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Unspeakable

Cosas que no pueden expresarse con palabras

Unspeakable

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  • Título original: Unspeakable
  • Nacionalidad: USA | Año: 2000
  • Director: Chad Ferrin
  • Guión: Chad Ferrin
  • Intérpretes: Roger García, Tamera Noll, Leigh Silver
  • Argumento: Tras un accidente en el que su hija muere y su mujer queda en estado vegetativo, James se sumerge en una espiral de violencia en la que se confunden su sentimiento de culpabilidad con su necesidad de redención.


Unspeakable

“Unspeakable” es una película que da que pensar, y a muchos niveles. Primero, en qué hace que un director del montón consiga, poco a poco, ir haciendo películas hasta conseguir el nivel técnico –lo que se corresponde con un nivel equivalente de presupuesto, aunque siempre dentro de la serie B- de una obra como “Someone’s Knocking at the Door”. Y la respuesta es que Chad Ferrin no es un director del montón. Dentro de toda la serie Z directa a dvd – hace diez años, fecha de “Unspeakable”, probablemente hablábamos de video todavía -, algunas obras puede tener todas las carencias del mundo, pero también tienen un par de buenas ideas que sustentan, de mejor o peor manera, todo el visionado.

Y es que, nada más empezar, la cabecera de la Troma nos da bastantes pistas de lo que vamos a ver. Todo es muy barato en esta película, pero eso no es un obstáculo. Los interiores no están nada cuidados, por lo que imagino que seran las casas de algunos de los responsables. Los exteriores tampoco están bien elegidos, fruto, seguramente, de la cercanía al centro de producción más que de las necesidades del argumento. Y el reparto lo conforman un grupo de ilustres desconocidos que, eso sí, defienden bien su material.

Lo mejor: Que con 20.000 dólares se puede hacer una película profunda.

Lo peor: Que no tuvieran mucho más dinero y mucho más tiempo.


No Strings 2

Me he quedado muñeco

No Strings 2

Cualquier palabra resulta insuficiente para describir la bizarra crapulencia del señor Robert Noel Gifford, autor de forma completa de esta serie “ultra” z llamada No Strings 2. Al parecer, estamos ante el enésimo intento cuasi-amateur de realizar un entretenimiento cinematográfico con muñeco asesino de por medio. Incluso se supone que es la segunda parte de otro proyecto del que me ha sido imposible conseguir información. De verdad, me fascinan los monigotes y los payasos asesinos; así que imaginaos mi alegría cuando vi las primeras imágenes de esta cinta: “¡Guau! ¡Si es un muñeco psicópata demoníaco vestido y maquillado de payaso!” Pero mi cara de niño con zapatos nuevos se fue trocando en asombro cuando pude visitar su web de diseño antidiluviano, su facebook lleno de señoritas de dudosa procedencia ó cuando finalmente he podido ver los dos trailes, carentes de sentido ni estilo alguno. Ya os lo habréis imaginado, me quedé muñeco perdido.

Easter Bunny Kill Kill

Conejo malo/Conejo bueno

Easter Bunny Kill Kill

Las primeras noticias que se tiene de la existencia del “Conejito de Pascua” datan de, año más año menos, 1500 en un texto de origen alemán. El Oschter Haws, en teutón, se hacia de harina y azucar y se les entregaba a los niños que habían sido buenos junto con un nido repleto de huevos de chocolate, y para ellos era su festividad favorita junto con las Navidades. Cuando lo primeros alemanes llegaron allá por 1700 importaron la tradición a los EEUU y, desde entonces, es un ritual habitual en las familias americanas. Pero como os podréis imaginar, este Conejo Gigante no tiene mucha pinta de traer nada más que armás afiladas y masacres por doquier.

The Reef

Los chicos de Open Water... ¿siguen en el agua?

The Reef

El australiano Andrew Traucki, director de Black Water (una de cocodrilos asesinos), vuelve a sumergirse en las profundidades del oceano para ofrecernos The Reef (en castellano, el arrecife), historia de supervivencia basada en hechos reales - urghh – en la que cinco desdichados navegantes vuelcan su nave a los pies de la Gran Barrera de Coral situada al noreste de Australia.
Deciden que la mejor forma de salir del apuro en el que se encuentran es nadar hasta la isla más cercana. Pero tras las primeras brazadas, un enorme tiburón blanco aparecerá a sus espaldas dispuesto a complicarles la existencia.