The Grey
Cuando el grajo vuela bajo...
Un grupo de duros trabajadores viajan a una plataforma petrolífera, atrás quedan las familias, los amigos, todo sea por un buen sueldo que les lleve a ellos y a sus seres queridos hasta una vida mejor. De repente el avión que los traslada zozobra en el aire, tras el desastroso accidente, los supervivientes se ven dejados de la mano de dios en un aislado páramo de Alaska. Combatiendo contra heridas mortales y un clima despiadado, los supervivientes tienen solo unos días para abandonar la helada estepa y las manadas de lobos salvajes que los acechan.
Uno no está muy puesto en los survivals, pero sabe reconocer cuando una película puede tener su gracia. The Grey no se libra de los “pecadillos” de una superproducción al uso, y el más evidente es centrar todo el reclamo comercial, así como el protagonismo absoluto, en su rutilante estrella Liam Neeson (el cartel oficial invita a su adoración suprema, poco más o menos). Entendedme bien, el señor Neeson nos ha brindado unas actuaciones de rechupete (por ejemplo La Lista de Schindler), potables (After Life por nombrar una a bote pronto) y también unos bodrios de muy señor mío (los primeros capítulos de la infame saga especial que los Trekkies miran por encima del hombro); algo normal, en definitiva, dentro de la carrera de una de las grandes estrellas de Hollywood. Cuestiones que no quitan para verle el plumero a la promoción de The Grey, sin que eso sea óbice para el disfrute de la misma.
Previsto su estreno para el próximo 27 de Enero (desconozco si mundial o solo en Estados Unidos, su país de origen), promete escenas logradas técnicamente y una historia que si bien no es novedosa (Viven (1993)), tiene el encanto de una manada de lobos bastante agresivos que espero se careen con Leeson colmillo a puño. Una cinta dirigida por Joe Carnahan, director de la resultona (parece mentira que yo diga esto) El Equipo A, que seguro ofrecerá paisajes de un albo orgiástico y que espero justifiquen por si solo el visionado de The Grey (yo que soy de un valle seco sufro espasmos de placer cuando veo terrenos nevados)
Así que amantes del survival y el thriller humanista (ejem!) poneos ropa de abrigo que este invierno se van a helar hasta los pingüinos; menos mal que tenemos a nuestro lado al maestro Liam para calentarnos a base de puñetazos envueltos en cristales rotos… y si no os lo creéis, echadle un vistazo al trailer que no tiene desperdicio!!
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Blanch | 2011-10-21 16:48:17
Ganxita Venganza y Taken es la misma película. (...)
Fertile Ground
Síndrome poliquístico fílmico

- Título original: Fertile Ground
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
- Director: Adam Gierasch
- Guión: Jace Anderson, Adam Gierasch
- Intérpretes: Gale Harold, Leisha Hailey, Chelcie Ross
- Argumento:Emily y Nate Weaver se instalan en una casa rural, propiedad de los antepasados de Nate, para olvidar un reciente aborto de Emily. Una vez allí, Emily comienza a revivir las tragedias familiares pasadas.
LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 2
Emily y Nate Waever, su amable esposo pintor, van a tener una preciosa niñita. En estado de buena esperanza celebran una fiesta con sus amigos y se desencadena el desastre: un aborto espontáneo. El convite acaba convirtiéndose en un triste sepelio.
Profundamente deprimida, Emily espera que la idea de su marido para reiniciar parcialmente su vida y huir de los malos recuerdos, funcione. Trasladados a la vieja mansión Weaver todo se torna idílico: los maizales y los trigales se extienden hasta el horizonte. No obstante la situación toma un giró radicalmente siniestro cuando descubren unos antiguos huesos enterrados bajo el jardín. Estos sacan a la luz una historia familiar macabra cuya influencia sobre el presente se muestra inusualmente fértil.
Llega la singladura del After Dark Originals 2011 casi a su fin en Almas Oscuras. Ha sido un viaje duro, la irregular calidad del “festival” es sobradamente conocida por todos los residentes de ésta vuestra web, y lo peor es saber que aun quedan un par de paradas obligatorias. La última acontecerá cuando los responsables de la distribución de los 8 títulos, que componen la cosecha de este año, tengan a bien editar la última de sus producciones: Re-Kill, una cinta sobre el “Apocalipsis Zombie” que muy buena tendría que ser para hacernos valorar el After Dark como una idea a seguir otro año más.
La penúltima parada la hacemos precisamente hoy, con una película que llevaba tiempo rondando por nuestros discos duros o por las estanterías de nuestra videoteca; debido a una razón u otra siempre había algo más interesante que reseñar. Finalmente, como un fantasma condenado a vagar ululando por los pasillos y estancias de su trágico caserón embrujado, reúno las fuerzas necesarias para hablaros de Fertile Ground, una cinta de fantasmas cuto bouquet al paladar es de simple hastío, un cansancio derivado de su mediocridad y la sempiterna sensación de falta absoluta de originalidad; así como una previsibilidad argumental alarmante.
Estamos ante el clásico cuento de fantasmas, no de esos que nos ponen los pelos de punta, si no de aquellos que buscan llenarnos el pecho de desazón y melancolía; tarea en absoluto lograda. Quizás por empeñarse en contarnos una historia trillada, además con un estilo más dramático que terrorífico; amén de mostrar una serie de fallos que debilitan de forma seria la ambientación fantasmagórica. No quiero decir con esto que Fertile Ground carezca de la seriedad suficiente para hacernos abandonar su visionado dado el aburrimiento, precisamente la seriedad, la forma de llevar el relato espectral y trágico hasta sus últimas consecuencias, es su mejor baza, manteniendo vivo el mínimo interés del espectador. Pero abortos, fantasmas familiares, el pasado que vuelve a repetirse, una mujer sola en una casa de campo aislada, cuadros que se caen solo y demás parafernalia luce cansada en pantalla; y disculpad que haga tal afirmación habida cuenta de que algunas de las historias que he tenido la desfachatez de escribir se circunscriben a los mismos tópicos. Aunque siempre he pensado que los clichés son funcionales, incluso divertidos, si se les sabe aportar una pequeña vuelta de tuerca que haga ser consciente al espectador/lector de que está ante una obra de ficción y la capacidad de epatar se convierta en un juego intimo entre juglar y oyente; algo que mi querido Henry James siempre tuvo presente y que, desgraciadamente, no se vislumbra en la película que hoy tenemos entre manos.
Curiosamente, los responsables del invento son un director y una guionista, feliz pareja, reconocidos en el panorama internacional fantástico independiente, y muy apegados a la idiosincrasia del propio After Dark, merced a dos trabajos anteriores muy satisfactorios como entretenimiento. Os hablo de Adam Gierasch y Jace Anderson, autores de las recomendables Night of the Demons y Autopsy; cintas más sangrientas y divertidas que ésta, la cuál supone un cambio de registro completo, loable pero insatisfactorio. Parece que las historias serias no son el fuerte de la dupla detrás de Fertile Ground. Sin embargo este el momento de recalcar, una vez más, lo importante de la subjetividad en la valoración de una obra artística: porque me parece una pena ver la solemnidad invertida aquí, convertida en otra hora y media irrelevante para el aficionado curtido en mil y una historias de espanto. En todo caso, cualquier aficionado que esté dando sus primeros pasos dentro del cuento clásico de fantasmas podrá sentirse más atrapado por la historia que plantean Gierasch y Anderson que un servidor, y aquí es donde era necesario realizar el inciso.
