asesinos en serie

Spiral: Saw

Dejar el pasado atrás, pero nunca del todo.

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Spiral: Saw

Dejar el pasado atrás, pero nunca del todo.

Spiral: Saw

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Spiral: Saw

“Saw”. Vuelve la saga mas cínica y que a su vez mayor cinismo despierta a la hora de ser valorada. La gallina de los huevos de oro explotada a unos niveles de industria que en ocasiones han abrazado el ridículo. Hubo un tiempo en que el estreno de una nueva entrega estaba asegurado una vez al año, concretamente en Halloween. Los fans vivieron aquel momento muy intensamente. Películas que, independientemente de su calidad, aportaban al espectador lo que este pedía. Un truco de magia muy barato, pero siempre con garantía de entretener y de conseguir que nos tapásemos los ojos ante algunas de las salvajes torturas que Jigsaw y sus discípulos preparaban para sus víctimas. Si de algo no se puede culpar a la saga es de falta de transparencia.

El detective Ezekiel Banks (Chris Rock), conocido por su inestable temperamento y por los errores de su pasado, y su nuevo compañero William Schenk (Frank Minghella) se verán involucrados en una serie de asesinatos que pondrán al cuerpo de policía en el punto de mira. Desde el primer cadaver encontrado, queda patente que todo el entramado es obra de lo que parece ser un imitador de Jigsaw, cuyos discípulos (y él mismo) llevan años muertos. A medida que la investigación avance, la comisaría y sus integrantes empezarán a verse, cada vez más, con el agua al cuello, mientras el asesino disfruta jactándose de sus fechorías a través de mensajes enviados a la propia policía.

Lo mejor: La trama policial recupera el interés tras muchas entregas fallidas en ese sentido.

Lo peor: No deja de ser mismo perro, distinto collar.


Circle

mejor muerto que mal acompañado

Circle

Cincuenta desconocidos despiertan atrapados en una cámara enorme sin tener ni idea de cómo han llegado hasta allí. Dispuestos en círculo y si posibilidad de moverse, descubren que cada dos minutos uno de ellos debe morir ejecutado por un extraño dispositivo colocado en el centro de la habitación. Al poco se dan cuenta de que sus conversaciones y opiniones influyen de alguna manera en la persona elegida para morir por la máquina; entonces empieza un juego maquiavélico donde los valores de cada uno de los prisioneros será puesto a prueba.

Unas gotitas de “Saw”, la dosis adecuada de “Cube”, paralelismos con “Exam”, reminiscencias a “Mentes en blanco” y hasta algo del anime “Gantz” conforman el cocktail llamado “Circle”. Un nuevo thriller donde se exponen las debilidades y miserias de las relaciones humanas cuando somos puestos bajo presión. Vamos, un tema universal de nuestras sociedades, una trama que por otra parte causa un poco de pereza debido a la sobrexposición a la que se ha visto sometida, pues en los últimos años han sido muchas, quizás demasiadas, las películas que han puesto sobre la mesa aquello de enfrentar al hombre a su propia humanidad. Al fin y al cabo, y con unos cuantos años a las espaldas, dicha reflexión me parece pamplina muy trillada cuando se presenta como lo hace “Circle”. Ojo, no me entendáis mal: creo que estos thrillers suelen quedar bastante resultones en pantalla siempre que el empaque visual acompañe con un poco de tensión atmosférica, mirad sino la patata llamada “Game of Assassins”.

The Gift

Regalo envenenado

The Gift

Simon y Robyn son un matrimonio joven cuya vida está yendo según lo planeado, hasta que un encuentro fortuito con un conocido de la escuela secundaria de Simon, dinamita su frágil paraíso. Simon no reconoce a Gordo al principio, pero después de una serie de encuentros casuales y regalos misteriosos llega a resultar preocupante: un terrible secreto del pasado se revela después de más de 20 años. Cuando Robyn conozca la inquietante verdad de lo que pasó entre Simon y Gordo, se preguntará: ¿cuánto sabemos realmente de las personas más cercanas a nosotros, el pasado puede ser olvidado?

“The Gift” es un thriller psicológico que marca el pistoletazo de salida de “STX Entertainment”, un nuevo estudio internacional que vista la fuerza con la que arranca seguro dará bastante que hablar. Estamos ante el debut como director y guionista del actor Joel Edgerton, al que hemos podido ver en películas del calibre de “El Gran Gatsby”, “Exodus” o el remake de “La Cosa”. Su ópera prima, a pesar de no contar con una trama especialmente original, luce como una producción bastante cuidada que tiene como protagonistas, no sólo a él, también a la pareja Jason Bateman (“Como acabar con tu jefe”, “El Cambiazo”) y Rebecca Hall (“Transcendence”, “Iron Man 3”), dos actores con buena proyección pero que, por otro lado, no podemos asociar mucho al cine de género terrorífico. Aunque tampoco nos engañemos, “The Gift” no parece en ningún momento adscribirse al terror, más bien ofrecer un poco de misterio comercial, sin muchas pretensiones, desde un thriller con tintes oscuros a la par que dramáticos.

