ciencia ficción

¡Nop!

Mucho SIP y un poco NOP

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¡Nop!

Mucho SIP y un poco NOP

¡Nop!

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

¡Nop!

Con el tiempo, Jordan Peele se ha confirmado como el Shyamalan negro. Y no, no es racista añadir la raza, el color de piel, porque en este caso tiene mucho qué ver con lo que propone. No solo porque en sus repartos haya muchos actores negros, que también hay blancos, rojos o amarillos. La cuestión es que la inclusión de éstos personajes se debe a que los guiones, también de Peele, abordan críticas sociales/raciales. La insistencia en forzar una y otra vez, en sus películas como director, guionista, productor o simplemente presentador, el tema radial, termina resultando cansino y quita atención a lo que realmente hace muy bien: dirigir. Y es que, Déjame entrar, Nosotros y Nop pueden gustar más o menos por lo que cuentan, pero cómo lo cuentan es una delicia. Y ahí empiezan los muchos parecidos con el citado cineasta hindú.

Aunque haya que salvar las distancias entre las películas de Peele y aquellos rutilantes comienzos de Shyamalan con El sexto sentido (1999), El protegido (2000), Señales (2002) y El bosque (2004), sí que hay unos cuántos elementos en común. La calidad de la puesta en escena, el delicioso uso de encuadres, de meter la cámara en el lugar más adecuado. Hay planos de los que se quedan grabados en la retina.

Lo mejor: Los primeros 90 minutos contienen grandes momentos de cine y recuerdan al mejor Shyamalan...

Lo peor: ... Lástima que los 30 minutos restantes sean simplemente correctos y con varias decisiones innecesarias.


La paradoja de Antares

El cosmos en un cuarto

La paradoja de Antares

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

La paradoja de Antares

Sin distribución por el momento, el festival de Sitges fue una buena oportunidad para que La paradoja de Antares y otras muchas películas pequeñas no duerman el sueño de los justos y se nos pongan a tiro en algún momento... y si es en un cine mejor que mejor. Se trata de una de esas películas que se ve con las expectativas muy bajas convencido de que te van a interesar más bien poco o nada, pero que, con el paso de los minutos, te atrapan; primero de todo por la valentía que ha depositado el director en un proyecto con muchas papeletas de salir mal. Y en segundo lugar, por un muy cuidado trabajo en la puesta en escena y en la construcción del personaje de la absoluta protagonista del film que interpreta, con mucha solvencia, Andrea Trepat.

Trepat encarna a una científica del programa SETI (los que buscan señales de vida inteligente en el inabarcable universo). Una noche de tormenta, sola en un pequeño observatorio, capta lo que parece ser un mensaje de procedencia extraterrestre; como podéis imaginar todo indica que viene de Antares, pero hay que verificar la señal antes de que esta desaparezca y no es tarea fácil... En otro momento podría solicitar ayuda, pero la tormenta es de esas casi bíblicas y nadie llegará a tiempo... para colmo de males recibe una llamada de su hermana que le insta a dejar todo y correr al hospital para sujetar la mano de su padre en su último aliento.

Lo mejor: Va de menos a más y es sumamente elegante en su sencillez.

Lo peor: Cae en algunos de los tópicos de su formato y te deja con ganas de ver algo más de su historia.


Todo a la vez en todas partes

The power of love

Todo a la vez en todas partes

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
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  • 4/5

Todo a la vez en todas partes

Parapetados tras el seudónimo Daniels, se esconden los realizadores Dan Kwan y Daniel Scheinert. Curtidos en el mundo del videoclip y la publicidad su trabajo anterior, Swiss army man, dejó estupefactos a los espectadores de festivales fantásticos (ganó Sitges) y de cine en general con su astracanada historia de amistad entre un náufrago y un cadáver, y su divertida y surrealista forma de contarlo. Han pasado unos cuantos años desde entonces. Ahora regresan a la carga con energías renovadas y potenciando todos los aspectos que ya nos sorprendieron con la, sensacional para este que firma y estúpida para otra mucha parte del público, Todo a la vez en todas partes.

Disfrazado de cinta de acción de artes marciales, este título es muchísimo más; se trata de una aventura de dimensiones impensables (nunca mejor dicho) en sus primeros compases, plagada de humor de todos los pelajes y de una interminable sucesión de guiños tanto al cine de entretenimiento como al de autor… todo ello a lo largo de un extenuante metraje de dos horas y veinte de duración. Estos 139 minutos nos recomiendan el ver la cinta a ser posible en cine, ya que las interrupciones de la vida actual pueden terminar por interrumpir una experiencia que se tiene que disfrutar del tirón.

La protagonista de esta historia es una mujer asiática en plena crisis. Su matrimonio, su negocio y su hija son una decepción. Parece que a lo largo de su vida ha tomado todas las decisiones de forma errónea. Ese día, camino de una inspección de hacienda donde posiblemente pierda su negocio de lavandería, desconocedora de que su marido quiere plantearla una separación y tras haber negado a la novia de su hija para no confesar a su propio padre que su nieta es lesbiana, todo en su vida va a cambiar. En el ascensor su marido se comportará como un perfecto desconocido. En unos pocos segundos, le colocará en la oreja un extraño dispositivo que la permitirá moverse entre las infinitas versiones de ella misma que pueblan el multiverso. Súbitamente se verá inmersa en una batalla para salvar su realidad, y el resto de las realidades paralelas, de una misteriosa invasora.