Otro de los factores positivos, justo es hablar primero de los elementos de valor antes que de las faltas, es el parentesco que guarda Fertile Ground con el “gótico americano”, micro-género muy querido entre los amantes del horror sobrenatural, y no tanto, ¡diablos!
Vaya por adelantado que se trata de una apreciación muy particular, e intentaré explicarme: el “American Gothic” suele usarse como denominación de una serie de cintas rodadas entre 1968 y 1980, entre ellas la misma Matanza de Texas, y cuyo trasfondo, principalmente, era el terror en sus más variadas formas. Definición que a mi juicio se puede llevar más allá, gracias, precisamente, a la procedencia del mismo nombre; a efectos prácticos el cuadro firmado en 1930 por Grant Wood. Sucintamente englobaría a esas películas cuyo marco es el mundo rural de Estados Unidos, el equivalente a la “España Profunda”, donde bajo la fina superficie de una comunidad afable y paisajes de lánguida ensoñación se esconde el Mal en sus más variadas personificaciones: fantasmas, sectas, asesinos en serie, rituales sin nombre y un largo etcétera de escalofríos. Como veis, no podría haber nada más alejado del “gótico” interpretado desde una perspectiva canónica, de la decadencia de “El Monje” (M. Lewis, 1796) o el romanticismo de la mítica Hammer.
Así pues, ese parentesco, lejano desde luego, de Fertile Ground (la antigua casa edificada en medio de un mar verde que se pierde a la vista y donde la soledad reina implacable) es uno de los puntos a reconocer para con sus productores. Una especie de tributo a su propia historia cinematográfica y, todavía, breve herencia cultural que funciona hasta cierto nivel y que para el espectador tiene como principal beneficio una serie de hermosos planos que justifican el visionado, y el aprobado, del film.
Pero hasta aquí lo bueno, porque más allá no veo nada reseñable. Insisto en esa sensación de superficialidad, la nula capacidad paras sorprendernos y la ausencia de giros arguméntales “potentes” que son la base de una buena historia sobrenatural moderna, a mi parecer. Un desarrollo lineal que nos lleva de la mano, acompañando a Emily Weaver, por el particular “via crucis” de una mujer sensible y, para ser la protagonista absoluta, algo desdibujada. Con semejante panorama no es de extrañar que tan fácil como se ve se olvida. A pesar de lo consecuente que es todo el guión; que salvo pequeños fallos o circunstancias mal explotadas, como la presencia y SPOILER fallecimiento de la marchante de Nate Weaver FIN SPOILER, finalmente la historia central resulta irrelevante pese a lo correcto de su presentación.
Y es que contamos con una primera mitad dramática y una segunda mitad que incide, a partir de la exhumación de unos viejos huesos en el jardín de los Weaver, en el pasado de la familia y la cada y como este afecta los hechos presentes hasta su lógico, aséptico y previsible desenlace, no exento del encanto que tienen todos los cuentos sobrenaturales. Un recorrido muy común afeado por varios detalles entre los que destacaría el uso de sustos fáciles (basados en el irritante uso de golpetazos y volumen brutal) y el cuidado estado de la vieja casa familiar. Algo, esto último, justificado por diversas reformas, pero que desde luego resta mucha tensión a la atmósfera, quedándonos solo con la debacle mental y anímica de Emily como única contrapartida.
Con respecto a las interpretaciones nada que objetar, dado el reducido plantel de actores principales la dirección artística resulta apañada, que no deslumbrante, recayendo todo el peso interpretativo en Leisha “Emily” Hailey y Gale “Nate” Harold. Ambos no lo hacen mal, pero, y no me preguntéis porque, Gale nunca se muestra creíble en su papel de pintor condenado por la herencia de su siniestro pasado (SPOILER todavía menos interpretando al tataratatarabuelo Weaver, con esa barba postiza tan dolorosamente cutre. FIN SPOILER); tal vez se deba a que el desarrollo de los personajes es tan lineal y simple como la historia. En general, todos los aspectos técnicos de Fertile Ground se resuelven de forma sólida y no tenemos que asistir a los desmanes “cormanianos” de, por ejemplo, 51. Aunque, ¿quién sabe?, igual hubiese resultado bastante más cachondo.
En resumidas cuentas, una cinta para rellenar huecos de sobremesa o que veo capaz de agradar a aquellos que no han perdido mucho tiempo de sus vidas en leer literatura de fantasmas; para la gran mayoría del público aficionado al terror sobrenatural solo será una pequeña gota de agua para el lago de un género, el de fantasmas, que si no acude a formas de expresión más arriesgadas necesita ser más contundente en sus premisas, porque las de Fertile Ground son buenas, y su contención gráfica podría haber sido un buen medio para exponerlas satisfactoriamente.
Lo mejor: La seriedad, una historia de fantasmas llevada hasta sus últimas consecuencias
Lo peor: La incapacidad para sorprendernos, una constante sensación de "déjà vu".
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UPIRI | 2011-10-03 11:12:05
Aburrida. Argumento calcado a otras historias de fantasmas, y que no sorprende, a los 10 minutos ya sabia como se iba a desarrollar y el final. Y e (...)
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Por:
Bob Rock
| bobrock@almasoscuras.com
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A Horrible Way to Die
Una horrible forma de vivir

- Título original: A Horrible Way to Die
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
- Director: Adam Wingard
- Guión: Simon Barret
- Intérpretes: AJ Bowen,Amy Seimetz,Joe Swanberg
- Argumento:El asesino en serie, Garrick Turrell se escapa de la cárcel, huye del encierro y de sí mismo. Sarah y Kevin comienzan una relación para olvidar el pasado. La vida les cruza.
LA VALORACIÓN:
72 |100
Estrellas: 3
Después de ver “A horrible way to die”, me planteé seriamente si sería el tipo de películas que encajaría en Almas Oscuras. ¿Es esto terror?, me preguntaba. Al final decidí que no sabía si esto era terror, pero que me había dado una patada en la boca y que necesitaba compartir eso.
En realidad, si me paro a pensarlo, ¿cuántas de las películas de terror que aquí comentamos entran dentro de la categoría de terror propiamente dicho (entendiendo por terror, la máxima expresión del miedo)? Pues terror, del de pasar miedo, pocas, muy pocas; pero, entonces ¿cómo llamamos a las que nos dejan hechos polvo? Esto es HORROR pequeños, y el horror se lo come todo. El horror te hiela la sangre ,y eso que nosotros tenemos la sangre desbocada por nuestras venas… así que dejemos que estas propuestas nos la paralice y sigamos fascinados por esa sensación única de apagar la pantalla de la televisión o del ordenador, o donde veamos las películas, pensando que no nos encontramos bien, que estamos raros, que lo que acabamos de ver, por el motivo que sea, nos ha noqueado.
Todo esto viene a cuento ya que, ciertamente, “A Horrible way to die”, está más cerca del drama que de cualquier otra cosa, pero un drama con un trasfondo realmente aterrador, porque aquí se trata de indagar en sentimientos tan terroríficos como la culpabilidad, el resentimiento, la falta de autocontrol, la necesidad de redención e incluso del amor mas irracional.
