Ya iba siendo hora de una buena comedia de terror, o qué?? Después de tanta polémica, tanta violencia salvaje y desmedida, no viene mal desconectar y verle el lado cachondo al cine de terror. Sorpresivamente nos viene de manos de un director alemán, Andreas Schaap, que desconozco total y absolutamente. pero una vez informado, y visto el trailer, tengo la sensación de que estamos ante un buen cachondeo mezcla de comedia romántica y mala hostia-gore-a paletadas.
Norman está desesperado, está al borde del suicidio: su novia de toda la vida le ha dejado tirado en la cuneta como un támpax usado, no le ve sentido a su miserable vida y quiere acabar con ella cuanto antes. Pero, de la nada, aparece la que podía ser la verdadera chica de sus sueños. El problema es que está casada con un prodictor/presentador de TV con la cabeza como una orgía de grillos, que no está dispuesto a que le levanten la chavala. En un momentito les presentaremos a las motosierras y los objetos punzantes….
AUTOR: Elniniodecristal | PUBLICADO: 14/08/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: comedia,
independiente,
slasher

LA VALORACIÓN:
15 |100
Estrellas: 1
1.-QUE ME DEVUELVAN LA PASTA:
No, en serio, quiero los 60 céntimos de mauro que me costó el dvd en el que grabé esta ponzoña; le voy a mandar un mail al director diciéndole que o me devuelve la pasta o le dejo sólo en una habitación con los grandes éxitos de Bustamante en repeat y fotos de la Duquesa de Alba en pelotas. Bueno, si me concede una cita con Julin, una de las protagonistas de este truño tamaño Puerta de Brandenburgo, tal vez sólo le ponga “El baile del Gorila” de Melody a volumen industrial.
Y es que la verdad es que este slasher de medio pelo no hay por donde cogerlo, ni en una noche de esas en las que te tragas lo que sea, ni en uno de esos momentos que te apetece ver tetas y sangre. En cualquiera de los dos casos vas a terminar más cabreado que Rouco Varela en un concierto de SLAYER . De todas formas soy consciente que alguna vez dije que a un slasher de los actuales no se le puede exigir demasiado, pero cuando te venden la moto de que estás ante un fenómeno de película que sabe mezclar VIERNES 13 con BRING IT ON, pero en su lugar te encuentras con la perpetración de una de las películas más prescindibles de los últimos años, pués… yo me cabreo. NO por que sea mala, que lo es con alevosía y nocturnidad, sino porqué hay material para haber hecho una película muy cachonda, o muy “slasher”. Y no sólo se queda en medio, sino que desaprovecha de forma casi humillante los recursos de los que dispone.
2.-MÁS TORPE QUE AMAIA MONTERO DE RESACA:
Y hay que reconocer que el comienzo promete, por lo menos en la parte del humor y la parodia que viene asociado con la película. Estamos en el campamento de Cheerleaders “Lumis Camp” (¿no os suena al doctor Loomis de Halloween?) donde una porrista (me encanta el término sudamericano para cheerleader) más borracha que la Duquesa de Alba intentando ligar con un “porrista” varón, algo más difícil que leer La Razón sin gomitar, con la previsible aparición de un psicópata al más puro estilo Jason Voorhees jugando con un hacha a desmembrar a la susodicha. Dos años más tarde un grupo de Cheerleaders pelín hijaputas se trasladan al citado campamento para mejorar sus habilidades (lease colocarse, follarse hasta las ardillas y ponerse un cartel que diga Mátenme, soy anormal), bajo la supervisión de una porrista nazi, su amigo gay que se pasa la peli haciendo calceta y un par de secundarios más que prescindibles. En el último momento se suma una especie de Suicide Girl, en truño, con un pasado tormentoso y menos creible que los titulares del AS.
Y ahí es donde radica el principal problema de la película. NO se puede plantear una historia como si fuera un parodia y al mismo tiempo incluir elementos dramáticos (la citada Suicide Girl fue violada durante días y su novio cumple cárcel de por vida por defenderla) y ser capaz de mantener ese necesario equilibrio para que no se convierta en una parodia de si misma o una excusa para ver tetas y culos.
3.-SI NO FUERA POR JULIN….:
Fuera de coñas, si no hubiera sido por la presencia de la citada JULIN la verdad, para ser 100% sincero, no habría aguantado más allá de la primera media hora… entre que pillas al asesino en 10 minutos, los diálogos unineuronales, la torpe parodia y unos diálogos que parecen escritos por un chimpance meta-anfetaminico hay que tener mucho cuajo para aguantar la peli entera. Sinceramente solo la recomiendo para desconectar completamente la sinapsis, beberse 2 litros de cerveza, inflingirse un duro catigo pulmonar y borrarla inmediatamente del disco duro…
Lo mejor: Casi nada, tal vez la presencia de JULIN y los 15 primeros minutos
Lo peor: ¿TODO?
