctimas de un tiempo inclemente.

El realismo y la sensibilidad con la que se tratan las muertes es una de las mayores virtudes del film. Ninguna muerte resta vacía de sentimiento y dolor, sino que todas conforman una cadena de momentos dramáticos intensos suspendidos en el tiempo. Hay dos escenas en concreto que hielan la sangre: una rendición frente un paisaje extraordinario, y la que tiene lugar en el interior del avión minutos después del accidente, en la que asistimos atónitos a las palabras de Ottway junto a un compañero al que vemos con detalle cómo se le escapa la vida en un último suspiro. Detalles que hacen de Infierno blanco una cinta tan realista como devastadora.

La dirección de Carnahan es exquisita en cuanto a plasmar paisajes de postal se refiere, con evocadores encuadres de montañas nevadas bañadas por un sol radiante ajeno a la muerte que se cierne sobre los hombres. Al mismo tiempo que establece una distancia para permitir al espectador gozar de unas vistas a las que no estamos acostumbrados, la recorta cuando se trata de transmitir el frío, el cansancio y el dolor de los personajes. Un buen ejemplo de ello es el rodaje y posterior montaje de la secuencia del vuelo. Magistral cómo Carnahan introduce la cámara en el interior del aparato mientras desciende a toda velocidad y muestra un accidente de avión cómo nunca antes se había hecho. En las largas travesías, se recrea en la dificultad de avanzar por el hundimiento de los pies en la nieve, y en la mayoría de los ataques, usa el recurso de la cámara en mano temblorosa (y bastante incómoda), para posteriormente mostrar en su totalidad el resultado de las heridas.

Gran acierto la elección de Liam Neeson para el papel protagonista (se había tanteado a Bradley Cooper), quien a sus 60 años aporta madurez a un Ottway que interpreta con la dosis justa de contención e intensidad dramática. Le acompañan un grupo de supervivientes formado por Frank Grillo, Dermot Mulroney, Dallas Roberts, Joe Anderson, Nonso Anozie y James Badge Dale. Cada uno de ellos conforman personajes con distintos modos de exteriorizar sus miedos y sus debilidades: el humor, la fe, el orgullo…Destaca entre ellos un Frank Grillo que consigue que en poco tiempo pasemos de odiar a Díaz, a compadecerlo y hasta admirarlo – de algún modo-.

Los productores de la película han decidido programar un nuevo estreno a finales de 2012 para buscar el beneplácito de la Academia en la edición de los Oscar del próximo año. Allá ellos y los académicos, lo que sí os puedo decir yo es que aquí hay un survival con mucho corazón y muchos huevos.

Lo mejor: Su sensibilidad. El final.

Lo peor: Algunas escenas de acción inverosímiles.

Mega Piranha

Ni 3D ni gaitas... esto sí son pirañas

Mega Piranha

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  • Título original: Mega Piranha
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Eric Forsberg
  • Guión: Eric Forsberg
  • Intérpretes: Paul Logan, Tiffany, Barry Williams
  • Argumento: Unas mega pirañas están a punto de llegar a Florida. Un grupo de científicos y un soldado americano serán los únicos capaces de hacerles frente.

60 |100

Estrellas: 3

Mega Piranha, Mega Piranha

Quería empezar el año con buen pie, cinematográficamente hablando. Traeros la reseña de una de esas películas que dan que hablar. Polémicas i/o sorprendentes. Pero este año también me he adjudicado unos propósitos, concretamente uno: disfrutar del cine sin perjuicio alguno. Así que ya no esperaré nada de ninguna película, solo le daré al play para opinar una vez terminada, eso sí, siguiendo mis propios criterios, o sea como hasta ahora pero sin esperar tanto de ninguna.

Últimamente me ha dado por lo bajo y he optado por darle una oportunidad a la productora Asylum (todo después de ver Zombie Apocalypse), de esta manera sabré a lo que me enfrento y no tendré la mala leche que, por ejemplo, me entró al terminar – bueno me dormí a la mitad… pero con mala leche y pesadillas – con el remake de No temas a la oscuridad.

