VOD

Has filtrado por etiqueta: blaxplotation

Black Dynamite

Dynamite! Dynamite! Dynamite!

Black_dynamite_review

Ver ficha completa

  • Título original: Black Dynamite
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Scott Sanders
  • Guión: Michael Jai White, Scott Sanders, Byron Minns
  • Intérpretes: Michael Jai White, Salli Richardson, Byron Minns
  • Argumento: Black Dynamite ex-agente de la CIA vive en semi retiro dedicándose a sus labores. Lamentablemente, la muerte de su hermano, le hace partir en busca de venganza inundando de sangre el ghetto que el avieso "The Man" se ha empeñado en contaminar con su droga

75 |100

Estrellas: 4

Rebuscad en los armarios, tal vez alguno tenga pantalones de campana y camisas de Tony Manero. Chicas, acaparar todos los botes de laca que seáis capaces, esta noche toca pelo cardado y ponerse muy sexy. Deja que el funky mueva tus piernas, que el soul derrita tu corazón. Nena, hasta que salga el sol solo habrá baile, acción, plataformas, sexo, kung-fu y…¡¡Dynamite!!

Conste primero que esta reseña parte del cachondeo y buen rollo que inspira cada minuto de Black Dynamite Se trata una película que se toma muy poco en serio a ella misma y los temas que trata, por lo que es difícil evaluarla seriamente y en profundidad.

En los setenta, proliferó una corriente cinematográfica en EEUU, conocida como blaxplotation. Generalmente se trataba de películas rodadas por gente negra para gente negra. Habitualmente centradas en las zonas urbanas afro americanas y sus problemáticas. Alguno de los títulos que me vienen a la cabeza son Blacula y Dolemite Actualmente piezas de culto y, sobre todo, reivindicadas en la última década por Quentin Tarantino. Que nunca ha podido negar que le hubiese gustado rodar una de aquellas blaxplotation (Vease Jackie Brown y sus bostezantes resultados). Y aunque Mr. Tarantino ha demostrado con creces su sentido del humor, nunca hubiese podido hacer una parodia convincente de este género. Y es que con el tiempo y la perspectiva, los géneros de cine minoritarios invitan a verse con nostalgia y buen humor. Si no fijaos la serie de comedias que están surgiendo en los últimos tiempos, cuya premisa es echarse unas risas a costa de los tópicos de determinado cine. Unas más dignas que otras, comparase Bitch Slap con Epic Movie, por ejemplo.

Black Dynamite., es una parodia; una caricatura bien dibujada de Shaft. No tan extrema como lo pudiese ser Aterriza como puedas, pero una parodia al fin y al cabo de todos y cada uno de los tópicos del cine negro (y no habló de detectives privados) de los setenta. Partimos de un argumento típico de aquella época:

Black Dynamite (Michael Jai White) es un ex agente de la CIA retirado que ocupa su tiempo en arreglar los problemillas del barrio (Si un chulo no quiere pagar a sus muñecas, ¿a quien llamarás?), dar clases de kung-fu y satisfacer a los cientos de bellezas que pasan por su cama. Su vida transcurre en relativa calma hasta que su hermano muere acribillado a balazos. Black Dynamite juró ante su madre moribunda que siempre cuidaría de su hermano. Muy cabreado y con los músculos bien aceitados se dispone a inundar de sangre criminal el ghetto, en busca de aquel que mató a su brother.

Por si fuera poco para nuestro héroe, alguien ha inundado el barrio de heroína. Los niños en los orfanatos estás enganchados al “jaco”, la poli lo controla y un misterioso enemigo intenta acabar con el por todos los medios.

Forzado a unir sus fuerzas con proxenetas, luchadores por la liberación negra y lo más granado del barrio, se embarca en una cruzada repleta de conspiraciones, luchas a puño descubierto, tiroteos, pedales wah-wah, trafico de armas, prostitutas, nunchakus e incluso Richar Nixon. ¡¡Por qué si le tocas las narices a este negro ya las puedes dar por partidas!! ¡Dynamite!