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Por Elniniodecristal | elniniodecristal@almasoscuras.com
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LA VALORACIÓN:
75 |100
Estrellas: 4

A vueltas, nos encontramos una vez más, con otra muestra del splatter japonés de nueva generación: RoboGeisha, de la mano del incansable Noboru Iguchi. Lejos estamos de los pasos balbuceantes que daban los habitantes de las islas, a mediados de los ochenta, con la infame saga Guinea Pig. A estas alturas de la película, y más de veinte años después, las cosas ya no son iguales en el país del sol naciente. Su cultura milenaria, su serena forma de ver la vida está profusamente infectada por occidente. Las fronteras se difuminan en las regiones civilizadas y se agudizan en el tercer mundo; el trafico de cultura trash por fin es “legal” en Japón. Como resultado de ello, y particularizando en el cine gore, las películas orientales se van alejando de sus lastres pasados para convertirse en obras perfectamente internacionales, con el añadido de una envidiable profesionalidad en todas las facetas de estas producciones.
En esta ocasión quiero hacer hincapié en las dos ramas de la evolución de esta cultura gore, nacidas al amparo de la citada saga y de otras obras de culto como Tokio Snuff ó incluso Tetsuo de Shinya Tsukamoto.
Realmente no creo que en el séptimo arte sea fácil clasificar una producción dentro de un marco cerrado, dado que cada cinta contiene su propia idiosincrasia. Más si cabe cuando estamos hablando de algo tan poco definido como el cine gore; “¿películas donde debemos ver mucha sangre?” Una definición patética sabiendo que cada película es de su padre y de su madre. Sin embargo, para entender mejor (si es que hay algo que entender en tamaña comedia) RoboGeisha, veo necesario hablar un poquito de las dos corrientes más visibles del cine “sangriento”, que nos llega desde el borde oriental del mundo. Además, sobre mi consumido organismo empiezo a notar los efectos de la indigestión provocada por tanto pecho ametralladora, shuriken anal y ojos rasgados. Así pues, considerando esta reseña como mi canto del cisne personal dentro del splatter japonés (al menos en lo que a realizar reseñas se refiere), no veo mejor momento para estas y otras divagaciones. Aunque insisto en que se trata de una simplificación para acercarnos a un género incomprensible y, por si fuera poco, proveniente de un país incomprensible para los occidentales.
1) ¿Hasta donde puede llegar el ser humano?

Digamos que esta rama del gore nipón hunde sus raíces en las cintas, prohibidas y mitificadas, de los excesos por antonomasia: Guinea Pig. Todos conocemos la bipolaridad existente en Japón. Su sociedad no alienta la expresión de los sentimientos y deseos; produciéndose, en el interior de la mayoría de sus ciudadanos, una fascinación por todo aquello que resulte extremo, perverso y morboso. De hecho, el tratamiento del dolor y el sexo es tan gélido que, a veces, uno se siente un maldito mirón indecente viendo este tipo de películas. La citada saga es un ejemplo de esta fascinación malsana. Todo un recital de abominaciones perpetradas por humanos sobre el cuerpo humano; rozando el masoquismo intelectual, vamos. Otro ejemplo, algo más light, sería la saga Evil Trap (ó Tokio Snuff); incluso me atrevería a decir que las obras más viscerales de Shinya Tsukamoto (Tetsuo, Bullet Ballet, Haze ó Tokio Fist) son, a la vez, influencia y ejemplo de esta rama.
Sin embargo, sus descendientes espirituales van siendo más difíciles de descubrir hoy en día. Es un estilo de cine, el de la casquería sin sentido, que se ha ido perdiendo en oriente. Entiendo que la influencia cultural externa, en las nuevas generaciones de japoneses, los lleve a interesarse más por otro tipo de visiones. Aunque siempre hay gente para todo y como muestra sirvan las imágenes que encabezaban este párrafo. Pertenecientes respectivamente a esos escasos delicatessen de la atrocidad: Cruel Restaurant (2008), Naked blood (1995) y la infame Grotesque *(2009). *
2) Los efectos de un empacho de wasabi

Citado anteriormente, ese interés que los jóvenes nipones sienten actualmente por la cultura trash y pop proveniente de Europa y E.E.U.U., nos lleva sin remisión a un tipo de cine que pierde parte de su identidad cultural en pro del divertimento naif y rápido. Sobre todo por la relevancia que adquiere, en estas películas, el elemento cómico. ¿Urotsukidoji + Troma? Bueno, desde luego el sexo y la sangre siguen fascinando a un país que aun le cuesta mostrar abiertamente sus pensamientos; pero la fascinación ejercida ya adquiere unos tintes más (y perdonad por el giro) “tarantinianos”. Con un núcleo central muy parecido, estas producciones gustan de mostrarnos a guapas jovencitas luchando empapadas en sangre contra alguna amenaza de interés irrelevante. De hecho, un detalle significativo es el uso de actrices provenientes de las “pinku eiga” (ó cine erótico extremo por simplificar). Otro dato relevante, es la ausencia de un guión de peso; cierto es que el gore nunca ha necesitado de un guión para justificarse, pero esta rama, donde las tonterías, los momentos surrealistas y los personajes histriónicos abundan; parece más propicia para el desarrollo de una historia interesante dentro de sus absurdos. Aunque por lo general, excepto gloriosas excepciones (como Tokio Gore Police), la profundidad argumental es aun menor que en sus hermanas de “frío y sucio gore cuasi-snuff”.