Diversión, entretenimiento, estupidez, carcajadas… todo esto y más en Mega Piraña. Y es que, señores, hacía tiempo que no me encontraba con una Caspamovie con todas sus letras y en mayúsculas. Se me hace difícil empezar la reseña. ¿Hablo primero de los protagonistas? ¿Las pirañas? ¿Los CGI que parece que ahora molestan a todo el mundo? ¿Del guión? Venga, primero empezaré por el argumento para, a continuación, como si de una piraña se tratase, ir mordiendo poco a poco la película hasta que no quede nada que contaros. Porque señoras y señores os recomiendo que si os gusta esta clase de pelis no leáis más allá del argumento, ya que tiene sorpresas para dar y tomar… y conocerlas de antemano sería arruinaros por completo la diversión.

Un grupo de científicos americanos está haciendo experimentos en el amazonas con las pirañas. Como es normal la cagan y las pirañas empiezan a mutar de una manera sorprendente. Su tamaño se va multiplicando por cada hora que pasa llegando incluso al tamaño de un edificio. Esos mismos científicos, junto a un soldado americano, tendrán que hacer frente a las pirañas antes de que éstas lleguen a Florida, y al mismo tiempo tendrán que enfrentarse al Coronel Antonio Díaz un tipo que no traga a los americanos.

Los Protagonistas

Paul Logan y Tiffany. Tifffany y Paul Logan. Los dos protagonistas de Mega Piraña. Si os habíais creido que ningún actor podía superar a Steven Seagal en estarse hora y media de promedio que dura una película con la misma cara, os equivocasteis. Si os pensabais que no había tipo más soso que Dolph Lungren, también os equivocasteis. Porque ha llegado Paul Logan, un tipo de esos musculosos, sin una pizca de talento como actor, y curtido en pelis que bueno… digamos que no son muy conocidas ni tampoco aptas para todos los gustos; pero eso no quita que sea perfecto para este papel. Un hombre que no tiene miedo a nada, por eso de su cara no sale expresión alguna, es mejor que el mejor jugador de cartas y más impasible que el mejor maestro Zen, por no decir que es capaz de todo y que patea mejor que Chuck Norris. Y Tiffany, ¿Tifffany qué? Pues solo Tiffany. Al principio creí que era otra actriz porno de esas que ahora quieren cambiar de tercio e ir a por otro tipo de cine, pero buscando más información he quedado sorprendido de quien es realmente. Una cantante pop que empezó su carrera a los 10 años. No me extenderé mucho en su vida ya que para eso está la Wikipedia. Os recomiendo que echéis un vistazo ya que su carrera profesional es interesante, y de paso os dejo también un link a un videoclip suyo con el tema I Think We’re Alone Now. Si veis la película en versión doblada al español entenderéis por que lo de actriz porno, es que la pinta que tiene y la voz que le han metido tiene tela…

Las pirañas

El antagonista de los otros dos mencionados son unos bichejos de esos que vale más no encontrarte en ningún río y menos cuando van en manada. Todo el mundo ya sabe qué es una piraña así que no os voy a soltar ninguna explicación de sus hábitos ni nada por el estilo. Aquí las pirañas están mayoritariamente hechas en CGI… sí, de ese tan malo… pero qué coño, es Asylum, así que no quiero ninguna queja al respecto. También hay alguna piraña muñequito, pero poca cosa. Tienen muy mala leche, tanta que no tienen suficiente con comerse a carneros o perros, sino que sus ansias de hambre abarcan desde helicópteros a buques de guerra e incluso edificios. Son casi indestructibles; ni balas, ni misiles ni siquiera las bombas atómicas pueden con ellas. ¿Pues cómo acabar con tal amenaza? Bueno, bueno… descubridlo vosotros mismos.