En “A horrible way to die” se conectan dos historias. De un lado tenemos a Garrick Turrell, un asesino en serie que escapa de prisión y que no puede evitar ser el animal despiadado que en realidad es, eso sí, escondido bajo una amigable personalidad con la que llegas a simpatizar.
Del otro lado están Sarah y Kevin, dos personas atormentadas, que se conocen en Alcohólicos Anónimos y que inician una relación que no estará exenta de retorcidas dificultades.
Por supuesto, estas dos historias estarán conectadas y en una parte de la conexión se establecerá una ruptura del ritmo espectacular.
*Adam Wingar juega con la cronología de los acontecimientos, dando marcha adelante y atrás de una acertada forma, mostrando retazos de las vidas de los protagonistas en los momentos en los que los sentimientos afloran y necesitas algún tipo de explicación.
Los movimientos de la cámara, las melodías, e incluso el cromatismo de las imágenes, ayudan mucho en la misión de explicarlo todo de manera interrumpida, pero con coherencia.
“A horrible way to die” es una historia de Amor y Muerte, de pasión, obsesión y de dolor, mucho dolor, porque los personajes están emocionalmente heridos de muerte, y para eso ayuda, y mucho, la excepcional labor de los actores, en especial la atormentada Sarah (Amy Seimetz) y el enorme Garrick (AJ Bowen), quienes manejan a la perfección los hilos de una película que podría haber sido densísima interpretada de otra manera.
La emociones que se representan son igual al vacío y los impulsos son tremendamente pasionales.
Garrick es el perfil de asesino en serie incontrolable, que en realidad lucha por no sentir la pulsión que siente y que es totalmente consciente de su maldad (reveladoras sus palabras en la parte final de la película), pero la naturaleza, oh sí, la naturaleza al final siempre da la cara. Las cicatrices se pueden ver bien marcadas en las víctimas y en los verdugos, aunque son unas cicatrices muy diferentes y que de vez en cuando vuelven a sangrar.
Personalmente, que no se expliquen los motivos de Garrick para asesinar considero que es un acierto y que va en total consonancia con la idea de la película, que es mostrar que hay veces en las que no hay una explicación, porque las cosas son así y punto y porque esas explicaciones no se deben pedir, o no se necesitan.
No se si considerará esto un SPOILER porque en realidad no voy decir nada, pero no quiero que sospechéis siquiera por donde voy, así que los que no la hayan visto, hasta aquí, ¿ok? Absolutamente increíble el giro en la trama, totalmente inesperado y excitante.
Ya podéis seguir leyendo…
Como contrapunto negativo, debo decir que hay escenas que no son del todo comprensibles, que despistan como las mil luces de navidad que nos regala Wingard, y que el ritmo es lento, de esos que hay que disfrutar con paciencia, pero si resulta que eres de los que tiene una impaciencia enfermiza… pinta mal la cosa.
Reconozco que a mí me gusta paladearlo todo, pero que en ocasiones un poco más de furia hubiera venido de perlas, sobre todo al mostrar los asesinatos.
Por último, solo me falta mencionar el final – SPOILER??? – abrupto, seco, sin más. ¿Alguien recuerda F?
Como diría uno de los grandes, con un tono de voz peculiar: Gracias.
Lo mejor: El drama,los personajes,el dolor,la sorpresa.
Lo peor: Puede que su ritmo no termine de convencer y el final,me temo que puede convencer menos aún.
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Missterror | 2011-10-31 16:47:07
Rector-Con lo cansado que es nadar a contracorriente… Desde luego que si no has empatizado con nadie…pues apaga y vámonos,tuv (...)
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Por:
Missterror
| missterror3@hotmail.com
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Vampire
Tu muerte es mi vida
Shunji Iwai es uno de esos directores que no dejan indiferente a nadie. Los aficionados a su cine (un servidor) esperamos sus películas con ansía y expectación desmesurada, el resto directamente no le soporta, bueno, no soporta sus películas y su estilo eminentemente visual, contemplativo y rodeado de una cierta petulancia que, o te engancha o te cabrea. yo le descubrí con la maravillosa ALL ABOUT LILY CHOU-CHOU, y desde entoces me dediqué a repasar buena parte de su filmografía (SWALLOWTAIL BUTTERFLY, HANA & ALICE…), disfrutando con cada una de ellas a niveles insospechados. Reconozco que no es un tipo de cine para todo el mundo, tienes que tener el día y saber lo que vas a ver, y no creo que con VAMPIRE vayan a cambiar mucho las tornas. De hecho, si os informais sobre la película las reseñas van de imprescindible al me abuuuurroo, y en el reciente Festival de Berlín, tras la proyección, la reacción de la gente oscilaba entre los aplausos y vítores y los abucheos. Y es que no estamos ante la habitual película de vampiros, de hecho, el título es más sobre un concepto que el habitual relato de la mítica criatura nocturna.
Simon (Kevin Zegers) es un profesor de biología en un instituto cualquiera de una ciudad cualquiera de los USA, pero tras la fachada de apatía y sinsustancia se esconde alguien muy enfermo y con una peculiar obsesión: beber sangre. Pero no lo hace de la forma “clásica”, es decir, colmillos y demás, su método es mucho más sutil y, al mismo tiempo, terrorífico. Navega a través de la red en busca de mujeres y adolescentes con vocaciones suicidas, queda con ellas, las convence para que acaben con su vida y, una vez hecho esto, las exanguina para poder beberse su sangre. Para él es una forma de supervivencia (ya que cree que necesita esa sangre para poder seguir vivo), y para ellas el tan ansiado fin a sus miserables vidas. Lo dicho, no es el habitual vampiro al que estamos acostumbrados.
Para darle algo más de mordiente a la película el director nos presenta una serie de personajes peculiares, que van desde la madre aquejada de Alzheimer, un peculiar ayudante de nombre Renfield (os suena??), una galería de bellezas y, en particular, una joven llamada Laura (Rachel Leigh Cook) que vive obsesionada con el joven profesor y su misteriosa vida.
Sinceramente, vendería un riñon para poder verla este año en SITGES….o me dejaba exanguinar.
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Mr zombie | 2011-09-04 00:15:26
The runaways es esa pelicula de la banda musical, no?. Prefiero la actuacion de Dakota fanning. Es que la Stewart (un calco de la sosisima Emma wat (...)
AUTOR: Elniniodecristal | PUBLICADO: 03/09/11 | CATEGORIAS: Noticias , Vampiros
TAGS: cine asiático, drama, sitges 2011, vampiros
Comforting Skin
Debajo de tu piel morena
Koffie es una mujer insegura con graves problemas sociales: incapaz de entablar relaciones sanas, vive entre el deseo de su propia muerte y la necesidad de sentirse querida. A la sombra de un ex-novio problemático, una amiga ego maníaca y un amigo antisocial que ejerce de conciencia ocasional; una noche decide subirse el ánimo haciéndose un tatuaje especial. Sin embargo, la depresión siempre anda mordiéndole los talones y, al poco, intenta cortarse las venas para poner fin a su solitaria y manipulada vida. En ese momento el tatuaje se revela como una entidad viva que desea ayudar a Koffie guiándola en la auto confianza y el hedonismo, así comienza una surrealista y placentera relación entre nuestra protagonista y un tatuaje con oscuras intenciones.
