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Marshrut Postroen

Terror capitalista

Marshrut postroen Review

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  • Título original: Marshrut postroen
  • Nacionalidad: Rusia | Año: 2016
  • Director: Oleg Assadulin
  • Guión: Oleg Assadulin, Ivan Kapitonov
  • Intérpretes: Pavel Chinaryov, Vitalya Kornienko, Diana Melison
  • Argumento: Una pareja compra un coche encantado con un terrible pasado.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Un matrimonio, en plena crisis a causa de las infidelidades de él, compra un coche de segunda mano sin saber que el cadáver descuartizado de una mujer, víctima de malos tratos, estuvo durante días en el maletero, encantando con su ánima hasta la última tuerca del vehículo.

Sustos por aquí, sustos por allí, la música se torna amenazante, sobresaltos hasta debajo del cojín. ¿A eso ha quedado reducido el terror sobrenatural en la actualidad? Hacer saltar de la silla al público mediante un sobresalto inesperado siempre se ha demostrado un recurso excelente para recordarle al espectador que está viendo una película de miedo, cierto que éste posee muchas formas y colores, pero un buen susto es la mejor conmemoración del peligro que supone vivir, homenaje al atavismo que convierte una simple sombra en una amenaza para nuestra frágil existencia. Pero, ¿en qué momento se pasó del uso al abuso? ¿Cuándo George C. Scott se quedaba helado mientras veía descender una pelota de las escaleras de su recién adquirida mansión? ¿Cuándo el muñeco de un payaso saltaba atacaba a un niño gracias a la imaginación de Spielberg? ¿Cuándo un adolescente contemplaba, mudo de pánico, como una mujer era desangrada en la casa de enfrente por un atractivo vampiro? Seguir leyendo…

Lo mejor: Una bonita fotografía.

Lo peor: Por muy rusa que sea termina ofreciendo los mismos esquemas que el cine de terror estadounidense. El coche, ese símbolo de estatus...

Hybrid

Un calamar con llantas de aleación

Hybrid Poster

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  • Título original: Hybrid
  • Nacionalidad: Estados Unidos/Alemania | Año: 2010
  • Director: Eric Valette
  • Guión: Benjamin Carr
  • Intérpretes: Shannon Beckner, Oded Fehr, Ryan Kennedy, Melanie Papalia
  • Argumento: Chicago, un depósito de coches desahuciados. Un viejo auto negro es llevado tras un accidente y, para sorpresa de los empleados del turno de noche, tras su carrocería se oculta algo monstruoso.

43 |100

Estrellas: 2

Hybrid Grande

Unir terror y vehículos – asignándoles un protagonismo principal – en la gran pantalla no es algo nuevo; incluso la Dirección General de Tráfico hace uso de elementos macabros, mundanos obviamente, en sus trabajados anuncios.
Bien sea conducidos por un psicópata o con voluntad propia para arrollar indefensos transeúntes, todos recordamos con cariño pequeñas joyas del calibre de Christine (más por su original literario que por el acabado final aportado por Carpenter), El Diablo sobre Ruedas (genial debut televisivo de Steven Spielberg), Yo compré una moto vampiro (igual de imprescindible que británica), The Wraith (con un ligeramente sobrio Charlie Sheen) o la descacharrante Monster Man (la cual recomiendo encarecidamente a los amantes de la serie b casposa).

Hoy le toca el turno a Hybrid (o Super Hybrid si necesitáis más octanaje), que, como ella misma se intenta vender, viene a ser la reinvención moderna de todas esas películas sobre coches asesinos que se prodigaban antaño. ¿Y es cierto semejante estamento? Desgraciadamente, no. Otra triste cinta, diría “de serie b” pero se ajusta más a la realidad “incompleta”, condenada a quedar aparcada en una estantería olvidada del video-club, en la infame sección de terror fantástico, más por su falta de esencia, de alma, que por su propio diseño: dentro de unos parámetros adscritos al cine independiente se mantiene a flote técnicamente y, sin embargo, acaba aburriendo hasta al adicto a la basura fílmica más recalcitrante.

Hasta un depósito de coches, ubicado en Chicago, es llevado por la policía un vehículo destrozado tras un brutal accidente donde, curiosamente, el conductor del auto ha desaparecido. Los mecánicos y gente variopinta, que pueblan el enorme taller, descubren mientras rumian contra el maldito turno de noche, que el automóvil siniestrado es más de lo que parece, en concreto un depredador asesino con gusto por la carne humana. Empieza en ese momento la caza del monstruo a través de las plantas del depósito: el hombre contra una máquina de matar capaz de tomar la forma de cualquier coche.