Lo mejor: Su absoluta libertad llena de excesos e incorrecciones.

Lo peor: Su duración y rareza pueden causar mucho rechazo.


Ojos de fuego

Fritanga

Ojos de fuego

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DIVERSIÓN:
TERROR:
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  • 2/5

Ojos de fuego

Reconozco que hace varias décadas que leí la novela Ojos de fuego de Stephen King, así que mis recuerdos son un tanto peregrinos. Tengo en mente que fue una lectura bastante divertida, pese a ser una obra menor dentro de formar parte de la edad de oro de este autor. También recuerdo que la adaptación al cine de 1984, firmada por Mark L. Lester, me sorprendió por lo fiel a la novela pese a que, por el camino, se perdiera la conexión tan especial que logra siempre King en el lector con sus protagonistas. Como fan del escritor que fui (llevo un tiempo desconectado de la literatura de este autor) esperaba con expectación esta nueva revisión de la novela que, además, crecía en interés al venir firmada por Keith Thomas, ya que The vigil no me había gustado especialmente pero mostraba a un director con maneras a la hora de crear atmósferas y desarrollar personajes… mi decepción ha sido mayúscula.

Para los que no conozcan la trama, Ojos de fuego cuenta los intentos de escapar de la influencia de una malvada organización gubernamental secreta, llamada La tienda, de una pareja y su hija pequeña Charlie. El matrimonio se conoció en un experimento del que fueron cobayas humanas y con el que adquirieron poderes extrasensoriales que también han transmitido a su hija. La pequeña está empezando a descubrir su capacidad de generar fuego con el pensamiento… un poder que es incapaz de controlar y que va a destapar su escondite, obligándolos a una precipitada huida. Un cruel sicario llamado Rainbird, tiene en el punto de mira a la familia y no va a dejar que su presa escape bajo ningún concepto.

Lo mejor: ¿Por qué poner el nombre de un libro a una película que se pasa por el forro la trama?

Lo peor: La música de Carpenter nos hace vislumbrar lo que podía haber sido este film


The beta test

Sexo, ceros y unos

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

The beta test

Tras El lobo de Snow Hollow el actor, guionista y director Jim Cummings regresa con otro interesante proyecto que, como el anterior, mezcla a partes iguales thriller, terror y comedia, en este caso para elaborar una pesadilla digital. La neurosis de su protagonista acerca también esta intriga cosmopolita a productos como El lobo de Wall Street o American psycho. Un film que sabe agarrar al espectador y mantenerlo entretenido hasta sus planos finales.

El ejecutivo que interpreta Cummings es todo fachada. Tanto él como su empresa se venden como triunfadores en el mundo del cine y la televisión, pero tras todo el brillo que otorgan sus oficinas, el coche de alta gama y los restaurantes caros, se esconde una mentira a la que se le está acabando el tiempo para concretarse en un negocio viable. Tanto se ha preocupado este yuppie en construir esta ficción que, por el camino, ha perdido la conexión con él mismo. Interpreta un papel las 24 horas del día y fantasea con que algo llegue y le saque de su enfermiza dinámica. Un día recibe una carta que le invita a un encuentro sexual anónimo y sin ataduras al que se lanza de cabeza y sin calcular las consecuencias. Desde ese momento, no podrá quitarse de la mente a su entregada compañera de juegos, por lo que poco a poco emprenderá una investigación para dilucidar qué y quién se esconde tras esa trama sexual. En paralelo, seremos testigos de las funestas consecuencias que tendrán, para otros invitados, sus tropelías sensuales.

Lo mejor: Potente comienzo y lograr mantener el interés del espectador mediante una solvente mezcla de géneros.

Lo peor: Cummings roza la caricatura a lo Jim Carrey en muchos momentos. Su realización pretendidamente milenial.


No mires arriba

El fin del mundo y el capitalismo

No mires arriba

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

No mires arriba

La cita con la que da comienzo No mires arriba da muestra clara del humor negrísimo y de la acidez con la que el film nos va a remover. Cito de memoria, pero viene a decir más o menos: “Me gustaría morir como mi abuelo, durmiendo tranquilo sin darse cuenta de nada. No querría desaparecer entre gritos de terror y la angustia de una muerte inminente como el resto de los pasajeros del vuelo que pilotaba.El miedo a lo incontrolable y la impotencia ante la alerta de un acontecimiento fatal, están muy presentes en este trabajo que, como le pasó a Silent night, pese a estar escrito un año antes de la crisis del coronavirus, ha sabido anticipar la nefasta gestión que han tenido los estados (aunque aquí se centra en la cultura norteamericana es fácilmente extrapolable al resto de occidente) de una catástrofe a nivel global.

Los protagonistas Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, son dos astrónomos que han descubierto un enorme cometa con rumbo de colisión con la tierra. Hay seis meses para prevenir la catástrofe, pero nadie parece tener en cuenta sus advertencias. Ninguneados por la presidenta de los Estados Unidos (Meryl Streep) y por los medios de comunicación, la pareja parece predicar en el desierto, mientras la opinión pública comienza una campaña negacionista con el lema: No mires arriba.

Lo mejor: Grandes interpretaciones en una comedia desternillante. Atención al cierre de la trama.

Lo peor: Posiblemente lo que más risa nos haga sea lo más real. Puede que sus 145 minutos sean demasiado para algunos espectadores.