Desde Canadá, país que parece vivir una segunda juventud dentro del cine de terror y explotación independiente, llega Comforting Skin, cinta sobrenatural que contiene serias reminiscencias del capítulo de Historias desde la Cripta titulado Como un beso en su pecho e incluso de la recientemente reseñada Brain Damage. Se trata de un drama fantástico cuya dosis de terror la trae un bello tatuaje que, como no podía ser menos, cobra vida para aportar autoestima, en principio, a la mujer con la que comparte piel.
Resulta un misterio imaginar por donde discurrirá el argumento, no en cuanto a las intenciones del misterioso “tattoo” – que todos sabemos acabará manipulando a Koffie al igual que hacen todas las personas que la rodean -, si no en cuanto a las consecuencias finales del inocente acto de tatuarse y que parte del horror proviene tan solo de los traumas mentales de la protagonista.
El director y guionista Derek Franson debuta dentro del largometraje, ya contaba con bastante experiencia en cortos, video clips y proyectos comerciales, en una historia surrealista a la par que muy interesante (más bien parece solo un mal sueño de Koffie) y cuyos derroteros le han llevado a usar una buena cantidad de diseño de imágenes en 3D, luciendo muy bien a lo largo de un trailer bastante cuidado – no en vano Franson ha usado prolíficamente técnicas de animación por ordenador anteriormente -.
Sin fecha de estreno prevista, esperemos que Comforting Skin demuestre seriedad y profundidad, así como buen hacer por parte de su actriz principal, Victoria Bidewell, sin la cuál sería imposible dar vida a un personaje torturado y destrozado psicológicamente. Base de toda historia de adicciones, aunque en este caso el mono lo provoqué una simple tinta azul y sus susurros.
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Mr zombie | 2011-08-15 19:10:16
No tiene mala pinta , habra que seguirle la pista. saludos. (...)
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 12/08/11 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: drama, independiente, sobrenatural
En las afueras de la ciudad
¡Dadme mi droga, niñas!
La realidad es cruel. En las afueras, dos hermanas denuncian a su padre, solo buscan escapar del maltrato al que las someten. Estas crecieron solas, atormentadas por los abusos de “él”, un degradado narcotraficante que se cree en posesión de sus hijas. Tras acabar con dos oficiales, es encerrado; pero las cosas todavía pueden empeorar.
Ahora, las jóvenes – todavía viviendo en el chamizo que compartieron con “él” – son acosadas por Costelllo, tío de las chicas y otro narcotraficante aun más psicótico. Solo podrán salvar sus vidas a cambio de las drogas que papá escondió en los bosques.
Patricio Valladares, autor de Toro Loco y la no menos enfermiza Dirty Love está de enhorabuena. Su último largometraje, En las afueras de la ciudad, ha conseguido un contrato de distribución, merced a la humilde Epic Pictures Group, dentro del mercado norteamericano, donde será conocida como Hidden in the Woods; todo un logro para una cinta independiente, chilena y todavía en postproducción. Una demostración más de que la capacidad de creer en uno mismo mueve montañas. De hecho, otro logro – y nada menor – para este artesanal proyecto rodado en catorce días – ha sido el contar con la sabia y gratuita guía del director de fotografía de A l’interiour y Frontier(s).
Basada en trágicos sucesos reales, En las afueras de la ciudad es la salvaje replica chilena al subgénero “rape and revenge” que ha influenciado abierta y profundamente a su director y guionista, el cual promete sensaciones fuertes siguiendo los polémicos cánones de este subgénero (La Última Casa a la Izquierda, I Spit on your Grave) . Además, la inclusión de elementos “survival”, tan característicos dentro de la mirada moderna francesa sobre el “rape and revenge”, proporciona una nueva dimensión y renovadas fuerzas a un tipo de historia que, por desgracia, acompaña a la humanidad desde hace demasiado tiempo.
Brutalidad con espíritu de denuncia que viene a reafirmar el buen estado de salud dentro del cine de terror en Latinoamérica – podría representar un díptico junto a la argentina No moriré sola –. Y eso pese a la falta de ayudas oficiales y al poco respeto que la comunidad anglosajona demuestra por proyectos realizados desde el corazón. ¡Suerte Patricio!
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Aficionado | 2011-08-17 09:55:06
No saben si ya se edito la pelicula osea si ya esta disponible en internet en especial en visualizaciones online ya sea megavideo , vimeo, metacafe (...)
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 18/07/11 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: drama, independiente, thriller
Confessions
La Venganza en estado Mayestático
- Título original: La Venganza en estado Mayestático
- Nacionalidad: Japón | Año: 2010
- Director: Tetsuya Nakashima
- Guión: Kanae Minato y Tetsuya Nakashima
- Intérpretes: Takako Matsu, Yukito Nishii, Kaoru Fujiwara, Mana Ashida
- Argumento:la sutil y cruel venganza de una profesora hacia los responsables de la muerte de su hija de 4 años: dos de sus alumnos
LA VALORACIÓN:
92 |100
Estrellas: 5
1.-El Cine asiático llega al rescate:
Un acto de justicia permite cerrar un capítulo; un acto de venganza escribe un capítulo nuevo. Marilyn vos Savant
De un tiempo a esta parte, no sé, digamos casi 20 años, ha habido una máxima presente para todos los aficionados al terror/thriller: cuando la película llega del extremo oriente hay que prestar atención (estoy generalizando una miaja). Por supuesto que hay decepciones, pero desde luego en un porcentaje muchísimo más bajo que el procedente de cualquier otro país (tal vez Francia y UK sean, hasta ahora, una cierta excepción a la regla). Y es que desde que un señor con pinta de buenazo llamado HIDEO NAKATA nos presentó Ringu (The Ring) nada volvió a ser lo mismo…por lo menos a mí; recuerdo pocas películas que me impactaran tanto y, que tras varios visionados, me siguieran causando los mismos escalofríos. Con Dark Water me pasó tres cuartos de lo mismo, y luego fueron llegando: The Eye (la puta escena del tintero me provocó 7 canas al instante), la surrealista y perversa Uzumaki, Pulse y Cure de Kiyoshi Kurosawa, la no tan conocida Inner Senses, la brutal SUICIDE CLUB, apareció el enfermizo Takashi Miike para darnos en todos los morros con Ichi the Killer y Audition….en fin, unos años maravillosos en los que cine asiático equivalía a calidad + originalidad + boca abierta + unmiedoquetecagas.
Creo que lo que pudo provocar su inmediato éxito, aparte de la saturación de sextas partes de películas ya muertas (Halloween, Pesadilla…) y la invasión de teen-terror (Scream y demás), fue la novedad, la cuidadísima/novedosa estética, la crueldad que transmitían las historias (pero no olvidemos que ya llevaban años demostrando sus extremismos con las sagas de Guinea Pig), el enfoque diferente de las historias de venganza de ultratumba, las exquisitas BSO (Kenji Kawai el maestro) y sobre todo la sensación de que no todo estaba contado en el cine de terror, ni mucho menos.