Pero no todo es malo; todo ese batiburrillo de influencias suele dar buenos momentos dentro de estas películas. Y como todas siguen líneas muy parecidas, probablemente debido a que los equipos de producción de todas ellas comparten más de un par de nombres (entre los que destaca el infatigable Yoshihiro Nishimura); una vez vista una, si te gusta, tienes siempre entretenimiento para rato. Muy similar a los muñequitos de los transformers; todos se parecen, pero si te gusta uno no puedes dejar de querer más.
Al contrario que las cintas de la otra rama, este sub-sub-género parece vivir una época dorada, viendo desde hace tres años una media de tres/cuatro producciones anuales de una calidad en crecimiento. Para que os hagáis una idea, ahí va una pequeña lista con alguna de las imprescindibles presentes y futuras:
The Machine Girl (2008)
Mutant Girls Squad (2010)
Tokio Gore Police (2008)
Vampire Girl vs Frankenstein Girl (2009)
Samurai Princess (2009)
Gothic and Lolita Psycho (2010)
En resumen, unas cuantas horas de falditas cortas, erotismo de salón influenciado por Shin-Chan, aberraciones varias inspiradas por la nueva carne de Videodrome y Tetsuo, exagerados chorros de sangre provenientes de las cintas de samuráis y ninjas de toda la vida (esas que presentaba Coral Bistuer en el legendario programa Cinturón Negro), gags de dudosa comicidad y todas las chorradas que queráis añadir. Un estilo, que creo este año, ha llegado a su cenit y quizá se acerque a una prematura decadencia provocada por el exceso de producción, algo también muy típico en Japón, ese hermoso país sin medida.
Pero la pregunta es: ¿y en qué lado se encuentra RoboGeisha? ¿El frío y degenerado gore limitado solo por la imaginación de los torturadores? ¿El festivo y colorista “trash” de las falditas colegialas teñidas de rojo?
Vemos si la sinopsis nos aclara tan trascendentales dudas:
Yoshie y Kikue Kasuga, son dos huerfanitas que aprenden las artes de la Geisha; es decir, como complacer a un hombre a través de la sumisión total a sus deseos; allí, en una perdida academia de una época fciticia.
Yoshie es la hermana menor y más hermosa, pero vive a la sombra de su cruel hermana. Hasta que un día, Hikaru Kageno, el joven propietario de una mega corporación ,se fija en ellas dos y decide acogerlas en su hogar para enseñarles las habilidades definitivas de una geisha: el asesinato mediante la seducción
Supongo que viendo la foto de la actriz que interpreta a Yoshie (Aya Kiguchi), acompañando a estas palabras habréis deducido rápidamente por donde van los tiros y katanazos en RoboGeisha; mejor que una sinopsis, ¿verdad?. Espero que las féminas sepáis disculpar este lúbrico recurso, pero una imagen vale más que mil palabras; además reconoceréis que la chica está de muy buen ver. Efectivamente, esta película no tiene ni pies ni cabeza, no existe guión, los personajes son más planos que un Power Ranger con resaca, los diálogos de una telenovela son Quevedo en comparación…pero esta vez Noboru Iguchi se ha conseguido superar, creando la comedia splatter más compacta de toda esta hornada; y dado el número de títulos habidos no es moco de pavo.
Ya en la previa The Machine Girl, este director/guionista apuntó por donde le gustaba viajar a sus neuronas: una filia nacional con mujeres de cara de muñequita, la alteración de miembros corporales en armas y un sentido del humor entre los momentos menos inteligentes de los Monty Python y los momentos más inteligentes de Cañita Brava.
Lo cual deja a un pobre servidor sin recursos para reseñar tamaño compendio de chistes destinados a encefalogramas planos. Es más, el trailer muestra toda la sustancia que pueda contener el film. No habría mejor reseña que este. Sin embargo, si que se pueden puntualizar un par de aspectos que interesaran tanto a noveles en el sub-sub-género, como a los expertos en la locura amarilla.
Desde luego se dan cita en RoboGeisha toda la suerte de características típicas del splatter nipón. A saber:
a) Actrices pinku repitiendo en películas de otros amigos (en este caso Asami la cual pudisteis disfrutar en The Machine Girl ó Sukeban boy) y un total protagonismo de estas. ¿Los actores masculinos? Siempre secundarios cuando estas hembras aniñadas hacen aparición en pantalla.
b) Exceso a la hora de mostrar la acción ó violencia. Un exceso más cercano a los mangas de Dragon Ball que a los horrores góticos de Junji Ito ó Hideshi Hino.
c) El uso de los detalles más superficiales de la estética cyberpunk, como el reemplazo de partes del cuerpo por piezas robóticas. Vamos, que al final del metraje nuestras protagonistas excitarían incluso al terminator más frígido.
d) El humor y los sentimentalismos están a la orden del día. De esa forma tan japonesa donde los responsables del guión parecen muchachitos de diez años. Al menos ante los ojos del que suscribe.