Vale, el argumento es solo una excusa para hora y media de tontuna, disparos y golpes; pero quien se acerqué a esta película buscando algo más; quedará seriamente defraudado y puede que hasta trastornado. El guión que corre a cargo del propio actor protagonista, Byron Minns (un co-protagonista) y el director Scout Sanders, lejos de ser sencillo, se demuestra prodigo en el intento de arrancarnos carcajadas a base de gags, que incluyen desde momentos impagables que me recordaron a los Monty Python, la escena donde se descubre el complot que asola al ghetto es de un humor atemporal que trasciende incluso el marco y las restricciones del genero que parodia, hasta peleas de kung-fu absurdas aunque muy bien orquestadas (todo hay que decirlo). En definitiva, a pesar de que la línea argumental sea algo pobre, el guión está muy bien hilado y solo hace falta ver la cantidad ingente de personajes que salen (y todos con su frase ó momento de “gloria”) para darse cuenta del trabajo que hay detrás de…¡Dynamite!

Las dos primeras cosas que brillan con luz propia en esta producción son su protagonista y la recreación de todos los elementos que rodeaban a una producción de los primeros setentas.
Jai White está que se sale. Se come (casi literalmente) cada fotograma en el que aparece. Continuamente lo vemos cabreado, violento, cachondo, sarcástico y, por encima de todo, seductor. La faceta de amante de Black Dynamite es una de las que mas gracia me hicieron. Con el mismo toque misógino que las películas que parodia (y no lo entendamos nadie como un insulto, si no como una broma), nuestro protagonista es una autentica maquina de amar. Cada vez que una mujer esta en el mismo plano que el, sentimos una fuerza gravitacional que surge de su cuadrado cuerpo de ébano haciéndonos girar a su alrededor. Vale, estoy exagerando; pero por momentos hasta yo me sentí casi seducido.
Yo solo conocía a este actor por su papel protagonista en la deplorable Spawn y un secundario en, la reciente, El caballero oscuro. Que pena que el cine de acción no pase por su momento más divertido, porque este hombre junto a Jason Statham compondrían la Buddy Movie de acción más cachonda de esta nueva década.
Realmente sorprende la bis cómica que desarrolla Jai White. Resultando comedido, nos brinda unos diálogos, gestos y miradas que destilan sarcasmo e ironía; amen de credibilidad. Digamos que no interpreta realmente a Black Dynamite, si no al actor que toma el papel del personaje dentro de la grabación. Porque aquí es donde entra el otro elemento destacado por meritos propios: El homenaje puro y duro a las blaxplotations y las personas que filmaban estos subproductos.

¿Qué características visuales marcaron el cine afro americano de los setenta?

La estética: Pelos afros, vivos colores, plataformas y escotes generosos. En Black Dynamite tenemos en la estética, precisamente, el punto más fuerte. El vestuario es sencillamente perfecto. Digno de cuantos premios se puedan dar. No en vano corre a cargo de Ruth Carter, ganadora de dos Oscars por los vestuarios de Malcom X y Amistad. Atención que el trabajo de maquilladores y peluqueros no se queda atrás, siendo el maquillaje de la replica femenina de Dynamite, Gloria (Salli Richardson), el más destacado por su sencillez y eficacia.

La música: Una mezcolanza de Soul y Funky, apto tanto para bailar, para escenas de acción desenfrenada y, como no, para hacer el amor nena. Otro aspecto en el que esta producción da en la diana. Acompasada al ritmo de la narración (para bien y para mal), la BSO nos sumerge en un mundo descarado y divertido. Cuando le prestas un poco de atención a la música no puedes menos que sonreír y mover la cabeza como si estuvieras poseído. Reconozco que no es mi estilo de música pero es imposible resistirse al “groovy”, a la cadencia empalagosa de esas guitarras dándole al “waqua-waqua”. Destacar sonriente el tema central, parodia del de Shaft, y las decenas de veces que oyes extasiado esos…¡Dynamite!