Podía decirse que, hasta hoy, han sabido seguir manteniendo el listón muy alto para el resto de paises productores de Terror(Slice, A Tale of Two Sisters, Bedevilled …..); incluso han conseguido crear una nueva legión de fans con su “última” aportación al género: el bizarrismo extremo y, a veces, sonrojante de títulos como Machine Girl , Vampire Girl vs. Frankenstein Girl y demás salvajadas que se han convertido en legión (verdad Bob??). Y podría seguir hablando durante líneas y líneas sobre lo que ha aportado el cine oriental a nuestras vidas, amén de que seguro que me he dejado algún título imprescindible, pero lo importante es que CONFESSIONS es… diferente, va más allá de lo que yo he visto hasta ahora. Es única.
2.-Realismo Cruel (y Mágico) como la vida misma
Llevo unos días dudando en como afrontar la reseña de esta genialidad, no sé si omitir lo máximo posible para que la gente que no la ha visto experimente los mismos escalofrios de placer que yo, o tirarme al barro y desmenuzarla en partículas sub-atómicas. Tal vez lo suyo sería un termino medio, pero va a ser difícil contenerse. Para empezar vamos a situarnos en un colegio japonés, con su profesora y sus niños alborotados por las hormonas, los móviles y la falta de respeto que parece ser endémica en todos los paises. La profesora está contando algo importante, pero ellos ni puto caso. Les cuenta que ese es su último día. Y ellos se alegran mogollón. Entonces, les explica porqué, y les deja con la boca abierta, aturdidos. Sabe, la profesora (espectacular Takako Matsu), que el accidente en el que perdió la vida su hija de 4 años no fue un desafortunado accidente. Sabe que dos de sus alumnos, llamemósles A y B, la asesinaron por diversión, con premeditación y alevosía; y ya que las leyes criminales japonesas no permiten juzgar a nadie menos de 14 años, va a ser ella la que se tome la justicia por su mano. Y no lo va a hacer de cualquier manera, lo va a hacer al estilo nipón: cruel, refinada y lentamente.
Lo que más me sorprendió del comienzo de la película, sobre todo viéndolo en retrospectiva, es que no deja de ser una introducción de casi media hora; algo que muy pocos directores tendrían el valor de hacer y, sobre todo, la maestría de convertirlo en una obra de arte en sí misma. Podría ser un mediometraje perfecto, quedarse ahí y mereceria la pena haberlo visto, por no decir que sólo esa media hora vale más que casi todo lo que llevamos de año. Pero no, solo hace que mejorar. La narrativa se disgrega y nos van ofreciendo los puntos de vista de los dos asesinos y de una “inocente” compañera de clase que van añadiendo matices sutiles y demoledores a la historia.
¿Qué lleva a unos crios a matar deliberadamente a una niña de 4 años?, ¿cómo es posible? y, además, habiéndolo planeado como una venganza hacia alguien que su único pecado había sido hacer su trabajo lo mejor que podía…Aquí es donde el director nos introduce sutilemente la pavorosa alienación que sufre el individuo en la sociedad japonesa, ya desde su más temprana infancia, cuando les enseñan a base de repeticiones constantes (esto es verdad) sin saber lo que les están aprendiendo, y que su única misión en la vida es servir al progreso de la sociedad. Y este es una de las virtudes de la película, que no se posiciona, no intenta justificar ni los porqués ni los cómos. Nos cuenta las tristes vidas de dos chavales aislados de sus respectivas familias (abandono de la madre, ausencia del padre) que ven encauzadas sus vidas a un desenlace trágico y, por otra parte, más que previsible. Lo que no es tan previsible es como la profesora tenía calculado todo hasta el más mínimo detalle, sin prisa pero sin pausa; como, una vez perdido todo lo que amaba en esta vida, utiliza todos sus medios (y personas) para hacer que los condenados niños paguen por lo que han hecho.
Hasta aquí voy a hablar de la trama, espero haber despertado la suficiente curiosidad.
3.-El perfecto equilibrio:
Probablemente esa sea una de las tareas más difíciles a las que se tiene que enfrentar un director a la hora de realizar un proyecto tan ambicioso como este, para que no le vaya de las manos y se convierta en un mero ejercicio de estética pretenciosa. Ya que la estética es una pieza clave en esta película: la fotografía de videoclip, las (numerosas) escenas a cámara lenta, los flashbacks, los planos alucinógenos…todo ello, junto con una banda sonora (BORIS, y un recurrente tema de RADIOHEAD) con tintes opiáceos y etéreos, aunque con espinas que duelen, consiguen que el continente se equilibre con el contenido y las dos horas de película pasen como un sueño turbulento y siniestro que se te queda pegado al alma y pide a gritos una segunda y tercera revisión.
El director, Tetsuya Nakashima, más conocido por Kamikaze Girls y Memories of Matsuko ha conseguido con esta película algo no muy habitual: que aficionados al cine de todo el mundo se pongan de acuerdo al calificar de “maravillosa” esta película (ya tiene terminado otro proyecto: Flarella) y, algo que yo no sabía, estar a punto de conseguir entrar en la carrera hacia los Oscar, pero, incomprensiblemente (o no) no pasó el corte. Además de aunar una serie de actores en estado de gracia, ya que no solo la protagonista lo borda, los tres adolescentes transmiten el dolor y la rabia necesarios como para que debamos seguirles la pista en un futuro.
Lo único que me queda por decir es que yo ya tengo mi película del 2011, sin duda alguna, y que va a ser MUY difícil que alguna otra se le acerque. ¿Exagerado?, juzgad vosotros mismos.
Lo mejor: El perfecto e inmejorable equilibrio entre emoción, suspense y tragedia. Y el tratamiento estético.
Lo peor: Que termine....
Último comentario publicado:
George_gore | 2012-01-30 21:09:34
Estoy muy peleado con el cine asiatico, la ultima peli que vi fue old boy, y de ahi no me quedaron ganas de ver otra cinta, pero aqui esta la excep (...)
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Elniniodecristal
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Somos lo que hay
¿Y qué es lo que hay?

- Título original: Somos lo que hay
- Nacionalidad: México | Año: 2010
- Director: Jorge Michael Grau
- Guión: Jorge Michael Grau
- Intérpretes: Carmen Beato, Francisco Barreiro, Alan Chávez
- Argumento:Una familia deberá enfrentarse a la desorientación y desesperación tras la muerte del padre ,único proveedor de alimento y líder espiritual. A partir de este momento, comienza la lucha por la supervivencia.
LA VALORACIÓN:
52 |100
Estrellas: 3
Con Somos lo que hay me ha pasado algo curioso .Cuando terminé de verla, me quedé en blanco. En realidad no sabía si me había gustado o no; no tenía claro en qué punto radicaba mi interés por lo que había visto… no sabía explicarlo: algo me atraía de la película, pero, definitivamente, el resultado no había sido el esperado.
Como no quería ser injusta, dejé pasar más de dos semanas hasta que me decidí a escribir sobre la película, quería masticarla y digerirla bien antes de comenzar con el análisis. Digo esto, porque supongo que se trata de una sensación que tendréis más de uno de vosotros cuando finalicéis su visionado.