Sin embargo, más allá de esta suerte de tópicos, Noboru Iguchi ha sabido plantear todo su discurso de una forma más adulta y loca a la par. Si tuviese que destacar algo por encima, diría que el humor funciona en el 90% del metraje. Eso sí, siempre dentro de los cánones del humor absurdo, de la exageración demente. Basten solo unos ejemplos, ¿habéis visto alguna vez edificios sangrar? ¿disparar shurikens con el culo? ¿una geisha-transformer? Pues aquí los veréis y con un ritmo e introducción adecuado para la risa. Incluso los números musicales y de baile, que en otras producciones se me suelen hacen pedantes, aquí consiguieron arrancarme sonrisas de incredulidad y diversión. Por encima de todo, como comedia funciona a la perfección y de ahí su nota, porque arrancará alguna sonrisilla hasta al emo más atormentado.
Creo que la formula de este acierto se basa el uso de un humor más irónico deseoso de burlarse de algunas de las bases culturales de Japón, como sus tradiciones alrededor de las geishas y sus clientes, las películas clásicas de Godzilla y Ultraman (Kaiju Eiga) ó la tradición robótica representada por los mechas de la serie Robotech ó el imperecedero Mazinger Z . Definitvamente estan aprendiendo a reirse de ellos mismos.
Incluso uno no puede evitar acordarse, medio en broma, de algunas escenas de la mítica RoboCop.
Como el ying y el yang, como el alpha y el omega ó cualquier principio de equilibro universal, esta vis cómica tan pronunciada tiene un precio asociado. A diferencia de luminarias como Yoshihiro Nishimura en Tokio Gore Police ó incluso el mismo en su anterior The Machine Girl, Noboru no está a la altura en el splatter, en la sangre, en la aberración. Más bien justito el nivel de hemoglobina, con unos efectos especiales de preponderante CGI (¡tch!, a mi la sangre por ordenador me chirriará toda la vida), cuya misión es siempre provocar la risa. Delirante es el momento en que unos robots tengu (un espíritu tradicional japonés de simbología fálica) se dedican a eyacular leche hirviendo porque…porque…ummm no recuerdo…¡ahh! ¡Sencillamente porque sí!
Sorprendentemente el nivel de ñoñerias, véase la relación entre las dos hermanas cuyas gazmoñerías producen nauseas, es menor que en otros títulos. Esta ahí, pero no se hace tan evidente quizá porque el ritmo de la película es muy alto. Aunque no sirve este ritmo para contar nada, no es una cinta en la que esperase giros de guión apabullantes, pero es que la condenada tiene menos desarrollo argumental que Vampire Girl Vs Frankenstein Girl. Pero ninguno os acercareis a RoboGesiha por las bondades de su guión, ¿verdad? Y puede que tampoco lo hagáis por las dotes interpretativas del elenco de actores, a lo mejor os lleváis una sorpresa viendo que los actores cumplen de sobras con su cometido; por simple que este fuera. En especial, Aya Kiguchi resulta todo un descubrimiento para lo que son los estándares del patrimonio actoral en Japón.
Con respecto a otros detalles técnicos también estamos ligeramente por encima de la media (a excepción de los efectos especiales por ordenador, demasiado llamativos a propósito). La banda sonora, el vestuario y una fotografía, insistente en realzar el amplio despliegue cromático y luminoso de la eficaz cámara de Noburo, consiguen recrear un mundo de fantasía sencillo, donde todo es posible. ¡Incluso la canción protesta! La edición no se queda atrás aportando ese ritmo anteriormente comentado, el cual no deja espacio para el aburrimiento.
Resumiendo, nos encontramos en un momento dulce para el splatter festivo que llega desde ese lejano país de locos, en el buen sentido de la palabra. Sus películas encuentran buena respuesta internacional, son lucrativas dado sus presupuestos relativamente ajustados y se dispara el talento de sus jóvenes realizadores, que están logrando con la experiencia una profesionalidad digna de alabar. Por el lado negativo, decir que esta profesionalidad y productividad dan cierta sensación de saturación. Encontrándonos cintas que están cortadas por el mismo patrón, hasta con los mismos actores; se resta un poco de magia a todas las locuras que sus responsables tienen a bien compartir.
En el caso concreto de RoboGeisha, la recomendación de su visionado resulta obligada puesto que resulta una comedia interesante por si sola; así como un homenaje a todos los asiduos a ese cine lleno de japonesitas ligeras de ropa y psicotronías propias. Aunque es importante destacar la importancia de una predisposición por parte del espectador; acercase hasta RoboGeisha solo con ganas de echar unas risas tontas, es la mejor y única invitación para verla.
