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De Holocausto caníbal a The Green Inferno

La controversia del mundo caníbal

 Polemica servida: De Holocausto caníbal a The Green Inferno

Absoluta reina del sub-género mondo, Holocausto caníbal es una película que para nadie pasa desapercibida. Cualquier espectador o amante del cine, sea éste de género gore o mondo conoce esta película por lo menos de oídas o bien aún conserva en su retina la imagen de la chica empalada. Imagen que ha pasado a los anales del séptimo arte como uno de los carteles más salvajes de la historia del cine. Tras el estreno de diversos documentales falsos o películas que explotaban el mito de las snuff-movies, muchos directores y productoras ideaban crear el más difícil todavía, una película que dejara a las demás en el olvido, o bien superar su nivel de sangre e inmundicia. Y fue un director italiano, Ruggero Deodato, quien logró arrinconar a las demás películas con esta obra donde abundan torturas, muertes de animales (reales), violaciones y claro está, canibalismo.

Un grupo de antropólogos que han viajado al Amazonas no han vuelto a dar señales de vida. Se envía a un equipo a la jungla para averiguar que ha sucedido con ellos, allí descubrirán los huesos de sus cuerpos devorados por los caníbales y las latas de película donde descubrimos que fueron aún mucho más salvajes ellos con los caníbales y con el medio que les rodeaba y por ese motivo reciben justa venganza. Seguir leyendo…

Video Nasties: Moral panic, censorship and videotape

Mi Madre No Quiere que Ningún Niño del País Vea Estas Películas

video nasties

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  • Título original: Video Nasties. Moral Panic, Censorship and Videotape
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2010
  • Director: Jake West
  • Guión: Jake West
  • Intérpretes: Julian Petley, Marc Morris, Andy Nyman
  • Argumento: Un documental que repasa la lista de 72 películas, llamadas Video Nasties, prohibidas en Inglaterra a mediados de los años ochenta.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Video Nasties

Recuerdos de Videoclub

El videclub “Roma” estaba en el barrio de al lado. De niño, iba mucho allí con mi vecino. El de mi barrio apenas sí tenía los cuatro éxitos del momento, pero el “Roma” tenía una serie de películas cuyas portadas sonaban a saldo o a algo muy underground, a ojos de dos chavales de trece o catorce años. Había una carátula, en concreto, a la que no podía resistirme: era la de Pesadillas de una Mente Enferma (Nightmare, 1981) de Romano Scavolini. Rezaba, encima del título, esta frase: “La película de terror prohibida en Inglaterra por Margaret Thatcher”.

¿Qué contenido tan brutal podía tener esa película para que la misma dirigente de un gobierno se tomara la molestia de prohibirla?

La respuesta vino un poco después. Escribí una carta al rincón del lector de la primera edición en castellano de la revista Fangoria preguntando sobre el tema, y recuerdo la respuesta perfectamente: “Yo no lo intentaría (verla). Es un thriller de terror con una escena que incluye una cabeza cortada y una cama que le costó el puesto a un distribuidor, pero ese no es motivo suficiente para ver una película”. Años después pude, por fin, ver la película (en mi casa no se veían pelis para mayores de 18 años si no se tenían más de 18 años); y más años después, también, comprendí el caso en toda su dimensión: Pesadillas de una Mente Enferma era un Video Nastie. Seguir leyendo…

Achtung! Achtung!

El Asesino Huérfano prohibido en Alemania

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TOK Banned izdQue a estas alturas del desarrollo social en occidente todavía se pueda censurar una película de ficción me causa cierto estupor. Convengo en que existe un límite para el buen gusto y la moral, pero dicha barrera transita en la ficción a una altura que de verdad me cuesta alcanzar. Es decir, puede que uno este curado de espanto tras años de ver película tras película de horror. Desde los infames Mondos y las dos primeras experiencias “Guinea Pig” hasta burradas modernas “para todos los públicos” como The Human Centipede 2 o A Serbian Film, pasando por extremismos que de ser más conocidos podrían correr el riesgo de ser fuertemente censurados (aunque a tipos como Brian Paulin nunca les va a temblar el pulso por este riesgo). La cuestión es que cuando una obra de ficción muestra la belleza de lo cruel, la violencia destripada de visiones morales, cuando refleja entre sus líneas o fotogramas la vileza que puede llegar a alcanzar el ser humano siempre existen estamentos que se llevan las manos a la cabeza y se sienten con la suficiente fuerza moral como para saber que es bueno y edificante para los demás. Probablemente personas que cuando lleguen a casa se masturben pensando en la hija del vecino o hagan cruces con mazorcas de maíz para pegar a su esposa por ser “carne de su carne”. Lo gracioso de la censura siempre ha sido su principal efecto colateral: recabar más atención sobre el producto censurado, y es que el morbo de lo prohibido esta inscrito en cada fibra de nosotros, y el que lo niega, se niega a si mismo… parafraseando de forma distorsionada cierta frase bíblica.