Somos lo que hay no es una película de terror, aunque entre en el terrero del canibalismo y baile con él. Somos lo que hay es un drama psicológico con el canibalismo como metáfora de la descomposición social.
En este aspecto, podríamos hablar de “horror social” o de “horror psicológico”, pero no termina de cuajar.
En mi opinión, los antecedentes de caníbales en México no son tan sumamente llamativos como para que se dé por supuesto, en esta propuesta, que es algo que está a la orden del día. Como digo, no es algo tan cotidiano como para intentar un ejercicio de conciencia social a base de la utilización de este tema (como si fuera algo normal). En realidad solo ha habido dos casos famosos, de los que se haya hablado fuera de sus fronteras: Gumaro de Dios (que se comió a una persona) y Jose Luis Calva Zepeda, conocido como “El Poeta Caníbal”, quien admitió haber matado a una persona, pero negó habérsela comido.
Por este hecho, creo que Grau, director de Somos lo que hay, se lanzó a la piscina sin saber si tenía agua o no. Se la jugó, pensó “vamos a ver si el mensaje llega a través de este canal o no”.
En Somos lo que hay, hay buenas intenciones, pero claramente, las situaciones no están bien resueltas. Nada de lo que se plantea en la película concluye, se mezclan situaciones sin que ninguna de ellas te lleve a ningún sitio, a ninguna conclusión. Se juega con demasiados elementos, sin dejar claras las reglas de ese juego.
Por una parte, se plantea la pérdida del patriarca, que deja desolada a la familia porque era el que traía a las víctimas para comérselas, es decir, era la única fuente de alimento del núcleo familiar.
Bien, si esto se hubiera quedado así y se hubiera desarrollado correctamente, tendríamos una película de terror en la que los hijos tienen que aprender a desarrollar sus instintos homicidas, pero… el tema de comer carne humana como alimento se mezcla con un ritual que no se entiende bien, un rito que no sabes qué finalidad tiene, pero que al parecer es más espiritual que meramente alimenticio. Es decir, la idea de comer carne humana para subsistir en un entorno de pobreza extrema encajaba más con la opresiva atmósfera que, desde el principio, se muestra en Somos lo que hay, que la idea de un rito para alcanzar la inmortalidad o la supervivencia espiritual.
Por otra parte, tenemos una labor actoral destacable, que hace que te metas en la trama fácilmente y una fotografía excelentemente oscura, que acierta de pleno en casi todas la secuencias.
Así que Grau nos da, una de cal y otra de arena.
A medida que avanza Somos lo que hay, nos damos cuenta de que es una película de comportamiento y tragedia, donde se muestra claramente la incompetencia policial y su corrupción (véase la escena en la que unas prostitutas piden ayuda al inspector y a cambio le ofrecen una “botellita bonita” – una niña para su uso sexual-).
En este aspecto se vuelve a retratar al México corrupto que tan bien describió Lydia Cacho en su novela Los demonios del Edén (2005).
Así, pasamos de un planteamiento de terror a otro de denuncia social muy diferente, sin que ninguno de los dos esté definido.
Un planteamiento donde el lugar del macho es vital y desde mi punto de vista, tratado aquí obtusamente, porque se refleja un machismo mal construido que no beneficia a la trama, ya que tras la pérdida del líder (el padre), se propone al hijo mayor (Alfredo) como siguiente líder, cuando está claro que la líder natural es la única hija (Sabina), quien ordena a sus hermanos lo que tienen que hacer, a quien no le tiembla el pulso a la hora de ejecutar a alguien, de quien se podría haber sacado tanto partido…
Y es el personaje de Alfredo quien deja patente que las situaciones no se concluyen, puesto que él es el hilo conductor de una subtrama donde la identidad sexual tendría que haber tomado mas protagonismo.
En realidad, creo que explotar la parte más sexual hubiera sido un punto a favor: se intuye una relación incestuosa entre hermanos, la homosexualidad de Alfredo, la frigidez de la madre, pero nada se explica, todo se queda en el aire, todo se esconde tras un canibalismo que al final no se practica.
La parte violenta de Somos lo que hay no está mal, quiero dejar claro que no es una violencia explícita (aunque alguna escena se deje ver..), sino una violencia callada, donde la falta de empatía de toda la familia es lo que te revuelve, es lo que provoca su y tu violencia.
Insisto en que, que maten para comer debería haber sido el fin para presentar a una sociedad desestructurada, a una familia perdida; eso hubiera sido la mayor denuncia social. Pero Grau se pierde en este propósito e intenta disfrazar la historia con falsos moralismos, como el asesinato de una prostituta a manos de la madre para deshacerse del cuerpo sin probarlo, como escarmiento para el resto de sus compañeras de oficio. ¡O son caníbales o no lo son! Sinceramente y muy a mi pesar, creo que no lo son.
¿Qué necesidad había de explicar las actuaciones de esta familia mediante un rito que al final nadie entiende?…
Y llegamos a la parte final: precipitada y mal ejecutada. Creo que esta familia, que esta historia, se merecía otro desenlace.
En definitiva, una ópera prima que no está bien construida ni explicada, con situaciones inconclusas e historias que “tapan” a otras historias. ¿El canibalismo? Un intento de vender algo que no es.
Y con todo esto ¿por qué la apruebo? Lo hago porque, aunque tenga todos estos fallos, Grau logra meterte en la película y hacer que te interese.
Lo mejor: La oscuridad y el pesimismo que rezuma la película.
Lo peor: La cantidad de situaciones que no se resuelven.
Último comentario publicado:
Daniel | 2011-12-03 09:05:33
Pues esta película no está del todo mal, estoy de acuerdo en que se pudieron explotar muchas cosas y que al final te quedas con una sensación de (...)
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Por:
Missterror
| missterror3@hotmail.com
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Bedevilled
¿Endemoniada?, no, Rabiosa

- Título original: ¿Endemoniada?, no, Rabiosa
- Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2010
- Director: Chul-soo Yan
- Guión: Kwang-young Choi
- Intérpretes: Yeong-hie Seo, Seong-won Ji, Min-ho Hwang
- Argumento:El dramático reencuentro de dos mujeres tras muchos años y el cataclismo emocional que provoca.
LA VALORACIÓN:
78 |100
Estrellas: 4
“Lo que recordamos de la infancia, lo recordamos siempre: fantasmas indelebles, grabados, impresos, estampados, presentes para siempre. CYNTHIA OZICK
1.-Derecho de Pernada:
Comencé a escribir esta reseña el Día de la Mujer Trabajadora, y, sinceramente, no se me ocurre mejor día. Si hay algo que hacen las mujeres protagonistas de esta película es TRABAJAR como mulas (en el peor sentido posible de la palabra), mientras los 3 hombres protagonistas se dedican a rascarse la hueva, ejercer el citado Derecho de Pernada, maltratar física y psíquicamente a las mujeres y ponerse ciegos a comerse, literalmente, unos hierbajos que les dejan en estado semi-catatónico.