Lo mejor: El humor, todo en RoboGeisha está al servicio del mismo. Y sorprendentemente funciona; especialmente por su gamberrísima escatología
Lo peor: Al hacer tanto hincapié en la comedia absurda, para aquel que no sea plato de su gusto, va a encontrar la cinta más odiosa de su vida. Y los clásicos momentos lacrimógenos (buf!)
¿Dónde conseguirla?
La Morgue Cinema: “RoboGeisha” en VOSE (¡Gracias Eddie!).
Hoy os haré una confesión: al margen del terrorífico, mi género cinematográfico favorito es el musical. Dadme a un protagonista que, sin venir demasiado a cuento, se ponga a bailar y cantar como un poseso, y me haréis el tipo más feliz de la tierra (en realidad creo que no estoy descubriendo nada nuevo… algo de esto ya comenté en su momento a raiz de la reseña de Repo! The Genetic Opera).
Es más, si alguien me pregunta cuál es mi película favorita de todos los tiempos (nuevamente al margen del cine de terror), mi respuesta será contundente: The Blues Brothers (John Landis, 1980), conocida en España como Granujas a todo ritmo; mi remedio casero contra la depresión sobrevinida.
Eldorado, película británica dirigida por Richard Driscoll, parece reunir todas mis filias en una mezcla de musical, terror y comedia sin parangón.
Eldorado cuenta la historia de un duo musical, tributo a los Blues Brothers, que es contratado para realizar un concierto en Eldorado, una pequeña localidad en medio del desierto que celebra su 200 aniversario. Los desdichados espectadores foráneos que acudan al concierto no sospechan el terrible destino que les espera: ellos serán el plato principal de un menú muy especial que se está cocinando en Eldorado.
Entre los actores que participan en la producción muchísimas caras conocidas: Daryl Hannah, Michael Madsen, Tom Savini, Bill Moseley, Steve Guttenberg, Patrick Bergin, Brigitte Neilsen… y David Carradine, en la que se anuncia como su última película.
Eldorado se encuentra en los últimos compases de su proceso de postproducción y tiene previsto su estreno en Gran Bretaña para finales de año.
Reconozco que el trailer no es para echar cohetes pero, personalmente, la mezcla me sigue pareciendo irresistible.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 16/06/10 | CATEGORIAS: Noticias
Hace unas semanas os presentamos 2001 Maniacs Field of Screams, secuela de 2001 Maniacs (que a su vez era una revisitación de 2000 Maníacos, clásico del abuelo del gore Herschell Gordon), dirigida nuevamente Tim Sullivan y con el carismático Bill Moseley sustituyendo al entrañable Robert Englund.
Pues bien, ya está disponible el trailer de 2001 Maniacs Field of Screams, esta “road-movie sureña, con aires de comedia gore” (cómo muy bien definió nuestro compañero Bobrock), que tiene previsto su estreno en Inglaterra, en DVD y Blu-Ray, para el próximo 5 de Julio.
Os recuerdo su argumento: Cuando este año el “Guts ‘N Glory Jamboree”, festividad local de los buenos habitantes de Pleasant Valley, parece no tener muchos visitantes; el Mayor Buckman anima a sus vecinos a llevar su carnaval caníbal a la carretera, convirtiéndolo en una fiesta móvil con destino Iowa. En su camino encontraran a Roma y Tina Sheraton junto al equipo de su reality show “Bribones de la carretera”, la oportunidad ideal para el Mayor y su gente de demostrar al mundo que son algo más que meros asesinos.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 12/06/10 | CATEGORIAS: Noticias
Por fin leñes, ya era hora de que volviéramos a tener la oportunidad de echarnos unas buenas risas con una película de “terror“, que desde ZOMBIELAND uno no había vuelto a ver nada parecido, y eso que la susodicha era más bien tirando a blandita (salvo la ya mítica secuencia con Bill Murray autoparodiándose). Yo apuesto a que esta va a tirar más por los caminos de Shaun of the Dead, pero en vez de zombies psychokillers paletos del bosque.
A saber Tucker (Alan Tudyk, visto en FIREFLY) y Dale(Tyler Labine) son 2 amiguetes un pelín paletos que se acaban de comprar una cabaña para pescar en los bosques de Virginia. En su camino se encuentran con 6 adolescentes, que parecen un megamix de todos los adolescentes tontainas de las últimas películas de terror de los 80, y en un futil intento de hacer amistad con el megapivón del grupo(Katrina Bowden, vista en la hilarante SEXDRIVE) estos se lo toman como una especie de acoso de paletos y huyen echando mixtos. Poco después, mientras nuestros 2 amigos pescan inocentemente en el lago, vuelven a intentar hablar con la chica, lo cual provoca que se caiga al rio y los amigos, listos como pocos, ya se convencen que la han secuestrado y que además se la están comiendo viva. Así que mientrás Tucker y dale intentan reanimarla y explicarle el malentendido los 5 amigos restantes intentarán rescatarla de la manera más estúpida posible, y con resultados gorefantásticos!!