El guión

El guionista es el mismo que la dirige, así que se lo debía pasar doblemente genial. Me lo imagino sentado en una hamaca fumando de una cachimba al ir escribiendo el guión. Porque queridas y queridos, la baza principal que tiene Mega Piranha es la forma que tiene de engancharte, ya que cada vez que sale un nuevo gag, - porque no son más que gags, olvidaos de la palabra “escena” – son más… como diría… ¿tontos? sí, me quedo con tontos para no decir algo más fuerte. Tras cada uno de los mencionados gags llegas a creer que no puede ocurrir nada más ridículo… ¡pues toma!, ración doble. ¿Que no has tenido suficiente? Pues ¡triple ración! Y así durante la hora y pico que dura la peli. Ya os digo que no parareis de reir, de decir “¡Dios mío, no puede ser!” Os quedaréis con la boca abierta de cómo a alguien se le puede ocurrir tantas tonterías juntas y de cómo nosotros – en este caso yo – me lo he pasado tan rematadamente bien. También destacar la forma en que está grabada, la presentación de la gente que sale, en especial al ayudante del Coronel Díaz, jajajajaja todavía me río.

Las estupideces

Aquí ya no me meto con los actores principales ni secundarios, tan solo mencionar que más malos no pueden ser. Las estupideces a las que me refiero son los gags originados por las pirañas. Encontramos situaciones inverosímiles como la fuga del soldado norteamericano en plan Spider-man o a Ace Ventura en la escena del WC. Aprenderemos a matar megapirañas con nuestras piernas. Tampoco nos iremos a la cama sin saber que una batería de un móvil se puede recargar metiéndotela de la boca y que los ácidos que producen la saliva sirvan de pila; o de que al quedarte sin combustible en un helicóptero le enchufas una bombona de aire comprimido y no solo te da más combustible, sino que te da más potencia, como si de el Halcón Milenario se tratase. De ver cómo pirañas comen buques de guerra y helicópteros como si fuesen rosquillas y, lo mejor de todo, que salten del río para estrellarse contra edificios y… ¡explotar!. Y así infinidad de cosas… ya os digo que no podréis darle al stop porque necesitareis saber que más nos vamos a encontrar. Cual es la siguiente estupidez que nos espera. Lástima de ese final tan “normal” y poco convincente. Para un servidor hubiera sido mejor enfrentarse a ellas con un cuchillo en mano. Dispuestos a ver barbaridades…

En fin una película no apta para todo el mundo, pero sí para los que como yo disfrutamos de monstruos imposibles y alguna risita tontuna. Para terminar solo me queda decir que cuando leemos un libro, un relato o un cómic, muchas veces le ponemos nuestra particular banda sonora. Pues bien, aunque ésta ya tiene su musiquilla, mi compañera, al terminar de verla, me dijo: “¡tengo el tema perfecto para esta película!” Así que os dejo con un artículo sobre Hamburguesa Vegetal, donde encontraréis Fósforo, un tema que tiene mucho que ver con la película. Nada más acertado.

Lo mejor: Que una película de estas características te haga disfrutar más que muchas otras con mayor presupuesto, y las pirañas estrellándose contra los edificios.

Lo peor: El final, que no está a la altura de toda la peli. Demasiado normal y fugaz.

Tiburón 3D La Presa

Las presas somos los pardillos que pagamos la entrada para ver la película

Tiburón 3d La Presa

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  • Título original: Shark Night 3D
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: David R. Ellis
  • Guión: Will Hayes
  • Intérpretes: Sara Paxton, Dustin Milligan, Chris Carmack
  • Argumento: Un puñado de amigos deciden pasar el fin de semana en la casa del lago y acaban enfrentándose a un manada de tiburones variados.

35 |100

Estrellas: 2

Tiburon 3d La Presa

Domingo. Cuatro de la tarde. Llueve. Lleva tres días seguidos lloviendo y no parece que vaya a parar. Hay que buscar una alternativa… salir de casa. Ir al cine parece una opción tan buena como cualquier otra ¿o quizás no?