Tal vez os pueda resultar un poco exagerado hablar de algo tan salvaje como el Derecho de Pernada a estas alturas de siglo, pero es que tampoco estamos hablando de una sociedad, la Coreana, que esté muy al día en cuanto a los derechos de la mujer se refiere. De hecho, hasta hace no más de 60 años en Corea (y en el resto de Asia) se vivía un sistema mezcla de Feudalismo y Confuncianismo que colocaba a las mujeres en una situación de meras sirvientas a disposición de lo que mandara el señor de la casa y, prácticamente, de todo paisano que pasara por allí. Un par de datos: “En 1998 se promulgó la Ley de Prevención de la Discriminación de Género y en 2001 se instauró el Ministerio de Igualdad de Género”. Toma ya. Y eso que aquí en España no estamos para echar cohetes, que la “Ley de Medidas integral contra la Violencia de Género” se convirtió en Ley Orgánica el 28 de Diciembre del 2004!!!…pero no voy a divagar por este trillado camino porqué tendría para hacer un puñetero blog entero. Además a lo largo de los últimos años hemos podido ver decenas de películas asiáticas en las que se mostraba ese menosprecio por la condición femenina (a mi me impactó mucho, en su momento, el comienzo de la genial ICHI THE KILLER), o leer sobre ello (aquí os recomiendo las novelas de QIU XIAOLONG o las de ANDY OAKES.
Lo que más me sorprende y admira es la valentía del director novel Chul-soo Yan a la hora de afrontar, sin tapujos ni medias tintas, un tema tan espinoso, escandaloso y terrible como este en su ópera prima. Para mí, y creo que para cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad, desde luego supuso una experiencia cuasitraumática el asistir a ciertos pasajes de la película.
2.-El Paraiso huele a podrido:
Hae-Won (la correcta y más bien lacia – palabra genialmente aportada por Ana Daz – Seong-won Ji) es una mujer de mediana edad que vive atrapada en un trabajo que odia (en un banco concediendo o denegando créditos), sola en un apartamento frio e impersonal y asustada por la violencia que le rodea en el día a día. Un día es testigo de como 2 matones canean impunemente a una cría y no tiene el valor necesario para reconocerles en la rueda de reconocimiento. Más adelante iremos sabiendo el porqué. De hecho es tanto el stress que sufre, que, tras un arrebato de cólera injustificado en el trabajo, es “obligada” a cogerse unos días de vacaciones.
Lo primero que hace es encerrarse en casa y ponerse ciega de Guiness en lata, revisar el correo, jugar a ser ociosa…hasta que no puede más y decide hacer un viaje al lugar donde ella cree que más tranquila va a estar: la idílica isla de Moo-Do, donde solía pasar su infancia y donde, inconscientemente, viaja a enfrentarse con ciertos asuntos del pasado que por mucho que le joda reconocerlo le han marcado desde entonces. De ahí la cita del comienzo de la reseña…
Moo-Do es un pequeño trozo del paraiso muy cercano a la costa de Corea del Sur donde solían vivir e ir de vacaciones decenas de personas, pero desde hace muchos años, justo cuando el reloj evolutivo social se paró, ya sólo quedan 9 personas: 3 hombres y 6 mujeres, que sobreviven de la pesca, lo que plantan y la miel que venden a través de una especie de barca-taxi, que es el único medio para ir y volver de la isla.
Hae-Won busca relajarse en la casa de su abuelo y, más bien por obligación y con una cierta desgana, volver a ver a Kim Bok-nam (la escalofriantemente intensa Yeong-hie Seo), su mejor amiga en la infancia, y que lleva tiempo intentando ponerse en contacto con ella. Cuando llega encuentra lo que buscaba: relax, buen tiempo, lucir aspecto urbanita entre los isleños y esa amiga, que más que tal parece su esclava personal. Y ella feliz. Hasta que comienza a darse cuenta de que en esa isla hay algo extraño: en un sistema matriarcal gobernado por 4 ancianas se vive y actua como los 2 hombres dicen (el 3 es un anciano literalmente plantado en una roca que sólo sabe comer hierbas), y si no estás de acuerdo te llevas una paliza o algo peor. Kim Bok-nam, su amiga, está casada con uno de ellos pero folla con su hermano, o más bien es forzada a hacerlo, ya que su marido prefiere pagar a una prostituta joven para desfogarse…o, tal vez, con su hija pequeña (fruto de una violación tan consecutiva que nadie sabe quién es el padre)…lo que le apetezca y cuando le apetezca. Al principio Hae-Won se limita a vivir en su mundo interior de cobardía y culpa, ojos que no ven…, pero ciertos detalles le obligan a plantearse, primero, marcharse de allí cuanto antes, y segundo hacer lo posible para llevarse a su amiga y su hija.
Pero no va a ser fácil.
3.-Hay un remedio para las culpas, reconocerlas.
Una de las razones por las que Hae-Won quiere huir de la isla es por los recuerdos de la infancia que le vienen a la mente, los que menciono en la cita del principio, cuando ella y Kim Bok-nam eran BFF(best friends forever), ella la niña mona de ciudad que sólo iba a descansar y la pobre campesina que no sabía ni leer. A pesar de siempre mantener ese aire de superioridad que tanto le gustaba, y le sigue gustando, era su amiga; y cuando haces amigos a los 10 años creas recuerdos que, tal vez distorsionados o magnificados, duran para siempre. Y el que ella no puede olvidar es el de cuando 3 chicos de la isla las empezaron a acosar y ella huyo dejando sola a su amiga. Y sabe que ese día todo cambio para las 2. Ella se convirtió en una cobarde irascible, y su amiga en un juguete roto en manos de los hombres.
Tal vez penseis que BEDEVILLED no es tanto una película de terror sino más bien un dramón con todas las letras. Pués bien, es un dramón que os dejará marcas indelebles, pero que tras un desarrollo lento y pausado explota en una hecatombe de violencia contenida y brutal que hará que esas marcas se hagan más profundas aún (No creo que volváis a ver una simple flauta de la misma manera…). Una venganza esperada, lógica y sin marcha atrás. Dan igual las consecuencias. Una vez desatada la furia el desenlace lógico es el que tiene.
Tal vez el único pero que yo le pondría es un cierto apresuramiento, algo confuso, en los últimos 10 minutos, pero teniendo en cuenta que es la ópera prima del director se puede comprender. Es un material lo suficientemente intenso para haber sido dirigido por alguien con un poco más de experiencia, pero aún así le auguro un futuro muy brillante.
Lo mejor: La intensidad y su progresión geométrica
Lo peor: Un cierto apresuramiento en la parte final
Último comentario publicado:
My Argia | 2011-10-09 06:17:54
He visto I saw the devil, tambien the man of nowhere y finalmente bedevilled, las tres son excelentes pero cada una de ellas tiene algo en particul (...)
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Por:
Elniniodecristal
| elniniodecristal@almasoscuras.com
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7 Days
Por mi hija ¿mato?

- Título original: Les 7 jours du talion
- Nacionalidad: Canadá | Año: 2010
- Director: Daniel Grou
- Guión: Patrick Senécal
- Intérpretes: Claude Legault, Rémy Girard, Martin Dubreuil
- Argumento:Bruno Hamel es un doctor que vive junto a su esposa y su hija de 8 años, Jasmine. Un día la niña aparece en un bosque muerta con signos de violación. Cuando detienen al sospechoso, Bruno planea su secuestro y se encierra con él en una cabaña.