Hay que decir que se llevo el premio del público en el pasado Festival de Sundance, pero que todavía no tiene distribuidor oficial, así que nos toca esperar…pero para abrir boca os dejo el trailer que, por cierto, ya me lo he visto 15 veces y es desopilante:
AUTOR: Elniniodecristal | PUBLICADO: 10/06/10 | CATEGORIAS: Noticias
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comedia,
psicópatas,
slasher
Aprestad vuestros botes de champú anticaspa, porque hoy en Almas Oscuras nos visita Troll 2, y va a dejarnos los hombros como la cumbre del Kilimanjaro.
Una producción italiana, rodada en Utah en 1989, que a día de hoy cuenta con miles de seguidores fanáticos y deseosos por esparcir las bondades de las cintas cutres de video-club. La verdad que la película tiene un estilo peculiar, capaz de encandilarnos durante todo su metraje. Uno no sabe si por lo mala que es ó por que la muy condenada, presenta escenas tan surrealistas que consigue evadirnos de los problemas cotidianos.
Sin más preámbulos, os invito a sumergiros en un delirio solo comparable a la ingesta de varias botellas de absenta…
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AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 25/05/10 | CATEGORIAS: Horror Revival , Monstruos
Tags: bizarro,
comedia,
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monstruos,
serie b

LA VALORACIÓN:
64 |100
Estrellas: 3
Una comedia urbana, zombies, película independiente… ¿Estamos ante la enésima comedia zombie nacida a la sombra de Shaun of the dead”? Para bien ó para mal os daré un rotundo “no” como respuesta, y el que se elevase como la ganadora del Midnight X-treme en el festival de Sitges 2009, avala parcialmente esta contestación. Wasting Away, que ha sido editada recientemente en DVD aquí en España como “Zombie Town” (no confundir con una película del mismo título y el mismo año que no tenido el placer de ver), es una comedia dada a luz con muy pocos medios y que intenta hacer ver la historia al espectador a través de los nublados ojos del icono del terror por excelencia de este principio del siglo XXI: el muerto viviente
Pero vayamos pasa a paso, despacito, como si nuestras piernas careciesen de circulación sanguínea.
No cabe duda que la figura del zombie está sobreexplotada. Uno se puede llegar a marear si busca en la red de redes películas que contengan zombie ó “of the dead” en su título, queda claro que la figura del muerto que surge de su tumba merece una segunda mirada más allá de esa primera impresión, que muchos tendrán actualmente, del zombie como mera exscusa para realizar un film de terror de bajo presupuesto ó, sencillamente, “molón”.
El nacimiento del “zombie moderno” en el celuloide, tuvo lugar en la obra de culto La noche de los muertos vivientes. Sin entrar en detalles, muchos vieron en la opera prima de George Romero, y en sus posteriores proyectos, un manifiesto sobre la alienación del capitalismo en las sociedades del primer mundo. En la sociedad de consumo todos nos convertimos en ovejas descerebradas que caminando al unísono solo nos preocupamos de lo que tenemos delante, sin tener como objetivo el crecimiento como seres humanos. Obviamente también se pueden establecer paralelismos con los andrajosos zombies en blanco y negro de Romero, con la creciente población de mendigos estadounidenses a finales de los sesenta. Lo que parece evidente es que debajo de la patina de entretenimiento incontestable que lucia La noche de los muertos vivientes se escondía un mensaje una llamada a las neuronas del espectador. Desgraciadamente esto se ha ido perdiendo con el paso de las décadas, y hoy por hoy, salvo en contadas excepciones, el zombie no es más que un elemento de entretenimiento fácil en la dichosa sociedad del bienestar.
Entrando en la pura opinión personal, diré que Wasting Away es una excepción en este mar de películas planas sobre muertos vivientes, puede que el mensaje no llegue alto y claro debido a pequeños fallos que os iré desgranando; pero yo sentí un claro tributo a “los raros”, “los diferentes”, “los inadaptados” en la opera prima de Matthew Kohnen. Y usando al manido muerto viviente como elemento referencial, algo que es digno de alabar. En Wasting Away los protagonistas, convertidos en cadáveres andantes, son los raros del pueblo que solo buscan desesperados un hogar, un objetivo que de sentido a su no-vida. Una misión loable que nosotros, como miembros de la citada sociedad del bienestar, hemos olvidado. Por si fuera poco, la transmisión de este mensaje se aborda desde la perspectiva del propio zombie, nos metemos en sus cabezas agusanadas para compartir su periplo con voluntad y buen humor. Que yo sepa está es la primera vez que se narra, en el séptimo arte, una historia de muertos vivientes contada íntegramente desde el otro lado; el lado de la carne podrida y los miembros cangrenados. Es cierto que existen algunos intentos de una aproximación humanizada al fenómeno zombie, a bote pronto me vienen a la cabeza una acertada “zombedy” como Fido ó la prescindible Mortal Zombie (Return of the living death 3); sin embargo una película con tantas ganas de meternos en un juego donde los zombies son los protagonistas y destinatarios de nuestro afecto, frente a unos seres humanos, cuando menos, anodinos…pues la verdad que nunca la había visto.
