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Saint Sinner

Las locas del coño

saint sinner

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  • Título original: Saint Sinner
  • Nacionalidad: USA | Año: 2002
  • Director: Joshua Butler
  • Guión: Doris Egan, Hans Rodionoff
  • Intérpretes: Greg Serano, Gina Ravera, Mary Mara, Rebecca Harrell.
  • Argumento: Un monje deberá viajar en el tiempo para dar caza a dos demonios.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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En 2002, el entrañable canal de televisión SyFy emitió Saint Sinner, adaptación fílmica bastante libre de Razorline, serie de cómics del venido a menos Clive Barker. A Barker, que no le gustaba cómo habían manejado su historia la gente de Marvel, le alegró saber que se le iba a dar una segunda oportunidad; tal era su entusiasmo que ejerció como productor ejecutivo en esta traducción del concepto a la pequeña pantalla. Espero que acabara más satisfecho del resultado que yo.

En el año 1815, un monje llamado Tomas Alcala (Greg Serano) librera sin querer a dos diabólicos súcubos, Munkar (Mary Mara) y Nakir (Rebbeca Harrell). Los demonios viajarán en el tiempo, alimentándose de hombres incautos, y Tomas será elegido por Dios para darles caza junto a una detective del siglo XXI, Rachel Dressler (Gina Ravera). Seguir leyendo…

Lo mejor: ¿Qué el concepto es de Clive Barker?

Lo peor: Que Clive Barker esté involucrado en este bodrio.

Hellraiser

New flesh, flesh, flesh, flesh

Hellraiser

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  • Título original: Hellraiser
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 1987
  • Director: Clive Barker
  • Guión: Clive Barker
  • Intérpretes: Claire Higgings, Dough Bradley, Asley Laurence
  • Argumento: Fran Cotton posee un extraño cubo que al ser abierto trae sangre, dolor y que devastará su vida. Para “renacer” necesita sangre humana, que tendrá que proporcionarle su amante Julia, la esposa de su hermano Larry.

89 |100

Estrellas: 5

Hellraiser

Me gustaría dedicarle esta reseña a Jordi, quien, acertadamente, nos recordó que la sección de Horror revival estaba cayendo en el olvido. Espero que la disfrutes Jordi.

Si al 85% de nosotros nos piden que elaboremos una lista con nuestras películas favoritas de terror de todos los tiempos, estoy segura de que Hellraiser ocuparía un puesto muy destacado, y es que es innegable que estamos hablando de un CLÁSICO con mayúsculas.

El director, Clive Barker, adapta una de sus novelas cortas,”The Hellbound heart”, para trasladar en imágenes su perversa visión del bien y del mal.
Hellraiser narra una historia de dolor, amor, sufrimiento y desesperanza de una manera atroz. Pero más allá de todo esto, Hellraiser es sinónimo de cenobitas, y éstos, a su vez, lo son de Pinhead, uno de los máximos exponentes de lo que llamo shock-killer.

La idea arranca de una premisa básica: el peligro de dejarnos llevar por nuestros más bajos instintos. Una premisa, a priori, trillada, pero que Barker, en su enseñanza moral (si es que la hay), utiliza para trascendir la simple muestra de las atrocidades humanas, y dejar bien claro que el infierno es el infierno, y que estamos tan cerca de tocarlo que da pavor.

Barker nos presenta a los cenobitas, unos seres escondidos en otra dimensión que acuden cuando les llamas, que muestran un mundo donde el dolor y el placer van íntimamente unidos. Unos seres de estética fascinante (mezclan atuendos propios de la Inquisición con una estética afín al sadomasoquismo), donde la carne es la principal atracción. Unos seres deformados por la tortura que muestran lo deformado que está el mundo de quien posee la llave para acceder al suyo.

Admito que soy una fanática de todos los cenobitas de las ocho entregas (hasta ahora), pero tengo predilección por los que aparecen en la original: Chatterer, Butterball, la mujer cenobita y ante todo Pinhead, cuya sola presencia provoca un silencio sepulcral.
Desde el momento en que Pinhead aparece, siempre precedido por el sonido de campanas, los escenarios se tornan más oscuros, opresivos y malsanos. La representación del infierno que hace Barker es maravillosa y cruel, nos muestra un infierno azul en contraposición al color rojo que siempre ha simbolizado el color del averno. El infierno es azul y metálico, es frío y sucio, es vacío. Suenan las campanas y entramos en el mundo de Pinhead y sólo se podrá salir a través de una catarsis de dolor y metal, donde cadenas, ganchos, carne, desgarros y sangre son el camino hacia el placer más puro y pleno.