Alrededor de siete amigos (lo siento, hace apenas unas horas que he visto la película y ya me cuesta recordar los detalles) deciden pasar un fin de semana en casa de uno de ellos – una de las chicas macizas del grupo -. La casa en cuestión está situada a orillas de un lago de agua salada. Todo parece ir bien hasta que uno de ellos se deja un brazo por el camino… y es que una variada caterva de tiburones parece dispuesta a hacer lo que sea necesario para que estas no sean las idílicas vacaciones que habían soñado.

No quiero destriparos el argumento de Tiburón 3D. No sería justo, al fin y al cabo todavía puede haber algún incauto suelto que, como hizo un servidor, pretenda dejarse la pasta en taquilla para disfrutar de tamaña delicatessen. Pero sí os puedo asegurar que lo de mezclar a paletos sureños, con macizorros/as universitarios/as, webcams y un pequeño ejército de tiburones hambrientos, prometía mucho… que digo, muchísimo más que la rotunda mediocridad con la que nos ha obsequiado finalmente David R. Ellis (responsable de la ya poco afortunada Serpientes en el avión).

El problema no es en realidad que tengamos todo un plantel de personajes estereotipados hasta la médula (el negro deportista, el guaperas, la chica hermosa que conserva parte de su cerebro activo, el tipo aplicado en los estudios que la pretende, el amigo feo pero gracioso, la macizorra en bikini 1, la macizorra en bikini 2, la macizorra en bikni 3…), ni que la mayoría de los diálogos sean de vergüenza ajena (cuando se cruzan con un par de paletos locales que se muestran violentos, misógenos y xenófobos… la chica intenta disculparlos diciendo, “Es que son de pueblo”… genial), ni siquiera que la trama urdida para justificar la presencia de los escualos sea tan inverosímil como ridícula o que los efectos CGI de los tiburones, a estas alturas, sean penosos (y por suerte me libré del 3D…); el auténtico drama de todo este asunto es que, contando con un guión tan disparatado, tan absurdo, la única salida que te queda es darlo todo y convertir Tiburón 3D en una gamberrada categórica en la que abunde el gore, el humor grueso, el sexo cazurro y, en defintiva, dotarla de un manto de insensatez macarril y salvaje que convierta la película en un divertimento veraniego de primer orden (por más que en España hayamos que tenido que esperar hasta noviembre para poder “disfrutarla”).

En otras palabras, a David R. Ellis tan solo le quedaba un camino por seguir: el de las pirañas del gran Alexandre Aja. Pero ni David R. Ellis es Aja, ni Tiburón 3D es tan siquiera la sombra de esa gloriosa animalada que fue Piranha 3D.

Los tiburones de Ellis son inocuos, apáticos, sosainas, tristones. De los seis ataques que protagonizan tres de ellos ni siquiera se ven (tan solo se intuyen), y el resto, a excepción del pobre desgraciado que la palma a lomos de su moto acuática (único instante válido de toda la película), están filmados con tal desgana y pasividad, que el espectador no encuentra ni un solo instante para recrearse, para sentir la llamada de la sangre, para ponerse del lado de los escualos y gritarles “¡Acabad con ellos! ¡Se lo merecen… por capullos!”. Ni siquiera la siempre agradecida presencia de Casper Van Dien (editado: pues ni siquiera es Casper Van Dien, se trata de Chris Carmack un tipo que se parece bastante a Casper… thanks Iñaki) como malote de la función logra animar la fiesta. Porque en realidad nunca hubo fiesta…

Película vulgar, gris y poco inspirada que, casualidades de la vida (¿será el reclamo del 3D?), ha logrado hacerse un hueco en las carteleras de nuestras salas de cine (¿encontrarán también ese hueco películas como, por ejemplo, Livide o A lonely place to die?). En fin, me queda el consuelo de haber acertado la hora y el día. Tiburón 3 es una película apta solamente para verla un domingo a las cuatro de la tarde… pero eso sí, cómodamente en el sofá de tu casa, de manera que si a mitad de trayecto decides echarte una cabezadita no maldigas los 7 euros que te acabas de dejar en taquilla.

Lo mejor: El muchacho de la moto de agua.

Lo peor: Pagar la entrada del cine.