Timmy, Mike, Cindy y Vanesa son cuatro amigos que esperan a que se abra la bolera para entretenerse una aburrida noche de viernes más. Timmy, que trabaja en la bolera como camarero, les deja quedarse en la cocina mientras prepara la noche de competición. Pero a Mike se le ocurre la idea de mezclar cerveza con helado para ir calentando. Lo que ninguno sabe es que un camión que transportaba desechos nucleares ha tenido un accidente muy cerca de la bolera y uno de los barriles llenos de desechos se ha desparramado contaminando la cerveza.
Tras probar el “invento” de Timmy, los cuatro caen fulminados. Cuando horas más tarde, despiertan se sienten enormemente raros, fuertes y hambrientos. Afortunadamente, mientras andan embarcados en sus quehaceres nocturnos, un soldado hace su entrada en escena para descubrirles la verdad: los desechos tóxicos están transformando a las amigables gentes del pueblo en violentos infectados, pero ellos cinco se han visto extrañamente inmunizados convirtiéndose en…supersoldados!!
Fuertemente emocionados ninguno se percata del verdadero origen de los cambios que ocurren en su interior. Se sienten diferentes y actúan diferente, sin embargo ninguno sospecha que en realidad están muertos y ¡se han convertido en zombies sedientos de carne fresca!
Lo primero que destaca en la obra de unos desconocidos hermanos Kohnen es la alternancia de imágenes en blanco y negro (a excepción del helado fluorescente) con las imágenes a todo color (y bastante vivas, un acertado uso de la fotografía). ¿Qué representa esta alternancia? Bien, la ausencia de color corresponde a la mirada de los vivos sobre la realidad y los colores brillantes están asociados a la mirada de los muertos vivientes (un mundo gris y triste para los seres humanos frente a uno de alegres colores para los muertos, genial idea). Es más, los zombies se ven a si mismos como personas totalmente normales, a la par que sus vecinos vivos son, para ellos, poco más que unos borrones chillones e ininteligibles debido a la lentitud de sus cerebros en estado de descomposición. Simple pero efectivo, ¿verdad? Y es que toda la película se basa en este juego interpretado en clave de comedia. Los zombies piensan que los que les rodean están infectados, y por eso se mueven tan rapido, a la vez que ellos se contemplan como siempre, intentando seguir con sus amoríos, sus entrevistas de trabajo y su afición por la cerveza. Ellos pueden estar bailando de alegría a todo color por una victoria en una partida a los bolos pero la verdad es que sus movimientos espasmódicos y grisáceos solo generan asco y temor en los rostros de los vivos.
Esta doble visión da pie a multitud de escenas que buscan nuestra sonrisa cómplice con los equivocos (facilones en ocasiones), aquí es donde encontramos uno de los primeros problemas de Wasting Away. La repetición del recurso, así como el humor infantil de algunos “gags”, se me presenta algo cansina. Tanto lo reducido de los medios técnicos como del repertorio interpretativo de los actores (todos desconocidos para mí, a excepción de un clásico secundario como Richard Riehle), se convierten en el lastre para el cristalizar de un producto notable. No nos engañemos, los medios son muy limitados. El bajo presupuesto se deja notar de forma omnipresente, aunque quiero dejar claro que cada centavo está bien aprovechado. Imagino lo difícil que habrá resultado para los responsables de esta cinta, conseguir hilar hora y media con un resultado homogéneo y lo suficiente compacto como para impactar al espectador curtido en los mil y un recursos (y tópicos) del cine zombie. Sin embargo toda opera prima esta plagada de fallos y “tics”. Wasting away no se salva de estos molestos fallos; para que me entendáis os daré un ejemplo:
En Wasting Away los borrachos, debido a la lentitud de sus procesos cerebrales (je je je), perciben y entienden a la perfección a los muertos vivientes. Pues bien, existen tres escenas que usan este leitmotiv para generar bromas y gracias; desgraciadamente todo se queda en lo divertido de la idea, porque la resolución lastrada por las interpretaciones muy justas de los protagonistas, así como el ritmo, en ocasiones, ralentizado de la película, no consigue convencernos por mucho que sea el esfuerzo. Lo peor, es que esta forma sosa de presentar las ideas ocurre en demasiadas ocasiones como para obviarlo.
Sin embargo, y como hecho positivo, todas estas buenas ideas crean una aureola de simpatía que se extiende a lo largo de todo el metraje. Supongo que para el espectador “novel” en el mundillo de los muertos vivientes, la mayoría de las escenas y escenarios les parecerán intrascendentes, tirando a patéticos. Incluso he leído muchas comparaciones odiosas con producciones de la Troma, bueno, puede que el continente se asemeje por el humor y la falta de medios con las producciones de la mítica Troma, pero el contenido brilla con luz propia debido a su originalidad. No obstante, el espectador cansado de ver películas de zombies deambulando por pantalla sin más objetivo que devorar carne humana, se sentirá como en la casa de siempre, pero totalmente redecorada. Detectará los pequeños homenajes, odiará a ciertos humanos execrables, disfrutará con la bolera bajo los grises plateados y sonreirá con aprobación cuando se cierre el viaje de nuestro grupo de amigos infectados, en unos últimos fotogramas que al raro de la clase le proporcionaran una preciada sensación de camaradería (sobre todo por esa música feliz que resume toda la intencionalidad del guión). A un servidor, le ha gustado mucho el uso de los colores ó su ausencia, quizá le faltaron momentos de mayor intensidad en carcajadas y terror (olvidaros de las sensaciones fuertes, esto es una comedia pura y dura). Pero vamos, que muchas veces uno se plantea lo que un proyecto hubiera podido ser con más medios y no encuentra una respuesta satisfactoria.