Y parece que esta vez le ha tocado el turno a The Oprhan Killer. En concreto, los organismos censores alemanes parecen haberse tomado muy a mal el magnífico slasher de Matt Farnsworth. Según nos indica su director, este recibió recientemente la notificación de las autoridades alemanas alegando que la venta de The Orphan Killer en Alemania se prohibía debido a la glorificación de la violencia realizada en la película. Una cinta que por otro lado glorifica la violencia del mismo modo que lo hacen luminarias del género comercializadas en todo el mundo como Viernes 13 o Halloween: Es decir, de ninguna forma en absoluto. The Orphan Killer despliega una historia de ficción que a lo sumo muestra con cinismo parte de la hipocresía que la Iglesia Católica se gasta. No quiero ni imaginar que hubiera pasado si Marcus Miller se hubiese ensañado con luteranos.

Así, The Oprhan Killer pasas a formar parte del selecto club de películas prohibidas en nuestra avanzada y querida Alemania: Hostel 2, La Matanza de Texas 2, Evil Dead, La Última Casa a la Izquierda, SAW 7… Casi un privilegio que la cinta de nuestro buen amigo Matt se cuente entre lo más granado del terror de todos los tiempos, aunque en lo particular, a mi me apena esta cerrazón de miras. Que la cabeza visible de Europa pierda el tiempo en cosas de este estilo en lugar de otras explica mucho sobre la situación actual de la Comunidad Económica Europea… pero lecturas políticas a parte, desearle la mayor de las suertes a Matt con estos “problemillas”. Una suerte que no creo que necesite puesto que The Orphan Killer sigue su recorrido exitoso, con jugosos tratos para llevar el merchandising de Marcus Miller (máscara incluida) a más de dos mil tiendas norteamericanas e, incluso, ya se ha cerrado el debut en Canadá de TOK para este septiembre.

Seguid censurando: ¡gritaremos más fuerte!

Ghost

Los fantasmas no bailan en Bollywood... ¡Los crucifican!

Ghost

GhostUna serie de grotescos asesinatos azotan un hospital de ciudad. Para su desgracia la doctora Suhani se ve involucrada en ellos. Es por eso que es la primera en ser interrogada por el detective Vijay Singh. El amor surge entre ambos, pero eso no parará la cadena de asesinatos…

Ahora estaréis pensando “otra película de terror adolescente del montón” y seguramente os estaréis equivocando. No estoy hablando de la tailandesa Ghost, ni mucho menos de la mítica Ghost de Patrick Swayze, Demi Moore y Whoopie Goldberg, de hecho esta es la que se ha denominado ni más ni menos como la película más violenta de la historia de Bollywood. ¿A qué se deben estos “méritos”? Seguramente a las altas dosis de sangre y a una escena en concreto que podéis ver aquí y que ha sido motivo de censura en su país de origen. Las autoridades han considerado que la escena puede ofender a la minoría cristiana que habita allí. Que la crucifixión sea, en este caso, de una mujer parece que también ha afectado a la hora de tomar la decisión de usar la censura y afirmar que la escena es demasiado explícita. Esta no ha sido la única escena en reducirse (ya que no se cortó del todo) y es que el comité examinador interpretó que eran necesarios hasta 6 cortes en la mencionada película.

Como siempre estos tipos de películas en países así siempre vienen cargaditas de polémica, pero al fin y al cabo ese es el combustible que las mueve. La dirección de esta nueva producción con denominación de origen de India corre a cargo de la desconocida Puja Jatinder Bedi. El timón de la actuación viene de mano de la que fuera candidata a Miss Mundo Sayali Bhagat y el algo más veterano Shiney Ahuja. Con todo esto en nuestro plato ¿quién no se lanza de cabeza a comerlo? Yo desde luego que no me lo pienso perder. Solo espero que no decepcione, no me espero la película de terror del siglo, pero… monstruos bailando no, por favor.

A Serbian Film censurada

A Serbian Film prohibida en San Sebastián y TerrorMolins

A Serbian Film censurada

Se veía venir. No sé hasta qué punto todo el revuelo que se está creando alrededor de A Serbian Film preocupa al realizador serbio Srdjan Spasojevic o, por el contrario, éste se siente feliz por el trabajo bien hecho y las recompensas recibidas. Si el principal objetivo perseguido por el director de A Serbian Film era fomentar la polémica, cabrear de manera más que considerable a quiénes se creen estandartes de la moralidad, la ética y la decencia de un país (lo que Ángel Sala, director del Festival de Sitges, calificaba como “la dictadura del buen gusto”), y lograr que su debut cinematográfico estuviera en boca de todo el mundo; desde luego Srdjan Spasojevic estará ahora mismo tomándose una bebida popular serbia con la dulce sensación del deber cumplido.