Uno de los puntos fuertes de Hellraiser es la absoluta seriedad a la hora de presentar y dibujar a los personajes, de los que conocemos sus pasiones y debilidades en pocos minutos.
Por una parte, están Frank Y Julia, presentados como dos amantes despiadados y enloquecidos, que no dudarán en hacer lo que sea para conseguir su propósito. Por otro, tenemos a las víctimas, Larry y su hija Kirsty Cotton, quien tendrá que descubrir qué se esconde tras la dimensión infernal; y por último tenemos al nexo de unión entre ellos: los cenobitas, cuyo único deseo es seguir aumentando la “familia” y que el infierno se llene de seres como ellos, seres que una vez estuvieron tan abandonados al placer de la carne que abrieron La Configuración del Lamento, o la Caja de Lemarchand.
Este puzle en forma de cubo es el elemento de unión entre todos los personajes y escenarios. Es el punto intermedio entre ambos mundos y supone la rendición ante el dolor o la fuerza para seguir luchando por sobrevivir. Algo que agradezco a Barker a la hora de enfrentarse a este proyecto es que definiera tan bien los dos mundos y la brecha que une uno con el otro.

A nivel interpretativo opino que todos hacen un buen trabajo, destacando a la gran Claire Higgings (Julia), que se come la pantalla cada vez que aparece; y al mítico Dough Bradley, caracterizando al inexpresivo, frio y terrorífico Pinhead. Como curiosidad apuntaré a el nombre real de Pinhead ( como le nombró Barker en la novela original)es Lead Cenobite (así figura en los créditos). El nombre de Pinhead se acuñó en posteriores entregas porque el original resultaba demasiado largo.

Otra de las señas de identidad de Hellraiser es el maquillaje y el gore, que siguen siendo destacables 23 años después. Mención especial para la inmensa escena de Frank regenerándose partiendo de una mancha de sangre en el suelo.

En definitiva, un clásico para revisionar sin miedo a que pierda el recuerdo que tenemos de él en la memoria. Una película que determina claramente que lo que otorga la categoría de culto y clásico perdurable a estas producciones es que tienen que envejecer bien.

Si bien creo que Barker es mejor escritor que director, no puedo imaginar un debut cinematográfico más acertado.

No he querido profundizar mucho en el argumento porque creo que todos sus elementos nos son tan familiares a los amantes del terror, que es como caminar sobre las pisadas que anteriormente hemos dejado.

Lo mejor: Pinhead, los cenobitas, el cubo, el gore, la historia, la banda sonora, las campanas, la mítica frase “y Jesús lloró”, los recuerdos…

Lo peor: A nivel de efectos especiales , los rayos azules que salen del cubo son cutrísimos (por decir algo).

Dread

El poder del Miedo

Dread

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  • Título original: Dread
  • Nacionalidad: USA-Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Anthony Di Blasi
  • Guión: Anthony Di Blasi
  • Intérpretes: Jackson Rathbone, Shaun Evans, Hanne Steen
  • Argumento: Tres estudiantes de filosofía que se embarcan en un proyecto audiovisual para la tesis de uno de ellos. Dicho proyecto intentará reflejar de dónde vienen los miedos de la gente, por qué tenemos miedo y cómo podemos enferentarnos a él.

70 |100

Estrellas: 4

Dread

Otro relato corto de los famosos Libros de Sangre de Clive Barker llevado a la gran pantalla, y debut de Anthony Di Blasi detrás de las cámaras. El hombre que se postula como nuevo director para el remake de Hellraiser y otros proyectos de Clive Barker, se enfrenta a la prueba de fuego con Dread y no sale mal parado. Cierto es que nadie mejor que él conoce el universo de Clive Barker, puesto que ya trabajó como productor en otras adaptaciones de Libros de Sangre como The Midnight Meat Train y Book of Blood, pero el trabajo en este largometraje está bastante estudiado.

Dread cuenta la historia de tres estudiantes de filosofía que se embarcan en un proyecto audiovisual para la tesis de uno de ellos. Dicho proyecto intentará reflejar de dónde vienen los miedos de la gente, por qué tenemos miedo y cómo podemos enferentarnos a él, pero lo que empezó como un estudio, como un juego o como un entretenimiento, degenera en situaciones absolutamente límites cuando los entrevistadores son los entrevistados.

De la adaptaciones de Libros de sangre me atrevería a decir que es la que mejor refleja lo que Barker quiso plasmar en papel. A Di Blasi se le ha tachado de oportunista y de intentar estirar un relato que hubiera sido más efectivo como cortometraje (como le sucediera a Grace), pero el resultado final, desde mi punto de vista, es satisfactorio.