Recalco que para juzgar honestamente esta producción hay que ser muy conscientes de que estamos ante un producto de bajo presupuesto, su intencionalidad no es codearse con, por ejemplo, Daybreakers.
Si obviamos todos esos fallos de principiante, la aliteración excesiva, el ritmo desigual, las actuaciones esforzadas pero sencillas (a excepción de una preciosa Vanessa interpretada por Julianna Robinson, pero creo que aquí hablan mis gustos sobre mujeres) y el humor infantil que toma lo peor de la famosa serie de TV Friends, tenemos un producto que pega una bofetada en las narices a todos aquellos que argumentábamos que la figura del zombie no da más de sí en los tiempos que vivimos y dinamita la opinión, generalizada dentro del cine de terror, acerca de que los muertos vivientes solo sirven para entretener un rato y gracias. ¡No! Aun queda mucho que pensar y sentir cuando en nuestro televisor una mano surja de la tumba exigiendo su lugar en nuestro imaginario. De momento yo me he quedado pensativo, preguntandome ¿quien está más vivo? ¿Nosotros recostados en nuestros sofás impávidos ante las injusticias que nos rodean ó ellos, qué juntos avanzan hacia delante aferrándose a la vida con garras y dientes…?
Lo mejor: La simpatía general que despertará a los aficionados de la temática zombie, así como lo original y fresco de su perspectiva en la materia
Lo peor: Como comedia flojea por la levedad de sus chistes y ocasionalmente el ritmo también se atasca
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Wasting Away” en VOSE.
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Por Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
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Jim Groom, cuya última película cómo guionista y director, Room 36, tiene fecha de 2002, vuelve a la carga con una comedia zombi de influencia tromática titulada Zombie God Squad.
Curiosamente todavía puede encontrarse en la red una entrevista de Jim Groom (realizada en 2006) afirmando que descartaba la posibilidad de que Zombie God Squad pudiera convertirse en su próximo proyecto y que, con un poco de suerte, estaría lista hacia el 2017. Supongo que la llegada de este primer teaser viene a significar que los acontecimientos se han precipitado y que tendremos Zombie God Squad antes de los previsto.
Zombie God Squad, nos cuenta el propio Jim Groom, está influenciada por las producciones de la mítica Troma y por una película titulada Psychomania, en la que una banda de motoristas realizan un pacto con el diablo para regresar a la vida tras un suicidio colectivo.
En Zombie God Squad, miembros del Ejército de Salvación son víctimas mortales de una banda de motoristas asesinos. Posteriormente reciben el don de la inmortalidad y se embarcan en una misión sagrada a las órdenes de Dios… Atención a la ballesta con crucifixión incorporada que sostiene el protagonista del teaser.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 16/04/10 | CATEGORIAS: Noticias
Cuando todavía estamos en proceso de digerir Vampire Girl Vs. Frankenstein Girl y el trailer de Robo-Geisha, tres de los gurús del nuevo fungore nipón – Yoshihiro Nishimura (Tokyo Gore Police), Noboru Iguchi (Machine Girl) y Tak Sakaguchi (Yoroi: Samurai Zombie) – unen sus fuerzas para dar forma a la penúltima locura del sol naciente… su título: Mutant Girls Squad.
El argumento, como suele ser habitual, es un monumento al delirio y a las sustancias psicotrópicas. Presuntamente concebida como un homenaje a los X-Men, Mutant Girls Squad cuenta la historia de Rin (interpretada por Yumi Sugimoto, modelo de ropa interior), una tímida joven que durante su decimosexto aniversario experimenta la mutación de su brazo en una afilada y mortal arma.
Inmediatamente una organización secreta del gobierno intenta capturar a Rin, quien es rescatada en última instancia por un extraño llamado Hiruko. Los mutantes de todas partes de Japón se reúnen y empiezan a recibir entrenamiento militar para derrocar al gobierno. Mientras tanto, Rin se hace con una máscara de hierro especial y empieza su vida como chica de combate, utilizando sus poderes y habilidades acrobáticas para enfrentarse a las fuerzas especiales que cazan a los mutantes.
Os dejo con el trailer, algunas imágenes y un par de posters (empieza a resultar complicado distinguir entre los posters de este tipo de películas… todos ellos parecen cortados por el mismo patrón).
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 07/04/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: cine asiático,
comedia,
gore









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