Faults

Magnetismo sectario

Faults

Claire permanece en poder de un misterioso culto llamado “Faltas”. Sus padres, desesperados por reunirse con ella, deciden reclutar a Ansel Roth, una de las autoridades mundiales sobre cultos y control mental. Desgraciadamente, los métodos de Ansel no son una ciencia exacta, y las últimas desprogramaciones que ha llevado a cabo lo han dejado en la bancarrota, con una deuda que pone en juego su supervivencia. Tal vez por eso avisa a los padres de Claire de los altos costes y riesgos que tienen sus técnicas; sin embargo, ellos confían en él para secuestrar a su hija y reprogramarla. Pasados unos días, Claire se revela como todo un desafío: sus creencias y su lógica retorcida son imposible de rebatir, ambos se embarcan en una batalla de voluntades que les obligará a bucear más y más en la mente del otro, con terribles consecuencias.

Los productores de “You’re Next” y “The Guest”, las películas de Adam Wingard y Simon Barrett (que por cierto acaban de anunciar nuevo proyecto, nos presentan este thriller psicológico con la aridez estética de los setenta y un argumento que bien podría provenir de la misma década, por aquello de tratar sobre esas sectas que tan de moda estaban en la época. Más allá de la solidez de la compañía productora, algo que dejó hace tiempo de importarnos a los espectadores, la presente cinta se muestra como una buena forma de rememorar las recientes sensaciones de una de las series de moda: “True Detective”, y es que el ambiente sórdido y nihilista se desprende en cada fotograma del tráiler que hoy os traemos.

Roadgames

Hitchcock desde las Antípodas

Roadgames

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Roadgames

La sombra del orondo británico es alargada, máxime en unos primeros ochenta que asistieron a su muerte, y al inevitable grupo de realizadores que quisó rendir homenaje a su manera al maestro del suspense. En Roadgames (1981) es Richard Franklin,uno de sus discípulos más aventajados (no en vano rodaría en 1983 la segunda parte de Psicosis, junto a Anthony Perkins) quien dirige este sandwich de El diablo sobre ruedas y La ventana indiscreta, que recuperamos para Almas Oscuras más de treinta años después de su estreno. Una obra menor cuyo visionado, no obstante, no hace el menor daño.

Aún fácilmente clasificable como slasher, Roadgames es uno poco arquetípico. Que nadie espere ver la sanguinolencia de otros exponentes del género como Viernes 13, Halloween o Intruso en la noche. Aquí, la violencia en cámara está tan ausente como la lluvia en esas planicies australianas por las que circula el Pat, el personaje central de la película. Pat es un camionero americano que transporta carne de cerdo por carretera, y a quien intrigan unos misteriosos asesinatos cometidos en las habituales paradas a los largo del asfalto. Empezará a tejer una teoría de lo más sólida cuando recoja a una autoestopista sin nombre que no parece encajar en los perfiles habituales.

Lo mejor: Reparto con solera. Regalo para fans de Hitchcock.

Lo peor: Sobra metraje. Acción demasiado dosificada.


Intruso en la noche

El último gran slasher

Intruso en la noche

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Intruso en la noche

Tras un buen tiempo en la lista de visionado pendiente, por fin encontré el momento de ponerme con Intruso en la noche. Y tengo que decir que lo último que estoy es arrepentido. El filme es un magnífico exponente del slasher más clásico, el ochentero, gestado con el mecenazgo del gran Sam Raimi, que incluso se guarda un papel secundario para él y otro para su hermano Ted. A poco que se lea acerca de la gestación de Intruder, dará la impresión de que fue creado durante el rodaje de Posesión Infernal; el segundo de abordo en el clásico del Necronomicón es el director aquí, el pueblo donde sucede la acción recibe el nombre de aquel dónde se criaron ambos directores, y hasta tenemos al legendario Bruce Campbell en un cameo al final de la película (eso sí, su nombre aparece descaradamente grande en la portada de la película, en un alarde de publicidad engañosa).

Como anuncia el título, Intruso en la noche es considerado por muchos el último gran slasher de la época dorada del género. Igual que esas discotecas legendarias que cierran para siempre en una noche que para muchos es inigualable, el título que nos ocupa también se encarga de despedir el género por todo lo alto. ¿Cómo lo hace? Gracias principalmente a dos aspectos: la innovadora cámara y un desbocado gore –obra del maestro de los efectos con goma, Greg Nicotero – que hace parecer a sus compañeros de clase, Viernes 13 y Halloween, benévolas películas de Disney.

Lo mejor: Ganas de innovar en el género sin perder la identidad

Lo peor: El comienzo es algo lento y puede hacerse algo pesado hasta que no comienzan las hostilidades.