Supongo que todo estalló en el precio instante en el que una cadena de televisión privada, de ámbito nacional, montó una mesa redonda, con presentadora al frente y cuatro contertulios (tanto la presentadora, como algunos de los contertulios, reconocieron abiertamiento no haber visto la película y fiarse de los que leyeron en una columna del periódico El Mundo) , en el que se hablaba de A Serbian Film como un acto abyecto, repugnable, constitutivo de delito (uno de los invitados no paró de compararlo con los vídeos de pederastia que corren a diario por la red… obviando el hecho de que A Serbian Film es, ante todo, una ficción cinematográfica), destinado a un 1% de la población que no comparte los principios básicos de moralidad y decencia del 99% de población restante (lo que viene a significar que todos aquellos que estaríamos dispuestos a pagar una entrada de cine para ver A Serbian Film somos individuos al margen de las pautas morales que dicta cualquier sociedad civilizada) y, por supuesto, digno de una censura fulminante que prohibiera su exhibición en cualquier rincón del planeta.

Por supuesto la mesa al completo se sintió profundamente ofendida cuando Ángel Sala, invitado a defender su postura vía telefónica, insinuó que algunas de las opiniones vertidas en el debate le parecieron de una intolerancia y una intrasigencia más propia de otros tiempo en los que nuestro país sabía muy poco acerca de la democracia y de algunos de los mecanismos que la empujan, entre ellos la libertad de expresión.

En cualquier caso creo que el mencionado programa televisivo ha tenido sus consecuencias. Un juzgado de primera instancia, respondiendo a una demanda interpuesta por la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) que alegaba actuar en defensa de los menores, HA CENSURADO A Serbian Film, prohibiendo su exhibición en La Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, a la espera de discernir si la película constituye un delito contra la libertad sexual tipificado y penado en el artículo 189 del Código Penal.
La dirección del Festival ha respondido, en mi opinión, de manera extraordinaria: otorgándole el Premio Especial del Público “por convertirse, sin ser proyectada, en símbolo de la libertad de expresión”.

La onda de choque de lo acontecido en San Sebastián ha afectado a otros certámenes especializados como es el Festival de Cinema de Terror de Molins de Rei, que para hoy tenía prevista la exhibición de A Serbian Film en su maratón habitual y que, ayer mismo, recibió un requerimiento judicial prohibiendo tal evento (finalmente el pase de A Serbian Film será sustituido por el de Martyrs, de Pascal Laugier).

Lo que viene a continuación es una opinión estrictamente personal, que no tiene porqué compartir el resto de colaboradores de este blog.
A Serbian Film es una película cruda, hiriente, provocadora, y muy probablemente, algunas de sus secuencias resulten, para una gran mayoría de espectadores (entre los que me cuento), moralmente reprochable. Pero también es un ejercicio de ficción que instiga al espectador, consciente en todo momento de que lo que está viendo no es real (a pesar de que creo que somos también muchos los que, desgracidamente, sospechamos que los hechos narrados en A Serbian Film suceden en la realidad), a extraer sus propias conclusiones, sean cuáles sean.

Las prohibiciones que se están produciendo alrededor de A Serbian Film me parecen un excrable ejercicio de intolerancia, una vulneración al derecho de libre expresión y también una afrenta directa al derecho del espectador, mayor de edad, de poder decidir lo que desea o no desea ver. Hay que ser cautelosos con A Serbian Film. Hay que informar al público potencial del tipo de película que es A Serbian Film, y hay que poner los medios necesarios para que el público menor de edad no tenga acceso a sus imágenes.
Pero también hay que mantener a buen recaudo la libertad y el respeto hacia todos aquellos espectadores que deseamos acercarnos a una ficción como A Serbian Film con el objetivo de sacar nuestras propias conclusiones.

Es peligroso trazar una línea. ¿Quién establece los límites? ¿Quién tiene la potestad ética y moral para decidir lo que nos conviene y no nos conviene, lo que nos hace mejores o peores ciudadanos? En mi opinión los únicos límites posibles tienen que partir de la libertad, la constatación de que estamos ante un producto de ficción, y la información de lo que se esconde tras dicho producto. Yo quiero ver A Serbian Film, y decidir por mí mismo si lo que estoy viendo me repele profundamente o si, por contra, encuentro en la película algún elemento que me haga reflexionar acerca de la violencia descarnada y la agresión de derechos fundamentales que se está viviendo, actualmente, en muchos de los paises llamados “civilizados”. O quizás ambas cosas, que me incomode moralmente pero, a su vez, me permita recapacitar acerca de determinadas cuestiones que desgraciadamente son una realidad en nuestra sociedad o sociedades muy afines a la nuestra.

Por todo ello no me queda más que aplaudir la decisión por parte de la dirección del Festival de Terror de San Sebastián de premiar A Serbian Film como un símbolo a la libertad de expresión. Que nadie tenga la capacidad de decidir por nosotros mismos… y a todos aquellos que todavía tengais ganas de ver A Serbian Film, os anima a hacerlo.