En el visionado de Dread podemos difrenciar dos partes (algo que viene siendo una práctica habitual en el terror moderno), una primera parte de presentación de personajes, quizá la parte en la que más falla Di Blasi, ya que su descripción de personajes para ponernos en situación es más bien floja y escasa (realmente casi no sabes quienes son, cómo son o qué relación hay entre ellos) y una segunda parte donde la insana fascinación por parte de Quaid con el miedo arrastra a todos los personajes a la búsqueda del lado más oscuro y perverso del ser humano.

Como mencionaba, es la segunda parte la que que determina el éxito del film. En esta segunda parte la tensión es tremendamente palpable, las reacciones ante el miedo de los demás y el propio tienen su propio proceso: duda, miedo, pánico, pavor y, justo antes de que se haya liberado toda la adrenalina, desesperación, que concluye con la rendición en unos experimentos terriblemente crueles (véase el experimento “vegetariano” de Cheryl o la intensa parte de la bañera con Abbey).

¿Vamos a encontrar gore en Dread? Pues el justo y necesario. Tenemos que tener en cuenta que estamos ante una película de terror psicológico, un terror al propio terror, por lo que las escenas sangrientas no abundan, pero tampoco decepcionan. Desde luego el trabajo de DI Blasi en este aspecto es acertado, ya que si pensamos en Clive Barker automáticamente nos vienen a la cabeza, cenobitas, monstruos, torturas, dolor y mucha sangre; y lo más fácil y efectista hubiera sido abusar un poco más de la hemoglobina para que todo el mundo saliera contento. Sin embargo, si nos enfrentamos a un dolor emocional, toda la carga de la película la tienen los actores y sus interpretaciones, y ahí es donde vienen de nuevo las pegas: el fichaje de Jackson Rathbone (más conocido por su papel del sosísimo Jasper Cullen en la saga Crepúsculo) para interpretar a Stephen. Bien, su actuación es una de las más inexpresivas que he visto en mucho tiempo (entiendo que puede ser un reclamo comercial para la película, pero es que este tío lo único que hace es abrir exegeradamente sus inmensos ojos sin pestañear y permanecer inmóvil, es como un árbol con dos grandes ojos…) y teniendo en cuenta que su actuación debería ser básica para el buen desarrollo del film, el resultado, amiguitos, es que si no te interesa mucho el tema, la primera parte de la película se hace lenta y algo pesada.

En algún momento del post he hablado de experimentos por lo que se nos puede venir a la mente Saw y sus pruebas; de hecho en algún momento yo sí pensé en la saga, pero a un nivel totalmente diferente: el hecho de enfrentarnos a nuestros miedos de manera forzada me parece un argumento suficientemente interesante y sólido como para obviar pequeñas cositas que en la película no andan muy finas.

Personalmente este tema me apasiona por lo que a mí no me molestó la primera parte de la película en absoluto. Además la atmósfera es sucia (que siempre se agradece) y percibes con claridad que la historia va degradándose más y más a medida que avanza el visionado, por lo que recomiendo Dread para pasar un buen rato acompañados y luego tratar el tema en una interesante discusión (¡que sin duda tendreis!).

Lo mejor: el tema en sí,el cara a cara con el miedo de los personajes y el apoteósico final.

Lo peor: puede ser algo tediosa si el tema no te llama la atención especialmente y la "actuación" de Jackson Rathbone (y no digo que no lo intente... pero no lo consigue).

¿Dónde conseguirla?
Gorenation: “Dread” en VOSE.

Dread

Lo último de Clive Barker

Tras el buen sabor de boca que dejaron El Tren de la Carne de Medianoche y Book of Blood, ahora le llega el turno a Dread, producción inglesa dirigida por Anthony DiBlasi y basada en un relato homónimo de Clive Barker incluído en la antología Libros de Sangre.

Dread cuenta la historia de Quaid, quién siendo todavía un niño presenció el brutal asesinato de sus padres y, desde entonces, vive aterrorizado por terribles pesadillas. Ignorantes de este suceso traumático, dos compañeros se unirán a Quaid en un proyecto que pretende analizar los miedos más profundos del ser humano. A medida que el estudio progresa, Quaid verá la oportunidad de escapar a sus propias obsesiones explorando los miedos de sus compañeros de experimento.

Dread formará parte del próximo After Dark HorrorFest, así que posiblemente a principios del 2010 tengamos la oportunidad de verla.

El Vagón de la Muerte

Una nueva oportunidad para Clive Barker

El Vagón de la muerte

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  • Título original: Midnight meat train
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ryuhei Kitamura
  • Guión: Jeff Buhler
  • Intérpretes: Bradley Cooper, Leslie Bibb y Vinnie Jones
  • Argumento: La necesidad de Leon por retratar con su cámara el lado más oscuro de la ciudad, le pondrá tras la pista de un temible carnicero que tiene en el metro su base de operaciones.