Los gazapos: Micrófonos que se meten dentro de los planos, actores secundarios que no conocen bien sus líneas de guión, especialistas golpeados por error, fallos temporales. Cualquier blaxplotation (y películas de bajo presupuesto en general) que se precie, debe contar en su metraje con una buena dosis de estos errores. Aquí tendremos la cantidad justa, pero introducida en las escenas de la forma más cómica posible y como homenaje a su procedencia. Otro acertado punto. La verdad que son unos guiños simpáticos que lejos de desmerecer ó afear el resultado final, le dan su gracia a ciertos momentos. Sobre todo a los amantes de un tipo de cine que se hacía más con el corazón que con medios (¿Podría decir lo mismo Mr. Tarantino?).

La violencia: Igual es una opinión sesgada por lo que yo he visto, pero la blaxplotation siempre me ha parecido más que repleta de tiros, violencia, calles en llamas y justicia barriobajera. Obviamente no es lo mismo hablar de un Blacula que de un Dolemite, pero si las calles de un ghetto de los setenta no estaban “calientes” no eran nada. ¿Y qué hay de todo esto en Black Dynamite? Pues patadas, tiros, helicópteros explotando, shurikens e incluso una guillotina voladora (una de las armas preferidas de los ninjas en los ochentas); eso sí, todo desde la exageración más burda y cómica. La verdad que es impagable ver los movimientos de Jai White, una autentica maquina de repartir patadas al más puro estilo Bruce Lee. Y por si esto nos hubiera sabido a poco, también tenemos al típico profesor Shao-lin dispuesto a hacer morder el polvo a nuestro héroe…¡Dynamite!

El ritmo: Aquí es donde llegamos al gran pero de Black Dynamite. Incluso el film setentero más dinámico me ha parecido siempre falto de ritmo en comparación al cin e que se realizó después. Especialmente sangrante han sido siempre los espacios muertos entre pelea y pelea de las películas de vengadores callejeros. Si a esto le añadimos los paupérrimos presupuestos que manejaban las blaxplotations ya tenemos la típica cinta donde los cortes de edición son como un hachazo del medievo, los diálogos se eternizan, la linealidad se difumina (pero este sicario, ¿no estaba hace un microsegundo dentro del edificio?), etc, etc. Pues bien, Black Dynamite también parodia todo esto. Y con tanto acierto que las pegas de este ritmo extraño y saltarín, se copian igualmente. El tributo es agradable, pero durante todo el metraje se intercalan tantas escenas donde los actores simulan estar perdidos que al final llega a perderse algo de acción. Comprensible pero evitable, más dinámica y velocidad hubiese sido deseable para redondear el gran donut de chocolate que es…¡Dynamite!

Así, que en conclusión, tenemos una película que funciona como comedia a la perfección, con un actor que se sale, lo mires por donde lo mires. Decenas y decenas de detalles que hacen la experiencia todo un viaje en el tiempo sano y entrañable: la fotografía realista, los zooms desproporcionados, los trajes de colorines, el funky, las pelucas, el cameo de Arsenio Hall…
Multitud de guiños a un tipo determinado de cine, que cualquier cinéfilo aplaudirá a rabiar. Quizá peca de esa falta de ritmo que al principio se nos hace encantadora y finalmente, un poco pesada. Argumentalmente también se ve lastrada por su intención de homenaje: Por favor, las lectoras de Almas Oscuras no tengáis en cuenta el machismo propio de Black Dynamite, es el reflejo cómico de un pasado que afortunadamente no volverá. Pero los chistes funcionan casi en su mayoría y eso no es poco amigos.
¿Para qué ocasión sería ideal verla? Cualquiera con buenos amigos, buena cerveza, buen humor y sobre todo…¡Dynamite!

Lo mejor: Michael Jai White que esta superlativo y la estética general que nos traslada a un getto de los años setenta de forma realista y divertida.

Lo peor: El ritmo desastroso en algunos momentos. Donde por emular "glorias" pasadas se provoca la confusión y aburrimiento del espectador.