LA VALORACIÓN:
70 |100
Estrellas: 4

Siete días para darle forma al mundo y un segundo, una escena, una sola imagen, para destruirlo. El cuerpo pálido, sucio y apaleado de una pequeña de 8 años, tu hija. El terror es multiforme, solemos asociarlo a amenazas externas que provienen de lo desconocido, pero el miedo, el horror, está tan cerca que podemos sentir su respiración en nuestras narices. No hay nada más horrible que el sufrimiento y la muerte de un ser querido. ¿Qué opciones le quedan a un padre que se estampa ante el retrato de su pequeña brutalmente violada y asesinada?
Los guionistas del cine de terror tienden a empatizar con el número siete. “Si ves esta cinta de vídeo, morirás a los siete días”. “Siete son los pecados capitales”. Siete, un número mágico, místico. Un año menos que la edad de Jasmine en su muerte. Los días que faltan para su cumpleaños. 168 horas en las que Bruno Hamel (y nosotros con él) pretende torturar y asesinar al hombre que mató a su hija y con ella se llevó su vida, su estabilidad y su cordura.
No voy a tardar más en decirlo, Les 7 jours du talion no es una película gore, no es un ‘torture porn’ gratuito y ni siquiera es una película de terror al uso. 7 Days nace del horror y de la violencia, se apoya en ella para explicar su historia, pero en definitiva no es más que un drama que ahonda en lo más profundo de la naturaleza humana, la más primitiva, la que agarra por los huevos y te dice: “¿Y tú qué harías en mi lugar?”
Craso error el equiparar esta cinta con lo visto en Saw y Hostel, de ahí surgen los rostros de decepción de los hematofílicos. Puede que se hallen en la misma cuerda, pero lo hacen en extremos totalmente opuestos. Las dos primeras hacen de la tortura un espectáculo del mismo modo que Tarantino viste la violencia con complementos y colorines, mientras que Daniel Grou ofrece en 7 Days una propuesta que encaja mejor en el cine de autor del Antichrist de Von Trier (culpabilidad) o el descubrimiento de Ellen Page en Hard Candy (venganza). Un film que huye de la explotación de la sangre por la sangre, las escenas desagradables de tortura física (que las hay) se pueden contar con los dedos de una mano. En cambio, apuesta por el desgaste psicológico del protagonista, un padre que inicia una búsqueda desesperada de liberación mediante la tortura y que acaba cediendo a un paulatino descenso al infierno a medida que se va dando cuenta de que la redención es imposible, que el vacío de su alma es cada vez más grande y que nada de lo que le haga al asesino de su hija (Anthony Lemaire) podrá calmar su dolor. Claro y conciso mensaje el de Daniel Grou.
La venganza es un tema muy recurrente en la historia del cine, quizás porque es un sentimiento que va intrínseco al ser humano, del que es tan difícil desprenderse como llevarlo a cabo. ¿Cuántas veces hemos pensado en las barbaridades que le haríamos a pedófilos, maltratadores o asesinos? Pero si nos encontráramos realmente en la situación, ¿seríamos capaces? Eso es lo que nos plantea el guión de Patrick Senécal, basado en una novela del mismo autor, y notablemente dirigido por Daniel Grou. Enfrentarnos a 7 Days es aceptar un reto y obligarnos a nosotros mismos a posicionarnos ante un dilema moral, sufrir con la víctima o aplaudir al verdugo. Dos caras de la misma moneda que acaban fundiéndose en una misma persona. Llega un punto extraño en el que dejamos de odiar al pedófilo y empezamos a sentir lástima por él. Cuando intento buscar el porqué solo puedo agarrarme al extremo realismo de la película y a la deshumanización del padre convertido ahora en lo que intenta destruir. Un hombre que inicia un plan frío, calculado al milímetro (véase la escena del localizador de llamadas) pero se va desinflando a medida que las torturas aumentan de crueldad pero le acercan al abismo, y la visceralidad da paso a la decepción.
Paralelamente al encierro del pedófilo y el padre de la niña asesinada, la película muestra el desarrollo de la investigación policial y el seguimiento del secuestro en los medios de comunicación, dos líneas que funcionan de contrapunto a la tensión claustrofóbica de la tortura, del mismo modo que lo hacen la racionalidad de su mujer y un detective (totalmente innecesario) que va de colega porque vivió una experiencia parecida a la suya. El propio protagonista observa el boom mediático por la televisión y asiste apático a un vertido de opiniones de la calle que apoyan su decisión y le animan a seguir adelante. Un reflejo de la hipocresía de nuestra sociedad, mucho ruido y pocas nueces. De todas ellas, llama especialmente su atención la de la madre de otra víctima de Lemaire, una mujer que optó por superar su pérdida ignorando la figura del asesino, desechando la rabia, la impotencia y las ansias de venganza a favor del olvido. Es en este punto cuando asistimos al clímax de autodestrucción de Hamel, que obliga a la mujer a enfrentarse a la imagen, ya deteriorada tras días de tortura, del asesino de su hija. La fuerza a recordar, a volver a sufrir, a recuperar aquello que lleva tiempo queriendo olvidar. La desesperación y la soledad del padre es tal que no le basta con caer solo, necesita llevarse a los demás con él.
Es un viaje lento, de planos fijos, eternos, cargado de silencios que invitan a la reflexión, con una fotografía bella pero melancólica que va muy acorde a la historia que nos cuenta. Claude Legault (Humel) y Martin Dubreuil (Lemaire) encarnan con notable habilidad a la pareja protagonista y reflejan con un realismo apabullante el dolor físico y psicológico sin apenas dar uso a la palabra. Aunque en mi opinión es justamente ahí donde reside el fallo de la película. Se entretiene tanto en el derrumbamiento interno del padre que deja de lado la relación entre torturador y asesino. Podría haber sido un duelo dramático elevadísimo, un desnudo absoluto de personalidades enfrontadas por un crimen atroz, héroe y villano encerrados en un mismo lugar en desigualdad de condiciones, un asesino de niños sin nada a lo que aferrarse que no sea su condición humana… Daniel Grou diseña una puesta en escena perfecta y decide no sacarle jugo.
7 Days es además de todo lo contado hasta ahora, una gran patada en la boca a la ineficacia de la justicia. Que un hombre de clase media, sin antecedentes ni contactos con la mafia, pueda secuestrar con tanta facilidad a un sospechoso escoltado por la policía y llevar a cabo la justicia por su cuenta es un ¡ZAS, EN TODA LA BOCA! a nuestro sistema penal. Bastante revelador, ya que todos sabemos que en un máximo de 20 años el detenido estaría de patitas en la calle nuevamente. No quiero justificar ni posicionarme aquí y ahora con la decisión del protagonista de esta historia, me resulta demasiado complicado, pero sí creo que es un toque de atención más que necesario.
Me consta que hay mucha gente insatisfecha con el final, pero os puedo asegurar que es el desenlace más conciso y coherente que he visto en mucho tiempo.
Lo mejor: El intercambio de frases entre detective y protagonista en la última escena.
Lo peor: Que no profundice más en la relación víctima-asesino.
Último comentario publicado:
MarianoK | 2011-06-30 20:34:35
Me pareció demasiado densa en las partes de la tortura, me daban ganas de no verla más. El final es vacío , malo. en cuanto al mensaje que (...)
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Por:
Samdra
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