81 |100

Estrellas: 5

El vagón de la muerte

Las adaptaciones al cine de obras literarias siempre son complicadas y generalmente insatisfactorias para el lector que, previamente al visionado del film, ha disfrutado del relato con la mente vacía de imágenes preconcebidas.

Comparar nuestras sensaciones tras leer un relato o novela, a la personal y, probablemente, distinta visión que sobre la misma historia aportan un guionista y un director de cine, suele ser un mecanismo complicado que, en muchas ocasiones, nos lleva a distanciarnos o incluso aborrecer la película en cuestión.

“Midnight Meat Train” es la adaptación que el director Ryuhei Kitamura (Versus, 2000; Azumi, 2003 ) y el guionista Jeff Buhler han realizado del relato corto del mismo título escrito por Clive Barker, y publicado en la antología “Books of Blood” (Libros de sangre).

Intentaré evitar, en la medida de lo posible, cualquier comparación entre el magnífico texto de Clive Barker y los resultados obtenidos por Kitamura en la adaptación cinematográfica del mismo. Soy consciente de que esta decisión es susceptible de muchas críticas, sobre todo por parte de quienes –como yo- conocéis el relato original con anterioridad a la película. Sin embargo creo que es la decisión más justa para todos aquellos que desconocen el relato y esperan, únicamente, un comentario sobre los valores intrínsecos del film.

Pues bien, dicho esto, no me queda otro remedio que señalar “Midnight meat train” como una de las mejores películas de terror en lo que llevamos de año.

Desconozco la obra anterior de Kitamura, pero en “Midnight meat train” el director demuestra una fabulosa inventiva visual a la hora de recorrer los claustrofóbicos vagones de tren en los que se originan la mayor parte de las terribles y sangrientas muertes, causadas por un personaje –el carnicero- que, desde ya, debería entrar, con toda clase de honores, en el salón de la fama de los mejores asesinos de la historia del cine.

Y es que la personalidad y el carisma de ese brutal carnicero, interpretado de forma magistral por el exfutbolista Vinnie Jones (me pregunto si le hará gracia que se le siga recordando como un exfutbolista) es, sin lugar a dudas, uno de los platos fuertes de "Midnight meat train". Con una economía de gestos admirable y una descomunal presencia física, Vinnie Jones se basta para convertir su personaje del carnicero en la verdadera estrella de la función. Armado con un contundente mazo y un afilado garfio (¿un homenaje a Candyman, otro personaje salido de la mente de Barker?), el carnicero nos deleita con algunas de las mejores y más poderosas e imaginativas secuencias de asesinatos de los últimos tiempos.

Cuando el salvaje y despiadado carnicero entra en acción, la película sube muchos enteros. A ello contribuye también la excelente fotografía de aquellas secuencias que suceden en el interior de los fríos y perturbadores vagones de tren, hábitat natural del asesino. La imagen de los cuerpos colgados boca abajo, sujetos por ganchos que desgarran sus pies, y desangrándose cuan terneros en el matadero, es de aquellas que te quedan grabadas en la retina por mucho tiempo.

La trama de investigación por parte del fotógrafo, y la relación que éste mantiene con su novia son correctas, funcionales. No es que tengan nada destacable, pero al menos tampoco sucumben al tedio y el aburrimiento, un riesgo presente en todo el metraje debido a la fuerza de las escenas que hacen referencia al tren y al carnicero.

Incluso la que es, sin duda, la parte más controvertida de la película, logró convencerme. Me estoy refiriendo a la secuencia final de la misma, en la que se produce un giro sobrenatural de la historia muy ligado a la mitología creada, a lo largo de su carrera, por Clive Barker (por algo se le conoce como “el escritor de lo inhumano”).
Es cierto que el desenlace de la película difiere bastante del relato original, y que la entrada en escena de determinados personajes –no quiero desvelar nada- queda algo huérfana de explicaciones e incluso carece de la fuerza e intensidad que hubiera sido deseable.
Por suerte, la confrontación final entre el carnicero y el fotógrafo sí está a la altura de las circunstancias y nos devuelve el excelente sabor de boca de una película que, por mi parte, accede directamente al altar de los clásicos.

(Por cierto, no logro hacerme una idea del alivio que debieron sentir todos los delanteros de la Premier League inglesa al enterarse de que Vinnie Jones, el que fuera durante años jugador del Wimbledon (apodado “The hard man” – el hombre duro- o “The Axe” –el hacha-), decidiera abandonar su carrera deportiva en favor de su carrera como actor. Encontrarse a este hombre en un campo de fútbol sí tenía que ser una experiencia realmente terrorífica…).

Lo mejor: Que por fin se haga justicia al talento de Clive Barker.

Lo peor: Ciertas concesiones a la galeria que no aportan nada (p. ej. el momento en que el fotógrafo se surte de toda clase de cuchillos y machetes para hacer frente al carnicero).