El motor de Hybrid queda totalmente gripado tras la secuencia inicial de créditos que, lamentablemente, resulta casi lo mejor de la película. Al fin y al cabo, es solo durante los cinco primeros minutos cuando podemos mantener ciertas expectativas y creernos ante un buen espectáculo de acción, terror y coches asesinos de “vaya usted a saber donde”: Mentiras, engaños y subterfugios baratos…

¿Qué parte de culpa de esta avería le corresponde al director? La verdad que me resulta duro cargar las tintas contra Eric Valette. No porque su labor tras las cámaras sea buena, de hecho su dirección es bastante ramplona y no transmite ninguna energía, si no porque su largometraje debut me gustó y sorprendió a partes iguales. A dicha cinta, Maléfique (2002), le han llovido sapos y culebras de una forma algo exagerada; sinceramente se trataba de un buen terror carcelario, bastante distinto merced a la dosis adecuada de mística lovecraftiana. Incluso contaba con un marcado acento europeo, no en vano se trata de una producción francesa, que ojala se hubiese mantenido en éste, su último proyecto editado. Pero ningún resto de decadentes vapores, emanados desde las alcantarillas de nuestro anciano continente, queda dentro de Eric Valette tras su travesía atlántica buscando fortuna, materializada en el ridículo “remake” de “One Missed Call”. Para ubicarnos resumidamente y sin hacer mucho desprecio al cineasta francés: Hybrid está por debajo del dichoso “remake” y a años luz de Maléfique.

Sin duda, gran responsable de la mediocridad del film es el guión firmado por Benjamin Carr. Más que un guión al uso, podríamos definir el libreto como un compendio desangelado de ideas sueltas, siendo el principal reclamo la idea de un coche asesino y… nada más. Es cuando llega el coche al depósito, poco después de la citada secuencia aérea de títulos de crédito, en que se revela la dejadez y el poco esfuerzo con el que de ha desarrollado la historia principal y única. Toda la trama se desarrolla dentro del garaje y se enfoca hacía la caza del auto carnívoro por parte del tedioso personal de las cocheras, obviando el potencial que ofrecía el propio automóvil. Si además a esta parquedad de localizaciones le tenemos que añadir un origen del vehículo asesino rocambolesco y rancio a partes iguales (SPOILER Sí, el coche es un calamar evolucionado más que un Pokemon dejado al sol tres días FIN SPOILER), tenemos como resultado un argumento y desarrollo nulos y, peor todavía, aburridos.
No es de extrañar encontrarnos con un guión facilón en manos de Benjamín Carr, este prolífico escritor es la mente detrás de las últimas entregas, directas al mercado doméstico, de las sagas Puppet Master y Hellraiseraunque para mi no es ese su mayor pecado. El señor Carr, bajo seudónimo, firmó uno de los peores finales, para una cinta de fantasmas, que he visto en mucho tiempo: 13 Fantasmas.

Tampoco es pródigo el libreto a la hora de dar sustancia a los personajes; increíble que centrando un largometraje tan solo en cinco personajes, estos sean tan-tan-tan planos, especialmente la heroína principal, que no solo es intrascendente si no también repelente. Y esto si que es realmente un problema: sin poder solazarnos con la tensión y miedo provocados por un coche asesino en toda regla – ya os dijo que al final da pena el animal –, encima tener que aguantar diálogos entre cascarones vacíos.
Ver el miserable espectáculo es cargante, pero les tuvo que resultar igual de adormecedor a los actores puesto que su ánimo está bajo mínimos delante de la cámara.

Pero existe una excepción que confirma la norma: Oded Fehr (The Mummy o las últimas entregas de Resident Evil) interpreta acertadamente al repelente jefe del depósito. La verdad que sus borderías son lo único que anima a terminar Hybrid; pese a todo, el personaje está bastante desaprovechado y eso que su afición a la caza mayor resulta muy consecuente con la orientación final del film.

Nada que reseñar a nivel técnico, los efectos especiales son escasos pero están diseñados decentemente aun sin haber sacado provecho a la capacidad mutante del vehículo: amantes de los coches de carreras, época o diseño abstenerse con Hybird.
La banda sonora, sonido, fotografía, edición e iluminación acordes con un proyecto de mínimo presupuesto. Elemento coherentes pero repetitivos dado lo reducido de la ubicación física donde transcurre el metraje.

En definitiva, una pena que no se haya sacado partido de una historia que en su simple planteamiento y la resurrección del subgénero (¡¿pero cuántos hay?!) de los coches asesinos, podría haber dado mucho de sí. Sobre todo contando con un director, que considero tiene mucho que contar todavía, y un guionista cuya sola experiencia a la sombra del terror de serie b, bien podría haberle ensañado ya lo que funciona y lo que no. Película sin pulir (y casi sin terminar) solo recomendable para aquellos que sepáis poner mucho empeño a la hora de ver cine basura y a los fanáticos de motores que se alimentan con sangre;

Yo al menos le tomé cariño al coche de marras (”¡Mata a esos peleles! ¡Mátalos a todos!”).

Lo mejor: El coche asesino de las profundidades abisales

Lo peor: Personajes planos interpretados por actores sin carácter